Capítulo 37: - Mi Poder nació desde el Origen del Todo, puede cambiar las vicisitudes del destino, los Humanos no pueden ir en contra de este poder. Los Dioses lo poseen desde los Tiempos Primeros: El "Escatos" (El "Dunamis Absoluto"). ¡"MELAS KYMA"! ("¡ONDA NEGRA"!).- Explicaba Pontos, siempre manteniendo esa mirada fría, severa, tan filosa como un cuchillo o una espada, sin despegarse de sus enemigos. Miraba a Aioria y a los demás como si fueran insectos, basura que debía destruir a toda costa, relatando todo sobre ese Poder que llevaba consigo.- Ser un Dios está en la cima de todas las cosas, por tanto, los Humanos deben postrarse delante de este Poder. Y que a su vez, nos sobrepasen el Poder de un Dios, no puede ser permitido de ninguna manera. Causar un Milagro es un Deseo Humano y es una Blasfemia hacia los Dioses.- Sentenció, mientras que el pelirrojo tomaba el Escudo de Libra y se defendía de la ofensiva que había lanzado su oponente hacia él.
- ¡Woaaaaaa!.- Gritó Aioria, defendiéndose del golpe.
- Este Hombre no puede entender el verdadero Poder de los Dioses, es un vulgar. Por lo tanto, con que cree que clavará sus Colmillos en un Dios, es un estúpido.- Se burló Pontos, pero siempre manteniendo la seriedad.
- No es que no entienda, tú te auto-llamas "Dios", pero el Poder que es solo para destruir, no es como dices un Poder Verdadero: ¡Las palabras tienen poder!. Tienen Poder cuando pones en práctica aquello en lo que cree tu corazón.- Dijo el chico, intentando hacer entrar en razón a su oponente.
- Son las palabras de alguien que no tiene poder, por ende, ante el verdadero poder son inservibles.- Se negó Pontos con escucharlo, atrapando la contra-ofensiva de Aioria y provocando una explosión, todo por el "Dunamis".
- Los ataques normales simplemente pasan por el "Ars Magna" del sujeto ese, pero incluso el "Plasma Relámpago" es por defecto una técnica multiefecto, no hace nada, ¡¿qué pasa?!. Disparar el "Photon Burst" requeriría tiempo.- Dijo el chico, analizando el campo de batalla, mientras que las explosiones cesaban.
- ¿Qué planeas hacer, Aioria?. No podemos ni siquiera con nuestros "Prodigios".- Preguntó Chat Noir, viendo que Pontos era insensible.
- No, no lo es: Tiene un punto débil y en ese caso, ¡solo hay una manera, chicos!. Ustedes salgan de aquí, voy a contener su ataque hasta el final.- Pidió a todos ellos.
- ¡¿Qué?!.- Quedaron todos sorprendidos de oír esa decisión.
- Lo que oyeron, Claude, Frank, váyanse con LadyBug y Chat Noir, yo los encontraré.- Pidió Aioria, quien no pensaba en dejar a Pontos vivo, lo tenía que derrotar.
- Amigo, ese tipo es un Dios, te va a matar, te ayudaremos.- Se negó Marinett irse con los demás.
- Ella está en lo cierto, será un suicidio si lo haces.- Intentó Adrien en convencerlo.
Pero inmediatamente el chico tomó posiciones de combate.
- Ju, ¿Qué es lo que pretende?. Con esa pose, claramente busca imponer su defensa, va a lanzarse sobre mí, arriesgando su vida antes de que invoca el "Dunamis" . Pero sabes que imposible, Santo de Athena, ¿acaso quieres condenar a tus Aliados a una muerte lenta y espantosa?.- Dijo Pontos hacia él, mirándolo con frialdad.- El Poder que sobrepasa el de los Dioses no es bajo ninguna circunstancia adquirible por los Humanos.-
- ¡Aioria, espera!.- Gritó Claude, pero en ese momento, ya el chico había tomado su decisión.
- ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Exclamó el muchacho y lanzó su ofensiva contra Pontos, llevándose éste una gran sorpresa.
- ¡¿Ha sobrepasado el Relámpago que disparó?!.- Se preguntó con terror el personaje.
- Dejé tendido mi último ataque a modo de barrera, para asestar un ataque final.- Respondió Aioria.
- ¡IMPOSIBLE!.- Gritó Pontos, asombrado de tanto poder.
- ¡"RELÁMPAGO DE PLASMA"!.- Volvió Aioria al asalto y lanzó otra ofensiva contra su rival, provocando una nueva explosión.- Yo no creo en el poder, sino en la Esperanza de que todos vivan felices. Mi Deseo es que todo eso ¡sea un Futuro Pacífico!. Creo en que hay que cultivar el Futuro y ese es: Yo creo en un Futuro espléndido ¡y es por eso que muestro mis Colmillos!.- Bramó el pelirrojo con determinación y una férrea Fe en ganar.
Los ojos de Pontos se abrieron como platos, no podía dar crédito a lo que estaba viendo, ¿cómo era posible que ese Humano pudiera superar a un Dios como él?. Algo no cuadraba bien, pero se podía en los ojos del Santo del Templo del León esa Fe que iba a cumplir su meta, de crear un Futuro para toda la Humanidad, aún al precio de morir.
- ¿Velocidad Divina?. Este Hombre, siendo humano...entró al territorio de los Dioses, quien se acerca es...- Iba a decirlo, pero de golpe, todo su cuerpo recibió una aplastante fuerza que lo inmovilizó, parecía una avalancha de piedras que lo tenía aprisionado: Pontos estaba contra las cuerdas, sin embargo, Aioria también estaba teniendo problemas, ya que había llegado a su límite, su cuerpo no podía más por todo el daño que había hecho contra su oponente y cayó debilitado al suelo.
- Mierda...no voy a poder terminar con él...hice una promesa...Lithos...una que nunca voy a romper...enseguida voy...- Juró el chico, quien iba a ponerse de pie.
- Ven, amigo, toma mi amigo.- Extendió Chat Noir la suya y Aioria la tomó.
- Estamos juntos en esto, vamos hasta el final.- Prometió Marinett.
- Incluso si hay que morir.- Añadió Claude.
- Por Athena, por el Futuro de la Humanidad.- Mencionó Frank.
Sin embargo, cuando estaban por retirarse, detrás de ellos apareció una inmensa Oscuridad, un terror les invadió por completo y allí emergió una sonrisa que helaba la sangre de todo Ser Vivo, una llena de desprecio, odio y maldad.
- Hace mucho que mi Sangre Divina no ardía así, desde la Era de los Dioses. No, tal vez sea la primera vez que siento tal excitación que tus Colmillos luchen solo por nosotros ¡y caen en la Oscuridad!.- Sentenció aquel oponente y detuvo a Aioria.
- Mis brazos y mis piernas...se mueven lento...las fuerzas me abandonan, no tengo reacción...no creo que pueda esquivarlo.- Dijo el Caballero de Athena, de nuevo atrapado.
- ¡Tranquilo!.- Se interpuso Frank e invocó una "Barrera Mágica", pero ésta no iba a resistir por mucho tiempo a la embestida enemiga.
- Frank...Claude...Marinett...Adrien...¡no importa, lo único que puedo hacer es que este Colmillo que me dio Galan, voy a clavárselo al enemigo que tengo enfrente!.- Juró Aioria, listo para combatir y en ese momento, la "Barrera Mágica" de Frank cedió.
- ¡Cuidado!.- Gritó el Hechicero y de ahí, Aioria tomó el Escudo de Libra.
- ¡¿Qué?! ¡El Escudo de Libra!. Este Escudo que dejó de lado...¡¿Quién lo usó?!.- Quiso saber Pontos y de ahí se vio una imagen de alguien conocido que estuvo en la Guerra Santa del Siglo XVIII junto a sus Camaradas del Pasado.
- Ya te dije, Aioria, a ti, Tigre Feroz, te voy a prestar mi Fuerza.- Dijo aquel castaño oriental recién llegado.
- No puede ser que me lo digas...¡¿Maestro?!.- Se preguntó el pelirrojo con asombro.
- No, para ser exactos, tengo una misión por eso, mi cuerpo no se puede ir de determinado lugar.- Advirtió Dohko.- Lo único que puedo hacer es enviarte la Cloth de Libra y protegerte con la Ilusión que creo con mi Cosmos. Una Ilusión que pueda enfrentarse a Fuerzas Divinas.- Apuntó el Oriental.
- ¿De verdad crees eso?. Tal vez lo sea, ¡ingenuos!.- Preguntó Pontos y preparó su Arma.-
- Podemos generar una Espada con el Cosmos y usar nuestras vidas como Escudo, esos son los Humanos.- Explicó Dohko al respecto.
- Hazte a un lado, Ilusión. No tengo nada de qué hablar contigo. Yo deseo a quien hizo mi Sangre hervir de excitación.- Ordenó Pontos que se retirara, se lo veía bastante enérgico y aterrador, estaba dispuesto a todo y una sonrisa siniestra se dibujaba en su rostro.
- ¿Qué le pasa a ese sujeto? ¡No es un Dios, es un monstruo!.- Alertó Marinett, intentando detenerlo, pero éste repelía cualquier golpe.
- Lo que los Dioses quieren, siempre lo obtendrán, un Humano nunca podría impedirlo: Por Mi Ama y por mí, Aioria, ¡te quiero a ti!.- Sentenció Pontos, listo para todo.
- En estas Tierras Malvadas, mi Ilusión no durará mucho. Estimo que se va a borrar con el próximo ataque, pero hay otras cosas que nunca van a desaparecer, Aioria: Tú que conoces la Fuerza de los Deseos de las personas, sabrás que son poderosos respetables, incluso son eternos. El Cosmos que crean los Espíritus nunca va a desaparecer, Aioria, tal y como la presencia de Aioros vive en ti. ¿No es ahora el momento de probar esto?.- Dejó Dohko sus enseñanzas y tras desaparecer con el golpe nuevo y las explosiones, dejó la Armadura Dorada de Libra en ese lugar.
- ¿Qué?. Después de que esa Ilusión desapareció alrededor de Aioria, hay un Cosmos gigantesco que está creando un Remolino.- Quedó Pontos asombrado.
- Aioria, lo que necesitas es confiar en tus amigos. ¿No es así en muchos?.- Dejó Dohko su último mensaje y éste se escuchó por todas partes: Jamir, en donde Mu estaba montando guardia en la Torre y entregaba su Cosmos en ayuda para su Camarada, lo mismo pasaba en el Santuario con DeathMask, Camus, Shura, Aldebaran, Shaka, Milo y Afrodita, pero el Patriarca no iba a permitir que esto sucediera, él quería que el Cosmos de Aioria cayera en la Oscuridad.
- Escucha bien; Aioria, esto es inevitable, en un Futuro no muy lejano, te vas a enfrentar a la Justicia y ustedes, Santos de Oro, que intenten luchar contra los Dioses, serán castigados, van a ser condenados. Pierdan la Esperanza por ese Futuro que tanto anhelan.- Dejó Pontos su mensaje para todos los presentes, antes de entablar combate.
- Yo voy a confiar en ustedes, cuando crea lo contrario, sé que alguien me dará una buena paliza. No creo que haya ningún Santo que no despierte con un golpe dado con todo el Cosmos bendecido por el Futuro.- Sentenció el chico, mientras que se veía una escena del Futuro, en donde un Caballero de cabellos castaños, portando la Armadura de Pegaso enfrentaba a un Aioria poseído y todo gracias al sacrificio de un hombre que dio su vida por la persona que amaba: Cassios. Logrando así Seiya derrotar al rival y avanzar hacia la Casa de Virgo.- Ustedes sí son verdaderos Caballeros.- Reconoció el Aioria del Futuro.
Por su parte, dentro del Palacio de Cronos, Hyperion sentía la presencia enemiga, unos rivales que habían entrado al "Tártaro".
- ¿Se habrán dirigido por su propia Voluntad para luchar?. Aquí, en el Tártaro, no importa con qué intenciones hayan venido, en estas tierras no hay vida que pueda permitírsele a un Humano. Aunque hayan venido sin intención, lo único que le espera a aquel que cae aquí es la Muerte.- Advirtió Hyperion de forma severa.
- ¿Y hay algún problema con eso?. Si total, los Humanos no hacen nada. No voy a permitir que unos Humanos interfieran con nuestro Futuro.- Dijo una persona recién llegada a la Sala.- Yo odio a los Humanos, se creen que lo lograron todo en ese desarrollo por su cuenta y viven arrogadamente, creyéndose los Dueños de la Tierra, ¡me hacen mucha bronca!. Los que no tienen ni respeto por los Dioses, deben desaparecer. Ese tal Leo vino para recuperar algo valioso para él, ¿no es así?, entonces yo también tengo algo valioso por recuperar y ese día es hoy.- Sentenció aquella persona que partía de la Sala, pero otro personaje apareció, oyendo los gritos de furia de la primera y una mirada de tristeza se vio en su rostro.- Le voy a demostrar a los Humanos todo el Poder que tengo, ¡EL VERDADERO PODER DE LOS TITANES! ¡¿Me estás escuchando, Temis?!. Por nuestro Ser más querido ¡libera el "Placete"!. Si es el deber de los Dioses contribuir en la construcción del Futuro de los Humanos que sufren, entonces el liberar del sufrimiento a nuestro ser más querido de la misma forma, es nuestro deber como sus padres.- Ordenó ante la chica.
- Jápeto, esposo mío, voy a hacer lo que me pidas. Con el verdadero Poder de los Grandes Dioses, con el poder que controla al Mundo, vamos a castigar a los Humanos.- Acató ella la orden de su marido y comenzó a soltar a aquel personaje oculto, produciéndose todo unos resplandores en los Cielos, siendo testigos los intrusos.
- ¡¿Qué es este temblor?!.- Preguntó Milo.
- ¡El Cielo, la Atmósfera, todo está temblando!.- Alertó Galarian.
- Y esa presencia que se acerca junto con el temblor.- Añadió Camus.
- Es el Cosmos de un Dios, pero...- Dijo Shura, pero fue interrumpido.
- Nunca antes habíamos sentido un Cosmos así.- Mencionó Shaka con su voz tranquila y sin abrir los ojos.
- Es oscuro y profundo...es un Cosmos inmenso. No importa lo que sea, que venga rápido, porque a mí no me queda otra opción que seguir junto con mis amigos.- Sentenció Aioria, pero desde un Portal, apareció aquel oponente suyo.
- ¡¿Ah sí?! Entonces la cosa simple.- Dijo aquel rubio enemigo.
- ¡¿Jápeto?! ¡¿Vino a través del Espacio?!.- Quiso saber Aioria, ya que Pontos se había retirado tras recibir aquel potente ataque, no sin antes dejar su mensaje de augurio para el Futuro de los Caballeros.
- ¡Toma esto, esta es la invitación a nuestro Mundo!.- Exclamó Jápeto, listo para atacar.
- ¡¿NO?! ¡¿QUÉ ES ESO?! ¡¿Tiró algo?!.- Se preguntó Aioria, estando con sus amigos y los Caballeros que habían arribado, pero el impacto dio contra su pecho.- ¿Q...Qué es esto? ¡La mitad entró a mi cuerpo!.
- Así es, te dije esa es nuestra invitación.- Sentenció Jápeto y de ahí desapareció, dejando esa sonrisa de burla.
- ¿Qué es esto?.- Se preguntó Aioria.
- ¡No lo toques!.- Le advirtió Shaka, pero de golpe, aquella esfera estalló y se tragó el cuerpo de Aioria.
- Bienvenido a la "Tierra de la Oscuridad".- Dio la bienvenida Jápeto a su oponente.
- ¿Qué es esto?.- Se preguntó Aioria.
- Toda la parte Oscura del Universo está hecha de lo que estás parado, el Poder Supremo que hace expandir al Universo infinitamente. Esa es la fuente del poder de nosotros, los Dioses. El Cosmos que solo nos permite tener para la destrucción: "Dunamis Escathos" ("Dunamis Absoluto"). Cuando el Símbolo de la Oscuridad brille en el Cielo, nosotros, los Titanes, recuperaremos el Poder que teníamos desde la Edad Antigua, por ahora solo podemos usar al "Tártaro", pero ¡cuando llegue el momento en que el Símbolo aparezca en el Cielo de la Tierra, vamos a usarlo cuando queramos!. Y ahora voy a usar este Poder que había sellado desde la Era Mitológica ¡contra ti!. Siéntete orgulloso, cuando dos Titanes se unen, crean un nuevo Dios y la fuente de ese Poder es el que crea al Mundo, los Dioses existen junto al Mundo: ¡"MELAS PLANETES"! ("¡PLANETAS NEGROS"!).- Le explicó y de ahí lanzó una poderosa y severa ofensiva, el cual consistía en un enorme Planeta.
- El Planeta...está siendo guiado por el Cosmos de los Titanes, ¡y lo está absorbiendo el "Escathos Dunamis"!.- Quedó Aioria sorprendido.
- Vamos, atácame, Santo de Oro, no tiene a tus Aliados aquí, todas las vidas del Planeta tienen su propio Cosmos, todas esas vidas encienden sus Cosmos para acabar contigo. Éste es el verdadero poder de los Titanes.- Lo desafió Jápeto.
- ¡¿Qué...carajo puedo hacer?!. Bah, ni siquiera se me ocurre como pelear contra algo así, de formas, ¡hay solo una cosa que puedo hacer!. Encender el Cosmos de mi vida ¡Y ATRAVESAR AL ENEMIGO QUE TENGO POR DELANTE! ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Sentenció Aioria y se dispuso a lanzar su ofensiva.
- Qué triste, Santo de Oro, la Luz de los Relámpagos que estás creando se ve muy pequeña.- Dio su veredicto Jápeto.
- ¡El Planeta está defendiendo al Titán y no solo eso, esa cosa que inmensa, se mueve más rápido que el Relámpago!.- Quedó Aioria asombrado.
- ¿No entiendes?. Este Planeta contiene en su interior mi Cosmos y el de Themis, sinos atacas a nosotros, las vidas del Planeta van a intentar defendernos con todas sus fuerzas, de la misma forma que si yo muestro mi voluntad de pelear. El Planeta va a pelar conmigo.- Advirtió el rubio.
- ¡ES IMPOSIBLE ESQUIVAR O DESVIAR UN ATAQUE COMO ESE! ¡TENGO QUE CONTRA-ATACAR!.- Exclamó Aioria, viendo que tenía que tomar un plan de urgencia.
- "Espada de las Seis Estrellas".- Presentó Jápeto su Arma y de ahí atacó al pelirrojo repetidas veces.
- Es inútil...no se me ocurre nada...¿cómo puedo pelear contra eso?. Es demasiado grande...- Se preguntaba al respecto el chico herido.
- Puedo ver que perdiste las Esperanzas, tus amigos no vendrán a salvarte, eres un Ser Vivo. Muy patético, este Universo que creamos nosotros es impenetrable. Vas a morir y sin poder siquiera gritar.- Preparó el atacante su golpe letal, pero alguien intervino.
- ¡"KAN/INMOVILIDAD"!.- Exclamó un rubio de La India y allí apareció Shaka de Virgo, protegiendo a su amigo.- Él y yo hicimos una promesa, Aioria protegía mi vida, entonces le prometí que yo también lo protegería para siempre. No importa que se trate de una tierra creada por Dioses que no puede ser penetrada, yo tengo a mi lado a Athena, que tiene un poder y un corazón mucho más grande que el de ustedes.- Dejó su mensaje de que estaría con Aioria.
- Hizo retractar a los Espíritus de las Estrellas creadas por Cosmos y no solo eso, penetró en este Espacio Limitado que creamos nosotros, ¡de un solo golpe, sin nuestro permiso! Tú...tienes algo diferente.- Apuntó Jápeto con asombro.- Tienes un Poder Divino distinto al de nuestra Naturaleza.
- En la Tierra de los Humanos existen muchas religiones, millones y por ende, cada una de ellas debe existir un Dios, es un derecho de los Humanos elegir al Dios que quieren. Así que no voy a elegirlos a ustedes. Aunque se trate de un Planeta que no conocieron, usaron sus espíritus y sus Cosmos, los utilizaron como si fueran un Arma para pelear. Deberían desaparecer junto con sus corazones arrogantes y carentes de benevolencia: ¡"CÍRCULO TESORO DE LA DANZA CELESTIAL"!.- Apuntó Shaka, con su voz de Juez, lanzando su ofensiva contra ellos.
- Ya veo, así que así se trata la respuesta de los Humanos: ¿Que nosotros somos los arrogantes? ¿Se olvidaron que se les fue entregado el poder para dar origen al Futuro?. Y no demuestran ni siquiera agradecimiento o respeto, y dices ¿que somos los arrogantes?.- Preguntó Jápeto con bronca y criticando la postura de Shaka.
- ¿El Poder que da origen al Futuro?.- Quiso saber el rubio de La India.- Se mueve tan rápido, la Espada se convierte en una Luz Negra.
- ¡¿CUÁNDO SE SUPONE QUE MOSTRARON BENEVOLENCIA?! ¡SI SON USTEDES UNOS MONSTRUOS QUE CONOCEN LO QUE ES EL AMOR.- Bramó el rubio con furia.
- El "Kan" que me protege y purifica todo Mal se está rompiendo.- Advirtió Shaka, ya que aquella defensa cedió por el golpe de la Espada enemiga.
- El Fuego, en verdad, no pertenecía a los Hombres, ustedes eran solo Seres Inferiores, al igual que las Bestias de la Tierra.- Recalcó Jápeto, haciendo referencia al Mito de Prometeo y su Castigo Divino por contradecir a los Dioses.- La Humanidad se olvidó del Amor de nuestro hijo, Prometeo, así que yo no los voy a perdonar. Ustedes, Humanos, que se olvidaron de nuestro hijo Prometeo y siguen viviendo como si nada, ¡mejor desaparezcan! ¡¿Qué hablan de Amor si ni siquiera saben lo que es el Sufrimiento?! ¡Yo...Yo...los odio a ustedes, Humanos!. Voy a matar a los Humanos del Olimpo ¡y también a Zeus y le devolveré a la libertad a Prometeo!. Y si para eso necesito del Poder Divino que poseen, ¡voy a usar todo el que sea necesario!. Por nuestro hijo, haría cualquier cosa.- Juró Jápeto, revelándose como el padre de aquel personaje y de ahí apareció Themis.
- Así son las madres, para hacer que otros Seres enciendan sus Cosmos de una manera provechosa, , lo mejor es ponerlos al límite, el temor de ese momento hace estallar al Cosmos hasta límites inimaginables y...el momento en que más hacen arder su Cosmos los espíritus, es el momento en el que mueren.- Sentenció la mujer.- ¡"ESPADA DEL JUICIO"!.- Lanzó ella su ofensiva.
- ¡"DESTRUCCIÓN DEL PLANETA"!.- Bramó Jápeto, uniendo fuerzas con su esposa, destruyendo aquel Planeta Titán.
- Mató sin duda al Gigante creado por el Cosmos y rodeó este lugar incontables Espíritus y Cosmos formado por las vidas del Planeta que dominan. Al matar a todos esos Seres Vivos del Planeta que dominamos, nosotros obtendremos nuestro verdadero poder. Miren bien a mi esposo, percibe todo el Cosmos que lo rodea y lo absorbe por completo. Si fuera Humano, no podría absorber todo ese Cosmos que es casi al Infinito. Esto es posible sólo porque el cuerpo de los Dioses es inmortal.- Le relató Themis aquel "beneficio" que tenía su marido.- El Dios de lo Heteromorfo, "Círculo del Caos", "Khaos Kyklos"
- "Espada del Caos".- Mostró Jápeto aquel cambio y su Arma.
- "Sugestión del Caos".- Apuntó Themis, en defensa de su marido, mientras que ambos destruían el "Ken" de Shaka por completo, haciéndolo explotar.
- Y este Poder del Caos es el que da origen a todo el Universo y fuente de poder de los Dioses: "Escathos Dunamis", "Dunamis Absoluto". ¿Eres tonto, acaso no te dije que tenías que esquivar el Poder Supremo?.- Mostró y luego preguntó el rubio hacia el hindú.
- Aunque no sea un familiar de sangre, si es por un amigo en el que deposité mi confianza, puedo arriesgar mi vida. Los Humanos son seres llenos de Amor y Benevolencia.- Dijo Shaka con tranquilidad, a pesar de las heridas y el sangrado en su cuerpo.
- No, ustedes son monstruos, aunque posean el Fuego, no pueden dominarse así mismos, son monstruos ignorantes que no tienen Luz, los que no tienen Fuerza ni Luz siquiera, están destinados a morir.- Advirtió Jápeto con un tono de superioridad.
- ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Se escuchó el grito de Aioria, quien se lanzó al ataque, destruyendo con su ofensiva la posición del oponente.
- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué pudo neutralizar el "Dunamis?!.- Quiso saber el rubio enemigo.
- ¡Aioria, no, ahora tu vida va a correr peligro!.- Intervino Shaka.
- No importa qué tan monstruo, ni que nada, los Humanos son seres que pueden apreciar al otro más que nada en el Mundo, tu sucio poder no puede quebrar mis Colmillos: ¡Son los Colmillos que me dio alguien que creyó en mí, con su vida y con su Cosmos!. Son Colmillos que nacieron de la vida y no de sacrificios, por eso ¡no puedo perder contra alguien como tú, que tiene el Poder de la Muerte!.- Juró el joven pelirrojo, quien, a pesar de las heridas sufridas, estaba listo para pelear contra Jápeto y Themis de una buena vez.
