Capítulo 37

Nadie está solo

Circe había utilizado magia oscura para atar la vida del chico al cascabel, nadie pudo entender como lo habia hecho ni cómo podía controlarlo, pero aquel secreto habia muerto con ella, lastimosamente el joven habia muerto también.

Gray abrazaba a una desconsolada Anne, mientras Wendy le susurraba palabras de Aliento. Todo habia sido una enorme conmoción, pero ya no habían señales de peligro a su alrededor, solo estaban ellos en aquella cueva y probablemente todos los seguidores de la bruja habían escapado de regreso al bosque o al lugar al que pertenecían, si es que pertenecían a alguna parte.

Erza y Gildarts se miraban en silencio, todo habia sido tan extraño para los magos clase S, como lo habia sido para los demás. Natsu aún estaba débil, su magia se repondría poco a poco debido al veneno, pero habia logrado incorporarse y era cosa de minutos para que volviera a estar en pie, pero su magia tardaría en recuperarse un poco más. Toda esta mezcla de emociones y adrenalina habían destrozado los nervios de Lucy, a ella misma le sorprendía no estar gritando o jalándose el cabello, pero se sentía mareada y creía que se desmayaría en cualquier momento.

Su mirada se dirigió hacia donde Gray y Wendy llevaban a Anne a la que sería la tumba del chico serpiente, ella se arrodilló al lado de la fría roca y apoyó su mejilla, húmeda de lágrimas, en la mano fría del chico. Lucy caminó hacia ella y tocó su hombro. Estaba pensando en frases como "Todo está bien", pero ella sabía que no estaba bien, nada ahí estaba bien, lo único que habia salido bien era que habían cumplido la misión y que habían encontrado la llave que necesitaban desde el principio. Se arrodilló al lado de la chica, Gray y Wendy habían desaparecido, quizás habían ido a ver a Natsu. Abrazó a Anne y ambas estallaron en llanto.

-¿Crees que él estará bien? – pregunto la chica cuando ambas habían dejado de llorar.

-No lo sé…supongo que sí.

-Me he quedado sola… - dijo mientras un nuevo sollozo se alojaba en su garganta.

-No estás sola, tienes a tus padres…

-Él era mi único amigo.

-Nosotros también somos tus amigos – Dijo Lucy.

-Es difícil perder a alguien a quien amas.

-Lo es – asintió la rubia – pero a veces debemos dejarlos ir, aunque sea difícil.

-¿Has perdido a alguien a quien ames? – preguntó Anne.

-Todos aquí hemos perdido a un ser amado. – Lucy miró a sus compañeros – Gildarts perdió a su esposa, Erza perdió a su familia y a un gran amigo, Gray perdió a su maestra que era como su madre, Natsu y Wendy perdieron a sus padres, sus dragones, y yo perdí a mis padres y a mi hermana Michelle. -Lucy hizo una mueca triste y luego sonrió al horizonte – pero, nos tenemos los unos a los otros y todos en el gremio somos una gran familia.

-¿Te hace olvidar el dolor? – Lucy negó con la cabeza.

-El dolor no se olvida ni se va, pero ellos te ayudan a cargan con ese dolor, hacen que vivir con él sea más fácil. Eso es lo que hacen las familias, se apoyan los unos a los otros.

-¿Crees que mis padres estén bien?

Lucy miró al cuerpo del pobre chico, su piel estaba pálida y fría y sus ojos cerrados, aun así parecían serenos, él no sentía dolor.

-Estarán bien, lo prometo, y un mago celestial siempre cumple sus promesas.

Lucy ayudó a Anne a ponerse de pie y avanzaron hacia donde los magos se encontraban, Natsu estaba de pie, con un poco de dificultad y apoyaba su espalda contra la pared, sonrió cuando su mirada se encontró con la de las dos chicas.

-Me alegro de que él esté bien – le susurró Anne a Lucy – su alegría el contagiosa.

Anne no volvió a llorar después de eso y nadie habló más del tema, el camino de regreso hasta la cueva principal fue bastante silencioso y lento, debido a la mala condición de Natsu aunque su fuerza física se restauraba más rápido que su magia y cuando llegaron al muro de roca, él ya podía caminar sin el apoyo de Gray o Erza, pero su temperatura corporal aún no se regulaba, algunas veces subía tanto que no podían tocarlo y otras estaba tan frio como Gray. Según Gildarts debían de esperar a que se recuperara completamente y a que su magia se estabilizara, lo que le tomaría por lo menos un par de días.

-Fuiste muy valiente ahí abajo – Dijo Gildarts mientras le tendía una mano a Anne para ayudarle a subir a la superficie.

-Aunque no fui de mucha ayuda.

-Fuiste de gran ayuda – replicó Erza – si no hubieras recogido y cuidado de la bolsa de Lucy… -dirigió una mirada hacia donde Natsu y Gray discutían – Natsu está vivo gracias a ti.

-Todos tenemos nuestra función en este mundo, tu tenías que estar aquí con nosotros, si no fuera por tu valentía, por querer venir con nosotros, no quiero saber cómo habría terminado esta misión – Gildarts le revolvió el cabello.

La muchacha estaba a punto de echarse a llorar.

-Lo siento por lo de tu amigo – dijo Erza.

Anne negó con la cabeza.

-Ustedes intentaron salvarlo…él estará bien, donde quiera que se encuentre, yo lo sé, lo siento aquí… - dijo llevándose una mano al corazón.

Erza sonrió y caminaron por el camino de árboles de regreso a la cuidad.

Se escuchaba un enorme bullicio a medida que se acercaban, al principio se preocuparon y creyeron que era algún ataque o que habían invadido la cuidad, pero apenas salieron de entre los árboles, un tumulto de personas se les lanzó encima dándoles y las gracias y hablando de cosas que ellos no entendían. No fue hasta que divisaron al alcalde que se dieron cuenta de la multitud que habia y de que a muchas de aquellas personas no las habían visto en la cuidad.

-¿Qué está sucediendo? – Preguntó Natsu mientras masticaba una enorme pierna de pavo que alguien le habia ofrecido.

-Todo ha vuelto a la normalidad – explicó el hombre – los petrificados han vuelto a ser como eran antes, ya no hay más personas convertidas en roca. Han atrapado al culpable – gritó.

-No lo atrapamos – dijo Gray.

Todos se quedaron en silencio.

-¿Qué dicen? – preguntó el alcalde volviendo a su fría seriedad.

-No lo atrapamos – repitió Gildarts – está muerto…

Los ciudadanos gritaron de júbilo y una música comenzó a sonar.

-Eso es un motivo para celebrar y…

-¿Qué está diciendo? – preguntó Natsu enfadado – No es un motivo para celebrar, una persona ha muerto.

-Pero era un criminal…

-No lo era – dijo Lucy – él no era el criminal, solo habia sido controlado, él no tenía que morir. Lucy vio la tristeza en los ojos de Anne cuando sus miradas se encontraron. – Era un compañero, nos ayudó.

El silencio volvió a hacerse presente mientras los magos caminaban hacia la posada en la que se estaban quedando, nadie hizo algún comentario. Por el camino Anne se encontró con sus padres, quienes corrieron a abrazarla y a preguntarle por qué estaba con los magos, la chica tendría mucho que explicar, pero al menos no estaba sola, tenía a sus padres, ellos le ayudarían a reponerse de la difícil perdida de su amigo.

-Nos marcharemos mañana a primera hora – dijo Gildarts cuando entraron a la posada.

-¿No podemos irnos ahora? No tengo ganas para soportar la fiesta que se está armando ahí afuera – dijo Gray.

-¿Qué le pasó al espíritu festivo de Fairy Tail que hay en ti? – preguntó Lucy.

-No es agradable estar en una fiesta donde celebran la muerte de un inocente.

-Ellos solo están celebrando el hecho de volver a la normalidad – dijo Gildarts observando la ventana – es mejor descansar, ya no podemos hacer nada más por esta ciudad.

Todos subieron a sus habitaciones, un baño no les caería nada mal y necesitaban curar algunas de sus heridas antes de volver al gremio. Wendy se habia ofrecido a curarlas, pero no querían aprovecharle y además la pequeña Dragon Slayer habia quedado bastante agotada luego de intentar curar a Natsu, ella necesitaba un merecido descanso, quizás más tarde, podría dedicarse a curar las heridas de sus compañeros.

Lucy arrastró sus pies hasta su habitación y se dejó caer en la cama unos minutos, le dolió todo el cuerpo, incluso lugares donde no sabía por qué le dolían. Soltó un largo suspiro y se abrazó a una almohada, olía a Natsu, inmediatamente volvieron a su mente los últimos momentos que habia vivido con Natsu en aquella cama, un gran sonrojo de apropio de su cara, se levantó para intentar distraerse, necesitaba un baño, quizás eso calmara su adolorido cuerpo, buscó un poco de ropa en su equipaje, tomó una toalla y su pijama y caminó hacia el baño con pesadez. Abrió el grifo del agua caliente y dejó que la tina se llenara, aplicó un jabón con burbujas y un agradable aroma, se quitó la ropa sucia y la tiró a un rincón de la habitación, sus llaves tintinearon cuando cayeron al suelo, las levantó rápidamente y observo que ahora tenía una más: era como la de Ukyo, pero más brillante, la sintió cálida al tacto, podía sentir su poder con solo tocarla, era abrumador, pero también podía sentir una gran calidez proveniente de ella.

Cuando las burbujas comenzaron a formarse, Lucy dejó las llaves sobre una mesita y se metió a la bañera, cerró los ojos y dejó que los músculos agarrotados de su cuerpo se relajaran, las imágenes de los días anteriores se reproducían como una mala visión, habia visto tanta maldad y destrucción en tan poco tiempo, pero aun asi, a pesar de la maldad, ella estaba viva y sus compañeros también, estaban heridos, pero podrían volver a casa sanos y salvos.

-Las personas son crueles – se dijo – y es su propia crueldad la que les provoca sufrimiento.

Se entretuvo un momento lavando su cabello antes de volver a recostarse en la calidez del agua, sentí sus párpados pesados y su cuerpo estaba completamente relajado, se dejó llevar por el cansancio y se quedó completamente dormida en la bañera.

Se despertó con la presión de un fuerte brazo sobre su cuerpo y un calor en su espalda, pestañeó y bostezó, aún era de noche y se escuchaba la música afuera, probablemente no era más de medianoche. Se dio la vuelta en la cama y se acercó al lugar caliente a su lado. Pero algo iluminó su mente en el momento en que se dio la vuelta y acomodó las frazadas sobre ella: ¿Cuándo se habia metido a la cama? Ni siquiera recordaba haber salido de la bañera. Se estremeció ligeramente y levantó la cabeza. Natsu dormía tranquilamente frente a ella, Lucy miró por debajo de la sábana y vio que llevaba su pijama, no recordaba haberse puesto el pijama tampoco, no recordaba cuando Natsu habia llegado a su lado, su cabeza comenzó a dar vueltas y cerró los ojos, esperando a que los recuerdos volvieran a ella, pero no habia nada, lo último que recordaba era haberse dormido en la bañera. Se removió un poco inquieta, tratando de forzar su memoria.

-¿Luce? ¿estás bien? – Natsu estaba somnoliento y le miraba por un solo ojo, mantenía el otro cerrado.

-¿Natsu? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

-Un par de horas ¿por qué?

-¿Estaba en la cama cuando llegaste?

-Esto… yo – Natsu se frotó la mano por el rostro y cuando volvió a mirarla sus ojos se encontraron con los de ella – Estabas dormida en la bañera.

Lucy jadeó y su rostro se tornó escarlata.

-Tú…

-No te enfades – pidió él – intenté despertarte, no funcionó. Parecías cansada y el agua estaba fría, solo te saqué y…

-Me viste desnuda – dijo furiosa.

-No es como si no te hubiese visto desnuda antes – dijo él, mientras le dedicaba una sonrisita traviesa.

-Pero…pero…

-No hay "peros" Luce – Natsu la arrastró hacia sus brazos y se acomodó a su alrededor, hundió su cabeza en sus cabellos dorados y aspiró profundamente – Ahora duérmete.

Lucy se quedó ahí, con las mejillas arreboladas y la respiración un poco agitada, aunque no sabía por qué sentía vergüenza, Natsu conocía cada rincón de su cuerpo, así como ella conocía el de él, pero aun así no podía evitar sentirse nerviosa ante la intimidad que ambos compartían. Se relajó cuando la respiración de Natsu volvió a ser más lenta y sus brazos de relajaron a su alrededor, pero aun manteniendo su agarre sobre su cuerpo. Lucy suspiró ahora le parecía ridículo el haberse sonrojado y rápidamente pasó de la vergüenza a la ternura por la acción que el mago habia hecho por ella, después de todo Natsu la habia sacado de la bañera, la habia secado y la habia vestido, se sentía un poco torpe por no haber despertado, pero le sorprendía lo mucho que le gustaba que Natsu hiciera esas cosas por ella.

Con el paso de los minutos, el cuerpo del chico comenzó a temblar un poco, su temperatura habia bajado de golpe y ahora estaba frio, no tan frio como la última vez, este frio era soportable, Lucy se acurrucó más cerca de Natsu para darle calor y pasó uno de sus brazos por su cintura y sus dedos acariciaron su espalda desnuda. Inconscientemente Natsu la apretó más contra su cuerpo, ella soltó un suspiro y cerró los ojos, para volver a dormirse.

Un par de horas pasaron cuando tuvo que volver a despertarse, aun no amanecía, eran cerca de las tres de la madrugada. Natsu la tenía apretada firmemente contra su cuerpo y ella luchaba por desprenderse, estaba acalorada y sudorosa, en lugar del frio de hace un par de horas, su cuerpo ardía y cada roce del cuerpo de Natsu con el suyo quemaba de forma literal. Intentó moverse otra vez, pero eso solo hacía que Natsu la apretara cada vez más, decidió respirar profundamente y soportar el calor hasta que se sintiera mareada, su cuerpo se relajó y se quedó muy quieta hasta que los brazos de él se relajaron a su alrededor y le dieron un poco de movilidad, aunque no la suficiente como para moverse libremente.

Cuando sacó su brazo intentó quitarse de encima las frazadas de la cama, grande fue su sorpresa cuando no encontró nada sobre ellos. Alzo la cabeza y vio que las mantas estaban enrolladas a sus pies y estaban cubiertos de la rodillas hacia abajo, por lo tanto todo aquel bochornoso calor provenía de Natsu y ella no podía hacer nada para salir de ahí. Intentó despertarlo, pero lo único que logró fue que él la arrastrara en un abrazo haciendo que rodaran y ella quedara completamente sobre él.

-Natsu – gimió – despierta, hace calor – su voz era un susurro.

-Mmmgh…

-Por favor – Lucy golpeó su cabeza contra el pecho del chico. Su cabeza daba vueltas y el algodón de su corto pijama se le pegaba al cuerpo.

Natsu se removió incómodo y gruñó antes de comenzar a despertar. Sintió el peso sobre su cuerpo y algo suave y blando que se aplastaba contra su pecho. Movió sus manos y apretó algo suave. Escuchó un jadeó y abrió los ojos de golpe. Lucy estaba sobre él, su cara estaba roja y su cuerpo caliente, podía ver la fina capa de sudor que se habia formado en la piel de su cuello y lo que su mano estaba apretando, definitivamente era su trasero y por su cara, Lucy parcia bastante sorprendida con su acción.

-Natsu…tu mano – dijo sonrojada.

-Los siento – dijo él y la soltó.

Lucy rodó de su cuerpo y cayó a su lado de la cama con un profundo suspiro, podría sentir como el calor comenzaba a abandonar su cuerpo y comenzaba a relajarse otra vez. Natsu se había dado la vuelta para ponerse de costado y la observaba curioso, mientras Lucy respiraba pausadamente tratando de que su cuerpo volviera a su temperatura normal antes de desmayarse por el exceso de calor.

-Gracias a Dios que despertaste – susurró – creí que me desmayaría por el calor.

-¿Calor?

-Estas ardiendo Natsu – él le dedicó una sonrisita traviesa y ella se sonrojó inmediatamente al tomar en cuenta el otro significado que podrían tener aquellas palabras – literalmente.

-Tú también estás ardiendo – Natsu puso una mano en su frente - ¿tienes fiebre? Preguntó medio distraído.

-No, solo es calor, no me soltabas por nada del mundo, incluso intenté golpearte pero no me era muy fácil moverme.

-Lo siento.

-No te disculpes – ella acarició su mejilla - ¿estás bien? – él asintió - ¿No sientes calor?

-Estoy acostumbrado al calo, no me siento mal.

-Creo que necesito una ducha – dijo ella, mientras se ponía de pie.

Caminó hacia el baño y se metió a la ducha dejando que el agua refrescara un poco su cuerpo, cuando se sintió lo bastante bien, como para volver a la cama, cogió una toalla y caminó hasta la habitación para buscar un poco de ropa limpia. Natsu la miraba sentado en la cama, su cabello estaba más despeinado de lo normal y sus ojos brillaban en medio de la oscuridad, cuando ella se acercó de vuelta a la cama, él se recostó y estiró un brazo que Lucy utilizó como almohada, se estremeció cuando la cálida mano de Natsu se metió bajo su camiseta y le acarició a espalda con movimientos suaves, relajantes, que la hacían cerrar los párpados y suspirar. Estaba quedándose dormida cuando sintió en su frente los labios de Natsu y un susurro de "buenas noches" al que ella no alcanzó a responder antes de que fuera llevada al mundo de los sueños.

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Lo siento, lo siento, lo siento, por no haber publicado en todo este tiempo, ya no tenía tiempo para escribir entre el colegio, trabajos, pruebas y problemas. Me sentí muy mal, porque pensé que si seguía así tendría que abandonar el fic, pero eso es algo que no quería, asi que comencé a arreglar mis horarios y logré terminar el capítulo a tiempo.

Si las cosas continúan así tendré que dejar fanfiction por un tiempo, pero no quiero hacerlo sin terminar el fic antes, asi que comenzaré a escribir en mis ratos libres para asegurarme de que puedo subir un capítulo al final de la semana.

Lamento mucho si se han decepcionado, esto tampoco es agradable para mí, pero estoy en mi último año de colegio y aun no sé muy bien qué hacer con mis estudios superiores, aun no me decido muy bien con la carrera y eso ocupa gran parte de mis pensamientos.

Espero que no me vuelva a suceder y poder seguir actualizando con frecuencia para no perder el hilo de la historia y para no hacerlos esperar.

Reitero mis disculpas, de verdad lo siento…los quiero. Nos leemos la próxima semana.