Harry Potter es de JK Rowling y de la Warner y el Test de las 36 Preguntas es del científico Arthur Aron.
Esta es la última nota de autora que escribo para este fic. Gracias chicas, mil gracias por disfrutar leyendo esta ida de olla que ha sido des del principio este fic.
O a lo mejor es que es bueno de verdad y yo no estoy tan loca como creo.
PREPARAOS para el horrible final, yo os avisé pero no me quisisteis hacer caso, así que no me lloréis.
No me odiéis.
Epílogo: Final y principio.
Para finalizar, usted debe mirar a su pareja directamente a los ojos, y viceversa, sin hablar ni parpadear, ni desviar durante cinco minutos. Después de eso ya habrán acabado el test. Muchas gracias y esperamos que queden satisfechos.
Ginny, Harry, Ron y Astoria están sentados en el salón riendo y charlando, no son conscientes de que Draco y Hermione están a punto de acabar el test y puede que salgan enamorados el uno del otro.
Justo en frente de la puerta cerrada están James, Hugo, Lily, Rose, Albus y Scorpius. Todos contienen la respiración y están cogidos de la mano. Esperan, esperan y rezan. Aún no saben a qué, pero ellos lo hacen sin despegar sus ojos de la pantalla.
Y dentro del despacho están Malfoy y Greanger, un hombre y una mujer, que en el transcurso de ese test se han conocido como personas y se han hecho amigos, y eso nada ni nadie podrá cambiarlo.
Así que sonrientes empujan con las manos las butacas donde estaban sentados para así quedar más cerca el uno del otro. Arañan el tiempo renuentes a que eso esté a punto de acabar.
— ¿Sabes qué Granger? —Dice Malfoy en un susurro—. Sea cual sea el resultado de esto me alegro de haberlo hecho contigo.
La castaña sonríe y habla en el mismo tono.
— Yo también me alegro —inspira nerviosa y se muerde el labio indecisa—. Una parte de mí se lamenta de que esto esté a punto de acabarse. Has acabado cayéndome realmente bien, Draco.
— Es normal, soy una persona genial.
Ambos se ríen y ella le pega juguetona en el brazo. Paran y se miran a los ojos, sus corazones laten rápidos, están nerviosos, pero también están más a gusto el uno con el otro de lo que lo han estado nunca.
— Podríamos salir a comer la semana que viene y me hablas de ese caso —vuelve a hablar el rubio susurrando y con los ojos entrecerrados—. Así a la gente sabrá que ahora somos amigos.
Vuelven a sonreírse y ella asiente.
— Me encantaría —Draco va a abrir la boca pero ella lo interrumpe—. Cinco minutos, cinco minutos sin hablar, Draco.
Él sonríe y asiente. Inspiran hondo y apuntan a la misma vez el reloj de arena que han conjurado para que les indique los cinco minutos. Ambos dicen la misma palabra antes de que sus varitas se iluminen y las arenas del reloj empiecen a caer.
— Gracias.
Harry, Ron, Astoria y Ginny rien ignorantes de lo que está pasando dentro de ese despacho.
Albus, Rose, Scorpius, Lily, Hugo y James se apretan más fuerte las manos e inspiran con fuerza. Esperan expectantes qué va a pasar ahí dentro.
Y Draco y Hermione simplemente se miran, se miran ajenos a todos los demás, a los ignorantes, a los que esperan, a los que respiran sin saber que en ese despacho acaba de cambiar algo y que nada volverá a ser igual.
Finalmente gris y marrón se encuentran y se funden en uno solo.
