Disclaimer: los personajes son propiedad de la increíble Suzanne Collins, y la historia es parte de la maravillosa escritora Cecelia Ahern. Esto solo forma parte de mi alocada cabeza que ha juntado estas maravillosas historias.

Música de acompañamiento: Solo quiero bailar - Zentric


Capítulo 38

- ¡Venga, éste es el último, chicas, lo prometo! -gritó Clove mientras su sujetador salía volando por encima de la puerta del pronador. Contrariadas, Annie y Katniss volvieron a desplomarse en sus sillas.

- Hace una hora dijiste lo mismo -se lamentó Annie, quitándose los zapatos y dándose un masaje en los tobillos hinchados.

- Ya, pero esta vez lo digo en serio. Tengo un buen presentimiento con este vestido -dijo Clove, llena de entusiasmo.

- También dijiste eso hace una hora -le recordó Katniss apoyando la ca beza en el respaldo y cerrando los ojos.

- Ahora no vayas a quedarte dormida -advirtió Annie, y Katniss abrió de inmediato los ojos.

Clove las había arrastrado a todas las tiendas de vestidos de novia del cen tro y Annie y Katniss estaban agotadas, irritadas y hartas. Ya no les quedaba na da del entusiasmo que habían sentido por Clove y su boda después de que ésta se probara un vestido tras otro a lo largo de toda la mañana. Y si Katniss volvía a oír los irritantes chillidos de Clove una vez más...

- ¡Uuy, me encanta! -gritó Clove.

- Tengo un plan -susurró Annie a Katniss-. Si cuando salga de ahí dentro parece un merengue sentado en una mancha de bicicleta, le diremos que está preciosa.

Katniss sofocó la risa.

- ¡Venga, Annie, no podemos hacer eso!

- ¡Ahora veréis! -vociferó Clove otra vez.

- Aunque pensándolo bien... -Katniss miró a Annie con abatimiento.

- Vale. ¿Estáis listas?

- -contestó Annie sin entusiasmo.

- ¡Sorpresa! -Clove salió del probador y Katniss abrió los ojos desorbi tadamente.

- ¡Oh, le queda de maravilla! -exclamó la dependienta, deshaciéndose en elogios.

- ¡Oh, vamos! -protestó Clove-. ¡No me está ayudando nada! Le han gustado todos lo que me he puesto.

Katniss miró a Annie con aire vacilante y procuró no reír al ver su expre sión; parecía que estuviera oliendo un tufillo. Annie puso los ojos en blanco y susurró:

- ¿Acaso Clove nunca ha oído hablar de eso que llaman comisión?

- ¿Qué andáis cuchicheando vosotras dos? -preguntó Clove.

- Sólo comentaba lo guapa que estás.

Katniss frunció el entrecejo.

- Ah, ¿te gusta? -gritó Clove, y Katniss hizo una mueca.

- -dijo Annie con poco entusiasmo.

- ¿Estás segura?

- Sí.

- ¿Crees que Tom se pondrá contento cuando mire hacia el pasillo y me vea caminando hacia él? -Clove incluso dio unos pasos para que las chicas pudieran imaginarlo.

- -repitió Annie.

- Pero ¿estás segura?

- Sí.

- ¿Crees que vale lo que cuesta?

- Sí.

- ¿En serio?

- Sí.

- Quedará mejor si me bronceo un poco, ¿verdad?

- Sí.

- Oh, ¿no se me ve un culo enorme?

- Sí..

Katniss miró a Annie sobresaltada y comprendió que ni siquiera estaba es cuchando las preguntas.

- Vaya, ¿estás segura? -continuó Clove, que obviamente tampoco es cuchaba las respuestas.

- Sí.

- Así pues, ¿me lo quedo?

Katniss pensó que la dependienta se pondría a saltar de alegría gritando «¡Sí!», pero en cambio logró contenerse.

- ¡No! -interrumpió Katniss antes de que Annie volviera a decir que sí.

- ¿No? -preguntó Clove.

- No –corroboró Katniss.

- ¿No te gusta?

- No.

- ¿Es porque me hace gorda?

- No.

- ¿Crees que a Tom le gustará?

- No.

- Pero ¿crees que vale lo que piden por él?

- No.

- Oh. -Se volvió hacia Annie-. ¿Estás de acuerdo con Katniss?

- Sí.

La dependienta puso los ojos en blanco y fue a atender a otra clienta, con fiando tener más suerte con ella.

- Muy bien, me fío de vosotras -dijo Clove, mirándose apenada al es pejo una vez más-. La verdad es que a mí tampoco acababa de convencerme -Annie suspiró y volvió a ponerse los zapatos.

- Oye, Clove, has dicho que era el último. Vayamos a comer algo o des falleceré.

- No, me refería a que era el último vestido que me probaría en esta tien da. Aún quedan montones de tiendas por ver.

- ¡Ni hablar! -protestó Katniss-. Clove, estoy muerta de hambre y a estas alturas todos los vestidos empiezan a parecerme iguales. Necesito un respiro.

- ¡Pero se trata de mi boda, Katniss!

- Sí, y... -Katniss buscó una excusa-. Pero Annie está embarazada.

- Ah, entonces vale, vayamos a comer algo -aceptó Clove, desilusio nada, y se metió en el probador.

Annie dio un codazo a Katniss en las costillas.

- Oye, que no estoy enferma, sólo embarazada.

- Es lo único que se me ha ocurrido -dijo Katniss con aire cansino.

Las tres amigas se encaminaron lentamente hasta el Bevley's Café y consi guieron ocupar su mesa preferida junto a la ventana que daba a Grafton Street.

- Odio ir de compras los sábados -se quejó Katniss al ver a la gente cho car y apretujarse en la calle.

- Se acabó el ir de compras entre semana, ya has dejado de ser una dama ociosa -bromeó Annie, y cogió un pedazo de sándwich y, comenzó a comer.

- Ya lo sé, y estoy muy cansada, pero esta vez tengo la impresión de ha berme ganado el cansancio. No como antes, cuando lo único que hacía era acostarme a las tantas después de ver teleinsomne -dijo Katniss con tono alegre.

- Cuéntanos el incidente con los padres de Peeta -dijo Annie con la boca llena.

Katniss puso los ojos en blanco.

- Fueron muy groseros con el pobre Cato.

- Lástima que estuviera durmiendo cuando llamaste. Seguro que si Finnick hubiese sabido que se trataba de eso me habría despertado -se disculpó Annie.

- No digas tonterías, tampoco fue para tanto. Aunque en aquel momen to me lo pareciera.

- Desde luego. No tienen derecho a decirte con quién puedes salir y con quién no -sentenció Annie.

- Annie, no estoy saliendo con él. -Katniss intentó dejar las cosas cla ras-. No tengo intención de salir con nadie por lo menos en los próximos veinte años. Sólo fue una cena de trabajo.

- Uuuuu, ¡una cena de trabajo! -exclamaron sus amigas al unísono.

- Sí, ni más ni menos, aunque fue agradable tener un poco de compañía. -Katniss sonrió-. Y no os estoy criticando -se apresuró a agregar antes de que tuvieran ocasión de defenderse-. Lo único que digo es que cuando los demás están ocupados resulta agradable tener a alguien con quien charlar. So bre todo si se trata de compañía masculina, ¿sabéis? Y con él es fácil entender se y hace que me sienta muy a gusto. Eso es todo.

- Sí, lo entiendo -dijo Annie, asintiendo con la cabeza-. De todos modos te conviene salir y conocer gente nueva.

- ¿Y averiguaste algo más sobre su vida? -Clove se inclinó con los ojos brillantes, ávida de nuevos cotilleos-. Es un tanto esquivo ese Cato. Qui zás oculta un enorme secreto. Quizá los fantasmas de su pasado en el ejército estén volviendo para atormentarlo -bromeó.

- Eh... no, Clove, no lo creo. -Katniss rió y añadió-: A no ser que sa car brillo a las botas en el campamento de reclutas fuera una experiencia trau imática. No tuvo tiempo de hacer mucho más -explicó.

- Le encantan los soldados -erijo Clove con aire soñador.

- Y los pinchadiscos -agregó Annie.

- Oh, y los pinchadiscos, por supuesto -contestó Clove, sonriendo.

- Bueno, sea como fuere le conté mi opinión acerca del ejército -dijo Katniss con una sonrisa pícara.

- ¡No puede ser! -exclamó Annie.

- ¿De qué va esto? -preguntó Clove.

- ¿Y qué te dijo? -Annie hizo caso omiso de Clove.

Se rió.

- ¿De qué va esto? -volvió a preguntar Clove.

- De la teoría de Katniss sobre el ejército -explicó Annie.

- ¿Y cuál es? -preguntó Clove, intrigada.

- Pues que luchar por la paz es como follar por la virginidad.

Las tres rompieron a reír.

- Sí, pero puedes pasarlo bien un montón de horas mientras lo intentas -dijo Clove, haciendo un chiste.

- ¿Aún no le habéis cogido el tranquillo? -preguntó Annie.

- No, pero en cuanto se presenta una ocasión lo intentamos, ¿sabes? -contestó Clove, y las tres volvieron a reír-. En fin, Katniss, me alegro de que os llevéis bien porque vas a tener que bailar con él en la boda.

- ¿Por qué? -Miró a Clove, confusa.

- Porque es tradición que el padrino baile con la dama de honor en la boda -respondió Clove con los ojos brillantes.

Katniss soltó un grito ahogado.

- ¿Quieres que sea tu dama de honor? -Clove asintió entusiasmada con la cabeza.

- No te preocupes, ya se lo he preguntado a Annie y no le importa -le aseguró Clove.

- ¡Me encantaría! -exclamó Katniss, muy contenta-. Pero, Annie, ¿se guro que no te importa?

- No te preocupes por mí, me conformo con ser la dama hinchada.

- ¡No estarás hinchada! -Katniss rió.

- Claro que sí, estaré embarazada de ocho meses. ¡Tendré que pedir pres tada a Clove la marquesina de su tienda para ponérmela de vestido!

- Espero que no te pongas de parto durante la boda -dijo Clove abriendo mucho los ojos.

- No te preocupes, Clove, no acapararé la atención del público en tu día -Annie sonrió-. No saldré de cuentas hasta finales de enero y eso se rá semanas después.

Clove se mostró aliviada.

- ¡Por cierto, se me olvidaba enseñaron la foto del bebé! -añadió Annie con nerviosismo, rebuscando en el bolso. Finalmente sacó una pequeña foto grafía de la ecografía.

- ¿Dónde está? -preguntó Clove con ceño.

- Ahí -dijo Annie, señalando.

- ¡Uau! Es todo un muchachote -exclamó Clove, acercándose la ima gen a la cara.

Annie puso los o¡os en blanco.

- Clove, eso es una pierna, tonta. Todavía no sabemos el sexo.

- Oh. -Clove se sonrojó-. Bueno, felicidades, Annie. Parece que vas a tener un alienígena precioso.

- Ya vale, Clove -intervino Katniss-. Es una foto preciosa.

- Me alegro de oírlo. -Annie sonrió y miró a Clove, que asintió con la cabeza-. Porque quiero pedirte una cosa.

- ¿Qué? -dijo Katniss con expresión preocupada.

- Verás, a Finnick y a mí nos encantaría que fueras la madrina de nues tro bebé.

Katniss volvió a ahogar un grito y los ojos se le llenaron de lágrimas.

- ¡Oye, no has llorado cuando te he pedido que fueras mi dama de ho nor! -vociferó Clove.

- ¡Oh, Annie, será un honor! -dijo Katniss, dando un fuerte abrazo a su amiga-. ¡Gracias por pedírmelo!

- ¡Gracias por aceptar! ¡Finnick se alegrará mucho!

- Venga, no os echéis a llorar las dos ahora -se quejó Clove, pero Annie y Katniss no le hicieron ningún caso y siguieron abrazadas-. ¡Eh! -ex clamó de pronto consiguiendo que dejaran de abrazarse.

- ¿Qué?

Clove señaló a través de la ventana.

- ¡No puedo creer que nunca me haya fijado en esa tienda de novias de ahí enfrente! Apurad las bebidas que nos vamos ahora mismo -dijo entu siasmada mientras iba recorriendo el escaparate con la mirada.

Annie suspiró y fingió que se desmayaba.

- No puedo, Clove, estoy embarazada...

Fin del capítulo treinta ocho.


Lo prometido es deuda, he ACTUALIZADO TODAS las historias, esta incluida. Vengo con prisa de nuevo pero quiero daros las gracias por seguir leyendo esta historia, va quedando muy muy poquito para terminar, preparar pañuelos. GRACIAS POR LEER.

Para quien no lo sepa ya, nos vemos en mis TRES FICS (guat? Tres? YES, IM YOLO) SIEMPRE(SINSAJO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE PEETA MELLARK), ALL ABOUT US(mi pequeña obra maestra), y en ANTESDE AAU (one shots dedicados a este fic, éxito mayor) .

CATCHING FIRE :O

¡Nos leemos and may the ods be ever in OUR favor!

Peeta Mellark. Lucy.