DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.

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LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS

CAPITULO 37

Al final del capítulo estoy respondiendo a varios reviews dejados en el anterior capitulo

No había forma de estar seguros de que lo que había sentido significaba que la pequeña vida aun estaba dentro suyo aferrándose a este mundo, pero a pesar de que se encontraba en la incertidumbre y la ignorancia quería creer fielmente que era así, allí estaba su bebé, lo había sentido por un segundo, como si quisiera darle un alivio a su torturada madre.

Sesshomaru la aferro en todo el camino, y aunque le había dicho a Inuyasha que la llevaría a la aldea, no fue allí a donde se dirigieron, él se elevo a los cielos y surco varios kilómetros mientras la envolvía celosamente en su mokomoko, cada tantos ratos hundía su nariz en el cuello cálido de ella y aspiraba de forma insistente.

Kagome le dejo hacer lo que quería, no cuestiono nada, ni pregunto a dónde irían, no sentía curiosidad, solo alivio entre sus brazos. Después de varios minutos en donde cerró los ojos mientras sentía el viento sobre algunas áreas en donde el suave mokomoko no la cubría, sintió que todo se detuvo, aun ausente por lo amilanada que se sintió en sus brazos parpadeo varias veces para enfocar su vista cansada de tanto llorar por varias horas, y diviso un arroyo de aguas termales.

Miro a su pareja que sin decir una palabra se fue metiendo al agua con ropa y todo llevándola aun consigo, el vapor libero sus pulmones de la tensión, él la sostuvo delicadamente y la elevo un poco para sentarla sobre una piedra lisa inclinada justo sobre las aguas, ella se separo de su cuerpo a duras penas y lo miro interrogante pero sin pronunciar palabras.

-Este ha notado que su habladora e incansable mujer no ha pronunciado palabra. Dime cachorra ¿hay algo más de lo que deba preocuparme? –Pregunto él mientras procedía a alzar sus manos sobre ella y acariciar la piel de sus mejillas y cuello en un acto de reconocimiento.

Kagome negó suavemente, por algún motivo las palabras se le habían olvidado, no sabía que decir, como excusarse, como empezar a hablar del tema.

-Huelo tu sangre, mucha sangre. –Comento él mientras descendía sus manos por sus hombros y brazos delineando ahora los casi imperceptibles cortes que pronto desaparecerían por su cuenta.

-Me lastime un poco. –Susurro ella nerviosa.

El la miro reprobatoriamente, como si la hubiera pillado en una gran e imperdonable mentira. –Un poco. –Dijo con un deje sarcástico y un gruñido molesto. –No ofendas mi inteligencia mujer.

Kagome ladeo el rostro incomoda, perdiendo su mirada en algún lugar entre el follaje de arboles variados.

Sintió las manos de Sesshomaru desatar las finas tiras que aseguraban el vestido a sus costados y como con una habilidad innata se deshacía de la única prenda que la cubría bien. Sus senos quedaron libre y ella se sintió pudorosa, no porque él la mirara desnuda, sino mas bien porque el notara las cicatrices que estaban tardando en desaparecer.

Sintió una garra filosa perfilar sus senos y bajar hasta su costado justo en donde la había atravesado aquella daga y en donde se apreciaba una pequeña herida cerrada. –…¡Pronto sanara! –Se animo a excusarse.

El la miro fríamente. –No te cuidaste. –Gruño embravecido.

-Si lo hice pero… -Kagome se sonrojo ante la enorme excusa que estaba por decir. –Es cierto… no lo hice. –Admitió al fin.

-Este ahora tiene una justificación para tenerte en el palacio. –Dijo con saña.

Kagome abrió la boca para refutar y la cerro al instante, cuando la culpa la embargo, no podía hacer caso a esas palabras, pero prefirió callar, lo mínimo que podía hacer era no llevarle la contra esta vez.

-Este se da cuenta que este asunto no terminara acá, y que cuando todo sea olvidado intentaras impertinentemente hacerme cambiar de parecer. –Dijo él sorprendiéndola.

Kagome sonrió levemente y él tomo su rostro entre sus manos y lo acercó al suyo. –Sonríe siempre. –Susurro sobre sus labios mientras la miraba fijamente antes de besarla.

Tal y como siempre ocurría la corriente eléctrica que sentía cuando ambos se tocaban, se besaban o se unían volvió a entrar en ella como un bálsamo de resurrección, que la saco de esa miseria en la que ella misma se había embargado, sintió nuevamente aquella chispa rara en su vientre y con un jadeo sorprendido se separo de sus labios.

Sesshomaru igual pudo sentirlo y sus ojos ahora ámbares observaron aquel vientre plano con detenimiento, en un impulso curioso empujo muy suavemente a la azabache contra la piedra lisa, recostándola amablemente y hundiendo su rostro en el lastimado vientre en donde residía su progenie.

Aspiro con fuerza justo encima del ombligo y removió su rostro sobre este en un gesto que a Kagome le pareció incondicionalmente tierno. –Ahí estas. –Murmuro con la voz ronca y altiva. –Travieso cachorro que osa asustar a su madre. –Riño él.

Kagome sonrió aun recostada y sin poder evitarlo comenzó a llorar cuando nuevamente sintió la pequeña chispa esta vez por unos segundos más, como si estuviera protestando hacia su padre por intentar invadir su espacio de juegos que era su vientre.

Escucho el sonido del agua salpicar ligeramente, se limpio las lagrimas y volvió a sentarse cuando noto que Sesshomaru se empezaba a quitar las prendas que caían al agua con un pequeño chapuzón, notando por primera vez la katana que colgaba del cintillo, era inconfundible, aquella era la katana de Sesshomaru, la creada por sí mismo en aquella otra línea de tiempo.

-¿Porque esta Bakusaiga aquí? –Pregunto perpleja.

Sesshomaru la miro interrogante. –¿Como sabes que así nombre a la katana? –Pregunto.

-Porque poseías esta katana en otros tiempos Sesshomaru. –Contesto ella, sin muchas ganas de redundar en su otra vida. –Creaste esa Katana en un ataque desesperado, cuando te debatías en una batalla peligrosa, ella… -Apunto a Bakusaiga. –Salió de ti, exactamente de tu brazo izquierdo.

Sesshomaru asintió analizando aquella historia, que realmente no difería en mucho de lo que realmente había pasado, a diferencia del contexto de la situación.

-¿Puedes contarme que ocurrió? –Pregunto ella. Estaba preocupada, las cosas parecían tomar rumbos parecidos, como si los hilos del destino quisieran regresar a lo mismo.

***********…..

FLASH BACK

Yakko aullaba, nunca como ahora, un sonido tormentoso que logro sacudir a todo el ejército enemigo. Yakko era consciente de a quienes debía proteger, él fue el primero en darse cuenta de la existencia de su cachorro, porque él junto con Sesshomaru a conciencia decidieron engendrarlo, sabía que si un youkai no quería preñar a su hembra simplemente no lo hacía, pero la malicia obsesiva y calculadora en la bestia afloro y Sessshomaru nunca había estado mas de acuerdo en ello, el igual la quería asegurar, un cachorro significaba un lazo más que ataría a la hembra, una forma de manipularla, de restringirla y de vigilarla, las hembras youkai en preñes tenían la costumbre instintiva de reservarse en la seguridad y protección del macho en lo que durara su estado, por eso mismo se apuro a dejar la semilla fértil desde la primera noche, era más que seguro que desde ese momento su diminuto cachorro crecería dentro de ella, pero cuando terminada la copula no pudo sentir el suave aroma de la semilla engendrada supo que tal vez no había funcionado porque su hembra era ningen y sagrada. No fue hasta poco tiempo después, que consternado se dio cuenta que por un momento sintió aquel aroma nuevo, pero su hembra estaba lejos, había huido, Yakko enloqueció incapaz de comprender como ahora preñada la hembra había escapado lejos de su protección y resguardo. Pero Sesshomaru más racional, comprendía que su pareja desconocía la presencia de la vida en su vientre.

La esfera de teletransportacion lo envolvió intentando llevarlo lejos, la herida en su estomago había sido de gravedad, tal vez le tomaría unas cuantas horas sanarse por completo, pero no había tiempo para nada.

No espero tener aquel obstáculo, no había sido consciente del momento exacto que Ryukuroi se había transformado, y más aun, nunca espero ver su transformación.

Desde que eran cachorros Ryukuroi se había negado a manifestar la transformación, podría considerarse que no había un solo testigo que lo hubiera visto en su forma de bestia. Yakko rugió dentro suyo ordenando que le tutele el liderazgo de la situación, Sesshomaru aun analizando acepto el intercambio y su cuerpo empezó a cambiar hasta que solo quedo la enorme bestia de pelaje blanco que aunque convertida seguía teniendo una enorme herida sangrante en el estomago del anterior calculado ataque por la espalda.

-¡Kuurio! –Gruño Yakko con las fauces salidas y los ojos enloquecidos.

La colosal bestia Ryu de escamas negras como el ébano lo miro con sus ojos de un verde intenso mientras abría el hocico y dejaba salir un azotador rugido, sus alas negras se batían con premura y las garras se afilaban dispuestas al ataque.

-Tiempo ya, no es así Yakko. –Hablo el dragón entre gruñidos burlescos.

-Este te matara. –Gruño Yakko alzando las zarpas de sus patas delanteras atacando de improvisto.

-Siempre tan irracional, eras así incluso en el palacio magenta. –Comento Kuurio mientras evadía cada arremetida.

Tal vez no era el más fuerte de ambos, pero Kuurio junto a su portador habían planificado aquella treta, la raza Ryu era más rápida, y ahora el fuerte y supremo Yakko se encontraba imposibilitado de movimiento y débil por la herida provocada, no había mejor forma de ganar terreno en aquella batalla.

Las alas negras se batieron evadiendo un zarpazo y la espinosa cola logro enviar a Yakko contra el suelo, la risa se hizo presente en su interior, estaba disfrutando en demasía ver a Yakko sangrante y derrotado, desesperado por una hembra que en ese momento era inalcanzable.

-¿Ansioso Yakko? ¿Te quieres marchar con tu hembra? –Pregunto con mofa el enorme dragón.

-¡Callate! –Gruño el Inu, levantándose nuevamente para hacerle frente a la pelea.

-¿Recuerdas a la semi-diosa? la hija de Tsukuyomi… Esa pequeña molestia te adoraba eh Yakko. –Lo molesto el Ryu. –Pero era realmente hermosa… ¿No crees que la miko que tienes de pareja es casi exactamente igual? ¿Qué crees que opine Tsukuyomi de que te aparees con la viva imagen de su pequeña hija? –Kuuro sonrió malévolamente. –Y que crees que piense si yo también…

-¡MALDITO! –Grito Yakko enloquecido ante la sola idea de que el podría siquiera tocar a su hembra. Todo se torno rojo en tan solo unos instantes, las fauces de Yakko se abrieron terroríficamente apuntando directo al largo cuello del dragón dispuesto a arrancárselo de un solo movimiento, fue un paso torpe y poco pensado, la ira pudo mas con él, la demencia lo inundo y no se dio cuenta del momento exacto en el que una de las largas garras de Kuurio se ensancho en su pata delantera y la arranco con tozudez.

Había olvidado por completo que lo más fuerte de la raza Ryu eran sus garras delanteras y su cola espinosa.

Aulló de dolor, pero conteniendo todo ello en un ataque mordió el cuello escamoso del dragon logrando inyectar una enorme cantidad de veneno, sin resistir mas cayó al suelo en donde de su pata parecía brotar una enorme vertiente de sangre que corría como un rio.

Kuuro rugió de dolor cuando sintió el veneno de Inu invadir su sistema, quemaba y laceraba su interior, las escamas negras comenzaron a abrirse como poros esperando liberar el veneno inyectado, pero este parecía no querer salir, aferrándose y enfermándolo de dolor.

Aun enloquecido miro a Yakko que gruñía tirado en el suelo, el orgullo de saberse vencedor aunque sea con artimañas lo envalentono, y como último esfuerzo levanto una de sus garras delanteras dispuesto a terminar con la vida de su mayor enemigo. Miro una vez hacia sus tropas, una enorme cantidad de youkais que miraban la escena asombrados y admirados, pero detenidos como espectadores, su ego aumento considerablemente, tenía un público y cientos de testigos de cómo él, creación preciosa de Amaterasu liquidaría a la creación del odioso de Tsukuyomi.

Antes de arremeter contra el Inu escucho un rugido potente que lo hizo girar llevándose un fuerte impacto cuando una enorme bestia Kitsune había hundido sus no tan grandes pero si afilados y cuantiosos colmillos en una de sus alas casi desgarrándola por la mitad, grito desesperado por deshacerse de esa molesta bestia desconocida, pero una de las colas de la bestia naranja lo azoto llevándolo varios metros lejos, cayendo sobre la tierra rasposa.

-¡¿Quién eres tú?! –Rugió Kuurio al nuevo enemigo, estaba fastidiado de que lo hayan interrumpido justo antes de su victoria.

El Kyubi sonrió con todos sus dientes y sus largas y delgadas garras se hundieron en la tierra, logrando inclinarse a modo de ataque hacia él. –Soy Fudo de la treintava camada creación de mi diosa Inari. –Sonrió orgulloso. –Pero me conocerás mejor por ser la bestia de Shiro el Lord del Sur al que tendiste una emboscada.

Kuurio observo con desdén a la nueva bestia, obviamente no lo reconocía porque él se había marchado de palacio magenta en los primeros siglos, además era casi impensable que se pudiera conocer a todos los Kitsunes que llegaban cada ciertas decenas de años, se reproducían horrorosamente rápido, por eso la inútil Inari era conocida por ser la kami de la fertilidad, cuando una camada de Ryu llegaba los Kitsunes ya iban por su sexta camada.

-Me importa poco quien seas. –Rugió Kuuro.

El Kitsune de nueve colas rio entre dientes. –Tú fuiste quien pregunto primero.

Kuurio embraveció e intento levantarse apoyándose de una de sus alas, sus garras rastreras arañaron el suelo con rabia al darse cuenta que estaba imposibilitado de volar ahora que una de sus alas estaba mal.

Vio a Yakko tendido en el suelo con los ojos cerrados y no vio otra mejor oportunidad para darle fin, tomo fuerzas aun con el dolor del veneno y comenzó una carrera para llegar donde Yakko, vio cuando el Kyubi intentaba hacerle frente, lanzo la señal con un potente rugido y todo su batallón comenzó el ataque al inoportuno Kitsune que se vio sorprendido por la espalda. Aprovecho la ligera distracción y abrió una de sus garras en dirección al cuello de Yakko, una luz brillante lo aturdió y evito su ataque por pocos metros, gruño frustrado y abrió los ojos verdes para ver a Sesshomaru frente a él, la sangre se apreciaba en cada centímetro de su vestimenta, pero lo más innegable e imposible era que su brazo estaba intacto, donde antes le había faltado el brazo izquierdo ahora tenía en su mano una espada desconocida que despedía un aura acida.

Kuurio rugió una vez y la retirada comenzó.

.************….

-Así que obtuviste tu espada de esa forma. –Comento ella viendo preocupada las heridas del cuerpo de su pareja, se veían más profundas que las que alguna vez tubo ella.

Sesshomaru asintió escuetamente mientras se enfocaba en tomarla suavemente entre sus brazos y levantarla de la piedra para llevarla hasta el centro de las aguas, ahí se sentó hundiendo medio cuerpo y posando el de la hembra en su regazo.

-Este ya no puede tolerar tu aroma. –Comento él, mientras pasaba su mano con agua tibia sobre el cuerpo de ella.

-Hay pues que delicado. –Contesto ella con aire ofendido.

Sesshomaru rio, una corta y ronca risa que a la azabache le pareció uno de los sonidos más sensuales que había escuchado.

-Este se refiere al olor de otros machos en tu piel, tu sangre impregnada de angustia y tus lágrimas emanando dolor. –Comento nuevamente lavando con cuidado todo el cuerpo de la hembra.

Kagome asintió un poco avergonzada. –No sabía que podías saber todo eso solo con el aroma.

-Nuestro olfato es privilegiado, puedo saber desde cuando estás en peligro hasta cuando faltan varios días para tu celo.

Kagome se ruborizo entera y evadió la mirada ámbar, definitivamente no quería saber que más se enteraba con solo olerla, aunque había una cosa que…

-¿Desde cuándo sabes que estoy embarazada? –Pregunto con resentimiento, era injusto que no le haya dicho nada, ella podría haber sido más cuidadosa si sabia tan valiosa información.

-Después de la primera noche de apareamiento. –Contesto él, sin inmutarse ante el ceño fruncido de su compañera.

Kagome resoplo molesta. –¿En primer lugar, porque no me lo dijiste? Podría haberme cuidado más.

- Te alterarías, este prefirió que te dieras cuenta tu misma y vinieras a este exigiendo la protección que mereces, este nunca espero que confiando en su hembra la dejara ir y ella se enfrentara en una batalla sangrienta sin tener cuidado de su propio cuerpo. –Respondió malhumorado.

-¿Así que esperabas que doblegara mi orgullo y fuera hacia ti solo porque estoy embarazada? –Pregunto ella atónita.

-Hm. –Asintió él con naturalidad.

Kagome volvió a resoplar sin creer que el realmente hubiera pensado que eso pasaría. –Entonces… -Continuo ella. –Segundo ¿porque estoy embarazada? No eran mis días… pues, mis días fértiles.

Sesshomaru arqueo una ceja ante aquella pregunta, no esperaba que ella hubiera planificado cuidarse de no entrar en estado, realmente era astuta.

-La semilla de un youkai incentiva la fertilidad, prácticamente sacudió internamente tu cuerpo preparándolo para fecundarlo, si este así lo quisiera podría preñarte en cualquier momento. –Explico.

Kagome sintió un fuerte calor embargarla, a pesar de que ya lo había escuchado hablar de aquella forma antes, siempre resultaba en lo mismo, y aun peor, su lenguaje era sin duda de una forma rara muy excitante.

-Me deseas. –Afirmo él poniéndola inquieta y avergonzada.

-Si ya lo sabes para que lo dices. –Reclamo ella haciendo uso de las mismas palabras que le dijo Inuyasha.

-Huelo tu excitación. –Volvió a murmurar él.

-Sesshomaru por favor. –Pidió ella avergonzada a más no poder.

Por primera vez a los ojos de Kagome una gran sonrisa divertida se asomo en el rostro de su compañero.

.*************…

Meció sus cortas piernas ansiosamente, desde ese árbol se podía apreciar con más detalle lo mal que había quedado la aldea okami, el humo aun salía de algunas cabañas, y el cielo parecía resentido, las nubes se arremolinaban negras, y un viento frio meneo su cabello, odiaba el frio, las Nekos preferían lugares cálidos, era por eso mismo que le gustaba estar cerca de su señora, era como una hermana mayor, su señora era cálida, amable, todo lo que desearía de una madre, ella nunca fue querida, fue abandonada por sus propios padres en el palacio blanco de Irasue, "es una entrega" habían dicho cuando ella les pidió que no la dejaran ¿Qué padres abandonan de esa forma a su cachorra? Estaba segura que su señora nunca haría algo como aquello.

Era cierto que su aldea Neko había sido destruida y que todos se habían dispersado en busca de otras aldeas youkais en las que fueran aceptados ¿pero porque tenían que dejarla a servicio de los kamis? Ella no tenía ningún don especial y su raza aun menos, los Nekoyoukais habían sido una de las últimas creaciones de Inari, era una kami considerada gentil y risueña pero que le daba menos importancia a las cosas de las que debía, al menos desde su punto de vista así lo era, que esperar de una kami que se pasaba el tiempo libre diseñando nuevas bestias en grandes cantidades para luego mandarlas al mundo terrenal sin valía, como unos más del montón. No era ni como el kami de la luna orgulloso de sus dos únicas creaciones, ni como el del sol, el perfeccionista. Su diosa era despreocupada… tal vez a las únicas creaciones a las que les había puesto bastante empeño eran a los Kitsunes, pero a los demás…

Ahora la pregunta que se había hecho desde hacía un buen tiempo ¿Por qué los kamis la habían entrelazado a ella "una de tantas nekos" con uno de los adulados y especiales de los Inugamis? Trenzo desprolijamente su cabellera celeste y se dio cuenta de lo manchadas que sus manos estaban de sangre y tierra, casi se horrorizo al ver sus ropas, recordando los severos golpes que le propinaban algunas inus en el palacio blanco cuando veían sobre ella aunque sea una sola mancha de suciedad "Este no es un patio de juegos Neko, este es el palacio blanco, y por ende todas debemos mantenernos impecables… ¿por qué Irasue sama aceptaría una sucia Neko como aprendiz de oráculo"? las risas burlescas de sus compañeras resonaron en sus oídos y comenzó a frotarse las manos ansiosamente, tenía que sacar la mugre de ellas.

-Te lastimaras si sigues haciendo eso. –La interrumpió una voz conocida. Hotaru sintió como Inuyasha se sentaba a su lado despreocupadamente, aquel aire incomodo entre ellos se había disipado desde que se hallaron solos en ese bosque, y desde que tuvo que protegerla, al parecer algo había cambiado, él se había tomado una confianza inusitada con su persona y ella no pudo más que aceptarla resignada, incluso ella se asombro de que los honoríficos hubieran desaparecido.

-El cachorro de Kagome está bien. –Dijo él logrando que ella abra los ojos sorprendida, volteo su pequeño rostro hacia el inu y este con un asentimiento de la cabeza le confirmo que sus palabras eran reales, Hotaru sonrió aliviada.

-Mi señora estará muy contenta. –Dijo en un suspiro.

Inuyasha la miro por largos segundos y luego negó para sí mismo. –Hablare con Sesshomaru para que dejes tu cargo de dama de compañía.

Hotaru nuevamente miro a Inuyasha pero esta vez incrédula y molesta. –¿Por qué harías eso? –Pregunto con el pequeño ceño fruncido.

-Porque incluso si aun no eres apta para emparejarte, estas prometida al segundo. –Se apunto a sí mismo. –Kagome y tú en un futuro serán hermanas.

Hotaru asimilo las palabras y la emoción la embargo ante aquella revelación que había pasado por alto "Su señora y ella serian hermanas reales… hermanas de verdad"

–Pero no quiero alejarme de Kagome sama. –Refuto después de que la emoción se disipara.

-No tienes que alejarte si no quieres, como prometida del segundo Taisho puedes verla siempre que quieras, aunque supongo que el estirado de Sesshomaru querrá que sea todo de una forma más protocolar o que se yo, la cosa es que puedes verla pero no servirla. –Explico él, tratando de recordar los estudios que le había impartido Irasue en su tiempo libre.

Inuyasha no era alguien paciente, y menos un ávido lector, cuando era pequeño su madre le insistía en leer, como si lo preparara para algo en el futuro, aunque a pesar de la constante insistencia, prefería mil veces escuchar la lectura que leerla por sí mismo. Así que las clases de Irasue habían sido como un retaso de su infancia.

Hotaru asintió aun no muy convencida, ya había asimilado su futuro emparejamiento, había aceptado a Yasha y a Inu, porque ambos la habían salvado, la habían reconfortado y protegido, ellos eran buenos.

Inuyasha la cuidaría, así como su hermano Hotaka lo había hecho desde que se reencontraron en el palacio del Oeste. La tristeza la embargo al recordarlo ¿Se habría salvado? ¿Por qué no habían encontrado rastros de él?

-¿En qué piensas? –Pregunto el Inu.

Hotaru negó y siguió mirando el paisaje de la aldea quemada.

-Dime. –Pidió Inuyasha con suplica en su voz. Hotaru se sorprendió la primera vez que él le pidió algo con tanto fervor, ella creía que era un youkai mimado y acostumbrado a ordenar cosas a diestra y siniestra, pero termino por conocer un lado más tímido y apenado de él.

-Pienso… -Inuyasha se removió insistente mientras esperaba una contestación, la había visto muy triste, y por un extraño motivo quería saber lo que pasaba por esa silenciosa cabecita suya… todo el tiempo.

-Si Oni chan seguirá con vida. –Termino.

Inuyasha se tenso, el no podía asegurar que su cuñado estuviera vivo o muerto, había investigado hasta el agotamiento el lugar del ataque, pero no había sentido nada, cuando la vio inundada de dolor por su hermano, él mismo sufrió por ella, supo cuan fuerte era el lazo entre ambos y supo que debía protegerla por siempre, la resguardo en un lugar seguro, dejo entre sus manos su preciosa tenseiga para protegerla porque ahora había algo más precioso en su vida, y salió en busca de su insoportable cuñado.

Volvió derrotado y ella no lloro más, pero sus ojos no mentían.

-¡Keh! ¡Eso odioso debe estar bien! ¡Hierba mala nunca muere! –Dijo jactancioso, intentando animarla, la miro de reojo y vio que ella sonreía ligeramente, pero aun parecía triste.

-Lo buscare, lo prometo. –Aseguro él.

Hotaru asintió y dejándose llevar un poco por la necesidad de buscar calidez y ocultarse del frio viento apoyo su cabecita en el brazo del Inu. –Gracias Inuyasha. –Susurro.

.**************…

-¿Te duele algo? –Pregunto él mientras sobaba con delicadeza el vientre de la hembra, en donde casi ni se veían los raspones ni cortes.

-Ya no. –Respondió ella aferrándose al cálido abrazo. –Pero creo que debemos salir del agua, los doctores dicen que no es bueno que una mujer embarazada este mucho tiempo en agua caliente.

-¿Quiénes son esos? –Pregunto él interrogante.

-Sanadores Sesshomaru, sanadores de ningens. –Explico.

-Los cachorros youkai necesitan mucho calor cuando están en el vientre de la hembra. –Explico Sesshomaru.

Kagome medito las palabras ¿Qué era su hijo…? ¿Mestizo? ¿Sería igual a Inuyasha?

-Sesshomaru ¿Por qué crees que no puedo sentirlo? –Pregunto ella preocupada.

-Este se pregunto lo mismo al inicio, pero solo cuando la miko huyo de este entendió todo. –Kagome se sentó con más comodidad en su regazo y presto completa atención.

-Este no pudo hallarte, no pudo olerte, no pudo sentirte, como si hubieras desaparecido de este mundo.

Recordó al instante su huida en busca de Kikio y su continua kekkai para que Sesshomaru no la descubriera –¿Sugieres que nuestro hijo puede crear campos de energía? –Pregunto ella sorprendida, era imposible, en esa entonces su hijo debía haber sido recién concebido.

-Es huraño, no deja que lo sintamos, se esconde, es caprichoso como su madre. –Farfullo él.

Kagome sonrió y acaricio el pecho de su pareja limpiando la sangre que aun se mantenía en ciertas áreas, froto un poco hasta que la piel de su pelilplata volvía a ser tan pálida como siempre. –Debemos volver. –Sugirió ella mirando hacia arriba en donde él no le había quitado la vista de encima.

-Este preferiría que siguieras limpiándolo. –Susurro con voz ronca.

Kagome sonrió coqueta. –Realmente me gustaría continuar con nuestra sesión de aseo, pero me temo mi señor que su señora acaba de librar una agotadora batalla.

Sesshomaru se acerco hasta ella nuevamente y olisqueo su cuello con placer, raspando con sus colmillos la recuperada piel que ahora parecía sonrosada por el calor del lugar. –Este comprende.

Se levanto del agua aun con ella en brazos y la dejo suavemente parada en medio de las aguas, camino hacia la piedra lisa y recogió la prenda okami, la sostuvo entre sus manos y la reviso de canto en canto, olisqueo el ligero vestido y frunció el ceño. –Huele a okami. –Susurro molesto. –Miro las aguas sopesando las opciones sobre qué hacer con aquellas prendas.

-Sesshomaru no te atrevas a mojarlas. –Exigió Kagome que veía la escena atenta, y a la cual no se le había pasado la mirada calculadora de su compañero. –Si se mojan podría resfriarme ¿no querrás a tu compañera enferma cierto? –Pregunto astutamente.

Sesshomaru la miro fastidiado, como si lo hubiera amenazado de la peor forma, camino hacia ella y prácticamente la vistió como a una muñeca mientras la toqueteaba o se frotaba contra ella. –Así mi aroma se impregnara en ti. –Explico cuando ella lo miro de soslayo interrogante.

Kagome no reprocho y a su vez le ayudo a vestirse a él, a diferencia de ella, las ropas del peliplata estaban mojadas puesto que él las había lanzado al agua, pero ahora se veían blancas como antes, el agua caliente había ayudado a deshacerse de la sangre.

-Esas ropas... –Gruño receloso mientras intentaba cubrir la piel de los brazos y hombros de Kagome.

-No son muy descubiertas. –Refuto ella viendo su suelto vestido casi hasta las rodillas. –Las okamis dijeron que era especialmente hecho para las hembras preñadas de la aldea… me gusta. –Sonrió tocando la suave tela hecha de pieles.

-Cuando volvamos al oeste te cambiaras a algo más abrigador. –Dictamino.

-Reservado dirás. –Contradijo ella.

-Como sea. –Contesto molesto.

Termino de arreglarse el cintillo en donde ahora reposaba Bakusaiga y la tomo entre sus brazos para elevarse al cielo, el mokomoko volvió a enrollarse sobre ella, casi da un brinco cuando lo sintió meterse entre sus piernas y envolverla por completo de la cintura hasta las tobillos. –El vientre debe estar caliente. –Dijo.

-¿Y también mis piernas? –Pregunto ella con una sonrisa.

El solo frunció el ceño y continuo el vuelo hasta llegar a la aldea, se detuvo en la entrada y casi al instante Inuyasha, Hotaru, Koga y algunos okamis curiosos se asomaron.

-¡Hey! ¿¡A donde llevaste a la joya!? –Pregunto Inuyasha con ese particular tono de hermano mayor celoso que había adoptado.

-No es de tu incumbencia. –Farfullo el mayor, para luego mirar a Koga que se tenso ante el largo análisis.

-Necesito saber todo lo que ha pasado.

Koga asintió casi al instante. –Sera un largo día. –Suspiro.

..***********…

-¿Que dices que dijo? –Pregunto ella sentándose al instante y olvidándose de la frustrada siesta que le habían ordenado tener y que no pudo cumplir por falta de sueño.

-Sesshomaru sama dice que la llevara al Oeste después de la reunión. –Explico Hotaru nerviosa.

-Y debo suponer que él regresara a la batalla después de eso ¿cierto? –Kagome apretó los puños con fuerza, tenía la idea de que pasaría algo así, y si, también era cierto que se debía cuidar, pero definitivamente no sería excluida.

-Sesshomaru sama cree que escuchar tan tensos problemas puede afectarle al cachorro. –Explico Hotaru.

-¡El cachorro está bien! –Contradijo Kagome. –Estará bien porque ahora soy consciente de que está ahí y yo lo cuidare.

Hotaru se avergonzó de verse en la penosa situación de informarle a su señora todo aquello, pero poco tiempo atrás su señor le había ordenado informarle a la azabache sobre las nuevas órdenes, Hotaru sabía que si lo hacia se armaría una gran pelea entre ellos, y aunque prefería evitarlo era su deber.

-¿Y si le hace caso al señor aunque sea por un tiempo? –Pidió Hotaru. –Tal vez cuando la mente se enfrié, reconsidere sus palabras.

"¡Ni de broma!" Kagome sabía perfectamente que si ella daba su brazo a torcer ya no saldría del Oeste ni aunque intentara escaparse, no es como si pudiera descargar su reiki sobre toda la población Oeste para poder escabullirse a la pelea. –Esta vez ignorare tu petición mí querida Hotaru, conozco muy bien a Sesshomaru.

Kagome se levanto del ahora cómodo y limpio futon, aliso su sencillo kimono que extrañamente había sido traído poco tiempo después de su regreso de las aguas termales, acomodo lo mejor que pudo la larga trenza que caía de su hombro izquierdo y decididamente se dirigió a la salida.

-¡Kagome sama! –Interfirió la pequeña Neko. –Si usted va, el señor se molestara, y en estos momentos está en una reunión. –Pidió con sus brazos alargados cubriéndole el paso a la salida.

Kagome bajo la mirada hacia su pequeña dama y no pasaron ni dos segundos cuando Hotaru bajo la mirada y se hizo a un lado. –Perdón. –Susurro Kagome saliendo por la puerta de la pequeña cabaña.

El sol de la media tarde baño su piel blanca, pudo apreciarse a ella misma con un tono bastante saludable, no había ahora ninguna cicatriz sobre su piel, demostrando su ya completa recuperación, movió los dedos de las manos mientras sorteaba los delgados caminos entre las cabañas supervivientes al fuego, y desde su muñeca hasta sus uñas sintió la corriente de reiki arremolinarse y soltar chispas que lograron hacerle cosquillas. –Me siento estupenda. –Murmuro mientras bajaba sus manos inquietas a su vientre en donde no se podía sentir ningún movimiento pero ella era consciente de que ahí había algo. –Eres muy reservado. –Riño a su vientre.

Doblo varias esquinas hasta llegar a la periferia de la destrucción, ahí las cabañas estaban más ennegrecidas por el fuego, aun se mantenían en pie, pero se veían descuidadas y maltrechas. Busco las energías que fluctuaban como un sube y baja y diviso una cabaña de tamaño mediano, azuzo el paso y se hizo campo desde la puerta en donde una buena aglomeración de youkais con heridas superficiales miraban hacia adentro del lugar.

-Permiso. –Dijo haciéndose campo entre los okamis en su mayoría hembras. Todos se hicieron a un lado cuando se dieron cuenta de quién era, especialmente los machos que no solo rehuyeron su presencia si no cualquier tipo de conexión visual.

-Kagome sama. –La llamo una voz masculina. La azabache miro hacia atrás en donde uno de los pocos okamis machos que esperaban en la entrada la había llamado pero no la miraba directamente.

-¿Que sucede? –Pregunto ella prestando toda su atención.

-Mi pareja está ahí adentro… sé que no debería pedirle esto, pero ella esta herida y esperamos un cachorro. –Susurro el Okami con la voz estrangulada, mientras ni bien terminada su petición posaba una rodilla en el suelo e inclinaba su cabeza derrotadamente. –Se lo pido. –Rogo.

-Levántate por favor. –Le pidió ella. –No tienes porque pedirme nada, vine aquí a tratar las heridas de estas personas. –Explico con tranquilidad, evadió la mirada de asombro y de gratitud de todos los presentes, ella se sentía culpable por no haber logrado hacer nada mas por ellos, así que era lo que menos podía hacer ahora.

Camino hacia la primera fila, la mayoría eran guerreros, tenían vendas de tela atadas de forma improvisada para retener la hemorragia, pero sus pieles estaban tan pálidas que podía jurar que casi estaban al borde de la muerte. Poso la mano encima de la herida más profunda y con solo un poco de reiki comenzó a cicatrizarla, cuando la herida hubo cerrado se alejo. –No creo que tarde mucho en recuperarse, le ayude a cerrar la herida y ahora solo deben cuidar de limpiarla para que no se infecte, como es un youkai su regeneración será muy rápida, lamento no haber podido curarlo del todo, pero debo guardar mis energías para los demás. –Dijo en voz alta mientras analizaba cuanto poder sería adecuado darle a las curaciones de los okamis, sin darse cuenta que todos los que ahí estaban conscientes la veían con total admiración y aceptación.

Poco a poco fue repartiendo un poco de reiki en cada sobreviviente, cuando hubo terminado se levanto de la camilla de su ultimo paciente y midió sus fuerzas. –Uhm mejor de lo que imaginaba. –Autocomento contenta de verse aun rebosante de energía.

Salió de la cabaña y con el paso seguro que te da haber salvado muchas vidas, camino hasta donde sentía a su compañero. Cuando Sesshomaru la vio entrar por la puerta se levanto casi a velocidad luz, su rostro parecía haberse deformado en una mueca de molestia y su youki estaba alterado y ofendido. Todos los rostros dentro de la reunión la miraron tragando en seco, mientras ella con una sonrisa tranquilizadora y muy bien actuada a pesar de sentirse realmente incomoda, camino adentrándose aun más y parándose justo al lado de Sesshomaru. –Hola. –Saludo al peliplata.

-¿No deberías estar descansando?. –Aunque debía ser una pregunta, el tono con el que él lo pronuncio fue de una exigencia y un reproche sin igual.

Ella sonrió y negó con la cabeza. –Soy la señora del Oeste. –Contesto, como si eso respondiera a la pregunta.

-Y cargas un cachorro, creí que mi madre te había enseñado sobre nuestras costumbres youkai sobre lo que una hembra debe hacer cuando está preñada y más de un Lord Daiyoukai. –Dijo con arrogancia.

Kagome sonrió un poco mas irritada. –Yo no soy una hembra youkai Sesshomaru.

Las finas cejas del peliplata se fruncieron tanto, que si no estuvieran en un momento tan tenso Kagome se hubiera reído. –¡Pero eres la hembra de este! –Vocifero demandante.

-Sesshomaru esto nos incube, tanto a ti como a mí, y si no me dejas participar de esta reunión y me dejas nuevamente en la ignorancia sobre "asuntos tan importantes"… -Dijo indirectamente recordándole lo del embarazo. –Yo no sabré a qué atenerme, y todo podría salirse de nuestras manos.

Fue tan fuerte la potencia del youki dentro de ese lugar, que Kuso y Zia tuvieron que pegarse algunos pergaminos purificadores en los antebrazos, sopesando la idea de salir del lugar y dejarles espacio a los señores del Oeste de "hablar" a solas.

Con un gruñido nada amable Sesshomaru volvió a sentarse en el mismo lugar justo al lado de ella.

Kagome sonrió triunfante, mientras comenzaba a maquinar como lograr estar en el filo de los planes de su compañero sin que él la hiciera a un lado.

CONTINUARA…

¿Me he perdido mucho tiempo cierto? De paso que he estado ocupada, la maldita Fanfiction (Te amo fanfiction aunque a veces parezca que te odio) no me dejo subir ningún capitulo por casi una semana. bueno... en fin, aquí les traigo este capitulo que es normalmente el doble de lo que escribo (2X1 señoras y señores)

No llegamos a los cuarenta reviews, pero me llegaron muchos, bastantes, así que estare subiendo tres capítulos, pero sera uno por día.

Pasare a responder algunos comentarios:

Andy Taisho: Lamento hacerte esperar con la actualización, antes (hace algunos años) cuando recién navegaba por el mundo de fanfiction, pues era más puntual, mucho muy puntual, siempre subía una vez por semana, y siempre sábados, pero conforme pasa el tiempo tengo muchas más cosas que hacer, escribo dos fics y una novela de autoría propia que pronto estaré presentando en una editorial, además tengo mi carrera, pronto tendré que ponerme a hacer la tesis, y pues veras, mi vida en estos momentos es un caos aun así cuanta con que siempre actualizare aunque me tarde un poquito. Realmente agradezco tus reviews, y perdón por dejarte un comentario tan lleno de escusas.

Maat Sejmet: Me apena que sufrieras con el anterior capitulo, pero yo considero que si una historia (novela, fic) no te hace sufrir en alguna parte de la trama, no sería memorable. Y pues al final no fue tanto sufrimiento ¡el cachorro está vivo! Y me alegra que tu si estés feliz por ello. Gracias por siempre comentar.

TsukimeMio: ¿En verdad lloraste? Yo siempre lloro con este tipo de escenas en otros fics, pero cuando se trata de mis propias historias no siento lo mismo, a veces me pregunto si con cierta escena lloraran, o reirán, o se sonrojaran, etc. Me alegra causar emociones tan fuertes como esas. Gracias por comentar, espero sigas haciéndolo.

Gabyinufans: XD tu comentario me saco una sonrisa, si realmente "¡Que puto alivio!" aunque realmente considere la pérdida del cachorro, porque significaría debilidad en nuestra protagonista, pero pienso que ahora Kagome tiene algo que proteger, y el poder de una madre cuidando a su cachorro (hijo) es infinito, ella por supuesto será cuidadosa, pero aprenderá de ello, porque en una batalla no es solo lanzarse a pelear crudamente, si no que debes pensar y analizar, Kag esta tan acostumbrada a las peleas en donde atacas como alguien invencible (por su rápida regeneración) que ahora tendrá que verse razonando en medio de las batallas, midiendo pros y contras, eso realmente es ir preparado para ganar. Gracias y sigue comentando por favor.

SaV21: Quería explicarte esto desde que me dejaste tu review mi vida no es ligera, no siempre tengo tiempo, y los momentos en los que si los tengo los dedico a escribir estos fics (y no siempre salen) por supuesto no es una obligación mía hacerlo, pero yo lo hago porque quiero compartir con ustedes mi historia, lastimosamente no puedo controlar mi estado de ánimo, y más cuando estoy estresada, suelo pasar largas etapas de depresión y hay días, a veces horas, e incluso momentos en donde un fugaz golpe de inspiración me golpea y cuando eso sucede me desespero de la ansiedad, mis manos comienzan a picar por escribir antes de que el sentimiento de querer hacerlo se vaya, fue en uno de esos momentos que escribí el capitulo anterior, lamento que no te haya llenado lo suficiente, pero fue lo que pude hacer (y pues me gusto, fue un momento en donde los personajes se encontraron con sus sentimientos y penas) y como la inspiración aun persistía me anime a proponer una subida de tres capítulos, más rápido que nunca logre completar dos capítulos seguidos (este y el siguiente) y ahí murió todo, el tercero se quedo pendiendo en el aire en mi nube de pesadumbre, y si luego pasas a leer el tercer capítulo contando desde este, veras uno que fue forzado a nacer más que todo, uno muy difícil de hacer y no porque tenga una gran trama si no porque no me sentía confiada de hacer ni siquiera la primera oración. Con lo del cachorro lamento que no te agrade, pero espero que a pesar de todo sigas interesándote en esta historia, me has dejado reviews desde hace mucho tiempo, y siempre agradeceré que lo hagas. Un abrazo.

TsukihimePrincess: No, Sesshomaru no revivió al cachorro, pero esas dudas ya debiste aclararlas en este capítulo. Sayonara y arigato.

Liz: Celebro que te agrade la historia, y si, ahora Sesshomaru estará más pendiente de Kagome, aunque no siempre podrán estar juntos, puesto que se avecina una guerra. Besos, gracias por tus comentarios.

: Espero que te sorprendan muchas otras cosas más. Besos.

SoPhyfg: El cachorro es escurridizo, lamento confundirte, bueno no, realmente me gusta generar intriga cuando escribo, pero de seguro ya saliste de dudas Saludos.

Sara Kasai Pinku: Gracias por tu elogio, intentare no retrasarme tanto. Un abrazo.

SweetTroubld: Gracias por comprender mis retrasos con la actualización, y me alegra que estés pendiente de las notificaciones, y además de tomarte el tiempo de comentar. Un beso.

Veros: ¡Realmente te amo! Siempre me dejas un montón de reviews que me hacen muy feliz. Pues opino lo mismo, Inuyasha ahora es feliz, siempre quise verlo así, yo amo a Inuyasha, obviamente Sesshomaru es el predilecto, pero adoro a Inu, y por eso en este fic lo quise ver feliz (aunque siendo sincera aun tengo la historia original de la Miko, ahí Kag no despierta como una niña, si no como ella misma, y aun sigue en el tiempo de sus amigos, solo que en vez de ir hacia el pasado, ella despierta como… ¿diez o veinte años en el futuro? No recuerdo bien, pero muchos años después de la batalla, y pues en esa historia Inu era el antagonista, pero la verdad no dio frutos, me estresaba esa trama, así que la descarte, ahora debe estar guardada por ahí) te acabo de contar el prototipo original de la Miko XD

Mar 90: Hola, tus dudas sobre porque no sienten o huelen al cachorro ya se han debelado en este cap. Siento lo mismo que tu, con respecto al trato de Inu con Kag en el anterior capitulo, me gusta la relación que tienen ambos, son como hermanos que se pelean y se quieren al mismo tiempo. Sobre el sueño de Kag… lamento no poder decirte si es o no es premonitorio, lo dejaremos a la intriga. Saludos.

Euclidona.08: Ohhh, lamento haber jugado con tus emociones XD bueno no, realmente me gusta hacerlo, pero es que así sienten más ansias (considero que eso es bueno cuando lees algo que te agrada) pero al final ya ves no hubo perdida, yo simplemente no podía matar al hijo de Sessh… solo de imaginármelo recibiendo la noticia, se me parte el kokoro. Espero que sigas comentando. Un abrazo.

Camoni: espero que el anterior capitulo te haya emocionado, y espero que este te saque algunas dudas. Y gracias por apreciar tanto a la MIKO, que intentes leerla desde el comienzo demuestra que eres una gran seguidora, y yo aquí orgullosa por tener lectoras como tú. Gracias por tu review. Un beso.

Cignus Black: Realmente eres muy considerada, gracias por entenderme, de verdad, y es cierto cuando necesite un respiro lo tomare, pero cuando me sienta capaz de ofrecerles muchos capítulos, me aferrare a ese trozo de inspiración y daré todo para actualizar, porque a pesar de que escribir no es una obligación para mí, lo hago porque lo adoro y ustedes no son simples lectores, ustedes son mis ganas de publicar, porque cuando pienso en escribir lo primero que viene a mi mente son ustedes y sus comentarios de apoyo y ánimos. Gracias por eso. Con respecto al capítulo anterior, pues el hecho de que te haya angustiado como lo escribí me muestra que pude lograr mi objetivo, que era llegar hasta sus sentimientos y que pudieran percibir el dolor de los protagonistas. Un beso.

Neri: Gracias por tu review ¿Te impresiono el Sesshomaru derrotado? Pues yo estoy complacida con ello, no sabía cómo hacer notar cuánto dolor paso Sessh en esos momentos, es un personaje complejo, no es muy hablador, es arisco, de temple fría, y por eso mismo no podía hacer una escena demasiado actuada, tenía que ser propio de Sessh, no hubo mucho dialogo de su parte, pero con lo poco que dijo e hizo creo que fue suficiente para mostrar su dolor.

Les-kane: Hola ¿eres nueva con dejar reviews cierto? espero que lo sigas haciendo, me hace muy feliz. Con respecto a tu comentario, es cierto, fue corto, normalmente no son demasiado largos mis capítulos, a menos que este rebosante de inspiración, pero con lo poco que tengo hago lo que puedo, de igual forma siempre intentare dar lo mejor. Un abrazo.

Shiro Hatake: Hola, no es ninguna molestia responder a tus preguntas o curiosidades, es más, si tienes dudas sobre algo, siéntete libre de preguntarme, yo las responderé con gusto. Y esas voces con las que habla Kag son Midoriko y Tsukuyomi, pero este segundo tiene un papel un poco más complejo en la historia (en el futuro lo veraz) gracias por comentar, espero sigas haciéndolo. Un beso.

Lissy west97: ¿De verdad lloraste? Me alegro mucho (no en mala onda) me refiero a que eso significa que el capitulo anterior pudo llegar a tus sentimientos, y eso para mí es bueno, un buen escritor sabe llegar al corazón del lector. Espero sigas comentando, gracias, un abrazo.

Gabytp: Hola, particularmente tu review me dejo con una sonrisa en la cara ¡leer comentarios extensos me agrada a mil! Y soy feliz de que te guste mi historia ¿así que la tercera es la vencida? Pues me alegro de que hubiera una primera y una segunda, porque si no, no nos estaríamos dejando estos comentarios. A mi igual me gusta cómo se fueron dando las cosas entre Inu y Kag, cuando escribía releía mis propios escritos y a veces me sorprendía por cómo se iba dando todo. Con respecto a Kag y su "muerte" no puedo decir nada, es parte importante del final, no puedo develar información crucial, solo te pido paciencia, tampoco falta tanto para el final. El hijo de nuestros protagonistas será muy fuerte, créeme, será extremadamente fuerte. Bueno, gracias por tus extensas y lindas palabras, espero seguir leyéndolas en este y los siguientes capítulos. Un besote.

Neko chan: Sabia que el anterior capitulo te encantaría, está plagado de sentimientos y emociones y mucho dolor… ¿Te gusta mucho el drama? Espero que no te ausentes tanto y me sigas dejando tus reviews. Un beso.

Faby Sama: Mi querida FabySama, extrañaba tus reviews, siempre escribes mucho y expresas bastante, como los extrañaba. Y veo que sufriste con los dos anteriores capítulos, para mí también fue un sufrimiento escribirlo y me alegra que estés de acuerdo con que el cachorro siga existiendo, y con que Kag se hará más fuerte por ello, opino lo mismo que tu. La escena final de Sessh al parecer te encanto, igual es mi escena favorita, es difícil escribir a Sessh, no habla demasiado así que es complejo para mi demostrar sus emociones, pero con ese final creo que pude lograrlo.

Un Beso enorme y un gracias a todos los Guest que dejan sus comentarios anónimos.

Bueno creo que eso es todo por este capítulo, respondí a cada review dejado en el capítulo 36, creo que fue más largo que incluso hacer un capitulo.

Dejen un review.