Disclaimer: YuuYuuHakusho pertenece única y exclusivamente al gran MangaKa Yoshihiro Togashi. Únicamente me considero propietaria de este Fan Fic hecho sin ánimos de lucro.
Sumario: La guerra por los tres mundos ya ha empezado. Los dos ejércitos se ven las caras, dispuestos a luchar por lo que creen cierto. Es la batalla final.
Recapitulación: Poniendo a prueba
A punto estaba de pasar la séptima hora (el primer sol se estaba poniendo, mientras que el segundo ya amanecía) cuando Kuwabara dio un grito de golpe. Los tres que lo acompañaban lo miraron alarmados y vieron que éste estaba en pie (sus rodillas temblaban de manera que parecía que se iría a caer en cualquier momento) y señalando el campo de batalla.
Lo que vio Yusuke lo dejó sorprendido. Lo cierto era que había dejado de prestarle atención a esa batalla… sabía que era importante, pero que la que les esperaban a ellos cuatro era de aún más peso. No quería decir que no estuviera consternado por los suyos, entre ellos los Shinobi, pero es que su confianza era máxima.
El campo de batalla estaba casi vacío. De los… ¿dieciséis mil? … luchadores que estaban en ese lugar, quedaban como mucho trescientos. Se alegró de ver que entre ellos estaban los Shinobi, algunas Koorime, y solo quedaban unos cien de los Hirudegan.
«Eso pasa cuando se subestima al enemigo, Janenba» pensó alzando la mirada orgullosamente. Su cabello resbaló y mostró su ojos marcado. «Es, como diría Kuwabara… la fuerza del amor.» se sentía algo estúpido pensando eso, pero se dio cuenta de lo ciertas que eran esas palabras. «Volveré por ti, Keiko»
"No están" dijo Youko Kurama sacándole de sus pensamientos. Cuando se giró y quiso preguntarle de qué hablaba, vio que sus ojos dorados estaban fijos en donde habían estado los Hirudegan.
Ya no estaban.
Ya era la hora.
"Zaboit está en el Oeste" dijo Hiei con los ojos cerrados y el Jagan abierto, girando de un modo que Yusuke no pudo seguir. Hizo un leve movimiento con su cabeza hacia su izquierda. Yusuke y Kurama asintieron, Kuwabara no dijo nada. "No os muráis" El Koorime desapareció ante sus ojos.
"La energía de Tapion está en el Este" dijo Youko con una sonrisa demasiado parecida a la de Shuichi Minamino. Yusuke asintió y Kuwabara, que empezaba a entender, también movió la cabeza afirmativamente. "Yusuke, Kuwabara-kun… cuidaos mucho, en Ningenkai nos esperan" se giró y caminó hasta que dio un salto y desvaneció, dejando un rastro de polvo y un cabello plateado atrás.
"Hay dos energías más" comentó Yusuke mirando a Kuwabara con algo de tristeza. Kuwabara no dijo nada, sabía que Urameshi temía por él y por los demás; sonrió para que no se preocupara. "Janenba me espera en el Norte… así que te tocó el sur, pringao"
"No te mueras unas tercera vez¿eh?"
"Y tú no te mueras una primera" Se dieron la mano y empezaron a caminar en direcciones opuestas.
YuuYuuHakusho: La definitiva
Capítulo Treinta y Ocho: La definitiva I, Hiei vs. Zaboit
Había dejado atrás a sus compañeros con la esperanza de volverles a ver, ya fuera porque él no muriera o porque no perecieran los demás. Sabía que eso era poco probable. No es que desconfiara de las habilidades de los demás ni de las suyas, no, pero tampoco quería acabar esa lucha y saber que uno de ellos no lo había conseguido. No era un iluso. Las probabilidades que todos sobrevivieran era escasas… nulas. ¿Sería él, el que los abandonara? Esperaba que no…
Dejó de correr y su figura se hizo visible. Sus tres ojos estaban abiertos mirando fijamente y con odio a Zaboit, que estaba delante de él con una mirada arrogante que pocos podrían competir.
Sopló el viento y Zaboit empezó a reír a carcajada limpia, con una risa aguda y fría que envió escalofríos en la espalda del Koorime, mas su rostro permaneció imperturbable, no le daría a entender que una simple risa lo trastornaba. Pero en realidad, Hiei estaba aterrorizado.
Toda la confianza que había logrado acumular gracias a su nuevo brazo (cubierto por la capa, ése era un as en la manga que no desvelaría hasta el final), se había desvanecido cuando sus miradas chocaron con fuerza. El rojo carmín del Koorime se enfrentó al color miel, casi inocente de no ser por la sed de sangra casi demasiado evidente para ser real, de Zaboit.
Los dos sonreían a su manera.
El Hirudegan tenía una sonrisa macabra, casi impaciente, como un niño que está a punto de abrir el regalo más grande de Navidad. Sus manos descansaban en la empuñadura de las dos Kodachi's, sus brazos cruzados por encima del pecho, cubriendo el Jagan cerrado que se movía locamente bajo el párpado. Ya estaba en posición de lucha, sus piernas levemente abiertas y rodillas flexionadas. Listo para atacar a su presa. Su pendiente, el falso Hiruseki NA1, brillaba.
Hiei, como si sintiera esas emociones correr por sus venas, al principio se aterró al pensar en ello. El famoso pensamiento 'me va a matar' era el único sonido en su mente además del misterioso eco que resonaba con esa última palabra 'Matar, matar, matar, matar, matar…' , como un autómata. Pronto se convirtió en una obsesión: Matar a Zaboit. Recordó a Yukina. La ira que acumuló en su cuerpo. Su mano izquierda (la única que tenía a la vista) descansaba sobre su katana.
"Uy, es verdad" dijo Zaboit con voz suave "Perdona, no pretendí cortante precisamente el brazo que usabas y con el que invocabas el fuego negro… ush, de verdad, no me di cuenta" había tanta verdad en esas palabras como las de un mentiroso profesional.
"Qué importa. Por esto me he hecho incluso más fuerte" dijo Hiei lo más tranquilamente que pudo su cuerpo "Es más, esa deuda la pagarás con tu vida"
"Oh, no te preocupes, traeré tu cuerpo lo más compacto que pueda a la dulcísima Yukina" su sonrisa se hizo aún más grande cuando Hiei tuvo que morderse el labio para contener su ira. Su hermana y esa Mizu eran probablemente su punto débil. «Podré usar eso a mi favor…».
Pero estuvieron los dos quietos durante varios minutos, esperando una señal de entrada para atacar.
Hubo un súbito destello de luz que Hiei reconoció enseguida. La Rei Gan de Yusuke ascendía verticalmente rompiendo la quietud y la tensión que ardía en el aire y el viento seco. Zaboit también lo observaba con una sonrisa cada vez más amplia. Cuando la flecha azul se desvaneció por completo, los dos se movieron.
El primero en impactar contra el cuerpo de otro fue Hiei, que a pesar de la antigua amenaza no había desenvainado la katana y había atacado con el puño cerrado directo al estómago de Zaboit, que tenía las dos Kodachi's a mano y enfrente de Hiei, que los había esquivado gracias a su feroz velocidad y tuvo tiempo de atacar. Zaboit, sorprendido ante la nueva fuerza que demostraba tener el Koorime, antes de que tuviera tiempo de contraatacar, recibió una oleada de puñetazos.
Hiei estaba enfadado. «¿A qué juega?» pensó mientras se apartaba con una mueca frustrada en la cara y se ponía a seis metros de él, aproximadamente. Zaboit tenía los ojos muy abiertos, de la sorpresa, pero la sonrisa que expresaba era macabra. Se frotaba los golpes con los nudillos, aún con las Kodachi's en mano, creando una curiosa imagen. Hiei no apartaba los ojos de él, lamiéndose el puño que sangraba por un descuido. Cuando la sangre dejó de fluir, hubo un silencio.
No hubo tiempo de siquiera abrir los ojos cuando Zaboit ya no estaba. Hiei se movió también hacia su derecha para evitar ser atacado, aunque un filo invisible le cortó ligeramente la mejilla y le estropeó la ya hecha polvo camiseta. El Koorime gruñó mirando frenéticamente a los lados y buscando indicios… pero la velocidad y los movimientos habían empezado a levantar una nube de polvo más grande que él. Cerró su ojo Jagan, sabiendo que el más delicado. De inmediato se arrepintió de su estúpida decisión.
Como automáticamente, un brillo se hizo presente entre la espesa arena que seguía en el aire, y de inmediato, sin que siquiera Hiei tuviera tiempo de mover un solo músculo, un estallido de electricidad hizo explotar la zona acompañado de un grito de sorpresa por el Youkai de fuego.
Su espalda chocó bruscamente contra el suelo, dejándolo momentáneamente aturdido. Se puso en pie de inmediato, sabiendo que de no haber sido por la pared de polvo y arena, la corriente eléctrica lo hubiera carbonizado. «Así que él es un Youkai eléctrico…» pensó poniéndose en guardia «interesante» pensó algo macabramente. Se lamió los dedos por la anticipación. En su mente seguía resonando el eco de la palabra 'Matar'.
Cuando el polvo se disipó, mostrándole de nuevo lo que tenía frente a él, vio que Zaboit estaba con las Kodachi's en mano, formando una cruz griega en vertical y horizontal, con las piernas listas para impulsarse en cualquier momento hacia delante, detrás o los lados. Sus ojos de color podrido brillaban maliciosamente.
Lo que más le impactó, pero, fueron las corrientes eléctricas negras, rojas y doradas que danzaban rotamente alrededor de las espadas japonesas. Si eso tocaba su piel, por mucho que fuera un roce, sería mucho peor que el "Espacio Roto" de Mukuro.
Mukuro. El pensamiento de esa mujer, que había apartado después de su muerte, encendió aún más su ira por ese despreciable ser que estaba dispuesto a asesinar. Madre y Maestra de su hembra, Maestra y Guía de… él. Deseaba su venganza. Él respetaba a esa mujer y no dejaría que su muerte quedara sin pago. Mukuro le había dado su reino. Él le daría la paz. Así veía él las cosas.
Desenvainó su espada y el filo cortante brilló de color rojo: por la sangre que derramaría y por el fuego y calor que penetraba a través de sus dedos. Atacarían con sus armas y sus elementos. Una buena lucha, que bien lo sabía.
Pronto una llama engulló esa espada legendaria y sus condiciones eran las mismas. Hiei iría a comprobar si había entrado… no, si había sobrepasado el Nivel 0. El calor que le transmitía esa Katana la envolvía y así continuamente. La temperatura de su cuerpo sería una fiebre fatal para los humanos, pero él sólo sentía la adrenalina cruzar su cuerpo y las ganas que tenía de terminar con él, Zaboit, y de paso hacerle sufrir y agonizar, se multiplicaban.
"Je" rieron los dos subestimando al otro. Los dos tenían la misma cosa en mente. ¿Qué elemento ganaría¿La electricidad¿El fuego? Lo descubrirían en un momento, pero ninguno de ellos se movió. Hubo una explosión a su derecha, hacia el este. Ésa fue su señal de partida.
Hiei se abalanzó a toda velocidad hacia el momentáneamente distraído Zaboit. El Hirudegan se movió a un lado pero el acero ardiente, que era el filo de la katana de Hiei, le rozó el brazo izquierdo, creando una gran quemadura. El contacto del metal con la piel de Zaboit, pero, condujo unas corrientes eléctricas y paralizó momentáneamente al Koorime que, en cuanto pudo, se echó hacia atrás para no ser atacado.
Rápidamente avanzó su pie con un grito de furor y se empujó hacia Zaboit, que lo imitó con la misma locura. Se evitaron por milímetros pero a los dos metros voltearon su cuerpo y se volvieron a arremeter contra el otro, esta vez dispuestos a herir a su contrincante. En el último momento, dispuesto a engañar al otro, Zaboit se apoyó hacia atrás, evitando el golpe mortal de su contrincante y dejándole el espacio que necesitaba para atacar. Hiei se dio cuenta más tarde de su error cuando notó una de las Kodachi's rozar su hombro. al sentir el contacto del filo romper su piel, inmediatamente se movió, evitando el golpe que hubiera sido mortal.
"Hmm… eres más rápido que antes" dijo Zaboit chasqueando la lengua y mirado a su Kodachi adornada con sangre y electricidad. Una visión excitante, según su mente retorcida.
El Koorime gruñía tratando de ignorar los pinchazos de dolor. El corte no había sido profundo, pero el acero cargado de electricidad había roto su piel sádicamente, aunque el calor que desprendía la descarga lo cauterizó. La única sangre que escapaba procedía del corte horizontal de su hombro, creándole suaves espasmos de dolor. ¿Estaría cargado de veneno? No, por muy fea que fuera la herida, no parecía haber nada tóxico… Alzó su mirada y se encontró con Zaboit, que lo miraba divertido.
"¿No te cansas? Siempre atacamos ante una señ…" Zaboit fue interrumpido ante el fuerte y resonante sonido de un latigazo en el aire "Uy… no me hubiera gustado recibir eso…" calló al ver que el Youkai de fuego aprovechó su distracción para atacarlo. Al sentirse de pronto nervioso, cerró los ojos y dejó que fuera el Jagan quién tomara las riendas a partir de ese momento. La pupila violeta claro se giró a una velocidad que mareaba a Hiei, que corría rodeándolo.
El choque entre los dos Jagan fue brutal. Al verse descubierto, Hiei fue impactado a varios metros hacia atrás. Maldijo mientras se ponía en pie. Su Jagan era implantado, pero el del Hirudegan era de nacimiento. Y, por lo tanto, más poderoso.
Las probabilidades que tenía de ganar eran pocas, pero mientras las hubiera seguiría luchando, esa lección la había aprendido de Kuwabara, pese que no lo aceptaría nunca. Además, tenía que hacerlo por Okino, Mukuro y el resto de sus amigos.
Con un impulso muy fuerte en el pie, empezó a correr hacia el Hirudegan con una velocidad impresionante, pero el choque de las katanas indicó que Zaboit pudo detener el golpe e incluso contrarrestarlo, ya que Hiei tuvo que tirarse hacia lado para evitar que una de las Kodachi's atravesara su pecho y la otra su abdomen; volteando sobre el eje de su pie se agachó y atacó hacia el hígado del Youkai, uno de los puntos vitales. Zaboit logró esquivar y contraatacar, pero Hiei no se dejaba herir.
Así continuó varios minutos, un ataque, esquivo, contraataque y defensa, hasta que el Koorime decidió probar la astucia de su rival rompiendo con el ritmo y sin atacar cuando el Hirudegan se defendería inútilmente. Su plan funcionó porque había dejado una imagen restante gracias a sus poderes del Jagan (al que había aprendido a usar sin usar ki de más) y pudo introducir el filo de su katana en el abdomen del Youkai.
Zaboit dejó ir un grito de dolor y frustración mientras enviaba una corriente eléctrica al orgulloso Koorime al que envió volando a varios metros con la herida del hombro reabierta. No había podido clavar el filo profundamente, Hiei, porque un pinchazo y un dolor horriblemente intenso había resurgido en su hombro. Por suerte o desgracia, no sangraba.
El próximo destino sería la cabeza.
"¡Maldito Koorime bastardo…¡te mataré!" gritó Zaboit agresivamente, alzando sus dos Kodachi's en forma de cruz y arremetiendo violentamente contra Hiei, que chasqueó la lengua. Se movió y evitó ser herido a excepción del corte que recibió en el antebrazo, de codo a muñeca, que era la más grave que había recibido hasta el momento. La piel estaba rota y maltratada pero la sangre no circulaba. El maldito Hirudegan sabía controlar la temperatura de sus filos y la sangre no se perdería en una hemorragia, lo mismo pasaba si Hiei atacaba con esa katana legendaria.
Esos cortes que se producían dolían como lo harían normalmente, pero al no caer la sangre y tener la superficie seca, escocía aún más y no cabía la posibilidad de morir desangrado. Hiei sabía qué técnica debía usar, pero no quería mostrar el as en su manga, aún no. Si se arriesgaba… podría quedar él vulnerable y no estaba dispuesto a arriesgarse a ello.
"¡Argh!" gruñó Hiei cogiendo aún más fuerte la katana y enviándole un golpe. Los ataques se repetían sin herir más gravemente al otro de lo que ya estaban, pero los cortes se iban produciendo. Zaboit iba con ventaja… la presión psicológica sobre su frente lo afectaba más de lo que pensaba, al Koorime, que era consciente del intento de agresión psíquico del Hirudegan. Sabía que a ese paso no ganaría, de eso estaba seguro, y que si no se daba prisa moriría tratando de neutralizar el poder de su rival, disminuyendo su propio ki.
"Ugh…" Hiei se vio obligado a apartarse del feroz enfrentamiento cuerpo a cuerpo cuando recibió una descarga en la pierna izquierda que se centró en especial a lastimar su rodilla. Zaboit se rió corriendo a una velocidad inalcanzable y Hiei no pudo evitar un placaje que lo envió zumbando a varios metros, chocando contra el suelo y arrastrándose, abriendo sus heridas cauterizadas y dejando de sangradas unas gotas cuyo calor y humedad tan solo envió espasmos de dolor de un sitio a otro a través de sus magulladuras. El dolor era más intenso era el de la rodilla. Chasqueó la lengua poniéndose en pie torpemente y con el cuerpo temblando.
Zaboit lo miró con la cara deformada por la diversión. Tenía una mueca enferma en la cara, curvada en lo que parecía ser una sonrisa maniática y sus ojos brillaban con malicia. Hiei, que estaba bastante trastornado por el último golpe por un momento sintió la tentación de echarse hacia atrás y correr…
"No gritas bastante alto" dijo de pronto Zaboit con la sonrisa aún más grande y los ojos pequeños de un placer mudo. Hiei abrió mucho los ojos ante el comentario y la boca se abrió levemente, tratando de coger algo del áspero aire. Había algo en ese tono de voz que…
"Cabrón…" fue lo único que logró decir Hiei entre jadeos, apenas se podía aguantar con la pierna lastimada… se apoyaba casi todo su peso en su diestra… pronto se vio en el suelo y la agonía se multiplicó. Sintió su garganta secarse y un grito desaparecer con sus sentidos, toda su mente se centraba en su rodilla que ya se estaba tornando de un horrible color morado y negro.
"Uy…" comentó Zaboit fingiendo sorpresa "De verdad, no pensé que una pequeña desgarra como esa te rompería el hueso, los tendones, los músculos e incluso los ligamentos… parece mentira, si es que tengo una fuerza demasiado grande, qué será de mi" dijo en tono de mofa. El gruñido de Hiei se transformó en grito cuando Zaboit hundió su pie en su zona magullada… todo lo que fue capaz de asimilar la mente de Hiei era el dolor y el grito.
Parecieron ser siglos cuando Hiei por fin pudo volver a coger aire, los llantos suaves eran contados inconscientemente y los gemidos de dolor llenos de miedo le salían sin previa autorización. No sentía más que dolor a partir de su cadera y su cuerpo temblaba violentamente… y el temblor solo intensificaba su dolor y por eso temblaba aún más. Decir que estaba aterrorizado por esa muestra de poder que el horror era lo único que tenía en mente.
"Quién lo hubiera dicho… el Koorime Bastardo, el que dicen que no teme nada, está temblando delante de mí como un niño pequeño… mierda, yo me pensaba que el rival sería más interesante, puaj" comentó Zaboit en voz bastante alta. Hiei dejó ir otro grito de frustración, enfado y dolor cuando trató de levantarse y hacer que se tragara las palabras. No podía apoyarse en su pierna porque caería redondo en el suelo, ya sentía el cuerpo paralizado por el dolor…
«Pero no saldrás indemne de tus palabras» pero Hiei no podía hacer nada. Por mucha ira que recorriera sus venas y los impulsos que le obligaban a saltar encima de él y patearse hasta como un bruto, simplemente el dolor era demasiado intenso. Incluso había dejado de sentir la pierna… solo sentía los pinchazos que le proporcionaba esa descarga de vez en cuando (aún estaba en su cuerpo).
"¿Es que no vas a luchar? En un principio me parecías in rival digno y ahora ni te mueves para atacarme" dijo el Hirudegan acercándose peligrosamente y con una mueca. Parecía muy disgustado pero Hiei lo estaba más. Sentía palpitar su yugular de la ira y la cabeza le iba a estallar. El dolor no disminuía más.
"Cerdo… ¿y por qué no atacas tú¿Es que te doy miedo?" preguntó algo patéticamente Hiei mientras trataba de hacer algo parecido a una sonrisa burlona. «No es momento para jugar, pero no pienso morir como un cobarde» y pensó en Mukuro, en sus amigos, en Yukina, en… Okino. ¿Cómo reaccionaría Okino si él moría? Joder… no tenía ganas de saberlo. El que no pudiera por estar muerto ni se le ocurrió.
"No podrías ganarme con esas tonterías… antes de que mueras, por eso, me gustaría ver la cara que pones cuando veas esto…"
Un dolor agonizante creció desde su rodilla a su estómago (haciendo sangrar de golpe la herida), su pecho (cuyo corazón se detuvo, por un segundo y cuando latió lo hizo tan fuerte que pensó que se le romperían las costillas), su cuello (pensó que explotaría), su cara (que sintió contraerse de dolor con una mueca violenta) y su frente…
Casi sintió que su ojo explotaba dejando un rastro de sangre…
"¡UGHH!" vino el lamento de Yukina. Tenía los ojos fuertemente cerrados y la cara enrojecida y contraída por el dolor, sus labios estaban partidos en un grito silencioso. Lágrimas que se tornaban perlas caían en el suelo acompañando a otras de igual calidad. Sus manos estaban en su cuello, tratando de coger con sus finas manos la cuerda que la ahogaba mientras pateaba con fuerza las piernas en el aire, sin acertar a su atacante.
Su acompañante reía mientras sus ojos se llenaban de lujuria y tenía a una daga muy afilada en su mano. Cortaba a trizas la ropa de ella, rompiendo su blanca piel y tiñéndola de rojo. Su piel volvía a regenerarse y sus heridas se curaban. Cuando su piel volvía a estar blanca más cortes decoraban su superficie, cortesía del filo corto, e igual volvían a borrarse.
"Es increíble el potencial de recuperación de una Koorime… ¿qué se siente al no poder respirar?" fue lo único que vio Yukina antes de perder el conocimiento por falta de aire y dolor en el tronco.
Un montón de Youkai se abalanzaban a ella, aprisionándola en una cárcel demoníaca y recibiendo golpes que ya ni contaba. Los puños se concentraban en su cara, en su cabeza, en su tronco y en sus extremidades. Cuando una mano recta y uñas afiladas se hundió en su estómago, sus labios dejaron ir una mezcla de sangre y bilis. Sus ojos se habían abiertos desmesuradamente y su piel se había vuelto grisácea.
Los Youkai's la rodeaban sin piedad y la atacaban injustamente, todos a la vez sin que ella pudiera tener tiempo de defenderse. Sentía que su cara y los sitios donde había sido golpeaba se hinchaban y se cubrían de sangre. Dejó ir un grito de sus labios partidos y sangrantes.
"¡A por ella¡El Koorime bastardo moriría!" decía el que parecía ser el líder de ese grupo de salvajes. Parecía extremadamente interesado en abusar de los pechos de ella y su cara y ella hacía lo que podía defendiéndose con los brazos pero un último golpe en la cabeza fue lo que la envió en el mundo de la inconsciencia. De no ser porque sabía que estaba demasiado cansada, hubiera pensado que sentía que Hiei la observaba…
"Che… no sé como puedes seguir mirando esto sin excitarte… a mi esto me pone a cien" admitió Zaboit con los ojos cerrados de un placer vociferado en gestos. Cuando abrió su ojo se dio cuenta de que no tenía nada delante de él. La presencia de Hiei estaba a su espalda… y tenía los ojos y el Jagan muy abiertos, los tres de color rojo fuego… ¿era miedo lo que había sentido?
¿Miedo a ese ser que apenas se aguantaba y temblaba como una hoja¿Miedo a ese Koorime Bastardo que no era nada en comparación a él¿Miedo a ese pequeño Jagan implantado? Ja. No, él, Zaboit, no temía nada. No solo porque estaba en clara desventaja respecto al brazo y a la pierna, sino que era más fuerte que él…
"Un amigo me habló de la 'fuerza del amor'¿sabes?" dijo de pronto una voz a su lado. Era Hiei. "Y yo siempre pensé que era un idiota" dijo una voz detrás suyo. Hiei. "Pero veo que no lo era tanto" la voz estaba a su otro lado "por lo menos, no como tú por subestimarme" Hiei se encontraba a unos centímetros con los ojos entreabiertos por la frialdad que emanaban esas palabras… era como si hubiera olvidado el dolor que le había infringido…
«Pero… ¡CÓMO?» pensó el Hirudegan tratando de esconder su sorpresa «No puede ser… NO PUEDE SER. No me está asustando… será una imagen que habrá echado con lo que le queda de su Youki… solo eso» pensó tratándose de convencerse. Y lo había logrado, se había convencido de que no era Hiei el que se estaba superando en una situación así, ignorando el dolor y dejándolo atrás por proteger aquellos a los que quería…
Así que cuando Hiei sacó su mano metálica de entre la capa rota y sangrante y la clavó en el pecho de Zaboit, también se pensaba que era una ilusión óptica.
"Tal vez la 'fuerza del amor' de los ningen no sea un cuento… porque de ser así no podría haberte ganado…" musitó jadeante el Koorime con una sonrisa sádica en los labios. «Matar, matar, matar, matar, matar…» "¡JAO ENSATSU KOKURYUHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!" Zaboit solo abrió los ojos y partió levemente los labios cuando notó un calor entrar en su cuerpo… un calor no deseado… dolor… dolor…
Hiei observó con morbosa fascinación como de su mano metálica empezaba a crecer unas llamas negras que empezaron a envolver el cuerpo de Zaboit que desapareció con un grito desgarrador…
Notas de Autora: Antes de nada… no sé si os ha gustado o no este capítulo, no se siquiera si me ha gustado a mi xDD la verdad es que estaba en una situación en que no sabía qué más poner (me había quedado cuando le hieren a Hiei en la rodilla) pero al fin encontré ayuda. ¡GRACIAS MERNEIT! De verdad… me había quedado atascada mucho tiempo y simplemente no sabía CÓMO continuar, eso era lo peor.
Bueno, al fin lo he acabado. Espero que esta pelea estuviera en vuestras expectativas… me he centrado más en describir los ataques que el dolor que sienten cada uno, pero espero que sea bastante bueno, ha sido muy difícil escribirlo, así que pido piedad.
A ver cuándo publico las siguientes peleas… xD
NA1.Hiruseki es el nombre que recibe la lágrima congelada de las Koorime.
Notas 2: Perdón por tardar tanto en actualizar… mucha faena con los exámenes…
Notas 3: ¡HE SACADO UN 10 sobre 10 EN EL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN!
En el próximo capítulo: Kurama vs. Tapion.
REVIEWS:
GoldenPeony: ¡Me alegro que te gusten tanto los capítulos, espero que este no sea una excepción! Bueno, sobre por qué no presintieron la energía de Toguro era porque nadie se lo esperaba y porque con el tiempo había aprendido a ocultar su Youki… jaja, claro que eso no lo he explicado o.o aunque debería haberlo hecho. Y sobre eso que te gusta más Kuwabara que Hiei… te entiendo a mí también me pasa lo mismo (pese a que adoro a nuestro Koorime xD). Y sí, yo adoro cuando mis personajes preferidos SUFREN (Sarcasmo¿en serio?).
Sin Raven Black: ¡Jaja, no pretendí ofenderte cuando te pregunté si eras chico o chica, en serio! Creo que te envié el capítulo 31… ¿verdad? No estoy segura. Si no lo tienes, envíame un e-mail, no un review, por favor. ¡Espero que te guste este capítulo igual que los demás! Y en cuanto a las chicas… aún les queda salir, je.
Celine: ¡Jajaja¡Cómo me voy a ofender! La verdad era que la idea de Kazuma siendo hombre-lobo SÍ que es cutre, pero la idea también me gusta, no sé, pero no me arrepiento. Y sí, Janenba, lo que siente por Yusuke, es parecido a lo que sentía Karasu por Kurama: atracción, odio y lujuria. ¡Y he sacado un 10 en el trabajo! Weee. Me gustaría mucho ver tu TR… ¿qué nota sacaste?
Ana: ¡Espero que este capítulo también te haya gustado!
AngelNemesis: Bueno, la verdad es que Kurama ha sido escueto al despedirse de los demás porque… bueno, le conocemos, no es de los que se pondría a llorar, más bien de los que lo embotellan todo hasta que petan, jeje, le adoro. ¡Y síiii! Lo de que no se murieran de Hiei fue lo que más me conmovió de toda la escena… jaja. Y sí, Janenba está salido. xD
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