Capítulo 38 El Alvin de Kai
Kai había determinado aquel día retar a Brooklyn una vez más para poder demostrarse a sí mismo y, no menos importante para él, a su abuelo que aún era capaz de vencer a Brooklyn. La invitación departe de BEGA para asistir a la celebración de pre-apertura fue enviada a su casa también, Sophie se la había dado aquella mañana, así que sabía donde encontrar a su oponente. No podía esperar más, tenía que desafiarlo pronto, antes que su abuelo empeorara, este pensamiento lo atribulaba. No le importó llevar su invitación como comprobante de su derecho a la celebración, tampoco se molestó en vestir apropiado para la ocasión, ni siquiera fue cortés con los reporteros que intentaron sacarle alguna palabra, mucho menos se detuvo a responder a los oficiales que inquirían de su identidad. Kai solamente ingresó por aquel pasillo iluminado, evadiendo la guardia.
- ¡Deténgase muchacho, la entrada es restringida, debe mostrar su identificación!
- Será mejor que lo sigamos para detenerlo, puede ser peligroso.
- ¡Vamos tras él!
Los guardas, que vestían de traje entero negro, llevaron sus manos a las pistolas, temiendo que Kai fuera algún chico peligroso que tratara de causar algún desastre por la forma tan precipitosa en la que ingreso, haciendo un lado a dos fornidos oficiales.
- ¡Oficial! – llamó una de las reporteras – el chico es Kai Hiwatari, es parte de la BBA.
- Puede ser, pero no creo que tenga buenas intenciones o al menos no es lo que su rostro decía. – dijo mientras ingresaba por el pasillo.
Mientras Kai se acercaba al salón principal, comenzó a reconocer a la intérprete en el escenario, no podía confundir la dulce voz de Alana. Pero no importaba ahora, no había tiempo para suavizar su corazón por ella, no era ella el motivo de su llegada. Uno de los guardas lo tomó del brazo con violencia.
- No irá a ningún lado, joven.
- ¡Suélteme! – Kai forcejeó con el hombre. Otro de los oficiales lo tomó del otro brazo con fuerza. – Necesito hablar con uno de los presentes.
Tyson no podía creerlo, no esperaba ver a Kai en la fiesta. Dejó la comida que tenía en la mano para ir a encontrarse con su viejo amigo, pero de repente se detuvo al notar la mirada penetrante del muchacho. "¡Kai!"- pensó- "De seguro que tú no has venido a comer o a divertirte…"
Alana, después de bajar del escenario, se quedó inmóvil en medio de la pista de baile, así como las parejas que bailaban en ese momento lo estaban, observando a Kai que seguía a Tala.
- Hiro, por favor vuelvan a sus lugares, yo iré con Tala y el chico. Me ocuparé que todo esté en orden. – Alvin puso su mano sobre el hombro del joven entrenador, quien lo miró con desconfianza.
- Hiro, Alvin tiene razón. No tiene sentido que los demás se alteren. – Dickenson detuvo a Hiro también.
Daichi, quien se había vestido por primera vez en su vida con un lindo traje gris por insistencia de Mariah, fue uno de los primeros en levantarse para averiguar lo que pasaba, Lee lo haló de su manga de su traje.
- ¡Quédate, Daichi!
- ¿Y perderme de la acción? Por favor no me hagas esto…
- Ray, por favor detén a los demás, no permitas que vayan con nosotros.
- Como digas, Alvin.
Ray se dirigió a los demás para ordenarles que se detuvieran, así también Hiro detuvo a Tyson de seguir a Kai.
- ¡¿Qué dices?! Necesito saber a qué vino Kai, el no se aparecería acá sino fuera por algo inusual.
- Tyson, contrólate. Esperemos con calma… - Hiro estaba igual de intrigado que su hermano, de verdad hubiera deseado ir con ellos. – Señor Dickenson, me parece pertinente que usted también los acompañe, es justo que alguien de la BBA también sepa que quiere Kai.
- Tienes razón, iré con ellos.
El señor Dickenson fue tras Alvin, Tala y Kai, quienes ya subían las escaleras del segundo piso, por donde Tala había visto a Brooklyn irse, "probablemente estará en uno de los balcones" pensaba. El silencio entre los cuatro era solamente acompañado por la música que Ryan continuaba ejecutando. De hecho, Ryan hacía un buen trabajo con su guitarra, los asistentes se sorprendieron del talento del beyluchador.
- Vaya… No sabía que Ryan fuera tan bueno para la música. – señaló Joseph.
- Hmmp – Mariam volvió su rostro orgullosamente. – es un fanfarrón, nada más quiere lucirse. – Sin embargo, la chica sabía que Ryan era un excelente músico así como beyluchador.
"Estoy segura que vino a buscar a Brooklyn" pensaba Alana estando aún de pie mirando por donde el grupo se había ido, de inmediato se dirigió a las escaleras pero fue detenida por Hiro.
- No vayas. – le dijo interponiéndose en el camino.
- ¡Hiro, Kai viene a buscar a Brooklyn! – le dijo con una mirada preocupada.
Hiro asintió con su cabeza y la llevó de vuelta a la mesa, Alana era bastante sumisa y no mostró resistencia a pesar de sentirse totalmente intranquila.
- Señorita Ming-Ming, gracias por el baile. – Kenny se retiró con sus compañeros después de intentar hacer una reverencia ante la artista que no estaba menos extrañada por el incidente, pero la música de Ryan captó su atención antes de que pudiera ocuparse en indagar lo que ocurría.
- ¡Chicos! Todo esto me parece muy extraño, creo que Kai viene a buscar a Brooklyn, no lo veo por ninguna parte en el salón.
Alana agachó la cabeza al escuchar a Kenny.
- Seguramente lo retará a beybatallar con él, de otro modo no se hubiera molestado en llegar. – Hilary daba ahora su hipótesis al respecto, tenía el corazón en la mano por haber visto llegar al chico.
- ¡Rayos, quiero ir a ver! – Tyson puso sus manos firmemente en la mesa.
- Tranquilos, muchachos, pronto sabremos lo que ocurre, el señor Dickenson nos lo hará saber.
Justo como Tala lo pensó, Brooklyn estaba sentado contra uno de los muros del balcón del segundo piso mirando hacia el cielo estrellado. El chico escuchó los pasos de los demás acercarse a él. Volteó a mirar con desinterés, mas al ver a Kai no evitó preguntarse la razón de su venida.
- Tienes visitas, Brooklyn.- le dijo Tala sarcástico.
- Vaya, no se hubieran molestado… - respondió igual.
- ¡Brooklyn!- Kai no perdió el tiempo. – He venido para vencerte, alista tu lanzador y prepárate, yo me dejaré tu beyblade hoy.
Brooklyn se enderezó y se bajó del balcón.
- Bueno, al menos habrá algo más interesante que hacer esta noche. – el chico sacó su beyblade de dentro de su chaqueta formal. – Alvin, necesitamos un plato ahora mismo.
- ¡Chicos no es el momento! – el señor Dickenson intentó detenerlos. Los muchachos lo miraron sorpresivamente.
- Dickenson, si me permite, yo me encargaré de los muchachos. Usted ni yo no podemos evitar que se enfrenten, si no lo hacen acá lo harán en otro lugar. Aquí podremos saber que ocurre. – La mirada de Kai le hacía recordar a Alvin a su viejo oponente, Voltaire. Le emocionaba poder ver a Kai enfrentarse a Brooklyn.
El señor Dickenson aceptó la propuesta, sin dejar de tener sus dudas al respecto. Alvin los dirigió al tercer piso, donde se encontraba un simple plato utilizado para el entrenamiento.
- No es la gran cosa, lo sé, no podrán utilizar el campo virtual. Lo que significa que el ganador será quien agote primero sus energías según su banda de control. O que por defecto su beyblade salga del plato. – explicó Alvin.
- Pierdes el tiempo, Kai. Tu bien sabes que no estás listo para vencerme. Pero debo admitir que agradezco que hagas de esta noche algo emocionante al menos.
Kai no le respondía, quería acabar con Brooklyn de una vez por todas sin importar lo que le costara. A la cuenta de Alvin, el grito de "Let it rip!" se escuchó como eco en aquel lugar poco iluminado. Ambos beyblades no tardaron en resonar violentamente uno contra el otro. Tala se sorprendía de ver la potencia de ambos muchachos, no se podía comparar a la última vez que los miró beybatallar.
Los chicos de la BBA en el salón no dejaban de mirar hacia las escaleras, mientras los asistentes de BEGA y demás invitados, admirados por la destreza de Ryan, casi que ignoraban el recién incidente, a excepción de los Tiger X y Robert que se preguntaba dentro de sí si Kai habría cambiado de opinión desde la última vez que conversó con él.
Ryan terminó de ejecutar su solo de guitarra, todos los que le ponían atención aplaudieron eufóricamente, entre ellos Ming-Ming.
- ¡Bravo, bravo! – gritaba la chica.- ¡estuviste excelente!
- Gracias, gracias… - decía el agitado chico por el micrófono. – es solo uno de mis pasatiempos preferidos…
Mientras Ryan hablaba, un leve sonido de metales se escuchaba lejanamente, apenas y algunos lo alcanzaban a percibir.
- ¿Oyen eso? – preguntó Er en un susurro.
- ¿Qué? – inquirió Max mientras Ryan continuaba hablando de su recién tocada pieza.
- Es… es el sonido de…
- Estoy seguro de que se trata de… - murmuraba Robert a Garland.
- Suena como si estuvieran… - le decía Mathilda a Miguel.
- ¡Están beybatallando! – exclamó potentemente Daichi. Todos, incluyendo Ryan quien estaba a punto de darle el pase a Ming-Ming, se callaron inmediatamente. - ¡Es el inconfundible sonido de los beyblades arremetiéndose!
El silencio que duró como unos cinco segundos logró confirmar lo que aquellos con su oído más afinado se habían percatado, los dos beyblades lograban escucharse hasta el primer piso.
- ¡Son ellos, lo sabía, están beybatallando! – Hilary se levantó de inmediato y se adelantó a las escaleras. Ante la mirada de todos los asistentes se volvió y les gritó. - ¿Qué esperan? ¡Tenemos que saber a donde se fueron!
Tyson fue el primero de la BBA en levantarse a seguir a Hilary, los demás se levantaron no con menor prisa. Ahora, las pisadas de los asistentes subiendo las escaleras sobrepasaba el ruido de los metales.
- ¡Es en el tercer piso! – decía Ray mientras corría de la mano con Mariah.
Al llegar al lugar, todos se emocionaron de ver a los chicos beybatallando arduamente. Alana y Judy se incorporaron al grupo de espectadores de último. Pero la chica de vestido púrpura se fue haciendo lugar entre el molote de beyluchadores que no querían perderse de la acción.
Brooklyn y Kai apenas se percataron de la llegada de los demás. Estaban sumamente concentrados en su batalla, sus bandas de control vibraban alocadamente. Los muchachos se estaban esforzando demasiado por sacar a su oponente del plato. La energía que desataban los golpes era tan fuerte que el mismo plato se comenzó a agrietar.
- Si siguen a este ritmo alguno de los dos se va a desplomar en el suelo. – Agregó Tyson preocupado de ver el aspecto sudoroso de Kai. – ¡Se están esforzando más de lo normal!
Ambos eran igual de resistentes y fuertes, pero Brooklyn demostraba más destreza en sus jugadas, lograba pensar más rápido que Kai, lo cual lo desventajaba. Pero Kai no se daba por vencido, jamás se permitiría perder aquel encuentro.
- ¡Kai! – Alana se atrevió finalmente a llamar la atención del chico. - ¡Detente ya, sabes que no podrás contra Brooklyn! ¡Sólo lograrás lastimarte! – A la muchacha no le importaba desanimar a Kai, odiaba ver aquella violenta rivalidad en el juego.
Kai reaccionó al escuchar a Alana insistirle en detenerse. "Sé que no te agrada esto, Alana, pero ahora no me importa lo que pienses, necesito vencer a Brooklyn como sea." Brooklyn se molestó al escuchar la insistencia de Alana.
- ¡Alana no te metas en esto, no tiene nada que ver contigo! ¡Deja que Kai aprenda de su propia necedad!
Alana retrocedió un poco, sus ojos se empezaron a humedecer. Rápidamente buscó a Hiro entre los otros muchachos.
- ¡Hiro, por favor dile al señor Dickenson que detengan el juego! Mira la banda de control de Kai, ¡ya no resiste! ¡es peligroso, por favor Hiro tu bien sabes lo duro que es Brooklyn!
Alvin ya había notado la gravedad del combate, para ambos chicos la batalla se volvía bastante peligrosa. Solo había una ligera diferencia entre la estabilidad de Brooklyn y Kai, siendo Brooklyn un poco más minucioso y aún rápido en esquivar.
- Entiendo a Kai, y admiro lo fuerte que se ha vuelto. Debo aprender de él, sin duda. Pero no logro saber por qué no se inscribe al torneo y prueba su destreza como todos los demás… - Tyson pensaba en voz alta.
- Tyson, creo que lo de Kai es algo personal. – le respondió Max, quien estaba al lado de él. – Kai está enojado, míralo bien, él no está disfrutando este combate como la última vez que enfrentó a Brooklyn. Kai está desesperado por dentro, su deseo es acabar con su oponente a toda costa, pero ha olvidado que el beyblade no se trata de dañarse a sí mismo para conseguir la victoria.
- Entiendo lo que dices. Kai no tiene la motivación correcta para el juego. ¡Y eso es peor que lastimarse mil veces en la batalla!
Los beyblade de ambos se comenzaban a deteriorar, ninguno lograba detener al otro pero ya la batalla les pasaba la factura a ambos en sus cuerpos. Si la banda de control dejaba de resistir podía ocasionar un electro shock en ambos, pero Kai no quería perder y Brooklyn aún en su orgullo no se dignaba a detener el combate. De repente un beyblade más se interpuso entro los dos, sacándolos de inmediato del plato y haciéndolos volver a la mano de cada beyluchador. Los chicos miraron de donde había venido el beyblade, era Alvin quien había detenido el juego. Kai miró con ira a Alvin.
- ¡Tú quién eres para entrometerte en nuestro combate!- le dijo mientras lo señalaba.
- ¡Soy Alvin Schitz, ex campeón regional de Rusia y actual presidente de BEGA! Si no pudiste detener mi beyblade no puedes detenerme de hacer lo que quiera en esta batalla.
Los ojos de Kai se abrieron al reaccionar ante las palabras de Alvin, sí, Alvin era el chico delgado que su abuelo subestimó y a quien nunca logró vencer. Justo detrás de Alvin, quien se había acercado al plato, Kai visualizó a Brooklyn, quien se había convertido en su "Alvin". Kai se agachó para tomar aire, se sentía débil. Brooklyn jadeaba también, la batalla había sido regia.
- Si tu quieres enfrentarte a Brooklyn deberás participar en el torneo, y vencer a los demás beyluchadores. – le decía Alvin con voz tenaz. – Deberás probar que puedes derrotar a todos, no solo a uno de ellos.
Kai levantó su rostro agitado.
- ¡Ahí estaré! – Kai se alejó del plato aún sintiendo coraje dentro de sí, pasando entre los otros beyluchadores que lo miraban con asombro. "No descansaré hasta vencerte... esto no se ha terminado"
- ¡Kai! Alvin tiene razón, sé que no he dado lo mejor de mí pero aún no me has vencido. – le dijo Tyson.
El chico miró de reojo a Tyson.
- Nos veremos en el bey estadio, Tyson. – dijo mientras se iba.
Tyson sonrió, Kai participaría en el torneo y eso lo emocionaba. Alana se sentía decepcionada, se alejó del lugar buscando un balcón donde pudiera estar a solas. Brooklyn la había seguido con la mirada y luego fue tras ella.
- Podemos volver al salón principal. – Indicó Alvin. – Aún queda mucha comida…
- ¡Es cierto!- exclamaron Daichi y Tyson al unísono.
Alana estaba tratando de calmar su enojo mirando el paisaje nocturno. Supo que alguien había llegado donde ella.
- Sé que viniste acá para estar sola… pero quiero disculparme contigo…
La chica no le respondió, prefería no dejar oír su voz entrecortada.
- Alana, leí todos tus mensajes… no los respondí porque no sabía que decirte.
Brooklyn se refería a los mensajes de correo electrónico que ella le envió mientras estuvo en su casa, en los cuales ella le había confesado que empezaba a sentir un mayor afecto por Kai. La chica respiró un poco más profundo para poder hablar con firmeza.
- Brooklyn, lo que hiciste no estuvo bien. No debiste aceptar el combate contra Kai. Si Alvin no hubiera intervenido alguno de ustedes estuviera mal herido en este momento.
Brooklyn apretó firmemente su lanzador que sostenía en su mano derecha mientras Alana continuaba con su reproche.
- Al parecer has olvidado lo que realmente importa, no es cuan fuerte puedas demostrarle a alguien que eres. Has dejado de pensar en lo eterno…
- ¡El me retó, Alana! Sé que quería mi beyblade, jamás permitiría que me gane si sé que no puede lograrlo.
- Sabes mejor que Kai que no te puede vencer. – le dijo volteándose a él.- Casi podía oler el odio entre ustedes, Brooklyn.
Luego de una pausa el chico agregó:
- Perdóname… y… con respecto a tus mensajes, Alana, no tienes por qué decirme lo que sientas por Kai. Tú puedes escoger amar a quien desees.- dijo tratando de no mostrar su tristeza en la voz.
- Brooklyn… tú siempre fuiste mi mejor amigo, no podía ocultarte esto. Me demostraste que podía confiar en ti cuando me dejaste ir.
El chico bajó su mirada y luego la alzó de nuevo para mirar al cielo.
- Alana, fue difícil entender por qué debía hacerlo… Pero no sé si resulta más complicado entender por qué comienzas a interesarte tanto por Kai. – dijo melancólico.
- Créeme que el sentimiento no irá más lejos si no es lo correcto. Lo he decidido así.
Alana estaba preocupada y decepcionada por Kai. Al igual que Brooklyn lo había hecho por ella, Alana sabía que debía dejar ir a Kai de su mente y de su corazón pues comprobó que aún el orgulloso chico debía enfrentarse y vencer a su peor oponente, como su abuelo le había dicho. En tanto Kai no lograra deshacerse de si mismo no podría llegar a amar realmente. Esto le causaba pesar a la chica a quien Brooklyn había abrazado para despedirse aquella noche
