Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

¡Hola amores! Ya estoy aquí...Hoy no he tardado tanto, ¿verdad? :P Espero que no os importe pero, como es el capítulo final, me gustaría aprovechar para agradecer a alguien muy especial para mí.

Valita, GRACIAS... Siempre te he dicho que eras el motor que impulsaba esta historia. Saber que tú estabas ahí esperando por cualquier linea que escribía me motivaba para escribir un capítulo tras otro e ir creando una historia que surgió sin más, a partir de un concurso. De más está decir que, este capítulo en particular, te lo dedico con toda mi alma. Ahora las circunstancias han impedido que fueras la primera en leer este capi, pero estoy completemante segura que es el final que hubieses deseado. Te adoro peque.

Ahora os dejo con el último capítulo. Espero que os guste.

Ainnss, no quiero llorar...(saraes con los ojos ultra cristalinos)

¡Disfrutadlo!


"Secreto de una traición"

Capítulo XXXVII

Un año después…

El resplandor de la pantalla era la única fuente de luz que iluminaba el salón. Todo permanecía en silencio, en la tranquilidad de la noche, todo menos el sonido más hermoso del mundo…

-Cumpleaños feliz, cumpleañoos feliz, te deseamos Sarah, cumpleaños feliz…

-Sopla, cariño, ahora…

-Mira a la cámara Sarah, mira a papá…

Sonreí al ver una vez más la imagen de mi pequeña soplando las velas de su segundo cumpleaños.

Me podía llevar horas visionando el video, donde los ojos verdes de mi princesa relucían con más esplendor que nunca, al igual que esos ojos color chocolate que conseguían traspasar mi alma.

-Mia papi, mia tadta, quelo tadta…

Su voz, su risa, la inmensa alegría que desprendía no quería que se borrasen nunca de mi mente.

-Ohhhhh, un pony…¡Mami, Papi, miaaaaaaaaaaa! ¡Un pony! ¡El lelo ma gadao un ponyyyyyyyyyyyy! Achia Lelo…

Cuanta ilusión le hizo recibir ese regalo de mi padre, un hermoso pony moteado que hizo las delicias de los niños que acudieron a celebrar el segundo aniversario de mi princesa. Para esta ocasión tan especial, no faltaron Adam junto a sus padres, varios amiguitos que había hecho en el parque al que acudía cada tarde con Bella, y los hijos de los jornaleros de la hacienda, que en esos meses, habían hecho mucha amistad con nuestra pequeña consentida.

-Achia papi , mami, io quelo io quelo mucho…

Mis ojos no dejaban de humedecerse cada vez que recordaba y veía esa imagen, la de mi pequeña abrazada a su madre y a mí derrochando felicidad y agradecimiento, cuando la llevamos fuera al jardín de la Hacienda, y un inmenso castillo de juegos la esperaba para que disfrutara de él.

Alice, Jasper, Leah y como no, Jake, no faltaron tampoco, que junto con Emmett y Rose, algunos padres que conocíamos del parque, y un gran grupo de amigos de la hacienda, hicieron que ese día fuera uno de los más felices, no solo para mi pequeña, que acabó totalmente exhausta de tanto que brinco y jugó con todo lo que le habían regalado; sino para mí, que tenía la dicha de celebrar ese cumpleaños formando parte de él.

Los juegos, los bailes, la comida, la bebida y sobretodo las risas, nos acompañaron durante toda la jornada que, comenzando a las primeras luces de la mañana, con nuestra pequeña pegando brincos sobre nosotros en la cama, acabó sobre las diez de la noche, con mi pequeña princesa toda churreteada durmiendo en mis brazos en el porche de la hacienda.

-Code papi, papiiiii , papá…e pony me come, code coje…

- Pero cómo te va a comer, Sarah, tu sólo tienes…

-Noooo, code ya vene, Ada ma quitao y pony quele comé, ya vene miaaaaaa, codeee….

-Sarah, no espera…no saltes...

-¿Otra vez viendo el vídeo? -la voz de Bella me sorprendió antes de sentir como pasaba sus manos por mis hombros hasta llegar a mi pecho y dejar un suave y tierno beso en mi cuello. Ahogué la risa que me provocaba siempre esa parte del video, donde mi pequeña saltó hacia mí provocando que tanto la madre como yo cayésemos hacía tras en el banco dónde estábamos sentados y acabáramos revolcados en la tierra, por supuesto, provocando la risa de todos los que allí se encontraban.

Me estremecí ante su contacto, el que no esperaba. Una noche más me había desvelado y la única forma que tenía de hacer que ciertos fantasmas del pasado desaparecieran, era ver ésta grabación.

-¿Otra pesadilla? - susurró con un poco de preocupación.

Tomé una de sus manos e hice que caminara alrededor del sofá en el que estaba sentado y la posicioné justo delante de mí.

- Sólo me he desvelado un poco - le aseguré, e irguiéndome enterré mi cara en su vientre rodeando su cintura con mis brazos-. ¿Qué haces despierta, te sientes bien? -pregunté algo preocupado besando delicadamente su ya abultado vientre de cinco meses.

-Hum…-gimió enterrando sus dedos en mi cabellos -, estoy bien. Sólo que tuve un antojo y descubrí que no estaba mi querido esposo para saciármelo -dijo ronroneando.

-Un antojo, ¿eh? - le respondí mirando a sus ojos mientras besaba delicadamente su vientre y bajaba mis manos hacia sus tersas nalgas, las que no dudé en apretar - ¿Y qué se te ha antojado? Iré a la luna si hace falta - le dije mordiendo el borde de su camisón tratando de subirlo con los dientes…

-Eres un manipulador, ¿lo sabías? - siseó excitantemente al sentir mis dientes rozando su delicada piel -. Quieres nublar mi pensamiento para que se me olvide el antojo -me reprochó pero sus manos, que tiraba con fuerza de mi pelo, hacía que mi boca se presionara más a ella.

Sonreí al oírla, amaba cuando me decía esas cosas, saber de su propia voz que era capaz de hacerla perder el pensamiento me excitaba sobremanera. Y ella lo sabía…

Con delicadeza enganché mis dedos en sus braguitas y tiré hacia abajo para dejar mi tesoro más preciado a mí merced. Luego volví mis manos a sus nalgas y las apreté recibiendo en el acto otro gemido de placer por su parte.

-Mmmhhh… que rico se sientes tus manos - murmuró clavando de nuevo sus ojos, ahora oscurecido y vidriosos por el deseo, en los míos.

-Ven acá - le pedí e hice que se sentara a horcajadas sobre mí.

Ella no tardó en rodear mi cuello y mis labios pudieron al fin encontrarse con los suyos.

- Déjame disfrutar antes de ti, te prometo que luego te traeré cualquier cosa que desees, aunque tenga que ir a la China…-musité sobre sus labios poseído totalmente por el deseo de volver a enterrarme en ella…

Bella rió sobre mis labios, una risa unida a un gemido que era uno de eso sonidos que más adoraba en la vida - ¿Y si mi antojo era de ti? - me preguntó mientras mordía mis labios llevándome así a una cota de excitación que me enloquecía.

-Toma entonces lo que quieras, amor, soy todo tuyo…-susurré antes de besarla hambrientamente.

-Lo haré - contestó separándose de mis labios para luego comenzar a lamer y besar mi mandíbula, mi cuello, el lóbulo de mi oreja - voy a comerte por entero - susurró antes de morder mi oreja provocando que mi erección creciese hasta unos niveles alarmantes.

Cerré los ojos echando la cabeza hacía atrás al sentir los labios de Bella bajar besando mi piel, cuando me sacó la camiseta por la cabeza.

- Tu olor me vuelve loca - musitó mordiendo uno de mis pezones, mientras se iba deslizando entre mis piernas hasta quedar arrodillada entre ellas.

-Bella…-su nombre se escapó de entre mis labios cuando sus manos, que se habían introducido dentro de mi pantalón de pijama, tomaba mi pene para luego comenzar a besarlo, provocando que mi cuerpo se estremeciera de puro placer - Oh, Bella…-gemí largamente sintiendo el calor y la humedad de su boca tomándome por entero.

- ¿Te gusta? -susurró jadeante provocando que mirara hacia abajo y entonces mi placer se duplicó cuando esos ojos, vidriosos y deseosos, me miraban seductores mientras volvía a acogerme con su dulce boca.

-Dios, gustarme es poco para lo que me haces sentir, pequeña… - le confesé sintiendo de nuevo como la búsqueda del placer me hacía embestir, primero suavemente, y luego cada vez más rápido en su deliciosa boca - OH, Bella, Bella -gemía sin poder evitarlo mientras ella seguía engulléndome.

-Mmmh…-gimió provocando que esa reverberación me hiciera sentir aún más placer - me excita verte así - susurró sacando mi pene de su boca.

- Y yo me muero por follarte - le dije atrayéndola de nuevo a mí y posicionándome en su entrada arremetiendo en ella.

-Oh, Dios….- gimió largamente cuando mi enorme erección comenzó abrirse paso en su interior.

Ella llevó sus manos a mis hombros para impulsarse mientras yo clavaba mis dedos en sus nalgas para ayudarla en su movimiento.

Nunca me cansaría de ella, era algo que tenía comprobado. Hacer el amor con mi mujer era el mayor placer que podía encontrar en la vida. Y desde que estaba embarazada, aún sus ganas eran mayores, lo que yo agradecía enormemente.

Seguí embistiendo en ella mientras me desprendía de ese pequeño camisón y tomaba sus pechos con vehemencia. Aprovechaba ahora que aún solo me pertenecían a mí, sabía que en cuestión de cuatro meses un pequeño los acapararía por completo.

Ese pensamiento siempre me hacía sonreír.

- Dios, Edward sí, sigue, sigue …- me pedía Bella saltando sobre mí llevándonos a los dos a la locura.

No tardamos mucho, por más que hacíamos el amor casi todas las noches, a veces el liberarnos nos llevaba apenas unos pocos minutos. Pero no por eso dejaba de ser sublime.

- Oh Dios, Oh Dios…ohhhhh siiii- gritó cuanto su orgasmo la golpeó provocando que su interior me abrazase tan fuerte, que me fue imposible soportar un segundo más.

Gruñí de puro placer mientras me vaciaba completamente en ella. Esas últimas sacudidas eran el culmen del placer mientras la sentía dejarse caer sobre mis hombros.

-Dios, jamás podría cansarme de ti - le confesé con la voz jadeante. Y es que era cierto, simplemente no podía, Bella estaba hecha completamente a mi medida, recibía de ella todo lo que podía desear en esta vida…

-Te amo…- musitó llevando sus labios a los míos y besándome suavemente.

Permanecimos algunos minutos más abrazados, aún dentro de ella mientras en la pantalla seguían sucediendo escenas de aquel maravilloso día.

-¿Por qué no volvemos a la cama? - susurró con voz perezosa provocando que su aliento golpear mi cuello -. No puedo dormir si no estás a mí lado- lloriqueó mimosamente.

-Vamos, creo que ahora podré dormir sin problemas - le contesté y ella sonrió sobre mi cuello.

-¡Edward! - gritó cuando sintió que me levantaba con ella en brazos - No me lleves, ya estoy más pesada - dijo con pena aferrándose con fuerza a mi cuello mientras yo la rodeaba por debajo de las rodillas y la sujetaba por su cintura.

- Eso no es problema para mí, cariño - le contesté besando de nuevo sus labios.

Ella tomó el mando de la televisión y la apagó antes de que me dirigiese con ella a nuestra habitación. De nuevo se colocó su ropa interior y su pequeño camisón, al igual que yo volví a colocarme unos boxers.

Desde que a mi princesita le dio por colarse en nuestra habitación nada más abrir los ojos, que nos asegurábamos de dormirnos con algo de ropa.

- ¿Ya te sientes mejor? - susurró a modo de pregunta cuando sintió que pasaba mi mano por su cintura rodeando su vientre y pegando su espalda a mi pecho.

- Con el tiempo se irán, no te preocupes mi amor - le aseguré quitándole importancia para que se quedara tranquila. Ella imaginaba que el accidente me seguía atormentando, al igual que le pasaba a ella; aunque desde que se había quedado de nuevo embarazada, era ya muy rara la vez que eso ocurría.

Y algo era cierto, nunca olvidaría aquel episodio en mi vida. Aunque ella ignoraba que era otro el precio que estaba pagando por la tranquilidad de saber que ese hombre jamás volvería a hacerles daño. De vez en cuando, cada vez con menos frecuencia, la escena de la muerte de James me asaltaban provocando que el sueño se me fuese. No me sentía culpable, no es que yo contratara a alguien para acabar con su vida; en verdad eso nunca había pasado por mi mente hasta que Aro me hizo ver la suerte que correría, supongo que pensando que como hombre, quería esa seguridad para mi familia.

Y así era, ahora podía ir a trabajar con una relativa tranquilidad porque sabía que ese hombre nos las acecharía; pero eso no quitaba que la crueldad de esas imágenes me atormentaran alguna que otra vez. Y, contrario a lo que nadie pensaría, yo estaba bien con eso, me hacia sentir más humano, más persona; no un monstruo insensible que no tiene ningún respeto por la vida humana, un monstruo como él.

- Ahora a dormir - le ordené dejando un suave beso en su hombro- no quiero que mañana te sientas mal por no descansar - le susurré y pegándome más a ella comencé a hacer circulitos sobre su barriguita.

Una sonrisa se dibujó en mis labios cuando pude notar a mi pequeño responder discretamente a mis caricias. Hacía poco más de una semana que lo había sentido por primera vez, y fue algo increíble que jamás olvidaría. Desde entonces, y cada noche, me la pasaba acariciando su vientre sintiendo así los pequeños movimientos de mi campeón. Porque sí, ya la ecografía había revelado su sexo provocando que Bella llorara de emoción.

Brian, ese era el nombre que ella había decidido nada más saberlo.

-Estoy segura que es nuestro pequeño ángel que vuelve con nosotros, y ahora lo hará con más fortaleza- dijo totalmente convencida provocando que un nudo se formase en mi garganta. Nuestro pequeño Brian, Brian Carlisle Cullen.

Me costaba creer todo lo que había pasado en casi un año. La recuperación completa de mis dos razones para vivir. La felicidad de poder estar presente en el segundo cumpleaños de mi princesa y todas las aventuras que a diario vivía por el simple hecho de ser su padre. Y la noticia de un nuevo embarazo…

Cuatro meses antes…

-¿Bella? ¿dónde estás Bella, ya he llegado? - grité cuando llegué a casa del trabajo antes de la hora a la que acostumbraba.

Recorrí el salón, la cocina, la terraza, y nada, ni rastro de Bella ni de mi hija…¿Se habrán ido ya al parque?

- ¿Bella? - volví a gritar subiendo los escalones de tres en tres. Asomé la cabeza por nuestra habitación y no vi a nadie, fui luego a la habitación de mi pequeña y sonreí al ver como aún estaba echando su siesta de la tarde totalmente atravesada en la cama. Meneé la cabeza con diversión al verla. Era tan inquieta que nunca sabías en qué postura iba a amanecer. Me acerqué silenciosamente a ella y besé suavemente su frente. Ella se removió un poquito, pero con la misma siguió durmiendo. Sonreí con emoción al ver lo hermosísima que era. Luego salí de la habitación para buscar de nuevo a Bella.

Iba con intención de ir a mi despacho, el único rincón que no había inspeccionado, cuando de nuestro baño me llegó el sonido de la cisterna.

-¿Bella, estás bien? - pregunté acercándome a la puerta.

- Sí, sí, ahora mismo salgo - dijo aliviándome inmediatamente.

Me quité la chaqueta y la corbata y las dejé caer sobre la banca del tocador. Me desabroché los botones de las mangas de mi camisa y antes de terminar de quitarme la camisa la puerta del baño se abrió.

No tardé en girarme y la cara que Bella traía me hizo fruncir el ceño.

-Cariño, ¿te sientes bien? - le pregunté caminando hacía ella. Ella se mordió el labio con algo de nerviosismo pero con una pequeña sonrisa en sus labios, y lo que más me impactó… el inmenso brillo con el que relucían sus preciosos ojos.

- Edward - dijo dibujado una sonrisa aún mayor mientras sus ojos comenzaban a humedecerse.

-Bella, ¿qué tienes ? - acorté la poca distancia que nos separaba con cierta ansiedad. ¿Te duele algo?

-No…no…- dijo casi riendo mientras traicioneras lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas…

- Cariño…- musité con aprensión al verla así.

- Toma - dijo y sacó un pequeño aparatito blanco de detrás de su espalda.

-¿Qué…Qué es eso? - pregunté tomándolo y mirándolo totalmente confundido.

- Es un predictor - dijo con la sonrisa más hermosa del mundo. Yo la miré aún con confusión lo que le hizo rodar los ojos - Un test de embarazo - añadió y sus ojos volvieron a brillar mientras pequeñas lágrimas de emoción seguían brotando de ellos.

Yo miré de nuevo el aparatito, en una pequeña ventanita aparecían dos rayas rosas. Era la primera vez que tenía uno de estos en la mano, y no sabía muy bien como funcionaba pero, extrañamente, mi corazón comenzó a latir con más celeridad.

-Esto…¿esto es lo qué yo creo? - apenas conseguí que la voz me saliera en un murmullo. Bella comenzó a asentir frenéticamente con la cabeza comenzando a reí con una emoción tan grande que inmediatamente mis ojos comenzaron a picar.

-Vamos…¿vamos a tener un bebé? - de nuevo pregunté y una vez más ella asintió.

-Vamos a tener otro bebé - dijo finalmente y un sollozo nervioso brotó espontáneo de su garganta.

-Cariño… Cariño… voy a ser papá, otra vez - dije con más entusiasmo sintiendo un escalofrío recorrer todo mi cuerpo.

- Si Edward, ¡vamos a tener otro hijo! - casi gritó emocionada lanzándose con fuerza a mis brazos.

- OH amor mío, es maravilloso - susurré con las lágrimas a punto de abandonar mis ojos - Es maravilloso…- volví a repetir esta vez riendo nerviosamente -¡ No me lo puedo creer! - dije abrazándola con fuerza y dando una vuelta con ella en mis brazos.

- Te amo, te amo, te amo…- comenzó a decir una y otra vez mientras me besaba llorando y riendo a la vez.

-¿Papi, Mamí? - escuchamos de pronto la voz perezosa de nuestra princesa.

-Sarah…- musitó Bella y ambos nos arrodillamos ante ella - mi amor, te amo bebé - le dijo abrazándose con fuerzas a ella. Mi pequeña sonrió ampliamente y no dudo en abrazar el cuello de su madre con cariño. Yo no puede evitar abrazarlas a las dos juntas - ¿Te gustaría tener un hermanito, o una hermanita? - le preguntó y de pronto mi pequeña se separó mirando fijamente a su madre.

-Chiiii, io quelo emaito, quelo eemaito, quelo emaito -comenzó a gritar mientras saltaba y aplaudía. Yo reí al verla y me abracé fuerte a ellas.

- Si mi amor, tendremos un hermanito, o una hermanita, pero lo importante es que tú serás su hermana mayor, y nos ayudaras a cuidarlo, a lavarlo, a darle el bibi, ¿verdad mi princesa? - le dije para que ella en ningún momento se sintiera menos.

- ¡Chiiiii, io cuido! ¿vegda mami? ¿tu deja, vegda?

- Claro mi amor, todos cuidaremos mucho de él…

Siempre lo tuvo claro, en ningún momento Bella dudó que sería un varón y eso la tenía sumamente emocionada.

-Dejemos dormir a mamá, campeón - dije dejando de hacer circulitos, solo manteniendo mi mano ahí -. Pronto tendrás a dos hermosas chicas a las que amar, como hago yo - musité con una sonrisa cuando Bella, al oírme, se acurrucó más a mí.

-Seremos las chicas más afortunadas - susurró y yo volví a besar su cabello…

El tiempo siguió pasando en nuestras vidas. El embarazo de Bella cada vez era más evidente y como consecuencia los malestares típicos la tenían loca todo el día. Pero aún así , yo la veía más hermosa que nunca, y la quería más que nunca, y todos mis días giraban en torno a ellas y cualquier cosa en la que pudiera ayudarle.

Apenas quedaban varias semanas para la llegada de Brian y Bella se mostraba angustiada porque aún no había terminado de colocar algunas cosas del cuarto del nuevo bebé.

Cuando supimos que íbamos a aumentar la familia, decidimos cambiarnos a una casa más grande, ya que mi antiguo apartamento se quedaba corto de espacio. Y de ahí que aún quedasen cosas por hacer.

-Vamos Edward, necesito que me cuelgues esos cuadros, nuestro pequeño llegará y no tendrá su cuarto preparado - dijo regañándome mientras miraba unos informes en mi despacho.

-Ya voy Bella, enseguida, un minuto, no no…menos…te lo prometo - le contesté mientras seguía escribiendo algunos apuntes.

-Siempre me dices lo mismo, ¡no fastidies! - me gritaba desde la cocina. No pude evitar reír por su carácter.

Terminé de escribir los apuntes y corrí a la cocina para encontrarla preparando la cena.

- A ver, ¿dónde están esos cuadros? - le susurré rodeando su cintura que casi ya no abarcaba por su prominente barriga, mientras dejaba un mordisquito en su cuello.

- No vengas con mimitos ahora, mal marido, dijiste que tú te encargarías, y llevas dos meses y no acabas de terminar la habitación. ¿Cómo hiciste para que la de Sarah estuviese lista en cuestión de días? - me reprochó.

Yo reí antes de besar su cuello para después separarme.

- Sencillo, pagué para que me lo hicieran - le dije de lo más tranquilo.

-Pues podías haber hecho lo mismo con la del bebé - volvió a reprocharme.

-Nop, para la de Sarah no tenía tiempo, pero para la de mi campeón sí, así que esta la arreglo yo.

-Hombres -musitó dejando el trapo con el que se secaba las manos - Anda vamos.

Yo la seguí jugueteando con ella por el camino, provocando sus quejas aunque entre risas.

-Cuelga, este primero. Ahí… no espera, más a tu izquierda….no no …a tu derecha…¡Edward por dios!, ¿no sabes dónde está tu derecha?

-Bella decídete, vas a conseguir que me caiga de la escalera. ¿Dónde carajos hago el maldito agujero?

- ¿Me estás gritando? - mi gritó ella.

- ¡Yoooo! - respondí casi mordiéndome el labio para no reír.

- Sí, hazte el inocente, todavía me tengo que poner de parto por tu culpa - me miró de mala manera mientras yo comenzaba a taladrar la pared.

-¡Papiiiiiiiiii, papiiiiiiiii ta oto, papiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! - gritaba mi pequeña tratando de hacerse notar por encima del taladro.

-Sarah, mi amor, deja a papá, ya está hecho un lío haciendo agujeros….- se burló, lo que me hizo para de taladrar.

- Estás muy graciosa tú, ¿no?- le reproché y ella sonrió ampliamente.

-Te libras porque estoy en lo alto de la escalera que sino…

- Sino…¡Já!

-¿Me estás buscando?

- Papiii, papiiii, ta oto mia - seguía diciendo Sarah mostrándome un juguetito que venía todo desarmado.

- Ahora no puedo cielo, papá te lo mirará después, cuando tu madre se decida donde es que quieres los dichosos cuadros.

-No, no…ahola, ahola. No quele, tu no quele - gritó saliendo por las puertas.

- Ves, todo por tu culpa, no puedo estar con mil cosas.

-Oh, Edward, creo que sería mejor que subiera yo y lo hiciera yo misma, para lo que estás liando - me reprochó.

- Tú te la ganas hoy - le amenacé y de nuevo ella comenzó a reír.

Seguí taladrando y acabé colgando dos cuadro más.

- Vamos, éste es el último, hoy te vas a ganar un beso - me seguía provocando media hora después - Edward, voy a echar un vistazo a Sarah, hace rato que no la escucho.

-De acuerdo - dije con la última alcayata en la boca - luego me reuniré con vosotras.

Terminé de colgar el último cuadro en la pared y recogí todo el estropicio que había montado.

Cuando de pronto Bella llegó con cara de preocupación a la habitación.

-Edward, no encuentro a Sarah - dijo llevado un mano a su corazón notablemente asustada.

- Qué, ¿cómo que no la encuentras? - dije sin comprender.

- La he buscado por toda la casa, incluso en el jardín, pero no está, no la encuentro -su voz se notó más angustiosa.

-Ey, ey , tranquila, ¿de acuerdo? Sarah no ha salido de la casa, todo esta cerrado, ha de estar escondida.

- ¿Tú crees?- preguntó con voz temblorosa.

- Claro mi amor, ven, vayamos a buscarla.

Por un cuarto de hora más estuvimos buscando a Sarah y ni rastro de ella. Empezaba a preocuparme y decidí ir a mi despacho para llamar a mi padre e incluso a Emmett, para que me ayudasen a buscarla por los alrededores de la casa.

Pero entonces vi que el armario de mi despacho, donde solía guardar algunas camisas y chaquetas, tenía la puerta entreabierta.

Me acerqué sigilosamente llamándola y acabé abriendo la puerta para encontrarme a mi pequeña mirándome con los ojos llenos de lágrimas y cara de culpabilidad.

- Sarah - susurré y me acuclillé para ponerme a su altura -Ey princesa, por qué no respondías, no ves que estábamos preocupados por ti - dije estirando los brazos para tratar de cogerla, pero ella hizo un gesto alejándose de mí.

-No, no quelo - y me miró con los labios fruncidos al igual que con dureza en sus ojos.

-Princesa, ¿qué pasa? - le dije con suavidad un poco sorprendido por su reacción.

-¡No quelo, vete! - y encogiéndose como una bolita se alejó un poco más. Esa imagen me partió el alma. ¿Mi pequeña quería qué me fuese? ¿Pero….

-Sarah, no quiero irme cielo, yo quiero estar contigo, ¿quieres contarle a papá qué te pasa? - le insistí y entonces ella comenzó a llorar. Su llanto cada vez se hizo más y más fuerte, y no pude aguantarlo más.

Estiré mis brazos lo suficiente para cogerla y con ella pataleando la saqué del armario.

-Nooo, deja, no quelo, no quelo - pataleaba mientras lloraba entre mis brazos.

-¿Edward, qué le pasa? - Entró Bella al despacho alertada por el llanto.

Nuestra pequeña seguía pataleando entre mis brazos y yo estaba preocupado porque no sabía que le ocurría.

- Sarah mi amor, ¿qué te pasa cielo, por qué lloras así?

-Noooo, tu no quele, tu no me queeeele, tu quele emaito, solo quele emaito, tu no quele a mi - comenzó a gritar con un llanto desgarrador.

-Qué…- musité impresionado por lo que acababa de oír - Cómo dices eso, mi amor. Si yo te quiero a ti más que a nada en este mundo - le dije abrazándola con fuerza a mi pecho y besando una y otra vez su cabecita

-No, tu no quele, ya no quele…- seguía llorando cada vez con menos fuerza.

-No digas eso mi amor, yo te amo mi vida, y también querré mucho a tu hermanito, pero tú siempre serás mi princesa, tú siempre serás mi bebé - dije sentándome en mi sillón arropándola entre mis brazos y meciéndola tratando de tranquilizarla.

- Tú no quelia adega mi juete, tú solo cuato emaito, ya sarah no quere - dijo una vez mas con sus ojos colmaditos de lágrimas.

-No me digas eso, mi amor. Yo siempre te voy a querer, sólo que no podía dejar todo en ese momento, pero eso no significa que no te quiera Sarah - Miré a Bella que nos observaba desde la puerta conteniendo sus propias lágrimas.

-Y mamá también te quiere, si ahora no te puede coger tanto, es porque la podemos lastimar.

Sarah giró su cabecita hacia su madre y Bella no tardó en acortar la distancia que nos separaban.

- Tú siempre serás nuestra bebé, Sarah, siempre serás nuestra princesa, yo te amo hija, no pienses eso porque mamá te adora - le susurró y mi pequeña se echó a sus brazos.

-¿Tú quele?¿tú me quele? -le preguntó a su madre con los ojitos tristes.

-Con toda mi alma mi tesoro.

Esa noche decidimos dormir con ella. La dejamos que jugara, que saltara y que nos hiciera cosquilla hasta que cayó rendida en la cama. Sabíamos que Sarah mostraría sus celos cuando naciera el bebé, era algo comprensible; pero la desolación y el miedo que vi en sus ojos me hizo saber que no podría descuidarla. Mi pequeña iba a necesitar más que nunca nuestro cariño y protección. Y eso era algo que no me costaría nada hacer.

-Señor Cullen - dijo mi secretaria por el interfono.

- ¿Sí, Mandy?

-Han llamado de su casa. La señora Cullen se ha puerto de parto…

-¿¡Qué! - grité dejando caer el teléfono y saliendo disparado.

Ni siquiera me había despedido de mi secretaria que mientras yo corría hacia los ascensores me deseaba suerte…

A pesar de estar a las afueras, llegué a la casa en menos de quince minutos. Desde que Bella había pasado los siete meses, que buscaba la manera de llegar antes a casa si el parto se presentaba cuando yo no estuviese.

-¡Maldita sea! - gruñí golpeando el volante totalmente frustrado mientras esperaba que una abuelita pasara, con total parsimonia, por un paso de cebras. Debí quedarme en casa, se había estado quejando toda la noche de ciertos calambres; bueno, tal vez toda la noche no pero si alguna vez, pero Bella insistía que podía ponerse de parto en cualquier momento e incluso durar varios días y no quería que desatendiese mi trabajo si tenía pensado tomarme unos días para disfrutar del nacimiento de mi hijo.

-¿Dónde está Meli? - pregunté angustiado. Melisa había trabajado siempre, junto con su madre, para nuestra familia en la hacienda; pero desde que mi madre murió y mi padre pasaba más tiempo en Atlanta, sus servicios no eran tan necesarios allí por lo que decidí contratarla para que ayudase a Bella en la casa nueva y con mis hijos. Bella se mostró encantada ya que ellas se conocían desde siempre y nuestra pequeña le había tomado mucho cariño.

- Está arriba, asegurándose que lo lleva todo, como sí no lo supiese ya - dijo rodando los ojos - lleva preparando esa bolsa más de tres meses - se burló.

- Ya sabes cómo es - le contesté y corrí escaleras arriba para encontrarme con ella...

-Oh mierda, mierda, mierda…uff…uff..uff…. - me la encontré maldiciendo mientras trataba de controlar la respiración agarrada al marco de la puerta del baño.

-Bella cariño, ¿cómo te encuentras? - le pregunté aterrado llegando hasta ella.

-Cómo quieres que me encuentre - dijo entredientes mirándome con odio - Esto duele ¡joder! - volvió a maldecir.

- Está bien - dije tratando de tomar el control - tú respira - le dije tratando de agarrarla por la cintura.

Afortunadamente la contracción pasó y me miró con algo de tristeza.

-Lo siento, pero es que no recordaba lo mucho que dolía esto - dijo mirándome mortificada.

-No te disculpes cariño, bastante haces con soportarlo todo tú. Vamos. He llamado al doctor de camino, ya nos esperan allá.

- Gracias - musitó mientras dejaba que la guiara hasta la puerta.

A mitad de la escalera una nueva contracción le hizo frenar el paso. Realmente odiaba verla así. Los gestos de su cara evidenciaban el dolor que estaba soportando y yo me moría por no poder evitárselos. No había pasado ni cinco minutos. Teníamos que darnos prisa, Brian estaba deseando nacer.

Nos encontramos con Meli, que sujetaba a Sarah en brazos, en el salón. Aunque mi pequeña gimoteó porque quiso venir con nosotros, finalmente entre los tres, y tras ver a su mamá gemir de dolor ante otra contracción, la convencimos de que no podía ser.

Durante el camino al hospital mantuve agarrada la mano de mi princesa. Ella trataba de ser fuerte pero los gestos de su cara y el agarré de su mano la delataban. En esos momentos deseé que ella no se hubiese quedado embarazada, no soportaba verla sufrir y no poder hacer nada.

Cuándo llegamos a la clínica, ya un retén de enfermeras junto al doctor que había llevado todo el embarazo de Bella, nos esperaban y nos llevaron a una sala de dilatación de inmediato.

Sufrí cada minuto de las dos horas que nos llevamos allí antes de que finalmente pasaran a Bella a la sala de parto.

- Todo va a salir bien - susurraba sobre su frente perlada mientras ella, con los ojos llorosos por el dolor y el esfuerzo, me miraba asintiendo con la cabeza, antes de que un nuevo dolor le hiciera gemir y apretar sus labios.

-Vamos Bella, ya está casi fuera, tienes que hacer un esfuerzo más - le indicó el doctor.

Yo trataba de animarla, apretaba su mano para hacerle ver que estaba allí. Y aunque me estaba muriendo de terror por verla así, me mantuve a su lado, como tuvo que ser también con mi pequeña.

-Vamos Bella, un empujón más, vamos, ya lo tenemos aquí.

-Ahhhhhhrrrggg….- gritó una vez más incorporándose para empujar con más fuerza hasta que de pronto oímos el llanto de nuestro pequeño y ella se dejó caer totalmente exhausta en el sillón.

-Ya tenemos al pequeño Brian aquí - dijo el doctor con alegría -. Edward, ven a cortar el cordón.

Yo miré a Bella al escucharlo y ella, con toda la frente perlada, las mejillas empapadas de lágrimas y una sonrisa cansada en sus resecos labios, asintió para que lo hiciera.

Besé su frente antes de separarme de ella y rodeé el potro hasta llegar al lugar y allí vi la imagen más hermosa que jamás contemplarían mis ojos. Mi hijo lloriqueaba, todo cubierto de una sustancia mantecosa mezclado con sangre, unido a un cordón con su madre.

-No tengas miedo, no les harás daño - me animó el doctor mostrándome el lugar por donde tenía que cortar. Ese momento jamás se me olvidará en la vida. El momento en el que separé a mi hijo de su madre y luego me lo entregaron, sintiéndolo en mis brazos por primera vez, me hizo llorar de pura emoción.

-Has sido muy valiente, mi campeón - dije con la voz temblorosa por la emoción mientras me acercaba para dejar un pequeño beso en su frente - Vamos, te llevaré con tu mamá - le dije y con el consentimiento del doctor llevé a mi pequeño hasta Bella quien lloró toda emocionada cuando al fin lo tuvo entre sus brazos.

- Ya estás aquí, mi amor - musitó entre lágrimas tratando de abrazarlo sin llegar a hacerle daño - Por fin estás aquí, mi ángel.

Después de que el pediatra lo revisara y le hiciera todas la pruebas pertinentes, y mientras Bella era llevada a una sala de recuperación. Yo pude llevar a mi pequeño campeón para que, un orgulloso abuelo y algunos amigos, lo conocieran finalmente.

Tres horas mas tarde mi tesoro se reunía con nosotros mientras Bella amamantaba, con los ojos cristalinos y mirándolo con adoración, a nuestro pequeñín.

Sarah se acercó vacilante, a pesar de que Bella le sonrió y la animó a hacerlo. Y por unos minutos observó en silencio como su madre alimentaba a su hermano.

- Mira mi amor - dijo Bella dulcemente -, este es tu hermano Brian - y separando a nuestro pequeñín de su pecho, se lo mostró a ella.

Justo en ese momento Brian hizo un gesto con la boca en protesta.

-Que feo - dijo de pronto arrugando su naricilla ; y sin poder evitarlo Bella y yo rompimos en carcajadas, provocando que el pequeño se asustase y comenzara a llorar.

Esa fue la única vez que Sarah dijo algo feo sobre su hermano. Los siguientes días ella trataba de estar siempre en contacto con él, lo miraba fascinada y comenzaba a reír de las muecas que hacia, o a fruncir su ceño cuando el pequeñín lloraba. Ahí supe que ella iba a ser la mejor hermana mayor del mundo.

La llegada a la casa fue toda una celebración. De nuevo ahí se reunieron los chicos: Alice y Jasper con la pequeña Lía, que ya contaba con cinco meses; Jacob y Leah, que nos sorprendieron anunciando su compromiso; Emmett y Rose, embarazada ya de siete meses, junto con el pequeño Adam; y por su puesto nuestro padre, que lucía pletórico entusiasmado con sus nietos.

-¿Ya se ha dormido? - susurró Bella, refiriéndose a Sarah, meciendo a mi pequeño, que se había quedado completamente dormido sobre su hombro, mientras ella le sacaba el aire dándole suaves golpecitos en su espalda.

-Sí, ha costado un poco, todo esto la tenía muy alterada, pero finalmente ha caído rendida. Al igual que éste muchachito - le informé mientras lo cogía en mis brazos y lo besaba delicadamente en la frente antes de meterlo en su cuna.

Ambos permanecimos mirando embelesados a nuestro precioso bebé. Había nacido con una cantidad considerable de cabello oscuro. Estaba completamente seguro que sería del mismo color que el de su madre, al igual que sus ojos. A pesar de tener solo dos días de nacido ya habíamos podido comprobar que los tenía oscuros también. Aunque en cuestión de facciones, tanto Bella como mi padre coincidían en que se parecía a mí.

Y no lo voy a negar, me sentía orgulloso de que fuese así, de esa manera, a primera vista, todos sabrían que yo era el padre de estas dos magníficas criaturas.

- Gracias mi amor - susurré rodeando a Bella desde atrás mientras besaba con adoración su cuello - No sabes cuánto te agradezco que me hayas convertido en el padre de estas dos criaturas. Me siento verdaderamente feliz. Gracias.

-Gracias a ti - me contestó dejándose recaer de mi pecho mientras seguía mirando embelesada a nuestro pequeñín -, porque esta vez si estuviste a mi lado y no me dejaste sola. Aún no me creo que hayamos tenido otro bebé -susurró emocionada.

-Hemos vivido demasiadas cosas, algunas buenas, pero muchas muy malas - dije con pena.

-Podía haber sido peor, podríamos haber sido hermanos de verdad - susurró y yo me estremecí en el acto cerrando con fuerza los ojos.

- Sabes qué - susurré posando mis labios de nuevo en el hueco de su cuello -. Me alegro que mi padre guardara el Secreto de esa traición.

Bella sonrió y se giró quedando frente a mí - Yo me alegro más de haber descubierto ese secreto- susurró con una hermosa sonrisa-. Te amo - musitó antes de besar mis labios.

-Y yo te adoro - le contesté antes de llevar una de mis manos a su nuca y así profundizar el beso.

Habíamos vivido muchas cosas hasta llegar a este momento y sabía que muchas más nos quedaban por vivir, pero si de algo estaba seguro, es que ya fueran buenas o ya fueran malas, las viviríamos juntos…

Fin.


N/A: No me puedo creer que hayamos llegado al final /(;_')\ Parece que con el tiempo, una se acostumbra a poner "Fin" en una historia, pero lo cierto es que no. Cuesta dejarlos marchar, más cuando han sido personajes entrañables que nos han hecho llorar, reir, babear y emocianarnos. Pero llegar a poner "Fin" es algo que nos llena de orgullo a las autoras, al menos a mí; es la certeza de haber concluido una historia que durante muchos meses se fue gestando. Y mucho más emocionante, es haberla creado junto a vosotras. ¿Queréis saber que es lo que voy a recordar con más cariño de esta historia? Lo mucho que os ha conmovido, emocionado y enamorado mi pequeña Sarah. Ainsss...yo también voy a echar mucho de menos a esta ricura de niña.

En fin, ya no me extiendo más, que ya tengo los ojos a rebosar de lágrimas. Mira que soy tonta...snif...snif... Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios, palabras de ánimo, buenos deseos, y el apoyo que me habéis dado. Os lo agradezco en el alma y muy especialmente a:

Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Adry'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis; Kat; Lurix; BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena; annabolena; ElaMorgan; claudi17 Ginegine; Lore562; VaNeSaErK; Aime Cullen; ISelaCullen; London girl; Laura Katherine; naty;maria; LauraECS; Srta Swan de Cullen; Aby; Vyda; briit; roscidius cullen; LiseHarnett; veritoxs; Randa1; Catalina-Lina; Yose; espejismo de ficcion; alee rodriguez; hildiux; ISACOBO; miranda andonie; marieecullen; BBQ25, martinita; twifanMarie; AlbeetaCullen; natalia; Rosse; Fran Cullen Masen; Leslycan; LUZ C C; solcitopuchta; Esme Mary Cullen ; yeco; Hey vampire girl; Sully YM; daniella maria; Sky LeVan; Medfialuna; Alex-Cullen-Pattinson; crismery; Jocelynne-Cullen; MartyComingSoon; Lullaby Wayllen; betssdi; Franci; inexscor; Bells Swan-Cullen05; Isabella Styder ; Chayley Costa ; PattyQ ; suzette-cullen ; Antonella D Pattinson ; Lore562 ; Leyswan; DeeDee'20 ; Yiyolinaa21 ; calalis ; ati88 Selene Luna; Paola Cullen ; ale; luchitaklm; kikidcullen; Eleneth ; rosa; Dulce's ;freckles03 ; karina; Srta. Swan de Cullen ; ETERNOAMANECER gabyhyatt ; NAIARA23 DaniiEverdeen; JOSELINA ; anon; Miss Variete; anonimo D; y a vero.

Espero que no se me haya olvidado nadie. Bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.

Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y a alertas.

Ya saben, aún queda el epílogo. Así que, nada de lágrimas que esta entrañable familia aún nos hará disfrutar un poco más de ellos. AWWWWW.

También me gustaría recomendaros una historia. Se titula: Un mañana contigo. La autora es Milhoja, y este es el sumario: Bella ha decidido casarse. Sus amigas la sorprenden con una despedida de soltera en Santa Barbara. A partir de ahí su vida cambiará.

Ya os imaginaréis por qué...¿no? (movimiento de cejas). Os aseguro que merece la pena leerla. ;)

Aquí os dejo el link: http : / / www . fanfiction . net / s / 8052514 / 1 /

Ahora sí, me despido, un abrazo enormísimo y un besazo a todas, especialmente a mis Reques de mi alma. Os amo.

Hasta el próximo miércoles, ¡os quiero guapísimas!

Besitos.

/(^_^)\ saraes.