The true meaning of... (Vali Lucifer x Issei Hyoudo) [Yaoi]
Vali Lucifer regresa una semana después del anuncio de su traición con el fin de asesinar a los padres de Issei Hyoudo para así tener un rival al mismo nivel, sin embargo su plan llega a retorcerse a niveles desconocidos para él.
Chapter 37. Talk
Disclaimer: Highschool DxD no me pertenece. Esta historia es yaoi, si no te gusta largo de aquí, si quieres leer por morbo... no puedo hacer nada, sírvete. He de admitir que esto esta influenciado por dos de mis fics favoritos (uno lo acabo de reencontrar y soy feliz). Ninguna imagen usada aqui me pertenece, créditos sus respectivos autores.
Sus ojos se querían cerrar pero no podía, quizá podría aguantar otro rato más al menos hasta que Issei pudiera dormir más de una hora, después de eso se daría por bien servido y lo arrastraría a su habitación para dormir juntos.
—Ese chico debe ser realmente importante para ti —saltó ante las palabras de su madre, sonrió todo lo que la somnolencia le permitió y asintió.
—Lo es —se agachó lo suficiente como para dejar un beso en su frente—. O al menos lo suficiente como para ser mi pareja —continuo acariciando su cabello.
—Agradezco que haya alguien para ti, ¿café? —le tendió una taza y él la tomó con pereza—. ¿Has salido con más chicos? —la pregunta le tomó desprevenido así que casi se ahoga con el café.
—No, yo…
—¿Chicas?
—Hum, no. En general el contacto con otras personas y yo… no. Issei se convirtió en un caso muy especial.
—¿A si? —Carlotta miró al chico entre los brazos de su hijo, debía de admitir que para ella no se le hacía especial o que no tuviera algo que lo hiciera resaltar entre los demás, quizá sería por qué no lo conocía en lo más mínimo —como a su hijo—, quizá sí había muchas razones que desembocaban en Vali despierto a la una de la mañana en la sala común de su piso velando por su sueño.
—No ha sido fácil —admitió y casi pudo sentir ella misma la ansiedad que le provocaba a él, ¿con el chico ocurriría lo mismo?—. Solamente los que viven en esta casa lo saben, bueno también la Reina Leviathan, Michael y pap… Azazel —avergonzado desvío la mirada—, no me sorprendería que ya lo sepan todos en Inframundo —se cubrió el rostro con una mano—. Si hasta la familia de la loca lo sabe —Carlotta rio por las cavilaciones de su hijo.
—¿Te molesta que lo sepan?
—Por supuesto que no, pero… se enteraron de una forma no grata —ella no pudo evitar reír levemente sin embargo su mirada se ensombreció.
—Mencionaste algo el otro día —la respuesta automática de Vali ya estaba lista en su lengua para ser mencionada, pero de alguna forma sentía que no podía contestarle así a su madre.
—¿Qué mi existencia de volvió más aburrida?
—Sabes de lo que hablo.
—Probablemente, y por eso desvío la conversación —bajó la mirada.
—¿Desde cuándo bebes? —Vali simplemente bufó.
—Quizá desde los quince, no sé.
—¿Por qué? —algo en él le obligaba ponerse a la defensiva, pues su madre no había utilizado ese mismo tono de enfado y decepción que hasta Azazel usaba. No, su tono era uno que más bien le incitaba a confiar y eso para él no era buena señal, al menos a su criterio.
—No sé —respondió con sinceridad.
—La bruja está preocupada por ti —lo sabía, sabía que todo si círculo social estaba preocupado de la misma forma, pero había algo que le impedía alegrarse o sentir empatía por eso.
—Es que hace dos meses termine en el hospital —respondió, quizá lo único bueno que aquello le había traído era convivir con los Hyoudo, por qué para él —y a pesar de todo lo que había pasado— Issei ya estaba con él desde antes—, fue una intoxicación etílica según Lavinia y Azazel me obligó a volver a la universidad.
Lo ojos se le llenaron de lágrimas y sin importar si despertaba a Issei se acercó a Vali y lo abrazó. La primera acción de Vali fue tensarse y rechazar el abrazo, pero aún estaba allí, aún estaba la calidez que recordaba el olor a vainilla.
—No podía soportarlo mamá, no podía ver cómo había sido sincero con alguien y me había abandonado —con las manos temblorosas rodeo el cuerpo de su madre—. No quería volver a estar solo —sollozó—. Es estúpido y egoísta pero no quería dejarlo ir.
—No me voy a ir —escuchar la voz de Issei casi hace que el corazón le explorará de latir tan rápido. Issei se levantó del sillón, tomó la frazada y cubrió a Carlotta y a Vali—. Bueno tal vez ahora vaya al baño y después a la habitación, pero siempre estaré para ti —se acercó y lo besó en la mejilla—. Ve a dormir.
—¿Tú podrás dormir? —Issei encogió los hombros—. En un rato te alcanzó, ¿Si? —asintió y se fue a paso lento a su habitación.
—Lamento nunca regresar por ti —le dijo arrepentida.
—Azazel me ha tratado bien. Tobio y compañía hicieron que me entretuviera y Lavinia se convirtió en una hermana para mí —Carlotta estrechó más a Vali y él se restregó levemente en su cuello.
—Te extrañaba tanto, mi pequeño.
—¿Cuánto tiempo estarás aquí?
—No lo sé. El amo Michael me había llamado para ciertos asuntos, pero con la locura que hizo esa mujer imagino pospondrán todo por un rato —peinó los plateados cabellos del chico y besó su frente—. Si tuviera que irme de pronto, sin poder despedirme, al menos ahora sé con quien buscarte. Ahora anda a dormir.
No lo había pensado muy seriamente hasta en segundo en que abrió sus ojos y se encontró entre sus brazos a Issei tranquilamente durmiendo, ahí supo que no tenía problema con repetir esa acción por lo menos media vida más, que no le importaba si se volvía una rutina, porque él lo aceptaría con gusto.
—Deja de verme —suspiró Issei apretando el agarre que tenía sobre las caderas de Vali, y él solo sonrió y negó, ¿cómo podría dejar de ver a la persona que amaba?
—Te amo —susurró, entonces Issei abrió por completo los ojos.
—Pero después de eso, ¿por qué? ¿no tienes… asco de mi?
—No, no tengo asco, repulsión o algo parecido. Puede que no entienda por lo que pasaste, pero te amo y por eso me siento en la necesidad de apoyarte en lo que sea que necesites.
—¿Y si alguien quisiera que no estemos juntos?
—Ese alguien se puede ir a la mierda y de puntitas para que no moleste a nadie.
Con tranquilidad fue delineando sus mejillas con la punta de su nariz y al llegar a su barbilla decidió cambiarlo por pequeños besos cual revoloteos de mariposa de camino a sus labios, una vez allí se alejó un poco y le miró pidiendo permiso para tomar sus labios. Los ojos de Issei brillaron traviesos y asintió, ni corto ni perezoso Vali volvió a su trabajo tomándolo con vehemencia.
Las náuseas volvieron a Issei de sólo recordar los hechos vividos con Rias y entre el beso mordió levemente el labio inferior de Vali, él se iba a quejar son embargo fue callado gracias a la intrusión de la lengua de su novio. De un momento a otro Issei terminó sobre él y aquel beso se tornó desesperado y demandante, no hizo falta mucho tiempo para comenzará a saber salado.
—Amor —silbó despacito entre el beso—. Si no es lo que quieres me detendré.
—Si lo deseo —sollozó cortando el beso—. Si lo quiero. Así me siento menos asqueado —Vali volvió a abrazarlo—. Me siento sucio y no se quita con nada.
Issei se acomodó en su pecho y lloró, lloro porque entre sueños aún aparecía Rias, porque la sensación de sus manos sobre el no desaparecía ni frotando hasta dejar rojo su cuerpo. Sintió de inmediato como Vali lo apretaba más fuerte y como otras veces besó tranquilamente su frente.
—Volvamos a empezar lento, ¿si?
—¿Lento?
—Si —y se dedicó a dejar beso entregados muy lentamente en su cuello, que importaba si lo dejaba lleno de rojizos cardenales—. Muy lento, así como te gusta —con sus manos lentamente fue subiendo la parte superior de su pijama hasta que llegó a sus costillas donde se detuvo y lo recostó en la cama—. ¿Estoy siendo lo suficientemente lento? —y realmente lo era porque de aquella forma sentía no solo su miembro palpitar sino también el de Vali.
—Yo, mmrph, ¿por qué eres así? —gimió—. No te cansas… de mi.
—No, aún tengo muchas ideas para nosotros —con premura abrió el cajón de la mesita de noche en intentó buscar algo.
—¡Issei hemos… —de un segundo a otro Vali se encontraba en el suelo cubierto por el edredón y las almohadas de la cama mientras que Issei saludaba nerviosamente a sus padre intentando ocultar la erección en sus pantalones.
—¡Ho-hola! Yo… yo, yo-yo… ¡Puedo explicarlo!
—Seria… una buena idea, señoritos —Miki cerró la puerta tranquilamente.
—¿Crees que nos de tiempo de un rapidín?
—Al comedor. ¡Ahora!
—Si mamá
—A sus órdenes señora Hyodo.
Contestando reviews:
PaulaAbsol: Estoy ansiosa, por eso la rapidez, no creo que debas de preocuparte... demasiado, depende de como tomes lo que viene
Notas del autor: La buena racha quebestoy teniebdo al actualizar la llamo "ansiedad presemestre".
Se despide Queso. Paz. 🖖
