Capítulo 37:

Una semana, ese es el tiempo que había pasado desde que Quinn había abandonado la casa de Rachel y las cosas no habían mejorado entre ellas, en realidad se podría decir que habían empeorado.

La distancia, los rencores, el orgullo eran lo único que tenían en ese momento en común. Ninguna de las dos había dado el primer paso para intentar hablar las cosas, Rachel porque seguía desconfiando de Holly y Quinn por el daño que sentía porque no confiasen en ella.

Y dado que las cosas no parecía que se iban a solucionar en un futuro próximo Quinn tomo una decisión para seguir con su vida.

-Debes de estar de broma –gruñó Santana mirando a su alrededor con cara de asco.

-No, no lo estoy –respondió Quinn entrando en la estancia con sus escasas pertenencias.

-Este apartamento es horrible, no te puedes quedar aquí.

-Es lo único que me puedo permitir y en realidad no está tan mal –miró a su alrededor con detenimiento.

-¿Pero tú que te has metido? –soltó Santana de repente- Porque para decir que no está tan mal este asqueroso, pequeño y mohoso apartamento debe de ser algo muy bueno.

Quinn no pudo evitar girar los ojos mientras dejaba una de las mochilas sobre la pequeña cama que presidia la sala haciendo que automáticamente chirriase con fuerza.

-Es lo único que me puedo permitir –repitió Quinn sintiéndose completamente derrotada.

-Todavía no entiendo porque te quieres mudar. Puedes quedarte en mi casa todo lo que quieras, seguramente tú y el enano no tardareis en arreglarlo.

La rubia se tensó rápidamente al oír aquellas últimas palabras y alzó la cabeza mirando con determinación a la otra.

-Es mi vida y la viviré a mi manera. No pienso volver a depender de nadie –dijo esto último en apenas un susurro- total, siempre acaban decepcionándome…

Santana miró a su amiga con detenimiento viendo como sus hombros encorvados soportaban demasiado peso, más del que cualquiera a su edad debería. Su vida se había visto llena de desilusiones, rechazos y lo último que necesitaba es que la persona a la cual mas quería, no confiase en ella. Suspiró suavemente y se acercó a Quinn abrazándola con suavidad provocando que la rubia se relajase al contacto y sin poder hacer nada mas comenzase a llorar. Santana no podía hacer nada más que apoyarla y estar ahí siempre para ella.

El apartamento, si es que se podía llamar así, costaba solo de una simple habitación. Era un lugar pequeño en el que apenas cabía una cama, una pequeña cocina y un sofá en una de las esquinas, además del baño que se encontraba tras una estropeada puerta y que apenas entraba una persona en él, si es que quería tener aire para respirar. Pero a pesar de todo lo pequeño, estropeado u horrible que fuera, era su lugar, un lugar propio, en el que no tenía que depender de nadie. Era el primer paso para comenzar una nueva vida, un paso que debería haber dado hacía ya demasiado tiempo.

-¡Tú! –gruñó Santana acercándose con rapidez por el pasillo en dirección a Rachel que se encontraba cogiendo unos libros de su taquilla.

-Santana… -susurró Rachel retrocediendo un par de pasos intimidada.

Pero la latina no dijo nada, simplemente la cogió del brazo con fuerza y la arrastró hasta el aula vacía más cercana. Cuando cerró la puerta y se giró para enfrentarla, Rachel permanecía encogida abrazando sus libros con fuerza.

-Arréglalo –gruñó de nuevo.

-¿El que? –preguntó con expresión confundida aunque en realidad sabía exactamente a lo que se refería.

-No juegues conmigo –le advirtió de manera amenazante- Arregla las cosas con Quinn de una vez.

-Eso es algo entre nosotras, no es de tu incumbencia –susurró no consiguiendo ser tan firme como pretendía.

-Que no es… -apretó los puños con fuerza- Quinn es mi amiga, una de las personas que mas me importa y por tu culpa –enfatizó las últimas palabras- está viviendo en un tugurio de mala muerte que a saber que de mohos o enfermedades tiene.

El rostro de Rachel cambió automáticamente, abrió la boca totalmente sorprendida y rápidamente una expresión preocupada ocupo su rostro.

-Pensé que estaba viviendo contigo –dijo con una leve esperanza en su voz.

-Estaba, pero la señorita independiente quiere ser eso, independiente –gruñó- ¡Así que arréglalo!

-No es tan sencillo Santana… -murmuró.

-¡Me importa una mierda que no sea sencillo! Si te importa lo mas mínimo Quinn, lo harás –y con esa sentencia abandonó el aula dejando a Rachel perdida en sus pensamientos.

Se sentó en una de las mesas y con la mirada perdida en el suelo intentó llegar a una decisión, a una acertada decisión.

Rachel sabía que tenía que arreglarlo, pero el dolor en su pecho aun estaba demasiado arraigado como para poder hablar con Quinn tranquilamente. Se sentía traicionada, no solo por el echo de su desconfianza en Holly sino porque la rubia le había mentido intencionadamente y sentirse engañada de esa manera era demasiado para ella. Pero aun así, después de todo eso seguía queriendo a Quinn, con todo su corazón y saber por lo que estaba pasando se lo estaba rompiendo poco a poco. Tampoco entendía porque si no había pasado nada entre Holly y Quinn, la rubia no hubiese intentando arreglar las cosas con ella, ¿Qué es lo que estaría pasando por aquella dura cabeza?

Rachel se mordió el labio y se bajó de la mesa, tenía que hacer algo y pronto. La echaba demasiado de menos como para seguir con todo aquello durante más tiempo.

Cuando salió del aula los alumnos mas rezagados se daban prisa por llegar a sus clases y mientras Rachel los observaba y recogía sus libros, pudo ver por el rabillo del ojo una figura demasiado conocida para ella que la miraba con detenimiento y tristeza desde el final del pasillo, pero cuando giró la cabeza para cerciorarse, lo único que vio fue una melena rubia perdiéndose por la esquina.

Suspiró con fuerza y apoyó la frente en su taquilla, aquello iba a ser más difícil de lo que cabría esperar.

El resto del día Rachel se lo pasó intentando encontrarse con Quinn pero la otra era evidente que la estaba evitando, no sabía si era porque era consciente de la conversación que mantuvieron Santana y ella o porque aun seguía dolida por todo lo ocurrido o quizás era un cúmulo de ambas, no estaba muy segura, pero aun así Rachel seguía insistiendo.

Hasta que por fin la pudo atrapar justo antes de la última clase.

-¿Podemos hablar? –susurró tímidamente Rachel mientras que Quinn buscaba algo en su taquilla.

La rubia automáticamente se tensó deteniéndose por completo y después de que pasaron unos segundos se giró lentamente para mirarla. Su expresión era de dolor, de angustia pero rápidamente la camufló con una de indiferencia, si de algo se caracterizaba Quinn era de saber esconder sus debilidades.

-Ahora no puedo, lo siento –murmuró volviendo a dirigir su atención a la taquilla.

-Quinn… necesitamos hablar –dijo casi suplicándoselo.

-Necesitábamos hablar el día en el que ocurrió todo, pero claro, te negaste a hacerlo, total, si no confiabas en mí que mas daba lo que dijese –dijo con amargura cerrando los ojos con fuerza e intentando contener sus emociones.

-No es que no confiase en ti –dijo Rachel rápidamente- estaba dolida porque me habías mentido y encima te habías ido con ella, ¿Qué querías que pensase?

-Lo que quería es que mi novia confiase mínimamente en mí, pero ya veo que eso no es posible –gruñó mirándola a los ojos con determinación.

-Confío en ti –susurró.

-¿A sí? ¿Y si te dijese que la razón por la que no puedo hablar ahora es que tengo que ir a su despacho? ¿Y si eso lo tuviese que hacer prácticamente durante lo que queda de curso para recuperar la nota? ¿Seguirías confiando en que no pasara nada? –preguntó con ironía.

Rachel abrió la boca para replicar, pero las palabras murieron en su boca mientras que las de Quinn se repetían una y otra vez en su cabeza. Al final solo pudo desviar la mirada.

-Exacto –gruñó Quinn cerrando su taquilla con fuerza haciendo que Rachel saltase levemente ante el estruendo y se alejó de allí con rapidez.

Cuando entró en el despacho de Holly, la profesora la observaba con una sonrisa de suficiencia en su rostro mientras se apoyaba en la mesa y la miraba con detenimiento. No necesitaba decir mucho para que Quinn supiese que era consciente de todo lo que le estaba pasando, pero aun así, Holly no podía mantener la boca cerrada.

-¿Problemas en el paraíso? –preguntó sonriendo aun mas.

Quinn gruñó y dejó caer la mochila en el suelo para después sentarse dispuesta a seguir con el trabajo que le había impuesto la otra, pero Holly no iba a dejarlo así.

-Pensé que habías dicho que Rachel confiaba en ti.

Eso fue la gota que colmó el vaso, así que Quinn se incorporó con rapidez enfrentándose a la otra con una mirada de determinación y furia en sus ojos.

-Vuelve a inmiscuirte en mi vida y acabare con la tuya de un plumazo.

Holly no se dejo intimidar lo mas mínimo, mas bien todo lo contrario porque su sonrisa aumentó, quería ponerla al límite y lo estaba consiguiendo.

-Solo me preocupo por si debido a este acuerdo tienes problemas con tu noviecita –la miró a los ojos con arrogancia.

-No me hagas reír por favor –se separó haciendo un gesto de desdén con su mano- Tú solo te preocupas por ti misma.

-A lo mejor he cambiado –su sonrisa no disminuyó dando a entender claramente que no era así.

-Te lo vuelvo a repetir, no te metas en mi vida –dijo con firmeza regresando al asiento para seguir con el trabajo ignorando completamente a la otra.

Por otra parte Rachel había decidido perderse la última clase y en esos momentos se encontraba paseando perdida totalmente en sus pensamientos.

Estaba furiosa, consigo misma, con Santana, con Quinn, pero sobretodo con Holly, ¿Quién se creía para estropear así su relación?

Apretó los puños con fuerza y después de unos segundos soltó un suspiro relajándose. ¿A quien quería engañar? No todo era culpa de la profesora, ella misma debería ser capaz de soportar que Quinn acudiese a su despacho, pero era demasiado para ella. ¿Por qué iba a estar Quinn con ella si tenía la oportunidad de estar con Holly? Nunca había llegado a entender eso y todavía seguía reconcomiéndola y haciendo que de nuevo regresase la inseguridad propia que había creído superar. Era evidente que no lo había conseguido.

Pero aun así era consciente de que Quinn la había elegido, había dejado a Holly para quedarse con ella, ¿eso debería significar algo no?

No podía dejar que sus inseguridades estropeasen su relación con la mejor persona que había conocido.

-¿Qué tal va? –preguntó Santana a su tío apoyándose en el mostrador y dirigiendo su mirada hacia Quinn que no se había dado cuenta de su presencia.

-Es una gran chica y trabaja como ninguna –Tom miró también a la rubia con detenimiento- Pero me preocupa.

-Y a mí… -susurró Santana.

Mientras tanto Quinn se encontraba encima de una pequeña tarima en el restaurante y que se usaba para ocasiones especiales en las que unos músicos acompañaban la velada de los clientes. Pero en esos momentos en los que el lugar estaba casi vacío, la rubia aprovechó para coger una guitarra y perderse en la música como tantas veces había hecho los años anteriores. A pesar de no ser la mejor músico o cantante ese siempre había sido un modo de escape para ella, un modo de expresar sus sentimientos sin encontrarse vulnerable y después de todo el tiempo que no había tenido que recurrir a ello, ahora lo necesitaba con aun más intensidad.

Jugó con algunos acordes dejando que la música inundase sus sentidos, que lo único que pudiese sentir son las notas golpeando su pecho, sus dedos rasgando las cuerdas y su voz acompañándola.

Pronto las notas comenzaron a cobrar sentido y no tardó en llamar la atención de todo el que se encontraba allí mientras que Quinn simplemente se dejó guiar por ella.

Find me here, and speak to me
I want to feel you, I need to hear you
You are the light that's leading me to the place
Where I find peace again

Comenzó a cantar en apenas un susurro mientras cerraba los ojos dejándose llevar por la música.

You are the strength that keeps me walking
You are the hope that keeps me trusting
You are the life to my soul
You are my purpose
You're everything
And how can I stand here with you
And not be moved by you
Would you tell me how could it be any better than this?

Su voz rasgada por la emoción provocaba que todo el mundo fuera consciente de cada sentimiento transmitido con cada palabra que cantaba.

You calm the storms and you give me rest
You hold me in your hands
You won't let me fall
You steal my heart and you take my breath away
Would you take me in, take me deeper now
And how can I stand here with you and not be moved by you
Would you tell me how could it be any better than this
And how can I stand here with you and not be moved by you
Would you tell me how could it be any better than this

Una lágrima solitaria se deslizó por su mejilla mientras aun mantenía los ojos cerrados aislándose de cualquier cosa a su alrededor.

Cause you're all I want, you're all I need
You're everything, everything
You're all I want
You're all I need
You're everything, everything
You're all I want
You're all I need
You're everything, everything
You're all I want
You're all I need
Everything, everything

La intensidad que le ponía a la canción iba aumentando a cada estrofa que cantaba dejando fluir todo lo que sentía.

And how can I stand here with you and not be moved by you
Would you tell me how could it be any better than this
And how can I stand here with you and not be moved by you
Would you tell me how could it be any better-any better than this
And how can I stand here with you and not be moved by you
Would you tell me how could it be any better than this
Would you tell me how could it be any better than this

Cuando la canción terminó las notas retumbaban en aquellas paredes pero sobretodo en la cabeza de Quinn que no abrió los ojos hasta que su cuerpo estaba relajado por completo, pero quizás hubiese sido mejor mantenerlos cerrados, porque nada mas que lo hizo, lo primero que se cruzó en su mirada fueron unos grandes ojos marrones clavados en ella.

Rachel se encontraba en medio del restaurante, perdida completamente en lo que acababa de presenciar. El dolor que inundaba la voz desgarrada de Quinn seguía grabada en su mente como un recordatorio de que por ella que estaba sufriendo de esa manera.

Era evidente que la rubia no se sentía lo suficiente para estar con ella, cosa que a Rachel le parecía absurdo, ¿Quién no quería estar con Quinn Fabray? Pero lo que sentimos no siempre es lo que deberíamos y Quinn se sentía demasiado destrozada por todo lo que había pasado en su vida como para valorarse lo mas mínimo y el simple hecho de que Rachel no hubiese confiado en ella se lo confirmaba aun mas.

Sus miradas se encontraban clavadas la una en la otra sin apenas pestañear. Las dos eran conscientes de las opciones que tenían, de las opciones que podrían pasar a continuación y tenían que decidir en ese instante algo que repercutiría para el resto de sus vidas.


Me esta dando la impresión que últimamente estoy separando a todas las parejas de mis historias... xD

Canción: Lifehouse - Everything

Ahora, quien no entienda lo siguiente que voy a poner que lo omita.

¡Subela!