Capítulo 36
POV Bella
— Ansiosa — Esa era la palabra perfecta para definirme en los últimos días que había ido a trabajar, hablar con Alice y Edward, reunirme con Astrid y camuflar los planes que teníamos para el hotel con Jasper. Sí, no niego que estaba exhausta, el hecho de hablar con Edward por las noches lograba tranquilizarme y relajarme un poco, pero había algo más martilleando con fuerza en mi mente: Día a día se acercaba la fecha para reencontrarme con Edward cara a cara. Claro, Emmett, Alice y hasta el mismo Edward me habían preguntado si estaba segura del tema del reencuentro o si me había arrepentido de ir al cumpleaños de Tasha, mi boca decía — No voy a faltar por nada del mundo — Mientras había un desorden en mi cabeza, porque todavía no tenía certeza de si iría o no.
Tuve que ir sola y esconderme de los paparazis para buscar el regalo de Tasha porque aún no sabía que comprarle, desafortunadamente yo era la persona con peor suerte del universo porque me acorralaron a la salida del centro comercial, segundos después mi vista se nubló por todos los flashes de las cámaras en mi rostro y solo podía escuchar preguntas estúpidas como — ¿Estás embarazada? ¿Estamos esperando el próximo heredero McCarthy? ¿Ya sabes si es una niña? ¿Cuántos meses tienes de embarazo? ¿Por qué lo ocultas tan bien? — Sonreí con ironía respondiendo que Emmett y yo íbamos a tomarnos un tiempo para tener a nuestros propios hijos -cosa que nunca iba a pasar- y volvieron las preguntas — ¿Para quién es el regalo? ¿Por qué no viniste con tu esposo? ¿Están discutiendo? ¿Asistirás a la fiesta de una pequeña? ¿Es para alguna fundación? ¿Tu esposo y tú decidieron construir otra fundación infantil? — Y las preguntas seguían volando. Para nadie era un secreto que Emmett y yo estábamos a cargo de tres fundaciones diferentes: Niños con cáncer "Nos queda mucho tiempo para ser felices", niños abandonados o víctimas del conflicto armado "Ayúdame a ayudarlos" y albergues para personas mayores sin recursos económicos "Canitas al aire". Así que era fácil deducir que mi regalo iba a alguna fundación, sonreí sin decir ni una sola palabra y me abrí camino hasta mi auto donde por fin tuve algo de paz y tranquilidad.
En la noche, mientras hablaba con Edward tenía mi televisor encendido en el canal de noticias, solté un grito al verme en la sección de farándula.
— ¿Qué pasó? — Preguntó Edward al otro lado de la pantalla.
Solté un suspiro — No lo vas a creer. Enciende el televisor en el canal de noticias — Dije rápidamente y aumenté el volumen del televisor.
Aparecía la presentadora sentada en la silla alta mirando a la cámara al mismo tiempo que aparecía una imagen de mí, ese mismo día, al costado de la pantalla del televisor. La presentadora sonreía y hablaba animadamente sin tomar aire ni para respirar, contaba con lujo de detalles lo poco que había pasado cuando me interceptaron los reporteros. Por un segundo, la presentadora dejó de hablar y dio paso a un video en el que me entrevistaban, yo no decía nada y no hacía más que sonreír.
"Isabella McCarthy, señoras y señores, estaba comprando regalos muy costosos al parecer para una niña. Claro, muchos de nosotros pensamos que está embarazada y emocionada ante la idea de que pueda tener una hija y por eso tanto alboroto, a pesar de que ella negó estar embarazada y como ustedes lo escucharon "El matrimonio McCarthy esperará un tiempo para tener hijos", nosotros no descartamos esa posibilidad, ya que han estado silenciosos durante mucho tiempo, seríamos los primeros en hacer fiesta si resulta que la familia McCarthy se extiende después de tanto tiempo… Demasiado como para sospechar que nuestra pareja perfecta nos está ocultando algo. Tendremos que esperar para saberlo, aunque estaremos atentos… En otras noticias…"
Entonces apagué el televisor y miré directo a la pantalla del computador donde Edward tenía una mirada incierta en su rostro — ¿Te das cuenta? No puedo creer que no pueda salir a la calle en el día, porque esa misma noche estoy en televisión — Comenté exasperada.
Fruncí el ceño al notar que, después de un rato, él no decía ni hacía nada y en el momento que intenté preguntarle, me apareció una solicitud para que Emmett pudiera unirse a la conversación; le pregunté a Edward y no puso problema, así que en dos segundos hubo otro cuadrito en la pantalla de mi computador con el bromista y alegre rostro de Emmett.
— ¡¿Lo viste, Bella?! ¿Viste que estuviste en televisión? Hace mucho tiempo que ninguno de nosotros dos aparecía en televisión, por lo menos no directamente — Hice una mueca de disgusto y él miró el otro cuadro — Hola, Edward — Sonrió al notar la mirada contrariada de mi hombre y soltó una carcajada — Si supieran todo lo que ellos no saben y que está pasando con nuestras vidas, esto va a ser un espectáculo cuando podamos sacar todo a la luz.
— Si, si… Coincido contigo. Me encantaría decirles que no vives conmigo hace meses — Comenté sarcástica sin ninguna expresión aparente.
Él soltó una carcajada — Entonces te embaracé por osmosis — Siguió riendo y vi una mueca incómoda en el rostro de Edward.
— ¿Sabes qué? Mejor hablamos mañana en el trabajo, ve a consentir a la madre de tu hija — Sonreí malévolamente al ver a Rosalie detrás de él.
Ella se aclaró la garganta, estaba cruzada de brazos para cuando Emmett se percató de su presencia — Hola, Bella… Sí, eso debería estar haciendo en lugar de molestarte. Te veo el domingo — Tomó la oreja de Emmett con fuerza y solo me dio tiempo de despedirme sacudiendo la mano porque terminó la llamada pidiéndome disculpas por las imprudencias de su pareja.
— Ya estamos solos ¿Qué te pasa? — Le pregunté a Edward luego de dar un largo suspiro.
— Estaba… Simplemente… Pensando — Arqueé una ceja para que me dijera —Me refiero a que… Ya sabes… Me gustaría salir contigo… Que todos ellos supieran que estamos juntos… No sé… Tal vez son celos inexplicables… De que Emmett pueda pasear contigo y yo no… Quiero decir… Salir abiertamente y lo de un bebé… No sé… Creo que removió recuerdos que… Debieron… Deberían… — Entonces lo silencié. Estábamos entrando en terreno peligroso.
— No es necesario hablar de eso, si no quieres y por lo otro… Yo también quiero salir contigo y que todo el mundo vea que estoy siendo la mujer más feliz del mundo por estar tomada de tu mano — Suspiré — Tenemos que ser pacientes, en unas semanas lo podremos gritar al mundo entero y que piensen lo que quieran pensar, hasta entonces imaginemos que el domingo nos veremos de nuevo, podremos abrazarnos y besarnos como tantas veces lo hemos soñado.
Ambos sonreímos ante la imagen — No sabes cuánto te amo — Sonrió torcido.
— Yo también te amo, mi vida — Y nos quedamos un rato viéndonos, hasta que bajé mi mirada al reloj, ya era lo suficientemente tarde como para ir a dormir — Creo que esto es todo por hoy, te amo mucho — Dije mandándole un beso.
Él suspiró — Sí, deséame suerte… Mañana presento mi tesis, oficialmente.
— No necesitas suerte, todo te saldrá bien, ya verás. Mejor descansa, mañana a esta hora, ya serás un ingeniero automotriz, MI ingeniero.
— Te amo — Sonrió.
— No más que yo.
…
Y finalmente se había llegado el día, no sabía cuántos años cumplía la hija de Emmett, pero le había comprado un bonito vestido violeta para que jugara a la princesa con una Barbie princesa a la que le podías cambiar el color del vestido y cortarle el cabello tantas veces como quisieras porque volvía a crecer, no sabía cómo hacía eso pero lo importante era que no quedara calva como sus otras muñecas — Eso le gustará, amará el regalo — Me alenté mentalmente. Me basé en que Emmett me había dicho que casi todas sus muñecas eran calvas y siempre estaba cambiándoles el vestido.
Pasando a otro tema, Alice había llegado muy temprano en la mañana a mi casa para hacerme entrega del vestido que yo usaría — ¿Mencioné que el tema de la fiesta eran las princesas Disney? — Pues, lo era no sabía que tenía Alice con las princesas, estaba como obsesionada o algo así porque desde pequeña se disfrazaba y esta era la hora que no dejaba de hacerlo por lo menos cuando hacíamos nuestras fiestas de té cada cuatro meses. Al parecer, Tasha tenía gustos similares a los de ella; claro que, era algo normal que una niña sintiera tanta afición por las princesas.
De cualquier manera, mi amiga había cambiado la locación de la fiesta y me escogió el vestido perfecto: Se suponía que yo iba disfrazada de "Bella" de la película "La Bella y La Bestia". No me podía quejar en lo absoluto, era un vestido hermoso y llevaba todos los accesorios junto con los zapatos, me quedaba muy bien, se amoldaba a mi cuerpo y me creí bonita cuando me vi al espejo.
— Ok, llegué — Suspiré para mí. Había seguido al pie de la letra las instrucciones que me había dado Alice para llegar a la fiesta. Me sentía algo rara manejando mi auto, a plena luz del día, con un vestido extremadamente frondoso de la cintura para abajo, de hecho no sabía cómo había entrado sin dañar el vestido. Por suerte, desde afuera del auto, nadie podía ver más que la parte de arriba y cualquiera pensaría que era una blusa elegante y mi cabello también estaba arreglado, entonces no tenía por qué preocuparme — ¿O sí? — Una mujer de mi edad disfrazada para ir a una fiesta de niños… Eso era algo extraño; sin embargo, nadie que no asistiera a la fiesta lo sabría —No tengo que preocuparme — Me repetía tantas veces como podía, tratando de omitir el hecho de que estaba nerviosa por ver a Edward de nuevo y eso último no había cambiado en nada.
Moví mi cabeza negándome a todas esas ideas y vi un bonito jardín a las afueras de la ciudad, se podía decir que la casa de Rosalie quedaba "ligeramente" cerca. Aquel jardín ciertamente parecía pequeño por fuera, pero cuando entré quedé completamente asombrada por todo lo que tenía frente a mí: Dos mesas de comida, en una estaba el enorme pastel de princesa con cupcakes alrededor y en la otra había toda clase de golosinas para los niños. Conté más de cuatro juegos como inflables, castillos para saltar, piscinas de pelotas, juegos de té, algo como un lugar donde se hacían imitaciones para que los niños jugaran con las espadas de plástico y vencer un dragón, bloques enormes de lego apilados en forma de castillo; siete mini mesas con sus respectivas sillitas y dos mesas de tamaño normal apartadas de los juegos, todas decoradas como si fuera un baile real de princesas, supongo que era para que alguno de los mayores pudiéramos sentarnos. Alice me había dicho que ningún padre podría entrar a la fiesta y se lo agradecí enteramente, cualquier adulto nos reconocería a Emmett o incluso a mí, inmediatamente se formaría el escándalo en la farándula y quién sabe en qué otras cosas más.
Pasando eso, yo veía todo con real asombro, Alice estaba en la entrada vestida de Blancanieves, recibiendo a los niños y asegurándoles a los padres que sus hijos o hijas estarían bien; seguro los niños estarían excelentes, una vez entraran y vieran todos los juegos y dulces que los esperaban. Rosalie estaba dentro poniendo tanta atención como Alice, incluso más a los niños que entraban y asegurándose de que los encargados de cada juego estuvieran haciendo bien su trabajo; todo esto, sin quitar un ojo de su hija que estaba vestida de la princesa de "Frozen", "Elsa" con una trenza y un bonito vestido azul. La rubia se veía más bien nerviosa y cuidaba cada pequeño detalle, estuvo detrás de su hija por un buen rato.
— Tasha es muy linda, sacó tu sonrisa y veo que algo tu personalidad — Le dije a Rosalie después de que nos habíamos saludado. Tasha estaba "hablando" con una niña que le decía que su cabello era falso.
Sonrió — Sí, gracias. Pero solo por ahora, la mayoría de veces es igual a Emmett y… Bueno… La estás viendo, es su copia exacta — Dejó salir una pequeña risita — Discúlpame, tengo que estar de anfitriona y evitar que mi hija hiera a su "amiga".
— Espera — Alcancé a decir antes de que se fuera — ¿Dónde puedo dejar el regalo?
— En la carpa que está por allí — Señaló un rincón en donde se alzaba una carpa celeste con líneas blancas.
Era enorme, podrías meter cientos de regalos allí. Nunca dejaba de sorprenderme con toda esta fiesta, dentro de la carpa habían mínimo cincuenta regalos y eso que hasta ahora habían llegado la mitad de los niños que Alice se había encargado de invitar -con el permiso de Tasha-. Dejé mi caja mediana junto con las otras y escuché que alguien maldecía en la parte de atrás. Me acerqué a ver quién era y Emmett estaba frente a un espejo de cuerpo completo arreglándose el traje de rey y el cabello.
Solté una pequeña carcajada al verlo. Jamás en mi vida lo había visto mostrándose tan nervioso o preocupado como lo estaba en ese momento. Él dio un pequeño brinquito por mi risa, luego lo vi un poco más aliviado cuando supo que era yo. Volvió a verse en el espejo y arreglarse el pantalón, no sabía por qué, si eso era lo único que estaba bien.
— No te burles, es el primer cumpleaños de Tasha en el que estoy presente. No quiero arruinarlo — Respondió atropelladamente.
— Ok, deja el pantalón como estaba… Ven — Sonreí y en cuanto estuvo cerca pude arreglarle la capa y el traje que tenía abajo — Ya estás más o menos presentable.
— ¿MÁS O MENOS? Tengo que estar perfecto para el cumpleaños de mi hija — Abrió los ojos y volvió a verse frente al espejo.
Solté otra risita por su desesperación y el me dio otra mirada para que no me burlara. Entonces callé y lo puse frente a mí.
— No alcanzo, Emm… Tienes que acercarte y bajar la cabeza — Arqueó una ceja, me sentí enana por estar en tacones y aun así no poder alcanzarlo — El peinado, tonto… y el traje todavía está desajustado aquí — Señalé sus hombros.
Entonces, él se puso más a mi altura me dejó arreglarle la parte roja y luego le peiné el cabello con mis dedos; eso nos condujo a que luego, él empezara a maldecir por no haber traído un peine o siquiera gel para el cabello. De todas formas, no importaba mucho porque llevaría la corona de príncipe a juego y dado que él tenía el cabello corto, con dificultad se vería si estaba despeinado.
— Creo que ya está — Puse la corona en su lugar.
Él se alzó de nuevo en toda su sorprendente altura y corrió al espejo para ver cómo había quedado. Sin darme cuenta, él me alzó en sus brazos y empezó a darme vueltas haciéndome reír como su fuera una niña mientras repetía — Gracias, gracias — una y otra vez.
— Sí, de nada — Solté una risa — Tonto, bájame, tienes que ir a ver a tu hija.
Con eso quedé de pie en el suelo y Emmett salió corriendo de la carpa para encontrarse con la niña de sus ojos. Sonreí y negué con la cabeza repetidas veces, me alegraba ver a Emmett tan feliz, desde hace tiempo no lo había visto comportándose de la misma manera que lo hacía cuando lo conocí: como un adulto con alma de niño, jugando, molestando, riendo y corriendo por todo el lugar con una alegre sonrisa, despreocupado por la vida. Ahora, siempre estaba enfundado en sus trajes de oficina y el lugar en el que trabajaba tampoco le daba mucha libertad para comportarse como era en realidad.
Salí de la carpa arreglando mi cabello y mi vestido porque Emmett los había desordenado en el momento que me alzó y me dio vueltas. Sonreí al ver que ahora él estaba con su hija haciendo todo lo que ella le pedía y Rosalie soltaba pequeñas risitas mirando la divertida escena.
— Hey, por suerte tú no tienes que lidiar con Emmett como cuñado.
Escuché el tono de broma en la voz de Jasper y me giré en la dirección en la que estaba; por supuesto, estaba sentado en una de las mesas para mayores con un vaso de soda en la mano. Soltó una risotada cuando Emmett hizo un truco para impresionar a su hija y en cambio, cayó de bruces contra el césped — Claro, así era mi hermano oso — pensé y me senté con Jasper sin verlo realmente y solo hablé con él de la fiesta tan enorme y costosa que Alice había organizado para Tasha, quién cumplía cinco años. Eso me llevó a preguntarme si había comprado el regalo correcto, entonces le pregunté a Jasper que le había regalado y me respondió que le había dado dinero a Rosalie para que le comprara algo.
— ¡ME LLEVÓ DE COMPRAS! Rechazó cada uno de los juguetes que yo iba a comprar porque decía que seguramente le iban a dar miles de ellos y al final, terminé comprándole dos conjuntos de ropa y zapatos — Hizo una mueca de disgusto.
— Seguro la ropa le servirá más que los juguetes. No se me ocurrió ese tipo de regalos y le iba a pedir a Alice que me acompañara a comprar su regalo, pero ya sabes que está a cargo de la fiesta y se lo tomó muy en serio.
Miré a Alice que estaba cerrando la puerta en un segundo y al siguiente estaba revoloteando por todos lados, asegurándose de que todo estuviera en perfecto orden y que Tasha se estuviera divirtiendo, sin contar que estaba tomando fotos de todo y de todos.
— Es tan perfecta ¿No crees?
— Perfectamente hiperactiva — Reí antes de analizar las palabras que había dicho Jasper y me quedé boquiabierta mirándolo — ¿Qué acabas de decir? Pensé que estabas enfadado con ella.
Asintió con la cabeza — Lo estoy — Contestó simplemente.
Me quedé en silencio viendo las expresiones de su rostro cuando miraba a Alice; seguramente, él se dio cuenta de ello y de que yo estaba confundida.
— Es divertido hacerla enojar: Cuando estaba de novio con ella, me divertía mucho con ese tipo de cosas pero ella sabía que yo solo estaba bromeando y no era lo mismo. Los gestos que hace son muy tiernos, pero siendo sincero, me gusta más verla feliz. Sigo enojado con ella… No tanto como antes; de todas formas, me gustaría que volviera a ser mi novia — Negó con la cabeza — Pero no así. Yo no cometí ningún error porque no era un secreto mío y tal vez, con más tiempo se lo hubiera dicho porque no podía guardarlo por mucho; nadie sabía que yo tenía conocimiento de la mentira, ni siquiera Edward o tu quienes eran los afectados — Volvió a negar esta vez cerrando los ojos — ¡Joder! Tenía un lío en mi cabeza porque no sabía qué debía hacer en esa situación y lo mínimo que esperaba era que ella me apoyara cuando decidí qué hacer y lo que obtuve fueron un sermón y un reclamo… Si ella no puede entender eso, entonces es mejor así — Terminó bebiendo un poco de su soda como si fuera licor.
— Pero… Tú la amas. Es ilógico que den por terminada una relación por una pequeña discusión.
— Lo primero que dijiste es cierto, pasé mucho tiempo tratando de sacármela de la cabeza pero no pude por más citas que tuve. Al final, me di por vencido… Seré el tío soltero y rico de la familia — Sonrió con burla hasta que vio mi ceja alzada y de nuevo volvió a su posición seria — Piensa, ahora es solo una pequeña discusión ¿Qué será más tarde? Planeo tener una relación estable y no un revolcón de una noche como Alice creía en un principio. Si no podemos resolver un problema tan insignificante como este, entonces ¿Qué nos espera?
Bueno, ahí tenía un buen argumento y, esta vez, estaba del lado de Jasper: Alice fue quien actuó como una niñita inmadura todo este tiempo y esperaba que Jasper se le arrastrara pidiéndole perdón. En mi opinión era ella la que tenía que disculparse, algo que veía muy difícil porque Alice tenía el orgullo por los cielos y no pedía disculpas a menos que fuera estrictamente necesario. Para ese entonces, su vida sentimental dependía de ello, por más que ella me dijera que ya no quería nada con Jasper, yo sabía que ella me mentía y se ponía histérica cuando Emmett la molestaba comentando que Jasper salía temprano para citas o cosas por el estilo.
— No quiero seguir hablando de ello. Mejor dime cómo se siente volver a ver a Edward luego de tanto tiempo… Me refiero a verlo en persona, las llamadas por Skype no cuentan — Advirtió señalándome con el dedo índice mientras sostenía su vaso sonriendo.
Me encogí de hombros — En realidad no lo he visto por aquí, tal vez se le hizo tarde y no ha llegado — Me mordí el labio por los nervios y las mariposas revoloteando en mi estómago.
— Él ya está aquí. Él fue quien trajo a Tasha luego de que Alice llegara a casa de Rosalie y la sacara corriendo para organizar todo.
— Entonces yo debo ser una completa despistada por no ver a alguien tan maravilloso como él — me regañé mentalmente. Miré a Jasper y estaba haciendo una mueca rara al pensar en quién sabe qué cosa. Pasé mi vista por todo el lugar, Alice estaba con algunas niñas ayudándolas en el juego de té. Emmett y Rosalie estaban sonriendo al lado de la mesa del pastel y las golosinas para que ningún niño dañara el pastel o comiera demasiadas golosinas, aun así se lanzaban miradas cómplices entre ellos cada que podían. Fijé mi vista en Tasha corriendo hasta el saltarín de castillo y Edward -disfrazado de Bestia- iba corriendo detrás de ella. Allí estaba mi hermoso príncipe azul haciendo reír a una niñita, solté un suspiro sin poder evitarlo y quién sabe cuánto tiempo pasé observándolo con una sonrisa boba en mi rostro… Debió ser mucho porque sentí la mano de Jasper en mi hombro desnudo agitándolo gentilmente para que le prestara atención.
— Deja de babear, seguramente no te ha visto porque no ha dejado de hablar de ti en estos últimos días. Una vez que Tasha entre al saltarín, él no tendrá mucho qué hacer entonces vendrá.
— ¿Cómo sabes que será así? Podría desviarse y hablar con Alice o incluso ir con Rosalie y Emmett — Si mis dedos no estuvieran cubiertos por guantes, seguramente me estaría mordiendo las uñas.
— Relájate, vendrá y yo me aseguraré. No creo que vaya con Alice sabiendo lo hiperactiva que está y tampoco irá a ver a Rosalie y Emmett comiéndose entre sí con la mirada — Recostó su cuerpo en la silla y bebió lo último que le quedaba de soda.
Pasó el tiempo que Jasper dijo. Él me había hecho reír y me distrajo para que no pensara o me volviera loca de ansiedad. De pronto, él sonrió complacido e hizo un asentimiento de cabeza, lo cual me dejó confundida; él lo vio, se dio cuenta de que yo me sentía perdida por sus gestos, simplemente volvió a sonreír y se puso en pie.
— ¿Quieres tomar soda, jugo o agua?
— Agua estaría bien — Respondí volviendo mis cejas una sola por el abrupto cambio de tema.
Asintió y se fue. En cuanto me di la vuelta para ver la dirección en que caminaba, mis ojos se abrieron más de lo que yo creía posible, ante mí estaba la hermosa figura de mi dios griego disfrazado de bestia con el cabello más alborotado de lo usual y una especie de "máscara" que hacía parecer que brotaba pelo de su encantador y no cubierto rostro. Tenía tantas cosas que decir que mi mente no alcanzó a procesar todas, no pude formar una oración coherente en -lo que me pareció- una eternidad. Edward también permanecía tenso con las manos en los bolsillos de su pantalón.
— Bueno, ya nos vimos… Yo… Debo irme… A… Bueno… Hablaré con Jasper o veré que necesita Rose — Comentó tenso.
No, yo no quería que se fuera — ¿Por qué quería apartarse de mí? — yo estaba allí con ese pomposo vestido y rodeada de un montón de niños, una feliz pareja de padres, un enamorado contradictorio y una organizadora compulsiva. No podía irse, accedí a todo esto por él, no me arrepentía pero tampoco quería tenerlo lejos.
— ¿Por qué no te sientas? — Pregunté a lo que él asintió -segundos después- sin decir nada.
Otro incómodo silencio que yo no rompía por pena y él — ¿Quién sabía por qué no decía nada y estaba tan extraño? ¡Dios! — Tenía que dejar la pena a un lado, ya no más Bella tímida y asustada. Él movió la cabeza a un lado y se encogió de hombros para después sentarse en donde estaba Jasper minutos antes.
— Cuando Alice me dijo que te disfrazarías de la Bestia, no le creí o al menos pensé que te haría poner una máscara enorme — Improvisé, aunque eso fue cierto.
— Sí, de hecho lo mencionó y también dijo algo de maquillaje realista, me opuse rotundamente. Luego me obligó a ponerme esto — Señaló, lo que sea que tuviera alrededor de la cara — No importó cuantas veces le dije que no, mírame… Ahora si tengo cara de ser una bestia… Y una jodidamente idiota — Comentó lo último en un tono apenas audible, tanto que me costó escucharlo.
— ¿De dónde viene ese "idiota", no creo ver a ninguno por aquí?
Él se exaltó — Está bien, iré directamente al punto: No sabía que seguías sintiendo algo por Emmett y me lo ocultaras.
— ¡¿QUÉ?! — Mis ojos se abrieron de sorpresa — ¿Quién pensaría que yo podía sentir algo más que amor de hermanos por Emmett? — A parte de los idiotas de la prensa, a quienes obviamente les mentíamos — ¿Qué se la pasaba por la cabeza a Edward? — No era obvio que estaba aquí por él, Emmett podía rogar todo lo que quisiera y tal vez si tuviera un significado importante que yo asistiera, lo haría… Basta de eso, sabía que yo no era indispensable en este lugar y probablemente hubiera llegado tarde y me hubiera ido antes, solo haciendo acto de presencia porque Emmett me lo había pedido, pero — ¿Qué pasaba con esto? — Era imposible que yo pudiera tener algo con Emmett justamente en ese momento, cuando él ya tenía una familia y yo quería recuperar mi relación con Edward. Era absurdo.
— ¿De dónde sacas esa tontería tan descabellada?
— Los vi en la carpa. Tú estabas cerca de él sonriendo y le pedías que se inclinara, le acariciabas el cabello y él te alzaba en sus brazos. No soy tan estúpido como para ignorar eso.
En otra ocasión él hubiera gritado y yo me hubiera reído hasta que me doliera el estómago, pero dado que estábamos en una fiesta infantil, él mantuvo su tono normal de conversación con una mueca severa en su rostro. Y yo traté de mantener mis labios unidos aunque se me escapó una pequeña risita, Edward no había dejado de ser quién era y lo amaba tanto. Sonreí y puse la mano sobre la suya.
— Yo no utilizaría el adjetivo "estúpido" para describirte, tal vez "celoso" te quedaría mucho mejor — Él me miró confundido — Entré a la carpa para dejar el regalo de Tasha y Emmett estaba nervioso con un espejo frente a él arreglándose el disfraz y el cabello — Solté una pequeña risita — Sonreí porque nunca lo había visto en estado de pánico al gran Emmett McCarthy por una fiesta de niñas y le ayudé a acomodarse el disfraz, por si no lo notaste, él mide cerca de dos metros, ni con tacones alcanzaba a acomodar su cabello y por eso se inclinó — Suspiré — Por último, él es muy emotivo y ya te imaginarás cómo está ahora, me alzó para agradecerme y se fue al recordar que tenía que estar con su hija… Eso fue todo. La relación entre Emmett y yo es más fraternal que amorosa. — Terminé sonriendo.
Tragó saliva audiblemente y se quedó sin palabras por un corto tiempo.
— Lo siento. Es que… Tengo miedo de que no pueda volver a estar contigo… De que me dejes y sí, tal vez, fueron los celos los que estaban presentes en ese momento y nublaron la confianza que tengo en ti.
Me lancé a él rodeándolo con mis brazos — Hola, mi amor — Sonreí tratando de hacer que él olvidara todo, que ese pequeño malentendido saliera de su cabeza y se borrara eternamente.
— Hola, cielo.
Entonces miré los ojos verdes que brillaban en todo su magnífico esplendor y me hipnotizaban, ya no tenían frialdad ni desprecio, podía ver la alegría tanto en sus ojos como en sus labios curvados en mi sonrisa favorita y sin miedo ni permiso, me lancé de nuevo y lo besé. Al principio imaginé un beso casto de bienvenida y fue así, nos separamos por un segundo en el que Edward acunó mi cara en sus manos y me volvió a besar, esta vez con más intensidad y pasión, mis labios se conectaban perfectamente con los suyos y ni hablar de la armónica danza que protagonizaron nuestras lenguas en cuanto se encontraron, pasé mis manos por su espalda asegurándome de que no se fuera a ningún otro lado.
Se puede decir que fue casi perfecto, porque un pequeño ruido exterior llamó nuestra atención y nos separamos dando un insignificante saltico pensando que estábamos haciendo algo malo. Como si mi corazón no amenazara con salir de mi pecho, mi sistema respiratorio también empezó a fallar y luego de estar a unos centímetros de Edward, empecé a respirar entrecortadamente quizá por el beso o por el susto que me habían dado. Nuestras miradas se cruzaron asustadas hasta que nos dimos la vuelta para verificar quien nos había interrumpido. Casi frente a nosotros, estaba Tasha mirándonos -o mirándome a mí- y aclarándose la garganta, con los brazos cruzados sobre su pecho. Edward pasó su mano por mi cintura y le sonrió.
— Tasha, ella es Bella… ¿Recuerdas que tu papá dijo que iba a venir una amiga de él? — Edward intercedió por mí mientras mis mejillas se acaloraban y me mordía el labio con bastante fuerza como para que sangrara.
— ¿Eres amiga de mi papá? ¿Y conoces a Edward? — Preguntó poniendo sus manos en la cintura y arqueando la ceja. Asentí nerviosa, no entendía como una niña como ella podía causarme tanto miedo.
Edward me estaba dando pequeñas caricias en la cintura que me calmaban en cierta medida. Tenía una mala reputación con las niñas, primero Vera me odió al conocerme y ahora Tasha estaba haciendo una mueca pensativa que se convertía en disgusto… Eso no me agradaba, me hacía sentir tan mala persona y más nerviosa de lo que ya estaba.
Tasha se quedó un rato pensando, Edward sonreía calmadamente sin dejar de intentar relajarme y yo quería pintar un bosque y perderme en él. — ¡Por Dios! — Se trataba de la hija de mi casi hermano y futuro ex marido, no podía no agradarle — ¿Qué cosa había hecho para no agradarle a aquella pequeña? — Volviendo al caso de Vera era fácil suponer que quería que su papá y su mamá estuvieran juntos, pero — ¿Con Tasha? — Tal vez el hecho de que casi me como a Edward a besos en su fiesta de cumpleaños tenía algo que ver; una vez, Edward y Emmett me comentaron que Tasha creía que Edward era su papá.
De un momento a otro ella salió corriendo y yo me quedé con cara de incognito pensando en lo que había sucedido y analizando todo ello en mi mente.
— Tranquila, no va a hacer nada malo y no creo que le desagrades después de lo bien que ha hablado Emmett de ti.
Me puse ambas manos en la cara de tal forma que cubrieran mi boca — ¿Qué le había dicho Emmett sobre mí? — Si eran cosas muy buenas, podría pensar que yo trataría de quitarle a su papá… Aunque era difícil de creer luego de que me viera besando con Edward. Tal vez Emmett le comentó algo que tarde o temprano se me saldría de las manos y terminaría bastante mal. Sentí las caricias de Edward en mi espalda y empecé a temblar, no sabía exactamente si era por lo que él producía en mi cuerpo o por el hecho de que había arruinado la fiesta de una niña.
— Allí vienen — Escuché como Edward murmuraba en mi oído, bastante cerca de mi cuello y hombro desnudo y sentí cómo cada vello de mi piel se erizó.
Entonces giré mi cabeza y vi a Tasha sujetando la mano de Emmett, quien venía con una sonrisa burlona y Rosalie quien más bien lucía apenada, un poco menos que yo y seguramente con una razón diferente, pero apenada igual moviendo sus ojos en todas direcciones e intentando que Emmett pusiera una mueca más seria. Eso logró tranquilizarme, pensar en que Rosalie me apoyaría de alguna u otra forma me hacía sentir mejor; porque solo ver a Emmett, quien parecía que iba a soltar una carcajada en cualquier momento, me ponía demasiado tensa.
— Qué gusto que pudieras venir, Bella — Dijo Rosalie con una enorme sonrisa, soltándose de la mano de su hija para abrazarme.
— Gracias a ustedes por invitarme.
— Si, ya tenías que sacar la cabeza del trabajo — Anunció Emmett ganándose un leve golpe en las costillas, por parte de Rosalie — Ouch — Se quejó en silencio y volvió a sonreír cuando Tasha lo miró — Tasha, ella es Isabella, pero todos le decimos Bella. Ella trabaja conmigo en la compañía de hoteles ¿Recuerdas? Te comenté que era como mi hermana menor — Se puso a su altura al explicarle.
— Es un placer conocerte al fin, Natasha. Tu papá no deja de hablar de ti, pero veo que le faltó mucho porque eres más hermosa de lo que imaginaba y te pareces mucho a tu papá. Me gusta tu vestido — Sonreí tensa.
— Gracias, a mí también me gusta el tuyo — Bajó la cabecita un segundo — Dime Tasha, mis amiguitos me dicen así.
Por fin, ella no me odiaba; mi cerebro estaba haciendo un baile de la victoria y yo me mostraba demasiado sonriente ante ella. Hasta que volvió a hablar.
— ¿Tú quieres a Edward?
Mis ojos se abrieron de golpe cuando lo preguntó de repente, si antes de que supuestamente Tasha me odiara estaba tensa, ahora estaba demasiado rígida para poder moverme. Miré a Edward en busca de respuestas y él solo estaba con una expresión neutral pensativa que no me sugería nada. Mis mejillas se colorearon y me mordí el labio antes de contestar.
— Sí, es más que cariño ¿Sabes? Yo amo a Edward desde hace mucho tiempo — Confesé.
Ella se quedó pensando, luego miró a Edward — ¿Tú quieres a Bella? — Volvió a preguntar. Se quedó mirándolo con los ojos abiertos de par en par como lo había hecho anteriormente conmigo.
Me mordí el labio y rápidamente giré mi vista hacia donde estaba Edward. Quiero decir, ya me había dicho muchas veces que me amaba, pero nunca lo dijo en público después de nuestra pelea y ahora lo estaba interrogando una niña. Los segundos cada vez se me hacían más y más largos, sin que saliera una sola palabra del hombre que tenía en frente, aunque probablemente yo estaba dramatizando y solo habían transcurrido tres segundos por mucho hasta que él habló.
— Claro, nena. Yo amo a Bella desde el momento en el que la conocí realmente, incluso sentí algo por ella desde que la vi — Me sonrió y alzó a Tasha en brazos haciéndola reír y sentándola en sus piernas.
Una imagen tan tierna y perfecta: Edward consintiendo a una niña en sus brazos. Mi sueño dorado siempre había sido ser madre y estaba más que segura que quería que Edward fuera el padre de mis hijos. El verlo con una niña o niño en brazos, fruto de nuestro amor, en un futuro no muy lejano, me llenaba el corazón de alegría y orgullo. Sonreí tanto que mis mejillas se estiraron hasta el punto de empezarme a doler.
Emmett y Edward se quedaron con Tasha mientras yo me levantaba para ir con Rosalie por una bebida. De pronto, Tasha saltó de los brazos de Edward y se puso frente a mí con una mueca seria que me recordaba a Emmett en todo sentido. Me miró con aprobación.
— Está bien, te doy permiso — Dijo simplemente.
Rosalie soltó una bocanada de aire mientras Emmett trataba de no reír y Edward y yo estábamos mirándonos completamente confundidos. Entonces Tasha tomó mi mano y me acercó a Edward, juntó nuestras manos mientras sonreía.
— Mi mami y mi papi dicen que cuando dos personas grandes se quieren mucho, se dan besos y son novios. Les doy permiso de ser novios — Especificó y luego arrugó el ceño para mirar a Edward, estaba tan seria que llegó a parecerse a Rosalie cuando estaba de mal humor — Pero no quiero que le des besos a Heidi, solo a Bella. No me gusta cuando le hablas a Heidi, ella me cae mal — Se cruzó se brazos.
Y la sonrisa que tenía en mis labios se borró al oír el nombre de esa mujer — ¿Edward seguía viendo a Heidi? — Él no me había comentado más que tres o cuatro veces que había tenido que aguantársela viéndola en la universidad cuando él ya había terminado sus clases. Sin embargo, si Tasha le decía que no le gustaba que hablara con ella, debía ser porque la niña la había visto hablar con Edward. Todo me estaba dando vueltas, Edward no podía estarme ocultando información de nuevo, habíamos quedado en que nos diríamos todo desde que empezamos a hablar por mensajes.
Dejé la mano de Edward y lentamente me la pasé por la cabeza masajeando mis sienes, él no me podía engañar de esa manera, Heidi no se podía interponer entre nosotros y sí, tal vez estaba exagerando en algo con mis celos porque yo confiaba en él, pero a ella no la conocía y no podía dejar que nos separara. Una rabia irreparable comenzó a recorrer por todo mi cuerpo y cuando menos lo pensé, mis manos ya estaban apretadas en forma de puño, así como también mis dientes estaban apretados — Ella no nos podía hacer esto — pensaba con furia sin importarme nada de lo que pasaba a mi alrededor. Afortunadamente, Rosalie si lo notó. Tomó con delicadeza mi mano, dijo algo que no me tomé la molestia de comprender y me llevó hasta donde estaban las bebidas.
— Los celos son algo delicado — Comentó mientras me tendía un vaso de agua.
— No puedo creer que no me lo haya dicho — La ira se apoderó de mí y no me di cuenta sino hasta que miré a Rosalie alzando una ceja mientras sonreía levemente — Quiero decir, si me lo mencionó algunas veces, pero… — Rosalie me interrumpió.
— No hay nada de lo que tengas que preocuparte. Ella lo sigue millones de veces hasta la universidad, él la evita y si la saluda es mucho. Antes ella iba al parque donde Edward jugaba con Tasha cuando estaba más pequeña, le coqueteaba descaradamente y por eso es que mi niña no la puede ver y tampoco quiere que estén cerca el uno del otro. Por lo otro, Heidi no se ha aparecido en la vida de Edward hace algunas semanas, desde la advertencia que le di — Sonrió malévolamente.
Respiré tranquila luego de darle un sorbo a mi vaso de agua, nunca me había alegrado más de que todo lo que estaba pensando era solo parte de mi imaginación. Me quedé conversando con Rosalie mientras ambas veíamos cómo Emmett y Edward jugaban con Tasha, sin perder de vista tampoco a los otros niños de la fiesta; aunque Alice estaba pendiente de todo ello y Rosalie me había mostrado como dos o tres encargados de cuidar a los pequeños y pequeñas corriendo.
Al rato, llegó Jasper con una enorme sonrisa en el rostro intentando entablar una conversación con nosotras y aparentando que no había sucedido nada.
— ¿Qué hiciste? — Preguntó Rosalie alzando una ceja.
— Nada — Se encogió de hombros haciendo una mueca inocente.
Le creí, por un par de segundos le di el beneficio de duda hasta que vi a Alice caminando hacia nosotras o más bien, trotando hasta donde estaba Jasper al mismo tiempo que lo fulminaba con la mirada. Bajé mi vista tan solo un poco para ver que el impecable y perfecto vestido de Alice estaba manchado de algo rojo en la parte de abajo.
Me puse una mano en la cabeza — ¿Qué le hiciste a Alice? No vas a conseguir nada con esas bromitas — Le dije seriamente, aunque la sonrisa en mi rostro no ayudaba mucho.
— No hice nada, en serio. A veces solo tengo suerte — Agrandó su sonrisa al saber que Alice estaba tras de él escuchando cada palabra que salía de su boca.
Alice tomó su hombro y lo giró con fuerza para que quedaran frente a frente, algo cómico si me preguntan porque él era lo suficientemente alto como para hacerla parecer una niña más, ni siquiera le llegaba al cuello usando tacones. Jasper bajó la mirada divertida que bailaba en sus ojos mientras Alice destilaba veneno y su rostro estaba rojo de ira.
— ¿Cómo puede ser suerte que yo le esté entregando el jugo a los niños, llegues tú y finjas tropezarte para arruinar mi vestido? — Preguntó iracunda.
— Jasper ¿Cómo…? — Rosalie empezó a regañar a su hermano hasta que puse una mano en su hombro y le lancé una mirada.
— Déjalos, esto va a ser divertido — Sonreí.
Ella me miró confusa, con miles de preguntas que se podían leer en su rostro pero no dijo nada y solo nos quedamos observando. Ambos ignoraron el comentario que yo le había hecho a Rose, así que Jasper se acercó un paso más a Alice y sonrió más -si es que eso era posible-.
— Créeme, querida, no me hubiera salido tan bien en caso de que lo hubiera planeado o fingido. No soy actor — Alzó sus manos abiertas frente a ella -estilo Jazz-, lo que hizo que ella resoplara y se cruzara de brazos — Iba a hablar contigo para que me pidieras disculpas y dejáramos esta pelea tan estúpida.
Tanto Alice, como Rosalie y yo soltamos un jadeo por la sorpresa. Claro, yo esperaba que alguno de los dos terminara la pelea y también sabía que alguno de los dos le hablaría al otro tarde o temprano sin discutir, buscando una solución; lo que no me esperaba es que fuera tan pronto, que Jasper fuera tan directo y lo hiciera de esa manera.
— ¡¿Qué?! — Alice soltó un pequeño gritico — ¿Tú me arruinas el vestido con jugo y soy yo la que se debe disculpar? De seguro ya enloqueciste — Comentó lo último de manera indiferente.
Mientras tanto Jasper seguía con la misma sínica sonrisa y la ceja arqueada mirando a Alice. Rosalie me miró con, no sabía qué era, pero parecía angustia… Aunque ninguna parte de mi cerebro me explicaba por qué. Las cosas no podían salir mal, o bueno, no podían ser peor de lo que ya estaban resultando… Tenía un buen presentimiento. Rosalie se mostró aterrada al ver que sin querer, se había formado una sonrisa maligna en mi rostro, moría por ver qué pasaba entre ellos dos, la reconciliación sería el espectáculo perfecto y además ya estaba cansada de verlos discutiendo en mi oficina.
Jasper dio otro paso y Alice retrocedió quedando a una distancia prudente de él, por suerte no habían muchos niños que pudieran vernos, la gran mayoría estaba en los saltarines o jugando en la guerra de dragones, prácticamente estábamos en un lugar "solitario".
Él pasó una mano por su barbilla — Disculpa lo de tu vestido, no fue a propósito… ¿Contenta? — Preguntó sarcástico y ni siquiera esperó a que Alice respondiera, porque siguió hablando — Y sí, ya me volví loco por todo esto que está pasando entre nosotros. Ahora me debes una disculpa por esta discusión tan patética que estamos teniendo, por un secreto que yo no debía contar y cuando traté de solucionarlo esperaba una voz de apoyo de tu parte, no una queja porque no te había dicho nada — De pronto, la sonrisa se borró de su rostro, dando paso a una mueca seria.
— ¿Qué? — Susurró Alice sin aliento.
— No era algo que yo planeara, no me gusta inmiscuirme en asuntos que no me competen… Era muy difícil tomar una decisión y sí, tal vez pudiste ayudarme… Lo entiendo… Y si esa situación hubiera durado más tiempo, te lo hubiera dicho; pero estaba realmente angustiado y lo último que quería era agrandar el problema. Lo que sea, ya no importa. No soy feliz con la vida que llevo, traté de salir con otras chicas y no funcionó, quiero una relación seria contigo, Alice y si no eres capaz de admitir que te equivocaste y no podemos salir de este conflicto, por mí está bien… Me haré a un lado y nunca volverás a saber de mí. Por otro lado, si seguimos juntos dedicaré el resto de mi vida a hacerte la mujer más feliz del mundo.
— ¿Qué? — Escuché el susurro contenido de Alice y el jadeo que Rosalie estaba tratando de ocultar tapando su boca con ambas manos.
Él soltó una risita irónica — ¿Esa es la única palabra que conoces? — Arqueó una ceja volviendo a su mirada divertida.
Sin decir nada, Alice tomó mi brazo y me llevó hasta la carpa en la que estaban todos los regalos de Tasha. Vi con asombro que el número de regalos había aumentado, debía haber como cien regalos allí — Ni que se tratara de una verdadera princesa como para que llenara un lugar tan grande de regalos — Pensé rodando mi vista por todo el lugar; hasta que me encontré con mi amiga temblorosa, abrazándose a sí misma mientras trataba de controlar su respiración.
— Allie — Me acerqué a ella con una sonrisa. Pasé mi brazo por sus hombros para abrazarla y darle ánimo.
— ¡No!... ¿Por qué?... Jasper está loco, sufre de trastornos de personalidad o algo… ¿Cómo puede ser que en un momento me quiera hacer la vida imposible y al segundo siguiente se me declare de esa forma? ¿Qué le pasa? — Preguntó temblando bajo mi brazo.
— Él te quiere.
— No… No… Él no puede sentir eso, me refiero a que si lo sintiera no estaría buscando la forma de hacerme enfadar y discutir conmigo — Se quedó pensando — Aunque a veces lo hacía cuando éramos novios… Decía que me veía tierna cuando me enfadaba y le daba cierto toque divertido a nuestra relación — Sonrió y siguió recordando — Decía que yo arrugaba la nariz y hacía gestos adorables que él mismo se encargaba de alisar con la punta de su dedo índice, lo pasaba con delicadeza por mi rostro y… — Salió de sus pensamientos para verme sonriendo.
Ahí estaba, ella también lo quería y no tenía ninguna duda de ello cuando una pequeña sonrisa se extendía por su rostro en el momento que recordaba la relación que llevaban ella y Jasper. Pero la borró abruptamente al darse cuenta que no era su cerebro el que hablaba sino su corazón. No dije nada, simplemente seguí sonriendo para que fuera ella misma la que diera con la solución de su problema.
— No me mires así, Bella ¿Cómo es posible que yo, Mary Alice Brandon, vaya a pedirle disculpas? Él debería olvidar todo eso, ya da por hecho que yo tengo la culpa… Digo, si me quiere, debería decirme algo como "Dejemos el pasado atrás y sigamos con nuestra relación" ¿No crees? — En sus ojos había pánico.
Torcí mis labios en un gesto pensativo — Imagina que la situación fuera al revés, digamos que él sí tuvo la culpa ¿Darías por sentada la disculpa y seguirías como si nada? — Pregunté. Ella se quedó pensativa — Deja el orgullo atrás, solo le tienes que decir "Lo siento, me equivoqué", esas cuatro palabras te sacarán de la vida que estas llevando y te harán feliz.
Ella tomó aire — Bien, pero no quiero que ni tú, ni Rosalie, ni nadie esté presente cuando lo haga. Tienes razón, quiero estar con él — Se armó de valor y salió con pasó decidido hacia donde estaba Jasper al lado de su hermana.
Casi tuve que correr para llevar a Rosalie a otro lado y que Alice y Jasper pudieran hablar en privado. Ambas caminamos hacia donde Tasha tenía a Edward y a Emmett "peleando" por rescatarla a ella del castillo armado con bloque gigantes de lego.
Soltamos una risotada cuando los vimos a ambos con espadas de juguete haciendo el teatro de que querían rescatar a Tasha, no debían llevar mucho rato jugando pero de todas formas Emmett iba ganando y eso se lo atribuía certeramente a las clases de esgrima que tomó cuando era joven, quiero decir, tal vez se le había olvidado algo porque no tenía la misma destreza que antes pero había movimientos que el recordaba y esos eran lo que ponía en práctica. Edward cayó al poco tiempo y Emmett se fue a "rescatar" a su hija cargándola en brazos con una sonrisa victoriosa.
— Quiero la revancha — Decía Edward desde el suelo, sin notar que Rosalie y yo los estábamos viendo.
— Ya perdiste, amor — Me acerqué a él y dejé un casto beso en sus labios para después ayudarlo a levantar -o algo así-.
— Si, Emm ganaste la batalla por nuestra hija — Rosalie fue corriendo a abrazar a su familia.
— Se supone que deberías apoyarme —Me dijo Edward a manera de broma y me robó otro beso sin que yo lo pudiera evitar y tampoco era que quisiera hacerlo.
Reí — No tenías muchas posibilidades, Emmett practicó esgrima por un tiempo. De todas formas lo hiciste bien — Dejé un beso en su mejilla.
Él bufó frustrado por lo bajo y caminamos hasta las mesas para que él pudiera tomar algo y descansar.
La fiesta pasó entre sonrisas, besos, bromas, carcajadas y juegos tanto con los niños como entre nosotros. Alice estaba irradiando felicidad ahora que ella y Jasper estaban de nuevo juntos y no era para menos, Jasper también tenía una notable sonrisa de triunfo en su rostro, lo realmente bueno era que ya no peleaban ni se evitaban, en lugar de eso compartían besos discretos y castos junto con las miradas. De todas formas, Alice seguía comportándose como una niña en el cuerpo de una mujer al igual que Emmett. Ella por su lado nos arrastraba a mí y a Rosalie por todo el parque para que jugáramos con las niñas, ya fuese en fiestas de té o ayudando a las niñas a subirse en las construcciones de bloques de lego. Mientras tanto, Emmett tenía a Jasper y a Edward corriendo por las piscinas de pelotas y los juegos de los niños.
Duramos un par de horas así, hasta que Rosalie y yo logramos escaparnos de Alice y fuimos a sentarnos en una de las mesas más alejadas hablando de lo cansadas que estábamos y, a pesar de que los zapatos no eran muy altos, a las dos nos estaban matando. A los pocos minutos llegó Tasha disgustada y empezó a jalar el brazo de Rosalie.
— Mami, yo te dije que no — Arrugó las cejas y se cruzó de brazos.
—No ¿Qué, princesa? — Le preguntó Rosalie mientras yo las miraba confundida.
Tasha giró la cabeza y señaló hacia otro lado para que Rosalie mirara y allí estaba, en carne y hueso la mujer que solo había visto de lejos. Parecía ser Heidi disfrazada de Jazmín* mostrando sus curvas, su abdomen plano en todo su esplendor y sus hombros desnudos. Me sentí como en las caricaturas que el color rojo de furia subía por todo mi cuerpo mientras ella caminaba campante acercándose a Edward, ahí sí juraría que salió humo por mis orejas.
Me levanté pisando fuerte y en menos de nada, tenía a Rosalie a mi lado poniendo una mano en mi hombro pero con la mirada llena de furia hacia la susodicha, casi tanto como yo. Ambas estábamos tan concentradas lanzándole miradas asesinas a Heidi que no nos dimos cuenta el momento en el que Tasha se adelantó y miró a Rosalie con el ceño fruncido.
— Yo no la invité, Tasha, pero me encargaré yo misma de que se vaya por donde vino
El tono de ira permanecía en su voz mientras acariciaba el cabello de la pequeña y caminaba con más seguridad, por supuesto yo no me quedaba atrás y cuando vi que ella empezaba a sonreírle coquetamente a Edward y acariciaba su brazo, se me agotó la poca que tenía y comencé a trotar hasta que llegué a ellos y empujé la mano que estaba tocando el brazo de mi amor.
— ¡Bella! Ehh… Yo… — Edward trató de explicarse mientras yo veía con furia a la zorra que tenía en frente. Sabía que él no estaba haciendo nada malo, era ella con sus sucias artimañas.
Heidi lanzó una sonrisa en mi dirección — Vaya, hasta que por fin tengo el honor de conocer a la señora McCarthy, es un verdadero placer, Isabella — Sonrió y se apegó más a Edward, sin importarle que yo la hubiera alejando antes.
Y mi salvadora, Tasha, amaba a esa niña y la amaría por el resto de mi vida, se metió entre Edward y Heidi separándolos lo más que pudo y acercándose a Edward para que Heidi no lo tocara más y le mandaba la misma mirada que Rosalie tenía en ese preciso instante.
— Quisiera decir lo mismo — Contesté mordaz.
Me acerqué un paso a Edward. -Gran error- lo olvidé todo, olvidé que ella pensaba que yo no estaba con nadie porque Emmett seguía siendo mi esposo y lo único de lo que ella estaba enterada y no le había dicho a la prensa, era que Emmett tenía una hija y quería estar con Rosalie.
Soltó un suspiro y miró a Edward — ¿Por qué le estás dando explicaciones? ¿La conoces? — Preguntó extrañada.
— Solo hace algún par de horas, le pedí a Bella que viniera para que conociera a mi hija y obviamente se tendría que topar con Edward en algún momento — Concluyó Emmett en voz seria.
— De todas formas no tengo por qué darte explicaciones, Heidi ¿O sí?
Antes de que Heidi pudiera decir algo, Rosalie se le adelantó haciendo caso omiso a lo que había dicho Edward segundos antes.
— Y ya te tienes que ir, no estás invitada a esta fiesta y no sé cómo demonios entraste.
Rosalie estaba roja de la ira. Edward me había dicho que cuando ella se ponía así, empezaba a despotricar contra todos y no le importaba quien estuviera cerca para escuchar sus improperios. Seguramente Jasper lo notó y llegó con Alice para llevarse a Tasha, sin contar que ambos se encargaron de alejar a los niños que estaban allí llevándolos a otros juegos más retirados y ofreciéndoles dulces.
— Entonces, yo creo que deberías irte antes de que… — Empezó Edward antes de ser interrumpido por Rosalie -de nuevo-.
— Antes de que mande a la mierda la fiesta de cumpleaños de mi hija y empiece a arrancarte una por una tus falsas extensiones, sin mencionar que patee tu inflado culo hasta que me canse y créeme, no me cansaré hasta que te deje con una maldita cara desfigurada y en una puta silla de ruedas para que tus inmóviles y flacas piernas de pollo sean tu constante recordatorio de que nunca, escúchame bien maldita perra, NUNCA doy segundas oportunidades y menos a zorras oportunistas como tú.
Emmett llegó por detrás y la abrazó antes de que empezara a cumplir su promesa, Rosalie estaba a punto de abalanzarse cuando la muy descarada sonrió con sorna, entonces fue mi turno hacer cumplir la promesa de Rosalie y di un paso hacia ella sin mirar siquiera la reacción de Edward o de Emmett. Tragué saliva ruidosamente.
— No puedo creer que existan mujeres tan descaradas como tú.
Casi que arreglo su cara de mujerzuela de no ser porque sentí la mano de alguien sosteniendo la mía y cuando volví mi cara, Jasper estaba allí con una sonrisa tensa que indirectamente me mandaba tranquilidad, haciendo que yo bajara la mano de a poco y cuando ya estuvo a mi costado y fingió que no pasaba nada malo.
— Jefa, deberías ir a probar los cupcakes — Alcé una ceja en su dirección — ¿No los has probado? Eso es casi un delito, vamos — Me empujó por la espalda llevándome hacia donde estaban los pastelillos.
— ¿Qué haces, Jasper? — Pregunté cuando ya estábamos lo suficientemente lejos como para que no nos escucharan; de todas formas, yo podía ver que Rosalie y Emmett se encargaban de sacar a Heidi al tanto que Edward volvía con Tasha y jugaba con ella y Alice. Sonreí victoriosa.
— La duda es ¿Qué hiciste tú? — Preguntó volviendo a atraer mi atención.
— Defendía lo que era mío, no sabes hace cuánto tiempo le quiero dar unos cuantos puños a esa que se hace llamar mujer ¿Por qué me detuviste? ¿Estás loco?
— Yo diría que la loca eres tú ¿Se te olvidó que Emmett y tú están casados y que, se supone, no tienes ninguna relación con Edward? Si hubieras golpeado a Heidi, ella hubiera sospechado que había algo más entre ustedes dos ¿Qué sigue? La prensa aquí mismo detrás de ti y de Emmett, sin contar que mi hermana y Edward también estarían involucrados y de milagro no nos entrevistarían a Alice y a mí porque somos sus amigos. De hecho, me sorprende que ella no haya dicho nada a nadie todavía — Dijo lo último por lo bajo.
— Sí, tienes razón. Los celos me invadieron y no pensé — Bajé la cabeza.
Soltó una risa despreocupada y luego de cerciorarse de que Heidi no estuviera en la fiesta, me guió hasta donde estaba Edward jugando con los niños. Bueno, el resto es historia: jugamos, partimos el pastel, cantamos el cumpleaños de Tasha reímos, nos hicimos cariños con Edward y llegó un equipo de logística con payasos y otro tipo de personas que divertían a los niños. Hasta que se llegó la hora en que llegaron los padres a recoger a sus respectivos hijos y, en consecuencia, Emmett y yo tuvimos que escondernos hasta que llegó el equipo de limpieza y Alice los supervisó en compañía de Rosalie.
Sin embargo, algo seguía inquietándome a lo largo de la fiesta, se suponía que estábamos en bancarrota y no había pasado tanto tiempo como para que los hoteles que Emmett tenía en la "cuenta fantasma" dieran fruto, entonces — ¿Cómo había podido pagar toda la fiesta? — Porque, si he de ser sincera, prácticamente habían botado la casa por la ventana y no vi que repararan en el dinero al momento de comprar los disfraces, pagar los juegos y la comida, sin mencionar las personas que cuidaban los niños, estaban al pendiente de los juegos y limpiaron todo al terminar.
Rosalie llegó con una sonrisa y abrazó a Alice, quién estaba a mi lado agradeciéndome por convencerla de hablar con Jasper y prácticamente obligarla a que se disculpara.
— Hey, la vas a aplastar — Dije en cuanto Emmett se unió al abrazo.
A penas Alice podía sacar la cabeza por encima del hombro de Rosalie respirando entrecortadamente, casi suplicando por aire. Entonces tomé su mano e hice acopio de todas mis fuerzas para que Emmett pudiera soltarla.
— Lo siento — Se disculpó Rosalie con una sonrisa — Es solo que no sé cuándo voy a pagarte todo esto que hiciste por nosotros y sobre todo por Tasha. Ella estuvo muy feliz durante toda la fiesta y se divirtió mucho; sinceramente, era más de lo que esperaba — Tasha llegó a su lado para tomarle la mano y Rosalie pasó una mano por su ojo -disimuladamente- para limpiar la lágrima que se había salido de su ojo.
— ¿Tú pagaste por todo esto? — Preguntó Jasper quien venía llegando luego de haber hablado con Edward, o eso asumí yo porque Edward venía al lado de él.
Y sí, Alice fue la organizadora en jefe y donadora de todo el dinero que la fiesta había requerido y también estaba segura de que no había usado ni un centavo de la fortuna de la familia Brandon.
*Jazmin: ¿Recuerdan la joven de la que se enamora Aladín? La película que justamente se llama así "Aladín" y el genio de la lámpara. Hago la aclaración por si no habían visto la película o se confundían.
HOLA! ESPERO QUE HAYAN TENIDO UNA SEMANA EXCELENTE, SE SUPONÍA QUE ACTUALIZARÍA AYER, PERO HOY TENÍA EXAMEN FINAL Y NO PUDE DESPEGARME DE LOS LIBROS HASTA AHORA. BUENO, IGUAL ESPERO QUE DISFRUTARAN DEL CAPÍTULO Y SAQUEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES ACERCA DE LO QUE PASARÁ DESPUÉS DE ESTO, RECUERDEN QUE NOS QUEDAN DOS CAPÍTULOS Y PUEDEN PASAR MUCHAS COSAS ALLÍ.
PD: EN MI GRUPO EN FB (LINK EN MI PERFIL) VAN A ESTAR LAS FOTOS DE TODO LO QUE SE SUPONE QUE HABÍA EN LA FIESTA DE TASHA Y DE LOS DISFRACES.
LAS QUIERO, UN BESO Y NO OLVIDEN DEJAR REVIEW.
