Capítulo 35
Mi sangre hervía y mi deseo de matar a alguien incrementaba mientras pasaban los segundos y yo seguía sin saber dónde demonios estaba mi pareja. Observé a todos los que se encontraban en esa oficina, podía percibir el miedo en el aire, yo debía estar mostrando mi naturaleza, realmente me sentía fuera de control y era la primera vez para la mayoría de los presentes que me veían de esa forma. Mi visión era rojiza y sentía deseos insaciables de derramar sangre, mi raciocinio pareció irse a la mierda, y sabía que no regresaría hasta que mi pareja estuviera en mi campo de visión, sana y completamente segura.
Habían pasado unos minutos desde mi llegada al club, no había tardado prácticamente nada en notar su ausencia, el olor de Orihime no era tan fuerte como debería si estaba en el club, parecía un rastro viejo. No tardé en confirmar mi sospecha cuando visualicé a la pareja de Grimmjow completamente desesperada buscándola, ella llevaba media hora sin ver a mi pareja y nadie parecía haber encontrado su paradero.
El último rastro de su olor era en una maldita calle solitaria cercana a club. Mi ira creció al darme cuenta que no podía rastrearla por la marca en su cuello, algo estaba bloqueando mi conexión, no quería pensar la razón. Solo bastó una orden mental para tener a todos los que necesitaba en la oficina de Grimmjow, sabía que mi actitud había levantado alarma en la mitad de los shifters en el club.
Mi mirada se detuvo en Loly, podía percibir el nerviosismo y el miedo, algo que no acostumbraba a demostrar, ella ocultaba algo. Me acerqué, ella retrocedió unos pasos hasta que se topó con Grimmjow, su mirada dejó de ser fría para expresar lo que ya había notado. Ella me temía, sus ojos trataron de no coincidir con los míos pero yo la obligué a verme.
—Dime lo que sabes —ordené, ella negó comenzando una retahíla de mentiras.
La callé apretando con más fuerza mi agarré, no tenía paciencia para ser condescendiente con ella, sea del linaje que sea, ella sabía dónde estaba mi pareja. Dejó escapar un grito de dolor cuando entré de manera brusca en su mente encontrando exactamente lo que quería ocultar. Loly se había atrevido a despreciar a Orihime, cuando di una orden directa de que ella estaba bajo mi cuidado. Mis dedos apretaron su cuello, quería herirla, realmente quería hacerlo por atreverse a lastimarla. Me empujé más fuerte dentro de su mente, un horrible alarido salió de su garganta, sabía que estaba forzando su mente y aquello debía representar un dolor indescriptible, pero no sentí ni un poco de compasión hacia ella, tenía que aprender la lección, mi pareja era intocable.
Había sido demasiado flexible con Loly, había permitido que se llenara la boca diciendo que iba a ser mi consorte, que ella gobernaría el aquelarre junto a mí, había permitido que luciera aquel título que le otorgaba su linaje como quisiera. Todo, porque realmente consideraba que era algo que no afectaba, ella solo era banal y completamente superficial, su ambición no era más allá que un simple título. Pero había cruzado una línea, y era hora que entendiera de una buena vez cuál era su sitio.
—Ulquiorra
La voz de Grimmjow estaba llena de advertencia, me había sumergido demasiado tiempo en la mente de Loly, si seguía de esa manera, podría causar un daño realmente severo en ella, me estaba descontrolando. La solté mientras abandonaba su mente, cayó casi inconsciente en el suelo. Ella no parecía saber más de mi pareja pero me dio una pista de quien podría tener una respuesta.
—¿Y Muramasa? —pregunté, mi voz debía demostrar peligro porque todos dieron un respingo al escucharme. Solo uno de los miembros de mi aquelarre que estaba presente en la oficina dio un paso al frente.
—No lo hemos visto
Apreté mis manos, Muramasa debía ser el primero en acudir a este llamado, después de todo era mi segundo al mando. El maldito no aparecía y por lo visto en la mente de Loly, él había seguido a Orihime luego de su altercado con ella, era el único que sabía dónde podía estar mi pareja y también había desaparecido. Lo iba a matar si él tenía que ver con esto, no dudaría en acabar con su existencia por el bien de mi pareja.
No podía seguir esperando que alguien me diera una explicación, dejé la oficina tratando de seguir de nuevo el rastro de Orihime, tenía que encontrar la manera de llegar hasta ella. Me detuve en el punto más alto de la azotea del edificio donde estaba el club, tenía un panorama de la ciudad. Cerré mis ojos y traté de llegar a esa conexión, una sutil imagen llegó a mi mente, era una habitación elegante, luego pude percibir el flujo de pensamientos de mi pareja, estaba asustada y atemorizada. Para mi sorpresa, el rastro me llevó a un sitio conocido.
Bajé de un saltó del edificio y me dirigí a la mansión del aquelarre. Iba a matar a Muramasa. Él debía ser quien la había llevado hasta ese sitio, el maldito iba a pagar estos minutos de incertidumbre. ¿Por qué diablos Muramasa la había llevado sin mi permiso? ¿Acaso el maldito realmente estaba intentando desafiarme?. Sabía que no me estaba traicionando por el hecho de llevarla a un sitio donde yo la encontraría fácilmente, pero parecía estar tentando su suerte con sus acciones.
Ingresé a la mansión, sorprendido a varios de los miembros del aquelarre que aún seguían en el lugar. Parecían estar reunidos, a pesar de actuar con normalidad, pude detectar un rastro de curiosidad, sabía a que se debía, el olor de Orihime estaba impregnando el aire, su sangre humana estaba delatándola dentro de la mansión, pero lo que me hizo apretar los dientes es que estaba combinada con la de Muramasa. Esa parecía ser la razón por la que ninguno se había atrevido a subir.
Traté de canalizar mi ira mientras me dirigía a la habitación donde estaba Orihime, cuando ingresé mi ira incrementó aun mas, ella estaba encogida en la cama tratando de mantener distancia de Muramasa, que se encontraba sentado frente a ella. La primera de hacer notar mi presencia fue Orihime, aunque sabía que Muramasa me había detectado desde que había entrado en la mansión. Ella se incorporó con rapidez y corrió a mí, yo la rodeé con mis brazos mientras la examinaba, no parecía tener ningún tipo de herida.
—Estoy bien —susurró, yo asentí y la coloqué detrás de mí para encarar a Muramasa, este alzó una ceja.
—Dame una razón para no matarte —No pude evitar dejar salir un poco de mi naturaleza, pude sentir como Orihime tomó mi brazo nerviosa, debía estar asustándola. Aquel gesto para mi sorpresa, logró aplacar mi ira.
—La salvé de unos malditos jaguares con intenciones de raptarla, creo que esa es una buena razón. Vas a tener que tener cuidado con tu humana, parece propensa a meterse en problemas —comentó de manera desinteresada, con los años seguía confirmando que no me había equivocado al elegirlo, tenía nervios de acero.
—¿Cuál es la razón por la que impediste que la rastreara? —Él se encogió de hombros.
—La tuve que dejar inconsciente para poder moverla con más facilidad antes que los jaguares la alcanzaran, eran muchos y yo sé que soy poderoso pero no invencible. Debía sacarla de manera silenciosa o yo no saldría vivo y tu pareja iba a ser secuestrada
—Está impregnada de tu olor —Por primera vez en esa noche, pude ver una emoción en el rostro de Muramasa, él parecía no querer darme la respuesta pero finalmente cedió.
—Llevaba el tuyo en toda su ropa, nos iban a rastrear fácilmente, además, yo no quería dar explicaciones al aquelarre, no estoy de humor para todo ese drama
—Déjanos, luego hablaré contigo —ordené, él se incorporó y comenzó a caminar.
—Salvo a tu pareja y esta es tu forma de agradecer, para la próxima dejo que se la cenen los jaguares —bufó, pero antes de salir Orihime lo detuvo dejando de ocultarse detrás de mí.
—Gracias —susurró, tuve una sensación posesiva al notar que Muramasa la veía de una manera que no pude reconocer, él solo asintió en su dirección y volvió a verme, luego hablaría con él, a pesar de sus intenciones, no me gustaba el camino que tomó, indirectamente estaba retándome.
Nos dejó solos en esa habitación, Orihime giró hacia mí con timidez, a pesar del olor de Muramasa, me sentí complacido de aun notar la mordida en su cuello, ella llevaba mi marca. Me acerqué y toqué su rostro suavemente, esa humana estaba haciendo estragos en mi mente, no estaba actuando con el raciocinio con el que acostumbraba actuar.
—¿Te hizo algo? —pregunté en voz baja, ella por un momento me vio, podía ver la necesidad en su mirada, quería que me acercara más a ella pero yo necesitaba una respuesta.
—No, solo me mató de un susto —desvió su mirada, tal vez buscando la manera de controlarse, ella para mí era un libro abierto y sabía que estaba deseando el contacto. Alcé su rostro.
—Trata de mantenerte siempre a la vista de alguien
—Lo sé, fui tonta. Pero…—Su expresión se endureció y supe que aun las palabras de Loly rondaban por su mente, definitivamente ella iba a merecer un gran castigo por crearle inseguridades a mi pareja.
—Loly no es lo que ella dice ser, Orihime —Me acerqué más a su rostro, quería besarla pero primero tenía que dejar todo en claro—. Mi aquelarre es arcaico en algunas tradiciones pero yo sigo siendo su príncipe y tú eres mi pareja, como tal te tienen que aceptar y respetar, lo entiendes. Si en este aquelarre debe haber una consorte, ese puesto sería tuyo por derecho
—Pero soy humana, no puedo…
—El destino te escogió para mí, ellos deben respetar el lazo
—Fue muy imprudente de mi parte salir de esa manera —susurró avergonzada.
—Lo fue. Debes mantenerte a salvo mujer, porque se está aproximando una guerra y yo no voy a poder estar atento si sé que tu podrías caer en algún problema
—Lo siento —susurró.
Eso bastó, tomé sus labios con gran necesidad, quería quitarle todo el olor de Muramasa y suplantarlo por el mío, nunca había sido posesivo pero ella me hacía serlo. La quería solo para mí y que todos lo supieran, ella era mía. Mordí su labio inferior con suavidad haciendo que ella dejara escapar un gemido, aproveché el momento para explorar su boca.
Sus ojos grises se cerraron dejándose llevar por lo que experimentaba, aproveché ese momento de distracción para trasladarla a mi habitación. Luego de aquella experiencia, realmente la quería en cuerpo y alma, debía establecer la unión de forma definitiva, no quería volver a sentir aquella sensación de impotencia y la ira de no poder encontrar a mi pareja.
La dejé caer sobre la cama sorprendiéndola, ella se sonrojo pero no se alejó, permitió que yo saboreara su boca de la forma que quisiera, mis manos recorrieron sus piernas, ascendiendo por su cuerpo, me detuve en su cadera y la empujé un poco para colocarla en el centro de la cama. Mis labios pasaron a devorar su cuello, me tomé mi tiempo exactamente donde aún estaba mi marca, era un punto realmente sensible para ella por la que pronto la tuve empujándose hacia mí. Su cuerpo prácticamente pegado al mío, sus labios dejaban escapar un sonido demasiado sensual, no pude resistirme de hundir mis colmillos en su frágil cuello y probar de nuevo aquella adictiva sangre.
Podía sentir a través de ella sus emociones, ella me deseaba pero al mismo tiempo algo parecía estar generándole temor, lo entendía. No era difícil de ver que ella no había sido tocada por nadie más que por mí, debía tomarlo con calma para que ella lo disfrutara de la misma forma que yo lo hacía. Deslicé mi lengua sobre la marca, cerrándola y dejando solo la sutil muestra de ella.
Sus ojos grises se abrieron humedecidos por la curiosidad y el deseo, sus mejillas estaban enrojecidas proporcionándome una imagen demasiado atractiva. Para mi sorpresa llevó sus manos a mi cuello y me atrajo para un beso, yo correspondí mientras cambié de posición con ella. La coloqué sobre mí mientras yo me apoyaba en el espaldar de la inmensa cama, quería primero explorar completamente su boca y teniéndola en la anterior posición solo me empujaba a tomarla sin contemplaciones, eso no era lo que buscaba, quería tomarlo con calma.
Ella se acomodó en mis piernas y dejó escapar otro sonido de sus labios cuando su cuerpo rozó el mío, cerró los ojos mientras yo degustaba su boca, explorando cada recoveco de ella, la empujé un poco para que se moviera sobre mí, un gemido se vio acallado por mi boca y ella siguió el vaivén en el que la guiaba, mis manos recorrieron su espalda baja buscando deshacerme de la camisa que llevaba, rompí el beso para lograr mi cometido.
Sus mejillas se enrojecieron aún más cuando la tuve en mi regazo con el torso al descubierto, besé de nuevo su cuello creando un camino hacia abajo y provocando que ella se arqueara un poco más en mi dirección. Mis manos apretaron sus caderas cuando ella volvió a empujarse, podía sentirla completamente sobre mí y aun ni siquiera me deshacía completamente de nuestras ropas.
—¡Ulquiorra!
Maldición, alguien estaba tratando de captar mi atención, no quería saber quién se estaba atreviendo a interrumpir mi momento con mi pareja. Seguí saboreando la piel de Orihime, mientras mis manos paseaban por sus piernas y sus manos recorrían mi espalda. Los labios suaves de Orihime realmente parecían lograr hacer que mi mente se desconectara.
—¡Maldición, Ulquiorra!¡¿Dónde diablos estas?!
Esta vez llegó a mi mente prácticamente como un grito, reconocí la voz de Grimmjow. Gruñí rompiendo el beso, ¿Por qué tuve la idea de vincularme mentalmente con él? Sabía que debía ser un caso de emergencia, era la única manera en que él me contactaría por ese método, no había escogido el mejor momento para usarlo. Tener a mi pareja sobre mí con la respiración agitada no me estaba dejando pensar correctamente, además, su mirada me daba entender que se sentía confundida de la razón por la que dejé de besarla.
—¿Qué quieres?
—Al fin, maldición. El club está bajo ataque.
Bufé, que momento más oportuno para un ataque. Definitivamente no tomaría esa llamada, volví a besar los labios de Orihime mientras estudiaba la posibilidad de ignorar a Grimmjow, sabía que él podía solucionar ese incidente solo. Escuché un bufido y una maldición pero el vínculo se rompió y supe que él no volvería a contactar hasta que yo lo hiciera. Cuando estuve a punto de volverme a sumergir en ese ambiente que habíamos creado, detecté en ese momento un olor a azufre en la mansión haciendo que me alejara con violencia de Orihime.
Maldición, le coloqué con rapidez de nuevo la camisa, mientras ella me veía llena de confusión y miedo. La tomé incorporándonos de la cama y solo me dio tiempo colocarla detrás de mí antes de que las sombras en la habitación proyectaran a alguien salir de ellas. Mi pareja tomó mi brazo con fuerza, quise moverme antes de que aquel ser terminara de salir pero algo estaba impidiendo que fuera capaz de deslizarme fuera de la habitación.
—Oh, no pensé que el príncipe de la muerte estuviera acompañado —La sombra terminó de tomar forma, era un hombre alto, castaño y con un rostro inexpresivo. Sus ojos rojizos delataban su naturaleza, era un demonio, y por la energía que despedía, no era un demonio menor.
—¿Quién eres?
—Alguien que realmente quería conocerte. Ulquiorra Cifer, príncipe del aquelarre de Karakura y príncipe de la muerte. Creo que hablar conmigo puede ser beneficioso para ti —caminó en la habitación como si fuera suya, luego se detuvo a unos metros de mí observando a Orihime—. Aunque tal vez deberíamos deshacernos de tu compañía humana —Alzó una mano, pero yo dejé salir mis colmillos.
—Ni te atrevas
Mi actitud captó su atención, volvió a observar a Orihime, una sonrisa apareció en su rostro, sabía que debía estar imaginándose miles de escenarios y ninguno era bueno para mi pareja. Debía sacar a Orihime de aquí, aquel demonio no era alguien fácil de vencer, solo con su energía podía darme cuenta de eso, y era sabido que ellos disfrutaban de la crueldad, la violencia, la sangre, esa era su manera de alimentarse.
—No esperaba que tuvieras apego a tus mascotas humana, esto no forma parte de los rumores que he escuchado de ti —Su voz era vacía de sentimiento pero en sus ojos rojos podía reconocer lo entretenido que le parecía la situación—. Según, solo eres un gobernante frio y despiadado, tan vacío de expresiones que muchos piensan que tal vez no eras un vampiro sino más bien un demonio. No pensé que fueras alguien con sentimientos. Tal vez me equivoque de persona
Él estaba ahí solo con una intención, y tenía la impresión que era para convencerme de estar a su lado, pero mientras mi pareja estuviera conmigo no iba ni siquiera oírlo, esto solo era exponerla al peligro. Lo quería lejos de ella, no me interesaba lo que tuviera que decirme, ya intuía quien era el que estaba frente de mí, y él pareció notarlo. Se dejó caer en un sofá de la habitación, y me observó con curiosidad. Podía sentir a Orihime temblar detrás de mí, y sentí un instinto tan primitivo de protección, tenía que sacarla de ahí.
—Mi nombre es Aizen, sé que sabes quién soy y estoy dispuesto a que la humana se vaya sin lastimarla si escuchas mi propuesta atentamente —dijo alzando su manos para demostrar que hablaba en serio. Intenté ver la mentira a través de él pero solo descubrí que estaba siendo sincero, la dejaría ir.
—Orihime, busca a Muramasa y quédate con él —Ella no sé movió y podía percibir su duda, no quería dejarme. Era increíble como ella sabiendo que era una frágil humana entre dos monstruos aún mantenía su valentía para asegurarse de que estuviera bien.
—Pero…
—Ve
Ella parecía querer refutar pero yo la llevé hasta la puerta sin despegar la mirada de Aizen, el hombre solo permanecía con su sonrisa observándonos, como si hubiera descubierto lo más interesante de este mundo, y tal vez lo había hecho. Acaba de descubrir mi debilidad, y el punto por donde podía atacarme. Le dirigí una mirada a Orihime y finalmente cerré la puerta, quedándome a solas con el demonio.
—Es una humana muy atractiva y percibo que su alma no está corrompida —Sus palabras estuvieron llenas de doble sentido, pasó su lengua por sus labios. Yo no pude controlarme más, lo tomé por el cuello dispuesto a rompérselo pero él solo soltó una carcajada y desapareció, volvió a aparecer en el otro extremo de la habitación—. ¿Cómo es que ella está en tus manos? Quiero una para mí, debe ser realmente placentero el corromperla —intenté de nuevo agarrarlo pero el maldito era veloz hasta para mí—. Barragan me habló mucho sobre ti, pero veo que le faltó decirme algo muy importante y que arruinara todo mis planes para convencerte. Tienes una pareja humana… —Su sonrisa se volvió aún más oscura pero extrañamente pude ver su cuerpo difuminarse por un momento.
Entonces me di cuenta de la habilidad que él poseía y la razón por la que no detectaba a tiempo sus movimientos. Su habilidad debía ser una especie de hipnosis, mis sentidos no parecían estar en su mejor momento, era como si lograra que no fuera capaz de usar mis sentidos como acostumbraba. Maldición, había caído como un tonto dentro de su juego.
—…pero todo tiene solución, solo necesito deshacerme de ella y me diste la oportunidad perfecta. Si no te puedo tener como aliado, tal vez solo deba tocar los botones correctos para que tu ira se desate sobre este mundo
Desapareció antes de que fuera capaz de agarrarlo, no tardé ni un segundo en reaccionar y en llegar abajo donde mi pareja debía estar con Muramasa. Aquella sala estaba convertida en un baño de sangre, llena de gruñidos y cuellos desgarrados, mi aquelarre estaba luchando contra una gran cantidad de demonios escurridizos. Divisé a Muramasa luchando con tres al mismo tiempo mientras Orihime se encontraba en una esquina cercana a él, para mi sorpresa mi pareja no estaba encogida de miedo, había agarrado lo que antes debió ser el reposa brazos de unos de los muebles carísimos de la sala y lo lanzó contra uno de los demonios que atacaba a Muramasa reventándolo en su espalda. El demonio se giró en su dirección pero yo fui más rápido y lo tomé por el cuello rompiéndoselo. Se desplomó sobre el suelo y a los segundos se hizo ceniza.
Volteé a ver mi pareja pero ella estaba estrellándole un florero a otro que estaba intentado atacar a Muramasa por la espalda, parecía que lo que le faltaba de fuerza le sobraba en valentía, eso era un gran problema pero de alguna manera me hacía sentir bien saber que ella no era tan dócil como se veía. Empujé al demonio contra la pared antes de que pudiera acercarse a atacarla y le arranqué de un golpe su corazón, la sangre se volvió negra en mi mano y se hizo cenizas al instante.
Orihime me observó palideciendo pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando Muramasa paso volando entre los dos estrellándose contra la pared del fondo. Orihime corrió en su dirección mientras yo me colocaba delante de ellos, Aizen estaba frente a mí con una sonrisa perturbadora.
—Tienes un buen segundo al mando… pero aún le falta estar a tu nivel —comentó mientras lamía la sangre en sus manos, su mirada pasó a uno de los ventanales de la mansión—. Esta por amanecer, así que solo por hoy dejaré a tu aquelarre tranquilo, pero te sugiero que cuides a tu valiente humana, si alguien más descubre que es ella para ti, no solo deberes cuidarte de mí —desapareció entre las sombras junto a todos los demonios que estaban en el lugar.
—Maldito
—Ulquiorra…— La voz de Orihime me hizo buscarla, parecía tensa y completamente asustada.
Ella se encontraba aun lado de Muramasa, él estaba vivo pero se mantenía inconsciente, tenía un inmenso agujero en su costado, Aizen parecía haberlo atravesado con sus garras. Estaba pálido, y como vampiro él no iba a ser capaz de recuperar la sangre perdida. La herida era fatal. Orihime trataba de cubrirla con sus manos pero no era suficiente, ella me vio desesperada.
—Solo necesita sangre, luego él será capaz de recuperarse —dije tratando de calmarla, ella asintió, y sin que yo lo esperara, tomó un pedazo del florero destrozado y estuvo por cortarse la muñeca. Logré tomar su brazo justo antes de que lo hiciera, otra cosa que debía vigilar de ella, era extremista—. Ni se te ocurra, espera aquí
Tomé a Muramasa y desaparecí con él en dirección a Las Noches debía encontrar un donador antes de que amaneciera. El maldito podía ser un dolor en el culo, pero era mi segundo en mando y extrañamente, aun confiaba en él.
¡Gracias por leer!
Se me terminó de salir de personaje Ulquiorra, pero bueno, esto es un AU. Ya Aizen hizo su aparición, y la guerra se esta acercando cada vez mas. Por si quedaron con la duda, Muramasa tiene un ligero interés en Orihime desde que descubrió quien era.
No sé cuanto tardaré en actualizar, porque realmente estoy muy full con la universidad y estoy empezando también a hacer mi tesis, creo que las horas del día no me alcanzaran para todo lo que tengo que hacer jajja, así que es probable que las actualizaciones se vuelvan algo irregulares.
Mil gracias por sus bellos comentarios, realmente adoro cada uno de ellos *-*
¡Hasta la próxima!
