CAPÍTULO 36

Penny y Leonard regresaban en su auto a casa, con las órdenes de deliciosa comida Thai aún calientes y por supuesto, sin olvidarse del helado de chocolate con malvaviscos que Amy les solicitó con tanto anhelo.

"Se siente tan bien tenerlos de regreso no es así?", preguntó Penny con una sonrisa sincera y llena de luz.

"Sí, debo reconocer que me hicieron mucha falta, sobre todo Sheldon.", Leonard admitió.

"Le preguntaste a Sheldon qué piensan hacer ahora?, no sé, están viviendo juntos o es sólo por hoy?. Si me entiendes, verdad?, preguntó Penny.

"Bueno, al parecer Amy está viviendo con Sheldon desde que volvieron de Estocolmo, aunque, me sorprende que Sheldon no le ha hecho ninguna modificación a nuestro contrato de compañeros de apartamento. Para ser sincero, prefiero tenerlos cerca a ambos, ya sabes, por si me necesitan." Leonard respondió con honestidad.

"Sí, tienes razón, había pensado exactamente lo mismo. Principalmente por ella, fue obvio que su madre no tomó nada bien esto del bebé, se notaba que había llorado mucho, pobre Amy", añadió Penny.

"Así es, también me di cuenta, preferí no hacer preguntas al respecto pero evidentemente hablar con su madre la entristeció mucho." Dijo Leonard muy reflexivo.

"Estaba pensando que ahora que Sheldon y Amy han iniciado una pequeña familia, Dios sabe que nunca esperé decir esto, pero, creo que necesitan algo de privacidad, no te parece?". Penny tenía una idea en mente que quería comentarle a su novio.

"Ah, es verdad, qué sugieres entonces?". Leonard sonreía al imaginarse a dónde iba la conversación.

"Sugiero que tú y yo podríamos compartir mi departamento, si estás de acuerdo. De esa manera Amy y Sheldon tendrán su privacidad y nosotros podremos estar pendientes de ellos y ayudarlos con lo que necesiten."

"Me parece un excelente plan". Leonard había esperado tanto que llegara este momento. Por fin, viviría con Penny. Nunca se imaginó que ella sería quien le propusiera que vivieran juntos, claro que quería mudarse a su departamento, no podía ocultar su felicidad.

"Genial!, qué bueno que estemos de acuerdo!. Es lo mejor para Sheldon y Amy. Penny trataba de restarle importancia a la situación, pero en el fondo sabía que estaba por dar un paso enorme en su relación con Leonard y la verdad era que se sentía muy bien el hacerlo.

Leonard estacionó su auto y le dio la mano a Penny para bajar del mismo, juntos subieron las escaleras hasta el departamento donde se encontraban sus amigos.


La madre de Sheldon miró a Amy de los pies a la cabeza, aunque la había visto solamente un par de veces antes, algo en ella le parecía diferente; no podía distinguir que era. Sería su cabello, su ropa, no lo sabía pero definitivamente había algo nuevo en la novia de su hijo, le parecía que ahora se veía más bonita, con un resplandor especial en el que no había reparado en otras ocasiones. Se acercó a Amy y le dio un abrazo y un beso en la mejilla, sinceros mas no efusivos.

Amy podía notar aquella mirada de Mary Cooper, tan inquisidora y analítica. Evitó hacer contacto visual con ella, sintiéndose muy incómoda cruzó los brazos sobre su pecho y agachó la cabeza. Su rostro se encontraba totalmente ruborizado. Lo único que pudo decirle fue un tímido: Hola.

Sheldon aún no se recuperaba de la impresión que le causó la inesperada visita de su madre. Los tics nerviosos de siempre, se adueñaron de sus músculos faciales en pocos segundos. Tragó saliva y dijo: "Mamá, no esperaba tu visita, por qué no me avisaste con anticipación?".

"Sheldon, no pensé que estabas ocupado, veo que tienes compañía. Quizá llegué en un mal momento". Mary Cooper miró nuevamente a Amy. "Sin embargo, debo decirte que yo te avisé con anticipación que vendría a visitarte, te escribí un mail hace dos días, me pareció extraño que no respondieras".

En ese instante Sheldon se dio cuenta de que la última vez que había revisado su correo electrónico o su celular fue exactamente hace 48 horas, cuando estaba a punto de tomar el avión que los trajo desde Estocolmo a Pasadena. Súbitamente se levantó del sofá y corrió hasta su habitación. Al encender su teléfono notó que tenía varios mensajes de texto y mails sin leer, entre ellos, el e-mail que, en efecto, su madre le había enviado. Cómo pudo haber sido tan descuidado! Regresó inmediatamente a la sala, donde el gélido silencio entre Mary Cooper y Amy congelaba el ambiente.

"Voy a escribirle una carta de queja a la compañía de internet, tienen un pésimo servicio y no he tenido acceso a internet desde hace algunos días. Tu e-mail acaba de llegarme". Sheldon era pésimo para mentir, su madre podía ver a través de él como si fuese transparente.

"Bueno, eso ya no importa, como te dije en aquel mensaje, gané un viaje a Disney Land en el Bingo de la iglesia, decidí cambiarlo por un pasaje a Pasadena y venir a verte. Hace tanto tiempo que no estoy contigo, y extrañaba mucho a mi bebé".

Amy tuvo un ataque de tos, provocado por los nervios que le produjo escuchar esas últimas dos palabras: "mi bebé". Qué diría Mary Cooper al enterarse de que Sheldon, su bebé, iba a tener un bebé!.

"Disculpen!. Sheldon, podrías devolverme aquel libro que te presté hace unas 14 semanas, recuerdas?, es ese que trata sobre el periodo gestación en los primates superiores." Amy se levantó del sillón, esperando que Sheldon entendiese lo que trataba de decirle entre líneas.

"Mmm, periodo de gestación en los primates superiores?, no recuerdo haberte pedido ese libro, además a mi no me agrada la Biolo… gía. Sí, sí, ahora que lo mencionas, está en mi habitación, acompáñame a buscarlo". Al notar la mirada casi desesperada de Amy, Sheldon entendió al fin, lo que ella trataba de decirle.

"Shelly, qué te he dicho acerca de tener chicas en tu habitación a solas?". Preguntó su mamá.

"Que deje siempre la puerta abierta y que… Jesús mira todo lo que hacemos incluso con la luz apagada", respondió Sheldon muy avergonzado.

"Amén", añadió su madre.

Amy y Sheldon corrieron hasta la habitación del físico teórico como si así pudieran escapar de la embarazosa situación en la que se encontraban. Amy se sentó al borde la cama y colocó las manos en su cabeza como gesto de desesperación. Por qué tenía que pasar por algo tan incómodo y justo después de lo que pasó con su madre. Tenía que calmarse y pensar con claridad, respiró hondo y rodeó su vientre con las manos.

"Amy! Yo no sabía que mi mamá iba a venir, por qué no revisé mis e-mails?", Sheldon le dijo a Amy en voz muy baja para que su madre no le escuchara. Caminaba de un lado a otro de la habitación, con pasos largos, hasta que por fin se sentó en la cama al lado de Amy, tomando de sus manos.

"No vamos a decirle nada, no te preocupes, ya habrá momento de hacerlo. Salgamos a la sala, porque si nos demoramos, va a venir a buscarnos." Le dijo Sheldon tratando de tranquilizarla.

"Será mejor que yo regrese a mi casa, no me quiero imaginar lo que tu mamá pensaría de mí si se da cuenta de que estoy quedándome contigo en tu habitación." Dijo Amy.

"No me gustaría que tú y mi bebé estén solos, pero no tenemos alternativa por el momento. Tal vez puedas pasar la noche con Penny. Espero que mi mamá no se quede por mucho tiempo." Sheldon le dio un beso a Amy, muy suavemente. Ella asintió con la cabeza y tomó la mano que le ofrecía para levantarse de la cama.

Sheldon se sentía como un cobarde al no ser capaz de enfrentar a su madre y decirle que amaba a Amy y tendría un hijo con ella, le guste o no. No podría soportar el ver a Amy nuevamente desconsolada. Lo que pasó con la Sra. Fowler hace unas horas ya fue demasiado para ella, no era momento de darle otro disgusto así, pensó. Era realmente penoso que las abuelas de su pequeño homo novus fuesen tan duras e inflexibles en sus creencias.

Amy y Sheldon regresaron a la sala, soltando sus manos, justo antes de salir por la puerta de la habitación del físico. Mary Cooper se encontraba en la cocina, revisando lo que había en el refrigerador como si se dispusiera a preparar algo para cenar.

"Sheldon, no tienes casi nada en tu refrigerador, parece que no hubieses estado en casa durante semanas", le dijo su madre al verlo.

"Ehh, he estado muy ocupado en la universidad y Leonard también, no hemos tenido tiempo para hacer compras; pero descuida, Leonard y Penny fueron a comprar algo para cenar. Ya deben estar por regresar." Dijo Sheldon.

"Sí, ya debe estar cerca, nos traerán comida Thai para cenar", añadió Amy, tratando de lucir animada.

"Comida Thai?, nunca la he probado, espero que no sea como ese sushi que me llevaste a comer la última vez que vine a visitarte", dijo la madre de Sheldon con un tono de disgusto en su característico acento texano.

"No, no es sushi, además Amy no puede comer sushi porque está… porque es… alérgica a los mariscos". Sheldon titubeó, estuvo a punto de decirle a su mamá que Amy estaba embarazada, afortunadamente se dio cuenta a tiempo.

"Sí, soy muy alérgica a los mariscos, y creo que mi almuerzo de ahora podría haberlos contenido, no se preocupe si me excuso para ir al baño de repente, no me siento muy bien de mi estómago", dijo Amy frotando su vientre que apretado por su falda, se ocultaba bajo su suéter a rayas.

"Oh, querida, quieres que te prepare un té de hierbas", preguntó la madre de Sheldon, sin quitarle la mirada a Amy.

"No, no se moleste, ya se me pasará", respondió Amy.

En ese momento Leonard y Penny llegaron como enviados del cielo, desviando la atención de Mary Cooper por unos instantes.

"Señora Cooper, no tenía idea de que vendría", dijo Leonard, que no podía estar más sorprendido con lo que sus ojos veían.

"Qué bueno verla, ya la extrañábamos", dijo Penny tan amistosa como siempre.

"Pues parece que mi visita a causado una revolución entre ustedes, yo sigo sin comprender por qué les parece tan extraño que haya querido venir a visitar a mi Shelly Bean". La madre de Sheldon empezaba a sospechar que había algo que le ocultaban. Sheldon y su grupo de amigos solía actuar de manera peculiar, pero no tanto.

"No, no es eso, es que nos ha sorprendido gratamente", añadió Leonard. "Por qué no empezamos a comer, muchachos, su mee krob se va a enfriar".

"Mee… krob?, ya no saben que inventar aquí en California, con lo sencillo que es preparar un buen filete de carne, término medio, casi sangrante", mencionó Mary Cooper al ver la comida que repartían Amy y Penny.

Al escuchar las palabras de la madre de Sheldon, Amy inevitablemente recordó la última vez que comió carne roja y cómo había pasado vomitando aquella noche. De pronto sintió aquella familiar sensación de espasmo en su esófago, intensa salivación y náusea. "No por favor, ahora no", se dijo a sí misma. Nuevamente el olor de la comida que tenía en frente le parecía demasiado intenso y penetrante, no podía evitarlo, se cubrió la boca con su mano y corrió hacia el baño. "Con su permiso", fue lo último que pudo decir.

Sheldon se levantó de su sitio del sofá como si fuera impulsado por un resorte, iba a correr al baño detrás de Amy, como hacía siempre, pero se detuvo ante la mirada cuestionadora de su madre. Ojalá que Penny y Leonard no mencionen nada del embarazo, pensó, mientras se sentaba nuevamente en el sofá, con el rostro completamente sonrojado.

Leonard y Penny se miraron el uno al otro, entendiendo que la madre de Sheldon no sabía nada de lo del bebé, permanecieron en silencio.

"Pobre chica, creo que el… almuerzo en realidad le sentó muy mal, le prepararé un té de manzanilla", dijo Mary Cooper levantándose de su silla y dirigiéndose a la cocina. Puso la tetera sobre la estufa y volvió a la sala. Se acercó a su valija y extrajo una pequeña caja de cartón. "Casi me olvido, tu abuela te envió unas galletas que ella mismo preparó, son de avena, las que te gustan".

"Yoo hoo, mi Meemaw me hizo galletas". El rostro de Sheldon se iluminó al tomar aquel paquete y percibir el olor de las mejores galletas de avena del mundo. "Por cierto, son sólo para mí", les dijo a sus Leonard y Penny que lo miraban con ganas de probar las galletas.

Amy regresó del baño, sintiéndose terrible. Se sentó al lado de Sheldon quien le ofreció un plato de comida Thai, el cual Amy ni siquiera pudo mirar por la náusea que aún sentía. No podía entenderlo, por qué su cuerpo actuaba de las maneras más impredecibles, pensaba mientras removía la comida con un tenedor.

"Si te sientes mal no lo comas, Amy", le dijo la mamá de Sheldon mientras se acercaba a ella con una taza humeante. "Toma te hice un poco de té, es de manzanilla y jengibre, es lo mejor para las náuseas".

"Gracias", dijo Amy sonriendo para tratar de contener sus ganas de llorar. El té realmente empezaba a hacer que se sienta mejor. No se suponía que las náuseas durarían más o menos hasta las trece semanas?, pensó.

Sheldon ya había terminado de comer su cena, y aunque insistió en que Amy probara unos cuantos bocados de su comida, al no poder conseguirlo, se comió también la porción que le correspondía a su novia. Estaba realmente hambriento, así que lo lógico sería continuar con aquellas galletas que su Meemaw le envió. Se dirigió a la cocina y se sirvió un vaso de leche para acompañar las galletas.

Al observar aquellas apetitosas galletas de avena con canela, Amy no pudo resistirse a probarlas. Sabía que Sheldon no compartía las galletas que su Meemaw le preparaba, pero aún así quería comer al menos una. Sheldon volvió a la sala con su vaso de leche y su caja de galletas. Su madre conversaba que conversaba animadamente con Leonard y Penny, de tanto en tanto, desviaba su mirada para observar la interacción entre Amy y su hijo.

Cuando Sheldon se dio cuenta de que Amy lo contemplaba mientras comía, le ofreció amorosamente la caja de galletas para que tomara cuantas quisiera. Mary Cooper, Leonard y Penny lo miraban con incredulidad. Nunca lo habían visto compartir nada que su abuela le hubiera preparado.

Sheldon tenía razón, eran las mejores galletas de avena del mundo, nunca había probado algo tan delicioso, se sintió feliz con el simple hecho de saborearlas. Tomó una galleta, luego otra y otra. Sheldon parecía contento al compartir con Amy. Sólo con Amy.

Cuando se sintió satisfecha, Amy se puso de pie para ir a la cocina y lavar su taza y algunos platos. Después de comer las galletas de Meemaw, la neurobióloga se olvidó incluso de su antojo de helado de chocolate. Sheldon se encontraba ahora jugando con Leonard y Penny algún juego de video en su consola. Mary Cooper la acompañó hasta la cocina, para ayudarla a lavar los platos.

"Veo que ya te sientes mejor Amy, recuperaste el color de tus mejillas", dijo casualmente la madre de Sheldon.

"Sí, gracias por el té, fue de gran ayuda", dijo Amy.

"Claro, es una receta que mi madre me enseñó, funciona de maravilla. Cuando estuve esperando a mis hijos, era lo único que me ayudaba. Tuve unas náuseas matutinas terribles con George Jr. y aún peores con Sheldon y Missy porque eran gemelos". Dijo Mary Cooper mirando a Amy fijamente a los ojos. Tenía la misma mirada de su novio cuando hacía algún descubrimiento trascendente. Amy trató de desviar la mirada, pero la madre de Sheldon la tomó suavemente del brazo.

"Ya está un poco tarde, creo que es mejor que me despida de todos y vaya a casa", Amy dijo con voz temblorosa.

"Antes de que te vayas, hay algo que quiero preguntarte", Mary Cooper no iba a dejar que Amy se le escape. "Cuántos meses tienes?".

Amy palideció de repente, no sabía qué decir, Mary Cooper lo había descubierto todo. "Cuántos meses?". Amy buscaba desesperadamente la mirada de Sheldon que continuaba concentrado en aquel juego de video.

"Sí, me gustaría saber cuándo va a nacer mi nieto. Debes tener unos tres o cuatro meses, cierto?". Mary sonrió dulcemente.