Capitulo 35
Cuarenta y cinco minutos después, él se estaba maldiciendo. No por la inacabable palabrería de parte de Albus que obviamente consideraba calmante, sino porque llevaban veinte minutos en el Gran Comedor y no había señal del mocoso, aunque el resto del cuerpo estudiantil hace bastante tiempo se había presentado.
¿Que había estado pensando? El pequeño monstruo era un Gryffindor, y uno que ya estaba hinchado con sus propias habilidades, habiendo sobrevivido encuentros con un troll y el Señor Oscuro. ¿Porque había imaginado que el mocoso haría lo que se le había pedido? Sin duda había ido solo tras la rata del chico Weasley y había hechizado de muerte a un inocente animal o había sido asesinado brutalmente por el mago que traiciono a sus padres.
Estar sentado aquí era una locura. El se puso de pie para dirigirse a la Torre Gryffindor.
Mientras tanto, en una de las mesas de los estudiantes, Ron, Draco, y Hermione estaban en una profunda discusión sobre un reciente partido de los Cannons. Para irritación de los muchachos (y alegría de la chica), el castigo post-troll de Hermione había hecho que ella pudiera meterse en cualquier conversación y corregir sus estadísticas. "Yo solo digo, Ronald, que el echo de que los Cannons no hayan atrapado la snitch exitosamente en sus últimos ochenta y siete juegos indica que su Buscador no es muy talentoso" argumento ella.
"Solo han sido ochenta y tres, 'Mione!" argumento Ron con todo el fervor de alguien que sabe que (a) esta equivocado (b) es un punto muerto de todas maneras.
"Oh, como que eso hace tanta diferencia," Draco giro sus ojos. "¿Porque sigues insistiendo que este es su año, Weasley? Ellos no – oye, ¡mira! ¡Hay una snitch suelta en el Salón!" apunto, y todos los demás siguieron su mirada.
"¡Si!" grito Ron. "¿Que esta haciendo aquí una snitch?"
Sus gritos rápidamente captaron la atención de sus compañeros y los profesores, pero antes que alguien se moviera, Harry entro al Salón… en su escoba.
Harry voló en firme persecución de la snitch, sin darse cuenta del caos que estaba causando en el proceso. Dio vuelta platos con sus vuelos en picada, casi choco su cabeza en giros muy cerrados, reboto del techo en una ocasión, y perdió varias ramitas de la escoba cuando pasó demasiado cerca del muro de atrás por unos segundos que casi le detuvieron el corazón a todos en el Gran Comedor.
Mientras tanto, los estudiantes gritaban y animaban y se agachaban para cubrirse mientras zigzagueaba sobre y entre las mesas detrás de la pequeña bola dorada. Los elfos domésticos se parecieron para tratar de quejarse, pero después de casi ser chocados por Harry, decidieron devolverse a las cocinas. Varios miembros del personal, Snape entre ellos, trato de atrapar al chico con un hechizo, pero el evito los obstáculos mágicos al igual que los físicos.
Fueron cuatro electrifícantes minutos hasta que la mano de Harry se cerró sobre la Snitch, y todos dieron un suspiro de alivio cuando aterrizo seguro en el espacio entre las mesas de estudiantes y la de los profesores. Harry le sonrío a los estudiantes y orgullosamente enseño la snitch, logrando aplausos y gritos de exclamación. (Debe notarse que Hermione estaba sentada, frunciendo el ceño, durante este elogio.)
Los aplausos cesaron abruptamente cuando Snape, pálido de furia, se puso de pie. Notando que de repente todos los ojos estaban en algo detrás de él, Harry se sintio como el personaje de una película de terror Muggle. Se giro lentamente y se sobresalto al ver la expresión en el rostro de su guardián. El resto de la escuela observo conteniendo el aliento como Snape avanzaba hacia el pequeño muchacho, que repente parecía aun mas pequeño en comparación. Después de esto, el personal y los estudiantes estuvieron de acuerdo en que nuca habían visto a Snape tan furioso.
Apenas se acerco al mocoso, Snape lo agarro de un brazo, lo giro y dio un palmazo en el trasero de Harry que resonó e hizo que todos en el Gran Comedor se estremecieran en simpatía.
Para su inmensa humillación, Harry no pudo retener un audible chillido cuando el dolor floreció a través de su trasero. ¡Esa había sido una verdadera palmada!
"¿Que estabas pensando?" el siseo de Snape fue arrastrado a través de la enorme habitación, y su puro tono causo que varios chicos de primero se acurrucaran y se estremecieran. La mayoría de los que estaban mirando parecían convencidos de que el encuentro de Harry con Quirrell/Voldemort no podía haber sido tan terrorífico como su actual enfrentamiento con el enloquecido Maestro de Pociones.
"Lo siento," Harry trago, "pero era un desafío. Tenia que hacerlo. ¡Era un asunto de honor!"
"¿QUIEN TE DESAFIO?" ante el grito de Snape, todo el cuerpo estudiantil palideció.
"No – no puedo decir," Harry apenas logro sacar las palabras. Incluso sabiendo estaba al tanto de que este era un acto, el estaba tiritando de miedo.
"Oh, me lo dirás, Sr. Potter. Eso te lo prometo." La sedosa amenaza de Snape hizo que varios – completamente inocentes – niños comenzaran a llorar, y cuando su malévola mirada se paseo por las mesas de los estudiantes, el Comedor parecía una tumba.
Internamente Snape sonrío mientras miraba a supuestos sospechosos temblar y menear sus cabezas en un desesperado atento de probar su inocencia. Los Weasley, Wood, Flint, y Draco parecían particularmente petrificados de que él podría asumir que eran los culpables, y se aseguro de fulminarlos con la mirada en particular. Todavía lo tengo, pensó con aire de suficiencia, mirando al cuerpo estudiantil – excepto por el mocoso que todavía se remecía en su agarre – temblando a su lado.
"Lo averiguare," repitió, su voz escuchando por toda la silenciosa sala, "y cuando lo haga, las oscuras y terribles consecuencias serán narradas por años." Ahora la mayoría de los más jóvenes Hufflepuff estaban sollozando aterrorizados, e incluso sus serpientes estaban positivamente verdes. Ellos sabían, mejor que nadie, lo que le sucedía a quien lo enojaba.
Después de escanear el Salón con una ultima mirada de furia, Snape se dirigió a Harry. Le saco la escoba de la mano al chico antes de que el mocoso pudiera decir ni pío. "¡Esto permanecerá conmigo, Sr. Potter!" anuncio, guardando la ahora diminuta escoba en su bolsillo de la tunica. "Y ya que obviamente eres demasiado tonto para resistir desafíos con tendencias suicidas de los demás cabezas de chorlito, creo que eres demasiado inmaduro para que sigas con los demás estudiantes. Residirás en mis habitaciones como el niñito tonto que eres hasta que demuestres que eres lo suficientemente confiable par vivir sin mi constante supervisión."
"¡Noooooo!" Harry grito con fuerza en desacuerdo, incluso cuando el resto del Salón se soltó en desesperados murmullos. Snape los ignoro a todos y arrastro al chiquillo, que seguía protestando. Cuando las puertas se cerraron detrás de ellos, el nivel de sonido se elevo cuando estudiantes y miembros del personal comenzaron a discutir animadamente lo que había sucedido.
Dumbledore se paro rápidamente, intentando ir tras ellos. El debió anticipar algo como esto. La exposición a su padrino sin duda provocaría Harry a la travesura, y Albus tenia una fuerte sospecha de que Sirius era el único que retaría a Harry a comportarse tan mal. El debió haber sabido que enfurecería a Severus, y el castigo que Severus no tendría otra opción que deliberar separaría al austero hombre del chico y lo enviaría hacia los ansiosos brazos de su juguetón padrino. Albus suspiro. Sirius incuestionablemente tenia razones para ser amargado, pero había creído que no involucraría a Harry en su venganza. Volver al chico en contra de Severus heriría profundamente al Maestro de Pociones, pero al final heriría a Harry también.
Bueno, si la culpa yacía o no a los pies de Sirius, él necesitaba ir a las habitaciones de Severus de inmediato. Él confiaba completamente en el Slytherin, pero cualquier padre perdería el temperamento y diría o haría algo de lo que después se arrepentiría. El dudaba que Severus lastimara físicamente a Harry – aparte de ese único episodio, Snape estaba demasiado asustado de convertirse en su padre para utilizar mucho castigo corporal – pero la lengua del hombre goteaba acido cuando estaba molesto, y pese a toda la increíble mejoría que Harry había logrado desde que llego a Hogwarts (o, para ser justos, desde que fue acogido por Snape), él todavía era frágil. La virulencia verbal de Snape podría tener devastadores efectos.
Severus estaba demasiado enojado para ser dejado solo con el niño ahora, y mientras Albus apreciaba el punto de Severus sobre que Harry era susceptible a los desafíos, él no podía permitir que el equivocado hombre privara a Harry de sus amigos en el dormitorio. Seguramente alguna forma más tradicional de detención y perdida de puntos – para su sorpresa, una mano firme lo agarro por la parte trasera de su tunica y lo detuvo antes que pudiera dejar la mesa.
"Oh, no, Albus," McGonagall le dijo, una mirada de acero en sus ojos. "Siéntate inmediatamente."
"Pero – pero, Minerva –"protesto, tan asombrado por su interferencia que automáticamente se dejo caer en su silla. Seguramente ella debería estar golpeando en la puerta de Snape en estos momentos, ¡demandando el regreso de su pequeño león!
"Tú tuviste el cuidado del niño por diez años, Albus, y no hablaremos de ese resultado. Ahora le darás la oportunidad a Severus de manejar a Harry como él estime conveniente."
Dumbledore abrió su boca para protestar pero al ver la expresión de Minerva, él dócilmente la volvió a cerrar y silenciosamente voltio su atención a la comida. El podía ser poderoso, pero no había llegado a esta edad sin aprender vitales habilidades para sobrevivir, y algo le dijo que discutir con Minerva sobre esto seria mala, muy mala idea.
Mientras tanto, Snape casi arrogo a Harry a través de la puerta de sus habitaciones, luego entro él, cerrando tras él. Una vez que ajusto las protecciones, pero antes que pudiera comenzar a gritarle al chico por su idiotas tendencias suicidas, Harry se paro enfrente de él.
"¡Eso dolió!" Harry le dijo acusadoramente, robándose su aun adolorido trasero. "¡Quiero una poción sanadora! Esa fue tan fuerte como uno de los palmazos de tío Vernon."
"Te lo merecías," respondió Snape, aunque igual utilizo un Accio para convocar la poción. "Tu imprudencia pudo matarte. ¿Volar una escoba – Y PERSEGUIR UNA SNITCH – dentro del castillo? ¿Has perdido el poco ingenio que normalmente posees?"
Harry se tomo la poción e hizo una mueca. "Yuck. Bueno, tenía que hacer algo grande. Apuesto que todos están hablando de eso ahora," añadió, sonriendo. "Los chicos hablaran sobre esto en el dormitorio, y Pettigrew lo oirá y no estará sorprendido de que no este ahí."
"Todo el propósito de moverte del dormitorio fue para mantenerte a salvo," Snape lo reto. "Romperte el cuello volando dentro del Castillo hace trizas la idea."
"Fue el Gran Comedor," protesto Harry. El odiaba que su profesor se enojara con él.
"¡Aun así! escobas – ¡especialmente una como la Nimbus 2000! – aceleran desasido rápido para ser utilizadas en un espacio tan limitado. ¿Que estabas pensando, chiquillo travieso? ¡Voy a hechizar a ese idiota de Black por sugerirte algo tan peligroso!"
"Canuto solo dijo que debería volar un poquito. La snitch fue mi idea," admitió Harry. Su espíritu se elevo cuando recordó su vuelo en el Comedor y todos con la boca abierta de admiración cuando aterrizo con la snitch. Claro, él había sido bastante travieso, pero no se pudo negar que fue una travesura genial.
"¿QUE?" Snape estaba que echaba humo por las orejas y levanto una mano. "devuélveme la poción. Te mereces el trasero adolorido."
Harry sonrío descaradamente y mostró el frasco vacío. "¡Demasiado tarde! ¡El dolor ya se fue!"
Snape levanto una ceja. "Entonces deberé reaplicar la causa del dolor," dijo fríamente
Harry trago y rápidamente se sentó en el cercano sofá. "No es justo que me castigue dos veces por la misma cosa," discutió con reproche, asegurando que su trasero estuviera firme contra los cojines. El no creía que su profesor cumpliera con la amenaza, pero era mejor no arriesgarse. "Lo siento, Profesor. De verdad. Y recuerde, usted dijo que no golpeaba para que duela. Además, usted sabe que solo lo hice por lo de Pettigrew, ¿cierto? No haría algo así por solo una broma."
Snape bufo, pero en el fondo, bajo toda la irritación con el mocoso, estaba complacido de que la junta con los Weasley estaba sirviendo. Harry ya no era el niño oprimido que dócilmente aceptaba cualquier castigo, sin importar lo severo que fuera o lo inmerecido.
"Um, ¿Profesor?" Harry dijo, animado por el hecho de no le darían un nuevo palmazo. "¿Cuando me va a devolver mi escoba?"
"En tu cumpleaños numero 30," respondió Snape.
Harry hizo un puchero. "¡Eso no es justo! ¡Era solo un acto!"
"Podías haberte lastimado con esa estúpida acrobacia, y si tu crees que no te castigare por tu ridícula idea, obviamente te golpeaste la cabeza sin notarlo ¡Un acto tan irresponsable es un clásico de James Potter!" gruño.
Harry subsidio ante esta nueva demostración de la molestia de su guardián. El sabía que su padre muchas veces hacia bromas contra Snape, y Harry se sintió mal de que aunque sin querer – le hubiera recordado a su amado profesor esas desagradables memorias. El pensó que su profesor estaría por lo menso un poquito complacido con sus habilidades de vuelo, sin mencionar impresionado con su habilidad de pensar en algo tan terrible que haría que toda la escuela hablara. El solo había querido demostrarle que no era tan joven para ayudar, pero – como siempre – había enredado todo. Ahora su guardián estaba enojado con él, y Sirius y Remus probablemente también lo estarían. Los hombros de Harry cayeron depresivamente.
Snape noto. Un chiquillo tan molesto y frágil, se dijo a si mismo. James jamás habría parado de felicitarse por días después de un acto como este, pero bastaron unas duras palabras, y Harry estaba prácticamente en lágrimas. De verdad – el chico necesita tener la piel mas curtida, bufo, sintiéndose un poco culpable. ¿Quien habría pensado que su desaprobación significaría tanto para el chico?
"Tu comportamiento fue atroz, Potter," dijo de mala gana. "Si tú no fueras uno de los voladores mas talentosos que a visto Hogwarts en varias generaciones, seguramente te habrías matado con semejante estupidez."
Harry se ilumino ante el cumplido. Su profesor seguramente no estaría tan enojado si se estaba tomando el tiempo de decir cosas buenas sobre Harry. Además, no esta enojado por la violación de las reglas de la escuela, era porque Harry se podría haber lastimado. Eso demostraba que realmente se preocupaba por Harry, pese a todo. Harry le sonrío tímidamente a su guardián.
"Vamos, mocoso problemático," le dijo Snape. "¿Crees que te permitiré saltarte la cena? Siéntate en la cocina mientras ordeno un plato de hígado y coles de Bruselas para ti."
"¡Yuck!" Harry protesto, sabiendo que la amenaza de su guardián era nula. Aunque Snape ordenara esa desagradable comida, Harry sabia que los amables elfos domésticos enviarían otra cosa. "¡No hígado, Profesor! ¡Seré bueno!"
Y por supuesto, y para compensar el drama del Gran Comedor, los elfos domésticos deliberaron la comida preferida de Harry, carne asada con pudín Yorkshire y dos vegetales. Snape bufo cuando apareció en la mesa e ignoro la emocionada exclamación de Harry.
Los dos se sentaron cómodamente a comer. Harry se removió en su silla, emocionado por el hecho que a pesar que había estado completamente furioso, el Profesor Snape aun así le había dado una poción sanadora para que no le doliera el trasero y se había tomado la molestia de elogiar a Harry por su habilidad para volar. Harry le sonrío a su plato. Muchos de los otros padres no eran tan amables. El había escuchado a sus compañeros quejarse lo suficiente sobre sus padres para saber que, cuando se enojaban, decían terribles e hirientes cosas a sus hijos, o los golpeaban hasta que estuvieran adoloridos por días, o – peor – no se preocupaban para nada. Harry había experimentado todo eso con los Dursley, pero él asumió que eso era porque no era su hijo. Después de todo, tío Vernon y tía Petunia nunca trataban a Dudley así.
Le sorprendió aprender que algunos padres les hacían esas cosas a sus propios hijos. En el mundo mágico, Remus había dicho que había padres que hechizaban a sus hijos. Harry se estremeció ante el pensamiento. ¿Porque los adultos actuarían de esa forma?
El miro hacia donde el Profesor Snape estaba tomando su té. Él tenía tanta suerte. El Profesor Snape era la persona más buena del mundo. Él había salvado a Harry de los Dursley y había rescatado a su padrino por él y no le importaba estar desafiando al Director y romper las leyes para hacerlo. Él era valiente y noble y heroico y hacia buenas cosas a gente que no le caía bien – como hacer la poción para Remus todos los meses. Él nunca perdía su temperamento – aunque ponía un muy buen acto, Harry admitió en silencio – y no golpeaba a Harry tan fuerte aun cuando debía, como aquella ves donde los Weasley. Él también cuidaba a los miembros de su Casa mejor que cualquier otro profesor – los Profesores Flitwick y Sprout y McGonagall quizás no insistían en hora de dormir y eso, pero tampoco ofrecían tutoría extra o se aseguraban de que los prefectos pararan cualquier abuso interno antes que se volviera algo serio.
Durante su semana de detención después del incidente de Quirrell, Harry había tenido varias oportunidades de ver a su guardián interactuando con sus pequeñas serpientes – y el y sus amigos habían tomado el habito de parar en la Sala Común de Slytherin para hacer su tarea. No solo era mas silenciosa y mas conductiva al estudio que la bulliciosa y cordial Sala Común de Gryffindor, pero también los Slytherin mayores debían ayudar a los menores, en vez de la filosofía "cada mago ve por si mismo" de los Gryffindor. Incluso mejor, le daba a Hermione y Draco la oportunidad de discutir entre ellos los mejores puntos de alguna tarea, así evitándole a Harry, Ron, Neville, Vince, y Greg el inmiscuirse.
Al principio Ron y Harry pensaron que sin Hermione intimidándolos, sus tareas decaerían, pero el Profesor Snape – y los prefectos Slytherin – no permitían salir con trabajos mediocres. Ron había descubierto eso una tarde cuando un prefecto había demostrado que: (1) dibujar snitches y escobas era un inaceptable uso del tiempo de estudio y (2) él estar sentado no te protegía de un hechizo punzante en tu trasero. Ron había comenzado a quejarse aireadamente sobre que el prefect lo habia hecho porqueél era un a Gryffindor, pero Neville le apunto al mismo prefecto que había demostrado su molestia con los hábitos de estudio de Ron estaba administrando la misma corrección a dos Slytherin de cuarto año que estaban conversando en la mesa de al lado sobre lo que harían en la próxima salida a Hogsmeade en vez de hacer su tarea de Aritmancia. Ron se había quedado mirando con la boca abierta, como los dos estudiantes habían chillado y se habían parados de sus sillas al igual que él, y prontamente volvieron a sus tareas. (Al igual que esos dos Slytherin, él también encontró más confortable pasar el resto de esa tarde trabajando de pie.) El resultado final era que, mientras nunca podrían competir con Hermione o Draco por los primeros lugares, los esfuerzos académicos de Harry y Ron habían mejorado dramáticamente- y por ende sus notas. Tía Molly y tío Arthur habían estado encantados cuando fueron contactados por la Profesora McGonagall con la noticia de que Ron había ganado puntos especiales por su último trabajo de Transfiguración.
Harry también descubrió que ayudar a Vince y Greg con su tarea era divertido y le ayudaba a comprender la materia mucho mejor. Neville incluso había parado de asustarse de Pociones cuando se dio cuenta que pese a lo poco que sabia del material aun era más de lo que Greg entendía. Además, Harry había notado que a su guardián le gustaba que hubiera estudiantes de Slytherin en el grupo que se presentaba con Harry para ayudar a Snape a preparar ingredientes. Era una buena mezcla en otras cosas también; los sangrepura conocían mejor los varios ingredientes mágicos, mientras que los nacidosmuggle eran buenos en las tareas de preparación, gracias a crecer en familias que preparaban la comida de forma Muggle. Todos odiaban limpiar calderos, así que rápidamente se dieron cuenta que cualquier mal comportamiento o discusión mientras preparaban ingrediente en las mazmorras los hacia conocer de cerca la escobilla de Snape – y su afilada lengua. Incluso Hermione y Draco aprendieron a evitar el discutir sobre los derechos de los elfos domésticos después de pasar varias tardes hasta los codos en mugre de calderos.
Harry sonrío de nuevo. Su guardián no solo se preocupaba de él en su habitación, sino que también se aseguraba que él y sus amigos fueran bienvenidos en su Casa y fueran tratados igual que las demás serpientes. El Profesor Snape revisaba su tarea, y no solo de pociones, y se preocupaba si Harry se comía sus vegetales y dormía suficiente. Y por supuesto se enojaba mucho cada vez que Harry hacia algo imprudente.
Harry sabía que había muchos otros estudiantes cuyos padres no se preocupaban ni la mitad por ellos. No había sido el Profesor Snape el único padre que se había quedado en la enfermería después del asunto con Quirrell, ¿solo para estar ahí cuando Harry despertara y no se sobresaltara?
Snape tomo su té, esperado que su estomago se calmara lo suficiente para poder comer algo. Mirar a Harry volar a toda velocidad por el Gran Comedor, casi aplastándose contra las imperdonables murallas con una ridícula acrobacia tras otra había causado que su estomago se agitara. Obviamente no era nada más que un poco de mareo por tratar de seguir al muchacho para atraparlo con un lazo mágico. ¿Que otra cosa podía ser?
Aunque tenia que admitir, pese a lo estúpida y arriesgada, la acción había logrado su objetivo con genialidad. Nadie - estudiantes, personal, o retratos – podrían dejar de oír del asunto, o cuestionar la ausencia de Harry del dormitorio. ¡Y Harry había cumplido su papel sin faltas! Había aparecido convincentemente asustado cuando Snape se le había acercado, y sus gritos de protesta mientras era arrastrado por los pasillos habían echo que los oídos de Snape quedaran adoloridos. Estaba claro que era un acto, dadas las molestas demandas de Harry apenas estuvieron tras la protección de sus habitaciones. ¿Quien sabia que el mocoso podía tener tanta duplicidad? Snape habría jurado que incluso Dumbledore había sido engañado por la actuación de Harry. Era… positivamente Slytherin.
La realización hizo que la boca de Snape se curvara levemente hacia arriba, y rápidamente se escondió tras la taza de té, Harry pillo la leve sonrisa de aprobación y se rodeo de su calor. ¿Ven? su profesor estaba complacido con él.
Eso hizo más inexplicable el porque su profesor le ordeno que se fuera a su habitación después de la cena. "¡Que! ¿Pero porque?" se quejo Harry. "Me quiero sentar aquí con usted por un rato."
Snape levanto una ceja, escondiendo el placer que ese comentario le daba. "Por supuesto, Sr. Potter. Quizás has olvidado tu pequeña demostración en el Gran Comedor, pero te aseguro que yo no – y el hecho de que no has sido castigado por eso."
"¡Usted me pego!" chillo Harry.
"Después te cure," respondió su guardián.
"Me quito la escoba," trato el chico.
"Si, y ahora te estoy enviando a tu habitación, donde puedes considerar la tontera de tus decisiones."
Harry frunció el ceño. "No es justo."
"Es completamente justo, Sr. Potter. Tú tomaste un medianamente aceptable plan de tu padrino y unilateralmente lo cambiaste al punto de la imprudente idiotez. Una tarde pasada solo en tu habitación –" Snape cuidadosamente dejo fuera el termino "encerrado" "- te ayudara a evaluar la sabiduría de tus decisiones. La estupidez," dijo seriamente, "siempre será castigada, al igual que ponerte en peligro."
Harry hizo un puchero, pero no pudo evitar removerse un poco. Alguno de esos giros fueron realmente apretados…
"Lo que es mas, espero en cualquier minuto que el primero de una larga lista de estudiantes y personal estarán golpeando a la puerta para asegurarse de que no te he colgado de los pulgares y te estoy torturando con carbones encendidos." Harry tuvo que reírse. "No seria prudente para nuestra ficción que te encuentren cómodamente sentado en el sillón comiendo galletas cuando se supone que estas en serios problemas."
"Pero no quiero ir a mi habitación," Harry trato una ultima vez, haciendo la mejor imitación que Dudley le daba a sus padres "ojos de cordero degollado".
Snape entrecerró los ojos, luego se encogió de hombros. "Entonces, Sr. Potter, puedes quedarte aquí."
"¿Puedo?" dijo feliz Harry.
"Por supuesto. Si no quieres estar confinado a tu habitación, puedes quedarte parado en la esquina de allá, donde todos nuestros visitantes pueden verte y apreciaran tu desgracia."
Harry se ahogo en horror. ¿Pararse en una esquina? ¿Como un pequeñín desobediente? ¿Donde la gente podía verlo? "No, no, esta bien," dijo con rapidez, alejándose. "Creo que tiene razón en enviarme a mi habitación. Es una buena cosa que cualquier papá haría. ¡Me voy, me voy!"
Snape sonrío al ver correr al chico. Gryffindor – no le producían ningún reto.
