Disclaimer: Rachel & Quinn no me pertenecen, solo las utilizo para entretenerme un rato :)
Epilogo
Solo Rachel Berry podía ser capaz de hacerle hacer aquello. Debería estar arreglando el estudio, buscando una asistente o haciendo algo para poner cuanto antes el negocio en marcha, en cambio ahí estaba, agazapada y escuchando los viejos clásicos de Bruce Springsteen, tratando de mantenerse despierta por lo menos diez minutos más, los minutos de rigor para asegurarse de que no habría peligro. Era algo que había aprendido desde pequeñita, si quería hacer algo, cualquier cosa, sin que sus padres lo supieran, debía esperar a que estos se marcharan y entonces darles un margen de diez minutos, a veces quince, por si habían olvidado algo y regresaban, si no lo hacían, era libre para cometer cualquier acto ¨ indebido ¨ . Tampoco es que tuviera que poner su táctica en práctica en muchas ocasiones, ellos casi nunca estaban. Negó enérgicamente con la cabeza alejando todo pensamiento sobre su pasado y desconecto la radio, esta vez serian solo diez minutos, de ningún modo iba a esperar quince. Buscó entre sus cosas su teléfono móvil y pulso la tecla correspondiente a su novia en marcación rápida.
Le encantaba estar en casa pero echaba de menos a Quinn, más de lo que ella misma había imaginado que lo haría, echaba de menos sobre todo su presencia, saber que estaba ahí, a su lado, aunque no hablara mucho, de hecho, eso no era malo, ella hablaba mucho y Quinn no, la rubia prefería escuchar, perfecto. Quería llamarla, pero la rubia se lo había prohibido, si, si, prohibido, tenia que hacer algo que ¨ ya le contaría ¨ según sus propias palabras, y le iba a llevar toda la mañana. Rachel sopesó los pros y contras de llamarla, igual se molestaba un poco, pero por lo menos la escucharía ¿no? No es que quisiera molestar a la rubia, ni atosigarla o ser demasiado absorbente, solo quería decir hola. Su otra opción era enviarle un mensaje, eso era más seguro, cuando Quinn contestara es que estaba disponible, si no lo hacia es que seguía ocupada en esa cosas tan secreta. Estiró la mano buscando su móvil mientras comía otro trozo de fruta, parte de su desayuno. No lo encontró a su lado y eso hizo que apartara la vista de su desayuno, buscándolo por todas partes, juraría que lo había cogido antes de bajar. Rápidamente se dio cuenta que no había sido así, como si alguna clase de telepatía compartida con su teléfono, este empezó a sonar, y el sonido provenía de la parte superior de la casa.
¡Voy! – gritó, como si pudieran oírla, corriendo escaleras arriba para encontrar su móvil
¡Buenos días!
¡Oh! Eres tu – intentó sonar decepcionada. Por suerte era imposible para Quinn ver su gran sonrisa
¿Esperabas la llamada de alguien?
Puede – se hizo la misteriosa - ¿te acabas de levantar?
Mmm… puede ¿Qué hacías?
Nada. Estaba desayunando ¿Y tu?
Nada ¿Dónde estas?
En casa
Ya pero en que parte
En mi habitación
¿En la cama? – cuestionó cambiando el tono de voz a uno mas sugerente
Si ¿a que viene tanta pregunta?
¿Qué llevas puesto?
¡Oh dios! ¿Estas intentado tener sexo telefónico? - se burló
Puede ¿Qué llevas puesto?
No puedo hacer esto Quinn… es raro - reconoció riendo
Inténtalo , y contesta de una vez
Mmm ¿Qué llevo? Nada - mintió descaradamente
Mentirosa – fue el turno de la rubia para reír
¿Cómo sabes que miento?
Es la casa de tus padres, no irías desnuda por ahí
Ellos no están
Lo sé – sonrió – Sera mejor que te vistas Berry, parece que están llamando
No… - antes de poder decir nada el timbre de la casa sonó – Quinn…
Mmm…
¿Dónde estas?
En NY ¿Dónde voy a estar?
¿Y como sabias… - otra vez sonó y con insistencia
Sera mejor que vayas a ver quien llama, a lo mejor es una sorpresa
Quinn…
Corre Berry – espetó antes de colgar.
El timbre sonó de nuevo y la morena corrió con la esperanza de que lo que su mente había imaginado fuese real. Y lo era ¡Dios! Estaba ahí parada, como si nada, algo despeinada, gesto cansado y esas malditas gafas de sol que le impedían ver sus ojos, pero igualmente hermosa, y su sonrisa ¡oh, su sonrisa! Como si fuese una niña pequeña que acaba de cometer la mayor de las travesuras.
Inmóvil, así se había quedado Rachel tras abrir la puerta, y ella no sabia si eso era bueno o malo, la sonrisa de la diva le decía que se alegraba de verla, pero que no hiciera nada le confundía un poco.
Pensé que después de tres días, el recibimiento seria otro
Estas aquí – susurró incrédula
Eso parece
¡Estas aquí! – exclamó reaccionando por fin y envolviendo sus brazos alrededor del cuello de la chica
Esto esta mejor – murmuró besando suavemente el cuello de la morena
¿Cuándo has llegado? ¿Qué haces aquí? – quiso saber
Si pudiera respirar te contestaría – se quejó bromeando por la intensidad del abrazo
Lo siento, yo…
No tan lejos – dijo impidiendo que se separara del todo. Sonrió al ver que Rachel estaba levemente sonrojada y la beso tiernamente. Pero eso no era suficiente para ninguna de las dos, y el beso se intensificó en apenas unos segundos
Quinn… - murmuró deteniendo sus manos, que jugaban peligrosamente colándose bajo su camiseta, por su espalda – Alguien podría vernos – añadió tras otro beso de la rubia, más corto y menos intenso
Me da igual – dijo encogiéndose de hombros - ¿te preocupa que nos vean?
¡No! – contestó con demasiada efusividad – No me importa que nos vean besarnos pero pensé que…
¿Qué me importaría? – Rachel asintió – Pues no, no soy de las que va pregonándolo a los cuatro vientos pero no me importa si alguien me ve, y ya que estamos, tampoco soy de dar muchas muestras de afecto en publico
Creo que deberíamos entrar y hablar de todo esto dentro
¿Hablar? Rachel, no he conducido toda la noche para hablar – bromeó siguiéndola al interior de la casa. Antes de poder decir nada más, Rachel la tenia apoyada contra la puerta, besando su cuello y las manos viajando por todo su cuerpo.
Fueron capaces de mantener toda su ropa en su lugar de camino a la habitación de la morena, pero una vez atravesada esa puerta, todas y cada una de ellas volaron entre aquellas cuatro paredes. Daba igual donde cayeran, lo importante es que no estuvieran sobre sus cuerpos. Después de tres días separadas no querían ir despacio, no querían caricias lentas, ni besos románticos, su necesidad era mucho mas profunda y más fogosa. Besos que dejarían marca, susurros excitantes, uñas marcando la piel de la otra… Una cosa detrás de otra y todo a la vez, hasta hacerlas gritar.
Quinn estaba adorablemente guapa mientras dormía, y podría parecer espeluznante que ella llevara cerca de diez minutos mirándola pero le era imposible no hacerlo. Las dos se habían dormido después de su rencuentro, la rubia debía estar realmente cansada si había conducido durante la noche, y ella, bueno, no estaba teniendo las mejores noches sin su chica. ¿Su novia? Sonaba raro y a bonito a la vez, en su cabeza. Quinn Fabray, su novia. Sonrió sin poder evitarlo con el solo pensamiento del titulo otorgado a la rubia, no lo habían hablado, por tanto no habían puesto ninguna etiqueta a su relación pero para ella, en su mente, eso eran, una pareja.
Deja de mirarme o tendré que ir a la policía
¿Cómo…
Tengo poderes – se burló
Idiota
Eso, pégame – dijo haciendo referencia al golpecito en su hombro por haberse burlado
Deja de reírte de mi
No me rio de ti, me rio contigo
Lo que digas. Deberíamos levantarnos, ducharnos, vestirnos y hablar
Mmm ducharnos… - cerró los ojos imaginando el momento
Si, vestirnos y hablar – insistió
Hablar esta sobrevalorado y tu hablas demasiado – Quinn la besó impidiendo que dijera nada – Me gusta tu habitación, es… - miró a su alrededor con burla intenta buscar las palabras adecuadas. Quinn no tenia ninguna intención de levantarse y por como tenia rodeada a Rachel con sus brazos, no parecía que fuera a dejar que la diva lo hiciera
La decoré con catorce años… no te rías
Eso lo explica todo
¿Cuándo has llegado?
Te lo he dicho, esta mañana
¿De verdad has conducido toda la noche?
Mas o menos
¿Por qué?
Me apetecía conducir y ya que pasaba por aquí – se encogió de hombros sacando de quicio a Rachel, quien le dio un pequeño pellizco en su brazo
Quinn – llamó su atención – Solo estamos tu y yo – añadió cuando sus miradas se encontraron
Estaba en mi cama y no podía dormir, pensé que seria divertido venir a Lima – explicó recibiendo una mirada seria de Rachel – puede que te echara un poco de menos – susurró apartando su mirada. Estaban solas, si, pero eso solo lo hacia un poco más fácil
Solo me quedaba un día aquí
Lo sé – admitió un poco avergonzada, la verdad es que no podría haber aguantado ni un minutos más
Yo también te echaba de menos – besó su mejilla con rapidez – y no he podido dejar de pensar en ti – repetiría lo mismo una y otra vez solo por ver la sonrisa que Quinn tenia en ese momento a todas horas – Me alegra que mis padres no estuvieran cuando llamaste, no habría sido lo mismo – comentó riendo y haciendo reír a la rubia
¿Por qué crees que he estado dos horas encerrada en mi coche aparcado al otro lado de la calle? Tenia miedo de que algún vecino llamara a la policía y me denunciara por acoso o algo así
Menos mal que nadie lo ha hecho, habría sido difícil de explicar porque tenia que ir a recogerte a comisaria, aunque creo que tenias mas miedo de conocer a mis padres – la molestó
Por favor… puedo con cualquier Berry que se cruce en mi camino
¿Si? Que bueno, deben estar a punto de llegar
La carcajada de Rachel inundo por completo la habitación. Quinn prácticamente había saltado de la cama y buscaba desesperada su ropa esparcida por el suelo. Era divertido ver a la rubia así, pero tampoco quería que le diera algún tipo de infarto y acabara con ella, así que dejó de reír y se puso en pie, deteniendo los movimientos frenéticos de la chica.
Era broma, relájate
¿Segura?
Segurísima – le dio un corto beso tratando de calmarla
Vale… No es que no quiera conocerlos, Rachel, es que…
Es pronto, lo entiendo
No quiero apresurar las cosas, ya sabes, a veces si vas demasiado rápido todo se estropea
Quinn, lo entiendo ¿Vale? – ella asintió. Rachel lo entendía y aunque no le importaría que se produciera ese encuentro, iba a dar tiempo a la rubia
He exagerado un poco ¿no? – preguntó avergonzada
¿Exagerar? Si me hubieses dicho que tus padres están a punto de venir, me habría muerto – Quinn sonrió imitando a la diva
Que suerte que no tengas que conocerlos – susurró a milímetros de sus labios - ¿Cuánto tiempo dices que tenemos?
Unas horas – le informó rodeando su cuello
Creo que necesitamos una ducha ¿Podemos? – preguntó apartándose un poco para mirarla a los ojos
Podemos hacer lo que quieras, después de todo – hizo una pausa para besarla - has conducido toda la noche solo para venir a verme – continuó sonriendo con cierto tono de burla y orgullo en su voz
Pasaba por aquí - mantuvo su mentira aunque de nada le servia
Te quiero - confesó con un corto beso en sus labios
Y yo a ti
Lo sé - sonrío con sorna - Por eso estas aquí, solo para verme
Quinn ignoró las palabras de la diva y la beso dejando de lado toda conversación, iban a tener mucho tiempo para hablar en el futuro, y Rachel podía burlarse todo lo que quisiera porque era cierto, su único motivo para ir allí, era ella, y desde luego, había merecido la pena hacer ese viaje. Además, sabia con certeza, que muchas más cosas estaban por venir, pero lo primero era lo primero, y en el baño la esperaba una Rachel Berry desnuda y dispuesta a hacer lo que ella quisiera.
Se acabó :( Intentare volver lo antes posible con la 2ª parte xD
Muchísimas gracias por seguir la historia, por comentar aunque solo fuese una vez, por ponerla en favoritos,
por las alertas y por todo en general xD
Saludos. Nos vemos pronto.
