EL REGRESO DE GANONDORF

.-.-.-. Capítulo 36: El heredero de Twilight .-.-.-.

El grupo se detuvo, ahora se encontraban muy cerca del palacio, pero aún les era imposible acercarse sin llamar la atención de la gran cantidad de criaturas que custodiaban la entrada.

- Debemos seguir. – Insistió con impaciencia.

- No Link, eso… - Hizo una breve pausa. - Sería como un suicidio. - Le contradijo la joven loba, aún sin comprender muy bien la motivación del joven.

Ella sabía a la perfección que esa tal Zelda, a la cual, por cierto, aún no conocía, era muy importante para él, pero también tenía muy claro que precipitándose no llegarían a ningún lado, después de todo si lograban atravesar e ingresar al palacio, no les serviría de nada, puesto que a pesar de que consiguieran llegar a tiempo para rescatar a la joven, aún no conocían la identidad del verdadero heredero, algo que realmente era de gran importancia en estos momentos.

- Lamentablemente él tiene razón, debemos avanzar, el problema es ¿por donde? – Dijo Midna mirando a su alrededor.

Se encontraban sobre una colina, rodeada de pequeños arbustos que por ahora les servían de refugió. El tiempo pasaba y cada vez la situación se volvía más tensa, debían actuar rápido y tomar una decisión de una vez por todas, pero las alternativas no eran muchas y ninguna de ellas parecía ser realmente satisfactoria.

La primera era avanzar directamente por el frente, luchar contra todas las criaturas de la oscuridad que custodiaban la entrada, irrumpir en el palacio y encontrar el lugar donde se llevaría a cabo el sacrificio, claro que esta opción tenía dos pequeños inconvenientes, el primero era el gran escándalo que se armaría en la entrada, el cual seguramente alarmaría a las criaturas que se encontraban al interior del palacio y en segundo lugar, este hecho no solo pondría en peligro la vida de la princesa, sino además la de ellos mismos. Otra alternativa era quedarse ahí, sin hacer absolutamente nada y esperar a que algo pasara, tal vez con un poco de suerte el sacrificio se llevaría a cabo a las afueras del palacio lo que les daría una buena oportunidad para atacar de manera sorpresiva, en el caso contrarió todo estaría perdido.

- Yo no esperare más. – Dijo Link perdiendo la paciencia, comenzando a avanzar.

- Alto. – Le ordenó Midna de manera autoritaria. – No debes precipitarte Link, yo también deseo salvar a la princesa, pero para hacerlo debemos entrar al castillo y si avanzamos de frente nos mataran antes de que logremos siquiera tocar las puertas.

- ¡No pienso quedarme de brazos cruzados! – Hizo una breve pausa al mismo tiempo que miraba su cuerpo y observaba como todos lo miraban de manera extraña - ¡Quise decir patas! – Se corrigió. – ¡¿No se dan cuenta que se Zelda esta a punto de ser sacrificada como alguien que no es? – Les preguntó, a pesar de que sabía perfectamente que ellos tenían muy clara la situación.

- Estoy segura que ella no permanecerá pasiva ante la situación y eso nos da algo de tiempo… por ahora. - Continuó Midna sin alterarse siquiera por las palabras del joven. – Se perfectamente el riesgo que corre la vida de Zelda, pero si no actuamos con cuidado podríamos empeorar las cosas.

Link se acercó amenazante hasta la criatura, no podía comprender como era que ella pudiera mantenerse tan tranquila en un momento como este, Midna por su parte ignoró por completo la mirada llena de furia que le dedicaba el canido, quien incluso tenía ambas puntiagudas orejas inclinadas hacía atrás en signo de enojo.

El ambiente se volvía cada vez más tenso. Ichiro quería intervenir, para tratar de evitar una pelea, pero Celina lo detuvo, indicándole sólo con la mirada, que no era una buena idea.

- Tengo una idea. – Dijo de pronto Celina, como recordando algo que había olvidado.

Midna, Link e Ichiro dirigieron sus miradas hasta la joven loba que de pronto se sintió intimidada, retrocediendo instintivamente un paso antes de comenzar a hablar.

- Hace tiempo escuche que existía pasadizos subterráneos que atravesaban desde cementerio hasta el palacio… tal vez aún se encuentren intactos…

- Bien pensado Celina, seguramente esos pasadizos se traten de antiguos acueductos, debemos encontrarlos. – La felicito Midna. – Vamos, regresemos al cementerio.

Celina e Ichiro avanzaron delante del grupo, ambos sabían que lo mejor seria darles algo de espacio a esos dos para que pudieran arreglar sus diferencias. Link no parecía moverse y mantenía la vista fija en el suelo.

- ¿Qué sucede? – Le preguntó Midna, quien se percató de la extraña actitud del chico.

- Yo… - Comenzó a decir aún sin mirarle, se sentía algo tonto, estaba tan preocupado por Zelda que no le era posible pensar de manera fría.

- No te preocupes, te entiendo. – Le dijo antes de que Link pudiera terminar la frase. – No es necesario que te disculpes.

Link observó sorprendido a Midna, como siempre se le había adelantado y seguramente leyó sus pensamientos, en parte esto no le molestaba, de hecho ya se había acostumbrado y a estás alturas tenía muy claro que estando cerca de la criatura su mente era como un gran libro abierto. Con un suspiro y dirigiéndole una nueva mirada a Midna se inclinó sobre el suelo…

- Sube, avanzaremos mucho más rápido si vas sobre mi lomo. – Le indicó él.

Midna obedeció sin decir una palabra, en realidad para ella era mucho más cómodo que Link la cargara, en especial por lo corto de sus piernas. Una vez que la criatura se encontraba sobre él, Link comenzó a correr en dirección al cementerio, dándole rápido alcance a Celina e Ichiro.


Se encontraba recostada sobre el suelo, con la cabeza apoyada sobre sus dos patas, esperando pacientemente a que algo ocurriera, a estas alturas ya se había cansado de forcejear con el sumamente incomodo aro de hierro que tenía sobre el cuello.

- Seguramente estoy en Twilight, pero… eso no puede ser posible, para que yo atravesara el portal es necesario que nuestros mundos ya hayan colisionado por completo… - Pensó tratando de buscar un respuesta a las muchas preguntas que la agobiaban. – Y si es así… tal vez ya no exista forma de separarlos, las sombras acabaran con toda la vida de Hyrule…

Suspiró resignada, sin tan sólo pudiera salir de aquel cuarto, aún no tenía ni la menor idea de cual era el motivo de tenerla cautiva, hasta el momento no había visto a ninguna de las criaturas que la habían capturado, pero si la tenían encerrada y encadenada en ese cuarto, seguramente había una razón y por algún motivo sentía que era mejor no averiguarlo.

- Este silencio no me gusta nada… ni siquiera se cuanto tiempo ha pasado desde que estoy aquí. – Se dijo mirando algo distraída lo que antes fueron sus manos. – Me pregunto si Link aún se encontrara en Hyrule…

Esto era el colmo, había muchas cosas en que pensar y ella no podía sacarse de la mente al Hylian, no podía creer lo mucho que este joven le importaba, desde que había escapado del castillo habían pasado un sin fin de cosas y él siempre se encontró junto a ella… en estos momentos ese joven era lo más cercano que tenía a una familia, su padre había muerto y de Impa no sabía absolutamente nada.

- ¿Cuántas veces he puesto tú vida en riesgo? – Se preguntó recordando la gran cantidad de desafíos que habían tenido que enfrentar sólo para conseguir los tres cristales. – Los cristales… - Pensó de pronto, levantando la cabeza, con notable preocupación en su rostro. – El último cristal… si no recuperamos la espada maestra no podremos acabar con Ganondorf. – Se dijo aún más preocupada que antes.

Ahora no sólo se sentía inútil, sino además frustrada, en las condiciones en las que estaba le era imposible hacer algo para mejor la situación. Estaba preocupada por el futuro de Hyrule, que por cierto se veía bastante oscuro, además el paradero de ese cristal desaparecido seguía siendo un misterio, sin él no había forma de recuperar la espada maestra.

- No puedo creer que todo haya sido en vano… no lo aceptaré… mientras exista una posibilidad, por muy pequeña que se, no me daré por vencida…

En ese momento fue cuando por primera vez escuchó el sonido de unos pasos acercarse, de inmediato se incorporo alarmada, pero más que eso no podía hacer… sólo le restaba esperar…


- Hemos buscado en todas las tumbas y aún no conseguimos nada. – Comentó a joven loba resignándose. – Tal vez esos pasadizos subterráneos no existan…

- Aún es muy pronto para darse por vencidos, tal vez no estemos buscando en el lugar correcto… - Dijo Ichiro tratando de animar al grupo.

Link detuvo su búsqueda, para admirar su alrededor, la verdad es que a simple vista no había nada que pareciera realmente sospechoso, todo parecía estar en orden, si realmente existían esos supuestos acueductos, están muy bien ocultos.

- Un acueducto, tal vez… es una posibilidad. – Pensó percatándose de algo que hasta ahora había pasado por alto. -Midna… ¿Qué es un acueducto? – Le preguntó a la criatura que aún se encontraba sobre su espalda.

Midna observó interrogante al joven, la criatura estaba muy ensimismada pensando en un sin fin de posibles lugares en donde podría encontrarse un acceso a esos túneles subterráneos, por lo que la pregunta de Link la había tomado desprevenida.

- ¿Un acueducto? – Dijo repitiendo la pregunta del joven. – Mmm… - Murmuró llevando una de sus manos a su barbilla, meditando. – Es una especie de conducto o túnel subterráneo creado de forma artificial, con ellos se traslada agua de un lugar a otro. – Le respondió al fin, sin comprender el motivo de la pregunta.

- Exacto…- Dijo aún muy pensativo.

- ¿Y que tiene de interesante eso? – Preguntó la joven loba, quien había escuchado parte de la conversación entre Midna y Link.

- El agua. – Respondió con simpleza el chico.

- ¿El agua? – Repitió ella aún sin entender, pero luego de unos segundos comprendió lo que Link quería decir. - ¡Es cierto, el sonido del agua!

De esa manera los tres lobos comenzaron a concentrarse en busca del agua, con su desarrollado sentido de la audición este trabajo no les sería muy difícil, si tenían algo de suerte en poco tiempo encontrarían lo que estaban buscando.

- Valla Link, verdaderamente me sorprendes. – Le comentó Midna. – Ciertamente es una gran idea… ¿Cómo fue que se te ocurrió?

- Creo que está vez debo agradecérselo a Zelda, durante el tiempo que hemos estado juntos me ha enseñado que muchas veces las respuestas se encuentran donde menos las esperamos.

Su mente divago por unos segundos en recuerdos del pasado, no sabía como, pero la joven princesa se había transformado en el pilar fundamental en su vida, ni siquiera era capaz de imaginar su existencia sin haberla conocido.

- Zelda es fuerte… estará bien…

- Sólo espere que logremos llegar a tiempo, no podría perdonarme si algo llega a pasarle…

Después de eso el silencio volvió a reinar entre ambos, ahora Link tenía toda su atención puesta en detectar el sonido del agua, si realmente existía algún conducto bajo tierra, esa sería la forma más rápida para detectarlo.

Pasados unos minutos logró escuchar al fin lo que buscaba, el sonido era muy sutil, casi imperceptible, pero era inconfundible, estaba seguro que bajo el se movilizaba algo líquido, incluso podía escuchar una que otra gotita que caí sobre el piso, seguramente producto de unas paredes húmedas.

- Escucho algo. – Le avisó a Midna, quien trato de agudizar su oído.

- No logro oír nada. – Se encontraba algo fastidiada, a pesar de que el casco le ayudaba agudizando mucho de sus sentidos, no le era muy beneficioso a la hora de escuchar.

- Estoy seguro de ello. – Comenzó a avanzar rápidamente, deteniéndose cada dos pasos, juntando su puntiaguda oreja al suelo, tratando de aumentar la persepción del sonido.

- Link, ten cuidado. – Le advirtió cuando sin darse cuenta el joven se adentraba en una especie de densos matorrales.

- Es aquí. – Dijo al fin, ni siquiera había escuchado la advertencia de la criatura. – En este lugar se puede oír claramente.

- Pero no hay nada. – Miró a su alrededor tratando de asegurarse que de si ciertamente no se veía nada fuera de lo normal.

- Estoy seguro que en este sitió debe haber algo, puedo escuchar el sonido del agua e incluso olerla. – Dijo olfateando el aire.

- Pensé que el agua era inodora. – Lo miró con notable suspicacia.

- Si, pero la humedad de un lugar encerrado es inconfundible. – Insistió, comenzando a raspar suavemente el suelo con sus patas. – Lo encontré. – Ahora comenzaba a excavar con gran rapidez.

Midna se cubrió el rostro con una de sus manos, mientras que la otra a agitaba delante de su cabeza, tratando de apartar parte del polvo y tierra que había quedado suspendido en el aire.

- Te lo dije. – Comentó apartándose un poco para que Midna pudiera observar la entrada oculta. – Ahora sólo hay que quitar la tapa.

- Yo me encargare de ello, trae a Celina e Ichiro, diles que ya no sigan buscando.

Link obedeció, pero antes de comenzar a avanzar se inclinó sobre el suelo para permitirle a Midna bajar de su lomo, una vez que la criatura se encontraba de pie en el suelo él se alejó del lugar en busca de los demás.

- Se nota que esta cosa no ha sido movida en años. – Dijo antes de comenzar a concentrase.

Segundos más tarde la mano de su casco volvió a formarse, sin ninguna dificultad esta se amoldo al borde la piedra que tapaba la entrada y sin esfuerzo alguno la quito del lugar. Al instante un horrendo hedor a humedad comenzó a salir del agujero que ahora estaba libre.

- Cielos, creo que Link tenía razón… desde hoy nunca podré olvidar este inconfundible aroma. – Se vio obligada a taparse la nariz.

- Es asqueroso. – Comentó la joven loba al atravesar los matorrales.

- Espero no perdernos allí dentro, no sería… agradable.

- Vamos no hay tiempo que perder. – Les dijo Link, atravesando sin problemas el agujero.

Todos pudieron escuchar el sonido del agua, cuando Link cayó en ella.

- ¿Link, estas bien? – Preguntó temiendo lo peor.

- No se preocupen, todo está muy tranquilo acá abajo. – Respondió alentando a los demás para que lo imitaran.

- Tú primero. – Celina retrocedió mientras miraba con algo de desconfianza el lugar.

- Nada de eso las damas primero. – Dijo Ichiro empujando a Celina y a Midna.

El último en saltar fue Ichiro, cayendo al igual que los demás en el agua, al salir a la superficie nado hasta una de las orillas y con ayuda de Celina logró salir del agua.

- ¿Estas bien?

- Estoy empapado. – Le respondió al mismo tiempo que se sacudía.

- ¡Ten cuidado! – Se cubrió el rostro con una de sus patas. – Ya me había quitado el agua de encima. – Se lamentó viéndose nuevamente con el pelaje empapado.

- ¿Y ahora por donde? – Preguntó mirando a su alrededor.

Al igual que todos los sectores en Twilight este era tan o más oscuro y sombrío, parecía un lugar antiguo, completamente abandonado y deteriorado por el tiempo, todo el techo poseía una forma de arco, aunque esto no le quitaba peso al hecho de que las paredes parecían derrumbarse de un momento a otro. Pero el mayor problema era la gran cantidad de divisiones que tenía el lugar, el sitio era un verdadero laberinto.

- Yo los guiaré. – Ahora era Midna quien hablaba con gran seguridad.

- ¿Qué? – La interrogaron todos al mismo tiempo, creyendo haber interpretado mal sus palabras.

- Yo los guiaré hasta el palacio. – Les volvió a repetir algo fastidiada.

- ¿Cómo lo harás? – Le volvió a preguntar Link, aún no muy convencido de sus palabras.

- Eso es mi problema, ustedes sólo deben seguir mis indicaciones…- Estaba comenzando a molestarse por la insistencia que tenía Link, en asegurarse de que sabía lo que estaba haciendo.

- Bien, en ese caso. – Dijo inclinándose sobre el suelo. – Vamos.

Midna comprendió el mensaje y de inmediato volvió a montar el lomo del joven lobo, quien al volver a levantarse recibió la primera indicación de la criatura.

- Sigan derecho sin detenerse. – Les ordenó.

Al instante el grupo se puso en marcha, con Link a la cabecera. De esa forma siguieron avanzado, Midna detuvo la marcha sólo unas dos veces, analizando con cuidado los distintos caminos, asegurándose de que iban por el correcto, aunque en ambas ocasiones no tardaron más de un minuto en volver a retomar la marcha.


Un extraño sujeto irrumpió en la habitación, y sin ningún rodeo se acercó hasta la joven que inútilmente intentó retroceder algo intimidada por el gran tamaño que tenía el misterioso individuo, que sin decir una palabra tomó la cadena que la mantenía prisionera y de un sólo tirón la desprendió de la pared.

- Muévete. – Le ordenó sin ninguna delicadeza, jalando de la cadena, obligando a la joven a seguirlo.

- ¡Suéltame! – Trataba de gritarle, sin lograr articular sonido alguno.

- Si te comportas bien, todo terminara muy rápido.

- ¿De qué demonios está hablando? – Se preguntó aún forcejeando para no avanzar, aunque sus intentos eran inútil, por más que luchaba la fuerza que poseía no podía equipararse a la de esa criatura.

- Antes de seguir… - Dijo haciendo una pausa. - ¿Por qué no me muestras tu verdadera identidad? – Le preguntó inclinándose para poder acercar su rostro enmascarado al de ella.

- Si pudiera, no estaría utilizando este cuerpo. – Pensó irónica, mientras desviaba su mirada de manera despectiva, indicándole al monstruo que no pretendía obedecerlo.

- ¡No te atrevas a desafiarme! – Le gritó furioso, sosteniéndola del cuello elevándola.

El monstruo la estaba asfixiando pero al parecer no le importaba en lo más mínimo. Ella forcejeaba con todas su fuerzas, intentando liberarse de la criatura, utilizando las garras de sus patas intentó arañar al sujeto, pero la armadura que lo cubría lo protegió de cualquier daño.

- No puedo… respirar – pensó dejando de forcejear, la falta de aire le impedía incluso moverse.

- ¡¿Me oíste? – Le preguntó aún alzando la voz, sin saber que la joven ya no lo escuchaba.

Sin ninguna delicadeza arrojó a la joven, quien fue a estrellarse con una de las paredes más cercanas, cayendo pesadamente al suelo.

- Más te vale que te comportes. – Le advirtió esperando a que ella se moviera. - ¡Levántate!

- ¿Qué? – Se preguntó escuchando vagamente lo que el sujeto le ordenaba.

Ahora que la había liberado al fin podía respirar, pero la fuerza con la que se había golpeado contra la pared la había dejado completamente adolorida y ahora su cuerpo no le respondía.

- ¡Levántate! – Le volvió a ordenar comenzando a acercarse lentamente hacía ella.

Zelda pudo oír con claridad los pasos de el monstruo acercarse, sabía que debía moverse, pero no lograba hacerlo, haciendo su mayor esfuerzo abrió los ojos al escuchar que él se detenía y observó aterrada como el sujeto se inclinaba acercando nuevamente uno de sus brazos hasta ella.

- Por favor… Diosas… protéjanme. – No deseaba ver, es por esto que cerró con fuerza los ojos, en espera de lo que pasara.

En ese instante sintió como una cálida energía recorría su pecho y lentamente todo su cuerpo y escuchó como el sujeto se alejaba de ella maldiciendo, instantes más tarde un fuerte dolor recorrió su cuerpo y envuelta en una luz dorada comenzó a trasformarse.

A la criatura la luz le molestaba, es por esto que se había visto obligado a cubrirse el rostro, por lo que no pudo ver que fue lo que sucedió después.

- La Trifuerza… - Murmuró abriendo nuevamente los ojos, tocando su rostro con una de sus manos, sin creer lo que acaba de suceder.

Aún sobre la mano derecha de la chica podía apreciarse el brillo de los dos fragmentos de la Trifuerza que ella poseía, había recuperado su cuerpo gracias a ellos.

- Las Diosas aún me acompañan… no importa el mundo en que ahora me encuentre. –Pensó juntando sus manos y sonriendo agradecida.

Cuando él volvió a mirar a la chica, se percató que esta ya no era la criatura que había conocido, de inmediato volvió a acercarse a ella y tomando con brusquedad uno de sus brazos la jaló para que se levantara.

- "Con que así es como se ve la verdadera princesa" – Dijo sin saber que ahora la joven no podía comprenderlo. – "Con esto he comprobado que eres la heredera que buscábamos… tú debes ser la descendiente de los antiguos reyes."

Ella sólo había escuchado una especie de sonidos, que se asimilaban a lo que podría llamarse lenguaje, pero por más que se esforzó no logró distinguir ninguna palabra.

- ¿Qué es lo que dice?… no lo entiendo… antes podía escuchar claramente sus palabras… - Se encontraba confundida. – Tal vez…

- "Cuando mueras, nadie podrá restaurar este mundo… nosotros gobernaremos sobre Twilight" – La acercó un poco más hacia él. – "Lastima que una criatura tan bella tenga que terminar de está forma."

- Con este cuerpo me es imposible comprender el idioma de la criatura de las sombras…

- "¿No tienes nada que decir?" – Le preguntó mirándola fijamente a través de la armadura.

Como era de esperarse ella no respondió y esto enfureció al sujeto, quien reaccionó de manera brusca arrojándola ahora al suelo.

- ¡¿Qué demonios te pasa? – Le gritó furiosa, incorporándose al instante.

- "¡INSOLENTE!,¡Aunque seas la única heredera de este mundo, no estás en posición de gritarme!"

- No lograré nada así, es mejor que actué con calma y medite con cuidado mis movimientos. – Pensó percatándose que por más que se esforzara no lograría establecer una comunicación con la criatura.

Zelda se levantó y miró sin ninguna expresión el rostro de la criatura, luego bajo la cabeza y realizó una sutil reverencia. El monstruo interpretó esta acción como un signo de sumisión y se calmo un poco.

- "Bien… parece que nos estamos entendiendo" – Dijo mirándola durante un segundo antes de darle la espalda y comenzar a caminar. – "Sígueme"

La joven observó como el sujeto se alejaba, no sabía que hacer, no había entendido nada de lo que él le había dicho, aunque no habían muchas opciones y según su criterio lo más lógico era que él le ordenara que lo siguiera aunque también cabía la posibilidad que su última orden fuera no te atrevas a moverte.

- ¿Qué hago? – Se preguntó tratando de decidirse.

- "Te dije que te movieras" – Le volvió a decir deteniéndose repentinamente volteando el rostro para poder observarla de reojo.

Eso fue suficiente, ahora estaba segura de lo que debía hacer. De inmediato comenzó a caminar siguiendo a la criatura y de esa forma el la guío a través de los oscuros corredores del palacio, todas las cortinas viejas y desgarradas se encontraban cerradas y aunque estuvieran abiertas, ella estaba segura que el lugar se vería igual de deprimente.

- "La luna aún no esta en el punto indicado, cuando sea el momento comenzará la ceremonia, por ahora debes esperar." – Dijo deteniéndose frente a una puerta.

Habían caminado durante largo rato y subido una gran cantidad de escaleras, y aunque Zelda no conocía el lugar, estaba segura que debían estar en la parte más alta del palacio, al detenerse frente a la puerta, un extraño escalofrió recorrió su espalda al escuchar la voz de la criatura hablar nuevamente, algo le decía que sus palabras no habían sido precisamente lo que ella esperaba escuchar.

- "¿Qué estas esperando para entrar?" – Le preguntó al ver que la joven no se movía. – "¡Entra de una buena vez!" – Le gritó abriendo rápidamente la puerta y empujando de manera brusca a la joven hacía a dentro, para luego cerrar la puerta de un solo portazo.

Zelda miró confundida hacia la ahora cerrada entrada del cuarto y escucho como la extraña criatura se alejaba lentamente del lugar, no entendía nada de lo que estaba sucediendo, pero podía presentir que a medida que avanzaba el tiempo su vida corría más peligro.

- No lo comprendo… siento como si creyeran que soy alguien que buscaban. – Se dijo sentándose sobre una silla vieja y desgastada que había en el cuarto. – Este lugar parece haber estado abandonado desde hace mucho. – Ahora miraba más detenidamente a su alrededor.

Ahora nuevamente se encontraba sola y encerrada, pero está vez no habían cadenas que le impidieran moverse, aunque por el sonido que había hecho la cerradura una vez que la puerta se encontraba cerrada, estaba segura que ahora la puerta se encontraba con llaves. Por lo que podía observar, se percató que tal vez en algún pasado este cuarto fue una especie de dormitorio, que sólo poseía dos ventanas, una bastante grande, pero completamente enrejada, por la que se podía ver a la perfección el exterior y otra mucho más pequeña, sin ninguna protección, pero imposible de alcanzar.


Celina se detuvo al sentir un extraño presentimiento, estaba segura que algo las estaba siguiendo, los demás la imitaron, no era conveniente separarse en un lugar como este.

- ¿Qué sucede Celina?,¿Por qué te detienes? – Le preguntó Link, sospechando la respuesta.

- No les parece muy extraño que todo este tan tranquilo… - Por las miradas que le dedicaron los demás pudo percatarse que no era la única que pensaba lo mismo.

- Tienes razón, pero no creo que sea buena idea detenernos. – Ahora era Ichiro el que hablaba al mismo tiempo que miraba algo desconfiado a su alrededor, como en busca de alguna señal de vida.

- Vamos. – Link no espero más tiempo y retomo nuevamente la marcha, sabiendo que los demás lo seguirían.

Justo cuando habían comenzado a caminar, el sonido de algo desplazándose en el agua llamo la atención de todos en el grupo, pero ninguno se atrevió a dar vuelta atrás, tal vez ese sonido era sólo producto de su imaginación. Segundos más tarde el mismo sonido volvía a escucharse, esta vez mucho más claro y cercano y ahora era imposible pasar por alto este hecho.

- ¿Escucharon eso? – Preguntó Celina, queriendo asegurarse de que lo que había oído realmente era algo real.

- No cabe duda de que alguien o algo nos esta siguiendo. – Le respondió Link, agudizando su oído.

En ese mismo instante Ichiro cayó repentinamente al suelo, quejándose de un fuerte dolor que había sentid a su costado. Los demás volvieron a detenerse, Link se acercó rápidamente hasta el joven lobo y mientras los ayudaba a levantarse se percató de la herida que ahora comenzaba a sangrarle.

- ¿Qué sucedió? – Le preguntó alarmado, esa herida comprobaba que realmente no estaban solos.

- No lo sé… sentí… como si alguien me mordiera. – Respondió, quejándose un poco al tratar de caminar.

- ¿Qué son esas cosas? – Preguntó Celina asustada.

Tapándoles el paso, se encontraban un grupo de ratas casi del mismo tamaño que Midna, pero algo en esas criaturas era diferente, sus cuerpos parecían desvanecerse en medio de las sombras. Link se paró delante de la joven loba y observó amenazante a las criaturas.

- Son fantasmas, no podrás hacerles daño. – Le advirtió Midna, esperando que Link no se precipitara.

- ¿Y qué podemos hacer?... no se ven nada amistosos. – Le comentó retrocediendo lentamente al mismo tiempo que las ratas avanzaban.

- Link…

- ¿Qué sucede Celina? – Le preguntó algo preocupado por el tono de voz con el que ella lo había llamado, aunque le era imposible mirarla, toda su atención estaba puesta en las ratas fantasmas que se encontraban delante de él.

- Estamos… rodeados… - Le dijo bastante afligida por la situación actual.

Fue en ese momento cuando Link, sólo por un segundo volteo su rostro y observó lo que Celina miraba con terror, ahora no sólo estaban siendo amenazados por las ratas fantasmas que les impedían el paso, sino que además ahora se acercaban lentamente hacía ellos dos espectros que poseían forma humana.

- Nunca había visto criaturas como esas… - Parecía más confundido que asustado.

- Ichiro… ¿puedes caminar? – Le preguntó Link.

- Claro, esto no es nada… - Le respondió con seguridad, tratando de ignorar el dolor que sentía.

- Midna ¿Crees qué…?

- Ni siquiera tienes que preguntarlo. – Volvió a adelantarse. – Aunque, no te puedo asegurar que logre mantenerlos quietos por mucho tiempo.

- No tenemos otra alternativa, debemos arriesgarnos.

- ¿Qué piensan hacer? – Preguntó la joven loba, temiendo que se tratara de un plan riesgoso.

Celina espero en vano que alguno de los dos le respondiera, ya que ahora ambos parecían muy concentrados en su próximo movimiento, por lo que seguramente ninguno había escuchado la pregunta. Midna concentró su energía y con su poder logró crear un campo de energía que al alcanzar a los espectros, paralizó cada un de sus movimientos.

- ¡A correr! – Les gritó Link para que Celina e Ichiro reaccionaran de su impresión.

De esa manera, todos comenzaron a correr atropelladamente, tratando de escapar del lugar, sabían que el hechizo no duraría por mucho tiempo y además presentían que esos fantasmas no eran los únicos que habitaban el lugar.

- Por aquí. – Le indicó Link quien guiado por Midna dio un brusco giro, cambiando de rumbo.

- Hemos llegado. – Dijo Midna, haciendo que Link se detuviera bruscamente.

Ichiro y Celina lo imitaron y observaron el lugar, esperando encontrar algo diferente, pero la verdad es que el sitio donde se encontraban era igual a todos los otros túneles.

- Por aquí no podremos salir. – Dijo Ichiro con voz entrecortada a causa del gran esfuerzo que tuvo que hacer para seguir el paso del grupo.

- Tal vez si, tal vez no. – Se expresó Midna dejando completamente confundido a los demás.

- No tenemos tiempo para acertijos. – Link comenzaba a impacientarse, sabía que a estas alturas el efecto del hechizo paralizador ya debía haber terminado y seguramente ahora todos esos espectros iban en su busca.

- No es un acertijo. – Lo contradijo, hablando con toda la calma del mundo. – Aquí está la entrada al palacio, aunque posiblemente ninguno de ustedes pueda verla y si ese es el caso, no hay forma de escapar.

Un silencio sepulcral reino el ambiente luego de las palabras de Midna, ahora ninguno de los presentes sabía cual sería su siguiente movimiento, pero de lo que si estaban seguros es que no había tiempo para ponerse a esperar, el tiempo no estaba a su favor.

- ¿Qué haces? – Le preguntó a la joven loba al ver como esta se acercaba a la pared y se paraba sobre ella en dos patas.

- Es aquí. – Dijo como en trance, sin prestar atención a las palabras de Link.

- Lo sabía…- Pensó Midna sonriendo al ver la actitud de la loba.

De pronto un temblor hizo estremecer todo el lugar sólo para poder dar pasó a una nueva entrada secreta. Todos miraban algo asombrados lo sucedido, ya que ahora sobre la pared, justo en el sector donde Celina había apoyado sus patas, se había abierto un acceso en donde podía observarse una larga y estrecha escalera.

- ¿Cómo hiciste eso? – Ahora era Ichiro el que interrogaba a la loba.

- No lo sé… - Respondió ella también sorprendida por lo sucedido.

- Pero… ¿Cómo supiste que ese era el lugar?

- No estoy segura, no se que pasó… yo… sólo… lo supe…

- Van a darnos alcance, debemos seguir. – Los interrumpió Midna.

Todos comenzaron a subir en una fila las escaleras, Midna se vio obligada a bajarse del lomo de Link, de no ser así, no habrían cabido por el acceso. Ichiro volteó la cabeza, para poder ver la entrada del lugar y observó como los fantasmas de acumulaban en ella, pero ninguno de ellos se atrevía a subir.

- No nos están siguiendo. – Le comentó a los demás casi en un susurró.

- ¿Qué?,¿Estás seguro? – Le preguntó Celina, quien al ir delante de él, era la única que había alcanzado a oír sus palabras.

- Por supuesto.

- Valla… eso… es muy curioso…

- Más bien extraño.

- Shhh… estamos llegando. – Dijo Midna quien al ir delante en el grupo podía distinguir la salida.

Al llegar al final de las escaleras todos observaron perplejos el lugar, para su sorpresa habían terminado justo en medio de un enorme salón, oscuro y lleno de polvo, pero aún así se notaba que en un pasado se había tratado de un lugar lujoso, en donde seguramente los reyes de Twilight se reunían y celebraban.

- Creí que saldríamos en una especie de sótano… - Comentó Link admirando el lugar.

- No queda mucho tiempo, en unos 15 minutos la luna estará en su punto más alto y a esa hora se llevara a cabo el sacrificio.

- ¿Qué? – Le preguntó Link a Midna, como si no hubiera entendido sus palabras.

- Nos quedan solo 15 minutos para encontrar a Zelda. – Le repitió comenzando algo fastidiada. – Y sospecho que debe estar en la parte más alta de este lugar, se energía se siente muy distante aún.

- Midna… tú y yo iremos en busca de Zelda…

- ¿Y nosotros? – Lo interrumpió Celina antes de que él pudiera terminar de hablar.

- Te ocultaras aquí junto a Ichiro… él no esta en condiciones de seguir, se ve muy agitado y seguramente en este palacio debe estar infectado de enemigos, será mucho más fácil avanzar si vamos sólo nosotros dos, no tenemos mucho tiempo, por lo que no es conveniente llamar la atención.

- Veo que has analizado muy bien la situación. – Comento Midna, sonriendo.

Celina quería insistir, pero al dirigir su vista hacía Ichiro en busca de apoyo, se dio cuenta que Link tenía razón, el joven lobo no se veía nada bien, respiraba de manera entrecortada y jadeante, sus patas temblaban y su mirada parecía perdida… fue en ese instante cuando cayó en la cuenta de que no tenía alternativa, Link debía seguir, el tiempo se agotaba y ella no podría acompañarlo, no podían dejar sólo a Ichiro, menos en el estado en que se encontraba.

- Tienes razón Link… ve y rescata a la princesa… yo me quedare y cuidare de Ichiro, pero… antes de irte quiero que me prometas que tendrás cuidado y en el caso de que nunca volvamos a vernos, no me olvides.

- Lo tendré y… no te preocupes, nunca me atrevería a hacerlo. - Le dijo inclinando un poco la cabeza. - Muy bien, ya esta decidido, vamos Midna.

La criatura antes de acercarse a Link, para subir nuevamente en su lomo, miró a la joven loba y antes de hacer cualquier otro movimiento le dijo.

- Debes tener cuidado… dentro de ti esta clave para devolverle la vida a este mundo, ten eso presente.

Celina miró confundida a la criatura que ahora se alejaba junto a Link o mejor dicho sobre él, no había comprendido nada de lo que había intentado decirle y le hubiera gustado preguntarle un par de cosas, por alguna razón sentía que Midna sabía mucho más de lo que estaba dispuesta a revelar y esto en parte no le gustaba.

- No es momento para pesar en eso. – Se dijo apartando estás locas ideas de su mente – Ichiro, creo que es mejor que busquemos un lugar para ocultarnos, por lo menos hasta que te encuentra en condiciones de moverte. – Ahora se dirigía al joven lobo que al escuchar sus palabras le dirigió la mirada.

- Gracias… por preocuparte por mi… - Le dijo antes de caer pesadamente al suelo.

- ¡Ichiro! – Exclamó al ver como el lobo se estrellaba contra el suelo.


Habían subido unos cuantos corredores cuando se encontraron con la primera criatura, Link no deseaba armar un escándalo dentro del palacio, por lo que tan rápido como pudo abrió una de las muchas puertas usando sus patas y su hocico y de inmediato se adentro en el cuarto.

- Se ha ido. – Murmuró Midna cuando los pasos de la criatura se escuchaban ya muy distantes.

- Es muy riesgoso avanzar por el pasillo, tal vez podamos avanzar por otro camino.

Midna observó con atención su alrededor, fijando su vista en la gran ventana del cuarto, en ese mismo instante una idea algo arriesgada se le vino a la mente, posiblemente sería muy peligroso, pero de seguro mucho más rápida.

- ¿Qué te parece atravesar el palacio por el techo? – Al preguntarle observó con atención cada uno de los movimientos del joven.

- Parece peligroso, pero de seguro será mucho más rápido. – Le respondió, no sin antes analizar con cuidado la alternativa.

- Eso mismo pensé… ¿Qué decides?

- Creo que vale la pena arriesgarse. – Le respondió mirando hacía la ventana. – Sostente con fuerza. – Llego de esas palabras y sin siquiera preguntar si ella estaba preparada, se lanzó contra la ventana, rompiendo el cristal en mil pedazos, cayendo sobre el tejado unos cuantos metros más abajo.

- Desde aquí podemos tener una vista muy panorámica ¿No lo crees?

- Sí y al parecer no somos los únicos. – Hacía ellos se acercaban dos pájaros monstruosos, con filos picos y garras, seguramente habían escuchado el sonido del cristal al romperse y habían descubierto a Link y su compañera.

Ahora Link y Midna se habían transformado en dos potenciales presas, claro que ellos no se entregarían sin dar pelea. Link sintió como su pelo se erizaba y su cola se mantenía recta y erguida, en signo de amenaza al mismo tiempo que mostraba sus colmillos y se inclinaba un poco hacía adelante, esperando el momento justo para atacar.

Cuando la primera ave se encontraba a su alcance, no dudo ni un segundo y saltó dispuesto a morderla, consiguiendo herir una de sus alas, lo que hizo que el monstruoso pájaro cayera con fuerza sobre el tejado. Link no desperdició la oportunidad y abalanzándose contra el monstruo logró aniquilarlo de una vez por todas, justo antes de que el segundo pájaro se lanzara en picada listo para el contraataque.

- ¡Cuidado! – Le advirtió Midna señalando el cielo.

Con sus rápidos reflejos Link logró esquivar el mortal ataque justo a tiempo y mientras el ave planeaba casi a ras del techo saltó sobre ella clavando sus garras en su cuerpo y enterrando sus colmillos en su cuello. El monstruo se deshizo al instante y nuevamente todo volvió a queda en calma.

Luego de esa lucha, habían decidido retomar la marcha, Link avanzaba con gran rapidez sobre el tejado del palacio, aforrándose en los bordes de la tejas lograba impulsarse para subir los lugares más empinados y luego avanzaba en línea recta sobre la parte superior del techo.

- Debemos cruzar. – Le dijo Midna al ver que Link se detenía al borde de uno de los techos.

- Para ti es fácil decirlo. – Le comentó observando el techo que no se encontraba a mucha distancia, pero si mucho más arriba de donde se encontraban. – No estoy seguro poder saltar y legar hasta ese sitió cargándote.

- En ese caso te quitare un pesó de encima. – Cerró los ojos, visualizando el otro extremo del techo y al abrirlos nuevamente ya se encontraba parada sobre este.

- ¿Cómo hizo eso? – Se preguntó al ver como la criatura se había tele transportado de un lugar a otro, el solo había alcanzado a parpadear cuando se percató que Midna ya no se encontraba sobre él.

- Vamos chico… no tenemos tiempo.

- Midna tiene razón, no puedo ponerme a pensar en este momento. – Se dijo retrocediendo un poco para poder tomar algo de impulso.

Al llegar al otro lado Midna lo recibió con una sonrisa satisfactoria, al parecer ella no estaba muy segura de que él fuera capaz de saltar tan alto.

- Estamos muy cerca. – Le indicó instante más tarde, luego de haber subido una pared bastante elevada con la ayuda de unas cajas que Link se había encargado de acomodar en el lugar correcto, formando una especie de escalera.

- Ese debe ser el cuarto más alto. – Le dijo él.

Fue así como segundos más tarde se encontraban atravesando una estrecha entrada, que perfectamente podría ser una ventana del cuarto y de un sólo salto Link consiguió llegar hasta el suelo de la habitación admirando con sorpresa a la joven que parecía muy ensimismada mirando a través de los cristales.

- Debí suponer que tú estabas detrás de todo esto… - Comenzó a hablar la joven aún dándoles la espalda.

Midna desvió la mirada, ella conocía muy bien a la chica y eso era algo que hasta el momento no le había revelado a Link. El por su parte parecía muy feliz de volverá encontrarse con la joven princesa e instintivamente agitaba su cola en signo de alegría.

- "Zelda…" – Murmuró sin saber que ella no lo comprendía.

- No se de que hablas. – Comenzó a decir Midna aún sin atreverse a mirar a la joven.

Ahora, por primera vez Zelda giraba para poder mirar a la criatura, aunque no pudo ocultar la sorpresa que se llevó al ver al lobo delante de ella, aunque también debía reconocer que algo en la mirada del animal se le hacía extrañamente familiar. Link no sabía que ella aún no lo había reconocido, pero se percató de ello al observar la mirada interrogante que ahora la joven les dedicaba.

- Sigue estando tan linda como siempre. – Pensó sin poder evitarlo.

- ¿Qué es lo que quieres ocultar Midna?, ¿Por qué no te atreves a mirarme? – Le preguntó la joven acercándose lentamente.

- ¿Cómo es posible que ella la conozca? – Pensó perplejo al escuchar como Zelda se dirigía a la criatura como si se conocieran.

- Es una historia complicada. – Dijo Midna respondiendo a los pensamientos del joven.

- Cuando te vi en el bosque sabía que esa mirada se me había muy familiar, quiero que me respondas ¿Qué hacen todas las criaturas de las sombras destruyendo este mundo y Hyrule?

- No es lo que crees Zelda, yo no soy responsable de esto…

- ¿Qué es lo que buscan de mi? – La volvió a interrogar.

- Tú sangre… has sido confundida con el heredero de este mundo y ahora desean aniquilarte.

Link escuchaba aún perplejo la situación, definitivamente Zelda y Midna se conocían y a parecer su relación no había sido de buenas amigas. La princesa volvió a darles la espalda y luego de un largo silencio volvió a hablar.

- Me traicionaste…

- En verdad lo lamente Zelda… yo…

- ¡No sabes el error que has cometido! – Le gritó interrumpiéndola, apretando con fuerza sus puños. – Mi padre está muerto… su asesino fue Ganondorf… me imagino que lo recuerdas. - Volvió ha hablarle, esta vez con voz pausada.

- Si lo que deseas saber es si yo fui quien lo liberó de su prisión, así es…

- ¿Qué puedes leer ahora en mi mente?

Midna se sorprendió, esa pregunta no se la esperaba de parte de la joven, pero aún así decidió indagar en sus pensamientos, aunque por alguna razón no logró ver nada, no podía creerlo.

- ¿Y bien? – La volvió a interrogar, presionándola a responder.

- Nada. – Confesó al fin rindiéndose.

Zelda esbozó una casi imperceptible sonrisa, se sentía aliviada de saber que a pesar de las pocas fuerzas que tenía aún era capaz de bloquear el poder de ese casco, suspirando agotada volteo nuevamente, ahora inclinándose sobre el suelo.

- ¿Un lobo? – Preguntó extendiendo lentamente su mano hasta rozar la cabeza del animal.

- Sin él no hubiera podido subir hasta aquí…

- Ya veo… con que tú ayudaste a Midna a encontrarme. – Le dijo sonriéndole, acariciando suavemente el pelaje del lobo.

- "Zelda, soy yo… Link" – Intentó nuevamente hablarle.

- Lo lamento Link… pero ella no puede oírte. – Pensó a ver como el chico intentaba vanamente comunicarse con la princesa.

Link se había acercado a Zelda, mirándola con cara suplicante, extendiendo una de sus patas que la joven sostuvo con una de sus manos.

- Siento como si quisiera decirme algo. – Pensó observando detenidamente a la criatura, que cada vez se acercaba más y más a ella. - Esos aretes son idénticos a los que Link trae consigo. – Dijo sorprendida al ver las pequeñas argollas azules que el lobo tenía sobre sus orejas.

- De hecho… son los de Link. – Comentó Midna mirando algo distanciada la escena.

- ¿Qué? – Preguntó Zelda perpleja.

No podía ser posible… ¿Acaso ese lobo era Link?, la posibilidad no era tan absurda, de hecho, hace minutos atrás ella también se había transformado, esperen un momento… cuando permanecía como animal podía comprender a la perfección lo que el extraño sujeto le hablaba y sólo dejo de hacerlo en el momento en que recuperó su cuerpo.

- Ahora comprendo… es por eso que no puedo entenderte… - Le dijo abrazando el cuerpo del lobo. - Pero tú mirada sigue siendo la misma… estoy muy feliz de volver a verte.

- "Estaba muy preocupado" – Dijo a pesar de saber que ella no lo entendía.

En ese momento las pisadas de alguien acercarse por el corredor hicieron que los tres se pusieran alerta, Zelda se separó de Link y miró instintivamente la puerta, Midna pareció preocuparse y Link se puso de inmediato a la defensiva, parándose delante de la joven, mirando amenazante le puerta, en espera de que alguien entrara.

- No Link… no deben verlos… tú y Midna deben ocultarse.

- "No pienso dejar que nadie te toque." – Le dijo mirándola preocupado.

- Ya no hay tiempo… - Dijo Midna observando como la puerta se abría.

- "Valla, valla, valla, ¿pero qué grata sorpresa?... si es Midna… la traidora y desertora…" - Dijo con cizaña.

Link no pudo esperar más y se abalanzó contra el sujeto, este quien no se esperaba esta repentina acción de parte de él, se golpeo con el marco de la puerta y cayó al suelo.

- ¡Zelda, corre! – Exclamó Midna saliendo del cuarto.

La joven la siguió y Link los alcanzó rápidamente, y con un ágil movimiento hizo que Midna quedara nuevamente sentada sobre su lomo. Ahora los tres avanzaban por os corredores de palacio, siendo interceptados por las criaturas de las sombras que se interponían en su camino, pero Link se encargaba de ella con gran facilidad gracias a la ayuda que le brindaba Midna al paralizarlas.

Lamentablemente la suerte no les duró mucho y poco tiempo después se vieron completamente rodeados por una gran cantidad de enemigos, sin contar el monstruoso individuo que ya les había dado alcance.

- "Ya no pueden seguir huyendo" – Les dijo ordenándole a los monstruos que los atacaran.

De esta forma Link cayó al suelo, al recibir un fuerte golpe de una de las criaturas y Midna lo hizo junto a él, al tratar de detener el ataque. Zelda, quien no tenía armas, trato inútilmente de luchar, pero fue capturada y encerrada en las misma jaula que Link y Midna, ambos inconcientes.

- "¡Esta noche, las sed de la luna será saciada con la sangre de estas tres criaturas!"

Mientras la jaula era arrastrada a la entrada del palacio, Zelda trataba de despertar a Link y a Midna, pero ninguno de los dos parecía reaccionar.

- Link… Link… por favor, despierta. – Lo llamó moviéndolo suavemente para no dañarlo más de lo que ya estaba.

De pronto una fuerte puntaza en el pecho le obligó a detenerse, su respiración se había vuelto agita y sentía como si todo diera vueltas, apoyó instintivamente sus dos manos sobre el piso de la jaula y cerró con fuerza los ojos y mordió su labio inferior conteniendo un grito de dolor.

- ¿Zelda? – La llamó Midna, quien acabada de despertar y ahora observaba lo que le ocurría a la princesa.

- No se… que me pasa… - Le dijo jadeante antes de inclinar la cabeza hacia atrás, gritando a causa del dolor que sentía, mientras su cuerpo perdía su forma humana.

- ¿Estas bien? – Le preguntó la criatura acercando su pequeña mano hasta el cuerpo de la joven.

- Si… - le dijo con una voz casi quebrada, levantándose nuevamente, esta vez sosteniendo su cuerpo en sus cuatro patas.

- ¡Hemos llegado! – Anunció el jefe de las criaturas de la oscuridad, indicándole a los monstruos que dejaran la jaula sobre el suelo.

Midna y Zelda observaron la estancia, ambas pusieron toda su atención en el extraño cristal que había sobre la cabecera de la silla perteneciente al rey, se encontraban justo delante de lo que antes fue el trono del palacio. El sujeto se sentó sobre la silla real y observo la jaula con detención.

- Con que ese grito fue tuyo. – Dijo mirando con detención a la ya conocida criatura que había reemplazado a Zelda en la jaula.

- ¡Eres un cobarde! – Le gritó viendo de forma despectiva a toda las criaturas que aún rodeaban la jaula.

- Me gustabas mucho más como humana. – Le dijo riendo de manera macabra, levantándose del asiento, haciendo un ademán para que todas las criaturas que estaban en el salón se marcharan. – Bien… ha llegado la hora de comenzar la ceremonia.

A fuera el cielo sólo se había despejado en el sitió donde se encontraba el palacio, en todos los demás sectores de Twilight seguían reinando las opacas nubes de tormenta. El sujeto extendió sus brazos al mismo tiempo que un fuerte temblor recorría la estancia, abriendo un gran agujero sobre el techo, dejando que la luz de la luna se colara al cuarto, justo sobre la jaula.

- Ahora me encargare de matarlos uno a uno… - Les dijo tomando una gigantesca espada que se encontraba colgada sobre una de las paredes – para ustedes no hay opción…

- ¡No te dejares hacerlo!

El grito de una voz femenina hizo que él perdiera toda la concentración y desviara instintivamente su mirada hacía el lugar de donde provenía la voz, pero al hacerlo solo alcanzó a ver como una criatura de blanco pelaje se abalanzaba contra él con gran fuerza, logrado arrebatarle el arma de su mano.

- ¡¿Pero qué…?

La loba arrojó lo más lejos que pudo la espada y dirigió su nuevamente su vista hacia el sujeto, mostrándole amenazante sus filosos colmillos. El sonido del aullido de otro lobo volvió a captar la atención de la criatura de la oscuridad, quien al voltear se encontró con otra feroz bestia, dispuesta a atacarlo.

- Ella… ella es la criatura que se encontraba en mi visión… - Dijo observando con detención a Celina.

- En otro momento podrás sacar deducciones, es hora de salir de aquí. – Ahora Midna concentraba su energía para destruir la cerradura de la jaula con su poderes.

- Tiene razón, no hay tiempo para esto… Link… Link… despierta. – Le dijo moviendo su rostro usando su propia cabeza.

El joven comenzó a reaccionar lentamente, pero al ver tan cerca de él el rostro de una loba, para él aún desconocida se alarmó, levantándose de inmediato.

- ¿Te encuentras bien? – Le preguntó con notable preocupación en su voz.

- ¿Zelda? – La interrogó reconociendo la voz de la joven. – Pero… ¿Qué fue lo que sucedió...? – Durante unos segundos miró aún sorprendido el actual cuerpo que ahora tenía la chica, su pelaje castaño un tanto rojizo tenía extrañas marcas como las de él, aunque en su cabeza una notoria figura formaba el signo de la familia real.

- Vamos… debemos aprovechar esta oportunidad para escapar.

Link observo rápidamente la situación y viendo a los dos conocidos lobos que luchaban contra la oscura criatura, se hizo una idea de lo que podría haber sucedido.

- Pero… ¿Qué haces ustedes aquí? – Les preguntó una vez fuera de la jaula.

- ¿Creíste que te dejaríamos toda la diversión? – Esta vez era Ichiro quien le respondía, quien al parecer se veía mucho mejor.

- ¡No dejaré que ninguno de ustedes escape! – Les gritó al mismo tiempo que todas las puertas del salón se abrían de par en par, dejando entrar a una gran cantidad de criaturas. - ¡Voy ha matar al único heredero de este mundo!

- ¡Celina ahora sólo tú puedes acabar con todo esto, ve y recupera lo que es tuyo, rompe el cristal que se encuentra sobre el trono, con el acabara la maldición que fue impuesta a los antiguos reyes de este mundo! – Le gritó Midna a la joven loba, está al escucharla reacción de inmediato y dirigió su mirada hacía el trono. - ¡Link, Zelda ustedes deben salir de aquí, cuando las criaturas que alguna vez tuvieron forma humana recuperen su forma no podrán escapar de este mundo!

- ¡¿Qué? – Le preguntaron al mismo tiempo que esquivaba uno de los ataques de los monstruos que amenazaban insistentemente con acabarlo.

- En el cementerio se abrirá un portal, deben salir ahora mismo, yo los llevaré hasta allá – Les dijo acercándose hasta Zelda, ayudándola con las criaturas que no la dejaban moverse, indicándole a Link que se acercara.

En ese momento Celina corría hacia el cristal, y a medida que se acercaba podía sentir el extraño llamado que el objeto le provocaba, Ichiro se había abalanzado contra el jefe de las criaturas que al ver cuales eran las intenciones de la joven loba, estaba decidido a impedírselo.

- No podemos abandonar acá a Celina e Ichiro. – Le dijo Link al llegar junto a Midna.

- Ustedes no pertenecen a este mundo, ahora el futuro de este lugar esta en manos de la única heredera con vida, la descendiente de los antiguos reyes de Twilight. – Le dijo dirigiendo una rápida mirada hacía Celina, quien luchaba con las bestias para llegar hasta el cristal.

- ¿Eso quieres decir…?

- Ella es poseedora de la sangre real.

- Pero…

- Yo los guiaré hasta la salida…- Les dijo de manera autoritaria y sin darles ninguna oportunidad para contradecirla ni mucho menos para reprocharla, coloco sus manos sobre el cuerpo de ambos y cerrando los ojos los traslado hasta el cementerio.

Para cuando Link y Zelda se dieron cuenta de lo que ocurría, ya era muy tarde, ahora se encontraban muy lejos del castillo y seguramente ni Celina, ni Ichiro se habían percatado de su repentina desaparición.

- ¡Ahora márchense! – Les grito empujándolos con uno de sus hechizos. – Cuanto siento que no hayas tenido la oportunidad de despedirte adecuadamente de los demás… pero… ya no hay vuelta atrás.

Lo último que Link y Zelda alcanzaron a divisar del mundo crepuscular, fue una potente luz proveniente del palacio y el rostro de Midna que les sonreía en forma de dependida.

- Hasta pronto… - Susurró dirigiendo su vista hacia la luz, hacía mucho tiempo que no veía un espectáculo como ese.

Las nubes que cubrían el cielo desaparecieron y la luna volvió a brillar con gran esplendor sobre la oscuridad de este mundo, las plantas parecieron recobrar vida al mismo tiempo que el aire viciado que se respiraba se esfumaba junto con la bruma.


Cuando despertó sentía como si todo le diera vueltas, al incorporarse observó el lugar que lo rodeaba algo perplejo, todos los últimos sucesos de esta noche se agolpaban en su mente como difusas imágenes.

- ¿Dónde estoy? – Se preguntó tratando de enfocar su vista en un punto fijo.

- En el cementerio… hemos regresado a Hyrule, las sombras rápidamente se apartan de este mundo… pero al hacerlo han dejado el estrago de su presencia. – Le respondió observando las tumbas a su alrededor.

- ¿Zelda? – La llamó, observando a la joven que se encontraba de pie a unos cuantos metros de él, dándole la espalda.

Al ver que la joven había recuperado su cuerpo, observó por primera vez sus manos, cayendo en la cuenta de que él también había recuperado el suyo.

- ¿Te encuentras bien? – Le preguntó luego de levantarse, acercándose hacia la chica.

- No lo sé… siento… como si todos los recuerdos de las últimas horas comenzaran a desvanecerse… y a la vez siento impotencia de saber que nuestra lucha aún no ha terminado, Hyrule aún esta bajo las manos de Ganondorf…

- Pero eso no será por mucho, recuperaremos la espada maestra y acabaremos con su reinado de una vez por todas. – Le dijo abrazándola por la espalda, estrechándola contra su cuerpo con ternura.

- ¿Y después qué? – Le preguntó bajando la mirada, tratando de no pensar en el futuro, ya que ni siquiera estaba segura de que para ellos existiera uno.

- No comprendo a que quieres llegar.

- ¿Cuándo todo esto acabe, qué será de nosotros?... acaso… ¿Tendremos que fingir que nada de esto ha sucedido y olvidar…?, ¿Acaso nuestra despedida será como la que tuvimos en el mundo crepuscular?

Fue entonces cuando Link entendió a lo que ella se refería, todo había sucedido tan rápido que ni siquiera tuvieron tiempo de decirle adiós a los seres con los que convivió durante el tiempo que estuvo en Twilight y ahora no podía hacer nada, debía resignarse a mantener sólo en su memoria los momentos que vivieron juntos.

- Es cierto… fue un adiós muy repentino. – Le dijo algo melancólico al recodar el rostro de Celina e Ichiro.

- Tal vez… cuando todo esto acabe… nosotros también tendremos que tomar caminos separados…- Pensó sintiendo como algo en su pecho se oprimía, quería decirle que no deseaba separarse de él, ni ahora ni nunca pero algo se lo impedía, tal vez el temor, el miedo o la inseguridad, no lo sabía.

- Es extraño… pensé que en Twilight el tiempo avanzaba mucho más rápido… no comprendo porque acá a anochecido. – Dijo de pronto intentando cambiar el tema.

- Tal vez, cuando el mundo recobró el equilibrio que buscaba el tiempo fue reestablecido – Le dijo sólo como una suposición.

- Creo que es mejor que descansemos, no es seguro viajar de noche por los campos de Hyrule, esperaremos al amanecer para continuar.

- Esta vez te daré la razón… me siento muy cansada.

Fue en ese momento cuando un estrepitoso trueno dio el inició a una verdadera tormenta, la lluvia empezó a caer con gran fuerza, obligando a los jóvenes a buscar refugio.

- La villa Kakarico no está lejos, de seguro encontraremos algún lugar para escapar de esta lluvia. - Le dijo mientras corrían, sosteniendo una de las manos de la joven.

Zelda no respondió, sólo se dedicó a seguirlo, su mente aún era un verdadero caos y no comprendía cual era el motivo del enorme malestar que sentía. Ahora sólo unas horas los separaban de la batalla final, después de tanto tiempo tendrían que enfrentarse cara a cara con Ganondorf… y ninguno de los dos estaba seguro como terminaría todo esto.

Continuará…

Después de muchos lios al fin logré terminar de corregir este capítulo, tuve que hacerlo dos veces XD porque una se me borró todo lo que había arreglado XD en fin... Al menos ya esta corregido. DE paso como justo entre este y el capítulo 37 viene un capítulo extra, también lo corregiré ;), ahora aprovechando que estoy en está parte, si no me equivocó es el lemon Zelink de la noche que pasan en kakarico.

((De aquí en adelante no modifique nada))

Muchas gracias a todos los que leen esta loca historia… un especial saludo a… la generala, Dialirvi, Itako Asakura 17, Fox McCloude, Miko Rowan Farore Tonks, Iori-Jestez, phamtomgirl y a Guenhwyar. Espero no haberlos decepcionado y a penas vuelva a casa prometo responder los review , ahora me tengo que ir…

Cuídense!

Y no olviden hacer sus tareas XDDD (¬o¬ eso no tiene nada que ver XD)