Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P
Capitulo 38. Extraña sensación
La mañana del lunes, dos días después de la fiesta de Alyson, Rachel despertó con una extraña sensación en su pecho. No era la resaca de la fiesta por que ya había pasado por el proceso el día anterior. No, esa sensación era otra y lo peor era que temía que fuera algo malo.
Se levanto de su cama dejando a su novia desnuda allí después de haber hecho el amor como cada noche y se envolvió el cuerpo con la sabana antes de dirigirse al balcón. Iba a extrañar ese lugar cuando se mudaran, era su sitio favorito. Aquel departamento guardaba muchas cosas, muchos recuerdos, muchos llantos, muchas risas. Quizás era eso lo que la tenía con esa opresión en el pecho.
-No, no es eso- se dijo mentalmente cerrando los ojos para aclarar su mente.
Un mal sueño no había tenido por lo que no podía ser eso. No, había algo más, no sabía si bueno o malo, simplemente estaba allí. Sonrió apenas cuando sintió unos brazos rodear su cintura mientras sentía los labios de su chica dejando un camino de besos desde su cuello hasta su hombro desnudo.
-¿Estás bien?- pregunto Quinn aferrándose más a la morena.
-No- respondió Rachel simplemente. Había tanta dulzura en la pregunta de Quinn que ni siquiera se planteo mentirle. -Tengo una sensación rara en el pecho, como si algo fuera a pasar pero no sé si es bueno o malo. No sé como sentirme, solo sé que esta ahí.
-Ven aquí- indico Quinn mientras la morena se giraba para hundir su rostro el pecho de su novia. -Sea lo que sea no dejes que te agobie, sabes que estaré aquí para ti, ¿Si? - Rachel asintió pero aun así la rubia sabia que el estado de ánimo de su chica seguía igual. -Espera aquí.
Rachel observo como Quinn salió del dormitorio dejándola completamente desorientada. A los pocos minutos la vio reaparecer con una caja polvorienta en sus manos y una sonrisa tímida que le encogió el corazón.
-Mmm... Quizás no te ayude mucho a quitar esa sensación que tienes pero creo que es hora de que me conozcas completamente. Sin secretos- susurro Quinn con timidez y nerviosismo mientras su novia la miraba con confusión.
La rubia se acomodo en su cama y la hizo una seña a Rachel de que se acercara a ella. Una vez que su chica se unió a su lado se coloco a su espalda abrazándola por la cintura mientras Rachel se giraba apenas para cuestionarla con la mirada por lo que solamente se encogió de hombros y le señalo la caja con la cabeza.
Rachel le hizo caso y se dispuso a abrir la caja pero antes le quito un poco el polvo que tenia, no era mucho pero si era notorio. Abrió con lentitud la tapa, como si adentro de ésta hubiera algo peligroso. Se llevo las manos a la boca ahogando un grito de sorpresa cuando descubrió que allí había dibujos, obviamente hechos por Quinn pero no fue eso lo que la sorprendió, sino que lo hizo el hecho de ser ella la protagonista de esos dibujos.
Como si temiera romper algún tipo de reliquia tomo el primer dibujo que vio. Se trataba de una réplica exacta de ella misma, al parecer, con una rosa en la mano y fue ahí cuando el recuerdo de ese día la golpeo. Fue el primer mes que había pasado lejos de la rubia cuando se fue a vivir con Jesse. Quinn la había invitado a desayunar y le había regalado aquella flor que ella se encargo de olfatear todo el día y soñar despierta con la que por ese entonces era su amiga.
Descubrió otra de ella riendo pero no podía recordar con exactitud ese momento porque siempre sonreía y reía cuando estaba rodeada de sus amigos o familiares. Podía sentir como los ojos se le llenaban de lagrimas que ella limpio con un poco de molestia por que obstaculizaban su vista. Perdió la cuenta de los bocetos que vio pero uno llamo completamente su atención.
Se trataba de ella misma con un vestido floreado, que Quinn se esmero en retratar, y el pelo un poco más corto de costumbre. Busco la mirada de su novia y ésta se encogió de hombros.
-Da vuelta el dibujo- susurro la rubia moviendo apenas los labios. Rachel le hizo caso descubriendo la letra de Quinn impresa allí. Parecía algún tipo de carta o algo así, por lo que dispuso a leer pero antes se acomodo mejor sobre el pecho de su chica coloco su mano libre sobre las de Quinn que descansaban en su vientre.
-Sé que jamás leerás esto y esa es la mejor parte. Así como jamás sabrás como late mi corazón solo con verte o como se me corta la respiración cada vez que me tocas, Tampoco sabrás las noches que llevo soñando contigo y de como esos sueños se vuelven más frecuentes cada día. Por ejemplo, estoy completamente segura de que esta noche volveré a soñar contigo y con la manera en la que ese hermoso vestido que compraste te quedaba perfectamente junto con tu nuevo corte de pelo haciéndome perder la poca cordura que me quedaba. Agradezco que Santana estuviera con nosotras de lo contrario hubiese hecho alguna locura, como por ejemplo, besarte allí mismo sin importarme nada. ¿Sabes lo que más me mata de todo esto? Me mata el hecho de saber que te vistes y te arreglas para él y no para mí como me gustaría. Sé que no debo sentir nada por ti, nada más allá del cariño de amigas, pero no puedo... Lo siento. Sin darte cuenta te robas cada parte de mi, cada sonrisa tuya hacia mí es una tortura, cada mirada un suspiro robado, cada caricia, cada abrazo, cada 'Te quiero' que me dices es una parte menos de mi corazón en mi propiedad pero que ya es tuyo... enteramente tuyo. Hoy hiciste tremendo escándalo en la tienda solo porque te robe el caramelo que ibas a comerte pero, ¿Tendría que hacer yo ese mismo escándalo reclamándote que me devuelvas mi corazón? Seguramente si pero aunque lo intente no puedo, porque ya no es mío. Ahora le pertenece a una enana berrinchuda, habladora, incansable, con una voz de los mil demonios, con unas piernas que serian la mejor prisión de todas, con sus ojos marrones que reflejan ternura y ansiedad a partes iguales, ni hablar de los lunares que tiene en su mejilla izquierda, aquellos que son mi perdición. Bueno, todo en ti es mi perdición, Rachel. Si tan solo supiera lo que pasa por tu mente cuando estas cerca de mí. Solo quiero saber si estamos en la misma sintonía, porque esas miradas que me lanzas me confunden a veces. No sé lo que significan y te juro que quiero saberlo. Quiero saber si tengo una chance contigo y si solo tengo que dejarte ir...
Lucy Quinn Fabray
Y así sin más la carta termino. Ni una dedicatoria de beso o un abrazo o una despedida de esas que siempre se regalan al terminar de escribir. No, nada. Se limpio las lagrimas y se giro hacia su novia que le dedico una sonrisa algo triste.
-Como dice ahí- rompió el silencio Quinn señalando con la cabeza el dibujo que Rachel aun tenía en sus manos. -No tenías que saber nada. Se suponía que jamás lo leerías.
-Se suponía- enfatizo la morena girándose completamente para enfrentarse directamente a su novia. Dejo el dibujo a un costado y coloco sus piernas a cada lado de la cintura de Quinn al tiempo que también le rodeaba el cuello con sus brazos. -¿Por que jamás me mostraste esto? ¿Por qué no querías que lo supiera? ¿Por qué no me besaste ese día? ¡Maldita Santana!
-Eso ya es pasado, amor. Ahora estás conmigo y yo estoy contigo como siempre lo soñé- susurro Quinn quitando el pelo del rostro de Rachel antes de robarle un beso rápido. -Eso fue cuando tú no eras mía y cuando yo moría por ser tuya... Y no maldigas a Santana. Si lo supiera te asesinaría.
-¿Tú se lo dirás?- jugueteo Rachel viendo como la rubia negaba. -Ahora entiendo todo. Cada vez que salíamos lo hacíamos con alguien más. Nunca nosotras dos solas y siempre eras tú quien invitaba a esa persona. Lo hacías para no hacer nada de lo que pudieras arrepentirte, ¿Cierto?
-Eras todo para mi, Rachel. Eres todo para mí- agrego con énfasis acariciando la cintura de su chica que tembló. -Pero estar a solas contigo era como estar en un campo de minas. Al mínimo movimiento que realizabas, al mínimo roce de tu piel con la mía yo explotaría. Por eso siempre llevaba a alguien con nosotras. Si no era San, era Kurt pero jamás tú y yo por que tenía miedo, miedo de no poder controlarme y besarte allí mismo, decirte lo mucho que te amaba y pedirte que me dieras una oportunidad.
-Ese día me vestí para ti porque quería que voltearas a verme pero no lo hiciste- recordó Rachel mientras Quinn soltaba una carcajada. -O puede ser que ese equivocada, ¿Cierto?
-Cierto. Estás muy equivocada- aseguro la rubia escondiendo su rostro en el cuello de su chica al tiempo que escuchaba su risa sabiendo que fue producto del beso que dejo allí. -Muy, muy equivocada, Berry. Si voltee a verte, estabas hermosa, perfecta, tan... tú. Lo único que podía pensar era en que se sentiría besarte mientras mis dedos se perdían en tu pelo recién cortado.
-A mí me gusta cuando tú lo tienes corto. Eres hermosa de cualquier manera pero corto es tan... Sexy- afirmo Rachel con un sonrisa traviesa antes de besar el rostro de su chica. -Tan hermoso, tan hipnótico, tan perfecto, tan... tú- cada palabra de Rachel era acompañado con un beso que hacía que Quinn se riera a carcajada hasta que su chica ahogo su risa con su boca regalándole un beso que decía muchas cosas.
Por parte de Rachel, una manera de agradecerle de disipar esa sensación que sentía antes de que Quinn le contara sobre aquello. Sensación que aun seguía pero no tan potente como lo era momentos antes. Lo que más le molestaba era no saber si era algo bueno o malo aquello. Por parte de Quinn era la demostración de que agradecía el hecho de por fin tenerla en sus brazos como siempre quiso. Rachel era suya y de nadie más.
Un beso llevo a otro y así sucesivamente llevando a Rachel a reír cuando su chica le quito de a poco la sabana que su cubría su cuerpo antes de correr la caja con sus dibujos de la cama para reemplazarla con el cuerpo de la morena debajo del suyo. Era increíble como después de casi seis meses aun se sentía nerviosa y torpe cada vez que hacía el amor con Rachel. Ese temor de no hacerla sentir a gusto, esa estúpida y absurda necesidad de borrar los besos, las caricias que St. James había dejado en el cuerpo de la morena, aun sabiendo que para ésta eso era algo insignificante.
Por otro lado se sentía orgullosa de ser ella la única que hacia erizar la piel de su chica, que era la única que tenía acceso a esas piernas que ahora se enredaban en su cintura, que era la única que podía escuchar los gemidos de Rachel, llevarla a tocar el cielo y volver en un segundo, escuchar su nombre salir jadeante de los labios de la morena acompañado de un 'Te amo' que no se cansaría de escuchar nunca.
Amaba esa sensación de conocimiento que empezaba a crecer en ella al conocer cada parte del cuerpo de su novia, la reacción de ésta cuando le mordía ligeramente el hombro o el cuello dejando una marca apenas visible que se borraría con el correr de los minutos pero que sabía que quedaría marcada en la mente de Rachel. Sonrió para sí misma cuando la morena le rogó por más y se sintió orgullosa cuando la sintió temblar entre sus brazos anunciando el final que deseaba darle.
-Te amo- susurro Rachel contra su cuello dejando un tibio beso mientras recuperaba la respiración.
-Lo sé, te estabas tardando mucho en decirlo- indico Quinn en el mismo tono de voz tirándose hacia atrás y llevándose a la morena con ella. Con ternura y delicadeza quito el pelo del rostro de Rachel que sonrió con los ojos cerrados. -Te amo, Rachel. Te amo como jamás podre llegar a amar a alguien. Fuiste, eres y serás el amor de mi vida. Lo sabías, ¿No?
-Sí, lo sé, porque tú eres el mío- afirmo la morena mirando directamente a los ojos de Quinn que tenían un brillo especial por saber que esas palabras eran verídicas. -No tienes idea de cuánto tiempo te espere, Quinn. De cómo lloraba cada noche por no tenerte, de como moría por besarte y ahora estas aquí... conmigo. Después de haberme hecho el amor tan delicadamente, robándote partes de un corazón que ya no me pertenece por que desde hace tiempo es tuyo, robándome suspiros que solamente son exclusivos para ti- Dejo un beso en los labios de su novia antes de continuar con su monologo. -Haciéndome sentir la mujer más feliz y afortunada del mundo porque ahora estas aquí, junto a mí, y no pienso dejarte ir. Lo hice una vez, hace cinco años atrás, cuando te despedí para que pudieras irte a Yale, aun sabiendo que mi corazón se iba contigo. Pero ya no más, ya no tengo la fuerza para estar lejos de ti y me da lo mismo todo. Luche y seguiré luchando por tener una carrera y hacer lo que más amo, pero si no te tengo a mi lado de nada me vale eso, ¿Lo entiendes?
-Perfectamente- Aseguro la rubia conmovida por las palabras de su novia. Palabras que ella también sentía. Tomo uno de los mechones de pelo de Rachel y comenzó a jugar con él al tiempo que con una sonrisa en los labios preguntaba: -¿Cuando fue que te volviste tan buena con las palabras? Wow… Rachel Berry hace poesía...
-Y Quinn Fabray exagera- interrumpió la morena riéndose antes de robarle un beso a su chica. -Supongo que estar tanto tiempo contigo hace que se me pegue tu forma de hablar, tus dulces y cursis palabras que hacen que me enamoren de ti todo el tiempo.
-Bueno, si de contagio se trata entonces, ¿Eso significa que se me pegara tu dramatismo?- pregunto Quinn con picardía solo para molestar a su novia. –Oh, no. El dramatismo Berry me ataca. Sáquenmelo de encima… ¡Sáquenlo, sáquenlo! ¡Ayuda! Obi-Wan, Yoda, Goku, Gohan, Vegeta… Mmm, no, Vegeta no es muy bueno que digamos… Aang, Harry, Ron, Hermione… ¡Ayúdenme!... ¿Qué?- pregunto cuándo Rachel la miro con una ceja en alto antes de reírse a carcajadas. -¿Qué es tan gracioso, Berry?
-Eres la cosita más adorable que vi en mi vida, Quinn- fue la respuesta de la morena tratando se cesar su risa mientras pellizcaba suavemente la mejilla de su chica. –Tu lado freak es adorable. Me encanta cuando hablas de esa manera, aunque no conozco la mayoría de los nombres que has dicho.
-¿No conoces esos nombres?- cuestiono la rubia con asombro mientras la morena negaba con la cabeza. –Rachel, eso es pecado.
-¿Tú conoces los nombres del elenco de Chicago o Moulin Rouge?- Replico Rachel mientras la rubia negaba con la cabeza derrotada por que sabía que la morena le ganaría en eso. -¿Qué me dices de Cabaret o Hairspray?- Quinn volvió a negar mientras su novia sonreía triunfante. -¿Ves? Tú en tu terreno y yo en el mío. Aun así, y porque sé que te mueres por explicarme, quiero que me cuentes sobre esos nombres que has dicho.
Pero cuando Quinn iba a abrir su boca para responder los golpes en su puerta la interrumpieron. Escucho un gruñido del otro lado y posteriormente un golpe seco contra la puerta.
-Díganme que están vestidas o vístanse de una maldita vez si no lo están por que quiero entrar- grito la voz de Alyson segundos antes de que Rachel se quitara de encima de su novia buscando algo adecuado que ponerse mientras su chica hacia lo mismo pero con una sonrisa traviesa. Cuando las dos estuvieron presentables volvieron a acostarse una al lado de la otra.
-¡Por dios! Esta habitación apesta a sexo- resoplo Alyson cuando su tía le dio permiso de pasar. La rubia y Rachel intercambiaron una mirada cómplice cuando descubrieron a Gallagher con Stitch en la mano. –Vine a dormir aquí porque…Mmm… Bueno, no importa porque vine.
-Si interrumpes mis horas de sexo con mi novia si importa- rebatió Quinn solo para molestar a su sobrina que rodó los ojos mientras se acomodaba al lado de ella.
-Hola, tía Berry- saludo Alyson ignorando a Quinn que negó con la cabeza. -¿Qué estaban haciendo?
-Estábamos a punto de tener sexo de nuevo- respondió Fabray recibiendo un pellizco en su cintura por parte de su novia. -¿Qué? Es cierto, amor.
-Quinn, basta- advirtió la morena con un rubor en las mejillas mientras tía y sobrina se miraban cómplices encogiéndose de hombros las dos al mismo tiempo. –Tu tía iba a…
-Mandarte mano… Si, lo sé. Lo acaba de decir- interrumpió Aly haciendo más profundo el rubor de Rachel mientras Quinn levantaba una ceja.
-No era eso. Tu tía iba a explicarme el origen de los nombres que nombro antes de que tú llegaras- aclaro Rachel mientras Quinn se acomodaba mejor abrazándola por la cintura al tiempo que ella escondía su rostro en el cuello de la rubia. – ¿Cierto, amor?
-Cierto- afirmo la rubia antes de repetir los nombres de los personajes que había nombrado con anterioridad. –Y bueno, Rachel no sabe quiénes son.
-¿Estas bromeando?- pregunto Alyson con sorpresa mientras Quinn negaba con la cabeza y la morena rodaba los ojos. –Eso es pecado, Berry. Es como que le digas a la tía Santana que no es sexy o que no es latina. Es como que le digas a la tía Eleonor que no tiene unos ojazos que enamoran o que le discutas a la tía Britt que Lord Tubbington es un gato y no una persona. Eso es inaudito. Tía Quinn, debemos explicarle a Berry… por qué no serás más 'tía Rachel' hasta que aprendas el origen de esos nombres- indico Alyson mirando a Rachel que sonrió. –A ver, empecemos por lo básico… Mmm… Empecemos por Aang.
-El maestro aire- agrego Quinn y su sobrina hizo un movimiento de cabeza indicándole que siga hablando ella. –Mmm… ok. Aang es un maestro aire de doce o trece años pero en realidad tendría que tener ciento doce años...
-Lo que paso fue que cuando se entero que era el Avatar, maestro de los cuatro elementos, huyo del Templo Aire con Appa, su bisonte volador, pero como había tormenta cayeron al agua y Aang para protegerse a él y a Appa creó una esfera de aire donde quedo atrapado por cien años… ¿Hasta ahí nos vas siguiendo, Berry?- cuestiono Alyson mientras la morena asentía sintiendo la pesadez del sueño.
Y así, entre historias y personajes, nombres como Sokka o Katara, Reino Tierra, Zuko, Nación de Fuego, Ozai, entre otras cosas, Rachel se quedo dormida nuevamente. Jamás pensó que al abrir los ojos por un sonido de su teléfono móvil, se encontraría con la imagen de Quinn a su lado durmiendo con Alyson para los pies de la cama y al lado de ésta, Beth. Se pregunto en qué momento la pequeña Fabray se había unido a su mamá y a su prima.
Sonrió con felicidad al ver esa imagen. Dejo un beso en la frente de Quinn y salió de la habitación para poder contestar su teléfono sin perturbar el sueño de nadie. Fue en ese entonces que aquella sensación en su interior volvió. La misma que la había embargado por la madrugada y que se había disipado un poco gracias a Quinn, pero ahora allí no estaba la rubia, estaba ella y ese desconcierto de no saber si era algo bueno o malo, algo que pudo resolver en los siguientes minutos.
-Hola, ¿Hablo con la señorita Berry?- cuestiono una voz femenina del otro lado mientras la morena afirmaba. -Hablo del Hospital Central, de parte el doctor Daniels.
-¿Le paso algo a mi madre?- cuestiono la morena mientras la opresión en su pecho se acentuaba más. -¿Ella... ella está bien?
-El señor Daniels quiere que sepa que su madre ha despertado- respondió la misma voz bloqueando todos los sentidos de Rachel.
-"Su madre ha despertado"- resonó en cada rincón de su cabeza una y otra vez.
Su madre había despertado, había abierto los ojos... Había regresado. Comenzó a temblar y a sentir las lagrimas en sus ojos pero extrañamente la sensación comenzaba a menguar. Fue en ese entonces que su duda fue resulta, aquella sensación auguraba algo bueno. La mejor de todas las noticias.
-Despertó, Quinn... mamá despertó- repuso la morena cuando reparo en la presencia de su novia al lado de ella. La rubia parecía en shock después de eso por lo que se abrazo a su cintura antes de hablar con la recepcionista del hospital. -Hola, disculpe. No... No escuche nada de lo que dijo después. Dígale al doctor Daniels que estoy yendo para allí.
La morena corto la llamada sintiendo como todo en ella estallaba de felicidad. La vida le regalaba una nueva oportunidad. La chance de empezar una vida con Shelby como su madre, la madre que siempre espero por parte de Corcoran. Busco la mirada de Quinn y la descubrió aun en shock pero con la duda y la preocupación reflejado en sus ojos. La morena la observo durante unos segundos y descubrió lo que preocupaba a su chica.
-Amor, no hace falta que se lo digamos a Beth ahora. Esperemos a comprobarlo- susurro Rachel tomando el rostro de su chica entre sus manos. Una sonrisa apenas perceptible apareció en los labios de la rubia y de repente la duda y la preocupación desapareció completamente para dar paso al entendimiento y la afirmación de saber lo que está pasando. -Quinn... despertó. Shelby despertó. Hay que ir ahora hacia allí, ¿Me acompañas?
-Por supuesto que sí- respondió después de unos segundos en silencio empezando a sonreír por la noticia. -Mmm... no-no... Hay que... ¡Dios, no puedo hablar! ¡Despertó, amor! ¡Shelby despertó!
-Shh... Baja la voz que Beth puede escucharte y por ahora no queremos eso- indico Rachel tapándole la boca a Quinn que aun así seguía hablando contra su mano. Una sonrisa autentica apareció en sus labios al ver su emoción y felicidad reflejado en su chica. -Iré a cambiarme mientras tú llamas a Santana o alguna de las otras chicas para que venga a quedarse con Beth y Alyson- Quinn asintió pero parecía no entender nada aun. -Quinn, escúchame. Debemos ir ya mismo al hospital y créeme que estoy emocionada igual que tú pero quiero ver a mi mamá ya mismo. Iré a cambiarme mientras llamas a Santana.
La morena se fue no sin antes de haber dejado una palmada en el trasero de su chica segundos después de robarle un beso mientras ésta buscaba el teléfono de la sala para llamar a su amiga.
-Fabray, rubia frígida... ¿Sabes qué hora es? ¡Son las 7 de la mañana! ¡Déjame dormir, maldita sea!- fue el saludo de Santana. -Tienes que darme una razón sustancial para no asesinarte. Dime que encontraste un cerebro o algo así, de lo contrario ve despidiéndote de tu gnomo de piernas largas.
-San, te necesito aquí. Necesito que vengas al departamento ya mismo, por favor- repuso Quinn ignorando el monologo de su amiga.
-¿Le paso algo a Rachel?- cuestiono la latina y Quinn percibió autentica preocupación en su voz. -¿Beth está bien?
-Si, están bien- la tranquilizo Fabray recibiendo un suspiro de alivio como respuesta. –Se trata de Shelby… Despertó, San ¡Corcoran despertó! Te necesito aquí porque con Rachel debemos ir al hospital y como aun no queremos decírselo a Beth, necesitamos a alguien que se quede con ella.
-Estaré allí mismo en diez minutos, quince como mucho- afirmo la latina cortando la llamada.
Quinn dejo escapar un suspiro que estaba alojado en su pecho mientras sentía miles de sensaciones en su cuerpo. Se sentía feliz por Rachel y por Beth porque ambas tendría a su madre de regreso pero por otro lado se preguntaba que sucedería de ahora en adelante entre ella y su hija. Obviamente la pequeña rubia al enterarse de la noticia querría estar todo el tiempo con Shelby y ella no se sentía con la fuerza suficiente para decirle a Beth que no podía estar todo el tiempo con su madre adoptiva.
Tal y como había asegurado la latina diez minutos después se presentaba en el departamento de sus amigas con su pijama puesto y Brittany tomada de su mano. La rubia le regalo un abrazo rápido a Quinn mientras que Santana paso de largo y al ver a Rachel lista para partir fue abrazarla.
-Todo saldrá bien, ¿Ok, Berry?- afirmo la latina en el oído de Rachel mientras ésta asentía contra su hombro. –No lo olvides. Todo estará bien. Estaré aquí por si necesitas algo.
-Gracias, San- susurro Rachel agradecida y emocionada viendo como su novia se alejaba de allí para regresar a los cinco minutos completamente vestida para partir rumbo al hospital, no sin antes haberle dado instrucciones a Santana de cómo cuidar a su hija y su sobrina.
Otros diez minutos después estaban en el interior de un taxi. Quinn abrazando la cintura de su chica mientras esta se removía nerviosa. Las palabras sobraban en ese momento por lo que se dedico a acariciar cariñosamente los brazos y las manos de Rachel intentado de tranquilizar ese estado de ansiedad. Estado que se acentuó cuando se encontraron frente al hospital.
-Amor, mírame- pidió Quinn descubriendo los ojos llorosos de Rachel. –Sea lo que sea, estoy aquí a tu lado, ¿Ok? Todo saldrá bien, ya lo dijo Santana, y ambas sabemos que su tercer ojo psíquico mexicano no falla. ¿Lista?
La morena asintió robando un beso de los labios de Quinn segundos antes de entrelazar sus dedos con los de su chica. Comenzó a temblar cuando caminaron por los pasillos en busca del doctor Daniels. Lo encontraron con una carpeta en la mano saliendo de la habitación de Shelby, y a pesar de saber cuál era la situación en ese momento Rachel no puedo evitar que el pecho se le apretujara. Ni siquiera cambio eso cuando el doctor el sonrió de manera que hacía creer que estaba feliz de dar una buena noticia.
-Hola, doctor Daniels- saludo Rachel tendiéndole una mano al médico mientras que su otra mano se encargaba de estrangular la de Quinn. –Me llamaron y me dijeron que mi madre…
-Efectivamente- aseguro el doctor Daniels mientras Quinn reprimía una mueca de dolor cuando la mano de su novia se aferro más a ella. –La paciente ha despertado. De hecho, acabo de examinarla. Vamos a mi consultorio. Allí le explico todo, señorita Berry.
-Está todo bien, ¿Cierto?- pregunto Rachel cuando el doctor guardo silencio mientras caminaban por los pasillos hasta llegar a su consultorio. -¿Cierto, doctor Daniels?
-Vera, su madre está en buenas condiciones de salud y estamos convencidos que irá evolucionando favorablemente con el correr de los días…- empezó el médico sentándose detrás de su escritorio e invitando a Rachel y a Quinn hacer lo mismo pero frente a él. Rachel, por otro lado, ejercía más presión, no solo en la mano de Quinn, sino que también en el brazo de la rubia.
-¿Pero? Siempre hay un pero- afirmo Rachel mientras el hombre frente a ella asentía. –Dígame que es lo que pasa.
-Como le dije las primeras semanas, su madre iba evolucionando, que posiblemente despertaría y que también necesitaría rehabilitación, ¿Lo recuerda?- pregunto el doctor Daniels mientras Rachel asentía y Quinn disimuladamente se soltó de su agarre para abrazarla. –El hecho de que este despierta no significa que este recuperada. Necesitara rehabilitación por que no tiene movilidad en sus piernas. Tiene una contusión en la columna que le impide moverse y…
-Pero con rehabilitación y demás cosas volverá a caminar, ¿Cierto?- interrumpió Rachel de nuevo. -¿Cierto, doctor?
-Sí, pero llevara tiempo. Con voluntad y esmero quizás medio año o un poco más- calculó el médico ojeando su libreta. –Pensamos que sería mucho más tiempo pero al parecer nos equivocamos.
-Shelby es fuerte, eso es lo que pasa- intervino Quinn por primera vez mientras el doctor frente a ella asentía antes de tenderle una mano sobre el escritorio. –Quinn Fabray, mucho gusto.
-El gusto es mío, señorita Fabray- afirmo el doctor soltando la mano de la rubia antes de dirigirse nuevamente hacia Rachel. –Su madre tuvo una crisis al despertar y no poder mover sus piernas. Eso suele pasar casi siempre por lo que tuvimos que intervenir y sedarla pero o en gran cantidad, aun sigue despierta. 'Ya dormí mucho, no me hagan dormir de nuevo', nos dijo cuando íbamos a inyectarle el sedante- contó el doctor con una extraña mueca que llamo la atención de Rachel. –Lo primero que pregunto fue por usted, señorita Berry. Dijo que quería verla. También menciono otro nombre, algo como 'Meg' o…
-¿Beth?- pregunto Quinn mientras una sonrisa iluminaba el rostro del doctor y asentía como respuesta. –Es la hija de Shelby y hermana menor de Rachel. Es una larga historia… ¿Sera que podemos ver a Shelby?- pregunto Quinn sabiendo que eso era lo que su novia anhelaba y sus ojos llorosos de emoción eran la prueba de eso.
-Por supuesto que sí. De hecho, la señora Corcoran antes de que llegaran estaba amenazando a una de las enfermeras para que las contactara a ustedes con urgencia- relato el doctor levantándose de su asiento e indicando a Quinn y a Rachel que hicieran lo mismo. –Dijo algo de que la golpearía con un premio… Tommy o algo así.
-Es Tony- aclaro Quinn mientras su novia a pesar de la emoción observaba al doctor Daniels con el ceño fruncido mientras el hombre se reía. –No se preocupe, es típico de la familia Corcoran-Berry. Les gusta mucho el teatro por lo que sus amenazas siempre incluyen cosas relacionadas con eso. Créame, así son ellas.
-Gracias, Lucy- ironizo la morena mientras su novia se encogía de hombros y el doctor Daniels seguía riendo. Risa que ceso cuando se encontraron frente a la puerta de la habitación de Shelby.
Los nervios volvieron a parecer en Rachel. Del otro lado estaba la mujer que la había traído al mundo, quien a pesar de sufrir la había dejado en las mejores manos garantizándose así que su hija crecería feliz y plena, la mujer que visualizaba pero que no conocía personalmente hasta que lo hizo en su segundo año en el instituto. La mujer que, si bien tenía periodos en los que desaparecía, sabía que había llegado para quedarse. La misma que adopto a Beth dándole una vida que Quinn en su momento no podía darle a su hija. La misma que a la distancia le hacía saber que estaba a su lado. Ahora allí estaba entrando a la habitación con el orgullo y la felicidad de saber que había preguntado primero por ella, según el doctor Daniels.
-Hola, señora Corcoran. Vengo en son de paz así que guarde el premio Tommy- bromeo el doctor haciendo fruncir el ceño a Rachel y reír a Quinn.
-¡Es Tony! ¡Tony!- exclamaron Rachel y Shelby al unísono mientras al doctor intercambiaba una mirada con Quinn que alzo una ceja que claramente decía 'Se lo dije'. Fue cuando el doctor se quito de su campo de visión que Rachel observo su madre. Volvió a apretar con fuerzas la mano de la rubia al tiempo que susurraba un tímido 'Hola'.
-¿'Hola'? ¿Solamente 'Hola'? Rachel, llevo meses sin abrir los ojos y, ¿Solamente vas a decirme un 'Hola'? Mínimo un abrazo, ¿No?- resoplo Shelby abriendo sus brazos mientras la morena sonreía tímidamente antes de ir a abrazar a su mamá.
Quinn observo maravillada por la escena que se presentaba frente a sus ojos. Shelby era la versión adulta de Rachel, ambas iguales. Dejo escapar una sonrisa cuando se imagino a ella y a Beth en la misma situación en años futuros. Sintió una ternura extrema cuando Shelby tomo el rostro de la morena entre sus manos y le limpio las lágrimas con sus pulgares como si se tratara de una niña pequeña.
-Yo debo irme- le susurro el doctor a Quinn que asintió sin prestarle atención. –Cualquier cosa estoy en mi consultorio. Hasta luego, señorita Fabray.
-Hasta luego- se despidió Quinn sin quitar la vista de su novia y su suegra, que ahora que lo pensaba Shelby no sabía que era la novia de Rachel.
-Hola, Quinn- saludo Shelby con una sonrisa mientras la rubia se ponía nerviosa por la cuestión anterior. Debía controlarse de no meter la pata y delatar su relación con Rachel. –Tanto tiempo.
-La-la verdad que si- balbuceo la rubia con la mirada en el suelo y jugueteando con algo invisible que Rachel no logro ver. De repente una leve sospecha hizo aparición en la morena que sonrió con travesura. -¿Cómo estás?
-Después de varios meses sin ver la luz, y pesar de que no siento mis piernas, se podría decir que estoy bien. Volví a vivir, ¿No? Eso es importante- respondió Shelby abrazando a Rachel que cerró los ojos. -¿Cómo está Beth? ¿Por qué no ha venido a verme?
-Queríamos asegurarnos de que estés bien primero- respondió la morena separándose de su madre y mirándola atentamente.
Era obvio que Shelby hacia un esfuerzo descomunal por mantenerse despierta. Las ojeras adornando sus ojos chocolates, la expresión de cansancio reflejado en su rostro eran prueba de eso por lo que Rachel tomo a Corcoran por los hombros y la recostó en la cama.
-Debes descansar, mam… Shelby- se corrigió la morena mientras Corcoran la miraba confundida. Si bien le había dicho 'mamá' en incontables de veces cuando Shelby estaba en coma, pero ahora era distinto. –Cierra los ojos, duérmete y cuando despiertes estaremos aquí… contigo.
-Quiero ver a Beth también. Necesito verla- indico Shelby mirando primero a la morena y después a Quinn que asintió.
-Tú duérmete y al despertar Beth será el primer rostro que veas. Lo prometo- afirmo Quinn con una sonrisa mientras se acercaba a una de las sillas del lugar. –Ahora debes descansar, Shelby. Estamos felices de que estés de nuevo con nosotros pero ahora descansa, por favor.
-Beth heredo ese don de persuasión- sentencio Shelby con una sonrisa de lado. –Las veces que logro convencerme con ese 'por favor' tan tierno. Solo dormiré si al despertar estarán aquí, ¿Estarán?- pregunto Corcoran mientras la morena y Quinn asentían. –Está bien. Rachel, ¿Me cantas algo? Llevo tiempo sin escucharte cantar.
-Cla-claro- tartamudeo la morena con emoción antes de aclararse la garganta mientras Shelby se hacía a un costado para que Rachel se acomodase a su lado.
Quinn se acomodo en la silla y cerró los ojos mientras la voz de su chica se empezaba a escuchar en todo el lugar al compás de Poker Face, la misma que Rachel le cantaba a Shelby en sus visitas anteriores.
No estuvo segura de cuando tiempo paso porque lo cierto era que se había desconectado del mundo para internarse en otro donde la voz de su chica era lo único que se escuchaba. La sintió sentarse en sus piernas mientras le robaba un beso suave.
-Ya se durmió. No te preocupes que no nos descubrirá- susurro Rachel con picardía cuando Quinn le corrió la cara en un nuevo intento de besarla de nuevo. -¿No quieres que mamá descubra que eres su nuera? Te comportas como una adolescente, Quinnie. Tendrías que ver tu rostro en estos momentos.
-Qué bueno que te parezca divertido- ironizo la rubia mientras su novia ahogaba la risa en su cuello haciéndole cosquillas. –Me pone nerviosa pensar en lo que dirá Shelby cuando sepa lo nuestro.
-Cuando vea lo felices que somos no pondrá objeciones. Ya lo veras- aseguro la morena con seguridad mientras la rubia alternaba su mirada entre su chica y su suegra. –Ya verás cómo nos apoyara y más aun cuando le digamos que ahora que despertó queremos que viva con nosotras. Te amo, Quinn. Te amo demasiado. No te olvides que estamos…
-… Juntas en esto. 'Por siempre' es solo el comienzo de nuestra historia- termino la rubia con una sonrisa sincera por que siempre le gustaba escuchar esas frases. –También te amo, Berry.
-Te amo más- replico la morena sonriendo de lado e iniciando así un batalla sobre cuál de las dos amaba más a la otra.
Como siempre gracias a todos y por todo...sobre todo por la paciencia a la hora de actualizar :)
Hubo algunos reviews que no respondí. Pido sinceras disculpas por eso :)
Sol: Gracias por el apoyo! :)
rosemarie: Mmm... En algún momento se tiene que terminar el fic jajaja Gracias!
SLJ: jajaja Te quedaste sin habla por eso no decís nada más? Es entendible! Rachel mecánica causa eso xD Gracias a vos también!
Andie: Puede ser que falten seis días? :) No se me va a olvidar, no te preocupes :P Más de 20? Pero no todos son míos... Yo solamente te dije 'caprichosa' xD
Obviamente gracias al resto también! :)
Hasta la próxima!
Besos & Abrazos! :)
