Todos los personajes de la serie Kaitou Saint Tail pertenecen a Megumi Tachikawa, hago esto solo por diversión sin fin de lucro, aclarado el punto aquí vamos

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Secuelas

Por Mimi chan

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Capitulo 37

Todas las preguntas tienen una respuesta. De algunas solo no te gustaría conocerla, porque resulta mucho más complicada que la propia pregunta o algunas son tan complejas que parecen simplemente no estar allí, pero solo es cuestión de seguir buscando, de esforzarte por encontrarlas. De cualquier manera siempre es mejor tener una respuesta a quedarte en la incertidumbre.

Para ella no había sido tan complicado en realidad, solo había tenido dos preguntas que responder. Una había sido ¿Dónde era más necesaria? Estando solo un día en la capilla había recibido su respuesta. La segunda… suponía que al estar Mike allí delante de ella cuando había tenido que atravesar la mitad del mundo para hacerlo tenía que darle la otra.

- ¿Qué haces aquí? – dijo sin terminar de creérselo.

- Meimi me dijo que te habían readmitido en el convento – dijo muy serio – y que habías venido aquí.

- Se supone que Meimi no tenía que decirle nada a nadie – dijo cruzando sus brazos, he tendría que hablar con su amiga.

- Lo hubiera averiguado de todos modos – dijo el hombre que lucía desaliñado y cansado.

- Y te habrías ahorrado un viaje de casi diez mil dorales – le dijo el en un tono de regaño - porque dudo mucho que hayas venido en clase turista.

- Tengo un avión privado y eso es lo último que me preocupa.

Seira se tuvo que reír, por supuesto que tipo que tenía un hermano que invertía su dinero en la bolsa y donaba diez mil dólares a un refugio cada mes no tenia un avión privado, lo miró y si era posible estaba un poco más molesto que antes.

- ¿Quieres subir? – dijo con una sonrisa – podemos platicar en mi habitación, la verdad tener esta platica en la administración no me llama mucho la atención.

Tuvo la satisfacción de ver que Mike mirara a su alrededor, como dos turistas europeos si no se equivocaba no habían perdido nada de la platica.

La tomó por un brazo y subieron las escaleras hasta llegar a su habitación.

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Saigo ni kimi ga hohoende

Massugu ni sashidashita mono wa

Tada amarini kirei sugite

Koraekirezu namida afureta

Lo que me ofreciste, la ultima vez con una sonrisa, era tan bello que me hizo llorar.

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Una vez adentro lo vio repantigarse en un sillón sencillo color rojo a un lado de la ventana, era una habitación realmente sencilla, una pequeña cocineta, un pequeño comedor y un par de sillones de un bonito terciopelo algo desgastado color rojo, al fondo la habitación estaba oculta por una fusuma que era lo único que habían respetado del estilo de la casa japonesa, los hoteles con el viejo estilo, por lo menos en Seika que era una cuidad bastante occidental, resultaban ser muy caros.

Mike miró a su alrededor buscando algo.

- ¿Este hotel no tiene minibar? – preguntó con cierta violencia.

- Lo siento pero no – le respondió Seira - es un hotel lo bastante sencillo para no hacer eso, pero si una buena cafetera si quieres un café instantáneo.

- Bien tengo 24 horas sin dormir supongo que ayudara – dijo con dejando ver su cansancio acumulado.

- ¿Por qué no dormiste en el viaje?

- Porque estaba tratando de encontrar el mejor argumento para convencerte que no te volvieras de nuevo monja – le respondió siguiéndola con la mirada.

- Perdiste tu tiempo – dijo la joven que ya estaba en la cocina.

Seira río para ella misma, de espaldas a él yendo a la cafetera a preparar café, le habría gustado poder decirle porque. Tardó solo un par de minutos, en hacer un café cargado, solo una cucharada de azúcar. Tomó en suyo con bastante crema y azúcar y fue a sentarse a su lado, él se veía casi deprimido. Sabía que estaba siendo mala, pero quería estar segura de algo.

- Y ¿Qué argumentos encontraste? – preguntó con curiosidad.

- De que sirve – dijo él tomando un trago del café que sin duda lo reanimó – no acabas de decirme que es una perdida de tiempo.

- Bien ya invertiste tu tiempo en ello, lo mas justo es que te dejara que me lo dijeras ¿No lo crees? – dijo ella con una pose pacifica que pareció sacar de los nervios a su acompañante.

Mike vacío la taza en dos tragos con todo y que el café estaba caliente y muy cargado, si ella hubiera hecho eso estaría temblando.

- Eres más necesaria en América – dijo Mike como el inicio de su argumento – y tú lo sabes, no puedo creerme que como una monja puedas hacer más, que como directora de una asociación.

- Muy cierto – le dio la razón dejando que su taza de café le calentara las manos - pero el asilo no se caería sin mi, Cole solo pondría a alguien mas en mi lugar.

- ¿Y esa persona trataría a las personas con el mismo respeto y cariño que tú lo haces? – refutó el – ¿Crees que alguien más le daría su manta a la Sra. Robertson? o ¿Qué Ángela la apoyaría igual? o ¿Qué…?

- No estoy segura – dijo interrumpiéndolo – pero estoy segura que Cole podría escoger bien. Mike yo no soy indispensable para nadie. ¿O si?

Mike la miró con sus labios temblando. Ella sabía lo que sentía y aunque le parecía egoísta no admitirlo, quería que él lo hiciera primero, si es que sentía algo real por ella.

Lo que ella sentía por él era tan grande, que más de una vez la había querido hacer llorar, porque nunca había imaginado que ella tendría a su alcance esa clase de sentimiento. Ese que toca a los humanos y los hace sentirse capaces de cualquier empresa, de lograr cualquier milagro, aquel sentimiento que mueve montañas y te hace cruzar el mundo con tal de encontrarlo. Solo tenia que verlo a los ojos y recordar las risas que habían compartido, los momentos que estaba a su lado para apoyarla en las cosas grandes y pequeñas en unos pocos meses de estar juntos él había sido un amigo que, cómo la podía hacer reírse a carcajadas también estaba allí cuando algo la preocupaba y que siempre tenía un buen consejo. Mike era inteligente, paciente, comprensivo y muy en el fondo, oculto de todos menos para ella que tenia esa capacidad de ver a lo profundo, tenía un alma noble y amable que era imposible no amar… y aquellos momentos íntimos cuando la había abrazado muy fuerte, cuando la había besado con tanta delicadeza y ternura que la hacia pensar que él creía que ella era de cristal… aun cuando nunca había experimentado eso con nadie mas, sabía que era tal y como debía de sentirse cuando había amor.

- Eres irremplazable para mi – reconoció el por fin.

- ¿Por qué? – insistió ella.

- ¡Maldita sea! Porque iba a ser, por que te amo.

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Ano hi kitto futari wa

Ai ni fureta

Con seguridad ese día el amor nos envolvió a los dos.

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Ella no pudo detener su risa y vio encenderse su temperamento, soltó la taza de café en el alfeizar de la ventana y lo rodeó con los brazos y lo besó en los labios. Sintió como Mike cerró sus brazos a su alrededor y la atrajo mas cerca y correspondió a su beso con una suerte de desesperación.

Se separó de él después de un momento.

- Esperaba que fuera un poco mas romántico ¿Sabías? – dijo ella pero igual había lagrimas bajando por sus mejillas – después de todo es la primera vez en mi vida que alguien me dice que me ama.

Mike besó sus mejillas y secó sus lágrimas de esa manera, sostuvo su rostro entre sus manos y recargando su frente contra la suya dijo con un susurro profundo y roto.

- Te amo.

- Si así sonó mejor. Te amo también.

Y después de eso se volvieron a besar.

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Watashitachi wa sagashiatte

Tokini jibun o miushinatte

Yagate mitsukeatta no nara

Donna ketsumatsu ga matte ite mo

Nos buscamos el uno al otro, estuvimos separados por mucho tiempo, pero finalmente nos encontramos, sea lo que sea que tenga que pasar nos debe estar esperando.

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Permanecieron allí un largo momento solo absorbiendo el calor uno del otro en un apretado abrazo. El descubrimiento de esto era algo grande. Dos personas que habían pensado que quizá nunca podrían enamorarse, que habían vivido sus vidas en pos de un propósito y habían renunciado a esto para alcanzarlo. Ahora la vida los había llevado por otro camino y se habían encontrado, si eso no era un milagro no sabía como si no podía denominarlo.

- Pensé que habías venido para quedarte – dijo él después aun sin soltarla – cuando tu amiga dijo que te habían readmitido, pensé que habías venido corriendo apenas saberlo.

- Lo se desde hace una semana – dijo ella – no he salido lo que se dice corriendo.

Mike finalmente la soltó, se sentó correctamente en el sillón, en realidad casi habían terminado arrodillados en el piso, pero la jaló con ella y la sentó casi en su regazo

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Unmei to iu igai

Hoka ni wa nai

No es nada más, que el destino

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Y mientras Mike la sostenía con fuerza tuvo la completa seguridad esta vez, de que había hecho lo correcto, sentía que… más que el albergue, América o la gente que allí la esperaba… allí, en medio de los brazos de alguien que la amaba, de alguien que quien amaba, bien, ese era su hogar… ese era destino.

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La la la la la la la la la la

Kimi ga tabidatta ano sora ni

Yasashiku watashi o terasu hoshi ga hikatte

Te pusiste a buscar en el cielo, estrellas que brillaran tiernamente sobre mi.

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Seira lo miró a los ojos y lo encontró mirándola detenidamente de una forma por demás curiosa.

- ¿En que piensas? – preguntó ella esperando que no se rompiera el encanto del momento.

- Que este es el momento en que debería pedirte que hicieras el amor conmigo – dijo con seriedad – pero por algún motivo aun no lo he hecho…

- Mike…

- Lo cierto es que supongo que alguna parte de mi sigue queriendo que seas tal cual eres – le dijo con suavidad - no quiero ponerte en el mismo estandarte que a todas las mujeres con la cuales he estado.

Seira no sabia que decir, tener intimidad… esa era una de las cosas a las cuales había renunciado voluntariamente al volverse religiosa, quizá porque lo había sabido desde que era casi una niña, la curiosidad atribuida a ese tema en especifico no la había alcanzado nunca… en cambio él.

- Yo tampoco quiero estar allí – dijo Seira por fin después de un minuto de silencio – pero… ¿Ellas te han importado Mike?, ¿Alguna te ha importado como yo?

- Créeme por ninguna de ellas he abandonado siquiera una cita de negocios – dijo con una sonrisa - mucho menos viajado al otro lado del mundo… por ti, podría hasta bajar estrellas del cielo.

Seira no pudo si no reírse se la frase mas cursi que alguna vez algún enamorado haya creado, se preguntó quien sería y porque la había dicho de aquella manera, pero le daba aun mas risa que cada mujer del planeta la quisiera creer.

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Soba ni ite aisuru hito

Toki o koete katachi o kaete

Futari mada minu mirai ga koko ni

Nee konnanimo nokotteru kara

Permanece a mi lado, amor mio, cambiando la forma de las cosas a medida que pasa el tiempo, ¿sabes? el futuro aun no lo hemos visto, mientras tanto quédate aquí.

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Se quedaron un largo momento sentados en aquel sillón. Seira no se quiso mover porque no sabía que es lo que debería hacer a continuación. Había definitivamente renunciado a una vida conocida por él, ¿Cómo debería enfrentar el futuro de allí en adelante? ¿Podría darle todo de ella misma cómo había pensado hacer con dios? Para ella el amor era así, lo entregabas todo esperando que esa persona te ame igual y al mismo tiempo sin esperar nada a cambio, así se amaba a Dios, pero ¿Debía amarse al hombre igual? Nunca nadie se lo había explicado, nunca había considerado la opción de amar a un hombre hasta que Mike había aparecido en su vida, y ahora estaba ante esta puerta abierta, una puerta que solo podía atravesar.

Bien, si podía abrirle su corazón primero podía hacer lo demás ¿cierto?

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Soba ni ite aisuru hito

Toki o koete katachi o kaete

Futari mada minu mirai ga koko ni

Nokotteru kara shinjite

Permanece a mi lado amor mio, cambiándola forma de las cosas a medida que pasa el tiempo, el futuro aun no lo hemos visto, permanece aquí confía en mi.

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Y entonces empezó a decirle las cosas que no le había dicho nunca a nadie, ni siquiera a Meimi. Le habló de su niñez. Su padre siempre trabajando, mas interesado en hacer crecer su negocio, ser mas y mas rico, su madre que había llenado el vacío gastando aquel dinero, saliendo con otros hombres y con amigas, y como había sido criada por una amorosa nana que la había llevado al amor de Dios, en único amor que siempre había creído que era el único verdadero. Eran cosas que nunca había pensado en decirle a nadie mas, cosas que había preferido poder olvidar. Él solo la había escuchado con atención y respeto. Le habló de lo decepcionados que habían estado sus padres cuando les dijo su decisión de ser religiosa, era hija única, su madre no había querido tener más hijos y siempre le habían dicho que tenían otros planes para ella, aunque nunca le dijeron cuales planes eran. Por primera vez pudo reconocer que entrar al convento había sido además de un fuerte llamado a Dios, una vía de escape de esa vida que había tenido en su casa, de la envidia que le tenía a veces a Meimi por sus padres que se amaban y siempre estaban juntos. Le habló de como había ayudado a St. Tail y de lo caro que eso le había costado, de como sus padres la despreciaron después de aquello, y porque había ido en realidad a América, a la protección de su única y verdadera amiga.

Casi se hacia de tarde cuando terminó de hablar, cuando había sacado todo aquello de su alma. Mike solo la había sostenido con fuerza escuchando sus secretos e infundiéndole fuerza.

- Pero ¿Crees en el amor? – dijo cuando ella había terminado su largo relato – ¿Crees que el futuro puede ser diferente?

- ¿Tu crees en ello? – le pregunto mirando sus profundos ojos verdes.

- Si. – respondió él.

- Bueno… no lo se pero… – ella no estaba realmente segura de nada, nunca lo había sentido ella misma, no por lo menos la clase de amor de la que él hablaba - creo en ti.

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Aisuru hito

Watashi no naka de kimi wa ikiru

Dakara kore kara saki mo zutto

Sayonara nante iwanai

Amor mio, tú vives en mi interior, y por eso nunca podre decirte adiós.

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La noche cayó sobre la cuidad finalmente mientras ellos estaban aun allí. Había sido tan increíblemente fácil abrir su corazón para él y decirle cosas que no le había dicho nunca a nadie, él no la había juzgado o reaccionado de una forma negativa ante nada de lo que le había dicho… quizá, sería igual de fácil abrir su cuerpo para el.

Lo miró a lo ojos buscando alguna manera de expresar para él lo que estaba pensando, lo que estaba deseando en ese momento, pero lo encontró mirándola también, cuando estuvo a punto de decirle algo, Mike se adelantó.

- No – dijo con ternura – no quiero apresurar nada Seira, a pesar de que pienses que lo deseas, no quiero aprovechar la situación.

- Mike… yo…

- Lo se, pero hacer algo para lo que no estas lista hoy puede significar un adiós después y no me voy a arriesgar… puedo esperar.

Seira solo sonrió y sintió de nuevo deseos de llorar pero se tragó sus lágrimas con todas sus fuerzas, no, no más lágrimas por lo menos no hoy.

- Tengo hambre – dijo ella con cierta timidez y esperó que su estomago no empezara a protestar, sería embarazoso.

- No me gusta la comida japonesa – confeso él.

- Me conozco un buen restaurante francés dijo con una sonrisa amplia, después de años en América… bien, la comida americana era mas divertida.

- Hecho.

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Ano hi kitto futari wa

Ai ni fureta

Con seguridad ese día, el amor nos envolvió a los dos.

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Mike se puso de pie ayudándola a levantarse, la envolvió con uno de sus fuertes brazos y la llevó afuera, arrebujada en su brazo cálido y fuerte, Seira sintió algo, algo realmente grande que tenía la esperanza los envolviera a los dos… no lo sabía con seguridad pero quería pensar, que era… amor.

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Fin capitulo 37

21 de mayo de 2012

8:42 p.m.