Gracias por seguir ahí Nadia, Paola, Kafg, Nicole, Eris, Nomit, Michii15 y Nov!^^

Espero que os guste el capítulo, sale Regina, tranquilas, y FELIZ SWANQUEENAVIDAD! ^^


CAPÍTULO 36

La gente iba largándose del despacho de Regina, ahí no había mas que ver, tan solo se quedó Emma parada en medio viendo como la gente desaparecía, sin saber que haría ahora, obviamente tenía que encontrar a Regina, pero... ¿querría esta ser encontrada? Lo dudaba. La última persona en irse fue Cora, tras mirarla de arriba abajo y murmurar para si misma no se sabía el que, seguramente odiaba a Emma demasiado, aunque no entendía porque, no la había robado el cariño de su hija, ni mucho menos. Nada más cruzar la puerta Cora, Emma la cerró de un golpe y se giró para contemplar el despacho de Regina. Todo, a pesar de la revuelta, estaba perfectamente ordenado. Emma se acercó al escritorio y cogió el marco que tenía encima. En la foto salían un Henry y una Regina sonrientes, por la cara del niño, apenas tendría cinco años en esa foto, Regina, como no, seguía idéntica e igual de perfecta, los años no pasaban por ella, literalmente. Se quedó embelesada unos minutos más hasta que una voz infantil la interrumpió sus pensamientos.

-Salgo horrible en esa foto, pero a mamá le encanta - mirando a Emma desde atrás.

-Que bah, no puedes salir horrible si eres hijo mío - provocando una risita en Henry.

-¿Ah no? Pues tengo una foto tuya en que...

-¿No la borraste? - dejando el marco de fotos en la mesa y acercándose a Henry - Como no borres esa foto ¡te mato! Salgo con un careto impresionante - empezando a hacer cosquillas al niño hasta que este la suplicó que parase.

-Emma, ¿ya no estás enfadada conmigo por ser tu hijo?

-¿Enfadada? ¡No! Jamás me enfadé. Sólo que ayer... bueno, todo me vino de golpe y me sobrepasó y ¡agh! Aun no asimilo todo esto. Apenas nos llevamos 8 años... ¿cómo vas a ser hijo mío o de Neal? No tiene sentido.

-Yo tampoco se como puede ser, pero al igual, tu eres hija de Mary Margaret y David y ellos son muy jóvenes...

-Ya... - prolongando un silencio algo incómodo - supongo que ahora yo tendré que llamarles a ellos papá y mamá y tú a mi y a Neal... igual.

-Si no quieres, está bien llamarte Emma.

-Lo agradecería, además, tú ya tienes una mamá de verdad...Regina te adora. Me dijo que vendría a por ti, dado que esto iba a explotar, y tenía razón, todos por aquí quieren matarla.

-¡Se lo merece! Es la bruja malvada, por su culpa... - callándose de repente debido a que Emma le había puesto la mano en la boca para que lo hiciese.

-¡Ni una palabra más! O sea, delante de mi me niego a que hables así de ella. Es tu madre, lo ha sido 10 años, en los qUe, ¿dónde estaba yo eh? ella te adora Henry.

-Finge adorarme, pero no lo hace... y tú si no estabas cuidando de mi era por su culpa.

-¡No! Ella te quiere, estoy convencidísima de ello, y también lo estoy de que esto no es todo blanco o negro... me niego a pensar que Regina es la culpable de todo sin más.

-Pues lo es Emma, sólo que no quieres verlo.

-¿Por qué no querría verlo eh chico?

-Pues porque desde hace unas semanas os habéis vuelto inseparables, te llevas mejor con mi madre que con Belle... es raro.

-Dudo que tras todo esto, y ser yo hija de sus enemigos número uno, según Neal... Regina quiera seguir siendo algo mío.

-Si de verdad tiene corazón, y me... quiere, entonces tendrá que saber pedirte perdón, tú no la has hecho nada, ella a ti si.

-Ya, pero... no se como explicártelo, entre Regina y yo todo es complicado, los adultos a veces...

-Me da igual lo raro que sea, tú misma dijiste antes que ella está sola, no tiene amigos... todos quieren matarla... te necesita Emma, yo he sido muy malo con ella, al dudar de su... amor, pero tú no la has fallado, búscala y díselo. Sólo tú puedes salvarnos a todos.

-¿De verdad crees en mi, crees en "La Salvadora"?

-Nunca he dudado de ti Emma.


En los establos...

La conversación con Henry sin duda la había dado fuerzas para asumir todo lo ocurrido, necesitaba explicaciones que solo Regina podía darla, y necesitaba ser salvada por ella, la recién nombrada Salvadora Universal... y a parte estaba lo suyo, se habían besado, justo cuando el puto humo morado los envolvió y zas... bueno, en realidad había sido todo por culpa de ese beso, se supone... Emma tenía la cabeza como un bombo, y sabía que Regina iba a alterarla más, pero necesitaba verla, seguro estaba destrozada, a fin y al cabo, era un ser humano, y tenía corazón, aunque todos se esforzaran en negarlo. Tras llegar a la guarida secreta de Regina, tomó aire, ella era la única persona a parte de la propia Regina que sabía como entrar, a lo que se había convertido en su escondite secreto.

-¿Hola? ¿Regi? Regina se que estás ahí - atravesando el hueco de pared que daba al interior y buscando a Regina con la mirada pero sin éxito - Si estas escondida, no quieres verme... etc no tiene gracia, tenemos que hablar, y tienes que saber todo lo ocurrido en el internado. No te odio Regina, de verdad, al contrario... - surgiendo efecto al parecer en Regina, con sus palabras, haciendo que está apareciese de repente detrás suyo dándola un susto de muerte a Emma - ¡Ah! Joder Regina, no aparezcas de esta forma que me va a dar un infarto.

-Perdón - sonando falsamente, la gustaba dar sustos a Emma y provocarla infartos imaginarios.

-¿Has estado llorando verdad? - acercándose a Regina para limpiar sus mejillas llenas de lágrimas pero Regina se lo impidió cogiéndola su mano y apartándola de su rostro.

-Lo se todo Em. Lo he visto desde los espejos de mi habitación... como todos han ido a matarme y obviamente no me han encontrado, ni mi propia madre se ha molestado en ello... tan solo la preocupa sus propios intereses. He visto tu discursito de Salvadora, y tú conversación con... - murmurando entre dientes con rabia - con tu hijo.

-¡Oh Regina! - soltándose de la mano de Regina, y esta vez si, acercándola a su mejilla - Henry no sabe lo que dice, es un crío y...

-Tiene razón, no he sido la mejor madre, le engañe.

-Pídele perdón, empieza de nuevo, se que te quiere, en el fondo te quiere.

-Es tarde, el ya ha recuperado a sus verdaderos padres - apartándose de Emma dando unos pasos atrás y dándose la vuelta para que Emma no la viese derramar una lágrima.

-En lo que a mi concierne tú eres mucho más madre que yo... pero en cualquier caso, Henry tiene dos madres, le guste o no. Y me da igual lo que diga el resto. Ahora, ¿puedes dejar de darme la espalda y venir aquí y hablar conmigo? Parece que la adulta soy yo.

-Lo eres, yo realmente rozó ya la vejez.

-¡Que tonta! - acercándose a Regina y abrazándola por detrás - ¡Ven aquí! - presionando sus brazos por delante de Regina, presionando su tronco contra su pecho - No quiero que desaparezcas de mi vida.

-Odio a tus padres Emma, todo lo que he hecho en mi vida ha sido por venganza, por odio hacia ellos.

-¿Y? Yo también les odiaba hasta hace dos días ¡y mira!.

-No lo entiendes, todo esto te ha venido de golpe, pero... - girándose para ponerse cara a cara con Emma, la cual rodeaba con sus brazos el cuerpo de una Regina decaída.

-Explícamelo, soy todo oídos. Necesito tu versión de la historia, yo se que no eres tan malvada como te ponen, nunca lo he creído, y se, lo he comprobado, que tienes un corazón que late, y que puede amar - poniendo su mano en el corazón de Regina que latía frenéticamente - ¿Ves? Incluso diría que late más rápido de lo normal, pero ni idea de medicina.

-Late así por tu culpa - evitando bajar la mirada a los labios de Emma, e intentando mantenerla la mirada.

-¿Por mi culpa? - mirándola intensamente a la vez que se mordía el labio inferior.

-Eres la causa de todos mis problemas, siempre lo has sido, y sigues siéndolo - sin poder evitarlo más y yéndosela los ojos a los labios de Emma, que ésta ligeramente estaba mordiéndose de forma muy sexy.

-¿Y exactamente qué problema tienes? ¿Mis labios, los cuáles no dejas de mirar, quizás?

-¡Idiota! - evitándola la mirada.

-¡No, no! sigue mirándolos, no me importa, al contrario, pero como sigas haciéndolo me temo que voy a comerte la boca aquí mismo.

-No si te la como yo antes - cogiendo la cara de Emma entre sus manos y besándola con fiereza como nunca antes lo había hecho. Algo estaba claro, Emma seguía siendo suya, sus sentimientos no habían cambiado a pesar de los últimos acontecimientos, quizás aun había esperanza para Regina.