- Espero hagas caso de mis instrucciones ahora que te damos el alta … - le dijo el padre de Midorima a Kise.
- Sí – le respondió este feliz – ¡Por fin me iré de aquí!
- ¡Me alegro que estés contento!- pero por favor Ryouta, hace caso de mis consejos… no queremos que esto empeore… ¿Estamos de acuerdo?
- Sí doc – Entendí muy bien todo- le dijo él poniéndose serio.
- No se preocupe doctor- le respondió la madre de Aomine – Cuidaremos bien de él…
- Sí, cuento con usted – le dijo sonriendo –Ya que en él no sé si confío mucho… -rió
- ¡Ohhhh Doctor!- le reclamó Kise haciéndose el enojado
- Ya está todo en orden – dijo entrando de pronto Masaomi a la habitación. –Ya nos podemos ir …
- ¡Gracias por todo una vez más doc!- ¡Le estaré eternamente agradecido por todo! – le dijo Kise feliz
- De nada muchacho- Me alegró conocerte y saber qué mi hijo te aprecia tanto – le dijo sonriendo
- Sí, a mi también me dio gusto saber esa parte también… - le dijo sonriendo feliz
- Ya vámonos de aquí – comentó Aomine comenzando a conducir la silla de ruedas donde iba sentado Kise para abandonar el hospital. Afuera lo esperaba la gran limosina del padre de Akashi.
Una vez en ella, fueron conducidos en primera instancia al departamento de Ryouta. Ahí Aomine se bajó, tomó una maleta y echó de todas las cosas que su novio necesitaría para estar cómodo en su casa. Echó sus útiles personales, algo de ropa y aquellas cosas "imprescindibles" para Ryouta. Aomine sonreía al ver la cantidad de cosas y ropa que tenía Kise.
Luego de esa primera parada, se fueron directo a la casa de los Aomine. Ahí estaba todo listo para recibirlo. La madre de Aomine, finalmente se había conseguido una segunda cama la que colocó al lado de la de su hijo. El espacio del dormitorio se había reducido considerablemente, pero seguramente Kise se sentiría más a gusto así…
Kise se había emocionado mucho cuando vio todo lo que habían hecho los Aomine por él. Estaba demasiado contento de saber que estaría ahí durante esas dos semanas, ya que sabía que sería regaloneado mucho por su suegra, sus cuñadas y por supuesto por su novio.
Masaomi había dejado órdenes expresas respecto a su cuidado y había dejado a uno de sus hombres a cargo. Había insistido en dejar a una mucama al servicio de la madre de Aomine, pero ella no estuvo de acuerdo.
- ¡Oh por fin creo que podré descansar de ahora en adelante!- le comentaba Kise a Aomine esa primera noche que pasaba ahí. La cama era muy cómoda.
- Déjame meterme a tu lado un rato ¿Quieres?- le dijo Aomine metiéndose con cuidado a su lado. La cama era pequeña, y apenas cabían los dos ahí, pero él no se perdería la oportunidad de poder abrazarlo y besarlo un rato antes de dormir.
- ¡Daiki pórtate bien!- le dijo riendo Kise al sentir cómo el otro comenzaba a tocarlo en aquellas partes que no debía
- ¡Ohhhh! ¿En serio quieres que me porte bien?- le preguntó sonriendo de una forma un tanto lujuriosa
- Es que no quiero que nos descubran – le dijo algo tímido
- Sí, lo sé – le dijo él retirando su mano de donde estaba –Pero me imagino que me dejarás besarte un rato ¿Verdad?
- Sí – le respondió Kise sonriendo.
Cuando Kise le dijo que sí, no se imaginó la forma en que Aomine lo comenzó a besar. Lo tomó por la barbilla en forma muy delicada. Se posó sobre él sin aplastarlo ni nada, haciendo él toda la fuerza con sus codos y con una de sus manos lo comenzó a acariciar con ternura. Los besos eran suaves. Cálidos. Sus labios se unían a la perfección. Kise llegó a sentir ganas de llorar. Esa ferocidad de la pantera negra que tanto adoraba, se había transformado en un hermoso cachorro.
- ¿No crees que es un milagro que la personas que amas, te ame también a ti? – le preguntó Aomine recostándose a su lado. Kise se impresionó ante esa frase. Era demasiado profunda viniendo de su salvaje novio.
- Sí- le susurró ... apenas le pudo contestar.
- Estoy muy enamorado de ti Ryouta idiota – le dijo haciéndole suaves cariños en su cabeza. –Me alegra que estés en mi casa por estos días – Sin dudas que causarás un gran alboroto aquí… pero me alegra que puedas quedarte en mi casa, conmigo, en estos momentos….
- ¿Estás bien Daiki?- le preguntó Kise sorprendido. Esa forma de actuar no era muy propia de su novio.
- Si – Solo que hoy ando algo esensible al parecer- le dijo escondiendo su cara en el hombro de Kise
- Así veo… ¿Algo que te inquiete?- le preguntó él.
- La verdad no – le respondió. –Pero no te puedo negar lo feliz que estoy…. Estoy muy orgulloso de ti, de todo lo que logras generar a tu alrededor – comentó
- ¿Cómo así?- le preguntó Kise aún más sorprendido
- ¡Ahhhhh idiota! -¿Cómo no entiendes algo tan simple? – le comentó poniéndose de espaldas, mirando hacia el techo…
- ¡No entiendo a donde apuntas!- le dijo medio molesto (porque en verdad no entendía nada)
- ¡Me refiero a que solo logras cosas buenas a tu alrededor! -¡Logras el cariño y apoyo de muchas personas! -¡Todos los que te conocen en forma algo más cercana, te quieren! -¡Mucha gente se movilizó por ti! - ¡Hasta Akashi y su padre velaron a ayudarte!- ¿No te parece eso increíble? ¡Hasta Midorima! – rió
- Sí, debo reconocer que eso a mí también me impresionó…. Akashicchi y Midorimacchi se han portando increíble conmigo… para qué decir tú y tu familia…
- Ha sido increíble todo el cariño que se ha formado a tu alrededor – Por eso me siento tan feliz de poder estar a tu lado como tu novio- le dijo él
- Tendrás que soportarme estas dos semanas- le dijo sonriendo en forma radiante
- Y después me tendrás que soportar a mí en la tuya – Cuando entres a clases, me iré contigo….
- No será necesario….
- ¡Cállate la boca! – Eso ya está zanjado – le respondió besándolo de nuevo.
- ¡Ohhh Daiki!- mejor no sigas….
- Esa frase es música para mis oídos y lo sabes… eso quiere decir que te estás calentando ¿Verdad?
- Hace rato – le dijo él en forma fresca
- Tendremos que ser silenciosos… ¿Podrás? – le preguntó alzando una ceja en forma algo desafiante
- No lo sé- le contestó sonriendo
- Entonces te silenciaré con mis besos- le dijo colocando su mano en forma traviesa donde la había puesto en forma previa.
- ¡Dios que bien se siente!- le dijo Kise bajito al oído
- ¡Me encanta que me llames Dios!- le dijo Aomine sonriendo
- ¿Ahora bromeas?- le dijo casi jadeante
- Me encanta verte así- le dijo Aomine – quien ya estaba que explotaba – Sentía que tenía que atenderse en forma urgente
- No, no lo hagas… - le dijo Kise – Evitando moverse brusco, pero aún así logrando sujetar el brazo de Aomine que iba en dirección a su miembro. –Déjame hacerlo a mí…
- ¿Estás de coña Kise?- le preguntó Aomine – No te dejaré moverte
- No necesitaré moverme- le dijo más jadeante aún… - Tú solo colócalo en mi boca y muévete a tu gusto…
- ¡Dios Ryouta!.. ¿Cómo me dices eso sin querer que me toque?- le preguntó muy excitado
- ¿Ahora soy yo Dios?- le preguntó sonriendo
- Ahora entiendo eso de bromear en estos momentos- le dijo sonriendo volviéndose loco de solo pensar poner su pene en la boca de su novio.
- Vamos, colócalo en mi boca ahora… quiero sentirlo…
Aomine se sacó rápidamente los pantalones del pijama y se colocó en cuatro colocando su pene en la boca de Kise. Así él no se tendría que mover. Kise colocó su mano libre en su hombría.
Aomine comenzó a moverse lentamente, teniendo mucho cuidado de no forzar a Kise ni moverlo. Pero la posición estaba perfecta. El se movía con movimientos lentos y la boca de Kise lo recibía perfectamente… A su vez, Kise se masturbaba rítmicamente, al compass de él. Estaban sincronizados en los movimientos. A medida que Kise se iba acercando al orgasmo, aumentaba los movimientos y cualquier sonido que su boca produjese eran acallados por el pene de Aomine y por el ruido de la televisión que habían decidido encender. (después de todo no podían meter demasiado ruido)
- ¡Se siente tan bien!- le dijo Aomine echando su cabeza hacia atrás – Debo reconocer que esta posición no la había pensado…
- Yo la pensé apenas me dijiste que ya sabías como lo haríamos- le dijo Kise sacando el miembro de Aomine de su boca por unos momentos (necesitaba limpiarse un poco la saliva que escurría por su boca)
- Pensé en otras formas- le dijo Aomine sonriendo
- Después me las dirás …. ¿Daiki? – le dijo de pronto Kise
- ¿Sí?
- Te Amo – le dijo Ryota
- Yo también te amo – le respondió dándole un fogoso beso en los labios, para luego volver a introducir su pene en la boca de su novio. Kise retomó ambas tareas, haciendo que ambos terminaran casi al mismo tiempo.
- ¡Qué exquisito es hacer esto contigo!- le dijo en un susurro Aomine colocándose a su lado cuidadosamente. –No puedo imaginarme hacer esto con nadie más en la vida…
- Daiki- le dijo Kise sorprendido- No sé qué te sucede hoy… pero me encanta cómo estás...
- ¿Cómo?- le preguntó sorprendido Aomine
- ¡Estás hasta romántico!- le dijo sonriendo
- Sí, puede ser – Pero no te acostumbres idiota- le dijo volviendo a ser el Aomine rudo y tosco de siempre
- Yo y mi gran bocota- le dijo riendo Kise
- Sí – sonrió Aomine limpiándose un poco él y limpiando a Kise con papel higiénico para eliminar toda evidencia de sus acciones.
- Ya es hora de dormir- le dijo Aomine volviendo a su cama
- Sí- le respondió Kise. Estaba agotado.
- Buenas noches- le dijo Aomine
- Si, buenas noches – le respondió él cayendo de inmediato en un profundo sueño.
Las dos semanas pasaron muy rápido. Kise ya se sentía más de seguro de caminar y de moverse. Si no hubiera sido por su brazo, casi no hubiera recordado el accidente.
En casa de Aomine todos los habían acogido y recibido demasiado bien. Había sido muy bien atendido y regaloneado por todos. Sus cuñadas, su suegro y su suegra se habían realmente lucido con él. Pero ya era de volver a su departamento. Era hora de retomar su vida. Debía volver a la preparatoria. Y de volver a su trabajo.
Masaomi desde Kioto seguía de cerca todos los movimientos de Kise gracias al contacto tan directo que habían desarrollado. Había dispuesto de un chofer para él, para que pudiera desplazarse a gusto por Tokio. Kise intentaba no decirle todo… ya que no quería abusar de su confianza, pero si él no se enteraba de algo por Kise, se enteraba a través de su manager, o por la madre de Aomine, por quien fuera… -¡Todos eran unos soplones a ojos de Kise!- pero igual lo agradecía ya que todos lo hacían por su bien.
El día que regresó a su departamento, se sintió algo nostálgico. Habían pasado ya varias semanas desde la última vez que lo había pisado. Por un momento le asustó la soledad que significaba volver a él. Ahora que retomaba su vida y volvería a su rutina, significaba no estar acompañado siempre a la hora de la cena… atrás quedarían todos los momentos maravillosos vividos en la casa de Aomine, donde la bulla y las risas abundaban. Donde las cenas familiares eran toda una fiesta. Aomine lo notó algo decaído por un momento y lo abrazó.
- Me encanta tu departamento –le dijo para animarlo. – Se respira tanta paz – Kise le sonrió. – Lo que más me gusta de volver aquí es que ya no tendremos que calmarnos por las noches ni encender películas ruidosas para que nadie nos escuche. –Aquí te podré coger y hacer mío todo lo que quiera… y podrás gritar mi nombre todas las veces que quieras al acabar…
- Daiki, tu solo piensas en el sexo – le dijo haciéndose el molesto
- Es que me encanta hacértelo, eres demasiado sensual para mi gusto – le dijo sonriendo.
Kise comenzó a recorrer su departamento, y para su sorpresa, estaba todo limpio e impecable. Su despensa estaba llena de comida, su refrigerador repleto y su baño contaba con todos los productos que necesitaba y de hasta las marcas que ocupaba… estaba muy sorprendido…
- ¿No me digas que tu madre gastó en todo esto?- le preguntó Kise algo molesto a Aomine.
- ¿Estás de broma? – No, fue el padre de Akashi – Le contestó. - El se encargó de todo, ya sabes como es….
- ¡No puedo creerlo!- exclamó Kise tomando su teléfono celular y escribiéndole un: "Gracias nuevamente por todo" a Masaomi.
- ¡De nada Ryouta! – No quiero que te falte nada – le contestó Masaomi
- Pero Masaomi –San – Por favor ya no más…. Usted ha hecho por mí... lo que ni mis padres han hecho, no quiero seguir abusando más de ustedes…
Bastó que terminara de escribir eso, cuando Masaomi lo llamó a su celular:
- ¡No me hagas enojar Ryouta!- ¡Ya te dije que yo soy tu tutor legal hasta que cumplas los 18 años! – De ahí en adelante, me convertiré en tu benefactor …
- Pero ya ha hecho demasiado por mí – le dijo Ryouta colocando su mano en su frente levantando su flequillo.
- Sí, y tú también por mí – le dijo Masaomi – Esta es mi forma de retribuirte todo- Ahora no te queda nada más que aceptar – Y por favor, no repitamos estas conversaciones cada vez que hago algo… en verdad me aburren… -Pero dime, ¿Está todo en orden? ¿Estás bien con lo que compraron para ti?.
- ¿Qué dice? - ¡Con todo lo que compraron tengo comida hasta el próximo año!- rió divertido.
-Bien, esa es la idea - ¿Estás con alguien ahora?- le preguntó Masaomi preocupado de que no estuviera solo
- Si, Aominecchi se quedará acá conmigo por estos días – Así mi entrada a la preparatoria no será tan brusca
- Bien – Cualquier cosa que necesites, avísame
- No, no lo haré – le dijo muy valientemente Ryouta.
- ¡Ja! – Atrévete a no avisarme y ya verás pequeño insolente- le dijo divertido
- Gracias una vez más – le dijo. Y luego de eso cortaron la comunicación.
- Si tu no quieres el apoyo de él, traspásamelo a mí – le dijo Aomine besándolo con cariño
- Oh no… tú no tienes mi encanto- le dijo Kise sonriendo feliz
Aomine lo miraba contento. Todo atisbo de tristeza había desaparecido del rostro de Kise. Si bien, él sabía que no contaba para nada con sus padres (ya que ni siquiera lo habían llamado para saber de él ni siquiera una vez), al parecer parecía ya no importarle mucho. Como que ya se había comenzado a resignar a que su vida sería así, y no podrían arreglarse las cosas. Pero lo más importante de todo, era que no se sentía solo. Sabía que contaba con muchas personas, que a pesar de no tener lazos sanguíneos, se estaban comenzando a convertir en su verdadera familia.
Todos estaban pendientes de él. Todos sus ex compañeros de Teiko, Kasamatsu por supuesto, toda la familia de Aomine, los Midorima, los Akashi, sus compañeros de equipo, todos…
Regresar a su preparatoria, fue toda una experiencia. Todos corrieron a saludarlo. Como siempre fue alma de la fiesta. Todo el colegio prácticamente se reunió a recibirlo. Fue recibido como un héroe nacional. Todas sus fans le daban la bienvenida. Después de todo, era el sobreviviente de un grave accidente, pero él se veía igual de guapo, igual de radiante, aún con su brazo vendado y caminando un poco más lento de lo normal-
Todos estaban sumamente tristes porque no podría participar en la Interhigh, pero de todas formas, él estaría apoyando al entrenador como un tipo de manager y motivaría y apoyaría a sus compañeros desde la banca.
Fueron días muy intensos. El ánimo de Kise estaba más alto que nunca. Se podría decir que era el Kise de antes. Aquel Kise de Teiko. Siempre risueño, tomándose las cosas con humor y tranquilidad.
Había quedado bastante tranquilo luego que el director lo mandara a llamar para darle la bienvenida. Fue tan amena la conversación que Kise le confidenció que había pensado que sería expulsado de la preparatoria o que perdería la beca deportiva producto del accidente. Su director, le llamó la atención por poder haber llegado a pensar así. Le dejó bien claro, que ninguna de esas cosas jamás sucederían. El lamentaba profundamente lo sucedido, pero por él. Solo por él. Porque sabía que adoraba el Basketball y porque sabía que era feliz jugando, además de que era muy bueno. Pero confiaba que para la próxima winter cup podría participar si se recuperaba bien, y si no lo hacía, no importaba, aún le quedaba por cursar todo el tercer año.
- ¿Viste que tenía razón con eso?- le decía Kasamatsu feliz por teléfono
- Sí- el director fue muy amable conmigo- le dijo feliz
- Sí, todos te aprecian mucho en la preparatoria… además que no se atrevería a echarte, se retirarían al menos las tres cuartas partes del plantel femenino de la escuela...– rió
- Jajajaja- ¡Yukio qué cosas dices!- Aunque puede que sea verdad… - le dijo pensativo luego de meditarlo un poco
- ¡Maldito engreído! -¡Bájate de la nube un rato! ¿Quieres?
- ¡No, no quiero!- ¡No seas cruel! -¡Este es mi momento después de todo!- rió
- Sí, disfrútalo- le decía Yukio feliz. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a Kise de tan buen humor. Estaba realmente feliz.
Ya llevaba casi una semana de clases, cuando Akashi habló al chat del grupo para fijar la próxima reunión.
Akashi: Llegó la hora- colocó – Este fin de semana, nos juntaremos en la productora de Kise para comenzar nuestro trabajo como modelos oficiales de la marca de ropa deportiva.
Midorima: ¡Oh Dios!- ¡Está bien!
Aomine: ¿A qué hora Akashi?
Akashi: Nos juntaremos todos allá a las 8 de la mañana. El día viernes traten de descansar bien ya que todos deben tener buena cara. Les recomiendo que comiencen a preguntarle algunos secretos de belleza a Kise para que no deban maquillarlos en exceso
Aomine: ¿Estás bromeando que tendré que echarme cosas como cremas y otras cosas que este estúpido se echa en la cara para verse bien?
Akashi: Me sorprende mucho que me preguntes eso, cuando sabes perfectamente que no tengo sentido del humor, Daiki
Murasakibara: Se-chin tendrás que decirme bien qué y cómo debo echarme los productos de belleza. ¡Quiero salir bien en las fotos!- escribió feliz
Kuroko: ¿Yo también estoy invitado? -¿No sería bueno que solo ustedes cinco fueran?
Kise: Ohhh Kurokocchi, no puedes faltar… tú eras nuestro sexto hombre fantasma, además que fuiste mi tutor y eres mi rival …
Kuroko: Si pero ahora dejémoslo en que solo fui tu tutor, ya no tengo nada que hacer frente a ti…
Kise notó que ese comentario, había sido escrito con algo de resentimiento por parte de Kuroko.
Kise: ¡No digas eso Kurokocchi!- ¡Todos te encontramos un oponente terrible!- No puedes hablar en serio…
Así siguieron coordinando todo. El sábado, a las 8 en punto, toda la generación de los milagros se reuniría a jugar a ser de modelos. Kise se reía de solo imaginárselos a todos juntos en un mismo set. Podía imaginárselos a todos y a cada uno, con su propio estilo, intentando sonreír frente a una cámara. Reía y reía a carcajadas.
-¿ De qué te ríes idiota?- le preguntó Aomine al ver que Kise se reía solo.
- De nada- le dijo secándose las lágrimas…
- ¿Te estás burlando de mí acaso? – le dijo mirando la ropa que andaba trayendo en esos momentos (que en verdad era para burlarse un tanto)…
- No, no es por ti … es que me da risa de solo imaginármelos a todos en el set de grabación- le dijo divertido recordando la imagen que se había imaginado
- Naaahhhh- Si tú puedes hacerlo, todos podremos… - le comentó confiado
- Si, sin dudas que podrán – pero imagino a cada uno tratando de sonreír para la cámara y no me puedo aguantar…
- ¡Sonreír no es difícil idiota!- le dijo Aomine golpeándolo despacio en su cabeza
- Bueno, si eso crees ya veremos – le contestó.
Kise no quiso continuar con aquella conversación. Pero esperaba con ansias que llegara el fin de semana, estaba deseoso de verlos a todos en el Set.
