CAPITULO 37
Inglaterra. Actualidad. Enero de 1930
Hospital General.
Había terminado ya su turno, era un poco tarde y no había comido nada que un simple emparedado en la mañana así que en vez de irse a comer a su casa, prefirió ir a la cafetería del hospital pues su estomago estaba ya protestando.
– ¡Candy! – dijo su amiga Sofía quien traía en su charola un guiso, agua de sabor y una gelatina de postre. Se sentó en frente de Candy para poder hablar mientras comía. – No te he visto en estos dos días para que me digas como te fue en tu entrevista.
– No me fue tan bien, hoy me asignaron mi área donde voy a trabajar y el doctor a quien voy a asistir. – dijo comiendo un bocado tristemente.
– ¿Dime, no te gusto el área? Estas muy desanimada, se te ve en el rostro.
– No es eso, estoy muy feliz, pero el doctor quien va a ser mi jefe es un desgraciado, hirió mis sentimientos.
– ¿Quién es tu jefe inmediato?
– El Dr. Mayer.
– ¿El Dr. Mayer? Es toda una inminencia, es estricto pero con él vas a aprender muchisimo. Sabes solo las mejores enfermeras están con él.
– Si es verdad, debería de estar muy orgullosa profesionalmente por trabajar con él. – dijo con tono de sarcasmo.
Flash back
Ayer había conocido las instalaciones de hospital y después estuve en emergencias para evaluarme si realmente era enfermera como decía mi certificado. Ese día puse varias inyecciones a los niños, limpiaba la zona afectada y hacia vendajes, tomaba la temperatura y la presión.
Los médicos de urgencias me habían dicho que había hecho un excelente trabajo y que había pasado mi prueba para que me contratara. Estaba tan feliz pero hoy mi entrevista fue desastrosa.
– ¿Dr. Mayer puedo pasar? – pregunte nerviosa, pues trabajaría nuevamente después de años de no haber ejercido como enfermera.
– Adelante. – estaba sentado revisando unos documentos, era un señor de 55 años de edad, con gafas y un poco robusto aunque estaba sentado se veía que era un hombre alto tan alto como Terry o más. Su cabello ya pintaba con muchas canas.
– Buenos días – me encaminaba y el doctor hizo una seña para que me sentará – mi nombre es Candy Grandchester, El Dr. Wilson me mando aquí para…
– Se quién es usted señora, hoy me mandaron su currículum, tomo el expediente y empezó a leerlo.
– Soy enfermera titulada, me titulé en 1914 en Chicago y estuve trabajando en el Hospital St…
– Aquí me indica que hace menos de 10 años que no trabaja como enfermera. – dijo con una voz dura y fría mientras seguía viendo mi currículum.
– Sí, bueno… me case y tuve a mi hijo y a los dos años tuve a mi hija… cosa que tuve que dejar mi empleo de enfermera para cuidar de mis hijos, ahora mi hijo tiene 8… muy pronto tendrá ya sus 9 años y mi hija cumplirá 7 en abril – no sé porque comencé a divagar, pero era claro que no le agradaba al doctor. – ahora mis hijos ya están un poco más grandes y van al colegio, así que ahora puedo darme el tiempo de volver a trabajar.
– Se perfectamente quien es usted, ¡Para comenzar debemos de dejar en claro una cosa! – cerro mi expediente – ¡Yo estuve en el frente por varios años en Francia! Cómo verá tuve entrenamiento militar y por consiguiente mucha disciplina y respetaba a mis superiores y aprendí de las jerarquías, comencé de abajo y poco a poco subí de Sargento a Capitán, todos en mi patrulla me respetaba, pero cuando llegaba un Almirante… una persona con una jerarquía mayor ¡Tenía que atenerme a sus órdenes! – Gritó.
– Comprendo.
– ¡No, usted no comprende! ¿Cómo debo de llamarla? ¿Su alteza, Mi lady o simplemente Marquesa de Grandchester? – Pregunto sarcásticamente.
– Yo… no deseo que se me trate con ningún título, soy simplemente la enfermera Candice. – dije un poco enojada.
– ¡¿Enfermera Candice?! ¿No le queda muy grande ese título ya que no ha ejercido la profesión hace 10 años desde que se caso? – tenía ganas de matarlo con mis manos, hace muchísimo tiempo nadie me hacía sentir tan mal y humillada.
– Bueno… no he estado apartada de los hospitales, he estado haciendo labor social, beneficencias… he llevado recurso y hemos mejorado mucho los hospitales públicos para las personas más necesitados que no pueden pagar…
– ¡Un Doctor como una enfermera nunca termina de estudiar! ¡Hay que actualizarse ya que cada día la ciencia médica avanza a pasos gigantescos! – Me interrumpió – ¿Ha tomado cursos recientemente?
– No, realmente.
– ¿Puedo ser honesto con usted?
– Claro.
– Cada persona tiene a su superiores y el mío es el Dr. Wilson. Me dijo que te aceptara en mi equipo de enfermeras, todas ellas son mujeres muy dedicadas y constantemente van a cursos y es un privilegio que trabajen bajo mi mandato. ¡Pero cuando vi tu expediente! Definitivamente no eres una candidata para que trabajes para mí.
– ¡¿Estás loco Wilson!? – Me comentó la conversación que sostuvo esa misma mañana con el Dr. Wilson. - ¡Esta mujer no cumple con mis requisitos!
– No tienes opción, es una persona ampliamente recomendada por el Duque de Grandchester.
– ¿¡Que!? ¡¿Por recomendación?!
– Como vez, tengo las manos atadas, él es uno de los más influyentes y ha donado muchísimo dinero al hospital. – te observaba cuando estabas en urgencias.
– ¡Vaya! Conozco al Duque de Grandchester, no en persona pero sé cómo es… nunca me imagine que sus amantes fueran tan jóvenes, podría ser su hija. – apreté los puños cuando escuche aquello.
– ¡No es su amante! Es la esposa de su hijo, es la Marquesa de Grandchester.
– ¡Estás loco! No voy aceptar nadie en mi equipo porque esa señora quiere tener el capricho de ser enfermera.
– ¡Yo no tengo ningún capricho! – Grite, el Doctor me miro sorprendido sacándolo de su monologo.
– ¡No, usted escuche! Tenemos las manos atadas ya que el Duque es uno de nuestro mayores benefactores, ¡No voy a permitir que usted me grite a mí! Si desea trabajar aquí se quitara su titulo de Marquesa, y será una enfermera común y corriente.
– ¡Claro que sí! ¡Ya le he dicho que no quiero ninguna consideración o trato especial!
– Segundo. Trabajará muy duro hasta las cuatro de la tarde, después de eso puede retirarse, ¡Si no llena mis expectativas la retirare de mi área! - estaba furiosa de la manera de cómo me hablaba - ¿Por qué me ve así? ¿Va a decirle a su querido suegro al Duque que le grite y que ya no sea tan rudo con usted? – odiaba que me hablará con tanto sarcasmo, como si fuera una niña.
– ¡No! Y no sabía que él me había recomendado.
– ¿Usted pensaba que por su hermosa cara y sin haber trabajado en diez años estaría aquí trabajando? No me haga reír. Espere, ¿Va usted a llorar? Vaya lo que me faltaba, una mujer mimada y caprichuda que obtiene todo de la vida mientras que otros tienen que trabajar y sufrir para lograr el puesto que usted tiene. Gente como usted me enferma. Pero que puedo hacer, cuando usted esta tan bien recomendada.
Fin del flash back.
Termine de comer, no le dije muchas cosas a Sofía acerca de mi entrevista, solo algunas cosas…
– No te desanimes, estoy segura que solo lo hizo para probar que puedes hacer el trabajo bajo presión. Además no lo tomes personal. Así es con todas las enfermeras nuevas que está a su servicio. – asentí con un movimiento de cabeza.
Después de algunos minutos terminamos de comer, ella regreso a su trabajo y yo me dirigí a mi casa, antes de llegar me pare en un puente, sobre el Río Avon, hace frio es enero y el paisaje esta nevado.
No llego a comprender al Duque de Grandchester… después de haber salido con el Dr. Mayer me dirigí a la oficina del Dr. Wilson me dijo que pasará y que tomara asiento, iba a renunciar pues era claro que el Dr. Mayer no me deseaba, pero cuando estaba a punto de hablar, una de las enfermeras entro, era una emergencia con un paciente.
– No me voy a tardar mucho, ¿Puede esperarme un momento aquí Sra. Grandchester?
– Si claro, no hay problema, aquí espero. – rápidamente salió, estaba sola en la Oficina del Director del Hospital. Me levanté para ver sus diplomas y fotográficas que esta pegadas sobre la pared, en su escrito hay varias cartas pero una me llamo mucho la atención, entre ellas se encontraba una carta con el Escudo de Armas de la Fam. Grandchester. Instintivamente tome el sobre, no deseaba abrirlo lo mantuve en mis dedos temblorosamente, me miento a mí misma, deseo saber que dice esa carta. El sobre esta abierto y saco una hoja la escritura es sumamente elegante. Sé que no es de mi esposo, bajo la mirada y leo la firma es del Duque.
En esa carta me recomienda ampliamente para que me den un puesto de enfermeras en el área infantil. Información personal, como mis estudios académicos, en el Real Colegio San Pablo, después la escuela de enfermeras de Mary Jane, y me recibí con honores en el Hospital St. Juana en Chicago, mis servicios de enfermera con heridos de guerra y muchas cosas más que no pensaba que él sabía. Pero lo que más me sorprendió fue la manera en la que me escribió casi al final de la carta.
P.D. Ella es una excelente mujer, como enfermera es competente, responsable, muy tenaz, es una persona altruista y con muchos valores, si la recomiendo ampliamente no es porque sea mi Nuera, si no porque sé que es una mujer que le gusta nuevos retos y metas, superación en su vida y de ejercer su carrera profesionalmente.
Lloro, después de unos minutos logro tranquilizarme, me limpio el rostro.
Ha pasado nueve años que llegue a Inglaterra. Y parece que fue ayer cuando todo mi destino y mi futuro cambio.
Abril de 1920 New York City.
Estoy en Nueva York en el muelle Albert está ahí abajo mirando detenidamente mientras subo al Transatlántico, el silbato de la sirena suena fuertemente, el barco se está moviendo y yo agito mi brazo fuertemente de despedida, ahí está Albert diciéndome adiós y buena suerte. La lágrimas salen de mis ojos, no sé porque lloro, si por felicidad de ver nuevamente a Terry o por dejar América. Tengo sentimientos encontrados. Veo el ocaso, un espectáculo maravilloso, después de que el sol se mete completamente la gente se va retirando de la cubierta para ir a sus camarotes, al bar o al restaurante para cenar.
Permanezco ahí sin moverme, estoy completamente sola y saco el sobre que Albert me había dado, la luz de la luna creciente hace que pueda leer perfectamente la carta, el contenido de ella me asusta, debo de apréndemelo de memoria para después romper la carta, nada de lo que está escrito ahí se puede divulgar.
No creo pueder utilizar está información tan confidencial. Sin embargo repaso las líneas y me aprendo su contenido. Es fácil de memorizar y recordar. Rompo la carta en miles de pedacitos y los tiro por la borda, parece confeti blanco mientras el viento se lo lleva muy lejos. ¿Por qué Albert me dio una información tan confidencial? Me voy a mi camarote, y debajo de mi puerta hay un pequeño telegrama.
Te estaré esperando, puente Westminster, 6:00 p.m. miércoles 29 de abril 1920. T.T.G.
Mi rostro se ilumina y brilla mis ojos radiantes, me visto elegantemente para ir al restaurant, no había visto mi ropa ya colgada sobre los percheros del closet de la suite presidencial. Ropa de la más alta costura europea. Tomo un vestido y me lo llevo al rostro, soy hija de sangre de la Familia Andley y debo de actuar como tal. Me decía una y otra vez, los días pasaban lentamente, desando llegar a tierra británica, deseando estar ya con Terry.
Finalmente estoy a unas horas de llegar al puerto de Southampton. Mi alma grita de felicidad en pocas horas estaré ya con Terry. Mientras veo tierra a la vista el puerto… ¡Dios estoy temblando de emoción! Bajo rápidamente, parezco una niña de 8 años por querer ya bajarme, veo un letrero grande "Srta. Candice Andley" Estoy tan confundida ya no soy más una White. Me acerco al Sr. Del letrero.
– Srta. Andley acompáñame por favor, su vehículo la está esperando para llevarla hasta su hotel en Londres.
– Gracias. – dije mientras el chofer llevaba mis dos maletas y la subía a un carro negro sumamente elegante. Me abre la puerta y subo al vehículo. Después de un largo viaje hasta Londres llego a mi hotel, me doy una ducha con agua caliente mientras trato de relajarme, en poco tiempo me veré con Terry me decía y automáticamente una sonrisa aparecía en mi rostro.
He llegado al puente de Westminster un cuarto de hora antes, veo el gran reloj de Londres el Big Ben diciéndome que son 5:45, ¡Dios mío realmente estoy nerviosa! Observo los botes sobre el rio Támesis, llevo puesto un sencillo vestido color crema que me llega hasta las rodillas, está pegado a mi cuerpo, haciéndome una cintura pequeña y una figura celestial, no estaba segura en ponerme este vestido ya que tiene un escote atrevido. Es muy elegante, me siento como una princesa, me pregunto cómo será nuestro encuentro. Fantaseo con un beso apasionado y amoroso, veo el reloj nuevamente ya son las 6:00 p.m. ¡Dios mío en cualquier momento va a parecer mi príncipe, arreglo mi cabello y saco un pequeño espejo, mi maquillaje es suave y discreto, me he amarrado mi cabello en una cola de caballo. Mi cabello es largo y frondoso.
Son las 6:15 p.m. supongo que ha tenido algún contratiempo, mucho trabajo en la oficina. Terry siempre será el mismo, no se puede decir que sea un hombre con puntualidad inglesa, no debiera de esperar a una dama, frunzo el ceño. Miro de un lado a otro por el puente veo hacia la Abadía de Westminster, en cualquier momento saldrá. El parlamento es maravilloso, me gustaría entrar ahí y que Terry me dé un tour privado, algún día de estos se lo propondré.
6:30 p.m. me siento triste ya llevo 45 minutos esperando, nunca en mi vida había esperado tanto y es como una eternidad, ¿Por qué Terry no ha llegado? Me mando un telegrama que iba a estar aquí. Mis manos están entrelazadas tratando de evitar mis temblores, mis nervios… repentinamente un dolor me presiona en mi pecho, 6:45 p.m. no puedo evitarlo trato de resistir y no puedo más, mis ojos están cristalinos y sin darme cuenta mi rostro esta bañado de lágrimas.
Terry no vendrá, no vendrá, siento una mirada a mi lado, rápidamente seco mis ojos y volteo ¡Ahí esta él! sorprendentemente sus ojos están vidriosos, dios mío, Terry esta aquí, esta vestido de traje negro, camisa blanca y corbata oscura, su cabello no ha cambiado en absoluto, parece mucho más maduro y varonil, está a un metro de distancia, me incorporo y voy con él, nuestras bocas no pueden emitir palabra alguna, levanta su mano para tomar la mía pero se detiene en el aire a unos pocos centímetros, me quedo en shock deseo tanto que me abrace y que me bese, te he extrañado tanto todo este tiempo. Quiero tocar su mano pero la retira, mi pecho me duele, mis ojos me traicionan, no quiero llorar delante de él. Suspiro profundamente.
– ¡Hola Terry! Pensé que no ibas a venir – fue lo primero que se me vino a la mente.
– Yo no sabía si venir o no, tengo un tiempo mirándote desde lejos. – sus ojos están a punto de reventar y antes que pase eso se limpia. – pensaba que esto era un sueño, algo irreal que estuvieras aquí.
– Si, siento lo mismo, es algo increíble estar nuevamente en Londres, fue hace muchos años que estuve aquí y ahora parece un sueño.
– Te he extrañado todo este tiempo, – su voz es ronca pero suave – te pensaba prohibida, casada y con hijos con Albert.
– He sido una idiota, trate de olvidarte, trate de mil una formas de no pensar más en ti y simplemente nunca pude sacarte de mi corazón. Me arrepiento de lo que he hecho y de lo que dije. – su mano esta en el aire y en un movimiento trato de tomarlo en mis manos, pero Terry retira su mano rápidamente.
– No quiero dañarte, – baja la cabeza al suelo… me sorprendo de su reacción, y veo tristemente su mano fuera de mi mano. Un dolor agudo siento en mi pecho. Es tan desgarrador que mis pies flaquean y me sostengo del barandal del puente. – estoy comprometido.
– Lo sé – dije con voz suave – se que en dos meses te casaras – mis ojos derraman lagrimas de frustración, ira, coraje, impotencia – ¿La amas?
– Me gusta, pero no la amo – me dice ahora sosteniendo mi mano que esta sobre el barandal. – amo a otra mujer, una mujer rubia con ojos esmeralda y su cara llena de pecas, – levanto mi rostro bañado de lagrimas – la conocí en un barco rumbo a Londres, hace mas de 8 años, desde que la vi por primera vez supe que me había robado el corazón y que a pesar de todo lo que hemos pasado y hemos sufrido… separaciones largas sigue clavada en mi corazón.
– ¡Terry! – voy y lo abrazo fuertemente estoy segura que no me apartara, mis manos están en su cintura y mi cabeza sobre su pecho tan varonil, ¡Terry me está abrazando! Sus brazos fuertes están sobre mi y sus manos largas me acarician suavemente mi espalda, su cabeza se recarga sobre mi cabeza estamos abrazados tan íntimamente, logro escuchar su corazón palpitar, no sé cuanto tiempo estuvimos en esa posición pero de repente siento sobre mi cuello desnudo una gota cálida, ¡Terry está llorando, está llorando! – Te amo… siempre te he amado. – Terry me levanta el rostro y me mira fijamente a mis ojos, ambos estamos llorando.
– Tenía dudas antes de venir, pero nunca me he sentido tan bien como cuando estoy contigo. ¿Qué me has hecho Candy que no puedo vivir sin ti? – yo sonrió y me muerdo el labio inferior, pues mi estomago siente enormes mariposas revoloteando dentro de mí – ¡Voy a romper mi compromiso con Minerva!
– ¡¿Hablas en serio?! – Mi corazón late rápidamente y el asienta en silencio, su mano se dirige a mi barbilla para que lo mire directamente a sus ojos color zafiro, me pierdo en su mirada tan azul profundo.
– Pecosa mía, ¿Vas a declararme tu amor? – Me quedo sorprendida, esa fue una frase que escuche de él cuando me ayudo con Neal y sus amigos en el colegio. En ese entonces me indigne pero ahora es completamente diferente. Alzo más mi mirada y lentamente cierro los ojos. Terry me esta besándome, su beso es tierno al principio y yo abro mi boca para que el profundice más, el capta y nos besamos más y más íntimamente, ¡Tan apasionado, tan varonil, dios mío creo que voy a fallecer! Esto es lo que deseaba por tanto tiempo, y solo con él. Todos habían desaparecido, nadie estaba en el puente, todo a mí alrededor desapareció, solo estoy con Terry, siento su lengua caliente, no sé cuánto tiempo estuvimos ahí pero cuando me di cuenta de aquello el ocaso transformaba el paisaje en bellas tonalidades de naranjas. El paisaje sobre el rio Támesis, el Big Ben y el Parlamento frente a nosotros, es como un sueño.
– Eres tan hermosa pecosa. – sonrió tímidamente y hace que me sonroje, por alguna razón no me siento enojada de que me diga "pecosa", creo que es algo que siempre amare de él. – ya está obscureciendo, ¿Dónde te hospedas?
– En el Savoy, en la suite principal, 812 – Terry levanta la ceja confundido. – sé que solo la gente adinerada y con títulos como tú se hospedan ahí, pero Albert me dijo que viajara con estilo. – le guiño el ojo.
– Comprendo, – se queda mirándome con una sonrisa de medio lado – si te dijera que en estos momentos no puedo pagar una suite ahí ¿me creerás?
– No Sr. Grandchester. – digo categóricamente.
– Es verdad, vivo un pequeño departamento y lo comparto con un amigo de trabajo, – levanto la ceja sorprendida – las rentas en Londres y en el lugar donde vivo son carísimos.
– ¿Pensé que vivías con el dinero del Duque? Ya que sé que eres heredero de su gran fortuna y su ducado.
– Es verdad, pero mi padre aun vive, quizá el día que muera tendré la fortuna de mi padre, pero por el momento vivo con lo que trabajo.
– ¡Sabía que no habías cambiado en tu forma de ser tan independiente! – Doy un grito de alegría que hago que Terry se asuste dando un brinco de susto – y de la monárquica. ¿El Duque no puso objeción alguna que vivieras de esa manera?
– Pero que cosas dices Candy – soltó una carcajada sonora, – la gente nos ve, y ya está anocheciendo, vamos a tu hotel caminando, está muy cerca de aquí.
– Si, será muy romántico caminar a lado tuyo por del río Támesis. – Terry me ofrece su brazo y tomo su brazo con mis dos manos, me abrazo a él.
– Sabes esto me recuerda cuando nos vimos por primera vez en el barco… después de que llegamos a Inglaterra no deseaba quedarme en el Palacio de mi padre, así que fui al hotel Savoy y por curiosidad vi a un señor de gafas oscuras, que salía rápidamente de la suite, no me pude fijar bien en él, pero ahora que recuerdo era Albert. Entre a su suite ya que deseaba salir de ahí rápidamente y había dejado la puerta abierta, estaba sentado fumando cuando llegaste tú con Archie y Stear.
– Lo recuerdo bien, – comente recordando el momento con una sonrisa.
– Recuerdo que llegaron diciendo "eres tú, abuelo William" yo me estaba muriendo de la risa.
– ¡Qué épocas aquellas! éramos unos adolescentes muy traviesos.
– Yo fui más que travieso, a mis catorce años mi padre no sabía que regalarme, no sabía mis gustos, así que me había dado como un tipo de credencial con el Escudo de Armas de la Familia, para comprar ropa, juguetes, cosas para Teodora, pero al poco tiempo hice mal uso de esa tarjeta, la enseñaba y podía gastar enormes cantidades de dinero, ¡Lo odiaba, pero gastaba su dinero! Recuerdo que compraba cualquier cosa lujosa y enseguida la malbarataba para tener dinero y poder ir a cantinas de mala muerte, emborracharme, comprar cajetillas de cigarros. Gastaba enormes cantidades en hoteles de primera clase, bebida, vicios y darme una buena pelea callejera.
– Recuerdo bien esa época…
– Ese día no deseaba llegar a casa y me fui al hotel donde los encontré, Carter la mano derecha de mi padre le había dicho donde había estado todo este tiempo, mi padre llamo por mí, ¡Estaba furioso! Carter fue a la suite donde me hospedaba y me pidió que regresara con él, yo no deseaba hacer eso, pero tampoco deseaba que fuera despedido. Llegue y mi madrastra era muy cruel, pero mi padre fue aun más, me ignoraba completamente.
"¿Por qué no me habla Duque de Grandchester? Si amo a esa Americana"
– Fue una época muy difícil para ti. – él dio un asentamiento de cabeza.
– Ahora mi padre ha cambiado muchísimo pecosa, – me decía mientras caminábamos lentamente – nunca pensé que estaba tan feliz de que yo actuará – sus ojos brillaban – ha ido a varias de mis presentaciones. Al grado de decir que soy uno de los mejores actores de todo el mundo y que está muy orgulloso de mi. – Suelta otra carcajada, dios mío es maravilloso escuchar sus risas nuevamente, caminar a lado de él tomados de la mano o mejor dicho de su brazo.
– ¿De verdad? Estoy tan feliz que el Duque y tú sean padre e hijo. Tenía miedo de que…
– Se a que te refieres, – me interrumpió mirando a mis ojos – aunque ha cambiado mucho, sigue siendo un hombre severo y muy controlador.
– ¡Severo y controlador! – Levanto una ceja – no es una buena combinación de un excelente padre.
– No, no lo es, pero trato de sobrellevarlo y no llevarle la contra en todo lo que dice como cuando era un adolescente.
– ¿Por qué hacías eso?
– Lo odiaba, cuando él decía blanco yo decía negro, él decía vamos a la playa y yo al campo. Aunque en muchas ocasiones me gustaban los planes de mi padre en vacaciones, pero siembre quería llevarle la contraria.
– ¿Y ahora?
– Bueno ahora él dice blanco y yo digo gris, – dice con una hermosa sonrisa – entonces rueda los ojos, se agarra el cabello con frustración y después dice, está bien, lo que tú digas.
– ¡Es sorprendente!
– Tenemos una comunicación más profunda y me ha ayudado en muchas cosas.
– ¿Crees que le guste tu nuevos planes de que vayas a cancelar tu compromiso con esa chica…? – dije con un dejo de celos y enojada de pensar en esa mujer.
– Espero que no, no lo sé, tendré que pensar las cosas de que hacer y cómo hacerlas. Pero he tomado una determinación Candy, deseo casarme contigo.
– ¡Terry! – Estoy llorando nuevamente, su declaración no fue como en las novelas de amor, arrodillado y con una cajita negra donde hay un anillo de compromiso… no, nada de eso pero por alguna cosa era la mujer más feliz del planeta. Llegamos al hotel. – ¿Te gustaría pasar? – No podía creer que lo haya dicho en voz alta.
– Tú sabes que me encetaría subir, y lo estoy deseando… pero deseo terminar primero mi compromiso con Minerva y después nunca más separarnos. – nos miramos fijamente y vuelvo a besarlo con intensidad, la gente si nos está mirando no me importa, siempre pensando en lo que los demás dirán, y yo necesito de él, necesito de sus besos y de sus abrazos.
– Candy, para por favor, que si no en este momento te tomaría y no podre detenerme más.
– Lo siento, perdona, estaba tan ansiosa de tus besos. – dije sonrojándome.
– Yo también te deseo, deseo estar contigo toda la noche, pero quiero terminar con ella primero… – sonreí tímidamente – creo que tendré que darme un baño con agua helada. – sonríe de medio lado y finalmente decido entrar al hotel, volteo y agito mi mano.
– Mañana te veré a la misma hora. ¿De acuerdo?
– Excelente, en el mismo lugar, pero llega temprana, si no me conocerás que tan mala puedo ser. – digo con una sonrisa amplia.
– Perdona, seré puntual. – me guiñe el ojo.
Me doy un rico y largo baño de tina, muy relajante, estoy tan feliz de estar aquí, me siento sumamente excitada, me siento nuevamente como una mujer y solo Terry me hace sentir así. Me sumerjo completamente bajo el agua tibia de la bañera, ya que tengo pensamientos subidos de tono con él. Salgo de la bañera y siento que mi tripa me está rugiendo.
¡Vaya caballero que es Terry! Pensaba que me iba a invitar a cenar, por lo poco que me dijo seguramente no podía pagar la cuenta del restaurante – sonrío ampliamente – pero se le veía al principio muy nervioso, pero a medida que pasaba el tiempo se relajo y después era el mismo de antes, conversador y escuchar sus sonoras risas.
Voy a pedir servicio a cuarto, tomo el menú que esta sobre la mesa y mis ojos se abren de sorpresa "¡Esto esta carísimo!" ¿Quién puede comprar algo así?
Albert me dijo que cargara todo a la cuenta Andley, "recuerda que eres una Andley de sangre ahora y debes actual como se debe"
Así que no miro los precios excesivos, y llamo para pedir lo que se me apetece cenar. Después de colgar me pongo cómoda con una bata de seda color perla y cepillo mi cabellera dorada y risada. En ese momento escucho el timbre sonar.
¡Santo cielo! Este servicio de cuarto es sumamente rápido, no, no creo que sea mi cena. ¡Dios mío que tal si es Terry! Corro a verme al espejo y me acomodo mi bata antes de abrir, abro con una enorme sonrisa y cuando veo quien está mi corazón se paraliza "Dios mío que está haciendo aquí este hombre"
– ¡¿Qué demonios estás haciendo aquí en Londres?! – Grito, sus ojos estaban llenos de odio e ira.
CONTINUARA…
Perdonen la tardanza, pero estoy tan feliz que todavía hay muchísimas personas que me siguen, mil gracias por leerme y mandarme un Review que son lo que me inspiran para seguir escribiendo.
En el próximo capítulo estará lleno de peleas y revelaciones. Esperando que le guste. Saludos.
