Hola a todos!!! Vaya espero se encuentren genial. Pues ando actualizando pronto ¿Qué rareza no? Pero bueno como se portan tambien conmigo pues yo me portaré igual con ustedes. Espero disfruten el capitulo, se qué la propuesta de nuestro dragón los tomó de sorpresa, creo que eso hasta a mi me tomó por sorpresa jaja. Bueno espero que disfruten de el capitulo.
Capítulo 37- ¿Confías en mí?Que pena es tener que levantarse un lunes en la mañana, y mas aun cuando habías pasado un espectacular fin de semana junto a la persona que quieres sin tener que ocultarlo. Pero era día de volver a la realidad y con ella volvían las clases. La rubia como siempre ya se había vestido y esperaba a que Narci saliera de la ducha para así poder bajar a desayunar. Pero recibió una sorpresa al ver a Narci salir con su pijama aun puesta de el baño.
Luna creo que hoy me tendrás que excusar con los profesores. De verdad que me siento de la patada.- dijo la pelinegra mientras se lanzaba nuevamente en su cama.
¿Pero que te duele?- le preguntó Luna con preocupación.
Todo, es que me llegó el periodo y siento que todo me da vueltas, me duele la cabeza y el estomago.- dijo la chica que tenía muy mala cara.
¿Por qué no vas a la enfermería?- volvió a cuestionar la rubia.
Es que no es nada solo son los malestares, se que se me pasa con descanso.- le aseguró Narci mientras se acurrucaba en las sabanas.
Bueno, vendré a verte al medio día a ver como sigues.- le dijo Luna depositando un beso en la frente de su amiga como hacen las madres cuando tienen sus hijos enfermos y luego salió de la habitación.
Al salir de la sala común se encontró con su guapo novio esperándola. Luna antes de acercase a él dio un leve carraspeo que hizo despertar de el embobamiento que tenía unas chicas de su casa que al salir se le habían quedado mirando casi lascivamente. La rubia se acercó al rubio quién depositó un tierno beso sobre sus labios y tomados de las manos comenzaron a caminar. En ese fin de semana Luna se había acostumbrado un poco mas a las miradas y los cuchicheos a su paso, ya hacía caso omiso a eso. En cuanto a las serpientes no había recibido comentarios ni buenos ni malos simplemente era como si ella no existiera, lo mas que podía recibir era una mala mirada por parte de una u otra chica pero eso era todo. Incluso Pansy se mostraba indiferente a la relación, cosa que extrañó un poco a la rubia pero a fin de cuentas no prestó atención. Lo que si le dolía a la rubia era la indiferencia de su amigo Nicholas quien se había limitado a ignorarla olímpicamente. Pero por lo demás todo corría viento en popa. Llegaron al comedor y Luna miró a su mesa donde siempre desayunaba con Narci y que a ese momento se encontraba llena de gente con las cuales no compartía.
Sabes Draco creo que me iré a sentar a la mesa de Gryffindor.- le dijo ella al rubio.
¿Pero por que no vienes a sentarte con migo en la de Sly?- le preguntó el chico.
Luna miró a la mesa de Gryffindor y vio a sus amigos desayunado muy animadamente mientras hablaban y luego miró a la de Slytherin donde charlaban todos con poco animo y desgano clásico en ellos.
Es que como que no, sabes que no soy santo de la devoción de tus compañ que prefiero ir con mis amigos.- le dijo ella sonriéndole dulcemente a su rubio novio.
Bueno está bien como quieras.- le dijo en un tono algo molesto.
Vamos Draco no te enojes.- le dijo la chica y depositó un beso en los labios del chico.
Bueno no me enojo si me das otro de esos.- dijo en tono pícaro él y ella volvió darle otro beso. – Esta bien Luna nos vemos cuando termines de desayunar.- el chico depositó otro corto beso en los labios de la rubia y caminó a su mesa. Luna se dirigió a la de Gryffindor.
Hola Chicos ¿Me puedo sentar?- preguntó Luna sonriente.
Claro Señora Malfoy, tome asiento.- dijo algo mordazmente Ron con una sonrisa en su labios.
Oye soy Lovegood y lo seguiré siendo.- dijo ella riendo.
¿Te sientes bien Luni?- preguntó Hermione a su amiga.
Si, ya el moretón desapareció y Gracias a Merlín el rojo de mi nariz también.- dijo ella.
¿Hoy ya regresas a las clases de nuevo verdad, digo después de tus forzadas vacaciones?- preguntó Ginny.
Si, a la realidad escolar nuevamente.- dijo la rubia resignada y tomando una lasca de pan para ponerle mermelada de fresa.
¿Y como van todo con el noviecito tuyo Malfoy?- preguntó Harry no pudiendo contener el tono algo irónico.
Todo bien Harry, no te preocupes que si algo no sale bien te lo diré enseguida.- le dijo la rubia a su pelinegro amigo.
¿Oye Luna y Narci?- preguntó un interesado Neville.
¡¡Vaya Picaron!!.- dijo Ron mirando al castaño con una sonrisa algo burlona haciendo esto que recibiera una mala mirada por parte de Hermione.
Ella no se siente bien hoy, me pidió que la excusara de las clases.- explicó Luna recibiendo un leve asentimiento de cabeza por parte de el castaño que a ese momento estaba sonrojado por el comentario de el pelirrojo.
Todos terminaron de desayunar y se despidieron para asistir a su primer clase. Luna se encontró con Draco a la salida de el gran comedor.
¿Luna a que hora tienes libre hoy?- preguntó el rubio a su novia.
A la tercera hora, se supone que tengo historia de la magia pero Binns no la impartirá hoy por que tuvo que asistir a una reunión así que a esa hora. – explicó.
Pues pasaré por ti. Tengo algo que mostrarte.- le dijo con sonrisa enigmática el rubio
¿Qué estas tramando Malfoy?- le preguntó la rubia tratando de deducir algo en la mirada de el Sly no consiguiendo nada.
No desesperes mi lunática.- le dijo con cariño depositando un beso sobre la frente de la chica quien sonrió ante el gesto.
Así se despidieron. Luna se fue hacia sus clases, a pesar de tener todos los apuntes estaba un poco perdida. En transformaciones el curso iba bastante adelantado y McGonagal prometió ayudarla para que pudiera ponerse al corriente. Al salir como siempre le pasaba a esa hora se encontró con el grupo de serpientes que pasaron la vista sobre ella olímpicamente. Incluso Nick actuó como si ella no existiera, dandole esto un vuelco a su corazon casi hiriente. Pero por otra parte vio a su rubio chico quien se detuvo y la besó por unos segundos. Ella no pudo evitar sonreír al recordar que en esa hora era que siempre terminaban discutiendo con las serpientes, y ahora era todo lo contrario. La rubia dio un ultimo beso a su novio luego de cruzar unas contadas palabras con él y que le dijera que se encontrarían en dos horas a la salida de el castillo.Y luego se dirigió a la clase de Adivinación. En esta no estaba tan perdida ya que la clase era las siempre presentes predicciones de la profesora Trelawney. La rubia salió de allí y se encaminó a la salida donde por fin debelaría el por que de tanto misterio por parte de el rubio.
Una brisa fresca soplaba y el día era soleado y hermoso. La chica sonrió e inhaló una gran bocanada de aire que fue muy reconfortante para sus pulmones. Caminó un poco mas al exterior donde vio a muchos de sus compañeros de Colegio disfrutando de el buen día que hacía. Algunos estudiando de sus clases bajo la sombra de un árbol, otros simplemente charlando. La rubia en ese momento se sentía feliz, y sabía que la causa de esa felicidad era el rubio. Incluso había logrado por un momento olvidar los problemas que la embargaban. Se sentía como una adolescente normal con problemas normales y esto para ella era extraño aunque poniéndolo de ese punto de vista sonara paradójico. Pero en realidad nunca había sido de el todo normal y no le molestaba no serlo, aunque en ocasiones eso le trajera otros problemas, aunque también le evitaba muchos mas. Caminó un poco mas y no vio a el rubio en ninguna parte. Así que fue y tomó asiento a la orilla de el lago, sobre el césped. Sacó de su bolsillo un pequeño pedazo de pan y así comenzó a tirarlo al lago. No pudo evitar sonreír al ver como pequeños peces salían a la superficie por los pequeños pedazos de pan para comérselos gustosos.
¿Luna por favor no me digas que andas con pan en los bolsillos de tu túnica siempre?- preguntó una voz a sus espaldas.
Bueno casi siempre- le respondió ella al chico que se sentó junto a ella.
Bueno, no me extraña.- fue lo único que se limitó a contestar él con una media sonrisa en sus labios.
¿Draco, que me querías mostrar?- preguntó con tono inocente y entusiasta la rubia.
El rubio la miró un segundo, algo de esa chica lo tenía vuelto loco. No sabía como podía ser tantas cosas a la vez era en ocasiones realmente desconcertante esa faceta de ella. Nunca sabías que esperar de ella, era completamente excitante. Podía ser sumamente madura para una cosas y para otras su inocencia era tal que causaba incluso gracia. Por Merlín cargaba con pan en sus bolsillos para los peces, jamás había conocido a nadie que hiciera eso y sabía a ciencia cierta que no lo conocería. No pudo evitar besarla en ese momento, sintiéndola, percibiendo su aroma a fresas.
Ven dijo.- el rubio poniéndose de pies y ayudándola a ella a que también lo hiciera.
La rubia decidió no preguntar, sentía todo aquello tan enigmático que no quería arruinarlo. El rubio se paró detrás de ella y le habló al oído.
Ahora cerraras los ojos. Y caminaras hacia donde te diga. ¿Esta bien?- le preguntó aun en un susurro.
Draco...- la chica volteó a mirar al rubio.
¿Luna confías en mí?- le preguntó el rubio mirándola a los ojos.
Si.- dijo la chica sin dudarlo, no tenía por que dudar.
Pues si confías cierra tus ojos.- volvió a decir el rubio pero esta vez poniendo dos de sus dedos sobre los párpados de la chica haciéndola cerrar los ojos.
La rubia no protestó, se limitó a cerrar sus ojos y a caminar por donde él le decía. Mientras él la tomaba por la cintura guiándola. Ya cuando habían caminado unos 15 minutos se detuvieron.
¿Ya puedo abrir los ojos?- le preguntó la chica.
En un momento.- le dijo él. La rubia sintió como él la soltaba y se alejaba.- Ya ábrelos.- le dijo él.
Ella lo hizo y cual fue su sorpresa al encontrarse en un espacio abierto, donde habían tres grandes aros a una considerable distancia de el suelo y gradas a los lados con los respectivos colores de las casas. Si, estaba justo en el centro de el campo de Quidditch. Y a unos pasos de ella estaba Draco parado muy seductoramente mientras que en su mano derecha y recostada de el suelo estaba su nueva, lustrosa y ultimo modelo Saeta de fuego. La chica lo miró por un momento y no pudo evitar que una sonrisa de incomprensión se dibujara en sus labios.
¿Qué es todo esto Malfoy?- le preguntó dudosa la chica.
Pues esto Lovegood es mi escoba – le dijo mientras le acercaba la escoba a Luna- y todo esto el campo de Quidditch.- dijo señalando el parque.
Si eso lo sé.- dijo ella como que era obvio- pero lo que no sé es que pretendes tu aquí.- le dijo ella.
Sencillo.- le dijo él mientras ponía la escoba entre sus piernas y estiraba la mano hacia la rubia.
Draco no, no me subiré- le dijo ella con algo de temor en su voz.
¿Pero por que no?- le preguntó dudoso él.
Por que nunca me eh subido a una escoba, imagina que me caiga.- le dijo ella aun mas dudosa.
Luna primero que nada jamás te dejaría caer, segundo estas hablando con el mejor buscador de Quidditch para la desgracia de Potter, y tercero me gustaría que si es tu primera vez en una escoba que fuera con migo- le dijo en tono algo altanero el rubio.
La rubia lo miró un momento dudosa, luego miró la escoba para completar mirando el cielo. Dio un profunda inhalación para luego botar el aire con ganas. Y sin pensarlo mucho mas subió a la escoba tras el rubio. El chico dio una sonrisa de suficiencia. Con un "Aquí vamos" dio un leve golpe con la parte trasera de la escoba y esta se elevó al instante. Luna cerró sus ojos y apretó sus brazos alrededor de el torso de el rubio, quien no pudo evitar reír ante la reacción de la chica. La chica sintió la brisa chocar con su cara, esto la hizo abrir sus ojos. Pero no estaba lista para lo que vio. Era un espectáculo fantástico. Podía ver todo desde allí, podía ver el castillo y los verdes prados que rodeaban majestuosamente todos los alrededores. Incluso apreciaba desde allí al imponente sauce boxeador que a ese momento se movía por una razón desconocida para la rubia quizás un pájaro o algún animal a su alrededor. Una sonrisa se dibujo en sus labios no pensó que todo desde allí se viera tan hermoso. No se lo había dicho al rubio pero le tenía pánico a las alturas, pero decidió lanzarse a la aventura, si ya había pasado tantas cosas en su vida no era para que algo como eso la fuera asustar, además junto al rubio sentía una seguridad inigualable. La chica recostó su cabeza a la fuerte espalda de su acompañante. Mientras miraba todo con deleite y emoción. Parecía una niña pequeña con juguete nuevo reía a carcajadas, el chico la paseó por todo el campo de Quidditch la acercó a los aros los cuales incluso pudo tocar. Pero en un momento dado la chica vio que el chico se alejaba de el campo de Quidditch y comenzó a sobrevolar los arboles. Se preguntó mentalmente a donde se dirigían, aunque la pregunta no salió de sus labios ya que se encontraba totalmente extasiada con el paisaje. En un momento dado la chica sintió que iban en descenso en ese momento por el vértigo de la caída en picada se aferró nuevamente al rubio, quien controló con una mano el descenso y la otra la colocó sobre las manos de la chica para tranquilizarla. Cuando se encontraban a solo centímetros de el suelo ambos bajaron sus pies, Luna pensó por un momento que caerían, pero el rubio que dominaba muy bien las frenadas de escoba lo hizo a la perfección. Ya en la seguridad de el suelo la chica bajó de la escoba y comenzó a mirar. Se encontró en un lugar bastante conocido para ella, aquel lugar que muchas veces había sido su refugio personal y que de un tiempo para acá se había convertido en el refugio de ambos. La chica miró y notó algo raro una especie de sabana tendida en el suelo y sobre ella una canasta. El rubio se acercó a ella y la besó.
¿Disfrutaste de el viaje?- le preguntó con una sonrisa en la cara mientras acomodaba tras la oreja de la chica unos mechones rebeldes que se habían salido de su cola por la presión de el viento.
Si, no pensé que fuera tan gratificante volar en escoba.- le dijo con risa emocionada la chica.
Que bueno, pero esto apenas empieza.- le dijo el rubio mientras la tomaba de la mano y la guiaba hacia la manta. – Ven siéntate.- añadió, la chica hizo caso, pero no pudo evitar una risita de sorpresa ante todo aquello.
No puedo creer todo esto Draco.- le dijo sinceramente la rubia a su novio que en ese momento buscaba en la canasta que tenía junto a él.
¿Por qué lo dices?- preguntó con falsa extrañeza.
Pues por que no pensé que Draco Malfoy fuera así.- dijo la rubia.
Para que veas que aun hay cosas de mi que no conoces.- le dijo él en tono seductor.
Sabes es muy interesante conocerte día a día y saber que aun sigo descubriendo.- le dijo mirándolo a los ojos.
Si entiendo, aunque para conocerte a ti necesito toda una vida y eso no bastará.- dijo el rubio. La chica rió ante el comentario el cual sabía cierto.
Bueno ahora haremos una cosa- le dijo el colocándose tras ella y poniendo una venda sobre sus ojos.
Mas sorpresas- exclamó con una sonrisa la rubia.
Así es. Esto es un pequeño juego, si ganas tendrás un premio.- le dijo él sin quitar su tono pícaro.
¿Y si pierdo?- preguntó curiosa.
Bueno si pierdes, lo discutiremos luego.- dijo con una media sonrisa que la rubia no pudo ver ya que él había colocado la venda sobre sus ojos.
Bueno te daré a probar algo y me dirás que es.- le dijo el chico. La chica enarcó una ceja bajo la venda pero no dijo nada.
En un momento sintió como el chico rozaba la yema de sus dedos sobre sus labios obligándola con sutiliza a abrir su boca. Ella lo hizo, y sintió como un trozo de algo dulce cayó en el interior de esta. La rubia lo saboreó un momento y por su dulce sabor y su textura inigualable supo que se trataba de su fruta favorita. "Es fresa" dijo ella rápidamente. El chico introdujo otro alimento en la boca de la chica que ella reconoció como kiwi, luego uva y así una gran cantidad de frutas exquisitas que ella adoraba.
Bueno este es el ultimo sabor.- le dijo el chico.
La chica abrió su boca en espera de el próximo manjar, pero en cuanto lo hizo sintió como los labios de el chico se apoderaban con pasión de los de ella. Pero el sabor de aquel beso era totalmente distinto a cualquiera que él le hubiera dado. Al profundizar mas en el beso la chica pudo sentir el dulce sabor de el chocolate en la boca de el rubio. Era muy extraño besarlo sin poder verlo era como sentirlo con sus otros sentidos.
Es chocolate.- le dijo ella casi en un jadeo al separarse un poco de él para tomar aire.
Acertaste.- le susurró él. Luego le quitó la venda de los ojos.
Luna rió, le encantaba aquella nueva faceta de Draco, aquel Draco romántico y espontaneo que nunca había conocido. Pero sabía que todo aquello iba por otro lado. Sabía que el chico estaba probando la confianza que tenía la rubia en él. ¿Pero eso por qué? Decidió no arruinar aquel momento con preguntas, así que esperó el próximo paso de el rubio.
Bueno ya que acertaste todo correctamente creo que te ganaste esto.- le dijo él mientras sacaba una pequeña cajita de la canasta.
¿Qué es?- preguntó curiosa.
Ábrelo y veras.- le aseguró.
Así la rubia Ravenclaw abrió la cajita encontrándose en ella unos hermosos aretes. A la chica le resultaron muy curiosos pero encantadores. Eran tres eslabones de plata en uno había una Luna en el segundo una pequeña flecha que la unía al tercer eslabón que era un pequeño dragón.
Me gustan mucho, son preciosos.- dijo la chica muy emocionada ante el significado de aquello.
Sabes que es lo mas curioso, que no los mandé a hacer ni nada por el estilo, solo pasé frente a una tienda en Hogsmade y allí estaban.- dijo sonriendo el rubio al ver la cara de la chica.
La chica en un segundo se quitó sus siempre presentes rábanos y los remplazó por su nuevo regalo.
¿Me quedan bien?- le preguntó luego de colocárselos.
Claro que te quedan bien si los escogí yo.- dijo algo presumido el chico.
Tonto.- le dijo ella riendo y lo besó.
Los chicos continuaron riendo y comiendo las frutas que había traído el rubio. En ese momento a la cabeza de luna vino un pensamiento o mejor dicho una duda que había estado rondando su cabeza y que había olvidado preguntar o quizá no había querido por no recordar malos momentos. Pero sabía que debía hacerlo.
Draco, sabes no te había preguntado ¿Qué fue lo que te dio Grace en la mansión?- le preguntó la chica tomando una uva.
El rubio casi se ahoga en es momento con un pedazo de kiwi que acababa de meterse en la boca al escuchar la pregunta de la rubia chica.
¿A que vine esa pregunta?- preguntó un poco a la defensiva el rubio.
Es que me acordé, Sé que era algo importante para Voldemort, pero entre toda la confusión de todo olvidé preguntarte que era.- le explicó la rubia mirándolo un poco dudosa, no entendía por que había asumido esa actitud ante una simple pregunta.
Draco pensó un momento que contestaría. Sabía que tenía que contestarle, pero tampoco quería decirle cual era su verdadera función. No quería arruinar el momento que estaban viviendo con cosas que sabía él podría solucionar.
Es una daga. – fue lo único que se limitó a contestar.
¿Una daga? Para que querría Voldemort una daga.- le preguntó Luna aun mas dudosa.
No Lo sé . Para mí se ve normal y corriente.- contestó el rubio sonando muy convincente.
¿Pero donde está?- la chica estaba totalmente intrigada por aquello.
Está muy bien guardado en mi habitación. Pero Luna ya no hablemos mas de eso. Es un buen momento como para arruinarlo con esas cosas ¿no crees?- le dijo ya algo irritado el rubio.
Esta bien amor, tienes razón.- le dijo la chica y depositó un beso sobre los labios de él. Algo en todo aquello no le cuadraba, pero decidió no abundar mas en el tema para no arruinar aquella bonita tarde que estaban pasando.
Así terminaron de comer y miraron el reloj ya faltaba solo una media hora para la clase de Pociones. Luego recogieron vio como Draco volvía a montar su escoba pero esta vez demasiado atrás para su gusto.
Draco, sabes sé que tienes piernas largas, pero creo que no es para tanto como para que no me dejes espacio para subirme atrás.- le dijo la chica con una ceja enarcada muy al estilo Malfoy. Al rubio se le dibujó una sonrisa encantadora en los labios al verla.
Es que no quiero que te subas atrás Luna, te toca conducir.- le dijo él tranquilamente.
¡¡¿Queee?!! No claro que no Draco.- le dijo ella escandalizada.
Bueno pues tienes dos primera es que te subes, conduces la escoba y llegamos a tiempo a pociones. O la segunda, te vas caminado al castillo, es unos 40 minutos y llegas tarde.- le habló tranquilo el rubio.
Bueno pues si tu quieres que yo conduzca la escoba, atente a las consecuencias cuando nos estrellemos contra el sauce boxeador.- le dijo la chica y caminó con paso decidido y montó al frente pensando que esto lo haría desistir de la idea.
Lovegood ya veras que no nos estrellaremos.- le dijo el chico.
¿Ahora que hago para que se eleve?- le preguntó.
Sencillo la sostienes con fuerza de el palo- le dijo el chico mientras colocaba las manos de la chica en forma correcta y ponía sus manos sobre las de ella y su barbilla la recostaba de su hombro.- Ahora damos un leve golpecito con la parte trasera de la escoba y se eleva.- dijo el rubio y al momento de hacerlo la escoba elevó el vuelo.
Luna no pudo evitar emitir un grito al sentir como la escoba se elevaba. En ese momento tomó conciencia de lo que hacía, estaba volado la escoba. Nunca se había atrevido a hacer aquello incluso en las lecciones de vuelo en el colegio siempre había logrado librarse de volar luego de que intentándolo en una ocasión se cayera y la profesora Vecktor no la considerara apta para volar en escoba. La respiración de la chica estaba agitada, una gran cantidad de adrenalina recorría su cuerpo a mil por hora.
Draco nos vamos a estrellar.- decía cada cierto tiempo cuando se veía muy cerca de algún árbol. En ese momento el chico le decía lo que tenía que hacer y se libraban por segundos de la estrellada.
Ya cuando se acercaba el momento de el aterrizaje Luna se puso mas nerviosa, no sabía como lo haría sin caer estampada en el suelo y comer césped en el intento. El chico le dijo que bajara. La chica lo hizo con miedo.
Luna ahora baja tus pies y vas a tocar el suelo suavemente. Irás deteniéndote poco a poco por que si lo haces de una ambos iremos a parar estampados al suelo. ¿Está claro?- le dijo el rubio. La rubia asintió con la cabeza y fue haciendo lo que el le indicaba. Gracias a eso pudieron detenerse sin problema.
¡Lo hice!- gritó la chica mientras volteaba a abrazar a Draco que sostenía la escoba y tenía una media sonrisa en sus labios.
Estas con el mejor instructor de vuelo ¿Qué esperabas?- le dijo con presunción el rubio.
Ay que maestro presumido.- le dijo la chica y lo besó.
Luego de esto ambos terminaron de guardar todo y se dirigieron al interior de el colegio. Ya todo lo estudiantes habían terminado de tomar su almuerzo cuando la pareja entró. Así que se dirigieron al aula de pociones. Al hacerlo como era de costumbre la rubia se encontró a sus amigos Gryffindors.
Hola chicos- le dijo ella.
Hola Luna.- dijo Hermione racionando primero que sus compañeros que habían preferido mirar mal a Malfoy que iba de la mano de la rubia.
¿Comó está Narci, Luna?- preguntó Harry retirando la mirada de el rubio y enfocándola en la rubia.
Ah! Olvidé que le dije que iría a la hora del almuerzo, cuando salga de pociones iré directo a verla- contestó la rubia sin notar el ambiente entre los Gryffindors y el Slytherin.
Luna voy a ir un segundo donde Blaise.- le dijo el rubio no queriendo estar mas allí.
Esta bien.- le contestó la Ravenclaw, él le dio un beso demasiado intenso para el gusto de sus amigos y se adelantó.
Luna perdona que te lo diga pero tu noviecito me cae de la patada.- dijo Ron mirando al rubio alejarse.
No es tan malo Ron, solo un poco pesado en ocasiones.- dijo la rubia y todos rieron.
Luego todo entraron al aula donde la profesora ya los esperaba. Draco se sentó y Luna junto a él. La clase transcurrió con normalidad.
Draco si sigues haciendo eso le diré a la profesora que no me dejas prestar atención.- amenazó la chica con una sonrisa cuando sintió una de las manos de el rubio acariciando su pierna bajo la mesa.
Se que no te atreverías.- le dijo en tono retador el rubio subiendo la mano un poco mas.
Quieres apostar. Profesora...- dijo la chica levantando su mano, el rubio la miró sorprendido.- podría volver a explicar el ultimo paso no lo entendí muy bien.- completó la chica y el chico respiró hondo.
Sabía que no lo harías .- dijo él.
La próxima si lo haré, así que deja tus manos muy quietecitas aquí.- le dijo ella tomando su mano y apretándola con la suya. El chico la miró con cara de niño regañado, ante esto la chica no pudo evitar sonreír.
Así la clase terminó con bastante tarea cabe destacar. Luego de recoger todo salieron. De pronto Luna sintió que algo le faltaba. Llevó su mano a su oreja izquierda y sintió que uno de sus nuevos aretes no estaban.
¿Qué sucede?- le preguntó Draco al ver como ella miraba alrededor con desespero.
Mi arete no está.- dijo ella y comenzó a recorrer nuevamente el camino ya recorrido mirando al suelo.
No había caminado mucho cundo escuchó una voz.
¿Lovegood que buscas? ¿esto?- preguntó un chico recostado de la pared el cual tenía en su mano el brillante arete de la chica.
Si Nick.- le contestó ella mientras se acercaba.
Toma y cuidado no pierdas cosas que son recién adquiridas. Digo eso si son realmente tuyas.- le dijo el chico en tono irónico mientras depositaba sobre la mano de la chica el arete.
¿A que te refieres?- le preguntó la chica. Sabía que lo que decía el pelinegro no tenía nada que ver con el arete.
Pues al arete, a que mas me iba a referir.- le dijo él sin quitar su tono.
Nicholas si vas a decir algo, dilo con claridad.- le dijo la chica algo molesta por el sarcasmo del chico.
Si Nicholas habla con claridad.
Nick miró tras la rubia y vio como esto ultimo lo decía Draco Malfoy. Sintió como la sangre se le subía a la cabeza. Llevaba cinco días aguantando, aguantando ver a su rubia con ese patán, con ese idiota que lo que hacía era engañarla. Pero ya no mas si ella quería verdades él se las diría, mejor que se enterara ahora, antes de que fuera tarde.
Malfoy estoy hablando con Luna. Tu no te metas.- le dijo con enojo el pelinegro al rubio.
Pues fíjate que si me meto por que Luna es mi novia y tu un idiota.- le respondió aun mas enojado el rubio.
Chicos por favor.- dijo Luna parándose entre los dos para que no se fueran a caer a trompazos allí mismo.
Tu novia... claro que es tu novia, pero por que no le dices por que te hiciste novio de ella mal nacido.- le dijo furioso Nick.
¿De que estas hablando Nick?- preguntó Luna un poco alterada ante la discusión que se había formado entre los chico.
No hables de lo que no sabes Coldstain, si no lo lamentaras.- le dijo Draco amenazadoramente. A este momento una gran cantidad de estudiantes rodeaban la escena de la discusión en espera de ver un derramamiento de sangre entre ambos chicos.
Ahora me mandas a callar ¿Qué tienes miedo de que se sepa de tu engaño?- preguntó en tono burlón el pelinegro mirando con amenaza a el rubio.
Nick lo que tengas que decir dilo ahora.- le exigió la rubia.
Luna, Malfoy te ha estado engañando. Todo lo de el rescate y el noviazgo fue un plan para embaucarte y así llevarte a donde el que no debe ser nombrado. – dijo el pelinegro. Se escuchó una intensa inhalación de todos lo presentes y un insesante cuchicheo comenzó.
Eres un cabrón.- dijo el rubio y no pudo evitar lanzarse sobre el pelinegro.
En ese momento ambos chicos comenzaron a golpearse de manera salvaje. Los estudiantes gritaban a favor de su luchador favorito. Luna estaba que no podía reaccionar su mente se había quedado en blanco ante lo que acababa de decirle el pelinegro. De pronto la chica sintió como alguien la tomaba de el hombro. Al mirar vio a Hermione. En ese momento vio como Ron y Harry trataban de separar sin éxito a Nick y a Draco que se seguían golpeándose sin darse tregua.
BASTA- gritó de pronto la rubia en un tono muy agudo.
Ambos chicos como movidos por una orden superior dejaron de golpearse. Todos los presentes enfocaron su vista en Luna que miraba todo con cara de incredulidad y enojo, su aura se veía algo negra. Draco se puso de pies y se acercó a la rubia con rapidez.
Luna deja que te explique.- le dijo el rubio mientras una hilera de sangre bajaba por su labio.
Tus hechos habalaron mas que mil palabras Draco.- habló en tono sombrio y sin decir nada mas se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria al bullicio mientras una lágrima de decepción recorría su mejilla.
AHH!! NO ME MATEN POR FAVOR. VEAN LO QUE VA A PASAR MAS ADELANTE Y LUEGO LES DOY PERMISO QUE HAGAN UNA CARAVANA Y ME QUEMEN EN LA HOGUERA SI QUIEREN. PERO QUIERO SABER QUE LES PARECIO EL CAPITULO. BESOS GIGANTES Y ABRAZOS.
