N/A: Hola a todos!
Lo primero es agradeceros a todos las respuestas que me habéis dejado con respecto al capítulo anterior. Ver tantos mensajes me ha alegrado no sólo el día, sino también la semana! *_* No sabéis lo que significa para mí que os esté gustando el fic, incluso cuando precisamente, como algunos de vosotros me habéis dicho ya sea en un review o a través de mensaje privado, han tenido que pasar 34 capítulos para darle una verdadera oportunidad al Harmony. Aunque sé que comprendéis perfectamente la razón por la que el romance ha Harmony transcurrido tan "despacio", para que quedara más realista -como también algunos de vosotros me habéis dicho ;)
Ahora supongo que tengo que hablaros del capítulo que viene a continuación, advitiéndoos de que quizá os parezca confuso y quizá no es lo que habíais esperado teniendo en cuenta cómo acaba el anterior. Tan sólo os diré que todo aquello que podáis leer entre líneas, ha sucedido :P De todos modos si tenéis alguna pregunta, aquí estoy ya para resolverla! O al menos intentarlo XDD
Ya queda cada vez menos para que entremos en esa zona de turbulencias que durante todo el fic hemos ido tocando, pero eludiendo -por mi culpa, lo sé, pero sigo el ejemplo de JK que sieeeempre dejaba lo más interesante para el final (?) XDDD
Gracias por leerme, gracias por los mensajes que me escribís dándome vuestra opinión acerca del fic porque son éstos los que me animan a continuar escribiendo, así que no dejéis de hacerlo! Me encanta saber qué pensáis de la historia, ya sea bueno o malo (como siempre digo, no todo lo q escribo tiene por qué gustar y acepto también las críticas porque para eso están. Además, ayudan). Eso sí, debo decir que si a veces eludo temas, no es porque se me olviden o porque no me parezcan importantes, así que paciencia conmigo. No olvido NADA y poco a poco irá saliendo todo a la luz...
De nuevo, gracias, y ya me dejo de daros la paliza con mis desvaríos.
Sin más, me despido deseando que este capítulo no os defraude aunque sé que no será lo que esperabais, pero bueno... Ya os compensaré, lo prometo.
Un saludo!
xx
Capítulo 35: En una nube.
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Fue necesario que Ron estampara el codo en su costado para que Harry saliera de su ensimismamiento. Agitando la cabeza y pestañeando varias veces, alzó la mirada y la clavó al instante en la de su mejor amigo para ver cómo éste le hacía movimientos de cabeza en dirección al frente de la clase, desde donde el profesor Slughorn lo contemplaba expectante.
'¿Y bien, señor Potter?'
'Bezoar' escuchó el susurro entre dientes de Hermione y su estómago brincó al instante, produciéndole un cosquilleo en su interior que consiguió que su ritmo cardíaco aumentara considerablemente.
'Bezoar' repitió en voz alta tras carraspear y mientras su mirada despistada proseguía clavada en el profesor Slughorn, de pie frente a la pizarra.
El anciano asintió satisfecho con su respuesta y les dio la espalda para proseguir escribiendo un sinfín de datos que los ayudaran en la elaboración de la poción que harían en la próxima clase, datos que repetía en voz alta para que los copiaran. Y Harry realmente estaba intentando seguir el ritmo del profesor Slughorn escribiendo a toda prisa en el pergamino que tenía delante de él, pero su mente no dejaba de volar lejos a la mínima que bajaba la atención.
'¿Dónde estabas?' le preguntó Ron en voz baja y empleando un tono divertido que al moreno lo tornó enseguida nervioso.
'Aquí' respondió tras tragar saliva y agradecido de que su pelirrojo mejor amigo no pudiera acceder a sus recuerdos, porque si no estaba seguro de que lo degollaría en caso de ver las imágenes que se reproducían dentro de su cabeza cual diapositivas que lo mantenían demasiado entretenido como para atender a nada más.
'¿Aquí soñando despierto?' Harry se humedeció los labios ante esa pregunta sugerente de Ron y envió a Hermione una mirada de reojo, sintiendo que las manos comenzaban a temblarle al ver el leve rubor que podía ver cubriendo las mejillas de la castaña.
'Por cierto, gracias por el chivatazo' le dijo en un susurro y ella volteó ligeramente el rostro para que sus ojos marrones se encontraran con los de él, haciéndolo sentir enseguida ese vértigo que desde esa mañana lo invadía cada vez que compartía una mirada con la castaña, cuando escuchaba su voz o alguien pronunciaba su nombre.
'No hay de qué, pero procura estar más atento' respondió ella antes de regresar una vez más a sus apuntes.
Harry tragó saliva y enseguida miró a otro lado, nervioso, ansioso.
No tenía ni la más mínima idea de qué pensar de lo ocurrido entre él y Hermione, ni qué se suponía debía esperar de ello, pero el modo en el que lo eludía le hacía ponerse en lo peor. La noche anterior ella lo había besado hasta el punto de hacerle perder por completo la cabeza y antes siquiera de darse cuenta de lo que estaba pasando se había despertado en la cama, solo.
Se había duchado y cambiado para bajar a desayunar, pero no la encontró en el Gran Comedor como había esperado. De hecho, el propio Ron le preguntó por ella al verlo, extrañado porque no lo acompañara como solía hacerlo. Harry le respondió que de seguro había madrugado y se encontraba ocupada con alguna cosa, algo que esperaba aliviara también sus dudas.
No le agradaba para nada la idea de que estuviera huyendo de él, no después de lo que había sucedido entre ambos la noche anterior, pero el que a última hora de la mañana, cuando por fin sus horarios coincidieron tras haber acudido a lecciones por separado, Hermione se presentara en la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas y se mantuviera silenciosa lo hizo comprender que eso era exactamente lo que estaba ocurriendo.
Hermione lo estaba eludiendo. Podía permanecer de pie a su lado atendiendo a las explicaciones de Hagrid de cómo cuidar a una Mantícora – que afortunadamente no había incluido en la lección –, pero Harry la sentía a kilómetros de distancia. Hacía todo lo posible para no mirarlo y no le hablaba a menos que fuera estrictamente necesario, de seguro con el único fin de que nadie sospechara que algo estaba sucediendo.
A ojos de muchos, aquello parecía estar funcionando puesto que ni el propio Ron se había dado cuenta de que algo no estaba bien entre ellos, mas para el ojiverde estaba más que claro que tan sólo era una actuación por su parte. ¿Por qué sino durante el almuerzo había dejado que Neville se sentara al lado de Harry aún cuando el chico había mostrado su clara intención de dejarle el sitio a ella?
¿Se arrepentía de lo que había ocurrido la noche anterior, o era que simplemente se sentía avergonzada?
Quería pensar que se trataba de la segunda opción, porque sólo el plantearse la primera le producía un vacío en el estómago que lo hacía sentir nauseabundo.
¿Qué podía haber hecho mal? Porque a su parecer tan sólo había cedido a sus demandas. Él en ningún momento actuó por su propia cuenta, sino que solamente se dedicó a entrar por todas y cada una de las puertas que ella le fue abriendo. Entonces, ¿por qué lo evitaba de esa forma? ¿Es que acaso no se daba cuenta de que lo estaba destrozando con su distanciamiento, con su frialdad?
En ese momento la escuchó removerse incómoda en su taburete y la contempló por el rabillo del ojo. Desde que habían llegado al aula de Pociones que Hermione parecía inquieta, aunque él apenas fuera capaz de sentirlo debido a la cantidad de mariposas que revoloteaban en su estómago y a los nervios que lo invadían ante la expectativa. El tenerla tan cerca le provocaba cosquilleos en todo el cuerpo, descargas eléctricas que le erizaban el bello y no importaba en lo más mínimo el saberse ignorado porque simplemente no podía evitar sentirse así en su presencia.
Aspiró por la nariz profundamente al tiempo que cerraba los ojos durante unos segundos y, acto seguido, liberó el aire en un suspiro largo que distó mucho de calmarlo como había esperado. Las dos horas de Pociones se le estaban haciendo eternas y el momento de que el timbre sonara para dar fin a la lección parecía no llegar jamás. Agitó la cabeza y echó un vistazo rápido a su pergamino, maldiciendo al ver que apenas había escrito dos líneas de todo lo que Slughorn había anotado en la pizarra. Consultó el reloj que había en la pared, a un lado, y gruñó por lo bajo al ver que todavía faltaban veinte minutos.
¿Es que ese castigo no iba a terminar nunca?
Lanzó un suspiro y comenzó a copiar a toda velocidad los ingredientes de la poción que elaborarían en la siguiente clase y la cual, por extraño que pareciese teniendo en cuenta el tamaño del manual de ese año, no aparecía en el libro. Slughorn les había dicho que deberían de aprender los datos que les facilitaba de memoria en caso de que decidiera hacerles un examen sorpresa y el sólo pensar en ello lo agotaba psicológicamente.
¿Cómo diablos se suponía que lograría concentrarse en memorizar una lista de ingredientes y tecnicismos, cuando no podía pensar en otra cosa que no fuera Hermione?
Quizá había llegado el momento de que se planteara si verdaderamente deseaba convertirse en Auror en caso de que sobreviviera el tiempo suficiente como para tener opción a un futuro, porque dudaba que de seguir así pudiera obtener las calificaciones necesarias para acceder a la Academia de Aurores. ¿Jugador profesional de Quidditch, quizá? Para eso no había que estudiar y debía admitir que no se le daba nada mal atrapar la escurridiza snitch.
O tal vez lo que tenía que hacer era acorralar a Hermione y exigirle explicaciones acerca de su comportamiento. Cabía la gran posibilidad de que si ella le aclaraba lo que sucedía, podría volver a concentrarse en sus estudios, algo que debía admitir no tenía idea de cuándo había comenzado a importarle tanto como lo hacía ahora, hasta el punto de pensar en desechar su anterior decisión de ser Auror por miedo a que no diera la talla en los EXTASIS por tener su mente concentrada en otras cosas.
Había empezado a planear discursos mentales con los que abordar a Hermione en cuanto tuviera oportunidad cuando de pronto el timbre que daba fin a la clase retumbó en el interior del aula, sobresaltándolo. Al igual que si tuviera un muelle en el trasero brincó sobre la silla y se puso en pie, apresurándose a recoger sus cosas a una velocidad pasmosa que llevó a Ron a contemplarlo como si le hubiera salido un calabacín en medio de la frente.
'¿A qué viene tanta prisa?' le preguntó el pelirrojo y él se detuvo en seco en sus movimientos apurados para contemplarlo con las mejillas sonrojadas.
'Tengo que terminar dos redacciones para mañana, así que aprovecharé el tiempo antes de la cena para no meterme en la madrugada' dijo a toda prisa y sin importarle el estar mintiendo de manera descarada.
Harry ya había terminado hacía días las redacciones de Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras, pero eso Ron no lo sabía y era la excusa perfecta para salir de allí en cuanto antes e ir tras Hermione, la cual ya había terminado de guardar sus cosas y se dirigía en dirección a la puerta del aula. Ahora sólo esperaba que su mejor amigo no le propusiera el juntarse con él para hacer los deberes, porque si no sabía que de nuevo debería de alargar la espera de hablar con la castaña.
'A mí me falta la de Encantamientos, pero la haré después de cenar' el moreno suspiró aliviado 'Además, ahora no podría ni de broma. Después de tantas horas de clase estoy seguro de que o bien me relajo, o me dará un colapso mental'
'Nos vemos entonces a la hora de la cena, Ron' Harry no esperó siquiera a que su mejor amigo respondiera y salió disparado en dirección a la puerta esquivando a algunos compañeros.
'Deberías de ir a la Enfermería. El que estés estudiando tanto últimamente no puede significar nada bueno' escuchó gritar a Ron pero no hizo el más mínimo caso y, rodando los ojos, se abrió paso sin percatarse siquiera de que aquel al que acababa de empujar para apartarlo de su camino no era otro que Draco Malfoy.
Una vez en el pasillo, y sin haberse dado cuenta siquiera de que Pansy Parkinson lo maldecía, echó a correr en dirección a las escaleras que lo conducirían al Hall Principal del colegio esperando encontrar a Hermione antes de perderle por completo la pista, percatándose de que a cada paso que daba los cosquilleos en su estómago aumentaban, junto con los nervios y la expectativa. Sabía por esa razón que Hermione no podía andar demasiado lejos y, sin embargo, no la vio por ninguna parte.
Se detuvo a los pies de la escalera del Hall Principal y suspiró echando un vistazo a los lados. Decenas de alumnos se movían a lo largo y ancho de la entrada del castillo dirigiéndose en distintas direcciones tras haber abandonado las aulas donde habían tenido la última clase del día, pero ninguno de ellos era Hermione.
¿Dónde había podido meterse? Lanzando un gruñido de fastidio aferró con más fuerza el asa de su cartera con los libros y ascendió las escaleras dispuesto a dirigirse hacia la Torre de Gryffindor, consciente de que no importaba cuánto lo eludiera aquella castaña cabezota porque tarde o temprano tendría que regresar a su cuarto y diablos que él la estaría esperando para entonces.
Una vez se encontró en la calidez del salón que compartía con Hermione, se sentó en el sofá que había junto al fuego y sacó de su cartera el pergamino donde había anotado la elaboración de la poción que Slughorn les había escrito en la pizarra. Se esforzó por prestar atención a lo que leía, ponía de veras todo su empeño, pero de igual modo no podía evitar que cada cierto tiempo su mirada se posara en el reloj de cuerda que había sobre la chimenea.
Dos horas y media más tarde Hermione todavía no había dado señales de vida y Harry debía admitir que ni siquiera recordaba el primero de los ingredientes de la lista que en ese instante estaba tirada en el suelo. Lo había intentado, pero le había resultado imposible concentrarse en el estudio y aunque no tenía apetito en lo más mínimo una fuerza superior a él lo impulsaba a bajar a cenar y dejar Pociones para otro momento.
Se puso en pie y se dirigió al retrato de Mary preguntándose hasta qué punto tendría que hacer cosas que en realidad no deseaba hacer para así intentar encontrarse con Hermione. En ese momento y sin ir más lejos, no había cosa que menos le apeteciera que bajar al Gran Comedor, pero cabía la posibilidad remota de que ella estuviera allí y podría asegurarse de que no se le escapara…
Supo que ya llegaba tarde a la cena cuando vio que la Sala Común de Gryffindor y los pasillos que recorrió se encontraban completamente desiertos. Sus pasos producían un eco descomunal sobre el suelo empedrado que apenas era aplacado por los murmullos de los retratos que lo saludaban al verlo pasar, pero nada más aparte de eso. Bajó las Escaleras Cambiantes sin prisa y tan concentrado en darle vueltas a lo sucedido con Hermione que de no haber sido por el grito de advertencia de la mujer de uno de los retratos, habría caído al vacío por no haberse percatado de que éstas estaban en movimiento.
'Gracias' le dijo a la señora del retrato, quien no hizo otra cosa que sonreírle desde detrás de su abanico de plumas mientras le guiñaba un ojo. Harry enarcó una ceja y, meneando la cabeza, siguió con su camino.
El Gran Comedor se encontraba tan lleno de gente que al instante de entrar en él se arrepintió de haberlo hecho. No estaba de humor para multitudes, sobre todo después de haber divisado a Ron compartiendo confidencias con Krum y Laurie al igual que si fueran amigos de toda la vida. Era bien cierto que la noche anterior Hermione le había insistido en que Viktor no era más que un amigo para ella, pero…
Merlín, hasta ayer Ron lo seguía odiando después de casi tres años ¿y ahora cenaban juntos? Sin duda algo le habían hecho a su mejor amigo, porque si no era imposible explicar semejante cambio.
'¡Harry!' Ron acababa de verlo y le hacía gestos para que se acercara, indicándole que le había guardado un sitio.
'¿Dónde está Hermione?' preguntó esperando que su expresión mostrara solamente confusión y ocultara el estado de nervios que en realidad se estaba apoderando de él, junto a la desolación de que la castaña de veras tuviera tan pocas ganas de verlo que llegara al punto de saltarse las comidas.
'Si tú no lo sabes viviendo a un paso de ella, menos lo sé yo que no la he vuelto a ver desde que salió volando del aula de Pociones' le respondió el pelirrojo mientras se encogía de hombros. Harry se sentó a su lado y miró con desgana la comida frente a él.
'¿Todo bien, Harry?' le preguntó Laurie enviándole una sonrisa amistosa que él se esforzó por corresponder.
'Cansado' respondió.
'Normal. No sé qué vena le ha dado últimamente que parece estar compitiendo con Hermione a ver cuál de los dos muere antes gracias al estudio' comentó Ron con tono condescendiente y el aludido rodó los ojos mientras sentía un pinchazo en el centro del pecho después de que hubiera sido nombrado el nombre de la castaña.
'Si quiere ser Auror, me temo que no le quedará de otra' bromeó Laurie con tono divertido.
'Te deseo mucha suerte. Sobre todo con Pociones' añadió Viktor mientras alzaba la copa en un gesto con el que parecía estar proponiendo un brindis.
Harry apretó los labios y asintió con la cabeza al tiempo que miraba a los lados, viendo por fin a Ginny sentada en diagonal a él, tan abstraída en buscar a alguien en alguna de las mesas tras la espalda del moreno que por primera vez en días ni siquiera se había molestado en saludarlo. Quizá de nuevo estaba enfadada con él. Ginny parecía tener un humor tan cambiante que no le extrañaría en lo más mínimo.
'¿Y qué tal las redacciones? ¿Has conseguido avanzar?' interrogó Ron, llevándolo a devolver sus atenciones a él.
Tragó saliva y asintió al tiempo que servía de una de las fuentes un poco de comida. No tenía hambre, pero estaba seguro de que si no empezaba a comer enseguida terminarían por…
¿Por qué? La única que parecía darse cuenta siempre de lo que hacía era Hermione y no estaba, así que dudaba mucho que nadie allí fuera a preguntarle por qué no estaba comiendo. De igual modo y sin apenas darse cuenta de lo que hacía, mordió un trozo de pan.
'Nosotros bajamos al lago a probar la Barredorade Viktor' le dijo Ron.
'Creí que eso lo habíais hecho ayer' apuntó el ojiverde quien, aunque no estaba de humor para conversar, había decidido seguirle la corriente a su amigo antes de que le hiciera preguntas acerca de su estado de ánimo.
'El tiempo ayer no fue de gran ayuda y apenas dimos unas vueltas antes de que comenzara a nevar como nunca había visto' respondió el pelirrojo.
'Además del viento' añadió Laurie, la cual en ese instante no lo miraba a él directamente, sino a su plato lleno de puré de patatas que todavía no se había molestado en tocar.
Al parecer Hermione no era la única que prestaba atención a sus movimientos así que tomó el tenedor, cortó con él un trozo de merluza y se lo llevó a la boca tragándolo sin apenas masticarlo.
'Por suerte hoy hizo mejor tiempo' comentó Viktor entonces, pero las atenciones del moreno no se centraron en él, sino en la mata de cabello pelirrojo que se sacudió frente a él y que lo llevó a mirar a Ginny con el ceño fruncido mientras la chica salía disparada en dirección a la puerta del Gran Comedor con tanta prisa que parecía escapar de alguien.
'¿Y a esta qué le pasa?' preguntó Ron entonces. Harry se llenó la boca de puré de patata para no verse obligado a responder algo que no sabía.
'Con esa actitud dudo que vaya a decírtelo en caso de que te atrevas a preguntarle' contestó Laurie 'Deberías de tratar a tu hermana con más cariño, ¿sabes?' Ron se sonrojó y bajó la mirada, clavándola en su plato de comida ya vacío.
Diez minutos más tarde Harry se excusó frente a todos. Tenía que acudir a su lección de Oclumancia con Nina VanHoor y no quería perder más el tiempo. Le habría gustado mucho no tener que asistir y así dedicar ese tiempo valioso en encontrar a Hermione, pero sabía que ni por todo el oro del mundo podría escabullirse sin ganar un buen castigo. ¿Y de qué le valdría entonces saltarse una hora que tendría que recuperar en otro momento?
Recorrió los lúgubres y fríos pasillos a paso apresurado, sin importarle llegar antes de lo habitual. No era la primera vez que se adelantaba diez minutos y ya se encontraba con Nina esperándolo pacientemente, así que ¿qué más daba si llegaba antes de la hora prevista? Estaba seguro de que ese día lo esperaba una buena reprimenda por no lograr concentrarse y deseaba terminar con eso en cuanto antes. Alcanzó el aula y abrió la puerta, ingresando al interior.
'Señor Potter, le ruego que espere fuera unos minutos, si no le importa' alzó la mirada dispuesto a pedirle disculpas por haberla molestado, cuando de pronto vio a Hermione voltearse sorprendida desde el frente de la clase, al otro lado de la mesa tras la que la profesora permanecía sentada y se quedó paralizado.
El estómago del moreno le dio un vuelco cuando su mirada se encontró con la de la castaña, pero más después de que ella de nuevo le diera la espalda con cierta prisa e inquietud.
'Señor Potter' sus atenciones volvieron a Nina y al ver que ella le hacía un ademán con la mano para que saliera, obedeció, aunque a regañadientes.
Regresó al pasillo y cerró la puerta, pestañeando mientras lanzaba un profundo suspiro y se preguntaba qué diantres podía estar Hermione haciendo allí. A menos, claro estaba, que hubiera descubierto por fin qué era lo que Nina VanHoor escondía y hubiera decidido ir a compartir con ella sus sospechas.
Movido por la curiosidad agudizó el oído para intentar escuchar la conversación que se llevaba a cabo dentro de ese aula pero, tal y como había esperado, ningún sonido llegaba a él más allá del producido por su respiración y los latidos de su corazón que sentía a la altura de los tímpanos.
Esperó pacientemente por varios minutos y, cuando creía que lo iban a tener allí toda la noche al frío, la puerta se abrió y él se volteó con el estómago hecho un nudo de nervios para encontrarse cara a cara con Hermione. Se miraron a los ojos por tercera vez en ese día y Harry tuvo la sensación de que el suelo bajo él había comenzado a temblar, dificultándole el mantenerse en pie.
'Te está esperando' le dijo la castaña al tiempo que hacía un ademán con su cabeza en dirección al interior de la clase y bajaba la mirada. Dio un paso a un lado dispuesta a tomar el pasillo para alejarse, algo que hizo que Harry, en un impulso, la agarrase de la muñeca.
'Hermione' le dijo con tono suplicante y ella de nuevo lo miró a los ojos.
'Ya lo sé. Me acaban de poner al tanto de ello, créeme' Harry frunció el ceño y abrió la boca para preguntarle de qué estaba hablando concretamente, porque lo que era él no entendía a qué se refería 'Hablaremos después, no te preocupes' se soltó de su agarre tras dar un paso atrás y, con la mirada clavada en el suelo, le susurró que lo esperaría en el salón de la Torre.
Harry la observó alejarse mientras su mente no dejaba de darle vueltas al leve rubor que acababa de ver invadiendo las mejillas de Hermione, algo que provocó que su estado de nervios se desatara y que un alivio desconocido lo recorriese.
'Señor Potter, no tengo toda la noche' se sobresaltó al escuchar la voz de Nina tan cerca de él, volteándose para verla de brazos cruzados junto a la puerta.
'Sí, disculpe' dijo al igual que un cordero fiel, apresurándose a seguirla hacia el interior del aula a paso rápido.
'Siéntese…' sus ojos verdes del color del pistacho estaban clavados en los de él con una determinación que nunca antes le había visto y, para su mayor confusión, incluso podría decir que lo miraba con enfado 'Y escúcheme' añadió entonces, llevándolo a tragar saliva por el modo en el le había dicho aquello, al igual que si escupiera las palabras.
Harry se sentó en una de las sillas frente a su escritorio y la contempló mientras la profesora caminaba de un lado a otro, inquieta.
'No pienso permitir, bajo ningún concepto, que su… enamoramiento fuera de lugar destruya lo que tanto trabajo nos está costando a ambos' espetó, furiosa 'Durante semanas, meses, hemos estado trabajando duramente para que pueda evitar que alguien entre a su antojo en su en su mente, ¿y todo para qué? En cuestión de unos días se ha ido todo por el sumidero ¡por un par de estúpidos besos!' exclamó al tiempo que golpeaba el escritorio con la palma de su mano con tanta fuerza que Harry juraría haber escuchado la madera crujir, desgarrarse 'Bueno…' de pronto rió con ironía, incorporándose 'Besos y algo más, según he podido apreciar. A la señorita Granger tampoco le vendrían nada mal unas clases de Oclumancia'
El chico apretó los puños con fuerza.
'Quizá debería de mantener esa política suya de no espiar los pensamientos y recuerdos de las personas que la rodean y quizá así—'
'Oh, pero es mi deber hacerlo cuando alguien a quien he prometido ayudar y proteger está más tiempo recordando el modo en el que se metió bajo la falda de su mejor amiga que concentrándose en aprender aptitudes que podrían salvarle la vida' le dijo con una mirada desafiante 'Y no hablo solamente de su vida, señor Potter, sino también de la de ella' añadió.
'¿Acaso nunca se ha enamorado, profesora?' le preguntó Harry a bocajarro, sin pensar en las consecuencias, percatándose de que su pregunta parecía haberla tomado por completo desprevenida hasta el punto en el que, por un instante, vio cómo el semblante serio de Nina se transformaba en uno nostálgico. Por un instante. En menos de lo que a alguien le tomaba pestañear volvía a tener la mandíbula apretada mientras lo observaba con frialdad.
'Enamorarse' dijo con desprecio '¿Para qué? El amor no es otra cosa que un arma de doble filo. Puede darnos la gloria o destruirnos' añadió mientras retomaba su andar inquieto bajo la atenta mirada de un Harry que la contemplaba con ojos entrecerrados 'Pero tiende a destruirnos, ¿no le parece? Voldemort, sin ir más lejos, subestimó el poder del amor y ¿qué le pasó?' opinó con sorna, diversión que él encontró fuera de lugar 'Otros, sin embargo, están tan ensimismados amando que olvidan lo que verdaderamente importa convirtiéndose en un blanco fácil'
Harry sabía que esa última frase era una directa lanzada única y exclusivamente para él y por eso apretó la mandíbula y los puños, encarándola como nunca antes pensó que haría.
'¿Cree acaso que puedo evitarlo? Intento por todos los medios no pensar en—' se silenció cuando en un abrir y cerrar de ojos Nina se situó frente a él varita en mano.
Confuso miró a los lados, preguntándose cómo diablos había podido ser tan condenadamente rápida cuando apenas la había visto moverse, pero pronto dejó todo eso a un lado cuando sintió la dureza de la punta de su varita sobre su sien.
'¿Y qué le parecería si ahora mismo borrase de su mente todos esos recuerdos que tan celosamente guarda en ese cerebro inútil que tiene?' le preguntó entre dientes, una sonrisa cínica plasmada en sus labios. Harry la contempló con terror, aferrándose a la silla sin saber qué otra cosa podía hacer más que mirarla fijamente mientras imaginaba qué sería de él en caso de que cumpliera esa amenaza 'No tiene ni la más mínima idea lo sencillo que sería para mí que se olvidara de lo enamorado que dice estar de ella…' le dijo entre dientes y mientras deslizaba la varita a lo largo de su rostro hasta situarla bajo su mentón 'Tanto como quitarle un caramelo a un niño' añadió, satisfecha y contemplándolo de pronto con un interés que a él le produjo un escalofrío 'Pero no lo haré' chasqueó la lengua y dio un paso atrás colocando las manos sobre sus caderas a modo de jarra '¿Y sabe por qué, señor Potter?'
'Ilumíneme' espetó el moreno con repulsión.
'Es curioso cómo funciona el cerebro de las personas, ¿no le parece?' Harry enarcó ligeramente una ceja. ¿Qué diablos pasaba con esa mujer que siempre tendía a irse por las ramas? 'Ese sistema de autodefensa que se activa sin que tan siquiera nos demos cuenta, para protegernos del dolor. El no recordar ciertos acontecimientos con claridad e incluso visualizarlos en nuestra mente de un modo distinto al que en sí se sucedieron, es lo que sucede después de que ese sistema se active' se detuvo en su andar y colocó las manos tras su espalda mientras lo contemplaba con lo que a él le pareció un gesto que implicaba cierto orgullo y que debía admitir lo desconcertaba por completo 'En otras ocasiones, sin embargo, y con un poco de práctica, el cerebro activa ese mismo sistema de defensa al avecinar un peligro inminente que lo atacaría de modo directo. Se cierra, se queda en blanco como si sufriera un apagón, y eso es lo que acaba de sucederle a usted'
'¿De qué diablos está—?'
'De que acaba de conseguir bloquearme involuntariamente, señor Potter, ante el temor de que cumpliera mi amenaza de borrar sus recuerdos vividos con la señorita Granger' respondió con una sonrisa triunfal 'Al parecer no ha retrocedido tanto como esperaba en el dominio de la Oclumancia'
'¿Me está diciendo que—?'
'Que para conseguir ese bloqueo involuntario es necesaria una habilidad superior a la normal y, obviamente, usted parece poseerla' lo interrumpió 'Dumbledore va a tener razón, después de todo' Harry frunció el ceño y Nina meneó la cabeza a los lados 'Ha dicho que enamorarse de la señorita Granger es lo mejor que ha podido pasarle y al parecer, así es'
'¿Qué tiene que ver—?'
'Tiene mucho que ver, señor Potter. Estoy segura de que bajo ningún concepto deseará que algo malo le suceda, por lo que pondrá todo lo que esté en su mano para evitar que Voldemort descubra que ella ha dejado de ser solamente su mejor amiga. Muy al contrario, diría yo' Harry tragó saliva.
'¿Sería posible?' preguntó, esperanzado aún cuando en sí no lo demostraba en lo más mínimo. Continuaba observándola con una pose seria, a la defensiva incluso '¿Podría hacerle creer a Voldemort que Hermione ha dejado de importarme, que hasta he llegado a odiarla como Tonks insinuó?'
'Por supuesto que sí, Harry' y por fin lo tuteaba, algo que sin duda le proporcionó cierto alivio 'Pero primero Voldemort deberá ver cuánto has llegado a amarla' respondió la mujer, sonriendo de tal forma que el moreno no pudo evitar sentir de nuevo el miedo apoderándose de él 'Creo que ha llegado el momento de tener nuestra primera lección de Legeremancia, señor Potter'
Cuando Harry abandonó el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras eran más de las diez de la noche. Nunca antes había asistido a una lección con la profesora VanHoor tan larga pero como bien ella lo había expresado, hacía sido algo necesario. Después de más de media hora que le tomó en explicarle el procedimiento que debía llevarse a cabo para leer la mente de alguien, le había permitido que hiciera pruebas en ella y, como bien había esperado, apenas había sido capaz de ver nada.
Nina le explicó que se debía a que ella así lo había propuesto. Le había permitido acceder a su mente lo justo y necesario para comprobar que estaba haciendo bien el ejercicio y nada más, insistiendo en que deberían de buscar una forma en la que practicar sin que sus recuerdos fueran expuestos. Harry se preguntaba qué tanto tenía que esconder y, aunque admitía que en cierto modo lo asustaba todo ese secretismo, también había comenzado a intrigarlo.
De camino a la Torre de Gryffindor pensó en la rapidez con la que se había acercado a él varita en mano en apenas un pestañeo y frunció el ceño. ¿Podría esa mujer ser tan poderosa como para ser capaz de Aparecerse dentro de Hogwarts? Teniendo en cuenta muchas de sus habilidades, debía admitir que no lo dudaba en lo más mínimo.
'Merlín, Harry, por fin. Creí que te había sucedido algo' el moreno brincó sobre sí mismo al alcanzar el pasillo que lo conducía directamente a la Sala Común de Gryffindor, donde tuvo la sensación de que Hermione acababa de salirle de la nada.
'¿Qué—?' miró a los lados, confuso.
¿Tan abstraído iba que ni la había visto? Le parecía incluso imposible tratándose de ella.
'¿Tenías ronda?' le preguntó mientras la miraba de nuevo a los ojos viendo cómo ella se sonrojaba ligeramente y clavaba su mirada en el suelo. Un revoloteo de mariposas le nació en el centro del pecho.
'No. Yo— No volvías y—'
Harry se percató de que en ese momento podría besarla y no dejar de hacerlo jamás, pero teniendo en cuenta que durante todo ese día Hermione lo había eludido al igual que a la peste supuso que esa no era la mejor idea que había tenido en los últimos minutos.
'Estabas preocupada' Hermione lo miró a los ojos mientras fruncía ligeramente el ceño, al igual que si hubiera algo en él que no terminara de entender.
'¿Qué…?' tomó aliento y le pareció que también tragaba saliva '¿Qué tal te ha ido con VanHoor?' le preguntó con voz temblorosa.
'Supongo que bien teniendo en cuenta que ha decidido empezar con las lecciones de Legeremancia. Por eso he tardado tanto' Hermione lo miró con sorpresa.
'Oh' él frunció el ceño.
Podía sentir los nervios de la chica y, la verdad, comenzaba a inquietarse por lo intensos que eran. Tanto, que incluso podía sentir cómo sus manos comenzaban a sudar frío aún cuando debía admitir que se sentía mucho más relajado de lo que había estado durante ese día.
'¿Te encuentras bien?' le preguntó y Hermione envió una rápida mirada a los lados, como asegurándose de que se encontraban a solas.
'Quizá deberíamos de hablar en un lugar más… privado' propuso y el ojiverde asintió, apresurándose a seguirla en dirección al retrato de la Dama Gorda al tiempo que tragaba saliva sintiendo cómo la ansiedad regresaba a él.
Harry pensó que tal vez las lecciones con Nina lo habían distraído lo suficiente como para hacerle olvidar sus problemas. Hasta ese momento le había parecido imposible que eso sucediera, pero teniendo en cuenta que ahora todo lo sucedido la noche anterior con Hermione y el hecho de que ella lo hubiera eludido durante hasta ahora regresaban a él cual avalancha, le hizo saber que sin duda así había sido. O eso quería pensar.
Cuando el retrato de Mary se cerró concediéndoles la privacidad de su Torre de Premios Anuales Hermione se volteó hacia él, contemplándolo con pesar.
'Siento mucho…' comenzó a decir, insegura 'No pensé que mi comportamiento fuera a causarte tanto trastorno, tan sólo…'
'¿Era de eso de lo que hablabas con Nina?' le preguntó y ella lanzó un suspiro, asintiendo.
'Vino a buscarme. Me…' se humedeció los labios 'Me dijo que me dejara de tonterías, que me creía más responsable y con más cabeza como para actuar del modo infantil en el que lo estaba haciendo' Harry alzó ambas cejas 'Al principio no entendía muy bien de qué me estaba hablando, pero entonces recordé que podía leer la mente a su antojo y… supe que… que lo sabía todo' se sonrojó como nunca antes la había visto hacerlo y eludió su mirada, avergonzada.
'¿Qué te dijo, exactamente?' le preguntó con los ojos entrecerrados. Hermione suspiró.
'Que me enfrentara a las consecuencias de mis actos y dejara de actuar como una niñata caprichosa porque con mi comportamiento te estaba perjudicando mucho más de lo que de seguro pensaba' contestó con voz temblorosa.
Harry se tomó unos segundos de tiempo en observarla, en tratar de descubrir cuáles de las sensaciones que sentía en su interior le pertenecían a ella para saber qué terreno era el que estaba pisando. No quería decir nada que la alejara de nuevo de su lado y no le agradaba en lo más mínimo el pensar que quizá sólo le estaba hablando porque Nina así se lo había ordenado. Una vez se dio cuenta de que le resultaba imposible distinguir entre sus emociones y las de Hermione, tomó una bocanada de aire y le dijo lo único que sabía podría hacer que supiera la verdad.
'Me amenazó con borrar de mi mente los recuerdos vividos contigo, con hacerme olvidar que…' tragó saliva mientras se percataba de la mirada asustada que la castaña le enviaba en ese momento, llenándolo de adrenalina 'Me acusó de pasar más tiempo pensando en ti que en lo que verdaderamente importaba y me dijo que entonces, si hacía que olvidara cómo me sentía por ti, tal vez—'
'Pero… no lo hizo, sino de ningún modo recordarías nada de eso' comentó Hermione con tono temeroso. Harry meneó la cabeza a los lados y le explicó lo que en sí había provocado Nina con esa amenaza, algo que en sí debía admitir no terminaba de comprender él mismo '¿Crees que de no haberse producido ese apagón involuntario, habría… borrado tus recuerdos?'
'¿Te habría gustado que lo hiciera?' Hermione le sostuvo la mirada con expresión incrédula, como si de veras no pudiera creer que acabara de preguntarle algo así 'Al fin y al cabo me has estado eludiendo todo el día, así que no sería tan absurdo pensar que quizá te gustaría que olvidara—' unos labios sobre los de él lo silenciaron, besándolo con tanto apremio y necesidad que olvidó por completo que quizá debería de preguntarle a qué venía el repentino cambio, de eludirlo a lanzarse a sus brazos regalándole el que no sabría si considerar como el mejor beso que nadie le había dado jamás.
Mejor que el primero, que lo había hecho sentir algo que nunca en su vida pensó sería provocado por un beso. Que el segundo, que le había logrado poner los pelos de punta después de haber comprendido que ella deseaba aquello tanto como él. Y que el tercero, ese beso que para nada había esperado tras la discusión que habían tenido y que se había tornado tan pasional que ambos habían terminado por perder por completo la noción del tiempo y la realidad.
Justo como les estaba sucediendo en ese instante.
Harry no podía creer que después de apenas haberlo mirado durante todo el día estuviera sucediendo algo así, pero era consciente de que las explicaciones estarían fuera de lugar. No le importaba el por qué de su distanciamiento en ese instante. Hermione lo estaba besando y debía admitir que el sentirla entre sus brazos era lo mejor que le había pasado nunca, por lo que aprovecharía el momento sin preocuparse por nada más.
Y no podría especificar en qué instante exacto se habían trasladado desde la entrada de la Torre hasta el dormitorio de la castaña, ni tampoco si había sido él, ella o ambos quienes se habían ayudado a desnudarse para que pudieran sentir de nuevo la piel del otro, pero se dio cuenta de que tampoco le importaba en lo más mínimo. Lo único a tener en cuenta era que estaban desnudos entre las sábanas de la cama de Hermione, besándose con una pasión que Harry sabía no habían compartido hasta entonces, como si no existiera nadie más en el mundo que ellos dos, ni un mañana.
Sentirla estremecerse bajo su cuerpo le provocaba las mejores sensaciones del mundo. Que ella susurrara su nombre entre gemidos de placer lo catapultaba a la cima, pero más lo hizo cuando, una vez todo hubo terminado, se acurrucó entre sus brazos y le preguntó en un susurro si le gustaría pasar la noche con ella. Como única respuesta Harry hundió el rostro en su cuello aspirando aquel aroma a cítricos que había comenzado a enloquecerlo, depositando un beso allí mientras la abrazaba con más fuerza contra su pecho.
Tan sólo esperaba que al día siguiente ella siguiera allí y que no volviera a eludirlo, o estaba seguro de que terminaría por pedirle él mismo a Nina que lo liberase de esos recuerdos.
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Continuará...
