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PARTE 37: ESTE ESPACIO ENTRE NOSOTROS

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El recorrido desde su base (consideraba la base anexa como suya) tardaba solo un par de minutos. Lo único que no le gusta de la disposición de la base es que debe atravesar la pista principal. Hay un carril para el paso de vehículos, pero le crispaba los nervios porque es también la vía de paso para las aeronaves que se preparan para despegar y aterrizar.

La pista tiene 2400 mts de longitud, y la aeronave mas pesada solo utiliza mil para despegar. Los aviones grandes atraviesan la vía 2, que esta en el medio de la pista, para ir a la pista y despegar, mientras que los VF utilizan la vía 2 después de aterrizar y regresar a los hangares. Significaba que la pista siempre era usada por la mitad, lo cual no se había previsto cuando la base fue construida. La torre de control queda en la cabecera de la pista, y en los últimos días se ha empezado la construcción de una segunda torre mas hacia el otro extremo de la pista. Ese es el tipo de cosas que solo la experiencia puede sacar a la luz.

Igual era con el entrenamiento. A pesar de contar con poco tiempo para instruir a los pilotos, los chicos lo hacen bien. Lo único que le incomoda es que no se ha involucrado mucho. Cuando tuvo que ir a Rusia, sus chicos (ya los consideraba también suyos) pasaron impecablemente las clases básicas sobre los sistemas del Valkyrie, pasando con sobresaliente en el examen teórico y practico de los sistemas. Pozniak y McKenzie lo hacen de maravilla, sobre todo si solo están siguiendo el cronograma que había diseñado.

Por lo general no hay mucho transito entre las dos bases, y Engel había aprovechado para lanzarse a la máxima velocidad permitida. Hubo una vez que le tenia miedo a los autos que corrían a mucha velocidad, pero al igual que los aviones, si tiene el control el miedo desaparece. Lo mismo pasaba con su miedo a las alturas, le daba miedo asomarse por la ventana de un 3 piso, pero si estaba a los mandos de un avión a 41 900 mts, era como si estuviera parado en una acera.

Los costes de las uñas de Polina han tardado mucho en cicatrizar, como si su piel fuera muy propensa a no sanar rápidamente. Tiene las heridas cubiertas por una gasa, que hace ver como si la cosa fuera más grave, pero no puede andar por allí mostrando lo que claramente son marcas de uñas de mujer. De vez en cuando le picaba, y lo único que puede hacer es frotarse con delicadeza, o se le seguirán abriendo las heridas. Por eso cada cierto tiempo esta llevándose la mano a la cara, frotándola lentamente, mientras mira a la persona que le habla.

"Es muy importante, Gennadi. Tenemos 360 Valkyries en toda la fuerza que manejamos sin contar los nuevos que estamos produciendo en las fabricas, y solo 189 pilotos calificados. Ya vera que necesitamos eso de urgencia. No nos podemos dar el lujo de quedarnos rezagados si se presenta una emergencia. En el Satélite Fabrica la fabricación de cruceros no comenzara hasta final de verano, y no quisiera verme en la situación de que no tengamos ni siquiera una nave espacial respetable para defendernos en caso de un ataque orbital. Britai no podría manejarlo solo, recuerde que solo tiene una escuadra de naves, y un ataque a gran escala seria suficiente para borrarnos a todos del universo." – explica Gloval, para luego encender su pipa. "Ni siquiera tenemos el tiempo para organizar una verdadera academia, y todos los soldados que hemos calificado después de la guerra han sido suboficiales y personal enlistado. Los únicos oficiales en activo son los que sobrevivieron a la guerra los que han sido ascendidos de suboficiales por meritos."

"Pero de nada sirve tener producción en serie de pilotos si después los matan en masa. No solo hay que enseñarles a volar en 16 semanas, hay que enseñarlos a ser mejores pilotos. Hace 12 años me gradué, y aun sigo aprendiendo." – dice Engel quitándose la mano de la mejilla herida.

"¿Quiere que hayan curso de recalificación?"

"Me esta entendiendo, Bruno." – afirma Engel.

"¿Esa recalificación se podría hacer en su base?"

"Sí, en parte. Tenemos espacio para otro escuadrón residente, pero seria mejor..."

"Ampliar la base aérea no es posible ahora. Recuerde todo el alboroto que hicieron los civiles cuando empezamos a construir su base. Además que no podemos darnos el lujo de hacer un gasto como ese en estos momentos."

"Si no buscaran una razón para quejarse no serian civiles."

"Bueno, creo que en este caso están en su derecho. Nuestros niveles de recursos disponibles para estas cosas son escasos, pero no críticos. Espérese un tiempo y puede que hasta le construyamos una nueva base para su academia."

"Con cancha y todo si no es mucha molestia."

"No se preocupe, tendrá una de cuatro pistas de asfalto, un hangar como para meter un portaviones, piscina olímpica, campo de baseball, una cancha de Quidditch y hasta un dragón colacuerno húngaro como la mascota de la base... pero todo pagado de su bolsillo."

"Entonces que sea con pista de tierra y un hangar de laminas de cinc para amontonar los VF uno encima de otro, los cadetes dormirán en tiendas de campaña que ellos mismos tienen que traer y un perro callejero, para que me salga mas barato.

"Después hablamos de eso. Si no tenemos mas nada que decir... ¿Misa?"

"Por mí esta bien." – dice Misa quien solo había estado escuchando y riéndose al imaginar a Engel paseando el dragón por las calles con un collar como si fuera un perro.

"Entonces nos reunimos la semana que viene." – dice Gloval.

Los dos oficiales esperan que Misa se ponga de pie para levantarse. Engel recoge sus papeles y los guarda en su maletín. Saluda a Gloval, quien se adelanta para darle un saludo marcial y un apretón de manos. Misa saluda a Global, mientras Engel se encamina a la puerta...

"Gennadi..."

La voz de Misa le hace detenerse. No es común romper el protocolo... al menos el que ellos se han impuesto.

"Sí, Misa."

La joven oficial saca la mano del bolsillo bajo de su chaqueta, y la extiende mostrándole una tarjeta blanca adornada con un par de ángeles cómicamente dibujados en la portada.

"Quiero invitarlo... a mi boda." – dice Misa en un tono de voz vacilante que Engel nunca había escuchado.

"¿En serio? Quiero decir... gracias...bueno..."

Misa sonríe al ver a Engel vacilar.

"No estoy acostumbrado a que me inviten a nada." – explica Engel mientras tantea la invitación como si quisiera cerciorarse que es verdadera. "¡Felicidades!"

Engel se le acerca y le da un ceremonioso abrazo ruso seguido de un beso en la mejilla izquierda, otro en la mejilla derecha y uno de regreso a la mejilla izquierda.

Misa se sorprende mucho, porque solo esperaba de él solo un apretón de manos y tal vez una sonrisa.

"No conozco mucho a ese afortunado de Ichijo, pero si lo ha elegido a él, es que debe tener algo especial que no tiene los demás."

"Algo único, eso se lo puedo asegurar."

"Cuénteme que se necesita para tener a una mujer como usted."

"No se lo voy a decir."

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Lo había encontrado en medio de una pila de chatarra, junto a partes de otros aviones y automóviles. Toda esa chatarra estaba preparándose para su selección para reprocesamiento. En estos tiempos todo se recicla, incluyendo los propios vehículos Zentraedi destruidos. Luego de seleccionados, procesados y fundidos se pueden utilizar para cualquier otra función.

Como personal del Departamento de Proyectos de Defensa, una de sus prioridades había sido la de encargarse de las plantas de reprocesamiento de materiales.

Había sido a mediados de diciembre del año pasado que lo había encontrado, oculto por una ligera capa de nieve. Era un viejo pero muy bien conservado Long EZ. El aparato no tenia motor ni la cúpula de plexiglás de la cabina ni los asientos, ni tampoco algunos de sus instrumentos, pero el de control por varillas si se encuentra en su lugar, completo y en perfecto estado.

Un aparato muy liviano con sus 400 kilos que fácilmente ocupan poco espacio en el hangar donde esta guardado, junto a su SV-51, que ha permanecido de hangar en hangar desde que lo voló de verdad durante la batalla de Brasil. No ha tenido tiempo de ocuparse de el, aun conservando en sus alas los agujeros de los disparos.

Le tentaba deshacerse de el, pero le trae muchos recuerdos, buenos y malos, pero que valían la pena recordar. Ha estado con él desde hace ya tantos años. Recuerda cuando sentó a Sabina en la cabina para mostrarle como funcionaba. Sabina había sido una piloto frustrada, que no continuo en la escuela de vuelo a su lado por tener problemas en la columna, pero que al menos había logrado volar helicópteros y ser una oficial destacada de infantería.

La cubierta de su SV es de material compuesto menos resistente que la de un Valkyrie (tenia que reconocer que en Rusia nada llega a tener la misma calidad que lo hecho en occidente) pero compensaba eso con una cubierta más gruesa. Había modificado un Gunpod GPU-11 para poder utilizarlo, ya que el original GSH-371 por alguna razón se ha negado a funcionar correctamente. Había disfrutado en su soledad cuando lo había restaurado durante su estancia en el Macross, pero ahora duda que puede siquiera realizar de nuevo esa tarea. Puede que lo deje así como esta, quizá en un futuro lo haga de nuevo.

Pero ahora sus esfuerzos están en el pequeño Long EZ que ha consumido sus fines de semana.

El pequeño Long EZ ahora tiene una apariencia mas digna con cristal nuevo, montado sobre sus propias ruedas y luciendo su gran y nueva hélice de tres palas conectada a un nuevo motor.

La tecnología de transporte a avanzado mucho, y en los años posteriores a la reconstrucción se han implementado tecnologías que antes por razones de conveniencia económica para las empresas petroleras y automovilísticas no se habían ni siquiera investigado. Los autos que corren por las calles son impulsados por motores eléctricos. Los reactores termonucleares proporcionan la suficiente fuerza eléctrica a bajo costo como para mantener estos vehículos con el mínimo de gasto económico y de recursos naturales. Las baterías que utilizan estos vehículos acumulan energía equivalente a varias veces su peso en gasolina.

Los militares, el mayor consumidor de combustible en el pasado, ahora son él mas bajo consumidor. Los Valkyrie literalmente vuelan calentando aire para impulsarse debido a sus motores de reactor que tardan 5 años en agotar su combustible (de hecho no se ha presentado el caso de ningún vehículo que haya tenido que reabastecerse de combustible nuclear), mientras que los vehículos de tierra (tanques, vehículos blindados, Destroids) igualmente utilizan baterías y motores eléctricos.

Para Engel nunca es problema conseguir piezas para aviones. Recoge lo que supuestamente era defectuoso y lo repara, aunque de vez en cuando hay algún suboficial que quiere estar de buenas con los oficiales y le da una mano con eso, como en este caso, donde pudo encontrar un motor de 280 hp y dos pares de baterías. El resto lo haría el mismo.

Mas bien arreglarlo es por pasatiempo que por una necesidad real de volarlo, tener algo mas que hacer que él ejercito. Algunos oficiales tienen otros pasatiempos en sus días libres. Pozniak y su esposa se dedican al programa de la granja de repoblación de animales, mientras McKenzie y la Zentraedi con la que se casó hacen trabajo social. Pero Engel no es del tipo que dedique mas de su tiempo al servicio a otras personas.

Hay gente que cada minuto en su trabajo es una agonía, solo esperando que llegue la hora de salida para volar a sus casas. Personas que trabajan casi por obligación, que no disfrutan su trabajo. A la gente le gusta el dinero, pero no les gusta trabajar, como si el dinero y el trabajo fueran dos cosas distintas. Para Engel su trabajo realmente es su vida, porque todos sus amigos y conocidos están en él ejercito. Toda su vida gira en torno a ese mundo, por lo que le es difícil concebir una vida fuera de el. Trabaja en cosas para las cuales a estudiado y se ha entrenado. Algunos le dirían que sigue en la milicia por el amor a las armas y a la utilización. A decir verdad a él no le interesa es volar y la tecnología que involucra.

Su abuelo Alexander le había inculcado el amor por el vuelo narrándole sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial. Su abuelo era muy descriptivo cuando hacia sus narraciones, imitando a la perfección los movimientos y sonidos de la batalla. Lograba hacer ver todo tan emocionante, hacer ver todo con ese realismo que incluso podía ver en su imaginación los detalles. Pero Alex Engel solo hacia ver el lado hermoso del vuelo, ocultándoles el miedo, la angustia, sentimientos, esas cosas que a veces no se veían en las fotografías.

Fotografías... a Alexander le había gustado fotografiar. Cuando estuvo trabajando en Rechlin en 1942 había ayudado a la sección fotográfica, destinado a grabar las pruebas de los aviones experimentales que se probaban en esa base.

Pero también su abuelo se había dedicado a fotografía cosas vivas. La cosa más viva que había fotografiado en Rechlin había sido Hanna Reitsch. Había sido una mujer maravillosa, sobresaliendo por sus habilidades en una época, y sobre todo un sistema político, donde una mujer solo debe vivir encerrada en su casa criando hijos. Doctora en medicina pero que había desviado su interés a ser piloto. Fue la mejor de todos, una mujer valiente que llego a volar todos los prototipos de cuanto aparato volador fue construido por Alemania.

Alexander se había enamorado de ella por esas cualidades especiales, sus dotes fuera de lo común en su condición de mujer, porque era una mujer de apariencia frágil, con 1.50 mts y 50 kilos, que podía dominar esos enormes y poderosos aparatos con la punta de sus dedos. Una mujer delgada, de maneras suaves y voluntad de hierro. Por desgracia el amor no fue reciproco en su caso...

En retrospectiva, Gennadi se da cuanta que también ha admirado esas cualidades en una mujer.

Gennadi había entrado en él ejercito para poder volar. Y lo ha hecho bien, siendo uno de los mejores. Él ejercito llenaba su vida, y no se cansaba porque podía hacer cosas que sabe hacer, demostrando que podía hacerlo bien. Engel es muy egoísta en ese aspecto, porque no volaba para defender a la población civil, lo hacia para sí mismo.

Lily (por alguna razón a empezado a llamar Lily a Larissa) esta como una niña mirando el SV. Lo mira en cada detalle, sorprendida que fuera el mismo aparato que había visto desaparecer en el horizonte hace ya 4 años. Lo examina con el ojo clínico de un piloto antes del vuelo, moviendo los alerones, golpeando uno que otro panel, metiendo los dedos por los orificios de bala. Lily había volado este aparato mucho antes que él supiera de sus existencia, pero el destino la había llevado por un camino en el que le impedía volar de nuevo.

"¿Y todavía vuela?" – pregunta ella, aun mirando el cristal, ahora transparente, de la cabina.

"Si, pero me prohibieron que lo volviera a volar."

"Si, me contaste que Polina te la quiere quitar."

Lily tantea un pequeño panel en el fuselaje cerca del marco de la cabina, y al girarlo con rapidez se suelta y sale una escalerilla plegable que llega al suelo. Con una agilidad que había creído haber olvidado y sin importarle llevar falda, la mujer sube la escalerilla y se deja caer sobre el asiento. Se queda un rato mirando los instrumentos, muchos de ellos reemplazados por equivalentes occidentales, y que se nota que prácticamente forzaron para que entraran en sus sitios. El asiento estaba un poco adelantado, incluso después de tantos años lo puede notar, para darle cabida a un segundo asiento del mismo modelo. Se lo había podido adaptar porque el asiento trasero no lleva ningún instrumento delante, y había un espacio de un metro detrás del asiento original.

Le gusta este detalle.

Engel se sube a la escalerilla y se queda apoyado del marco, examinando lo que hace Lily.

"No se te ocurra encenderlo." – le advierte Gennadi, viendo que Lily agarra la tablilla de procedimientos. "De todas formas no he recargado la batería."

"No lo quería hacer. Dudo que aun pueda levantarlo como debe ser, y quisiera ahorrarme la vergüenza."

"¿Que se siente no volar en tantos años?"

"Como si estuviera paralítica." – contesta mientras se estira para acariciar el cristal del HUD (reemplazado también por la versión estándar del Valkyrie).

Lily se estira hacia Gennadi y le da un beso.

"¿Cuándo me llevas a volar?" – susurra Lilya apartándose un poco.

"Cuando termine el avión."

"¿Por qué no me metes en tu cuerpo de entrenamiento? Así justificas tenerme aquí y saco mi licencia de piloto. Imagínate la escena, eres tan buen instructor como el mejor que le enseñas a una enfermera a volar un Valkyrie. Puede que hasta te asciendan. Para que después no digas que no te ayudo en nada.

Engel solo se ríe al escucharla y por iniciativa propia le da otro beso.

"¿Estas enamorado de mí?"

"No, solo me gusta aprovecharme de las mujeres fáciles."

"Eres un degenerado." – dice regañándole, pero dándole otro beso. "Inmoral pervertido. Te denunciare por haber abusado de mí..."

"¿Y que harás para detenerme? Eres solo una enfermera y yo un militar condecorado con años de carrera. ¿A quien le van a creer?"

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El salón del club de oficiales es lo suficientemente espacioso para muchas actividades, bailes, conferencias, y en este caso una boda. Con una buena iluminación natural por la luz que entra por en inmenso ventanal ocupaba una pared entera.

Fácil hay unas 100 personas reunidas. Militares, civiles, gente de la prensa. Misa había decidido que solo invitaría a gente que realmente se interesara por su boda y no para estar simplemente allí.

Los fotógrafos son muy discretos, hasta que encienden sus cámaras con flash, casi dejando ciega a la victima de turno.

El salón es tan espacioso que hay un espacio en el frente y adelante, mirando hacia la tarima, donde están alineadas las sillas de los invitados. Las mesas redondas con manteles amarillos están en el perímetro, sin estorbarse unas con otras.

El primero en llegar es el novio con la madrina, o sea un nervioso Hikaru Ichijo acompañado de una muy bonita Milia Fallyna Jenius, quien no deja de acomodarle el cuello del traje. Hikaru usa un traje negro muy apropiado para la ocasión, mientras que Milia lleva un vestido blanco y verde claro muy bonito.

Entonces llega la novia del brazo del Almirante Gloval. El Almirante lleva su chaquetilla de gala color púrpura oscuro con todas las cintas de sus condecoraciones.

Misa Hayase se ve radiante con su vestido blanco. Su largo cabello castaño esta cubierto por una gran y ondeante pañoleta. La falda del vestido, a pesar de llegar hasta los pies e ir barriendo allá por donde pasa, deja entrever sus tobillos al caminar, cubiertos por unas medias blancas, y rematados en unos exageradamente incómodos pero preciosos zapatos blancos de tacón.

La ceremonia es oficiada por un Capellán de la Naval vestido con su impecable uniforme blanco de gala.

"Estimados amigos, nos hemos reunido aquí para ser testigos de los votos nupciales que Hikaru y Misa harán ante Dios este día. Este es un momento especial que vivirá para siempre en los corazones de los que estamos aquí reunidos. Dios instituyó el matrimonio en el principio: Y dijo Dios, no es bueno que el hombre esté sólo; le haré ayuda idónea para él. Entonces Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Es mi oración que los presentes que ya han contraído matrimonio sean recordados los votos que hicieron en un día. Quizá el evento de hoy haga más fuertes los lazos de amor entre ustedes. Creo que esto sería el más hermoso regalo que la boda de Hikaru y Misa podrán ofrecernos. No creo que haya alguien en esta congregación que trate de impedir la unión de estos jóvenes y siendo que el silencio que guarden para con esta pareja contribuirá a la felicidad de la misma, que su comentario sobre este hogar sea siempre para bien y edificación del mismo."

De hecho nadie hace ningún comentario, aparte de un par de toses secas y un número indeterminados de bostezos ahogados. El Capellán continua con la ceremonia.

"Ya que ustedes se han escogido como compañeros de vida, por favor tómense de la mano."

Lenta y delicadamente los novios se toman de la mano.

"Hikaru, ¿Recibes a ésta mujer como tu esposa para amar, honrar y cuidarla en enfermedad o en perfecta salud, en pobreza o en riqueza y dejando a todas las demás? ¿Prometes ser sólo para ella todos los días de tu vida? ¿Sí o No?"

"Sí."

"Misa, ¿Recibes a éste hombre como tu esposo para amar, honrar y cuidarlo en enfermedad o en perfecta salud, en pobreza o en riqueza, dejando a todos los demás? ¿Prometes ser sólo para él todos los días de tu vida? ¿Sí o No?"

"Sí, por supuesto que sí."

"Amigos... son ustedes un brillante ejemplo para todos nosotros. No hay nada mejor que tipifica el amor de una persona por otra como un anillo. El anillo es bello, no tiene fin porque es redondo, porque el amor tampoco tiene final. Con éste anillo se dicen el uno al otro: yo le amo, y quiero expresar mi amor, dándole este anillo. Su matrimonio será una unión de devoción y amor... y así como este anillo debe perdurar... así perdurará el lazo que los une a ustedes dos. Hikaru, repite después de mí: Este anillo es símbolo de mi amor."

"Este anillo es símbolo de mi amor." – dice Hikaru, algo nervioso.

"Pon el anillo en el dedo de Misa y repite después de mí: recibo a Misa como mi legítima esposa, para tener y cuidar por el resto de mi vida, en lo mejor o peor, en la riqueza y la pobreza, en salud y enfermedad, para amar y proteger hasta que la muerte nos separe, de acuerdo a las ordenanzas de Dios, te prometo mi fidelidad..."

Tal cual Hikaru lo hace, poniendo el anillo lentamente en el dedo de Misa.

"Ustedes han aceptado estos anillos como señal de su amor y como recordatorio de su pacto con Dios."

Los presentes mantienen sus mentes en diferentes partes del espacio y el tiempo. Engel recuerda su boda con Sabina, que siempre a sentido más cercana en el tiempo que su esposa con Marina. Lara se arrima mas contra Engel, apretando mas su abrazo, pensando como se sentiría si vistiera el traje de novia.

"Por el poder conferido en mí les declaro esposo y esposa. Hikaru, puedes besarla."

Cuando Hikaru besa a Misa, el salón se llena de un coro de voces y risas. Los padrinos y damas de honor aplauden sin hacer demasiado alboroto, al igual que gran parte de los invitados a la ceremonia.

Eso pone punto final a la larga y angustiante historia del noviazgo Hayase-Ichijo. A Engel no le interesaba para nada la historia, pero le entretenía. Le hacia mucha gracia, pero se daba cuenta que si estuviera en el lugar de los novios, al verse en el foco de los chismes, se molestaría mas allá de lo que puede llamarse furioso.

"Damas y caballeros, es para mi un gran placer presentarles al Señor y la Señora Ichijo."

Misa Hayase, la ahora señora Ichijo, esta radiante como nunca antes, con una sonrisa como la del sol. Ichijo esta igual de contento, y seguramente mucho más. La famosa e inalcanzable reina del hielo se casa con el joven piloto Ichijo. Seguramente Focker debe de estar sonriéndole con orgullo a su 'hermano menor' porque al fin ha alcanzado la felicidad.

Tardan alrededor de una hora en acabar con todas las obligaciones siguientes. Las fotos con los amigos, la procesión de felicitaciones, tanto sinceras como de compromiso, mas fotos, mas felicitaciones, y hasta que por fin comienza la cena para celebrar el acontecimiento... ¿mas fotos?

Engel hace tiempo que no a asistido a una fiesta, así que pretende aprovecharla. Mientras todos parecen querer beberse todo el licor que queda sobre la Tierra, él solo bebe whisky con mucha agua. No es que no beba, pero lo ultimo que quiere es cometer alguna estupidez y mucho menos terminar diciendo algo de lo que pueda avergonzarse en los siglos venideros.

Como la mayoría de los oficiales, Engel se a puesto su uniforme de gala, en su caso azul oscuro con franjas rojas adornado con el doble cordón dorado que cuelga del lado derecho, agregando las cintas de todas sus condecoraciones destacando su Estrella Dorada. Por supuesto que siempre la lleva puesta, pero hoy pareciera brillar mas que de costumbre.

Lily vino con un bonito conjunto de chaqueta y falda de color rosa. Engel pensaba que el que se vistiera de ese color le parecía muy infantil (siempre ha pensado que solo los niños pequeños se les viste de rosa y azul) pero cuando se lo había probado le quedaba muy bien. De hecho Engel esta con ella en su mesa. Hikari había compartido mesa con ellos, pero había preferido irse de allí tan pronto le fue posible.

Una enérgica mano se posa en su hombro izquierdo. Se voltea en esa dirección, solo para no encontrar a nadie, pero a su derecha, esta el Almirante Gloval.

"¿Disfrutando la fiesta Gennadi?"

"Donde haya comida gratis me va a encontrar." - dice Engel continuando con su pedazo del exageradamente enorme pastel.

"No he tenido tiempo de ver como le va academia." - comenta Gloval.

"Solo escuela de vuelo. No va tan mal, solo que..."

"No sea maleducado Gennadi. Presénteme a la señorita."

"Ah... si... ella es Lily Litvak." – se la presenta Engel con una ligera sonrisa en los labios, que nota Gloval.

"¿Cómo la aviadora? Encantado de conocerla. Bruno Gloval." – dice tomando la mano de Lily y dándole un ligero beso muy europeo.

"El placer es mío. Gennya me habla mucho de su trabajo, pero nada en detalle."

"No me extraña. No es una persona que se desviva diciendo nada en detalle."

"Si, el solo actúa a veces sin dar muchas explicaciones." – dice Lily riendo.

"Por eso se mente en tantos problemas y tengo que aparecer para salvarlo."

"No hablen como si no estuviera aquí."

"Lo siento Mayor. Pero de todas formas quería hablar con usted... si la señorita nos permite."

"No se preocupen, si los señores quieren que les deje a solas..." – dice Lily tomando su plato con pastel y caminando hacia Takeda. No sin antes darle un pequeño beso en la mejilla a Gennadi.

"¡No diga nada Bruno!" – exclama Engel.

"Yo no iba a decir nada." – dice inocentemente el acusado mientras se sienta. "Pero creo que esto le ayuda, ¿o me equivoco?"

"No se, creo que..."

"Recuerde que no vivimos en una isla. Aquí todos saben sobre los demás. Y que ella haya atrapado el ramo en vuelo ya lo saca del anonimato."

Si, de una veintena de mujeres apretujadas para atrapar el ramo que lanzó Misa, Lily tuvo la suerte de haberlo atrapado de un salto, prácticamente a centímetros de las manos a la Teniente Kandinsky y aprovechando para caerle encima a Hikari.

"¿Quería saber sobre mi vida persona o hablarme de algo importante?" – protesta Engel, incomodo por recordar la humillación publica de que Lily no solo le mostrara el ramo que había capturado sino que le cayera literalmente por la espalda colgándosele del cuello como una niña.

"Las dos cosas. Soy un viejo con poca vida social y no puedo vivir tranquilo sin enterarme sobre los demás. Pero aparte de eso quería comentarle sobre algo que me dijeron, sobre lo que habíamos hablado la otra vez... y creo necesitar algo mas fuerte." – dice Gloval sirviéndose de la botella de Engel.

Sobre lo que habíamos hablado la otra vez se ha convertido en el nombre clave sobre el incomodísimo tema de los Zentraedis de Canadá y la bomba perdida.

"¿Tenia que escoger este momento?"

"Britai me dijo que Exedor podía tener una pista de quienes son."

"Otros Zentraedis rebeldes. Algún comandante que cree poder reunir tantos Zentraedis como Kamjin."

"En cierta forma si... y no."

"¿Me he perdido de algo?"

"Gennadi, por el momento las únicas naves con sistemas de salto hiperespacial operativo están en nuestro poder, una nave Zentraedi no puede hacer un salto atmosférico por dos razones: energía e imprecisión en los cálculos. Si una nave hace un salto atmosférico se expone a errores enormes de navegación además de sobrecargas en el sistema de salto. A nosotros nos pasó. Nuestros dispositivos de salto se desvanecieron por el exceso de energía que consumieron. Le explico esto Gennadi, es porque lo que buscan la mayoría de los Zentraedis rebeldes son naves que les permitan salir al espacio y de allí hacer un salto a donde sea. En tierra cayeron decenas de miles de naves, algunas operativas, pero que no pueden levantarse para volver al espacio, y ningún Zentraedi se ha desesperado lo suficiente para hacer un salto en la atmósfera."

"Así que el problema es de la energía. Solo necesitan una nave con energía para salir al espacio y saltar." – dice Engel sacando conclusiones simples. Puede que su whisky no estuviera muy fuerte, pero el medio vacío ha hecho que el cuarto se estremezca ligeramente.

"Correcto. Irónicamente las naves gastan mas elevando sus millones de toneladas del suelo que haciendo saltos hiperespaciales. La mayoría de las naves que han caído a tierra son cruceros, y esos no se diseñaron para entrar y salir de una atmósfera, a pesar de poder hacerlo. Si salen al espacio se quedaran allí al gastar mucha de su energía liberándose de la gravedad de la Tierra. Por eso le pedí a la gente de Britai que estudiara eso, saber los datos técnicos sobre las naves. Ellos saben como operarlas, pero no como funcionan."

"Creí que el departamento de investigación de defensa ya lo había hecho."

"Con los armamentos, no con las naves. Es mas fácil disparar un misil y ver como actúa, no con una nave."

"Y el punto es..."

"Por el momento estamos ocupadísimos con el proyecto Megaroad, y hemos dejado pasar muchas cosas por mucho tiempo. Lo único que se ha mantenido trabajando sin descanso es el departamento de Inteligencia. El Comandante Reinhard y la Capitána Takeda me manda bastante información sobre los Zentraedis, sobre todo en Asia y Sudamérica."

"Sigo sin entender..."

"Necesito a alguien que se siente a escuchar y preguntar sobre lo que sepan."

"Nunca he sido buen interrogador."

"No son interrogatorios. Serán entrevistas, hará preguntas y ellos le darán respuestas, y le harán preguntas y usted responderá."

"¿Por qué yo?... Y si me dice ¿Porque no?..."

"¿Si le digo que es porque le tengo confianza, que me diría?"

"Que es maravilloso. A si no me esforzare tanto en mi implacable ascenso al Generalato. A propósito, ¿van en serio con eso de unificar la cadena de rangos? Porque me sentía raro que de Coronel pasaran a Almirante, y yo quiero ser General."

"No creo que siga. Nos quedamos con las equivalencia. Así que seré General de División y usted Teniente Comandante."

"Seguro la sugerencia la dio algún civil. Esa gente no puede vivir sin querer que las cosas le sean mas fáciles."

"Gennadi, ellos son como son. Y usted ya lo dijo: Si no buscaran una razón para quejarse no serian civiles."

"¿Entonces cuando empiezo con los indiscriminados arrestos y las torturas? Me encargo en persona de cada una de las Meltran. De preferencia quiero hacerlo primero con Milia." – dice Engel mirando a la aludida con su vestido verde por encima del hombro de Gloval. "Creo saber la manera perfecta y la medida exacta para coaccionarla."

"Espero que sea una broma. Me dicen que los Gulag en su país están recibiendo mas huéspedes que nunca, sobre todo los que tienen invitación del alto mando."

"Claro que es una broma, Señor. Amo a Milia incluso mas que su propio esposo, y tengo corazón suficiente para amar a cada Meltran de la galaxia."

"Bueno hablemos en serio. Organice a su gente en la academia para que tenga tiempo para los Zentraedi. Y de preferencia no comience con Milia o voy a empezar a pensar mal de usted."

"Lo haré para seguir ganándome su confianza. Pero no me gusta. No me gustan los Zentraedi. ¿Se a puesto a pensar con seriedad que son extraterrestres? Milia puede parecer humana, incluso su sangre huele como la de un ser humano y sentirse como una. Hace 10 años si me hubieran dicho que eran así no les hubiera creído... incluso hace tres años."

"Sabe... cuando cayó el Macross a la Tierra era comandante de submarino. Fui un de los primeros en llegar al sitio apenas unos días después del incidente."

"Esa historia ya me la sé..."

"Claro. Pocos vieron la isla recién después del impacto, con las nubes de polvo. Fui uno de los primeros en darme cuenta que era una nave extraterrestre. ¿Se imagina como me sentí? Desde que tengo memoria había oído hablar de los Ovnis y los extraterrestres, de los reportes de prensa de extraterrestres empeñados en contactar gente en puebles remotos en lugar de aterrizar en el jardín de la Casa Blanca o en mitad de la Plaza Roja. Estaba allí, pero aunque lo veía no lo podía creer, incluso cuando fui la segunda vez con el equipo de investigación todavía me costaba mucho."

"Yelena era parte del equipo Ruso, y Focker de americano."

"Aja. Pero cuando me convencí me mostraron los cadáveres, y el equipo militar. Creo que esas fue una de las cosas que mas me marco, y me decidieron a aprender sobre todo esto, bueno, y al final me dieron el mando de la nave reconstruida. El mismo día que anuncian mi mando pensé en lo irónico que era que yo fuera el primero en verla y de sus el primero en comandarla."

"Me imagino que fue algo muy fuerte."

"Tan fuerte que incluso sabia que algo pasaría el mismo día del lanzamiento."

"Lo que estaba era nervioso y al ataque pensó que era eso."

"No sé.. tal vez. ¿Qué sintió cuando descubrió todo esto?"

"Solo me imaginaba seres babosos y de tentáculos. En su defecto los veía pequeños y grises. Es que me gustaba ver Expediente X Y créame que aun los veo así. La otra vez me esperaba que Milia se volviera... algo cuando se le dañara el caparazón."

En otra parte del salón, Hikari Takeda se da cuenta que ha ido a tantas bodas que ha perdido la cuenta y se pregunta si la próxima a la que asista seria la suya. Pero le parece improbable, porque la vida de soltera es algo a lo que le ha tomado mucho cariño, y el matrimonio supone una gran responsabilidad, que se sumaria ya a las que tiene que cargar.

Si la gracia del matrimonio es la maternidad, ya es feliz con Nadeshiko. La niña le llama solo Hikari, y ella tiene el confuso cargo de tía, madre y tutora. Comparte la custodia con Engel, lo que da la idea equivocada a muchos de que ella y Engel son una pareja.

Ella había hablado mucho con Sergei, que le había explicado muchos detalles en la vida de Gennadi. Incluso se había atrevido a averiguar sobre Sabina Yakunina. Gennadi Engel no es el hombre que adore a una mujer sumisa y hogareña, porque Sabina también había pertenecido al ejercito, y había servido con las fuerzas especiales rusas; era piloto de helicóptero. Encontró una foto y era una mujer muy, pero muy bonita. Hikari sabia que si quisiera, no podría competir con eso. Pero no es el hombre con el que compartiría su vida, solo que sea un buen amigo.

"Perdón por lo de hace rato..." – se disculpa Lily a llegar a su lado.

"No te preocupes." – murmura Hikari, no deseosa de entablar conversación con ella.

"¿Desde cuando conoces a Gennadi?"

"Como cuatro años."

A Hikari no le gustaba esa mujer. Le mira con un aire de superioridad, como si se creyera mucho mas que ella. Cuando esta abrazada del brazo de Gennadi se comporta de una manera, pero suelta es otra. Hikari no puede creer que él este con esta mujer. A lo mejor es muy buena en la cama, algo que seguramente Gennadi necesita, sobre todo después de que su esposa se fuera, porque Gennadi también es un ser humano, sobre todo un hombre, y necesita de esas cosas.

"Gennadi es un buen hombre, ¿no? Pero muy complicado a veces."

"No lo sé. Solo somos amigos."

"Me lo imagino... él y yo también fuimos amigos por mucho tiempo."

Suficiente. "Si lo que quieres saber si entre él y yo hubo algo... No. Ni me he acostado con él ni lo quiero hacer. Sí esta contigo, perfecto. Disfrútalo"

Luego de decir eso, se da cuenta que había perdido la paciencia. Tanto tiempo con occidentales le ha hecho olvidar una de las reglas básicas de su cultura: no molestarse en publico. Pero se sorprende mas es no solo haberle contestado así, sino el simple hecho de haberse molestado. Y también esta el hecho de haber hablado un poco alto, lo suficiente para que unas cuantas personas le hubieran escuchado.

"Si eres tan amable... Lilya." – dice Hikari, haciendo que por fin la molesta mujer se quitara de allí.

"Fuiste a molestar a Hikari." – le recrimina Gennadi cuando Lily regresa a la mesa.

"Nada mas quería saber." – dice ella antes de levantar el vaso de whisky que Engel había estado bebiendo. "Le pusiste demasiada agua."

"No soy un alcohólico como tu."

"No importa cariño." – dice ella bebiendo más. "No quieres ir a bailar con la novia."

"Prometí que nunca en mi vida volvería a hacer cola para algo."

"Me vas a negar que ella no se ve bonita en ese vestido." – comenta Lily señalando mientras levanta el vaso.

Gennadi se queda callado mientras voltea para ver a Misa. De hecho se ve preciosa, sobre todo porque su vestido le recuerda mucho al que había usado Sabina en su boda.

"¿Por qué no te casaste conmigo?" – pregunta Lily.

"No te amaba."

"Sí... Claaaaro" – exclama ella poniendo con algo de brusquedad el vaso en la mesa. "Tenias a Sabina. Pero eso no te impedía verte conmigo cuando estudiábamos... ¿estudiar? Me estudiabas a fondo cuando podías, ¿no?" – comenta estirando la mano para tomarle la suya.

Ella le estira los dedos, acariciando precisamente los dos dedos que le faltan en la mano. Realmente no perdió los dedos, sino que se le había cortado a la mitad de la altura.

"Podemos comenzar otra vez. Ya tenemos la aprobación publica." – para remarcarlo pone su mano sobre el ramo en la mesa.

"Estoy demasiado ocupado para esto. Viste como se destrozo mi matrimonio con Marina."

"Pero no soy Marina." – dice acercando su silla mas cerca de la de Gennadi.

"Dejemos eso así, ¿quieres?"

"Esta bien." – dice ella luego de volver a beber y volteándose a mirar a Max bailando con Misa. "No vas a negarme que me vería bien con un vestido parecido. Dicen que a la tercera es la vencida, y creo que merecemos tener esa oportunidad."

"No. Tuve suficiente de matrimonio para mucho tiempo."

"O sea, nada en serio, todo se reduce a tener una mujer para acostarte por las noches y nada más."

"¿Me preguntas o me lo dices?"

"¿Ves porque Marina te dejo? Porque ella te dejó, ¿no?."

"Esa rata de Polina..."

"¡No la insultes! Sin ella no seriamos lo que somos."

"Tú la seguirás queriendo pero yo..."

"¿Y tu no? ¿Qué hubiera pasado si hubieras quedado con Polina?"

"Polina hubiera dejado de cumplir años hace mucho."

"Jeje... Yelena también, no lo olvides."

"Yelena estaba mas en forma y se veía mas joven que Polina. Estaba mejor que tu."

"Sí..."

"¿Y si vamos a bailar?" – propone Engel levantándose, algo torpe por el whisky.

"Vamos." – contesta Lily levantándose.

Las sillas frente a la tarima desaparecieron hace rato, para convertir el espacio en una pista de baile. Misa y Hikaru están bailando casi en el centro, rodeados de otras parejas que bailaban, a las que se suma Gennadi y Lily.

Si había algo que odiar del Mayor Engel era que hubiera dejado a su esposa y que ahora estuviera con otra. Si amaba a alguien debía seguir con ese alguien hasta el final, no saltar de aquí para allá buscando lo que más le guste...

Max, si tu me llegaras a haces algo parecido te corto en pedacitos. piensa Milia, mirando a Engel bailando a unos cuantos metros.

Hikari esta bailando con un Sargento amigo suyo, pero mirando de vez en cuando hacia Gennadi, algo oculto por la presencia del Comandante Reinhard y la Teniente Kandinsky que bailan demasiado juntos para ser solo colegas.

Engel no tiene lo que se podría llamar verdaderos amigos en la milicia. Algunos son colegar y otros simples conocidos. Sergei cae en la categoría de casi hermano, y Haziel Pozniak seria un buen colega. Misa es igualmente una colega, y Claudia una buena amiga. Hikari es la amiga con muchos derechos y Gloval seria un colega de mucha confianza. El caso es que entre los aquí reunidos, pocos tiene la confianza de hacerle algún comentario amistoso sobre lo que a pasado en la fiesta. Claudia le diría que es bueno que haya encontrado a alguien para llenar el vacío de su corazón; Sergei le diría que espera que esa si le alegre la vida; Gloval no dijo nada, pero parecía contento que Engel no pareciera seguir traumatizado por su primera esposa y por la Mayor Nikolayev.

La música es suave y de ritmo lento pero muy contagiosa y Lily cierra los ojos mientras apoya su mejilla sobre el hombro de Gennadi, mirando por turno a las otras parejas mientras se giran al ritmo de la música.

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Fin Capitulo 37
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Notas / divagaciones del autor:

La boda de Misa y Hikaru... nunca he asistido a una, y solo he sido invitado a dos... desafortunadamente por mujeres que habían sido mis novias.

La cancha de Quidditch y el dragón colacuerno húngaro son de un famoso libro... no soy fanático del pequeño mago, pero había querido incluir el detalle, sobre todos para los que han visto las películas.