Ni sailor moon ni sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Naoko


Haruka despertó como venía haciendo desde hace muchos días, con completa depresión. Fue al baño a lavarse los dientes. Agradecía que hoy fuera sábado, últimamente le costaba mucho despertar temprano, siendo sinceros le costaba mucho mantenerse en el plano real. La tristeza que la embargaba era tal; que la gran parte del día prefería pasarla dormida.

Nunca había estado en este estado, ni cuando sus padres murieron dejándola sola a los quince años experimento tal tristeza, y era irónico ya que la persona que se lo estaba provocando, seguía vivita y coleando en el reino de los vivos.

Michiru desde hacía mucho que le había mandado señales de vida, la última vez que la vio en persona tendría un mes de embarazo, estaba angustiada y llorosa le había suplicado de rodillas que no la abandonara a pesar de ese estado. Y ella la amaba tanto que sin hacer ningún comentario ni pregunta, acepto seguir a su lado. No hubo mención a cuándo, cómo y por qué fue concebida ese hijo que venía en camino. A Haruka no le importaba, para ella era suficiente saber que Michiru no quería separarse de ella. ¿Dónde estaba esa Michiru ahora? ¿Por qué había dejado de necesitarla tan de repente?

Le había mandado un mensaje tan corto, sus padres habían muerto en un accidente de avión y tendría que regresar a Inglaterra a atender negocios allá. No sabía a ciencia cierta cuando regresaría. Eso era todo, no le importo si la dejaba con la angustia. No le importo sus sentimientos, ni su pensar. ¿Es que Michiru no se daba idea de cuánto le costaba estar en España? Haruka día a día luchaba con el impulso de mandar las cosas al diablo y tomar el primer avión a Inglaterra. Ella quería consolarla, tomarla entre sus brazos y decirle que desahogara sus penas en su hombro. Michiru gritaba a los cuatro vientos que ella era el amor de su vida, ¿entonces por qué la relegaba al último plano?...

Su matrimonio estaba peor que nunca, Ada y ella habían dejado de dirigirse la palabra desde hace semanas. Incluso Stan quien era el que las veía; estaba de un humor terrible. La casa se había sumido en un silencio tan aplastante que solo estar los tres juntos le provocaba un malestar emocional muy fuerte. Ellos fueron su familia, ¿Cómo pudieron las cosas derivarse a de tal modo que lo único que quería era huir de su hijo y de su esposa? le estaba haciendo daño a su hijo. Stan no era tonto, sabía que ella tenía otra vida con otra mujer. Y ella se daba cuenta cuando su hijo la miraba con ese silencioso reclamo de estar lastimándolos tanto a Ada como a él.

Los meses habían pasado de forma tan lenta para ella, hoy era 14 de enero. Michiru daría a luz por estas fechas. Si es que no había nacido su hija ya. No lo sabía, pues Michiru después de ese mensaje no le volvió a contestar ninguno. Haruka se sentía en las sombras, no sabía cómo estaba, ni que estaba haciendo allá. Le había mandado apasionados mensajes de reclamo diciéndole que si había elegido a su esposo y a su hija y la había abandonado a ella, que tuviera las agallas para venir y decírselo en persona. Pero no hubo respuesta. Intento mandarle suplicantes textos diciéndole que no podía vivir sin ella, que aceptaba todos los riesgos. Pidiéndole que se arriesgara, que vivieran una vida juntas. Que podían ser felices, le rogaba casi de rodillas por una oportunidad. Pero tampoco hubo respuesta.

Haruka no sabía que pasaba. La idea de que Michiru estuviera corriendo algún tipo de peligro no la abandonaba. ¿Se habría enterado Dylan en el proceso? ¿Habría leído alguno de sus mensajes y la tendría sometida? La imagen de un Dylan Enloquecido por el engaño, golpeando a Michiru hasta perder al bebé no la dejaba en paz. ¿Sería posible que algo como eso estuviera pasando? o quizá la tuviera secuestrada. O tal vez no, tal vez la desgracia llegara en un auto que la atropellara, o quizá el edificio de Marcoshy colapsaría. Haruka tenía que aferrarse al asiento de donde estuviera sentada, para no salir corriendo a buscarla. Algo le terminaba diciendo que Michiru se encontraría bien, ella era una maldita muy astuta. Se lo había mostrado incontables ocasiones. "Ella está bien", "Ella está bien", "Ella está bien" se repetía sin descanso.

Iba bajando las escaleras. Apretó los puños. Esa Michiru, no pedía mucho. Solo quería saber cómo estaba. Quería una buena explicación…..no. mentía, ella lo único que quería era escuchar su voz aunque fuera solo un instante.

— ¡buenos días Haruka! —

Su mano se apretó contra el barandal de la escalera, se había quedado helada. Seguramente tanto silencio en su casa la estaban volviendo loca. Lentamente; con los ojos muy abiertos volteo a la sala que se encontraba a unos metros de la escalera.

Sentada en el sillón color crema se encontraban dos mujeres. Haruka concentro su mirada en la mujer a la que sus ojos podrían ver durante horas y nunca estar saciada. Lucía una enorme barriga de embarazada, sonreía de manera radiante, tenía una mano sobre su vientre. Haruka no supo si era un efecto de la luz, sus ansias de verla o su estado…pero lucia radiante. Más bella de lo que nunca había estado. Se encontraba vistiendo una bata. Y unos zapatos de piso. Su embarazo estaba muy avanzado.

—Mi…..Michiru—titubeo, la miraba sin parpadear. Tenía miedo de que ella desapareciera nada más cerrar los ojos. Ada se encontraba en la sala junto con ella, pero no le importo. Si fuera una visión le daba igual ya. Que la encerraran en un manicomio. —Mi….Mi…chiru— se acercó. Quería abrazarla, besarla. Tomarla entre sus brazos. Reclamarle su ausencia, su silencio…..quería gritarle que con ella no jugara, mandarla al diablo. Quería pelear con ella, llorar y suplicarle que no la volviera a dejar….quería hacer tantas cosas. Pero ella que siempre había sido una maestra de sus emociones solo asintió y señalo a su esposa.

—Tenoh, tu esposa me ha dicho que últimamente te estas parando a estas horas. Entonces llegas tarde a trabajar, ¡aprovechas que los directivos estaban en Inglaterra! —Haruka parpadeo. Después de tantos meses ¿eso era lo único que tenía que decir?

—La señora kaioh me estaba platicando de la perdida de sus señores padres— dijo Ada que al parecer había olvidado de la ley del hielo que le estaba aplicando. Su esposa tomo su mano y la jalo levemente para que se sentara, Haruka que parecía mas un muñeco de trapo se dejo guiar. —es una perdida terrible, señora kaioh cuanto lo sentimos—

Michiru no aparto la mirada de sus manos entrelazadas.

—lamentablemente mi padre mantenía a flote la empresa, ahora tengo que lidiar con cocodrilos que piensan que soy una inútil. Estuve muchísimos meses en Inglaterra solucionando cosas en mi empresa—

—ah ya veo, por eso no teníamos el gusto de verla. Leí en el periódico algo sobre que tomaría el mando de la oficina central en Inglaterra—

Michiru que tomaba de su té, negó con la cabeza.

—no, permaneceré en España. Todo lo que me gusta está aquí— dijo mirando a Haruka brevemente—preferiría trasladar las oficinas centrales acá. Pero ya se verá. Tengo mucho de lo que ocuparme—señalo su vientre. Ada rio.

—créame su vida cambiara de forma abrupta. Pero valdrá la pena totalmente. Stan ha traído cambiado nuestras vidas por completo ¿no es así mi amor? —

Ada tomo la mano de Haruka, por lo visto su esposa estaba jugando a la perfecta anfitriona y amantísima esposa. Al parecer su matrimonio seguía siendo miel sobre hojuelas o por lo menos enfrente de la visita así era. Michiru carraspeo la garganta

— ¿Cuántos meses tiene? — pregunto Haruka en tono fuerte — ¿no es peligroso viajar en avión? —

—¡Haruka! — Regaño Ada —perdónela señora Michiru. Kaioh indico que estaba bien, incluso sonrió divertida.

—no me vine en avión, tome barco. Autos. Trenes. Todo lo que pude para estar acá, el médico me lo prohibió tajantemente, pero ya ves Tenoh, soy muy terca. Nada me detiene ya lo sabes, Quería que mi hija naciera en España. Quería que mi pareja formara parte, quería que la conociera—

— ¿su esposo está en España? — pregunto Ada. Michiru solo sonrió y asintió. Haruka sabía de buena mano que estaba mintiendo, Dylan se había ido con ella, sus padres también habían muerto.

—en estos momentos está en un proyecto demandante. —

—esperen un momento, traeré unas tartas que hice ayer. Le prometo que le gustaran mucha señora kaioh—

—En realidad— Michiru se levantó con dificultad de la sala—no soporto los pasteles, antes me encantaban y ahora no puedo ni verlos. Creo que este niño ya se enfadó de tanto dulce —

—el embarazo es extraño. Si—dijo Ada mostrando su sonrisa entrenada de la perfecta anfitriona—puedo prepararle algo salado. —

—no quiero abusar de su hospitalidad. Vine aquí para hablar con Tenoh en privado. —

—¿de qué? — la sonrisa de Ada había desaparecido por completo, la mirada amable había cambiado en cuestión de segundos y el tono había resultado en cierto modo agresivo. Haruka sintió un escalofrió, de un tiempo a la fecha Ada dudaba hasta de la sombra, veía a la mujer que le había quitado a su esposa en todas las féminas que se le cruzaban por enfrente. Michiru alzo una ceja pero no dijo nada, solo levanto unos papeles.

—es el nuevo contrato de la compañía de vinos. Estamos en una nueva administración y tengo que renegociar los términos de cada subsidiaria. —

— ¿pero va a la casa de todos? ¿en persona? —pregunto Ada sin dar su brazo a torcer.

Michiru sonrió, Haruka conocía esa. Era la sonrisa que usaba cuando se estaba burlando de alguien. Las manos de la aguamarina se posaron en su esposa.

—solo a la casa de mis más cercanos. Realmente no iba a venir acá, pero la amistad que tengo contigo querida, hizo que quisiera venir cuanto antes. Tenoh tendrá ventaja y prioridad económica en Marcoshy solo porque tu estas bien parada con la jefa. — la sonrisa de Ada volvió. —Debería de agradecértelo luego— dijo guiñándole un ojo. Haruka se mordió la lengua de cuan cínica podía ser Michiru.

—Bueno las dejo entonces— dijo su esposa encantada de ser de utilidad—Haruka cualquier cosa que necesiten, me avisas. Está en su casa señora kaioh. —

—Eres muy amable Ada, gracias—

Haruka tomo a Michiru del brazo y la guio hasta su estudio. Iba temblando. No sabía a ciencia cierto si por la emoción o por el coraje. Seguramente era por la rabia. Michiru era una cínica, una sinvergüenza, una malnacida.

Una vez cerrada la puerta, le lanzo su mirada acerada y furiosa. Michiru suspiro al darse cuenta de que esta vez no iba a estar fácil convencerla. Aun así le sonríe y eso hace estallar a Haruka.

—¡qué diablos haces aquí! Vete, vete de mi casa. ¿Quieres que este lejos de ti? ¡Lo has conseguido, no me vuelvas a hablar en tu vida—

—ay Haruka, cálmate. Si me escucharas entenderías. ¿Quieres por favor sentarte en esa silla tan bonita que tienes? —

— ¿Por qué te fuiste? —

—pues, porque se murieron mis padres Haruka—otra vez su tono jocoso. ¿Cómo era posible que se pusiera a bromear incluso con esto? Haruka estampo su puño en el escritorio

—No estoy para bromas—

—Que te calmes— volvió a pedir— yo también me moría por verte. ¿Tienes idea de lo caliente que te pone un embarazo? Estuve en Inglaterra ardiendo de deseo… Te necesitaba, en serio que sí. Pero me tuve que aguantar, fue un tormento te lo aseguro. ¿Me ves a mí reprochándote algo? —

Odiaba su actitud relajada, su tono de sabelotodo y su mirada de suficiencia. Pero sobre todo, odiaba su sonrisa burlona. Michiru estaba jugando con ella.

— ¡No bromees! Tú te fuiste—

Michiru suspiro y asintió

—baja la voz o tu esposa nos escuchara, claro que me fui. Siéntate por favor. Te tengo que hablar de algo delicado—

Haruka apretó las manos.

— ¿me vas a dejar? ¿Es eso lo que me quieres decir? ¿Preferiste a Dylan? — Haruka se aferró al escritorio, se dejó caer en su silla por fin, se sentía derrotada. Se llevó la mano a la frente.

— ¿Por qué elegiste vender vinos para mantenerte? — Pregunto Michiru mirándola con los ojos abiertos—la actuación es tu camino, eres la reina del drama. Por dios. ¿Quién te dijo que te voy a dejar? Viaje en barco, carro y tren para venir a verte. No seas absurda. Ojala viniera a hablar de una separación y no de lo que te vengo a contar. Lo que sea con tal de no tener los problemas que tengo encima—

— ¿de qué hablas? —

—Quiero que mantengas la sangre fría a lo que te voy a decir— pidió Michiru viéndola fijamente. Haruka asintió—mandaron matar a mis padres, desde hace mucho que mi padre estaba bajo la mira de muchos poderosos. —

— ¿Qué? — Pregunto Haruka— ¿estás de broma? —

—no, te estoy hablando con la verdad. ¿Recuerdas esa vez que me alcanzaste en parís? Estábamos escondiéndonos. Aunque creo que no lo hicimos muy bien ya que nos encontraste casi enseguida. Como sea, tengo que estar preparada para lo peor, pronto Marcoshy se verá envuelta en una guerra de poder…necesito sacarte de todo esto cuanto antes. Tienes que firmar estos papeles ahorita mismo—

—Michiru no te entiendo, por favor explícame ¿Qué pasa? No me digas evasivas. Sé que estas aterrada. Quiero la verdad—

Michiru cerró los ojos y asintió aliviada de por fin tener el hombro que necesitaba para apoyarse. Se sentía tan calmada de estar en la presencia de Haruka. Dylan y su actitud nerviosa solo servían para alterarla.

—el siguiente objetivo será el dueño de Marcoshy— admitió Michiru su más grande temor por primera vez— a estas alturas los enemigos de mi padre ya saben que su hija tomo el mando. Yo soy el siguiente blanco. Y mis colaboradores no moverán un dedo para evitarlo, ellos quieren la empresa.—

A Haruka se le fue la respiración al escuchar eso. Michiru se abrazó a sí misma y su mirada se desvió hacia su vientre.

—viaje por toda Europa intentando desviar su atención, pero no sé cuánto tiempo podré seguirlos engañando. No sé si he logrado despistarlos. Lo más seguro es que no. —

— ¿y lo dices tan tranquila? ¡Debemos ir a la policía de inmediato! —

—olvídalo, no funcionara. —

— ¿Cómo dices eso? —

—mi padre mato a muchísimas personas, esto es solo un saldo de cuentas entre empresarios, a las autoridades no les importa que nos matemos entre nosotros. No conseguirás nada de ellos—

—pero, tenemos que hacer algo. No esperas que después de que me cuentas todo esto, siga tan tranquila—

—ya prepare un plan, no creerás que me dejare matar tan fácilmente, menos ahora que tendré un hijo. En mi visión cuento con dos posibles resultados. — Dijo Michiru tendiéndole unos documentos— para poder salir de este problema tendré que dejar que me quiten mi empresa, estos papeles te entregaran autonomía completa y una fortuna en recursos económicos. Firma esto y te separas de Marcoshy de forma inmediata—

Haruka leyó los papeles brevemente, era cierto. Su compañía de vinos tendría su independencia otra vez. El trato era una joya. Marcoshy les estaba entregando una suma que al verla, casi se desmaya.

—esto es una cantidad descomunal de dinero. ¿Dónde sacaste tantos fondos sin que la junta directiva se diera cuenta? —

—les invente que contrataría equipo especializado de seguridad. Imbéciles, su vida es lo que menos me importa….en estos momentos están planeando quitarme Marcoshy, que les aproveche—

—Michiru entonces esto…. —

—te estoy dejando un montón de dinero para que pongas tu propia empresa…no pensaras que dejare mi vida de millonaria…una cosa es renunciar a Marcoshy y otra muy diferente quedarme desamparada. Tengo que cubrir suficiente cantidad para desaparecer de por vida, tú, yo y nuestros hijos…. en estos momentos un contacto nos está fabricando unas nuevas identidades. Bueno aunque aún no sé qué piensas, ¿te gustaría fugarte con una persona que está siendo buscada? —

—espera…me estás diciendo lo que creo que estás diciendo—

Michiru dio una cabezada.

—Tengo todo listo para fingir nuestra muerte. Ahora solo nos queda ponernos de acuerdo en que día—

— ¿que? — Haruka del puro impacto se levantó de la silla. Michiru hizo lo mismo. Haruka se llevó la mano a la frente— ¿Qué me estás diciendo? —

—Lo he estado pensando, es mejor así. Es más limpio y rápido, Dylan y Ada no tendrán que enterarse del engaño, con el tiempo lo superaran. —

— ¡ella creerá que estoy muerta! me va a llorar en una tumba, ¿tú crees que será mas fácil? —

—Si—

— ¿ah sí? —

— ¿Qué prefieres tú? ¿Qué tu esposa te ponga el cuerno o que se muera? — dijo Michiru con voz dura. Haruka enmudeció

—yo preferiría ser viuda… ¿lo harás?... ¡aaaaarg! —

— ¿Qué te pasa? —

Michiru se tocó el vientre y volvió a soltar un grito. De sus piernas bajaba un líquido y Haruka abrió los ojos al caer en la cuenta de lo que pasaba.

—esto no es posible. ¡Ada, Ada! ¡VEN, RAPIDO! —

— ¿Qué pasa? ¿Por qué gritas? ¡Dios mío! —

—llama a emergencias. — pidió Haruka que inconscientemente tenia a Michiru abrazada.

—esto duele como el demonio. ¿Cómo es posible que haya tantas crías naciendo cada día? ¡DIOS! —

—Tranquila, tranquila pronto vendrá una ambulancia—

—no te separes de mí, Haruka….no te separes de mi—


— ¡rápido! ¡Rápido!

—sí, se llama Michiru kaioh. Nosotros somos…amigos de la familia— dijo Haruka a la enfermera que le estaba tomando los datos

—Haruka— dijo Michiru—Haruka, no te separes de mí— repitió por quinta ocasión.

— ¿Cómo? — doctores, enfermeras, Ada y Michiru la miraban. Haruka soltó una risita nerviosa ante tanta atención que estaba recibiendo—pero…. —

—¡necesito a alguien que este conmigo maldita seaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! ¡Tenoh, ES UNA ORDEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!—

Como en automático las enfermeras susurraron palabras de aliento a Michiru. Intentaron llevarse la camilla al quirófano pero Michiru comenzó a moverse para todos lados y a morder a quien estuviera cerca de ella.

—Dylan no está aquí, no puedo tener a este hijo solo. No quiero estar ¡solaaaaaaah! —

—puede acompañar a la madre— dijo la enfermera. Haruka parpadeo

—pero…yo no soy…—

—Creo que la señora no piensa ceder, necesita alguien que la conforte—

Ada tomo la mano de Haruka

—Adelante, ve con ella— dijo asintiendo.

—no, estoy segura que el padre ya viene en cam…—

—Haruka ve con ella…necesita estar con alguien—


—ya casi Michiru, solo falta un poco más….es el último empujón. Te lo prometo—

—Haruka no más, no más—

—Solo hazlo una vez más, estoy viendo su cabeza—

—Haruka no puedo hacer esto sola, no puedo—

—estoy aquí, estoy contigo. Siempre estaré contigo. —

—Te amo—

—Te amo más— contesto Haruka ignorando las miradas del personal que sabía que su esposa estaba afuera. Se sintió una cínica desvergonzada pero decidió ignorar su malestar.

—Puja una vez más, tu hijo está a punto de nacer—

Michiru pujo con todas sus fuerzas, los doctores tomaron a la criatura y la llevaron para revisarla.

—no llora, ¿Por qué no llora? —

—tranquilízate, tranquilízate. Se ven bien, solo están asegurándose de que todo esté bien. Todo va a estar bien—

— ¿quiere cargarlo? — pregunto el doctor mirando a Haruka. La rubia abrió los ojos y miro a Michiru, esta asintió y haruka tomo a la criatura sintiéndose un poco fuera de lugar. En cuanto tomo al bebe en sus brazos la sensación desapareció. La bebe tenía los ojos de Michiru, era increíble. La pequeña la observaba con atención.

—Hola— dijo haruka sonriendo de forma inevitable. Su dedo hizo contacto con la manita del bebe—Me llamo Haruka. Bienvenida a este mundo—

— ¿haruka? — pregunto Michiru.

—Es una niña—dijo con una sonrisa acercándose a Michiru para entregarle a su hija. —Eres madre de una niña—

— ¿una niña? — pregunto la voz de un hombre entrando. —lamento la tardanza Michiru estaba en una junta. ¿Es una niña? ¡Esto es maravilloso! ¡Permítame tomarla! —

Dylan sin esperar la respuesta tomo a su hija en sus brazos y sonrió al verla.

—tiene tus ojos Michiru, tiene unos cabellitos negros. Se parece a los dos— exclamo extasiado. Luego se volvió hacia haruka.

—le recuerdo, es usted la esposa de Ada. Me dijo que había entrado para que mi esposa no estuviera sola. Se lo agradezco mucho. —

Dicho esto, Dylan se acercó hacia Michiru quien tenía una sonrisa forzada y hacia un esfuerzo por tener los ojos en su marido. Dylan Cobijo a la niña con sus brazos.

—No hemos pensado en un nombre— dijo Michiru viendo de reojo a Haruka caminar hacia la puerta —con todo lo que sucedió se nos olvidó—

—no hay ningún problema, tengo el nombre perfecto, esta niña no dejaba de comer dulces. Y ve esa risa, no hay nada más dulce que su carita. "eres un caramelo, hija" — exclamo Dylan—eres nuestro dulce. — menciono en inglés.

—Candy—dijo la madre acariciando el rostro de su hija

—Candy—repitió el padre que a pesar de su cara demacrada, esbozó una sonrisa tan amplia como la felicidad que estaba sintiendo.

CONTINUARA….


NA:

YA LA CUENTA REGRESIVA COMIENZA, QUEDAN CUATRO CAPITULOS MAS Y TODO HABRA TERMINADO.

AQUÍ HAY MUCHAS PISTAS A FUTURO, Y CREO QUE A ESTAS ALTURAS YA SE ESTA REVELANDO UN POCO MAS DE LO QUE SUCEDIÓ PARA QUE LLEGARAMOS AL EPILOGO.

QUIERO VER SUS TEORIAS. QUIEN DA MAS Y QUIEN DA MENOS.

COMO SIEMPRE UN ABRAZO Y UN AGRADECIMIENTO MUY GRANDE POR LEERME.