Capítulo 37

Batalla de leyendas

Tras una buena noche de sueño reparador, a la mañana siguiente Oro regresó a pueblo Paleta tras un rápido desayuno y le enseñó todas las medallas al profesor Oak.

-Vaya, estupendo, Oro, lo has conseguido, no esperaba menos de ti-le felicitó.

-Gracias, profesor, ha sido un poco matada, pero ha merecido la pena…

-Sí, eso desde luego, el esfuerzo ha sido más que considerable. Vamos a llamar un momento a Elm para comprobar si eres el primero.

Haciendo uso de un teléfono multiusos más propio de una oficina que de un laboratorio, Oak llamó a Elm y activó la función de manos libres para que Oro pudiera hablar también. Al cabo de unos breves segundos cogieron al otro lado y se oyó a Elm por el altavoz.

-Laboratorio de Elm, dígame.

-¡Hola, Elm, soy Oak! ¿Alguna novedad de mis entrenadores?

-No, todavía no, aún no se ha presentado ninguno… ¿qué hay de Oro?

-Pues justamente aquí está conmigo y con todas sus medallas ganadas…

-¡Hola, profesor!-saludó él en voz lo suficientemente alta como para que le oyera.

-¡Anda! Entonces eso significa…

-¡Sí, lo ha conseguido! parece ser que en Johto hay entrenadores de lo más dedicados…-murmuró Oak, satisfecho por el resultado.

-¡Enhorabuena, Oro, ya sabía yo que con tu espíritu de combate serías capaz de realizar semejante tarea! En ese caso eres merecedor de la pertinente recompensa, hablaré con la escuela para que te añadan el punto extra por superar el programa para el curso que está a punto de comenzar-murmuró Elm.

-Y eso no es todo, por mi parte te hago entrega de esto, enhorabuena, Oro-añadió Oak, entregándole entonces una pequeña placa conmemorativa.

Dicha placa estaba bañada en oro y enmarcada en un soporte de madera de nogal, y en ella inscrita se reconocía a Oro como el primer entrenador en superar el primer programa de intercambio entre Kanto y Johto. El chico se sintió satisfecho por su logro y el pequeño trofeo que sostenía entre sus manos, sin embargo no pudo evitar sentirse un tanto abatido ante el hecho de que podría estar sujetando un premio mucho mayor si hubiera logrado ganar la conferencia. Oak notó su aflicción y comentó.

-¿Qué pasa, no te gusta? Puedes sentirte orgulloso, Oro, no todos hubieran podido reunir todas las medallas en tan poco tiempo…

-Ah, no, sí, por supuesto, muchas gracias por el premio, profesor, es sólo que… me da un poco de rabia no haber podido llegar a más ¿sabe? Que, de nuevo, conseguir ocho medallas en poco menos de una semana tiene su mérito, no lo niego, pero es más por orgullo personal...

-Ya, te entiendo, después de todo un campeonato es un campeonato, yo también estuve en esa situación cuando era más joven, por lo que puedo comprender por qué lo dices. Aun así no te desanimes, Oro, siempre lo puedes volver a intentar el año que viene, tú ya tienes tus medallas por lo que puedes volver a presentarte, además, tienes mucho tiempo por delante para seguir entrenando.

-Sí, ahí tiene razón…

Oro guardó su nueva placa conmemorativa en la mochila y Oak le estuvo observando detenidamente, llegando a murmurar por lo bajo.

-Bueno, tal vez, sólo tal vez…

-¿Ocurre algo, profesor?-inquirió él, extrañado.

-Sí, bueno, estoy pensando… supongo que conoces el monte Plateado.

-Por supuesto, es el monte más alto de Japón y entra dentro de mi prefectura.

-Vale, te lo comento porque al oeste del puesto fronterizo hay un paso que da a un sendero de montaña, el cual lleva directamente a una cueva que recorre el monte. El lugar es conocido por ser hogar de muchos pokémon salvajes bastante fuertes, he pensado que igual te interesaría saberlo si lo que quieres es entrenar a un nivel superior-explicó entonces Oak.

-¿Ah, sí? desconocía dicho sendero…

-Sí, bueno, en parte es normal ya que es un lugar que está medio protegido, no dejan pasar a cualquiera, pero si dices que vas de mi parte te dejarán pasar.

-Oh, de acuerdo, muchas gracias, profesor.

-No es nada, muchacho, me has demostrado que eres un chico de lo más capaz, y si sigues entrenando duro seguramente puedas llegar aún más alto, quien sabe, igual puede que te encuentres con nuevos retos…

Finalmente el chico se despidió del profesor y decidió volver a casa mientras pensaba en lo último que le comentó el profesor; si se trataba de entrenar no veía mal pasarse por ese lugar, o al menos ir a echar un vistazo para ver cómo era, por lo que optó enseguida por cambiar de rumbo y dirigirse al puesto fronterizo.

Al contrario que la última vez que estuvo allí no vio absolutamente a nadie cruzando la frontera, lo cual era normal ya que no era tiempo de conferencia; aterrizó justo al lado de las barreras y, en cuanto le vio uno de los guardias, le dio el alto.

-¿Puedo ayudarte, chaval?

-Sí, estoy buscando el sendero que conduce al monte Plateado…

-Me temo que no se puede pasar, no sin una orden especial…

-Sí, sobre eso, vengo de parte del profesor Oak.

El guardia le miró de cabo a rabo, como si no se terminara de creer esa afirmación, hasta que finalmente murmuró.

-Espera aquí.

Se metió un momento en las oficinas y, al cabo de unos rápidos minutos, salió de ellas y se dirigió a él.

-Vale, está todo aclarado, ve todo recto unos pocos metros y, a mano izquierda, verás un pequeño camino de tierra que serpea entre varios barrancos, crúzalo y te llevará directamente al monte Plateado.

-Vale, muchas gracias.

Se puso en camino a no más tardar y enseguida localizó el camino de tierra, el cual destacaba por estar bastante escondido, ya que parecía ser una simple vía de servicio que no daba a ninguna parte; sin embargo el camino de tierra transcurría sin detenerse en ningún momento atravesando partes escarpadas y un tanto abruptas, evidenciando que se iba acercando poco a poco al monte.

Sin embargo, aunque era una ruta accidentada, también destacaba por estar bastante llena de vegetación, habiendo un amplio bosque rodeando las lindes del mismo y rodeado por una extensa verja metálica, junto con alguna que otra señal que prohibía la captura de pokémon salvajes. Eso sorprendió a Oro, ya que nunca antes había visto ningún lugar con una normativa semejante, sin embargo lo dejó estar y prefirió respetarla.

Continuando el camino se encontró entonces con alguien que no esperaba encontrar en un momento y lugar como ese, acompañado de cierto pokémon legendario que le era enormemente familiar.

-¿¡Cris?! ¿¡Suicune?!-masculló Oro al verlos.

-¡Anda, Oro, qué sorpresa! ¿Qué haces por aquí?-inquirió la chica al ver a su novio.

-No, más bien ¿¡qué haces tú por aquí?! Se supone que aquí sólo se puede entrar con un permiso especial ¿acaso el profesor Oak te dijo a ti también que podías pasar?-hizo lo propio él, sin salir de su asombro.

-Ah ¿no se puede estar aquí? No tenía ni idea, suicune me trajo, le pedí que me llevara a algún sitio donde poder recolectar bayas y me llevó hasta este bosque…-explicó ella, algo apurada.

El pokémon legendario tan solo asintió sin mayores pretensiones, dando a entender que realmente no estaban allí intencionadamente. Por su parte Oro la explicó lo que hacía allí y su éxito en el programa, enseñándola la placa conmemorativa que había ganado.

-¡Vaya, qué chula, enhorabuena, sabía que lo conseguirías!

-Sí, lo cierto es que ha estado bien… había pensado en explorar un poco por aquí ¿quieres venir?

-Ah, pero… ¿no se supone que no debería estar aquí?-inquirió la chica, ceñuda.

-Sí, pero si vas conmigo no creo que te digan nada, además, con semejante compañía dudo que nada ni nadie se atreva a meterte contigo-añadió el chico, mirando al legendario, el cual esbozó una divertida sonrisa.

Sin mucho más que decir los tres comenzaron a andar siguiendo el camino, un poco más adelante, y pasada una pequeña hondonada, encontraron una gruta que se extendía hacia el interior del alto monte y se internaron en ella.

Los primeros niveles estaban parcialmente iluminados por resquicios de luz en la roca, más adelante imperaba una densa oscuridad, pero entre el fuego de typhlosion, la brillante cola de ampharos, la antena de lanturn y el chisporroteo de pichu no hubo ningún problema. El interior del monte era enorme, con grandes cuevas y salas excavadas en la roca, hogar de multitud de pokémon increíblemente fuertes, como bien aseguró Oak. Vieron de todo, desde fieros e imponentes tyranitar y ursaring, hasta donphan y onix. Pero gracias sobre todo a la presencia de suicune ninguno de ellos se atrevieron a atacarles, guardando las distancias e incluso presentando sus respetos al pokémon legendario.

Durante todo el camino el trayecto iba ascendiendo de manera exponencial, notándose sobre todo la forma conopial desde dentro conformen subían; en consecuencia, a cuanto mayor altura la presión aumentaba y la temperatura disminuía. En cuanto alcanzaron una altura determinada, encontraron una salida que daba al exterior, concretamente a la ladera sur, pudiendo comprobar dónde se encontraban. Así a ojo iban por la mitad, aunque las vistas desde allí eran impagables, incluso se podía ver la línea del magnetotrén entrando por Kanto y extendiéndose hacia el oeste en dirección hacia ciudad Trigal.

-Vaya, qué vistas…-murmuró la chica, extasiada.

-Desde luego, se ve casi todo Johto…-asintió Oro, escudriñando hasta donde la vista alcanzaba.

Sólo desde allí se podía ver con claridad pueblo Primavera, ciudad Cerezo, ciudad Malva, pueblo Azalea, la extensa totalidad del Encinar y, muy al fondo, el skyline de ciudad Trigal. Ciudad Iris directamente no se veía, puesto que la propia ladera del monte impedía ver más allá del norte, teniendo que dar la vuelta a la ladera para ello, sin embargo prefirieron seguir adelante.

Siguiendo por la ladera y con mucho cuidado, puesto que estaba bastante escarpado, continuaron el ascenso hasta llegar a otro acceso que les devolvía al interior del monte; la misma estructura se repitió un par de veces más, aunque los túneles comenzaron a estrecharse y las cavernas dejaron de ser tan amplias, evidenciando que estaban cada vez más cerca de la cima. Tras casi dos horas y media de ascenso llegaron a los niveles más altos, la cima estaba sólo a varios metros de altura por encima de ellos, otra salida les devolvió al exterior, concretamente a la parte más alta de la ladera este, donde la nieve ya era notoria y varios copos comenzaban a caer. La temperatura cayó drásticamente y la humedad aumentó en consecuencia, además de la presión.

-Oro, mejor será que volvamos, no podemos subir más arriba-masculló Cristal en un momento dado.

-Venga Cris, mi amor, sólo unos metros más, si otros pudieron subir antiguamente nosotros también podemos, recuerda que el primero en escalar el monte fue un monje budista que iba con lo puesto-murmuró el chico.

-Ya, pero…

-¿Segura que no quieres ver las vistas desde la cima? Seguro que se podrá ver todo Kanto y Johto…

Animada por el detalle en sí, además por el propio suicune, que se ofreció a llevarla en su grupa, continuaron subiendo y otro acceso les adentró en el interior del monte; continuaron siguiendo los túneles hasta llegar a una estrecha sima donde una escarpada pared en la roca subía hasta lo más alto. Les llevó sus buenos minutos escalarla, necesitando la ayuda del pokémon legendario en determinados puntos, pero finalmente lograron alcanzar el punto más alto. Cerca de allí encontraron entonces una estrecha abertura en la roca que subía hasta llegar directa a la cima, donde hacía bastante frío y nevaba ligeramente. El ambiente estaba nublado, por lo que ver todo Kanto y Johto desde allí iba a resultar harto complicado, por lo que la chica sugirió volver.

-Anda, Oro, no vamos a poder ver nada así, vámonos que hace un frio que pela…-pidió Cristal, temblequeándola los dientes.

Rindiéndose ante la evidencia Oro asintió y fueron a irse, sin embargo se detuvo en seco en cuanto le pareció oír un murmullo apagado no muy lejos de allí.

-¿Has oído eso?-inquirió el chico.

-¿El qué? Yo no he oído nada…

Oro chistó y agudizó el oído; por un momento dio la sensación de que había sido cosa del viento, sin embargo al poco rato éste volvió a arrastrar varias palabras inconexas, evidenciando que allí había alguien y que no estaba solo. Dio varios pasos hacia delante, entrecerrando los ojos para ver a través de la niebla y los copos que caían; fue entonces cuando, un poco más delante, los vio. Dos personas. Una chica y un chico. Los dos eran bastante mayores, así a ojo tendrían unos dieciséis años más o menos; él vestía con un una camiseta negra de manga corta, un chaleco rojo y blanco y unos pantalones azules claros. Calzaba unas zapatillas negras y rojas, llevaba una mochila amarilla y de una de las asas, llevaba sujeto un objeto que no supo identificar; su pelo castaño era tapado en gran medida por una gorra blanca y roja. La chica era de la misma edad que Cristal y su pelo era de un castaño más claro; vestía con una camiseta sin mangas de color azul claro y negro y una falda corta roja. Calzaba unas zapatillas de color rosa y blanco, llevaba un bolso amarillo, con otro objeto similar sujeto a una de las asas. Portaba además, un sombrero blanco y rosa.

El chico le miró fijamente y él hizo lo mismo; un pikachu estaba subido en su hombro, como si esperara órdenes suyas. En ese momento el aparato pitó y un rayo láser rojo señaló a Oro. El chico sonrió y le indicó a su pokémon.

-Adelante.

Pikachu bajó de su hombro de un salto y soltó chispas de sus mofletes; Oro comprendió al instante y, sin dudarlo siquiera, sacó a ampharos. Por su parte tanto Cristal como la otra chica se apartaron junto con suicune para presenciar el inminente combate.

-Hola-saludó ella.

-Buenas.

Antes de que Cristal se pudiera presentar, el combate dio comienzo con el chico mayor indicando atacar a pikachu sin apenas alterarse.

-Ataque rápido.

Antes de que Oro pudiera reaccionar, pikachu se lanzó a tal velocidad que se convirtió en una mancha amarilla en el aire y golpeó a ampharos con una fuerza considerable, empujándolo hacia atrás.

-¡Golpe cabeza!

-Cola férrea.

Esta vez ampharos se lanzó sobre él, pero pikachu blandió su cola y le interceptó a tiempo, bloqueándose mutuamente sin llegar a hacerse daño.

-Placaje eléctrico.

De golpe y porrazo pikachu se envolvió en electricidad y se lanzó contra ampharos.

-¡Puño trueno!

Ampharos cargó energía en sus patas y se lanzó; pikachu dio un salto y ampharos un derechazo, los dos se encontraron en un intenso golpe y haciendo fuerza el uno contra el otro hasta que hubo un explosión eléctrica que los alejó.

-Trueno.

-¡Tú también!

Los dos corrientazos se encontraron en el aire y estuvieron luchando entre sí tratando de sobrepasarse; sin embargo el trueno de pikachu resultó ser el más potente y acabó ganando el pulso, empujando el de ampharos y combinándose entre los dos hasta estallar en una intensa explosión eléctrica que cubrió toda la zona, demostrando la fuerza que había entre los dos.

-¡Puño fuego!

El chico entrecerró los ojos, pensando a toda velocidad, hasta que finalmente reaccionó a tiempo para interceptar el ataque.

-Cola férrea.

Antes de que ampharos le alcanzara, pikachu se lanzó con la cola brillando, bloqueándose mutuamente una vez más; sin embargo Oro aprovechó el momento para contraatacar antes de que lo hiciera él, ordenando de seguido.

-¡Golpe cabeza!

El golpe fue directo, logrando alcanzar a pikachu y lanzándole hacia atrás en el proceso. Por su parte el chico no mostraba ningún tipo de nerviosismo, demostrando un temple y una concentración dignos de admirar. Era especialmente fuerte, y eso se notaba nada más mirarle. Y lo mismo se podía decir de ese pikachu que por un momento se quedó tirado en el suelo.

-Venga, arriba-murmuró el chaval.

El pokémon obedeció y cargó electricidad de nuevo antes de lanzarse en otro placaje eléctrico; Oro quiso contraatacar, sin embargo algo le detuvo en seco, decidiendo rápidamente optar por otro acercamiento.

-¡Espera!

Pikachu se acercaba a él con furia visigoda y sin signos de ir a parar, dándole un aspecto de lo más intimidante para ser sólo un pequeño pikachu.

-¡Sólo espera!

Los metros se paliaron enseguida hasta estar a punto de alcanzarle, ampharos esperaba a la señal de Oro. Hasta que llegó.

-¡Ahora, a un lado!

En una milésima de segundo ampharos se apartó a tiempo y pikachu falló el golpe, pasando a su lado rozándole

-¡Puño fuego!

Acto seguido se dio la vuelta con sus patas envueltas en llamas y el golpe fue directo; la carga eléctrica se invirtió y hubo una abrupta explosión eléctrica que lanzó a pikachu, estampándose contra una roca cercana y quedándose un tanto mareado debido al regolpeo.

-¡Golpe cabeza!

-Doble equipo.

Antes de que le llegara a alcanzar, apareció un numeroso grupo de pikachu que confundieron a ampharos, el cual se lanzó contra todos y les fue propinano un golpe a todos hasta encontrar al original; pikachu trató de contraatacar con cola férrea, sin embargo estaba tan dañado que no le dio tiempo a esquivarlo y el golpe fue lo suficientemente fuerte como para lanzarlo al otro lado, junto a su entrenador. El chico se arrodilló junto a él, e inquirió.

-¿Estás bien, puedes seguir?

Pikachu masculló por lo bajo, tratando de seguir, pero finalmente su propio peso le venció y se dejó caer derrotado. Él le miró y finalmente dijo, enseñándole su ball.

-Vale, descansa.

Tras eso se levantó, miró a Oro por encima de la visera de su gorra y lanzó otra ball; se trataba ni más ni menos que de un porygon2.

-¿Qué es eso?-murmuró Cristal, sacando su pokédex.

-Porygon2, el pokémon virtual; esta versión mejorada de porygon fue creada para explorar el espacio, pero no puede volar. Se mejoraron sus habilidades, aunque a veces se comporta de manera no programada-explicó ésta.

Antes de que Oro pudiera dar órdenes a ampharos, el chaval fue más rápido, indicándole de seguido.

-Agilidad.

Al punto porygon2 se lanzó a la carrera, aumentando de forma exponencial su velocidad y convirtiéndose en una mancha azul y roja en el aire que apenas se podía ver. Oro optó entonces por dejar que se acercara y, en cuanto lo tuvo a tiro, exclamó.

-¡Onda trueno!

Sin embargo, y en vez de tratar de esquivarlo, porygon2 se quedó muy quieto y el chico ordenó.

-Conversión2.

Los ojos del pokémon normal giraron mientras escaneaba el ataque, adoptando entonces el tipo más resistente a la electricidad, el tipo tierra, por lo que el intento de paralizarle se quedó prácticamente en nada. Porygon2 contraatacó inmediatamente después.

-Psicorrayo.

Moviéndose entonces a una velocidad vertiginosa, comenzó a lanzar una serie de psicorrayos que fueron golpeando repetidamente a ampharos, el cual apenas pudo hacer gran cosa por interceptarlos. Trató de alcanzarle con golpe cabeza acercándose a él, pero el chaval aprovechó entonces para atacar directamente.

-Triataque.

Un ataque combinado puso entonces la puntilla, derrotando rápidamente a ampharos y demostrando así una fuerza bastante considerable. Porygon2 se quedó al lado de su entrenador, el cual le miró con gesto imperturbable y una ligera sonrisita de satisfacción.

Por su parte Oro le recogió rápidamente y optó entonces por stantler tras sopesarlo rápidamente. El chico entrecerró los ojos, ordenando de seguido.

-Fijar blanco.

-¡Agilidad!

Imitando entonces su estrategia, stantler se movió deprisa y aumentó su velocidad para igualar lo antes posible a porygon2, el cual tuvo tiempo de fijarle en su mira.

-Electrocañón.

Al punto formó entonces una bola eléctrica enorme de color amarillo verdoso y se la lanzó, logrando alcanzarle gracias al fijar blanco anterior. Como resultado hubo una intensa explosión eléctrica que le dejó paralizado, lo que aprovechó entonces él para atacar con psicorrayo, tumbando a stantler de seguido. Sin embargo Oro exclamó.

-¡Ahora, cabezazo zen!

De golpe y porrazo, y de forma un tanto confusa, stantler reapareció de improviso desde el otro lado y embistió a un desprevenido porygon2, dejándole un tanto tocado. El chico entrecerró los ojos, observando como el stantler aparentemente dañado se desvanecía en el aire, comprendiendo así lo que había pasado y actuando en consecuencia.

-Afilar.

-¡Pisotón!

Mientras porygon2 se preparaba, stantler pegó un lustroso salto y se lanzó contra él.

-Triataque.

Antes de que le alcanzara, lanzó entonces un fuerte ataque combinado que golpeó a stantler, sin embargo éste no reculó y contraatacó de seguido.

-¡Cabezazo zen!

-Conversión2.

Porygon2 fue más rápido y escaneó el ataque, convirtiéndose en el tipo siniestro y volviéndose prácticamente inmune al ataque.

-Psicorrayo.

Acto seguido, lanzó otro rayo multicolor que impactó en stantler, dañándole un poco más.

-¡Derribo!

Stantler se lanzó a golpear, pero el chico murmuró.

-Agilidad.

Porygon2 incrementó su velocidad una vez más y el ataque falló; sin embargo Oro no se rindió e instó a stantler a atacar de nuevo, cargando de seguido para alcanzarle.

-Tri ataque.

-¡Agilidad!

Ésta vez fue su turno en aumentar su velocidad, igualándose entonces a la de porygon2 y logrando alcanzarle, golpeándole de seguido y dejándolo bastante tocado, aun a pesar de que stantler salió regolpeado en el proceso. Sin embargo el chico aprovechó entonces para curarse en salud, literalmente hablando.

-Recuperación.

Porygon2 se envolvió en una luz verdosa y recuperó parte de su salud, contraatacando de seguido

-Psicorrayo.

-¡Agilidad!

Stantler aumentó su velocidad de nuevo, esquivando con facilidad ese ataque y acercándose a él.

-¡Derribo una vez más!

Cargó de seguido contra porygon2, el cual no desaprovechó la tremenda oportunidad.

-Electrocañón.

En cuanto stantler estuvo a un centímetro de golpear, porygon cargó otro electrocañón y lo soltó en el mismo momento que la cornamenta de stantler hizo impacto; la explosión fue de impresión y los dos pokémon volaron por los aires, muy dañados, y afectados por la parálisis.

-Fijar blanco y tri ataque-indicó el chico.

Porygon2 apuntó y empezó a cargar el ataque mientras stantler trataba de levantarse.

-¡Vamos stantler, arriba, ánimo!

El pokémon gran cuerno trataba de ponerse en pie luchando contra la parálisis; porygon2 estaba a punto de lanzar el ataque.

Entonces los ojos de stantler brillaron en un resplandor rojizo y porygon2, al verlo, cabeceó y cayó entonces al suelo, súbitamente dormido. Logrando entonces hacer frente a la parálisis, stantler echó el resto en un último derribo y logró alcanzar a porygon2, el cual cayó al suelo y no se volvió a mover. Sin embargo, y debido al regolpeo, stantler le siguió al poco rato, quedándose entonces ese asalto en un empate técnico. El chico lo recogió y en su lugar sacó a un haunter. Oro optó por ariados.

-¡Disparo demora!

El chico no indicó nada, pero haunter desapareció de golpe, fallando el intento de atarle; ariados estuvo ojo avizor y entonces vio dos rayos oscuros saliendo de entre las sombras más cercanas.

-¡Tinieblas!

Ariados contraatacó e interceptó las otras tinieblas, bloqueándose mutuamente. De las mismas sombras surgieron entonces varias bolas sombra que fueron directas hacia él.

-¡Esquívalas!

Ariados reptó por una roca y las esquivó todas con relativa facilidad.

-Ahora-dijo el chico.

Haunter reapareció entonces justo enfrente de él y atacó con psíquico, afectándole sobremanera.

-¡Tú también ariados!-exclamó Oro.

Los dos atacaron a la vez y los dos se bloquearon mutuamente con el mismo ataque; un aura brillante les rodeaba y se hacían daño a la vez, estando bastante parejos en cuanto a fuerza se refería. Mantuvieron la presión un poco más hasta que finalmente haunter paró de atacar, lo cual ariados imitó.

-¡Telaraña!

-Puño sombra.

Ariados soltó una telaraña ya formada y los puños de haunter salieron disparados hacia él a tal velocidad que éstos rompieron la telaraña, golpeando a ariados el proceso.

-¡Ahora, disparo demora!

Con su característica rapidez, ariados ató los puños de haunter entre sí y evitó que volvieran con él; el chico alzó una ceja con gesto sorprendido, ya que no se esperaba que le fuera a inmovilizar de esa manera.

-¡Tinieblas!

Antes de que le llegaran a golpear, haunter volvió a desaparecer y esconderse tras las sombras y la niebla imperante; ariados sujetaba bien sus manos para que no escaparan ni volvieran con él, dejando al pokémon fantasma un tanto limitado en ese aspecto. Justo después, haunter reapareció formando una bola sombra con la boca, apuntando directamente hacia él.

-¡Suéltalas!-indicó Oro.

Ariados obedeció, destensando los hilos, y las manos salieron disparadas hacia haunter, golpeando a la bola sombra que estaba formando y explotándole en las narices.

-¡Psíquico!

Aprovechando la distracción, los ojos de ariados brillaron y tuvo a haunter a su merced; el golpe dejó al pokémon fantasma veneno al borde del abismo y a punto de caer, fue entonces cuando el chico murmuró.

-Mismodestino.

Todo pasó muy deprisa; en cuanto haunter cayó KO, ariados se quedó envuelto en un aura morada y, inmediatamente después, cayó KO junto con haunter. Los dos chicos les recogieron y el extraño chaval sacó nada más y nada menos que a un articuno. Nada más verlo recordó entonces el comentario de Sachiko en el que sostenía que su padre luchó contra uno tres años atrás, al tiempo que las palabras de otros líderes también reverberaban en su memoria, sobre todo las de Brock y Misty, comprendiéndolo casi al instante.

-Un momento… tú eres…

Sin embargo el chico no dijo nada, tan solo le animó haciéndole un gesto retador que para él fue más que suficiente.

-Muy bien, en ese caso… ¡adelante, lugia!

El chico contempló al ave legendaria sin ningún atisbo de sorpresa, más bien con gesto interesado. Al lado de lugia articuno era enano, sin embargo eso no parecía amedrentar a éste, mirándole con gesto retador. Hubo un instante en el cual ninguno de los dos parecía tomar la iniciativa, sin embargo, y sin previo aviso, el chaval montó sobre su legendario y alzaron el vuelo. Oro le imitó sin dudar y las dos aves legendarias fueron a luchar desde el aire junto con sus entrenadores.

Alzaron el vuelo lo suficiente hasta dejar atrás la cumbre del monte y las nubes que la rodeaban, entrando en una zona de bajas presiones en las que el sol brillaba con fuerza; desde allí se podía ver la blanca cima del monte Plateado rodeada de densas y compactas nubes, dejando una estampa preciosa que había sido recogida innumerables veces en el arte. Y, justo encima de todo eso, ambas aves legendarias se miraban entre sí con sus entrenadores subidos en sus lomos, siendo el combate inminente.

-Rayo hielo-indicó el chico.

-¡Aerochorro!-hizo lo propio Oro.

Articuno fue el primero en moverse, generando un rayo hielo potentísimo y lanzándolo; lugia hizo lo mismo y los dos ataques colisionaron en el aire, explotando en el proceso y quedándose en nada.

-Golpe aéreo.

Articuno se lanzó con su entrenador a lomos a una velocidad tremenda para embestirle.

-¡Poder pasado!

Al punto lugia generó grandes rocas y las lanzó; articuno se movió con destreza y rapidez, evadiendo las piedras y destrozando las que más le amenazaban con rayo hielo, sin romper el ritmo en ningún instante. Tras esquivar todas las rocas, embistió a lugia con fuerza.

-¡Cola férrea!

-Reflejo.

Antes de que la cola llegara a golpearle, articuno levantó una barrera que detuvo en seco el ataque, apartándose inmediatamente después para evitar convertirse en un blanco fácil.

-Neblina.

Acto seguido se envolvió en una ligera neblina que les ocultó; al poco rato, surgieron de entre la neblina bajando en picado hacia ellos.

-¡Hidrobomba!

-Rayo hielo.

Lugia soltó un potentísimo chorro de agua y articuno lanzó un rayo hielo que lo congeló de golpe, dañando a lugia en el proceso.

-¡Agh! ¡Muy bien, pues paranormal!-exclamó Oro.

Los ojos del ave legendaria brillaron y articuno se vio envuelto en un aura brillante, retorciéndose de dolor durante unos breves pero intensos segundos; tras ese ataque, Oro murmuró.

-¡Vale, vamos a subir, vuelo!

Lugia se alzó un poco más sobre las nubes y justo después descendió en picado para golpearle con fuerza.

-Golpe aéreo.

Articuno plegó sus alas y subió a gran velocidad, yendo contra lugia; las dos leyendas colisionaron entre sí, llevándose parte del daño, al tiempo que sus respectivos entrenadores aguantaban la embatida sin caerse.

-¡Aerochorro!

-Rayo hielo.

De nuevo atacaron a la par y de nuevo los dos ataques colisionaron, formando otra explosión; Oro probó otra cosa y subió más arriba. Articuno le siguió y estuvieron intercambiándose golpes por doquier, cansándose paulatinamente; cuando Oro vio que lugia se cansaba demasiado, le indicó.

-¡Recuperación!

Lugia brilló por segundos en un resplandor verdoso y recuperó parte de su salud; el chico, al ver esto, le susurró algo a su legendario. Entonces articuno se lanzó hacia delante y describió un bucle en el aire que le ayudó a ponerse a la par de lugia.

-Ahora.

Fue entonces cuando articuno lanzó un rápido y bastante corto rayo hielo que bastó para congelar parte de una de las alas de lugia, desestabilizándolo en el proceso.

-¡Agh!

Acto seguido el titán del hielo disminuyó la marcha para situarse justo detrás de él y congeló la cola de lugia, perdiendo éste el control de su vuelo.

-¡Mierda, mierda, problemas!-exclamó Oro, apurado.

Articuno se adelantó rápidamente y lanzó otro rayo hielo justo de frente, lugia lo pudo interceptar a tiempo con un aerochorro, pero le costaba mucho más apuntar al no poder mantenerse estable.

-¡Paranormal!

Lugia asió de nuevo a articuno, el cual bajó en picado y volvió a subir, golpeándole con golpe aéreo; repitió ese movimiento varias veces, y fue entonces cuando a Oro se le ocurrió algo. Esperó a que apareciese de nuevo y, en cuanto lo hizo, exclamó.

-¡Cola férrea!

La cola congelada brilló aún más por efecto del hielo y la blandió justo cuando articuno iba a embestir, logrando asestarle un golpe directo y rompiendo el hielo.

-¡Bien, ahora baja!

Lugia, recuperando enseguida el control, bajó en picado y regresó a la cima del monte Plateado; una vez allí Oro le indicó.

-¡Rompe el hielo!

Chocando el ala contra el suelo consiguió librarse de él, pero entonces articuno reapareció bajando en picado y lanzando una súbita ventisca que fue directa hacia él.

-¡Aerochorro a toda potencia!

Lugia tardó algo más en cargarlo y soltó la ráfaga cuando la ventisca estaba a punto de golpearlo; el aerochorro luchó contra ésta, entremezclándose entre sí y dando como resultado un aerochorro helado que logró alcanzar a articuno, que en ese momento estaba cerca del suelo, aunque parte de la ventisca también alcanzó a lugia, haciéndole un daño mayor. La intensa ráfaga de aire helado arrastró al ave legendaria azulada y el chico bajó de su lomo de un salto, aterrizando sobre una roca grande. Articuno se dejó caer, pero Oro indicó.

-¡Paranormal!

Lugia evitó así que se golpeara contra el suelo y finalmente lo dejó con suavidad en éste, donde al parecer cayó derrotado; Oro se relajó, pero entonces en ese momento articuno abrió los ojos y, en un visto y no visto, se envolvió en un aura blanquecina que difuminó su figura, abalanzándose con fuerza visigoda sobre un expuesto lugia que no se esperaba para nada semejante movimiento y que ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar. El impacto fue directo y tan fuerte que lugia aulló de dolor y cayó al suelo con estrépito, Oro quiso que se recuperara enseguida, pero para entonces ya había caído derrotado. Sin embargo articuno, exhausto por ese último movimiento, no pudo aguantar su propio peso y cayó también al suelo justo enfrente de lugia, derrotado de igual forma. Ambos legendarios se quedaron tirados en el suelo y tanto Oro como el chaval se miraron fijamente, diciéndoselo todo en nada.

Ambos entrenadores recogieron a sus respectivos legendarios y el misterioso chico sacó esta vez a un lapras. Por su parte Oro optó por lanturn.

-¡Rayo confuso!

-Tú también.

Dos rayos confusos se encontraron, mezclándose ambas luces moradas e intensificándose entre sí, cayendo los dos confusos en consecuencia.

-¡Aguanta ahí, chispa!

-Rayo hielo.

Luchando con todas sus fuerzas contra la confusión, lanturn se lanzó chisporroteando; lapras también tuvo problemas para atacar, finalmente logró hacerlo, pero debido a la confusión el rayo hielo impactó en el suelo y éste se congeló, haciendo patinar a lanturn y haciendo que dejara de atacar.

-Derribo.

Acto seguido lapras saltó sobre el hielo y lo usó para impulsarse y golpear a lanturn, empujándolo hacia atrás; el golpe fue tal que sirvió para espabilar a ambos pokémon, recuperando así la lucidez.

-¡Rayo hielo!

-Tú también.

Ambos rayos hielo impactaron y la explosión esparció pequeños trocitos de escarcha por todas partes, brillando intensamente; la chica de pelo castaño claro que le acompañaba, al verlo, se quedó encantada al tiempo que sus ojos hacian chiribitas, como si tomara nota mental de lo que veía.

-¡Pistola agua!

-Hidrobomba.

Los dos chorros de agua chocaron entre sí, pero al ser el hidrobomba mucho más fuerte ganó el pulso y arrastró a lanturn; fue entonces cuando Oro exclamó.

-¡Ahora, chispa!

Lanturn cargó energía y la soltó de golpe, recorrió al instante el hidrobomba y alcanzó a lapras, dejándolo muy dañado.

-Frío polar.

Al punto lapras lanzó una intensa onda helada y todo se fue congelando a su paso, incluso la nieve que caía se congeló en pequeños granizos.

-¡Carga!-exclamó Oro.

En cuanto el frío polar alcanzó a lanturn, éste se congeló de golpe, imposibilitándole luchar; el chico misterioso sonrió, pero entonces dibujó una mueca de sorpresa al ver lo que vio.

El hielo resplandecía, y es que lanturn no había dejado de atacar, por lo que seguía cargando energía y eso impedía que frío polar lograra congelarlo por completo; si lo tocaba, se acabaría todo, sin embargo el pokémon aumentó la fuerza del ataque y el brillo se intensificó. Entonces la temperatura subió de golpe y el hielo que lo recubría se fundió; lanturn brillaba con luz propia y la carga eléctrica era tal que eso le previno de caer inmediatamente debilitado. Oro, sin dudarlo en ningún instante, exclamó.

-¡Trueno!

El chico, algo apurado debido a la situación, exclamó por primera vez desde que empezó el combate.

-¡Surf!

En una maniobra arriesgadísima, lapras reunió un buen montón de agua y remontó la ola para enfrentar directamente al trueno potenciado que se le avecinaba; la idea era esquivarlo en el momento justo, sin embargo lanturn fue mucho más rápido y la descarga impactó en el agua antes de que lapras se moviera, afectándole de seguido y sacudiéndole con gran fuerza. Lapras, en su último aliento de fuerza, volvió a hacer frío polar, pero esta vez tan solo lanzó un leve soplo helado antes de que cayera derrotado. Lanturn, que ni siquiera se percató, no vio venir el aliento helado, el cual impactó en su frente. Por un momento dio la sensación de que no había pasado nada, sin embargo al segundo siguiente el pokémon agua eléctrico se desplomó en el suelo, completamente KO.

Oro se quedó ciertamente impresionado, ya que no se esperaba para nada que lapras fuera a atacar de esa forma, sin que su entrenador le diera indicaciones siquiera. Ese chico era verdaderamente fuerte, y desplegaba una estrategia magistral con cada uno de sus pokémon. Con razón algunos líderes hablaban tan bien de él.

Sin embargo el combate se acercaba a su inminente final, ya sólo le quedaba un pokémon a cada uno, por lo que Oro se mentalizó. Estaba siendo el combate más arduo y grande de su vida, ni siquiera el combate contra Matías en la semifinal de la conferencia había sido tan intenso como estaba siendo ese. El chico, con gesto serio y decidido, sacó esa vez a un charizard. Oro, sin más alternativas, sacó a typhlosion.

-Lanzallamas.

-¡Tú también!

Dos columnas de fuego de la potencia de un alto horno impactaron e hicieron fuerza la una contra la otra; las llamas eran tan fuertes que derritieron gran parte de la nieve de los alrededores, empapando la tierra y secándola acto seguido. La fuerza estaba muy pareja, por lo que al final se detuvieron en seco para contraatacar al mismo tiempo.

-¡Rapidez!

-Cúbrete.

Typhlosion fue más rápido, abalanzándose sobre él, sin embargo charizard se cubrió del ataque usando sus alas y acto seguido alzó el vuelo.

-¡Síguelo!

Typhlosion le siguió por tierra mientras que charizard volaba a no mucha altura; entonces éste se dio la vuelta y rápidamente le cogió con sus fuertes brazos, subiéndole hasta cierta altura para luego bajar en picado y soltarle cerca del suelo, abriendo un boquete en el suelo enorme y haciéndole un daño considerable.

-Eso ha sido movimiento sísmico, es muy fuerte… ¡Ataque rápido!

Typhlosion salió del boquete de un salto y consiguió golpear a charizard, alejándose acto seguido.

-Dragoaliento.

Aprovechando que no se había alejado mucho, charizard lanzó un aliento ardiente que logró interceptar a typhlosion de refilón, haciéndole trastabillar ligeramente.

-¡Corre hacia él, ataque rápido!

Se echó hacia delante para adelantarse todo lo posible, sin embargo no le atacó, manteniendo las distancias sin perderle de vista.

-¡Súbete a las rocas!

De un salto, se subió a unas rocas cercanas y, desde allí, saltó directamente sobre charizard.

-¡Fuerza!

Los músculos de typhlosion se tensaron, echando todo su peso sobre él y consiguiendo que charizard cayera al suelo, donde se dio un sonoro batacazo que logró soportar con mucha entereza.

-¡Rapidez!

Moviéndose deprisa para que no le alcanzara, se alejó de él y le lanzó una ristra de estrellas que fueron directas hacia él.

-Cuchillada.

Blandiendo sus cuchillas con una fuerza impresionante, enfrentó a todas y cada una de las estrellas, librándose rápidamente de ellas.

-Vuela-indicó el chico.

-¡Ataque rápido, no le dejes que escape!-exclamó Oro.

Usando un ataque rápido para impulsarse, se acercó a él y se agarró a su cola antes de que echara a volar.

-¡Rapidez!

-Lánzate.

Charizard aumentó la velocidad para hacer caer a typhlosion, pero éste se agarraba con fuerza a él y le consiguió interceptar con su rapidez. Typhlosion siguió atacando hasta que finalmente, charizard no tuvo más remedio que aterrizar.

-Ataque ala.

-¡Esquívalo y ataque rápido!

Typhlosion fue más rápido y pudo golpearlo una vez más; charizard contraatacó con un dragoaliento que falló, por lo que optaron por acercarse y partir de ahí se estuvieron intercambiando golpes mediante corte y cuchillada respectivamente, haciendo fuerza el uno contra el otro y debilitándose mutuamente con cada golpe que se daban.

-Ataque ala.

-¡Bloquéalo!

Typhlosion le cogió por la parte superior de sus alas y se las inmovilizó, impidiéndole así que le golpeara con ellas; sin embargo charizard contraatacó inmediatamente después con una súbita cuchillada que le alejó de golpe, dejándole bastante tocado y a una distancia perfecta. Los ojos del muchacho se encendieron, como si supiera lo que tuviera que hacer y, gritando con todas sus fuerzas, ordenó.

-¡Anillo ígneo!

Al punto charizard dejó escapar un fuerte rugido y hundió sus garras en el suelo, al tiempo que éste se comenzaba a agrietar en dirección hacia typhlosion; Oro se alarmó, nunca había visto nada semejante, pero al verlo supo que no era nada bueno, empezando a pensar a toda pastilla lo que debía hacer. Sin embargo, por mucho que pensaba no se le ocurría cómo reaccionar a tiempo, lo único que tenía en mente era que tenía que atacar con todo lo que tuviera, por lo que sin pensarlo mucho más, y confiándolo todo a la fuerza, musitó.

-¡Lanzallamas!

Los dos ataques de fuego se concretaron, typhlosion lanzó la intensa columna de llamas hacia delante al tiempo que el suelo comenzaba a resquebrajarse bajo sus pies. Por un instante no hubo nada, pero al segundo siguiente tanto el lanzallamas como el anillo ígneo hicieron contacto. Una tremenda explosión de fuego piedra y cenizas envolvió a typhlosion, como si el monte Plateado hubiera entrado en erupción, al tiempo que unas ardientes llamas empujaban a charizard hacia atrás, haciéndole un poquito más de daño, pero el suficiente como para hacerle trastabillar.

En cuanto el humo se despejó ambos pokémon estaban a punto de caer al suelo, el que más dañado estaba era typhlosion, el cual cayó de rodillas al suelo donde luchó con las pocas fuerzas que le quedaban por mantenerse en pie. Por su parte charizard parecía estar algo mejor, aunque en un momento dado cabeceó hasta que finalmente hincó las rodillas él también. Ambos pokémon iniciales se miraron entre sí con gestos de absoluto respeto, como si esperaran a que el uno cayera antes que el otro. Finalmente el mayor peso de charizard acabó venciéndole y cayó secamente al suelo, sin volverse a levantar. Justo después le siguió typhlosion, que tampoco pudo seguir sosteniéndose.

Los segundos siguientes fueron particularmente pesados, tanto Oro como el chaval se miraron fijamente sin ningún atisbo de nada. Sin embargo éste último esbozó una sincera sonrisa, como si se quitara un peso de encima, exclamando de seguido.

-¡Vaya, al fin un contrincante digno, ya empezaba a aburrirme aquí arriba!

Oro se quedó alucinado por el comentario, sin saber muy bien qué decir, mientras observaba a su oponente recoger a su pokémon mientras le decía.

-Vuelve, charizard, has luchado de maravilla.

Oro le imitó, algo cortado por el abrupto final, sin embargo al verlo el chico inquirió.

-¿Y esa cara? Pensaba que te tomarías mejor la victoria…

-¿Victoria? ¿No sería un empate? Los dos han caído KO-murmuró Oro, extrañado.

-No realmente, mi charizard cayó primero, así que…

-Ya, pero mi typhlosion le siguió después.

-Sí, y lo hizo como el ganador. No está mal ¿eh?

Oro no pudo evitar esbozar una tonta sonrisita, no del todo seguro, sin embargo el chaval le quitó hierro al asunto y se presentó.

-Me llamo Rojo ¿y tú?

-Ah, yo soy Oro, encantado…

-Igualmente.

Los dos se dieron la mano efusivamente, al tiempo que las chicas hacían lo propio.

-Cristal.

-Hoja, encantada, lo cierto es que no esperábamos a nadie ¿verdad, Rojo?

-Verdad, ha sido toda una sorpresa, pensaba que nadie más tendría las agallas de subir hasta aquí…

-Oye, perdona, que yo subía cada tres días para traerte la comida, que si no es por mi te mueres de hambre aquí arriba-murmuró la chica, un tanto molesta.

-Lo cual te agradezco inmensamente, cielo-murmuró Rojo, divertido.

-Sí, claro, excúsate ahora, señor campeón… que por cierto, a ver si te decides de una vez, en la Meseta Añil están que trinan, ya es el tercer año sin campeón y me han pedido que te diga que o te decides ya o se buscan a otro.

Tanto Oro como Cristal se quedaron a cuadros al oir esa súbita información, a lo que Rojo, sin pensárselo mucho más, murmuró.

-Vale, vale, está bien, esta tarde iré a verlos.

-¿Qué? Pero… si has perdido…-murmuró Oro, algo confuso.

Ante eso Rojo le miró como si no entendiera del todo, comentando de seguido.

-Sí, claro, precisamente.

Tanto Oro como Cristal se miraron, no muy seguros de qué pensar, sin embargo el chico se apresuró a explicar.

-Después de tres años entrenando en solitario aquí arriba necesitaba un último empujón que me ayudara a decidirme, si hubiese ganado no hubiera supuesto una gran diferencia, y en ese sentido perder me hace ver que realmente estoy capacitado para el puesto. No siempre puedo contar con la victoria sólo porque soy el más fuerte, todos tenemos nuestros límites, y gracias a ti he podido asegurarme. He de darte las gracias, Oro, ha sido de lo más gratificante.

-Tú y tus perfeccionismos…-murmuró Hoja, rodando los ojos.

-Sé que te gusta-añadió Rojo, guiñándola un ojo, a lo que ella tan solo pudo esconder como pudo un incipiente sonrojo con gesto medio molesto.

-Vaya, aún tengo mucho que aprender…-observó Oro, divertido.

-Estoy perdida…-musitó Cristal.

-Ya somos dos, tía…-añadió Hoja.

Finalmente los cuatro soltaron una sonora carcajada que se extendió por toda la cumbre, al tiempo que comenzaban el descenso mientras hablaban animadamente, después de tan épica lucha que sólo ellos recordarían.


Bueno, pues esto ya casi está, después de este capítulo subiré el epílogo y las notas finales, aunque voy a hablar un poco de este capítulo.

La batalla está bastante íntegra a cuando la escribí por primera vez, ya que en su día me esmeré bastante, pero he aprovechado para ampliarla un poco más en determinados momentos y asaltos y añadir unos cuantos detalles más, incluyendo un poco de interacción al final entre Rojo y Hoja para que no se viera tan frío el final. Y nada más por ahora, nos leemos en breve.