bueno aquí esta el nuevo cap espero os guste, he dado un pequeño cambio que espero os agrade, me encantara saber vuestras impresiones como siempre agradeceros vuestros comentarios; Evazqueen me alegro que te hayas quedado contenta con el beso,yarasosa menos mal que te gusto el cambio en la trama, kyokyo conste que este cap es mas largo XD espero te guste, lovegirl espero sorprenderte con este cap, azraelth16 por ahora no XD pero no lo descarto, begobeni12 coincido en que emma necesita amar a alguien y Regina necesita alguien en quien confiar me alegra que puedas ver esos pequeños detalles. Diana me alegra que te pusieras al dia conste que espero tus rw n.n ya ves que me animan.
conste que esta vez me he dado mas prisa para actualizar XD viciosas.
fue en apariencia una noche cualquiera, una cena y dos amigas si mas pretensiones que una velada entre risas y veras. Entremezclando ironías con mordaces insinuaciones, nos perdimos en silencios aderezados con miradas que decían mas que las palabras y en la mente la eterna duda de la confusión. Nos dejamos abrazar por una noche sin luna, paseamos sin meta y sin darme apenas cuenta, sufrí un hurto, me robo un beso dulce y tierno, sencillo y lleno de mil sensaciones, cargado del temor propio que recorre a una mujer que jamas besó a otra. Despejada toda duda, tome justa venganza y ataqué sin dilación esos labios que tanto deseaba desde hacia tiempo. No había prisa, pero si necesidad de conocimiento, saber a qué saben sus besos, besos largos, besos lentos, voraces y sedientos. Ella me robó un beso, y yo... expolié su cuerpo. de Begobeni12
Capítulo 36
Los besos robados llevan impreso la mezcla perfecta de diversos componentes, entre ellos, una porción especifica de terror, seguida por supuesto, de otra cantidad de excitación incluso podría darse el caso de que dicho beso tenga un toque de angustia que juntos forman lo que muchos conocemos como pánico.
Algunos dirán ¿por qué pánico?, sencillo, si nos gusta nos preguntamos el motivo de dicha aceptación y si nos desagrada volvemos a la dichosa incógnita, en ambos casos, llega la inevitable y tortuosa situación comúnmente llamada desesperación.
Queremos olvidar ese momento húmedo que durante unas milésimas de segundo "fueron milésimas ¿no?" se planteaba Regina mientras se sentaba para esperar lo que su hijo y su cuñada llamaban comida "más bien comida basura" criticaba en su cabeza mientras miraba el menú.
Y allí estaban los tres comiendo tranquilamente, o eso podrían pensar quienes lo vieran desde fuera, es evidente que Regina estaba mirando su hamburguesa no porque se le hiciera apetecible, lo cierto era que se le hacía más cómodo distraerse en toda esa grasa que en la sonrisa satisfecha de Emma que por algún desconocido motivo a ojos de Regina parecía estar completamente calmada.
-¿y con quien vas a salir tita Emma?
La rubia pareció incomoda de pronto pero luego de meterse una papa frita en la boca y masticarla con excesiva lentitud, contesto.
-pues es Gerhardt, el hermano del doctor Whale.-respondió con una sonrisa cálida a su sobrino.
-wow Gerd es súper guay-dijo el chico con mucho ánimo- ¿sabías que fue soldado?-pregunto Henry con total inocencia.
Regina estaba mirando fijamente a Emma, tratando de sacar algo en claro de todo esto "quizás me esté volviendo loca, y me haya besado a mí misma en medio del cine ¿no?" se cuestionaba la morena ante la actitud de Emma.
-si lo se chico, de hecho hemos tenido un par de charlas y me ha contado su experiencia, parece un hombre interesante-dijo devolviendo la mirada a Regina que abrió los ojos de sorpresa ante la respuesta de Emma.
-¡genial! Hasta has hablado con el… ¿y se puede saber cuándo?-pregunto Regina con frustración.
-pues ahora que lo preguntas fue bastante curioso, cuando salía de visitar a Henry, la última semana estuvo acompañándome al coche.-comento como una anécdota sin mayor transcendencia.
-igualito que un depredador siguiendo a su víctima-comento Regina con cierta rabia mal disimulada.
Henry comenzó a reír ante el comentario de su madre.
-¿yo soy la victima?-pregunto Emma con una diversión que no compartía la morena.- una lástima me sentía toda una cazadora…-concluyo la rubia con un gesto de dolor fingido.
La morena se calló ante el comentario de la rubia, sin duda algo no iba a bien, estaba incomoda. Y a estas alturas empezaba a creer que lo sucedido en el cine había sido una alucinación, "¿tendré que ir al psicólogo? ¡Qué vergüenza una psicóloga visitando a otro!, ¿y que diré?...creo que la hermana de mi futuro exmarido me beso pero no estoy segura" ante esta hipótesis la morena se revolvió en su asiento, luego termino de comer su comida.
El regreso a casa fue sin duda silencioso, ya eran las siete de la tarde y un impulso salió en forma de pregunta en medio del trayecto.
-y… a qué hora habéis quedado tú y ese…señor-dijo la última palabra con cierto toque ofendido.
La rubia guardo silencio unos minutos mientras pensaba, "¿es que no se acuerda de la hora o qué? ¿No que es tan guay? ¿Tiene tan mala memoria para todo?" se preguntaba Regina mientras se extendieron los minutos.
-creo…que a las nueve y media-dijo finalmente la rubia con un suspiro- uff debo estar más pendiente de la puntualidad-dijo la rubia con una sonrisa cálida desde su asiento de copiloto.
-Tita Emms…si al final te enamoras de él ¿te quedaras aquí con nosotros?-pregunto Henry mientras un bostezo salía de sus boca.
Emma abrió la ventana del auto como si buscara oxígeno, tanto Henry como Regina estaban pendientes de su respuesta.
-pues Henry … yo ya tengo un trabajo fijo…-trataba de explicar la rubia con mucha dificultad.- además no creo enamorarme tan fácilmente de Gerd.-sentencio Emma que soltó un ruidito que dejaba claro su estado de ansiedad debido a la pregunta.
-pero el amor ¿no se puede controlar verdad mama?-preguntaba desde los asientos de atrás, provocando la sorpresa en su rostro.
-si cariño-dijo tajante la morena, tratando de no seguir en ese tema por más tiempo.
Regina no pudo evitar un raro malestar en su estómago "¡si se quiere enamorar que lo haga!, ¿qué mierda me está pasando?", la morena miraba al frente tratando de fijar su vista y su mente únicamente en la carretera, "¡encima estoy siendo maleducada en mi propia mente!" pensaba mientras apretaba el volante.
Por su parte Emma también estaba dándole vueltas a todo el día de hoy, "menos mal que no traje mi coche sino con las preguntas de Henry ya hubiéramos volcado…"suspiraba ante ese pensamiento y sobre todo ante el silencio que inundaba todo el lugar, "maldita sea no debí besarla…está más rara que antes…" una queja acompaño su ánimo, "¿y porque la bese?, joder cuando tiene que aparecer James desaparece en combate, menuda alucinación de tres al cuarto", ante sus divagaciones saco parcialmente su cabeza por la ventanilla como si así pudiera deshacer lo torcido.
Emma logro ver finalmente la casa de los Mills muy cerca de ellos. Tanto Regina como Emma dejaron traslucir un sonido de alivio, estaban ambas aterradas, Regina debido a que su mal carácter iba en aumento y a estas alturas el beso parecía un sueño sacado de una mente muy sucia, la rubia tenía la sensación de que había metido la pata hasta el fondo, había seguido un impulso sin pararse a pensar en las posibles consecuencias de sus actos.
La morena aparco el coche como si se tratase de una película de carreras, cosa que fascino a Henry que estaba impresionado por semejante control del automóvil, Emma compartió su entusiasmo, claro que a ella, le encanto por otros motivos, el principal, que por fin habían llegado.
Henry salió del coche rápidamente y fue hacia la puerta, su abuela le abrió, el miro hacia su madre y su tía quienes seguían aun en el coche, Regina le hizo un gesto que el entendió, por lo que acabo metiéndose dentro de la casa, cerrando también la puerta para sorpresa de su abuela.
La morena había decidido tomar el control de esta situación tan extraña, "¿ese beso podría ser una ilusión provocada por alguna problema hormonal?", la garganta de Regina se secó, la respuesta era un rotundo no, así que lo mejor era aclarar esta situación de una vez.
-algún día aprenderé lenguaje de signos, lo de ustedes dos no es normal…-refunfuñaba la rubia viéndose atrapada en ese coche. "¿cuál sería la salida de emergencia para los momentos incomodo?, definitivamente necesito un plan b para estas situaciones…"suspiro ante su pensamiento y se preparó para abrir la puerta cosa que fue impedida por Regina que utilizo el botón del cierre para las cuatro puertas.
-¿Por qué me besaste?- pregunto con tanta rapidez que se impresiono así misma.
-¿y tú porque te pusiste celosa?- devolvió la pregunta la rubia, cual juego de tenis.
-¡uno yo no estaba celosa!-dijo la morena ofuscada,-y dos he preguntado primero…-pronuncio con menos rabia.
-yo te respondo si tú me respondes.-dijo la rubia más alegre de lo que le gustaría.
-Emma no estoy jugando, quiero una respuesta ahora.-amenazo con unos ojos que parecían leer en la otra mujer, que la rubia sintió un escalofrió recorrerla.
-uff yo que se Regina solo fue un impulso…- respondió apartando la mirada.
-¿un impulso?-pregunto con cierto asombro y decepción que solo se notaba en sus ojos- o sea, tratas de decirme que me besas en mitad del cine, con mi hijo a unos centímetros ¡por un impulso!-alzo la voz la morena hasta el punto de ganarse la mirada intensa de Emma, seguida de una sonrisa, que frustro aún más a la mujer de ojos chocolate.
-¡muy bien no volverá a pasar!-grito la rubia que seguía mirándola con una firmeza que descontrolo aún más a Regina.
-¡claro haces las cosas y luego con no hacerlas de nuevo, tema zanjado!-devolvió la morena con un golpe al volante.
-¡no deberías hacer eso!-respondió la rubia.-un poquito de autocontrol ¿Qué te enseñaron en la universidad?- pregunto burlona la rubia.
-¿ahora vas a decirme lo que puedo o no puedo hacer? ¡El colmo cuestionas mi actitud por mi profesión!-decía golpeando nuevamente al volante para luego apartarse un mechón de cabello rebelde.
La rubia empezó a reír en voz alta.
-simplemente me encanta cuando te enojas-dijo encogiéndose de hombros.
-¿eso a que viene?- cuestiono la morena que ahora había dejado la ira a un lado por la sorpresa.
-he comprado una película, ¿quieres verla conmigo?- pregunto la rubia con su sonrisa despreocupada como si, todo esto fuera algo normal, esto provoco un pinchazo en el estómago de la morena.
"¡no es normal! "Pensaba Regina con cierta consternación, para luego decir lo que de verdad le pasaba por la cabeza.
-¡pero no que tienes una maldita cita!- pronuncio desesperada por no entender nada de lo que estaba sucediendo.
-¿y eso que?-interrogo la rubia levantando una ceja con mucha ironía.
-¡Emma! ¡Quieres concentrarte!, como vamos a ver una película si ¡ya va ser la hora de tu jodida cita!- exploto la mujer.
-la cancelo-termino cruzándose de brazos ante la obviedad de ello.
-¿Qué la cancelas?- pregunto la mujer aun perdida- ¡pero si decías que era un hombre fantástico!-le recordó con frustración.
-¿y?, prefiero quedarme contigo ¿no es obvio?- agrego la mujer de ojos azules con un toque divertido.
-no… no…-trataba de expresar la mujer- no lo entiendo ¿de qué va todo esto?- preguntaba de nuevo como si estuviera a punto de explotar. - ¡eres insufrible! No te tomas nada en serio…-murmuraba con tono agrio.
-la peli se titula el amor tiene dos caras, cuando la encontré, inmediatamente me recordó a ti, adoro esa película ¿la has visto?-pregunto Emma que había logrado desviar el tema totalmente.
-pues la verdad es que no, ¿esta buena?- preguntaba la morena antes de percatarse de cómo había dado un giro la conversación.- ¿me has cambiado el tema?-pregunto asombrada.
Emma entrecerró los ojos como un niño pillado infraganti.
-¿funciona?- cuestiono la rubia.
-un poco-confeso la morena que no pudo evitar una sonrisa cálida ante la inmadurez de Emma a veces. –Pero me debes respuestas- apunto contundente.
-bueno es preferible que pienses que te debo respuestas a disculpas-dijo la rubia que ya había quitado el seguro, y abierto la puerta del coche.
Ante esto Regina solo pudo observarla esa actitud tan pasota que tenía la otra mujer, no entendía a donde iba todo esto pero estaba dispuesta a averiguar de qué iba este día tan raro. La rubia entro en la casa y desapareció un par de minutos en lo que "cancelaba su súper cita" suspiro Regina al pensar en ello.
Emma ya había ocupado un lado del sillón, junto a un Henry acostado en el centro, tenía la cabeza en las piernas de Emma y sus pies en lo de su madre, se había quedado dormido al minuto diez de la película. Regina por el contrario estaba pendiente de cada detalle como si allí hubiera respuestas "¿y si las hay? Mejor analizo todo por si las dudas…" se planteaba a cada minuto que pasaba.
La rubia media hora después se había levantado y cargado a Henry a su cuarto, le dijo a Regina que siguiera viendo, que ella bajaba enseguida, que no se preocupara, Regina asintió con absoluta confianza ciega.
La mujer arropaba a Henry con un cariño latente, dio un beso a su sobrino en la frente, se retiró lentamente para volver a la sala.
"y James sin aparecer, ¡no sabía yo que las alucinaciones también piden la baja!…" suspiraba, por fuera parecía segura de sí misma pero lo cierto era que improvisaba como una colegiala, "¿Qué estoy haciendo?" se preguntaba mientras bajaba las escaleras lentamente. Desde ahí vio a Regina concentrada en la película, y un cosquilleo la tomó por sorpresa, estaba tan nerviosa que había mantenido la respiración.
Emma se sentó en el extremo que estaba con anterioridad, Regina había subido sus pies sobre el sillón quedándose algo recostada, la rubia la imito y miro hacia la pantalla.
-definitivamente yo soy Rose- murmuro Regina mientras miraba atenta cada detalle.
Emma sonrió.
-has acertado, la eterna creyente en que el amor, que piensa que este llegara tarde o temprano, pero vendrá…-comento la rubia pensando en una de sus conversaciones.
-sí-dijo –y tú eres igual de idiota que Gregory- comento la morena que ahora se había girado a mirarla.
La rubia asintió ante el comentario.
-a veces me gustaría creer que existe una ecuación matemática que nos libre del amor.-dijo la rubia con cierta tristeza.
-que tierna-comento Regina con una sonrisa mientras volvía su mirada a la escena de casi sexo entre los protagonista.- pobre Rose…-se quejaba la mujer ante el giro argumental, esto se gano un asentimiento de Emma con una sonrisa fascinada que Regina no logro ver.
Los minutos pasaban rápidamente y con ellos el film llegaba a su final, dejando a una Regina totalmente absorta, con una sonrisa tonta.
-me encanta Nessun Dorma- confesaba la mujer en los minutos finales.
-lo he notado, hoy he descubierto tu parte cantante- Emma no pudo evitar verla con cierta intensidad, Regina era tan tierna que a veces juraría que se trataba de un ángel y otras del mismo demonio, este último detalle la choco como si las palabras de su hermano cobrasen vida ante sus ojos. "¡o mierda! La bese porque me gusta… ¿pero en que he estado pensando?, ¡yo no me fijo en la mujer de mi hermano!" la rubia se sorprendía ante esa revelación, "¡o maldición, que cosa mala tuve que hacer en mi vida anterior!" gritaba su cabeza en reprimenda. "¡Que karma de mierda tengo!". El pánico había inundado a Emma hasta que se percató de la mirada curiosa de Regina que la estudiaba sin reparo, la película ya había acabado, ya estaban saliendo los créditos.
-dime el motivo Emma- pregunto la mujer que se había acercado más a Emma, para no hablar demasiado alto.
Emma soltó el aire que estaba conteniendo, sus manos le empezaron a sudar hasta que finalmente se dijo que era mejor decir las cosas claras, al fin y al cabo "tampoco era nada malo ¿no?" pensaba con cierto temor.
-Regina.-la rubia agarro una mano de Regina y la envolvió en la suyas, la morena trago saliva sin darse cuenta. –yo…no soy buena en estas cosas… simplemente sé que me gusta estar contigo… y quizás me he sobrepasado, si te he faltado el respeto, te pediré disculpas…-la rubia se acercó al oído de Regina tan lentamente que la morena sintió que se desmayaría ante toda aquella tensión. –me gustas…solo se eso…-pronuncio con tanta dulzura que la morena no podía abrir la boca. –no necesito que me respondas a esto, porque sea cual sea tu respuesta, seguiré queriendo ser parte de tu familia, me gusta estar a tu lado, simplemente sé que lo que estoy conociendo de ti, hace que cada día me levante como si volviera vivir…-explicaba con tanta calma que Regina solo podía dejarse llevar por esa voz tan dulce, la rubia acaricio la mejilla de la morena que ahora la miraba con tanta atención que hizo sonreír a la mujer de ojos azules.
-¿te gusto en qué sentido exactamente? ¿En el que te gusta un osito de peluche ¡y dices que mono!? ¿O te gusto en el sentido en el que te gusta un buen dulce?-pregunto la morena con una sonrisa, que trataba de ocultar todas esas dudas.
- en ocasiones- hizo una pausa antes de seguir hablando- eres tan desesperante… veamos…me gustas tanto que haces que te desee cada día más, creo que eso supera a un buen dulce ¿no?-dijo la rubia sin percatarse de lo franca que estaba siendo.
-¿cómo puedes decir esas cosas y quedarte tan ancha?- pregunto la morena que estaba tratando de controlar lo avergonzada que se sentía.
-porque es la verdad-dijo la rubia mientras posaba sus labios en la mejilla de morena dándole un casto beso. – te acompañare a su habitación, te dejare discutir con la almohada, seguro eso te hará sentirte mas cómoda, si no quieres volver a este tema puedes decírmelo, Regina.-pronuncio la rubia dándole la mano para levantarla.
Regina agarro el mando primero y sujeto aquella cálida mano, sintió un cosquilleo que enseguida dio paso a la confusión.
Emma la guió hacia su cuarto con mucha seguridad, comportándose con un respeto que hacía sentir especial a Regina, espero que la morena se decidiera a cerrar su habitación, un pequeño buenas noches de parte de la rubia dio impulso a la otra mujer no solo de responderle sino también de cerrar la puerta. Regina se sentía protegida por aquel trozo de madera que poseía la capacidad de detener esa locura en la que se estaba volviendo su vida, "todo por Emma Swan".
Aunque, Si rememoramos lo sucedido, nos percatamos de que nosotros mismos hemos propiciado esa situación, la misma que ahora nos perturba. Pedimos la verdad, prácticamente la exigimos, sin embargo, cuando la recibimos tendemos a querer aislarnos para poder afrontarla con cierta objetividad, como si así pudiéramos elegir el camino correcto. Ese sendero que nos lleve a nuestra felicidad, esa que sigue esperando por nosotros, para darnos un buen apretón.
La sinceridad para quien la da es liberadora, en cambio el que recibe dicha confesión puede sentirse alagado o contrariado, en cualquier caso, si se decide hacer algo al respecto corremos el riesgo de afrontar una batalla que no habíamos pedido, por otro lado, si decidimos ignorar esa confesión tendemos a la auto-compasión, por ser cobardes.
El punto es, que un acto puede convertirnos en valientes guerreros o en desertores, ambos dependiendo de las circunstancia pueden ser igual de tentadores. Al meditar sobre ello entendemos que tomemos la decisión que sea, ambas son un riesgo, ya que hasta que no la ejecutemos no sabremos si hemos errado o no.
Continuara…
