CAP. 34 Seis años después

Es increíble como vuela el tiempo cuando las cosas van bien...

Después de nuestro primer día como profesores y directores de Hogwarts, todo fue como la seda:

Los alumnos estaban deseosos por aprender y eran muy respetuosos.

Al poco tiempo, cada uno de nosotros comenzamos a coger un cariño especial a nuestros alumnos.

Yo me sorprendí muchísimo con la gran habilidad de estos muchachos... Aprendían muy rápido. Especialmente había en la escuela tres alumnos que desde el primer día destacaron sobre los demás ¿Os imagináis quienes eran? Jeje, por supuesto, eran Ariadna Gryffindor, Hades Malfoy y su hermana Aracne. Pero esta última en lo que destacaba era en Defensa contra las artes oscuras... Tal parecía que las conocía bastante bien... Aunque eso era de esperarse, habiéndose criado con un padre que se dedicaba a ellas...

A medida que estos chicos iban creciendo, sus habilidades y sus poderes aumentaban...

Sin darnos cuenta, pasaron seis años. Llegó el último año que nuestros primeros alumnos pasarían en Hogwarts.

Sabíamos de sobra que este sería un año muy especial para ellos... ya que en Hogwarts habían pasado momentos muy felices, y al final de ese año, se marcharían para siempre...

Tampoco podíamos negar que los echaríamos de menos...

Yo, personalmente, echaría muchísimo de menos a Ariadna. Aunque desde luego, seguiríamos viéndonos muy a menudo, ya que somos familia

Salazar también tenía una favorita entre sus alumnos, la joven Aracne Malfoy, puesto que se trataba de su alumna más aventajada.

En cuanto a Godric, su favorito era el joven Hades Malfoy. Al contrario que su hermana, era un muchacho amable y atento, y no mostraba el interés de esta por las artes oscuras... Tal pareciera que no deseaba seguir los pasos de su familia. Lo que más me sorprendió fue que se llevaba muy mal con su hermana Aracne... Desde que empezaron en Hogwarts se trataban como dos extraños, y a veces, incluso peleaban... Más de una vez, Godric y Salazar trataron de averiguar qué problema había entre ellos, pero cuando les preguntaban, ellos simplemente decían que eran ¨ asuntos de familia¨

En fin... Como todos los años, llegó el uno de septiembre, y todo estaba listo para recibir a nuestros queridos alumnos un año más.

Después de la selección de los nuevos alumnos, era el momento del discurso de bienvenida. Este año, me tocaba a mí, así que me levanté, y todo el gran comedor se quedó en silencio. Yo me sonrojé un poco. No acababa de acostumbrarme a hablar en público (y eso que ya llevaba seis años siendo profesora y directora de Hogwarts...)

¨ Aquí comienza un año más, en el que recibimos a nuevas promesas para nuestro mundo mágico – dije, señalando a los nuevos alumnos de primero – Pero este año también nos tocará despedir a unos alumnos muy especiales: a aquellos que inauguraron este colegio, y que fueron los primeros alumnos en pisarlo – los de séptimo (entre ellos, Ariadna, y los hermanos Malfoy) sonrieron con nostalgia, seguramente recordando su primer día en Hogwarts – Espero que aprovechen este último año, para llenarse de experiencia y sabiduría. Sé que les costará decir adiós a Hogwarts, al igual que a nosotros nos costará decirles adiós a ellos. En fin, solo me queda desearos a todos que este curso se cumplan todas vuestras expectativas.¨

Los alumnos aplaudieron, y yo me senté sonriendo. A mi lado, sentados entre Godric y yo, estaban Dolly y Andrew, que ya tenían seis añitos, y aplaudían contentos las palabras de su mami. Ese era el primer año que asistieron a la ceremonia de inauguración del curso, y estaban muy contentos. Jeje, se sentían muy importantes, sentados a la mesa de los profesores

Al poco rato, comenzaron a bostezar, muertos de sueño.

- Me parece que ya es hora de llevar a estos dos a la cama – dijo Godric, sonriendo.

Cogió en brazos a Andrew, y yo a Dolly. Todos estábamos muy cansados: para nosotros, el uno de septiembre siempre era el día más largo y duro del año.

Al día siguiente, comenzaron las clases.

A las ocho y media de la mañana, me dirigí a los invernaderos para la primera clase de Herbología del curso, que sería con los de séptimo.

Al llegar me encontré con un grupo de chavales adormilados y ojerosos...

- Chicos, ya se que es duro comenzar el curso - dije, al ver que tres alumnos se estaban quedando dormidos en mitad de la clase - Pero haced un esfuerzo por mantener la atención, por favor. Vamos a trabajar con plantas muy peligrosas y no quiero que halla ningún accidente, ¿de acuerdo?

Fue una clase bastante decepcionante, la verdad. Los únicos que consiguieron transplantar correctamente una tentácula venenosa fueron Ariadna y el joven Malfoy.

Resignada, volví al castillo para preparar la siguiente clase. Por un pasillo, me encontré con Salazar, que también llevaba cara de no haber conseguido mucho de sus alumnos ese día...

- ¿Qué tal la primera clase? – pregunté.

- Un desastre – respondió – A dos alumnos les ha explotado la poción del sueño en la cara. He tenido que mandarlos a la enfermería. Sophie debe estar atendiéndoles ahora.

- Pues una tentácula venenosa casi se come a tres de los míos...

Así transcurrió el día... Por suerte, en las siguientes clases los alumnos ya estaban despiertos...

Si señor, así es un día normal en la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería ¬¬