¿Ahora que?
No conteste la pregunta de Ranma. Yo lo había dicho solo para molestar a mi mamá. Pero él se lo tomó muy en serio.
Lo único que hice fue negar con la cabeza. No insistió sobre eso. Y fue porque en ese momento su celular comenzó a sonar. Cuando colgó se despidió de mi con un rápido e intenso beso.
Ryoga había venido por él para ayudarlo a escoger un esmoquin adecuado ya que según Ranma, no está acostumbrado a usar ropa elegante. Si por él iría a la fiesta en vaqueros desgastados, una camiseta con alguna leyenda de su banda favorita y sus vans.
Aún así se vería sexy. Pero al final cedió en rentar un traje.
Cuando se fue, entré a mi habitación. Está noche tenía que salir bien. La disfrutaré lo más que pueda antes de decirle a mi papá sobre mi relación con Ranma.
No será para nada fácil. Solo espero no tartamudear o quedarme sin palabras al momento de hablar. Pero bueno, no tengo porqué preocuparme por eso aún.
Las siguientes horas fueron transcurriendo hasta que se llegó la noche. La tarde se fue rápidamente gracias a que mi mamá y yo ayudamos a Nodoka a elegir unos de los vestidos que tenía en su closet. Al final se decidió por uno largo de color negro. Era lindo. Hecho para la mujer madura como ella.
La animé diciéndole que hasta podría conocer a alguien en el evento. Ella frunció el ceño y negó con la cabeza como si darse la oportunidad de rehacer su vida no fuera justo. Pero mi mamá me apoyó con mis ideas a lo que Nodoka no le quedó de otra que sonrojarse.
Cuando volví a mi habitación, me duché. Al salir fui por el vestido y me lo puse. Aún no estaba maquillada ni peinada y ya me sentía con una confianza brutal. Amaba este vestido.
Alrededor de las ocho y media terminé de maquillarme. Nada exagerado ni algo simple. Pero mi rostro se veía diferente a causa del delineado y las pestañas empapadas de rímel. Mis ojos lucían más expresivos y con brillo. En sí, mi rostro estaba con vida.
Tal vez el maquillaje no era lo que me hacía ver distinta. Sino la forma en la que me sentía. Estaba feliz y nerviosa.
Puedes tener un maquillador profesional que te haga lucir mejor que una princesa pero si tu estado de ánimo está por los suelos, todo aquello se esfuma. Es tú actitud la que define tu belleza.
Luego de unos minutos logré terminar de ondular mi cabello. Con mis dedos peiné los rulos que estaban formados para que no se notaran tan definidos y darles un aspecto natural y suave.
Me puse los tacones a juego completando mi atuendo. Me miré al espejo de cuerpo completo y suspiré. Estaba lista.
En eso, unos golpes en mi puerta me hicieron apartar la vista de mi reflejo. ¿Y si era Ranma? No estoy preparada para que él me vea.
- ¿Quién? - dije con nerviosismo.
- ¿Estás lista? - escuché la voz de mi mamá al otro lado.
Abrí la puerta y se veía más bella que nunca. Llevaba un vestido largo color dorado con su cabello recogido dándole un aspecto elegante.
Al percatarse de mi cambio radial en mi forma de verter, me miró con gesto de sorpresa.
- Estás preciosa - expresó con una gran sonrisa.
- Gracias, tu igual. Papá se volverá loco - hizo un ademán con la mano como si su vestimenta no fuera gran cosa.
- Es hora de irnos ¿Y Ranma? - preguntó
Me encogí de hombros. Hace dos horas se había ido y no ha dado señales hasta este momento.
- Eres su novia y ¿No saber dónde está? - Negó con la cabeza haciéndome sentir culpable.
- Ustedes adelántense, yo me voy con él - propuse.
- De ninguna manera, tu padre al igual que Nodoka nos están esperando abajo. Y si te dejo ir con Ranma comenzará a sospechar - replicó molesta.
Tienes razón. No quiero que se entere antes de su celebración. Sin contradecirla, asentí.
- Solo déjame hacer una llamada - dije mientras buscaba mi celular en mi bolso
- Tienes tres minutos - bufó y se fue.
Cogí el celular y llamé a Ranma. Ya me está preocupando. Luego de esperar unos segundos, atendió.
- ¿Dónde estás? - pregunté un poco desesperada.
- Tranquila, estoy en el bar con Ryoga - respondió con una risita.
- ¿En el bar? Ranma, solo ibas por un esmoquin -
- Hace rato que logré decidirme por uno y para aliviar un poco la tensión decidimos venir a tomar un par de tragos - dijo en su defensa
Nada más falta que Ranma se presente en el evento cayéndose de borracho y ocasionando problemas.
- Nosotros ya nos vamos - le avisé con amargura.
- No te enojes, no voy a excederme con la bebida si eso te preocupa - Me quede callada por unos segundos y lo escuché suspirar - Akane, lo prometo. No estaré en problemas de nuevo. Dame la dirección del lugar de la fiesta. Te veré allí.
De mala manera se la dije. Se despidió diciendo que ya venía en camino y que no me preocupara.
¿Cómo no me voy a preocupar sabiendo que está en un bar donde posiblemente se encuentra a Shinosuke y se enfrenten de nuevo?
Dejando salir un suspiro frustrado, salí de la habitación y después de escuchar los cumplidos mis padres y Nodoka nos dirigimos a la reunión.
No ha pasado ni media hora de haber escuchado la voz de Ranma y ya comenzaba a extrañarlo como si no lo hubiera visto poro días.
Narra Ranma.
Akane estaba enojada. Demonios, se supone que estaría allí para verla pero el maldito de Ryoga no dejaba de joder por ir al bar. Y dado que íbamos en su auto no pude retractarme.
No fue hasta que escuché la voz molesta y enojada de Akane. Luego de colgar le exigí a Ryoga que me llevara a casa. Él no se quejó.
Al llegar, la camioneta de su padre ya no estaba. Por un momento pensé que llegaría a tiempo para lograr ver que llevaba puesto. Estaba con la intriga. En mi mente había formulado las posibles maneras en las que se veía está noche. En todas mis opciones se veía perfecta. Pero necesitaba comprobarlo.
De la forma más rápida posible tomé una ducha de diez minutos. Al salir del cuarto de baño me dirigí hasta la cama en donde mi esmoquin negro se encontraba encima.
Retiré bruscamente la bolsa transparente que cubría el traje y me lo coloque. Nada mal. Aunque me sentía raro. Al verme al espejo me sentía como uno de esos estúpidos niños millonarios.
Ni hablar. Solo lo usaré por hoy. Puedo soportarlo.
Con mis dedos peiné mi cabello de forma desordenada. Luego de rociar perfume a mi alrededor, cogí las llaves. La billetera la introduje en los bolsillos traseros y mi celular en el delantero.
Salí de la habitación y justo cuando estaba bajando las escaleras se escuchó el timbre de la casa.
Frunciendo el ceño llegué hasta la puerta y abrí. Mi entrecejo se profundizó aún más cuando vi a Shampoo.
Pensé que me había librado de ella.
- ¿Qué necesitas? - pregunté fríamente.
Me escaneó de arriba a abajo y luego me miró lamiéndose los labios.
Que asco.
- ¿A dónde vas a salir que no invitas? - dijo coquetamente.
Rodé los ojos y la miré con fastidio.
- ¿Qué quieres? - insistí dejando salir un suspiro de rabia.
- Oye, no me trates así - expresó mientras se llevaba una mano al pecho sintiéndose ofendida.
Ignorando su patético comentario, salí de la casa cerrando la puerta detrás de mí con llave. La esquivé y caminé hasta la suburban. Quité los seguros de la camioneta y abrí la puerta del conductor cerrándola de un portazo.
No sé como diablos le hizo pero cuando estuve a punto de encender el motor, Shampoo apareció deslizándose por el asiento del copiloto.
¿Qué diablos...?
Me giré hacia a ella mirándola poco amable.
- Fuera de mi camioneta - espeté tratando de calmar mi coraje.
¿Quién se creía está chica?
- Me gustaría ir contigo a donde quiera que vayas - la escuché decir sínicamente.
¿Está loca o le falta oxígeno en el cerebro? Estoy seguro que son las dos cosas.
- Por supuesto que no, fuera - expresé furioso
- ¿Por qué no intentas bajarme? - propuso divertida.
No fue necesario que me lo dijera dos veces. Bajando de la camioneta, caminé alrededor de la suburban hasta llegar al lado contrario. Abrí la puerta del copiloto y estiré mi brazo hacia afuera.
- Sal de mi auto - avisé sin hacer contacto visual.
No contestó y no se movió para nada. Y por más que no quisiera, tuve que mirarla.
Santa mierda.
La diminutiva blusa estaba ceñido a su cuerpo provocado que sus pechos sobresalieran. Pero no fue eso lo que me sorprendió. Si no que la muy fácil sostenía sus sostén en sus manos. Se lo quito sin retirar su blusa.
Desvié la mirada al instante. A esta chica le falta un par de tornillos.
- Estoy siendo paciente, Shampoo, no lo diré una vez más. Bájate de la camioneta - dije entre dientes escondiendo la rabia en mi voz.
- Oh vamos, Ranma, Hagámoslo rápido -
Mierda. Hará que pierda la paciencia. Y no quiero recurrir a la violencia. Menos con una mujer, o mejor dicho, con una mujerzuela.
Sin mirarla la tomé del brazo bruscamente y bajé de la suburban. Se quejó cuando sus pies tocaron el suelo. Ni drogado permitiría que se quedara.
De repente mi celular comenzó a sonar. La llamada de Akane me aterró. Más vale que Shampo no grite o diga algo imprudente porque si no me veré oblicado a atacarla verbarlmente.
Caminé a una distancia en la que Shampoo no se diera cuanta que era Akane quien llamaba. Si lo hace intentará llamar su atención diciendo mentiras.
- Voy en camino - dije rápidamente antes de escucharla hablar.
- Dime que no sigues en el bar -
- No, ya estoy listo. En cinco minutos estaré allí, te quiero - colgué y me giré hacia donde estaba Shampoo.
Para mi suerte, no volvió a entrar a la camioneta. En vez de eso, me mandó un beso desde lejos y se alejó hasta su auto que estaba aparcado enfrente.
menos mal que entró en razón. Cerrando la puerta del copiloto, volví al volante poniendo en marcha el motor.
Si una chica hubiera intentado hacer lo mismo que hizo Shampoo hace unos momentos en años anteriores, no dudaría en darle entrada. Pero todo eso cambió.
La única que me importa ahora es Akane. La necesito a ella y a nadie más.
Al fin me di un tiempo para escribir:)
No quiero decirles cuanta tarea traigo encima:c
El siguiente capitulo se llamara "Noche casi perfecta"
