Fue el juicio contra el doctor Jerome y le dieron 3 años de prisión por daños en propiedad ajena y cumpliría su condena en Florida.
Candy fue a verlo a la cárcel.
-Jerome ¿porque actuaste de esa manera?
-Porque tú me pertenecías Candy, yo hice todo por ti, te apoye cuando más necesitaste ayuda.
- Te lo agradezco Lejeune, me duele verte aquí encerrado, te hubieras quedado en Francia con tu vida llena de éxitos.
Mi vida hubiera sido exitosa, si te tuviera a mi lado, me llené de envidia al verlos tan felices tomándose fotos, ¡William no te merece! Ni al pequeño Will.
-No puedo odiarte Jerome porque te aprecio, deseo de todo corazón que al cumplir tu condena regreses a Francia y rehagas tu vida, quiero que sigas adelante con tu carrera, eres un gran investigador sería un desperdicio que te destruyas con venganzas absurdas, olvídate de nosotros los Andrew, de Mariana Lewis y cásate con alguien que te ame.
-Entonces ¿me perdonas?
-Si te perdono, William y yo sacamos cuentas de todo lo que gastaste en mí y quiero pagarte.
-Candy yo soy millonario, lo que me sobra es el dinero, yo te quería a ti, el dinero no me interesa, úsalo para reparar los daños causados por el incendio. ¿William sabe que estas aquí?
-El me trajo, quiere que quedemos en paz. Es hora de despedirme espero que la próxima vez que sepa de ti, sea en la publicación de un periódico, en el cuál te premien por algún descubrimiento en genética.
-Así será Candy, se feliz.
-Soy feliz Lejeune.
Candy salió de la cárcel, estaban Albert y Will esperándola afuera. Ella se subió al coche.
Albert dijo: ¡Esa terapista a la que estoy viendo es buena!, ya no soy celoso, ¡imagínate! ¡para que yo mismo te haya traído a ver a este abejorro!
Candy dijo para probarlo: Entonces ¿me dejarás ir a la primera fiesta que tendrán mis compañeros de la universidad?
Albert dijo: ¡Alucinas Candy! buen intento, buen intento.
Pasaron dos meses y la terapista de Albert dijo: ¡Renuncio Señor William! ¡usted nunca va a cambiar! ¡No quiero que diga que fui su psicóloga!
-Por favor siga tratándome ¡siento que he avanzado!
-¿Acaso ya le permite usar bikini a su esposa en la playa?
-Ya la dejo que se lo ponga, sólo que con la recomendación de que yo esté presente y que sea en nuestra playa privada, en las reuniones del hotel o en las albercadas (fiestas de piscina) no le permito que lo use.
-¿A poco ya la deja ir a las fiestas de la universidad?
Si, la dejo ir, pero siempre y cuando se lleve a Will, ¡ni loco la dejaría ir sola!.
Ya ve Señor William, ¡usted no confía en su esposa!
En mi esposa si confío, en los que no confío son en los moscones que la acechan.
-Bueno ¿y deja que salga con sus amigas?
No, sus Compañeras son muy liberales y son mala influencia para ella, pero si permito que la visiten en la casa y estudien con ella.
Señor William, como le dije antes ¡Yo renuncio!.
Todas las mañanas Albert dejaba en la universidad a Candy, luego se iba con el pequeño Will al Corporativo, le puso un tutor de idiomas, otro para que le enseñara a leer y escribir, mientras él trabajaba Will tomaba las clases en una oficina exclusiva para él en el Corporativo.
Un día Albert recibió la visita de Archie y su familia.
-Tío, queremos que cuides al pequeño Archie por un mes, Annie y yo queremos irnos solos de vacaciones. La tía abuela no quiso cuidarlo dice que debemos llevarlo con nosotros a Europa.
-Pienso igual que mi tía Elroy, cuando Candy y yo vayamos de luna de miel, después de que nos casemos por la iglesia, llevaremos a Will con nosotros.
Tío, es que queremos encargar un hermanito para Archie.
Te entiendo, yo lo cuidaré, a Will le gustará tener un compañero de juegos.
-Gracias tío, no sabes lo feliz nos haces.
Albert llevó al pequeño Archie a la oficina donde Will recibía sus clases.
Will ¡te traje una sorpresa!
El puso una cara de alegría y exclamó: ¡Que me trajiste! ¿Dónde está la sorpresa?
Es tu primo Archie, se quedará unos días con nosotros, para que jueguen juntos.
Will con voz de decepción dijo: ¿Esa era la Sorpresa?
¡Si!
El dijo en francés : Archie tiene el cabello largo ¿Se lo puedo cortar?
No Will.
¡Papá! ¡Así parece nena!
Hijo, así me lo entregó su papá y así lo devolveré, ¡nada de hacerle ninguna Modificación! ¿Estamos de acuerdo?
Will frunció el ceño y dijo: Estamos.
-Después de varios días un inversionista invitó a los Rubios a una Albercada, ellos llevaron a los niños. En esa reunión estaba Mariana Lewis, era la novia de un hombre que pasaba de los cincuenta años pero que tenía mucho dinero.
Entraron los Rubios con el pequeño Archie. Candy se fue a la piscina con los niños, el pequeño Will sabía nadar porque Albert lo había enseñado, pero Archie todavía no. Albert se puso a platicar y hacer bromas con los demás hombres de negocios, Candy estaba con un blusón y un short de mezclilla dentro de la piscina porque Albert no la dejaba usar bikini. De pronto le dieron un pelotazo en la cabeza, Candy volteó y Mariana Lewis dijo: disculpa estamos jugando con el balón en la piscina.
El pequeño Will dijo: Mal hecho porque hay niños en la Alberca.
Mariana se fijó en Will y dijo: no se parece a William, para mí que es de Lejeune, ¡lo estás enseñando hacer insolente como tú Candy! ¿Y porque andas de ridícula con ese blusón?, acaso ¿no quieres enseñar las estrías que te quedaron después del parto? ¡de seguro tienes celulitis!, ¡se ve que no te cuidas! ¡Yo por eso no tengo hijos para no llenarme de estrías como tú!
Archie la miró con la boquita abierta no le había entendido a nada de lo que le dijo a su tía, pero el pequeño Will la miró molesto esperando a que Candy la agarrara de las greñas, no sabía que era celulitis o estrías pero el tonito que estaba usando con su mamá no era amigable. Candy sólo dijo: Niños, vamos al otro extremo de la piscina aquí vino una serpiente echando veneno.
Candy se fue al otro lado con los niños minutos más tarde Albert los fue a buscar porque servirían el almuerzo, a los niños los pusieron aparte de los Adultos.
Will le pidió a su papá que lo llevara al baño, Albert lo llevó y en el camino se le cruzó Mariana.
-Hola William
-Albert suspiró con lamento y dijo: Mariana ¡no pensé encontrarte por aquí!
William, dame un beso, sabes que no muerdo .
El pequeño Will pensó: ¡Esta es mi oportunidad para darle una lección para que no se vuelva a meter con mi mami! Will se bajó el boxer sacó su pequeño pene y orinó a Mariana.
¡Pero qué Niño tan cochino! -Exclamó Mariana
Will puso una cara de inocente y dijo: ¡Papi lo siento!, pero tenía muchas ganas y tú todavía te pusiste a platicar con esta abuelita.
Mariana dijo: ¡Es igual de insolente que su Madre!
Albert cargó a Will y dijo tratando de ahogar su risa: ¡Will eso no se hace! Con tu permiso Mariana, me ahorraste llevar a Will al baño.
Will miraba a Mariana y pensó: Lo que hice no fue suficiente, merece que haga más, de pronto se le vino una idea a la mente y le dijo a su primo Archie: Archie, mi papá y yo somos agentes secretos pero ahorita necesitamos de otro agente porque mi papá está ocupado, ¿te quieres integrar a nuestro equipo?
¡Siii! -Dijo Archie con alegría.
-Bueno hay una misión
¿Cuál es? Dime ¿qué tengo que hacer?
La misión se llama: Enrollando a la serpiente
Archie asustado dijo: ¿y cómo haremos eso? ¿Dónde está la Serpiente?
Will señaló a Mariana y dijo: ¡Esa es la serpiente!
El pequeño Archie vio a Mariana Lewis, sonrió y le preguntó a su primo:¿qué haremos con ella?
-Te explicaré, la misión consiste en que mastiquemos todos los chicles que podamos y luego se lo pegaremos en el cabello a la serpiente. Dime ¿aceptas la misión?
Archie sonrió y dijo: ¡Acepto! Ambos se apretaron las manos en señal de acuerdo.
Ellos se pusieron a masticar chicle hicieron 2 bolas cada uno, esperaron a que Mariana se sentara en la piscina, Will dijo: ¡es ahora o nunca! ¡vamos!
Ambos niños salieron corriendo, se acercaron a Mariana, Candy los fue siguiendo pero no llegó a tiempo y ellos lograron pegar las bolas de chicle en el cabello de Mariana.
Mariana gritó : ¡Mi cabello! ¡Chamacos del demonio!
Candy dijo: Discúlpalos, ¡ellos no saben lo que hacen! ¡son travesuras de niños!
¡Tú los mandaste!
-Eso es mentira, ellos sólo quería jugar contigo.
Albert se acercó, cargó a los niños y dijo: Discúlpense con la señorita.
Will volteó la cara y dijo: Discúlpeme por orinarla y arruinarle el cabello.
Albert dijo: bueno ya se disculpó mi hijo, adiós Mariana. Los rubios se despidieron del anfitrión.
Candy y Albert iban en el carro con una sonrisa, los niños iban atrás, Will estaba preocupado por el castigo que le pondría su papá.
Candy dijo: A ti te toca corregir a tu hijo.
Albert dijo: Aaa ¡tú quieres que yo sea el malo delante de él!
No William, a ti te corresponde hoy.
Al llegar a la casa de la playa, el pequeño Will bajó triste del carro con su boquita haciéndola para bajo, Albert lo agarró de la manito y lo llevó a la recámara, cerró la puerta y le dijo:
¡Will! ¡eso que hiciste! estuvo ¡Genial! ¡Ni a mí se me hubiera ocurrido!
¡Papá! ¿Me vas a castigar?
No, pero voy hablar en voz fuerte y tú vas hacer como que lloras ¿De acuerdo?
¡Si papi!
Candy se estaba comiendo las uñas con el pequeño Archie, Albert dijo en voz fuerte ¡ Y no lo vuelvas hacer! Agarró una sandalia e hizo ruido y Will gritaba ¡ay, ay , ay!
Después de ese incidente, Mariana se tuvo que cortar el cabello porque su estilista no pudo quitarle los chicles.
Llegó diciembre y todo estaba listo para la boda de los Rubios.
Chicas el próximo capítulo que suba será el último, ahí pondré los agradecimientos, Pondré la boda de los Rubios en la Iglesia, la luna de miel, quizás llegue la hermanita o hermanito de Will y pondré un fragmento de cómo será el pequeño Will en su juventud y veremos si a Albert se le quitó lo celoso.
Les recuerdo el Fic que quedó por este, se llama Mi obsesión por Albert.
Lindo Fin de Semana y si me dan comentarios lo subiré rápido jajaja si no hasta el próximo año. Saludos y Dios me las bendiga.
