La misma reunión en la que se iba a decidir la partida de Rick, terminó volviéndose la asamblea que lo eligió como nuevo líder de Alexandria. Los funerales se dieron con el debido respeto. Incluso Rick logró que se velara a Pete a pesar de haber sido responsable de la muerte de Reg, el esposo de Deanna. Con el pasar de los días dentro de las paredes de la comunidad todo volvió a la normalidad dentro de lo que se podía considerar normalidad con Rick al mando.
A veces ella oye las pequeñas ramas romperse azotadas por el viento del norte, y gemidos guturales tan débiles como los aguiluchos tras las copas de los árboles. En ocasiones se detecta el rastro de los hedores de la carne podrida y del moho negro mezclado en heces. El olor a leña quemada es penetrante y las frutas en descomposición que corre a través de la brisa de la tarde enmascara el olor de los caminantes
Recuerda que tras los primeros encontronazos entre humanos y muertos vivientes, el pánico se extendió por el sur e hizo estragos en las infraestructuras de emergencia. Los hospitales se saturaron y luego cerraron, los parques de bomberos quedaron desiertos y las rutas, inservibles, bloqueadas por una interminable caravana de coches que funcionaban recalentados y moribundos. Al menos esos eran los escenarios con los que Daryl, Aarón y Moonshine se encontraban cada vez.
Mientras ella toma rol de maestra de kínder muy en serio. Si bien cada vez que tenía un tiempo reemplazaba a Sasha en la torre vigía, lentamente volvía a ser aquella Beth que Hershel crió sin dejar de ser la que sobrevivió a un disparo en la cabeza.
De pronto una ola de terror la invade al mirar la bulliciosa comunidad. Ve a los niños jugando, a los padres trabajando. Pero en el fondo sabe que todos son alimento para caminantes... De repente siente una punzada de certidumbre... Un vuelco de realismo. Ve claramente que todos están condenados… Un ruido la pone en alerta y su mirada se vuelve hacia el rugido de un motor que se acerca al portón. Es Daryl. Su búsqueda había terminado por el momento. Suspira aliviada. Cruzan miradas cómplices, sonríen y ambos siguen sus caminos.
La noche cae sobre rindió cuentas y regresa a casa por esa calle desierta de la comunidad. Una mezcla de emociones lo invade. Es feliz porque sabe que volverá a ver a Beth y está confundido porque no entiende bien que le está pasando con ella. Si, tal vez está enamorado, tal vez. Lo distrae de ese pensamiento la dulce voz que proviene de la galería junto a la casa donde convive con Beth y Moonshine extraño trío si los hay. En la comunidad se oyen los rumores, algunos lo consideran un hombre mayor y perverso para esa dulce e inocente maestra de kínder, otros comienzan a dejar correr el rumor sobre una posible relación incestuosa con su supuesta hermana, la pelirroja joven que siempre lo acompaña. Pero Daryl aprendió con Beth que no es como te vean los demás lo que debe importar sino, como te ves a ti mismo. Entra sigiloso a la casa y se detiene al oír la dulce melodía entonada por la jovencita, que cumple el rol de ama de casa. Se detiene en la puerta de la cocina y presta atención a cada detalle en ella, su cabello rubio cayendo sobre sus hombros, su blusa blanca con detalles pequeños de flores rosa, su jean desgastado y sus allstars grises con cordones de distinto color; esa era su forma de recordar lo que la convirtió en la actual Beth y lo que la unía a Daryl.
-No está bien que te quedes ahí sin decirme hola, Daryl Dixon.- El arquero continuo observándola en silencio mordiéndose los labios por dentro como es su costumbre, sus ojos celestes ocultos bajo su flequillo y sus manos en los bolsillos de su jean desgastado, ella giro sobre sus talones y mientras seca sus manos con una servilleta esboza esa sonrisa tan dulce que hace que Daryl se sienta desnudo y el silencio se adueña de la escena. Solo atina a dar uno, dos, tres, cuatro pasos hasta pararse justo frente a frente con ella.
-Buenas noches Beth Greene… - Murmura.
-Buenas Noches Daryl Dixon.- Responde ella parándose sobre la punta de sus pies para apoyar sus labios en los del cansado arquero que responde tan tenso como es su costumbre pero al menos ahora responde.
-Buenas noches Beth Greene… - Murmura.
-Buenas Noches Daryl Dixon.- Responde ella parándose sobre la punta de sus pies para apoyar sus labios en los del cansado arquero que responde tan tenso como es su costumbre pero al menos ahora responde.
El repentino golpe del mosquitero en la puerta de entrada los quita de su trance.
-Buenas noches tortolos, lamento interrumpir pero ustedes saben, estoy agotada, hambrienta y voy a tomar un largo baño, así que pueden seguir tocándose. – vocifera la pelirroja con una sonrisa cansada y picara mientras sube las escaleras a paso lento pero firme.
-Buenas noches Moonshine. Responden a dúo Beth y Daryl, quién no duda en gruñir como es su costumbre. Beth resopla nerviosa mientras prepara la mesa para que Daryl cene.- Hice algo muy rico para ti. Tu sabés tengo mucho tiempo libre… Ya que no puedo salir a reclutar contigo.
Daryl no responde a ese comentario solo la observa en silencio sentado sobre la mesada mordiendo su dedo pulgar. Ella lo mira de reojo y murmura.
-Sé lo que es estar afuera, no lo olvides… Por eso no me gusta decirte adiós.
Como cada vez que ella habla abiertamente de sus sentimientos, Daryl, se siente desorientado y abrazándola con fuerza murmura en el oído de Beth.- Yo estaré bien si tú lo estás… Es todo lo que importa.- La joven se conmueve ante semejante demostración. Daryl es inexpresivo y solo Beth ha sido testigo de esa lenta transformación.
El silencio se adentro en la casa y la hora de dormir llegó, Beth lucia un camisón blanco translucido que deja ver sus curvas perfectas, Daryl simulaba dormir cubierto hasta el cuello en ese sillón donde se había propuesto dormir desde el día en que comenzaron a convivir.
-Daryl… - Se escucho la voz tímida de Beth – ¿No crees que ya es tiempo de que duermas conmigo en la cama?
-Mmm, No, yo no quiero molestarte.
-No me molestarías…
-No lo sé…-Respondió ciertamente molesto el arquero.-No estoy listo…- Beth se sintió ofendida y sin responder solo atinó a cubrirse con las mantas y apagar al luz del velador sin emitir una sola palabra. Daryl sabía que estaba molesta y después de dar varias vueltas en aquel incomodo sillón, decidió levantarse a pulular por la casa. Mientras bajaba las escaleras observó que el reloj marcaba las 3: 28 de la madrugada, en su rostro se dibujo la mueca de una sonrisa cuando recordó que para Beth resultaba reconfortante ver que ahora podían ubicarse en espacio y tiempo como antes de la caída. Súbitamente un ruido extraño llamó su atención sigiloso como era, buscó el origen del mismo acompañado por su fiel compañera, la ballesta. Pronto se percató de la tenue luz proveniente de la cocina y del sonido de los pasos de pies descalzos, claro que eso no lo tranquilizaba, las recientes salidas con Aaron y Moonshine le había confirmado que más que los caminantes, había que temerles a los humanos. Sin embargo se sintió tranquilo al ver lo que consideraba una agradable imagen ante sus ojos. Llevaba su pelo rojo suelto, el flequillo le cubría media cara, su hombro derecho al descubierto, una remera negra y un pantalón pijama de estilo escoses en colores rojos y verdes.
-Supuse que era un ratón el que rondaba la cocina, pero uno tan grande. Musito Daryl apoyado en el marco de la puerta, Moonshine giró y se mostró sorprendida por la apariencia relajada del arquero que solo llevaba puesto un pantalón de jogging gris oscuro.
-¿Tuviste sexo?
-Mmm.- Gruño el arquero negando con la cabeza.
-¿Quieres tenerlo?
-Eso no es de tu incumbencia.- Dijo sentándose a la mesa.
-No me dejaste terminar. Preguntaba si quieres sexo conmigo.
-Moon…
-¿Qué? Yo solo decía… Respondió bromeando la pelirroja que se sentó sobre la mesa justo delante de Daryl y apoyando sus pies sobre las piernas del arquero.
-Veo que algo te preocupa.- Murmuro clavando sus enormes ojos verdes de personaje de anime en Daryl.
-Beth… Ella se enojo porque no quise compartir la cama con ella.
-Aún duermes en el sofá? ¿Qué pretendes? Claro que se va a ofender, creerá que no la deseas.
-Pero no es así, todo lo contrario… Yo…-Dijo Daryl mordiéndose los labios-Yo la deseo tanto que temo que podría romperla.
-No creo que ella sea virgen.
-No lo entiendes Moon, tengo pensamientos tan sucios con ella que siento que podría corromperla y no quiero que lo que queda de Beth se pierda por mi culpa.
-Eres muy acomplejado, solo ve, bésala y hazla tuya. Yo voy a ponerme un Jean y un abrigo e iré un rato a la torre. Así, si la haces gritar no tendré que oírlo y tu no te inhibirás sabiendo que estoy en la misma casa. Resolvió la pelirroja besando a Daryl justo en la comisura de los labios.
Eso se sentía bien, lo confundía también. Pero ya tendría tiempo de resolverlo ahora solo debía volver a ella y sin pensarlo. Tomarla.
