- HARRY: Lo siento (dijo al fin sin ni mirarlo a la cara. Richie lo miró extrañado). Mi padre es un capullo. Le dije que lo había perdido pero…mi hermano se chivó. Y entonces se puso como un basilisco. De verdad, no quería ponerte en esta situación.
- RR: No pasa nada, mi padre cuando se ha enterado (dijo poniendo una mueca de disgusto) me ha dicho que debía devolveros los relojes, también es un poco paranoico. ¿cuál era el tuyo?
- HARRY: Un Hublot negro y azul, se lo llevó el tipo es que le levantó la camiseta a Francis.
- RR: Kevin. Hemos quedado que me lo traerá cuando salga del trabajo.
- HARRY: Si le pasa lago el reloj mi padre me matará.
- RR: Te equivocas, si les pasa algo a esos relojes, el mío será el que me mate (pero Richie se dio cuenta que eso no era mucho consuelo para Harry). Tranquilo, Kevin ni se lo ha puesto, me ha dicho que aún está en su mochila.
- HARRY: De verdad que siento mucho todo.
- RR: Cállate Harry, no debimos apostar con vosotros por vuestros relojes, no fue justo, es como robar un caramelo a un niño a la puerta del colegio.
- HARRY: ¡Eeeeey no te pases no sois tan buenos!
- RR: ¡Ja que no! Lo somos. Os hemos dado una paliza no una sino dos veces.
- HARRY: Eso solo es porque estábamos cansados del partido de ayer.
- RR: Sí, claro y mis amigos curran.
- HARRY: Esa es otra tus amigos son mayores. Cuando dijimos que te tarjeras a tus amigos, pensamos que serían de tu edad, eso es trampa.
- RR: No, no lo es, jamás pusisteis un tope de edad. Además mis amigos ya eran mejores que vosotros cuando tenían nuestra edad.
- HARRY: Seguro, ¿si eran tan buenos porque ningún observador los fichó?.
- RR: Porque por si no te has dado cuenta los observadores no van mucho por las canchas. Y menos por mi viejo barrio.
- HARRY:¿Dónde vivías antes?
- RR: En el distrito noveno (dijo tímidamente, sabiendo que era una de las peores zonas de la ciudad).
- HARRY: No lo conozco ¿Por dónde cae?
- RR: Cerca del antiguo estudio de televisión, ¿Sabes esa torre tan alta con forma de embudo invertido?
- HARRY: Ah, sí. Nunca he ido por ahí, ¿Qué tal? (Richie solo se encogió de hombros) yo también vine nuevo el año pasado. Antes vivíamos en Montreal. Pero mi padre se cansó de aquello y nos mudamos aquí. Echo de menos a mis viejos amigos. Tú al menos, aún puedes quedar con los tuyos.
- Sí, cuando a Duncan no le da la neura.
- HARRY:¿Tu padre te deja que lo llames por su nombre? (dijo sorprendido)
- DM: No, no le deja (contestó Duncan des de la puerta, poniendo cara de no estar muy contento). Harry tu padre me ha dicho que ya os vais, mañana Richie y yo os traeremos el reloj y se disculpará.
- HARRY: Sí, señor (dijo nervioso Harry y salió de la habitación. Al cabo de unos segundos se escuchó la puerta de la calle. Duncan se sentó en la cama justo donde segundos antes se había estado sentado Harry).
- RR: Valeeeeee, tenías razón (dijo molesto Richie)
- DM: Sí, la tenía y la sigo teniendo. Tienes suerte que el padre de ese chico haya preferido acudir a nosotros en vez de a la policía.
- RR: Ya (dijo sin mirarlo a la cara, odiaba que Duncan tuviera razón). Kevin me ha dicho que se pasaría al salir del trabajo para traerme el reloj de Harry.
- DM: Me parece bien ¿Y los otros? (Richie bajó la cabeza)¿Richard? (preguntó alzando una ceja)
- RR: uno de los chicos ya se deshizo del reloj
- ¿cómo? ¿ya lo vendió? ¿Cómo pudo darse tanta prisa? (Riche solo se encogió de hombros)
- Llamaré a Sean, que me diga la casa de empeños donde…
- No es Sean. Sean lo lleva puesto, se ha hecho hasta fotos con el reloj (Richie el molestaba que Duncan siempre estuviera tan predispuesto de pensar mal de Sean. Duncan intentó no reírse).
- ¿Quién Richard? (Duncan no tenía paciencia ya para jugar a las adivinanzas) Un tipo, no lo conoces (Richie pudo oír como su padre empezaba a dar grandes respiraciones por la nariz, como un toro a puntito de embestir. Duncan intentó no perder los papeles). ¿Tienes su teléfono? (ya hablaría él con ese otro muchacho, él sabía como hablar a esos chicos para que entraran en razón. Pero Richie negó con la cabeza intentando hacerse diminuto y que su padre no lo viera) Al menos tendrás su dirección ¿no? (Richie se mordió el labio inferior, Duncan se pasó por la mano la cara) Richard, estoy teniendo mucha paciencia contigo, hijo, pero te aseguro que ya se me está agotando. Dame el número de teléfono de ese muchacho.
- No, lo tengo papá, no lo conozco mucho, solo de vista (Richie no podía decirle a su padre de que conocía a Patrick. No porque Duncan desconociera el pasado de Richie. Sino porque su padre lo iba a matar si le decía que seguía relacionándose con delincuentes).
- Richard, por si no te has dado cuenta aún estás metido en un buen lío. Y mentirme no va ayudarte en nada. Con mentiras solo vas a lograr que me enfade aún más contigo. Así que ya me estás dando el nombre y el número de teléfono de ese chico (dijo intentando sonar muy calmado y razonable pero se notaba a la legua que Duncan no estaba para nada calmado).
- Es que no lo tengo (dijo desesperado. Dunca ya tuvo suficiente, ese hijo suyo parecía qué era incapaz de hacer nada a las buenas, todo tenía que ir abajo amenazas. Se puso de píe y se empezó a sacar el cinturón).
- No, no, no ya te lo doy (dijo en pánico Richard) , ya te lo doy. Pero por favor, déjame que hable yo con él.
- Quiero el altavoz puesto. (le ordenó volviéndose a abrochar el cinturón. Richard respiró aliviado y sacó su teléfono y marcó el número de Patrick y puso el altavoz).
- RR: Hola Patrick
- Patrick: Eyyy rubia (era como lo llamaban la mayoría de amigos del antiguo barrio. Duncan permanecía atento a la conversación). ¿Qué tripa se te ha roto ahora?
- RR: Estoooo..es sobre el reloj.
- Patrick: Ya te he dicho que ya no lo tengo, un "peluco" como ese vuela. Era un Patek Philippe auténtico. Tío ¿Sabes algo de relojes?
- RR: No, no mucho.
- Patrick: Pues ese es de los que ni tú ni yo podremos comprar ni ahorrando toda la vida. ¡Y que ese mocoso se lo llevase a la cancha de baloncesto! Dios como detesto los ricachones, merecen que les robemos (Richie miró asustado a su padre, pero Duncan solo apretó los puños y le indicó con un movimientos eco de cabeza que continuará).
- RR: Si, esto…necesito recuperarlo ¿A qué casa de empeños lo has llevado?
- Patrick: Tío, olvídalo. Hasta me deshice del recibo. Pero hay unos de imitación, que dan el pego, solo el mismísimo fabricante sabría diferenciarlos, si quieres hago unas llamadas y (Duncan le decía con la cabeza que no. Richie tragó saliva).
- RR: Patrick, a que casa de empeños lo llevaste? (insistió una vez más)
- Patrick: Se lo llevé al joyero ese amigo mío, el de la avenida Hoffman ¿te acuerdas, una vez te llevamos?
- RR: Sí, sí ya recuerdo.
- Patrick: Ey tenemos que quedar más con esos nuevos amiguitos tuyos, podemos hacer muy buenos negocios a costa de esos panolis (Duncan estaba que echaba fuego por la boca, le indicó con un gesto que cortara la conversación y Richie asintió).
- RR: Si, bueno, ahora te tengo que dejar, me llaman a cenar, ya hablamos.
- Patrick: Si, ya hablamos, rubia ( y Richard colgó).
- DM: ¿Sabes cuánto puede valer un reloj de esos? (Richie negó con la cabeza) tirando por lo bajo unos 27.000 dólares (Richie abrió mucho los ojos. Como un chico de su edad podía llevar algo tan sumamente caro. Richie sabía que Paul era hijo del cónsul de Honduras pero como iba imaginar él que el chico llevaba una pequeña fortuna en su muñeca).
- RR: Podemos comprar una de esas imitaciones que ha dicho Patrick.
- DM: Cállate (lo mandó a callar con mucha rabia. El chico aún insistía en recurrir a trucos deshonestos para salvar el pellejo). La falsificación es un delito. La estafa es un delito. Ambos delitos muy graves, con penas de prisión muy largas, Richard. No estamos hablando de una pequeña sanción por apostar en un partido de baloncesto callejero. Estamos hablando de cosas muy pero que muy serias. Y me pone los pelos de gallina que mi hijo, mi propio hijo, las pueda a llegar a tener en consideración como solución a sus problemas (Richie bajó la cabeza e intentó contener las lágrimas. Podía aguantar que Duncan le gritará como lo estaba haciendo en esos momentos. Podía aguantar que Duncan lo regañase tan duramente. Incluso que lo castigara. Pero no soportaba decepcionarlo, y eso es lo que estaba Duncan. Duncan estaba muy decepcionado con él).
- RR: Lo siento (dijo temblándole la voz. Duncan se dio cuenta que había sido bastante duro, pero no era para menos).
- DM: Más lo siento yo. Porque está claro que tu madre y yo estamos haciendo algo mal. Porque teniéndolo todo, comida, casa, amor, unos buenos estudios sigues considerando la vida de delincuencia como una opción factible. Cuando pedimos los papeles de la adopción, lo hicimos con la intención de sacarte de ese mundo y ofrecerte un gran abanico de posibilidades para llegar a ser un hombre de provecho. Lo hicimos porque creíamos que en el ambiente adecuado lograrías brillar como una estrella. Lo hicimos porque te queríamos tanto que no podíamos consentir que nada malo te pasara. Pero míranos aquí, un año más tarde y parece que nada ha cambiado. Es evidente que tu madre y yo estamos haciendo algo mal, muy mal (Richie estuvo tentado en dejar recaer toda la culpa sobre Duncan y Tessa, pero no era tan mezquino).
- RR: Papá, no. Vosotros lo estáis haciendo bien. En serio.
- DM: Entonces Richard, dime ¿Por qué? ¿Por qué sigues prefiriendo seguir en el mal camino? explícamelo, hijo, porque yo no lo entiendo (dijo alzando las manso al cielo. Richie bajó la cabeza y se le escaparon un par de lágrimas) Contesta, no era una pregunta retórica, hijo. Realmente quiero entenderlo. Quiero saber porque demonios sigues cayendo una y otra vez en los mismos errores.
- RR: Lo siento (dijo llorando)
- DM: Lo siento, lo siento. Eso es lo único que oigo. Y Richie a un juez no le van a valer ni esas lágrimas ni ese "lo siento" ¿entiendes?
- RR: Sí, señor.
- DM: Pues si lo entiendes, empieza a pensar dos veces antes de lanzarte de cabeza en una de tus genialidades. Ahora vamos a cenar, después te quiero directo a la cama. Mañana pasaremos por esa casa de empeño y después iremos a casa de tus compañeros les devolverás SUS relojes y te disculparás con ellos.
- RR: Sí, señor (dijo como si fuera un perro apaleado)
- DM: Y no me pongas esa carita, Richard, que aún cobras. Cuando llegaste esta tarde todo espitoso y exultante de alegría sabías lo mismo que sabes ahora, que apostar está mal, que engañar está mal, que aprovecharte de la gente está mal y que lograr algo mediante engaño, intimidación o fuerza es un delito. Y no te importaba, solo te importaba que ganasteis a esos chicos y que les quitasteis sus bonitos y caros relojes.
- RR: No, lo vi así.
- DM: Lo sé hijo, sé que no eres un mal chico, no disfrutas haciendo daño. Pero hijo, a ese chico, lo has metido en un lio con su padre, y como ese lo más seguro que el resto de tus compañeros cuando sus padres se lleguen a enterar que han perdido sus relojes por un estúpido partido de baloncesto. Y todo porque no te pasarte a pensar, simplemente te lanzaste. Como haces siempre. Y eso es lo que me reconcome, Richard. Que si te detuvieras y pensarás solo un minuto, en la vida te iría todo mucho mejor (Duncan vio que Richie ya lloraba con el corazón en un puño, se acercó a él y lo agarró por el pescuezo y se lo acercó y lo abrazó un rato hasta que el chico dejó de llorar). Ya Richie, ya. No más lágrimas, tu madre y yo te queremos mucho y solo queremos lo mejor para ti. Entiende que nos preocupemos y nos enfademos cuando te expones de esa manera a que te vuelvan a procesar y acabes en un reformatorio. Anda ve a lavarte y vamos a cenar. Tu madre ha comprado comida china (sabiendo que Richie llevaba días diciendo que el apetecía chino).
