Perdon, perdon y mil perdones...
Actualicé este ultimo capitulo y fue dedicado a mi queridisima amiga Mitzuko Chan, quien me siguió paso a paso cada capitulo y a quien le agradesco sus porras y comentarios!
Muchas gracias amiga! n.n
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ÚLTIMO CAPITULO: UN NUEVO COMIENZO
Jaken golpeó fuertemente a Mu en el estómago haciendo una vez más, que éste escupiera sangre y justo en ese instante, fuese como si su alma al fin hubiese regresado a su maltrecho cuerpo…
– Ya es hora de que sea yo quien termine con todo esto! – dice Jaken, empuñando la Excalibur con decisión, que por fin retiró del cuerpo de éste – Puedes ver como es que yo tenía razón? – le expresa – A pesar de que ellos se han dicho tus amigos y camaradas, ninguno ha hecho algo por ayudarte!
– E… ellos… con…fían… en… mí…! – con dificultad le responde al tiempo que se recarga en una rocota, aunque quedando ligeramente más bajo que Jaken, está de frente a él, quien lo tiene muy cerca apuntándole con la Excalibur, para cortarle el cuello y darle fin, pero primero le dice
– Eso es lo que tú crees? – replicándole, en tanto Mu cierra sus ojos como resignándose, pero en realidad – Sin embargo eso ya no importa, por que al final uno siempre termina sin amigos, familia, amados y qué es lo que te queda, que es lo que tienes al final… eh? – y tratando de terminarlo, lo embiste con la espada que oportunamente fue detenida con las dos manos del Dorado que le garantiza
– A mí! – los ojos de Aries se iluminaron como los de un gato en la oscuridad y de alguna forma, ya que en sus manos estaban llenas de sangre, a través de las cuales inició a quitarle la fuerza, que le había brindado para que la Excalibur reviviera con la misma; de esa forma ésta comenzó a "morir" de nuevo, haciendo que su espíritu regresara a un lastimado Shura, quien empezó a sentirse nuevamente normal, con el retorno de su técnica querida
– Qué es lo que está pasando? – se pregunta sorprendido Jaken al ver lo que sucedía – Se supone que solamente mi sangre era la que la destruiría! – le expresa mientras que Mu, continúa quitándole la vida a la legendaria cuchilla y él, tratando de evitarlo pero las manos del Santo, se habían convertido como en un par de imanes que no soltaban la hoja y para que no sucediera de cualquier otra forma, Mu le dio una buena patada, provocando que al fin Jaken soltara su tan preciada arma y quedar, a unos cinco metros de ellos – Cómo… cómo es que tú puedes hacer eso? – le cuestiona pasmado
– Como bien me lo dijo Murlen, todas las profecías pueden ser evitadas sí tan sólo nos diéramos el tiempo de entenderlas… – le dice éste, caminando hacia él y empuñando la Espada que de nuevo estaba muerta – Era lógico suponer que si fui yo, quien le dio nueva vida a la Excalibur… sólo yo, sería el único capaz de quitársela, sí yo así lo decidía! – ya de frente a él y con la determinación en su expresión
– Ahora es que acabará con él! – expresan un Saga, Kanon y Shaka al mismo tiempo
– No Mu… espera! – grita agobiada Saori, puesto que ya no quiere más muertes, pero ignorando el grito desesperado de la Diosa
– Volverás a ser el mismo de antes! – y con un movimiento rápido para cortarlo, Jaken levanta su brazo izquierdo, el cual en su mano mecánica, tenía un brazalete mágico que pudo cortar, ya que sólo Mu había logrado vislumbrarlo gracias a las palabras de Murlen, liberando al fin de todo hechizo a Jaken, que hasta ese momento aún permanecía bajo los maleficios de Naisare; en tanto Saori como Crista al mirar que no se había detenido y que Jaken caía al suelo, en un grito ahogado ambas
– NOOOOOOOOOOOOOOO! – siendo Crista la que comenzó a llorar inconsolable, pero corrió a su lado y al verlo con los ojos cerrados – Jaken… no te mueras, por favor resiste! – y abrazándolo con fuerza escucha decir a Mu
– Al fin todo ha terminado! – ella voltea a verlo con odio, pero aún así le dice
– Sé que su muerte era necesaria… – con la voz quebrada por el llanto – Pero no tenías realmente por qué hacerlo!? – le expone
– Lo sé bien! – le responde – Pero era necesario, para que él volviera a ser el mismo de entonces! – en ese momento un pequeño tic en el cuerpo de Jaken, mostró que éste no había fallecido y el semblante en su rostro, era muy parecido al del tranquilo y sonriente Santo de Aries, quien les dio la espalda para dirigirse a donde sus compañeros estaban, pero al ver el resultado de todo esto, ellos corrieron hacia él para animarlo y felicitarlo llenos de júbilo
– Muy bien hecho! – le dijeron Aldebarán, Milo y Aioria, dándole palmadas en la espalda mientras cruzaba al lado de ellos, al igual que el resto sólo lo vieron pasar
– Vengan esos cinco, compañero! – con la mano en alto y una sonrisa de oreja a oreja, le expresa MM, pero el Caballero nisiquiera lo miró – Bueno, si no quieres no! – como niño dijo, en tanto Mu continuó caminando hasta llegar y arrodillándose frente a Saori, quien estaba acompañada de los Santos legendarios
– Mi querida Diosa Athena… – ofreciéndole la Excalibur, que ella recibió con gusto
– Gracias Mu! – contestó dulcemente
– Muy buen trabajo! – poniéndole la mano en el hombro, su Maestro trató de confortarlo pero sabía que eso no era posible en ese momento, pero éste sólo se levantó y sin decir nada más, se dirigió a donde el cuerpo inerte de Lara era custodiado por las Amazonas, que lo miraban con bastante tristeza, sabiendo el dolor que éste sentía en lo profundo de su corazón. Cargó a la joven y antes de que éste se retirara de ahí, escuchó la voz suave de Saori y deteniéndose por unos instantes
– Llévala a la Fuente de Athena… ahí nos encargaremos de prepararla, para darle el funeral que ésta se merece! – siguiendo la instrucción de ésta, enfiló su camino a ese lugar, con lágrimas en los ojos brotando incesantemente. Athena y todos los demás se quedaron viendo a Jeana, Crista y Jaken, preguntándose qué era lo que pasaría con ellos, pero por estar heridos, Athena ordenó a Shion y a Dohko…
– También llévenlos a la Fuente de Athena, ahí podrán curar sus heridas y después, hablaremos de qué es lo que haremos con ellos!
– Sí Señora! – contestan ambos y ella, dándose la vuelta para dirigirse al Templo del Patriarca
– Seremos castigados!? – pregunta temerosa e incrédula Crista que no quiere pasar por eso
– Sí! – le contesta dulce y apaciblemente Jeana – Nosotros actuamos mal a pesar de haber estado bajo la influencia de nuestra madre… – reitera – Así que debemos enfrentar nuestro castigo con valor, para poder ser perdonados y comenzar de nuevo nuestras vidas! – acariciándole el rostro, ya que sigue pensando en ella como su hermana
– Milo, Aioria!? – dice el Gran Maestro – Llévense a Jaken a la Fuente… Aldebarán!? – volteando hacia él – Tú llévate a Crista por favor!
– Sí Maestro! – contestan los tres
– Yo me encargaré de llevar a tu hija! – le comenta Dohko, poniéndole una mano en el hombro y pasando frente a él…
– Los demás… – continúa éste – Empiecen… – se detiene un momento y al verlos – Nada, vayan también a la Fuente para que curen sus heridas!
– Jay! – todos
– Kiki? – poniéndose firme y con bastante miedo lo mira – Tú también ve a que te traten tus heridas!
– Sí Maestro! – responde éste todo nervioso y apenado al mismo tiempo, ya que él estaba seguro de que se trataba para lo del castigo que le sería impuesto, por haber atentado en contra de su Diosa…
Shion miró como es que todos sus Caballeros se alejaban y él por un momento, se quedó ahí observando como había quedado todo el lugar destrozado, cuando su hija regresó corriendo a su lado y éste sorprendido, la recibió con los brazos abiertos al verla dirigiéndose a él…
– Qué pasa hija mía? – poniéndole la mano en la frente y cabeza, le pregunta preocupado
– Mi hermana me dio esto para que te lo regresara, ya que tú eres el único que sabrá realmente lo que se debe hacer con ella! – extendiéndole las manos, le entregó la Piedra de Matusalén, lo cuál al verla, éste se sorprendió y después de recibirla, Jeana lo abrazó fuertemente para dirigirse a donde Dohko aguardaba por ella a unos diez metros de ahí
– Espera! – le dice tiernamente y así, se quedan los tres en ese lugar por unos minutos más
En tanto Mu ya había llegado al lugar con el cuerpo en brazos de la joven, a quien después de depositarla en una cama que los hospitalarios le indicaron, acarició tiernamente por el rostro, para después entregarse al pecho de ésta y desahogar en llanto, el dolor que le causaba la nueva perdida de Lara, mientras le murmuraba…
Oh, si pudiera tocarte,
Sería un sueño realizado una vez en la vida!
Y oh, si pudiera tenerte!
Sólo una noche, sólo un momento!
Pero sé que nunca tendré la oportunidad
Nunca tendré un segundo vistazo!
Jamás en un millón de años,
Jamás en miles de lágrimas;
Sí alguna vez pudiera abrazarte,
Nunca te dejaría ir;
Jamás en un millón de años…
Por un largo rato en ese cuarto, desahogó el sentimiento de dolor que le causaba tener que despedirse una vez más, de aquella chica a quién toda su vida, había sido a la única que realmente había amado, desde el primer momento en que la conoció, pero con la que nunca pudo ser feliz…
Los demás Santos habían llegado para que se les atendieran las heridas, limpiándolas, aplicado ungüentos y vendándolas, esto sucedía mientras tanto…
– Creen que Mu se recupere de esa perdida? – pregunta Kamus con algo de angustia, dejando pasmados a todos los Dorados y al ver las expresiones de ellos – Qué? – se le acerca Milo, sigilosamente y lo comienza a observar desde cerca y luego de lejos – Qué me ves? – le pregunta éste al Escorpión, quien se le acerca de nuevo
– Oiga Doc… – dice éste rascándose la cabeza – Creo que sería bueno que le revisara bien el coco, aquí a mi amigo! – volteando a ver al médico, quien extrañado le contesta
– Por qué lo dice?
– La tipilla esa con la que peleamos, nos azotó varias veces en las escaleras del Coliseo y probablemente es por eso que Kamus, ahora está diciendo esas… – no terminó la frase, cuando sintió un buen golpe en la nuca, de una mano abierta – Incoherencias… – volteando rápidamente mientras se soba – Ay por qué me golpeas… Cubo de Hielo!?
– Cubo de Hielo? – le pregunta éste molesto, dándole otro golpe en un lado en la cabeza – A quién le dices Cubo de Hielo… Bicho Ponzoñoso!? – cosa que no le gustó mucho a Milo que éste le dijera y le respondió, con un golpe igual a un lado de la cabeza, en eso
– Saga? – dice Kanon, tratando de que su hermano le hiciera caso, pero éste evitaba cualquier contacto con él – Con un demonio… – con cara de enojado – Qué no escuchas que te estoy hablando? – y prácticamente haciéndose el loco le responde
– Qué es lo que quieres… qué no ves que me están atendiendo? – como si estuviera molesto por que lo distraía de sus cuidados médicos
– Pues a mí también me están curando! – molestándose más – Pero eso no me impide ver que hay algo que tú y yo tenemos que arreglar… – los ojitos de Saga evitaron ver directamente a su gemelo y antes de que se diera cuenta, Kanon ya estaba frente a él como energúmeno humano – Y bien? – casi echando fuego por los ojos
– Y bien qué? – le pregunta como no sabiendo a que se refiere éste
– No te hagas el tonto! – le grita éste casi a punto de comérselo – Te dije que si le pasaba algo a la Armadura, jamás dejaría que volvieras a usarla! – Saga con la cara gacha y chocando los dedos índices y llenándosele los ojos de lágrimas, le dice
– Este yo… – y armándose de valor le grita – La Armadura es mía… y yo puedo hacer con ella lo que yo quiera! – y recibiendo un zape por parte de Kanon
– Yo soy el mayor y por consiguiente harás lo que yo te diga! – en eso los demás Dorados empezaron a reírse y
– Jajajajaja!, deberían de aprender a ser tan buenos hermanos como nosotros! – dice orgullosamente Aioria
– Buenos hermanos…? – pregunta burlón MM – Cómo puedes decir eso, si tu hermano se la pasó casi toda tu vida muerto!
– Mira mejor cállate Máscara Mortal! – le exige Shura – Que tú no eres una perita en dulce!
– Mira quien lo dice…? – sale Afrodita al rescate – Sí tú fuiste quien mató a Aioros y eso que era tu mejor amigo! – después de esto, entre que Kanon reclamaba a Saga, Milo a Kamus, así siguieron diciéndose sus cosas, hasta que llegaron al punto de lanzarse las vendas y otros utensilios médicos, además de patadas, puñetazos y demás; en eso llegaron Shion, Dohko junto con Jeana, que al ver la trifulca, el Patriarca
– Qué es lo que pasa aquí? – y todos se quedaron en sus posiciones congelados al oír la voz de éste
– Nada Gran Maestro… – responde Shaka, quien tiene agarrado por el cuello con su brazo al León, quien a su vez lo tenía apresado por el torso – Sólo estábamos jugando un poco para desestrezarnos por la batalla que tuvimos! – sonriendo éste, cosa que hizo que a todos les corriera escalofríos por todo el cuerpo…
Tanto Comodoro como las enfermeras, estaban escondidos debajo de las camas, del escritorio o de cualquier otro objeto lo suficientemente grande, que sirviera para protegerlos de los ataques de los Santos.
Ya en ese lugar con la presencia del Shion, todos muy calladitos y serenitos, dejaron que los terminaran de curar, para después retirarse a sus respectivos Templos… pero antes de que eso sucediera…
– Quiero que mañana a primera hora comiencen hacer las reparaciones de Casas de Aries y Libra, tanto como las del Coliseo… – dice serenamente, pero con voz firme a los Santos que pensaban, retirarse a otro lugar y terminar de ajustar las cuentas, que en ese momento habían comenzado… – Se dividirán en tres grupos para que esto quede listo el mismo día de mañana…
– Pero Maestro? – comenta Afrodita – Todos estamos muy cansados por las batallas que acabamos de enfrentar… – viendo que los ojos del Shion no estaban aceptando el comentario de éste – No podríamos descansar por hoy y mañana y empezar pasado mañana…? – ocultándose discretamente detrás de Cáncer
– Véanlo de ésta forma! – volteando hacia la herida que le curaban en ese momento – Entre más pronto empiecen, más pronto terminarán!
Sin decir más los Dorados salieron de la Fuente, dividiéndose de una vez en los tres grupos, para que de esa forma al empezar con la encomienda, terminaran en un lapso de medio día o poco más tarde.
Jaken y Crista, fueron bien atendidos por las enfermeras, dándoles dos camas para que guardaran reposo, debido a las heridas que les hicieron con las armas…
Más tarde, Mu tuvo que apartarse del cuerpo de Lara, ya que por órdenes directas de su Maestro, tuvo que dejar que Comodoro, atendieran también sus heridas y después de eso, salió del lugar para quedarse un muy buen rato, sentado cerca del río que rodea el bosque de Star Hill, en donde se quedó contemplando el paisaje y recordando todos aquellos momentos, en los que vivió con Jaken y todas aquellas veces, que deseó volver a ver a Lara y talvez, sólo talvez ser feliz aunque fuera por un corto tiempo, como lo fue el legendario Caballero Orfeo de Lira, con su amada Eurydice…
Ya entrada la noche…
Crista estaba en la habitación en donde Lara reposaba, pero en ese momento unas de las enfermeras, entraron al cuarto…
– Era una chica muy linda… no lo crees así? – le comenta una de ellas a la otra
– Sí, lo era… – responde ésta – Lástima que terminó de ésta forma!
– Se veía que el Santo de Aries, sentía algo muy especial por ella!?
– Sí! – poniendo expresión triste – Pero… pues yo podría muy bien consolarlo, si él así lo deseara!
– Ay estás loca… él jamás te hará caso!
– Por qué lo dices? – le replica ésta – Acaso no crees que yo sea más bonita que ésta chica? – señalando a la difunta. Crista al oír ésta parte de la conversación, casi se va de espaldas por lo que éstas estaban comentado, casi llevándose con ella unos utensilios que estaban sobre la camilla, donde se escondía detrás de ésta
– Claro que no Diana! – responde Gemma – Lo que pasa es que él es demasiado serio…
– Pues elijo mejor a uno que sea serio y no, como el loco mujeriego de tu Milo!
– Ah sí?, pues yo prefiero que sea uno tan "loco" como él, a una paleta como Kamus! – en eso entró otra joven y al oírlas discutir…
– Quieren dejar de decir estupideces y apurarse con lo que están haciendo? – tomando unas sábanas, entre otras cosas que necesitaba de ese lugar
– Sí superiora! – fue cuando las chicas, agarraron unos trapos y unas vasijas con agua, para primero asear el cuerpo sucio y maltrecho de la joven fallecida, cuando una de ellas… Diana para ser precisa, le tomó el brazo derecho para limpiarlo y lo soltó al instante, dejando caer también el recipiente con el agua fresca…
– Qué pasa? – le pregunta asombrada, al ver el rostro de sobresalto de su amiga
– Su cuerpo aún está caliente!?
– Pero qué tonterías dices? – acercándose al cadáver, ya que no era lógico lo que ésta le decía – Ya han pasado más de 8 horas, así que no puede estar caliente; nisiquiera debe de tener pulso… – primero con su estetoscopio le revisó el pecho – No se oye nada, lo ves!? – y al tocarla al fin, ella también se asustó, ya que su amiga tenía razón
– Yo iré a buscar al Comodoro… – saliendo rápidamente de ahí
– Espera, no me dejes aquí sola? – abandonando el lugar de igual forma que su amiga. Crista al fin salió de su escondite y acercándose rápidamente a ella
– No sé sí aún pueda salvarte, ya que el veneno de mi técnica, en parte es mágico y en parte no… – dice mientras saca un frasquito de una de las bolsas de su vestimenta – Sólo depende de ti y de que tanta fuerza física y emocional tengas… – tomándola por la nuca, introduce por su boca el brebaje y sin decir o hacer nada más, sale del lugar. Athena y el Patriarca están hablando con el Comodoro cuando las dos jóvenes, muy angustiadas, llegaron a buscarlo
– Comodoro, Comodoro!? – ambas al mismo tiempo – Venga por favor que es urgente!? – éste al ver la expresión de ambas chicas
– Vamos qué pasa?
– Tiene que venir con nosotros a revisar a la chica muerta… – con cara de "eh?" – Parece que no está muerta… – dice Gemma
– Aunque sí está muerta! – agrega Diana
– De qué hablan…?, a ver vamos! – seguidos por Shion y Saori, llegan al lugar y el doctor, comienza a examinar a la joven, la cual no ha perdido, a pesar de los señales de la lucha, el color de su piel ni de sus mejillas, cosa que le parece extraño a éste; tomando un termómetro de esos que te meten en el oído y tras unos 5 segundos te da la temperatura, expresa – No puede ser!? – al ver el resultado que arrojó el aparatito
– Qué pasa? – pregunta la Diosa
– Tiene temperatura de 35.8 grados!? – asombrado él mismo
– Debe de estar mal su aparato, Comodoro! – comenta Shion – Ésta niña lleva unas 8 horas… muerta, si no es que más? – pero sin hacer caso de lo que éste decía, con su estetoscopio, revisó el pecho de Lara, en busca de algún indicio de vida, pero no escuchaba nada y tampoco tenía pulso…
– Todo esto es muy extraño! – expresa éste
– A qué se refiere? – cuestiona de nuevo Saori
– Sé que ya han pasado más de 8 horas que ésta niña murió! – mirándolos a ambos para explicarles – Para éste momento ella, ya debería de haber perdido el color de sus mejillas y aún lo conserva, eso sin contar que la temperatura de su cuerpo, a pesar de que aún es muy baja para un ser humano con vida, es muy alta para una persona que ya no lo está!
– Quiere decirnos que ésta niña aún no está muerta? – pregunta el Patriarca incrédulo
– Pareciera ser que su cuerpo falleció, pero de alguna forma no lo está del todo! – responde él – Saben cómo es que la mataron?
– No! – responde Shion – Para cuando nosotros llegamos, ella ya había fallecido! – en ese momento Saori comentó…
– Que terminen de limpiar su cuerpo… probablemente ésta muchacha, aún no ha muerto del todo; sin embargo, tenemos que esperar a ver, cómo es que reacciona su cuerpo en las siguientes horas; mientras tanto, no quiero que nadie más sepa lo que está pasando con ella, ya que podría llegar a oídos de Mu y no me gustaría que él, se esperanzara en algo que probablemente nunca suceda! – todos los presentes asintieron, sin decir una palabra más – Vamos Shion, aún tenemos cosas por atender!
– Sí mi Señora! – ambos saliendo del místico lugar
– Ya oyeron las órdenes de Athena… – les indica a las jóvenes
– Pero yo no quiero hacerlo… – le dice Gemma – Me da miedo el estado de ésta chava!
– A mí también! – agrega la otra
– Yo me quedaré con ustedes, si es que eso las hace sentir mejor! – a pesar de no estar muy convencidas, las dos enfermeras aceptaron y terminaron su tarea
Pasaron dos días, antes de que la Princesa Athena reuniera a todos los Dorados, las dos Amazonas y Kiki; en tanto por unos momentos, Jeana, Crista y Jaken, esperarían fuera del salón del Patriarca…
– Ya que estamos aquí reunidos… – con voz serena, sentada desde el trono del Gran Maestro – Primero quiero agradecerles a todos ustedes mis fieles Caballeros, por su gran determinación y valor en ésta última pelea decisiva… – sonriéndoles a todos – En especial a ti Mu… – quien por un momento se sorprendió pero enseguida volvió a su expresión de tristeza y seriedad – Ya que por tu gran desempeño, logramos salir victoriosos de ésta batalla! – los demás Santos, aplaudieron por las palabras de Saori, pero el Carnero Dorado no hizo expresión alguna – Como bien saben, la Excalibur es una Espada muy poderosa y mística, así como lo es la Piedra de Matusalén! – todos la miran con intriga – Así que he decidido que la Excalibur, permanezca en un lugar oculto aquí mismo en el Santuario… – la miran asombrados puesto que no entendían, si ella les estaba pidiendo opinión o les estaba diciendo lo que se iba hacer, pero ella continuó con su discurso – Sin embargo la Piedra de Matusalén, a pesar de ser un objeto muy valioso, también es muy peligroso, así que he decidido que como muestra de mi gratitud, por haber salvado una vez más a mi amada Tierra de las manos del mal, conserven un pedazo de ésta esfera… – por órdenes de Saori, Shion cortó la roca en 14 partes, para que cada uno de los Caballeros Dorados tuviera un trozo de la misma, que les fue entregada con una cadena de Oro, en tanto fuera del salón…
– Qué es lo que creen que hagan con nosotros? – preguntaba Crista mientras se paseaba de un lado a otro, como gata enjaulada – Irán a colgarnos?
– No creo que hagan eso hermana!
– Cómo lo sabes?
– Sí es lo que fueran hacernos, lo habrían hecho desde hace días y no tener que esperarse, a que nos recuperáramos de nuestras heridas; así que no te preocupes de…
– Claro que tú no tienes de qué preocuparte! – interrumpiéndola abruptamente, le contesta Crista – Tú eres hija del Patriarca, así que tu castigo no creo que sea muy severo en caso de que llegues a tenerlo; en cambio yo… mi padre fue un traidor al Santuario y yo…
– Todos tenemos algo de que nos culpen! – le dice Jaken a ésta, mientras la toma por los hombros desde la espalda con ternura, para que se calme – Así que cualquier castigo que nos impongan, lo enfrentaremos juntos, está bien!? – ella le tomó con su derecha la de él y recalcándose hacia Jaken, asintió junto con una media sonrisa. En ese momento los mandan a llamar para que entren al salón
– Ya es hora! – respirando profundo comenta Jeana. Al entrar a la habitación, los Dorados, Kiki y las Amazonas, estaban parados en 8 de cada lado y Shion de pie al lado de su Deidad
– Acérquense por favor! – les indica Athena aún sentada en el trono y ellos al estar cerca, mostraron su respeto hincándose frente a ella – Levántense por favor! – una vez parados – Sé muy bien que ustedes tres actuaron mal, a pesar de haberlo hecho por estar bajo la influencia de hechizos de Naisare; sin embargo, ustedes también creen que merecen un castigo por sus pecados!? – los tres se quedaron callados, con algo de temor a responder a la pregunta, entonces Jaken…
– Mi Señora sí me permite, me gustaría poder aceptar toda la responsabilidad de lo sucedido, ya que por culpa mía es que se llevó a cabo gran parte del plan… – la Diosa no respondió y el siguió diciendo – Desde antes que ellos revivieran después de la batalla contra Hades, yo rondaba la cercanía del Santuario y posteriormente, conduje dentro del mismo a las chicas que suplantaron al Patriarca y al Antiguo Maestro y finalmente, metí a los Jinetes del Apocalipsis…
– Estás dispuesto aceptar los castigos que se te impongan, además de los que sean imputados a Crista y Jeana!?
– Sí mi Señora! – con firmeza responde – Yo aceptaré mi castigo y los de ellas también!
– Eso quiere decir que estás arrepentido?
– Así es Athena y es por ello que estoy preparado para enfrentar mi condena!
– Y ustedes no están arrepentidas y dispuestas también a admitir sus sanciones?
– Así es Señorita Saori! – responde con firmeza Jeana
– Se nota que es hija tuya Shion! – comenta la Diosa, mientras Crista duda un poco en responder y cuando al fin lo hace, se le quiebra un poco el tono de voz
– Sí Athena!
– Muy bien!; puedo ver que en ninguno de ustedes, existe maldad en su corazón y tomando en cuenta las acciones de cada uno, les diré lo siguiente!
– No puedo creer que vaya aplicarles un castigo! – comenta Kanon, en voz baja
– Jaken?
– Dígame! – y dando un paso al frente – Tomando en cuenta todo lo que has pasado, además de ser un Santo con gran fuerza, quiero otorgarte el título de Caballero de Athena, entregándote la Armadura de Plata del Altar! – por un momento dejó estupefacto al Lemuriano, puesto que él estaba seguro de que sería castigado severamente y no, nombrándolo como un Santo de Plata y por manos de su antiguo Maestro, recibió la caja de Pandora de ese Manto Sagrado Inédito
– Sabía que no podía castigarlo! – comenta igual en voz baja Kanon
– Si te perdono a ti…, era obvio que lo perdonara a él! – mirando de reojo a Milo que estaba a su lado izquierdo
– Jeana… – sin contestar nada, sólo dio un paso al frente – Tú posees grandes poderes psíquicos, heredados por tu padre; sin embargo, no estoy muy segura de que tú quieras ser un Caballero de Plata Femenino… – ella no contestó – Así que dejaré que tú y tu padre, decidan que es lo que es mejor para ti!
– Muchas gracias Athena! – con una reverencia regresó a su lugar
– Crista! – quien al oír su nombre, sus piernas le temblaron como nunca y no pudo dar un sólo paso al frente, en unos 5 o 10 segundos que tardaron éstas, en decidirse a mover – Tú realmente eres una chica muy fuerte y a la vez con grandes poderes místicos, los cuales jamás han sido utilizados en mi orden por los Santos que me protegen; no obstante, los tiempos cambian y los adversarios también… así que, tomando muy en consideración estos factores, además de la buena acción que tuviste unos días atrás, dejaré que te quedes con nosotros, como la primera Amazona Hechicera de la orden de Athena! – en ese momento sintió como el alma le regresaba a su cuerpo, ya que de los tres, era ella la que sentía que peor habían sido sus acciones y que no se salvaría del castigo – Dejemos que entre los alquimistas, hagan una nueva Armadura para que puedas protegerte en caso de alguna futura batalla…
– Gracias Athena… – dijo al fin ésta con alegría – Le prometo que jamás se arrepentirá! – con una gran sonrisa le expresó mientras le corrían lágrimas de felicidad por el rostro
– Kiki? – llama Saori al pequeño – Acércate por favor, es tu turno… – el pequeño temeroso, ya que no podía apartar de su mente los pensamientos que tuvo en contra de la Diosa, además de casi asesinarla
– A sus órdenes mi Señora! – hincándose para no tener que verla de frente a los ojos, por la vergüenza que aún sentía
– Levántate! – a pesar de obedecerla, no levantó la vista hacia ella – A lo largo de ésta nueva batalla, tú jugaste un papel muy importante para nuestros enemigos… – esas palabras hicieron que el pequeño más intentara esconderse detrás de su flequillo – Y no obstante, en el momento en el que necesitamos de tu ayuda, nos auxiliaste para salir victoriosos de la pelea de ese momento!
– Ese tapón de alberca te ayudó a rescatar a Saori? – sarcásticamente le preguntó de nuevo el Escorpión al Gemelo
– Odio tener que admitirlo pero es verdad, recibí ayuda de ese mocoso!
– Y así quieres usar de nuevo mí Armadura…? – con tono desaprobatorio
– El día que quieras y a la hora que sea, pelearé contigo por ella… hermano!
– Yo apuesto por ti Kanon, así que no me vayas a quedar mal! – agrega finalmente Milo
– Es por eso, además del valor y la fuerza que tuviste, me complace en otorgarte el título de Caballero de Plata y entregarte la Armadura del Escultor! – a Kiki se le llenaron los ojos de lágrimas, que no le dejaban ver ni sus narices y de alguna manera al ver esto, tanto como Mu como Shion y hasta el mismo Roshi, se sintieron orgullosos de que el pequeño fuera nombrado Santo oficial de Athena…
– Kanon?
– Achis? – contesta éste en tono apenas audible – Pero sí yo no hice nada, ahora sí me porté bien! – se acerca a ella – Sí Athena? – haciendo sólo una reverencia
– Después de ver que te enfrentaste, a ese par de chicas en una situación muy fuera de tu área y más aún sin Armadura, me hizo considerar que ya que ustedes están bajo la constelación de Castor y Pólux y siendo, al igual que ellos gemelos inseparables… ordeno que se haga una segunda Armadura Dorada de Géminis, para ti Kanon! – al cual igual que al pequeño Ariano, se le nubló la vista por las lágrimas de alegría de saber, que al fin tendría su propio Manto Sagrado para él solito
Después de ésta pequeña ceremonia, se dispusieron a celebrar con un elegante banquete, cortesía de nuestra amada Diosa Athena; sin embargo, nuestro querido héroe de ésta historia, aún se sentía deprimido por la perdida de la joven y muy a pesar, de estar con sus amigos brindando por la victoria conseguida y de que su aprendiz, fuese honrado con un Manto Sagrado, recompensa a la paciencia y enseñanzas que había tenido con él; no había momento que le hicieran olvidar su tristeza, ni mucho menos aquellos ojos azules profundos como el mar, llenos de ternura hacia él…
Sin decir nada, el Santo de Aries, decidió dejar el banquete, para pasear un poco por el Recinto Ateniense y despejar su mente y corazón, pero justo a las afueras del salón fue interceptado…
– Mu, a dónde vas? – le cuestiona Jaken
– A ninguna parte! – contesta sin mirarlo
– Sé que es difícil y también sé que es mi culpa! – dice éste acercándose a él – Créeme que haría o daría lo que fuera, para remediar la muerte de…
– Olvídalo, ya no hay nada más que hacer…
– Mu… yo…
– Lo sé! – sin más palabras, se dirigió por unos momentos sin rumbo fijo, pero como no había más que un sólo camino a seguir y ese era escaleras abajo, llegó a su Templo, el cual ya había sido reparado, pero aunque buscaba paz mental en ese lugar, no lo lograba así que volvió al bosque y aquel lugar, donde la vio por última vez con vida; a las orillas de Star Hill por unos minutos, para después dirigirse cerca de la Fuente Mística. Tras un par de horas de estar en ese sitio, Saori se acercó a él y con voz dulce le dijo
– Éste lugar tiene algún significado especial para ti?
– Athena? – y al momento que iba a hincarse, ella no lo permitió
– Sé que estos momentos son muy difíciles para ti Mu, ya que el perder a un ser tan querido nunca es fácil…
– Lo siento mucho Princesa Saori… – sentándose en el pasto al lado de él
– No tienes por qué disculparte, ya que cuando yo perdí a mi abuelo tuve que hacerme cargo de la fundación y no conté, con el tiempo suficiente para llorarlo o para superarlo, talvez por ello, es que a veces sigo comportándome, como una niña caprichosa o una joven humana común y corriente y no, como la Diosa a la que ustedes tanto aman y protegen! – con la vista en el paraje que los rodea – Recuerdo bien que tras la batalla de las Doce Casas y con Seiya y sus amigos, que eran atendidos en la Fuente de Athena, yo iba presurosa a ese lugar y en ese momento, tú interceptaste mi camino… – le decía ésta, aún sin voltear a verlo
– Athena yo…
– Me contaste la historia de cómo es que se formó ese lugar, a donde pueden acudir ustedes a sanar sus heridas y también recuerdo, que pudiste leer mi corazón… – cosa que lo sorprendió al escucharla y quiso interrumpirla, pero ella siguió – No me dijiste nada, pero veías en mí el miedo y el dolor, que sentía por el simple hecho de perder a alguien, que me importaba mucho en ese momento y más aún, sintiendo que eso era por culpa mía… – al fin lo miró – Te sientes culpable por haberla traído contigo a ésta batalla, no es así?
– Sí, así es… – contesta él, mientras una lágrima corre por su mejilla, sin quitar la vista del piso
– En aquel momento me hiciste ver que yo sólo entregaba mi amor como Diosa, a un sólo Caballero y que no era permitido, sino que debería de ser a todos por igual… – él asiente con su cabeza – Pero ahora tú necesitas que te de todo mi amor como Diosa, para que puedas aliviar tu herida; sin embargo también sé, que eso no será suficiente para curarla, ya que el vacío que te deja un corazón destrozado, es más profundo y enorme, que cualquier herida física causada en una guerra!
– Saldré de esto Athena, no se preocupe más por mí!
– Hay algo que necesito saber, antes de tomar una última decisión… – él sólo con una expresión, aceptó responder a su pregunta – Sí no estuviese muerta, te habrías ido con ella, habrías dejado que se fuera o le hubieras pedido, que se quedara contigo aquí en el Santuario…???
– Por qué me pregunta eso?
– Sólo respóndeme… habrías renunciado a tu título como Caballero Dorado o seguirías siendo uno de ellos?
– Mucho me habría gustado quedarme como Caballero Dorado que soy, para protegerte Athena, siendo completamente feliz al lado de ella, por que siempre la he amado profundamente, desde el día en que la conocí!
– Gracias Mu, es todo lo que necesitaba saber!
Levantándose del pasto ayudada por el Santo, ésta le mostró a la joven, llena de vida esperando esa respuesta de saber que él, también la amaba tanto como ella a él, desde el momento que se conocieron hace catorce años atrás.
El rostro del Santo Dorado de Aries, se iluminó con tal felicidad que embargó, en ese preciso instante a su corazón, siendo ella la que corriera a sus brazos para al fin sellar su amor, con un tierno y largo beso…
Mientras en el ambiente a los alrededores de ese místico, pero bellísimo lugar; se miraban a todos los Santos de Athena, Shion junto a su hija, Crista y Jaken abrazados y la misma Diosa Athena, como observaban felices la escena de ver a la pareja al fin juntos; al igual que las almas de Murlen, Ileana y Lance, bendecían a los felices enamorados y la tonada de una canción… "Love to be loved by you" de "Marc Terenzi" completando la atmósfera, de la Fuente de Athena, donde ésta historia comenzó…
I can't believe I'm standing here
Been waiting for so many years and
Today I found the Queen (King) to reing my heart
You changed my live so patiently
And turned it into something good and real
I feel just like I felt in all my dreams
There are questions hard to answer
Can't you see…
Baby, tell me how can I tell you
That I love you more than life
Show me how can I show you
That I'm blinded by your ligth
When you touch me I can touch you
To find out the Dream is true
I love to be loved by you…
FIN
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Espero sus reviews!
Tschüs!
