Esta historia no es mía pero yo la traduje con el permiso de la autora original, Julchen M. Liddell (Anteriormente llamada Hatsu Yukiya), quien amablemente me permitió hacer esto, todos los créditos corresponden a ella, yo solamente traduje.


Era como ser golpeado en el estómago.

No, la verdad, ignoren eso último. Jack había sido golpeado en el estómago antes, muchas veces, pero ninguna de esas se podía comparar con lo que sentía en ese momento. No respiraba, su sangre palpitaba en sus venas, sus manos apretadas en puño temblaban violentamente a su lado. Sin embargo, Jack apretó sus labios, obligándose a sí mismo a no mostrar ninguna debilidad mientras observaba la tumba frente a él.

Jackson Overland

Fecha de Nacimiento: 20/12/1694

Fecha de Muerte: 15/12/1711

"En memoria de nuestro amado hijo y hermano."

Eso era todo. Ningún elogio grande y sobre-sentimental para el muchacho, cuya vida había sido arrebatada. No es como si a Jack le importara eso; sabía que la gente de la época colonial favorecía la simplicidad por encima de todas las cosas. Pero nada de eso importaba, porque aquí estaba la prueba de que Jack había vivido y muerto en realidad, que había tenido una vida humana, que la gente había llorado su muerte aún si él sabía por hechos que el terreno sagrado bajo sus pies carecía de un cuerpo que su familia habría querido enterrar.

Respiró temblorosa y profundamente, cuando una ola de emoción atravesó su cuerpo y se sintió agradecido, no por primera vez, de que los otros Guardianes le hubieran dejado solo por el momento. Jack no estaba seguro de qué tan bien iba a ser capaz de mantener la compostura, y no sentía que su relación con los otros estuviera en el punto donde podría mostrar una cantidad poco ortodoxa de debilidad. Ellos sabían lo que él había visto en sus recuerdos, les había dicho los detalles a regañadientes. Había sido Tooth la que sugirió que buscaran las tumbas.

Su familia también estaba aquí. Los padres de Jack estaban enterrados juntos, sus nombres compartían una lápida y estaban colocados al lado de su tumba. Habían muerto alrededor de sus sesenta años, con días de diferencia entre uno y otro. Solo veinte años aproximadamente después de la muerte de su primogénito. Jack se preguntó, morbosamente, qué habrían hecho cuando Rosie había entrado a tropezones a la casa en ese fatídico día, llorando y gritando sobre lo que le había ocurrido a su hermano.

Rosie fue más difícil de encontrar. Ella había tenido una larga vida, bien entrada en sus setenta años, lo cual era sorprendente dada la expectativa de vida en aquel entonces. También había tenido un buen número de hijos con un hombre llamado William Bennett. El nombre se le hizo familiar en una parte recóndita de la mente de Jack, pero no podía recordar dónde lo había escuchado. Sin embargo, no era de importancia. Una vez que pudo encontrar a su hermana en la sección desmoronada y antigua del cementerio de Burgess, toda su curiosidad sobre otros asuntos había volado de su cabeza.

Su nombre estaba en su lápida como Rose Catherine Overland-Bennett. Jack no pudo evitar sonreír ante eso. Rosie había sido muy pequeña, su nombre parecía más largo de lo que ella era. Se preguntó si habría mantenido su apodo en sus años adultos, o si hubiera preferido el nombre más adulto, Rose. Oh, las cosas que se preguntaba sobre su hermana, y la cantidad de arrepentimiento que sentía cuando pensaba que no había estado ahí para verla crecer. ¿Cómo había conocido a William Bennett? ¿Cuándo y dónde se casaron? ¿Qué clase de madre había sido? ¿Cómo le había...? Jack tragó un nudo en su garganta. ¿Cómo le había afectado a ella su muerte?

Se dejó caer sobre el pasto seco y congelado del cementerio, cuando toda la energía dejó su cuerpo. Jack lo sabía, que dada la oportunidad, no cambiaría ni una sola cosa de lo que había ocurrido el día de su muerte. Entregaría su vida por su hermana mil veces más si era necesario. Pero eso no significaba que no se arrepentía de no haber podido verla crecer y vivir su vida, ver la sorprendente mujer en la que se habría convertido, sin duda. Jack corrió una mano por su cabello.

La crueldad de todo eso no le pasó desapercibida. Jack estaba vivo, con bien, y había estado en los alrededores de Burgess todo el tiempo que Rosie creció sin él. Pero su familia no podía verlo y él no podía recordarlos.

Mirando la tumba de Rosie, una vez más, Jack sintió que no debería simplemente sentarse ahí. Debería haber traído flores o algo para dejarle, así Rosie sabría que él había estado ahí. Quería que ella supiera que él estaba bien, y que ella no tenía que preocuparse por él, en lo absoluto. ¿Qué podía hacer?

Jack se sentó en una posición más cómoda, observando la lápida de mármol. Respiró profundamente y dijo, "Hola, pequeña señorita. Soy yo."

A pesar de todo, sonrió de lado.

"Tengo mucho que contarte..."


Notas de la autora original:

En caso de que haya un apocalipsis real el día de hoy, reunámonos en Boise, Idaho.

No hagan preguntas, solo háganlo.


Notas de la traductora MikoAucarod: Y este fue otro pequeño capítulo de Copos de Nieve, espero les haya gustado, creo que las notas de la autora en esta ocasión se referían a cuando estuvieron diciendo que habría un apocalipsis en diciembre o algo así del año pasado (o hace dos años, no recuerdo) como sea, espero leerlos en el próximo capítulo ^^ ¡Gracias por sus comentarios, alertas y lecturas!