DURA REALIDAD
Capítulo 37 - Un pedido del corazón

"¿Ahora qué hago?" – no dejaba de repetirme esa pregunta en cada rincón de mi ser. El aire me faltaba, no sabía qué hacer.

- "¿Kagome?" – el rostro de Hoyo lucía preocupado. Temía mi respuesta, parecía que todo iba a caerse sobre ambos.

- "Hoyo, yo…" – respiraba y respiraba pero sentía como si el aire no ingresara a mí, como si no encontrara fuerza – "… no sé qué decir…"

- "Kagome, por favor. Tú eres la mujer de mi vida, te he amado siempre, llevamos más de seis años juntos..." – Hoyo estaba entrando en pánico, lo veía en sus ojos y en el tono desesperado de su voz.

- "Hoyo, Hoyo, escúchame…" – tomé su rostro e hice que me mirara – "Yo te quiero mucho, eres alguien muy especial para mí y te aprecio como no tienes idea. Sin embargo…" – empecé a acariciar su rostro tratando de que me comprendiera – "¿casarme? Es otra cosa, es muy importante y…" – trataba de buscar las palabras correctas – "… no sé si sea el momento…"

- "¿Y por qué no?" – nuevamente me dejó atrapada. ¿Cómo decirle que no?

- "Pues…" – no sabía qué responder – "... antes de casarme, quiero desarrollarme como profesional junto a mi empresa…" – Hoyo bajó la cabeza no muy convencido.

- "Yo no quiero casarme ahora contigo, Kagome" – me separé de él un poco – "Solo quiero que seas mi prometida. Cuando tú lo quieras, lo haremos y yo sabré esperarte" – tomó mi mano izquierda – "Solo quiero estar a tu lado…"

- "Hoyo…" – sabía lo que iba a hacer pero no tuve la fuerza para retirar mi mano.

- "No lo rechaces por favor que es un regalo…" – Hoyo sabía mis intenciones. Me sorprendió – "... Acéptalo y quédate con él…" – me iba introduciendo el anillo en el dedo anular de la mano izquierda mientras pronunciaba esas palabras – "… al menos hasta que tomes una decisión definitiva"

- "Hoyo… esto no significa un 'sí'" – cerró los ojos por unos instantes tal vez para controlarse. Me volvió a ver fijamente.

- "Lo sé…" – tenía los ojos algo húmedos – "No te preocupes…"

- "Gracias…" – me tomó ambas manos y me las besó. Entonces se alzó y tomó asiento a mi lado.

Vi hacia la pista de baile tratando de buscar a InuYasha. Esperaba que no haya visto esta escena, no quería que pensara cosas que no eran pero no lo encontré. En su lugar, Rika se fue acercando a la mesa… sola.

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Ese 'sujeto' estaba arrodillado frente a Kagome. Sabía lo que ese acto significaba y pude ver en el rostro de la muchacha confusión y sorpresa y es que sus ojos se abrieron completamente.

- "Sabía que se lo iba a pedir…" – miré a Rika quien estaba frente a mí bailando – "Hoyo fue a mi cabaña y ensayó conmigo. Estaba tan emocionado con esto…" – volví a ver a Kagome y ella estaba acariciando el rostro de Hoyo – "¿InuYasha?"

- "¿Qué?" – Rika empezó a mover un poco su mano y en ese instante noté que lo estaba apretando más fuerte de lo normal – "¡Oh! Lo siento…"

- "Descuida…" – esta vez la tomé de la cintura pero pude sentir en ella cierta incertidumbre. Debía controlarme pero no podía, me costaba tanto. No dejaba de rezarle a todos los santos que por favor ese anillo no ingresara a su dedo.

"Por favor, que no lo acepte…" – mis esperanzas se desvanecieron cuando vi como tomaba su mano y sacaba el aro del estuche – "No…" – ver el anillo introducirse en su mano fue como un si una cascada de agua helada me callera encima. Mi corazón se estaba partiendo en mil fragmentos, mi alma parecía escaparse de mí, luchaba por irse y acercarse a Kagome para impedirlo. Mi mente y mi corazón me pedían que hiciera algo, que no me quedara como un espectador más pero me quedé paralizado ahí en medio de todos.

- "¿InuYasha, qué tienes?" – solté a Rika, la vi a los ojos y volví a ver hacia la mesa. Hoyo se estaba poniendo de pie.

- "Lo siento, Rika pero… debo irme…" – pude escuchar que me llamaba a lo lejos pero no me detuve.

Salí del salón y de la cabaña principal. Caminé por el camino de nieve no sé cuánto tiempo. Solo quería alejarme de ahí, desaparecer del mundo. Lo único que veía en mente era el anillo en el dedo de Kagome.

- "Lo aceptó… lo aceptó…"

No dejaba de repetirme esas palabras en voz alta. No comprendía lo que estaba pasando, nada tenía sentido.

"¿Por qué estás con él?" – Kagome había colgado el teléfono. No pude guardarme más, ella no debía estar con ese sujeto y lo hacía. ¿Por qué?

"Ese no es tu asunto…." – me acerqué a ella desde atrás. Estaba dejando el auricular en el cargador pero no se daba la vuelta.

"Sí lo es. Vamos dime, ¿por qué estas con él si no lo amas?" – por nada conocía a Kagome desde la infancia. Sabía cómo actuaba cuando estaba entusiasmada por alguien y ella no lo mostraba cuando estaba con Hoyo. Ella no lo amaba, era obvio al menos ante mis ojos.

"¿Y acaso tú amas a Rika?" – esa respuesta bastaba.

"No… no la amo"

Me arrodillé en la nieve, sentía el frío en mis rodillas y como empezaba a envolver mi cuerpo. Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Los recuerdos en donde ella me 'demostraba' que me amaba empecé a verlos aparecer uno tras otro.

"¿Y por qué regresaste?" – arreglé ese flequillo que tanto amaba pero mi mano siguió la caricia sobre su cabello.

"Para volver a verte…" – pude ver sus ojos humedecerse. Esquivó mi mirada – "… decirte la verdad y cuanto lamento haberte hecho sufrir…" – quería que me viera, que viera lo que sentía a través de mis ojos. Tomé su mentón y levanté su rostro – "… quiero recuperar el tiempo… recuperarte a ti"

"Eso es imposible, InuYasha…" – la miré confundida – "… no puedes venir aquí diciéndome todo esto esperando a que con eso me lance a tus brazos y te perdone…" – la sorpresa y el temor me invadieron por unos instantes – "Hemos seguido caminos distintos y ahora… llevamos vidas diferentes…"

"Sabes que yo no amo a Rika y estoy seguro que tú tampoco amas a ese chico… Hoyo" – tenía que recordarle la verdad. Mencionar a ese 'sujeto' me costaba pero era necesario hacerlo.

"Tal vez no como tú creas pero sí siento algo muy fuerte por él…" – la miré seriamente, quería comprobar si ella misma se creía sus palabras, si la llenaban.

"Pero no basta… a ninguno de los dos nos es suficiente sentir solo aprecio y cariño…" – ambos sentíamos lo mismo. No me cabía la menor duda.

"Es lo más cerca que tengo al amor…" – ¡mentira! La tomé de los brazos y la acerqué a mí. ¿Acaso no lo entendía o le costaba tanto reconocerlo?

"El amor lo tienes frente a ti, ¿qué no te das cuenta?" – no sabía cómo hacerla entender, me volvía loco. La veía negar con la cabeza pero no me detuve – "¿Qué debo hacer para que comprendas lo mucho que te amo?" – de nuevo empezó a llorar.

"Ya es muy tarde, InuYasha. Entiéndelo, no se puede…" – no aguanté más y la besé, no sabía cómo más transmitirle mis sentimientos. No sentí oposición de su parte pero tampoco se entregó al beso, no al inicio. Estaba rígida pero no dejaba de llorar, lo sentía en el salado de sus lágrimas. Después de unos segundos lentamente me dejó entrar en ella, empecé a envolverla con mis brazos y la pegué más a mi cuerpo. Era como volver el tiempo atrás, todo era igual. Ni Kagome ni sus sentimientos habían cambiado al igual que los míos, sus besos y caricias me lo decían.

Con el puño golpeé la tierra bajo mi cuerpo ante la frustración. Lo hice una y otra vez, hasta que las lágrimas empezaron a salir y no tuve más fuerzas. Bajé la cabeza tratando de ocultarme a través del cabello que empezaba a caer y cubrirme.

- "¡¿Por qué, Kagome?! ¡¿POR QUÉ?!… ¿por qué si no lo amas?"

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Rika regresó algo preocupada a la mesa, lo noté en sus ojos. Sin embargo, trató de disimularlo cuando vio el anillo en mi dedo.

- "¡Los felicito!" – se acercó a ambos para abrazarnos contenta por la 'noticia'. Ninguno de los dos había dicho algo pero bueno, un anillo como el que tenía justo en ese dedo, ¿no era obvio? Negarlo iba a hacer quedar mal a Hoyo, no quería que eso pasara. Lo único que me preocupaba era InuYasha. Cuando lo viera…

Pasaron varios minutos, más de veinte minutos en los cuales terminamos de cenar pero de InuYasha, nada. Una sensación dentro de mí empezó a aparecer. ¿Le habría pasado algo? No, no podía ser eso. Tal vez estaba supervisando algo o si fue al baño pues estaba lleno, no sé.

- "Hoyo, saca a bailar a Rika. Está sola y…" - asintió en señal de acuerdo y se la llevó.

Desde la mesa los vi bailar tranquila mientras yo tomaba una copa para tratar de tranquilizarme de alguna manera. InuYasha no aparecía, ni siquiera llamaba al celular de Rika para decirle que iba a tardar o algo. Entonces el pánico me invadió al ver el anillo en mi dedo y comprender.

- "Dios, él vio todo…"

Esa era la única explicación, no se me ocurría nada más. Tomé mi pequeño bolso y saqué mi celular del interior.

- "Más de las dos…"

Lo mantuve entre mis manos por unos momentos y luego volví a guardarlo. Si le decía a Hoyo que ya era tarde se molestaría, aún era temprano para el motivo de la celebración. Debía aguantar más tiempo, era lo mejor, aunque eso me carcomiera los nervios por dentro.

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Fui a mi cabaña al descargar toda mi energía en esos golpes al suelo. Entré al baño, me lavé la cara y las manos.

- "Están rojas…"

Mis ojos hacía unos momentos habían dejado de derramar lágrimas. Me obligué a hacerlo y es que no quería llorar más. Me costó demasiado, tenía tantas ganas de desfogar todo lo que sentía a través del llanto. Salí del baño, me saqué el saco, lo tiré al piso y me eché sobre la cama mirando hacia el techo. Quería quedarme así, aislarme en ese cuarto y no salir nunca más para ver la dura realidad que se estaba gestando frente a mis ojos. Subí mi brazo y lo apoyé en mi frente.

- "¿Por qué, Kagome?... Por qué…"

Como quería que fuera un mal sueño, que cuando volviera a despertar nada de esto estuviera pasando y que al encontrarme con ella la iba a poder besar y abrazar sin temores, sin tapujos, sin nada que ocultar. Pero sabía que la próxima vez que la viera no iba a dejar de preguntarle sus motivos, que no iba a poder dejar de mirar el anillo en su dedo anular de la mano izquierda.

- "Si yo le hubiera dado ese anillo…"

Sí, de ser ese el caso estaría gritando mi felicidad a todos, estaría luciendo a Kagome a cada instante y alzando su mano para que todos vieran el lazo que ahora nos estaría uniendo. Pero no, eso ya no iba a poder pasar.

Un sonido a lo lejos, era el celular que estaba sonando nuevamente. Lo estaba ignorando, no había querido hablar con nadie. Sin embargo sabía que lo mejor era responder. Me sobé los ojos para despertarme un poco y es que el sueño me estaba envolviendo. Recogí el saco que estaba en el piso, saqué el aparato de uno de los bolsillos y lo acerqué a mis ojos.

"Un mensaje…" – lo abrí y pude ver que también tenía llamadas perdidas – "… y todas de Rika" – abrí el único y último mensaje que me escribió.

"Amor, ya ha pasado más de una hora y de ti nada. Estoy preocupada. Por favor responde y dime si debo seguir esperando aquí con los demás. Ya es algo tarde"

Miré el reloj que había en la mesa de noche que tenía al lado.

- "Las cuatro casi…"

Sabía que si regresaba iba a ser víctima de un posible interrogatorio y no quería eso. No, para qué engañarme. Lo único que no quería ver era a ese sujeto sonriéndome, demostrándome que me había ganado. Y Kagome… verla solo me haría sentirme peor a como ya estaba.

"Perdón por no responderte pero las cosas se complicaron y no puedo volver. Si estás cansada regresa y descansa. Llama a recepción, que te de un carro y regresen. No me esperen…"

Presioné el botón de enviar y cerré el celular para ponerlo en la mesa de noche y volví a recostarme para tratar de conciliar el sueño. No tengo idea cuánto tiempo me quedé mirando el techo, solo sé que mis ojos no cerraban

- "¡Diablos!"

Me puse de pie y me acerqué a la ventana de mi cuarto. Todo estaba oscuro, en silencio aunque a lo lejos aún se podía escuchar algunos sonidos de las personas. No pude más, no podía aguantar más y no pensaba seguir agobiándome y torturándome con más preguntas.

- "Tengo que hablar con ella…"

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El carro llegó y todos subimos a él. No tardó mucho, tal vez porque aún las personas seguían festejando. Rika seguía algo preocupada aunque mucho menos que antes. Había estado llamando a InuYasha desde hacía horas y él nada, no respondía. Le dejó un mensaje esperando a que le respondiera pero como tardó se puso de pie y fue a bailar con Hoyo nuevamente.

- "Si suena, responde por favor…"

Asentí al verla partir y la vi alejarse. Yo también estaba preocupada, algo me decía que las cosas no iban a salir bien, que iban a empeorar entre nosotros. Y entonces comprendí que era mi culpa, yo fui la que alargó todo esto, la que causó todo este lío. Si tan solo hubiera terminado con Hoyo antes… si tan solo hubiera sido honesta conmigo misma como para admitir mis verdaderos sentimientos frente a los demás.

- "Otra hubiera sido la historia…"

Cuando el celular sonó lo tomé rápidamente entre mis manos y lo abrí. Era un mensaje y era de InuYasha. "Está bien". Saber que respondió me dejó tranquila y no dude en ponerme a leer.

"Perdón por no responderte pero las cosas se complicaron y no puedo volver. Si estás cansada regresa y descansa. Llama a recepción, que te den un carro y regresen. No me esperen…"

De eso, hacía treinta minutos.

Dejamos a Rika en su cabaña. Trataba de lucir alegre, tranquila pero no sabía ocultarlo.

- "Nos vemos" - Cerró la puerta y el carro volvió a avanzar.

- "Kagome, quiero dejarte en tu cabaña…" – lo miré, le sonreí y tomé su mano.

- "No, Hoyo. Será mejor que no. Además tu cabaña está antes que la mía, ¿recuerdas?" – besó mi mano.

- "Está bien. Como quieras…" – no tenía intenciones de seguir, de tratar de convencerme.

El auto avanzaba lento, y es que manejar sobre la nieve era complicado o al menos eso dijo el conductor. Cuando el carro se detuvo Hoyo se acercó a mí e intentó besar mis labios pero yo le di mi mejilla.

- "Hasta mañana…" – abrió la puerta y bajó.

- "Nos vemos…" – cuando la cerró y el auto volvió a avanzar no pude sentirme más aliviada. Cerré los ojos y alcé mi mano para verlo nuevamente. No había nada que decir.

Antes de abrir la puerta giré mi rostro y vi el resto del camino. Tal vez InuYasha estaba en su cabaña, tal vez debería hablar con él. Negué con la cabeza, lo último que él desearía ahora sería verme. Me sentí tan triste y vacía, tuve que aguantar las lágrimas que empezaban a acumularse en mis ojos. Abrí la puerta de mi cabaña y me sobé los brazos. Sí que esta noche estaba haciendo frío. Encendí la luz y me acerqué a la pequeña chimenea que había ahí y me decidí a encenderla. Me tomó unos minutos lograr que una de las maderas encendiera pero cuando lo hizo su fuego empezó a alcanzar al tronco grande que estaba sobre ella. Tomé la rejilla de protección para que las chispas no saltaran y la coloqué frente a la chimenea. Fui a mi cuarto, saqué una sábana y me la llevé a la sala. Me acerqué al interruptor y apagué la luz y es que el fuego era suficiente. Me senté sobre un sofá cercano, me quité los zapatos y me recosté cubriéndome con la tela mirando cómo las brasas empezaban a alcanzar a los otros troncos tomando formas extrañas.

La puerta empezó a sonar y me asusté por lo repentino de aquello. Me senté cubriéndome con la manta y me puse de pie.

- "InuYasha…" – estaba apoyado en el marco de la puerta. Sus ojos encontraron los míos y noté en ellos una ira contenida y me dio cierto temor – "¿Pero qué…?"

- "¿Qué hago aquí?" – empujó la puerta y entró decidido. Tuve que hacerme a un lado para no chocar con él – "¿No puedo venir a verte?" – cerré la puerta sintiendo la crueldad de sus palabras atravesándome la espalda. Giré para verlo, estaba preocupada.

- "No, no es eso…" – avancé unos pasos hacia él. El fuego de la chimenea iluminaba la habitación, parecía que su ira alimentaba la hoguera.

- "¡Ah! Ya sé. No quieres que tu prometido nos vea juntos, ¿verdad?" – abrí los ojos ante lo directo de su comentario. Lo sabía, sabía que él había visto la escena, que por eso se había ido del salón. Avancé unos pasos para estar más cerca de él.

- "InuYasha, yo…" – tomó mi muñeca izquierda y la alzó para que ambos la viéramos. Fue tal su fuerza que pensé que me arrancaría el brazo.

- "¿Me dirás que esto no significada nada?" – se refería al anillo. Entonces su rostro se suavizó y pasó de la ira a la tristeza, a la frustración, a la confusión – "¿Por qué, Kagome? ¿Por qué a él sino lo amas?" – mis ojos se llenaron de lágrimas. No sabía que él fuera a creerme.

- "Yo…" – empecé a negar con la cabeza – "… yo no le he respondido" – me miró confundido – "Hoyo me entregó el anillo, insistió en que me lo pusiera pero… aún no le he dado una respuesta a su petición…" – bajó mi mano lentamente dándome la oportunidad de recuperarla – "Tienes razón, yo no lo amo" – acaricié su mejilla – "Yo… yo te amo… a ti InuYasha, te amo… y es por eso que…" – alcé mi mano para que la viera y con la otra retiré el anillo de mi dedo – "… que esto no vale nada para mí…" – lo dejé en una mesa cercana – "InuYasha yo…"

No pude seguir hablando ya que sus labios posesionaron los míos con fuerza y decisión. Me tomó por la cintura, me acercó a su cuerpo firmemente, deslicé mis manos hasta su cuello, donde éste se unía al rostro y me dejé besar por él. Fue en ese instante que reparé en el sabor salado que sentía en sus labios. Estaba llorando pero de emoción, al igual que yo.

- "InuYasha…" – no me cansaba de decir su nombre. No me atrevía a abrir los ojos, nuestras frentes estaban juntas, tratábamos de recobrar el aliento – "… estás llorando…"

- "Igual tú…" – no pude evitar liberar una pequeña risa. Me separé de él para verlo fijamente. Acaricié su cara, miré cada facción de su rostro, cada rincón, cada esquina mientras limpiaba el rastro de las lágrimas que había derramado.

- "Ámame…" – lo miré a los ojos – "Ámame, InuYasha…" – acaricié su cabello con mis manos – "…Solo tú puedes ser el primero… como siempre lo has sido…"


Al fin pude terminar este capítulo. En verdad no saben lo que me ha costado y no porque no tuviera ideas, nada que ver. Lo que sucede es que llevo tres días en la universidad y ya tengo mil cosas encima y todo para la próxima semana. Ya se imaginarán como debo estar.

Bueno, este capítulo fue algo dificil de plasmar, más que nada por querer tratar de transmitir adecuadamente los sentimientos de InuYasha respecto a la pedida. Verán que cuando él está caminando solo lamentándose, los recuerdos empiezan a aparecer. Son diálogos que tuvo con Kagome hacía un tiempo. Esos capítulos los escribí desde la versión de Kagome pero como ahora InuYasha los está trayendo de vuelta pues el punto de vista es el suyo.

Ya saben que los personajes acá utilizados no me pertenecen sino a la mangaka Rumiko Takahashi y que solo los he tomado prestados para la creación de esta historia.

Espero les guste =)


24 de marzo del 2010

Hecho por: letta-san =)