Capítulo XXXVII
París luce diferente a como la recordaba. Parece como si una nube gris estuviera sobre la ciudad o quizá yo soy el único que observa esa nube gris encima de mí. Llevo cuatro días en la ciudad y varias cosas han cambiado, excepto esta tristeza que siento al pensar en Blaine. Comienzo a arrepentirme por la forma en la que lo dejé pero en aquel momento consideré que era lo mejor que podía hacer. No quería decirle a la cara que me sentía como un fracasado sin futuro o que June estaba dispuesta a separarnos con tal de llevarlo al estrellato. Definitivamente eso no era una opción.
En estos días Jeremiah ha recibido algunas llamadas misteriosas pero no quiere decirme de quién se trata, he llegado a pensar que podría ser Blaine porque no he encendido mi celular en estos días pero también podría ser otra persona. No tengo una forma segura de averiguarlo que no sea llamando a Blaine por mi cuenta lo que implica enfrentar esta situación de una vez por todas.
Reconozco que ya no me siento como antes, el platicar con Margot y el resto del equipo me ha servido para valorarme por lo que soy y no por el trabajo que tengo, pero tengo miedo de cómo haya tomado Blaine mi mensaje porque ni siquiera yo sé lo que quería decir en ese momento en aquella nota. – Monsieur… – Escucho una voz familiar que me saca de mis pensamientos mientras tomo mi café y levanto la cabeza.
– ¿Elliot? – Casi grito al reconocerlo.
– ¡Kurt! – Dice emocionado al confirmar que soy yo.
– ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Qué sorpresa! – Comienzo a decir y él se echa a reír.
– Eso mismo quisiera saber de ti. ¿Te puedo acompañar un momento?
– Adelante. – Digo sin más.
– ¿Has venido aquí con Blaine? – Pregunta mirando alrededor.
– En realidad no, he venido por trabajo. – Le digo a medias.
– ¿Una nueva obra? – Quiere saber.
– No, estoy diseñando el vestuario de una película. – Le confieso con orgullo y él sonríe nuevamente.
– Tú eres un genio para esas cosas, ya quiero ver cómo queda.
– Seguramente lo harás pero tendrás que prestar atención a los créditos para que veas mi nombre. – Bromeo un poco y él niega con la cabeza.
– No será necesario, todos tus diseños tienen algo que grita "Kurt Hummel" y así lo sabré. – Dice sin una pizca de burla en su voz sino con un toque de admiración. – Pero dime, ¿dónde está Blaine? – Dice cambiando el tema.
– En Nueva York, está a punto de grabar un disco y renovaron su última obra para una segunda temporada. – Me limito a responder.
– ¡Vaya! Tienes un novio exitoso. – Agrega emocionado sin saber que está clavando una espada en mi corazón.
– Tenía… – Balbuceo sin pensar y su expresión cambia totalmente.
– ¿Cómo dices? – Pregunta preocupado esta vez.
– Digamos que le dejé una nota como ésta en su buró cuando acepté el trabajo aquí. – Le digo mostrándole una copia de la nota que le dejé, recuerdo haber escrito como diez antes de decidirme en dejarla.
– Eso no estuvo bien… – Comenta al terminar de leerla.
– Lo sé, el que necesitaba espacio era yo y arruiné lo nuestro. – Reconozco apesadumbrado y él pone su mano en mi hombro en señal de apoyo.
– Quizá no esté arruinado del todo.
– ¿Por qué? – Tengo que preguntar con un hilo de voz.
– Porque los problemas se solucionan hablándolos Kurt. – Me recuerda.
– ¿Crees que sea bueno hablarle? – Quiero saber.
– Yo estaría esperando tu llamada… – Responde tranquilamente.
– Quizá tengas razón.
– Y si no la tengo me dejo de llamar Elliot Gilbert. – Dice divertido y me da un abrazo para intentar levantarme el ánimo.
– ¿Elliot? – Escucho que dice una tercera voz haciendo que nos separemos.
– ¡Oh! Ya llegó la razón por la que estoy aquí. – Comenta mi amigo. – Kurt él es Pierre, mi novio. – Nos presenta emocionado y yo río.
– Mucho gusto Pierre.
– Pensé que teníamos una reservación para dos… – Dice con mucho esfuerzo en español pero logro notar su molestia.
– Sí, yo sólo venía por un café pero los dejaré solos ahora. – Indico levantándome de mi lugar y veo a mi amigo rodar los ojos.
– No tienes qué si… – Comienza a decir pero lo detengo.
– No te preocupes, tengo algo que hacer y ya después nos ponemos al corriente.
– Mismo número, no lo olvides. – Me recuerda.
– Te llamo. – Le aseguro antes de tomar mi mochila. – Hasta luego chicos. – Me despido y comienzo mi camino hacia la salida.
Al salir del café empiezo a vagar por las calles de París y pienso en todas las veces que soñé hacer este viaje junto a Blaine. Además de que ha salido a colación en nuestra conversación también la actitud del novio de mi amigo me ha recordado esa época en la que Blaine se ponía a la defensiva fácilmente, para mi fortuna con el tiempo ambos lo pudimos superar y yo siempre estuve apoyándolo cuando él se sentía inseguro.
Sé lo que están pensando y comienzo a sentirme como un tonto porque cada vez estoy más seguro de que tuve que hablar con Blaine sobre cómo me sentía antes de dejarlo del otro lado del mundo. Una ola de pensamientos más llegan a mi cabeza y olvido que sigo caminando por las callejuelas sin un destino claro, al menos no conscientemente porque cuando me doy cuenta estoy ahí, parado justo en el lugar en el que encontré a Blaine por primera vez. Este puente y Sally fueron testigos de nuestro primer encuentro. Una lágrima rueda por mi mejilla; realmente me gustaría que Blaine estuviera conmigo en este momento.
Muchas personas pasan detrás de mí mientras me limpio disimuladamente el rostro intentando perderme en el río Sena pero de pronto siento que alguien se detiene cerca de mí e intencionalmente no volteo a verlo de inmediato. – Sabía que te encontraría aquí algún día… – Dice una voz extrañamente familiar y siento mi corazón encogerse en mi pecho.
– ¿Blaine? – Pregunto con un hilo de voz y nuestras miradas se encuentran.
– Hola Kurt. – Me saluda sin ninguna expresión en su rostro pero casi puedo ver a sus ojos sonreír.
– ¿Qué haces aquí? ¿Cómo…? – Comienzo a balbucear confundido y él suspira.
– Vine a buscarte… – Responde mirando hacia el río antes de acercarse un poco más pero no lo suficiente. – ¿Crees que podamos hablar? – Lo escucho preguntar.
– Sí, realmente quisiera hacerlo. – Digo con seguridad. – ¿Vamos a un café o…?
– Si no te importa preferiría que fuera aquí. – Interviene antes de que termine mi propuesta y asiento.
– Está bien. – Es lo único que puedo decir y lo veo contener algunas lágrimas en sus ojos.
– ¿Qué fue lo que pasó Kurt? – Suelta finalmente.
– Te lo dije, tú no hiciste nada es sólo que Nick y Jeff obtuvieron sus lugares en la orquesta nacional, Rachel acaba de conseguir un protagónico, tú vas a hacer un disco además de tu segunda temporada de la obra y sentía que yo no estaba haciendo nada. Era como si hubiera desperdiciado todo el tiempo en la universidad para estar en casa jugando con Max… – Intento explicar.
– ¿Y por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no hablaste conmigo? – Me pregunta con la voz entrecortada.
– Por miedo y por tonto, no quería ser una carga para ti en una etapa tan importante de tu vida. – Contesto con firmeza y él desvía la mirada hacia el río nuevamente.
– Creo que el único que puede determinar qué es una carga en mi vida soy yo y te aseguro que tú no eres una carga en absoluto. – Dice con un poco de molestia en su voz y lo entiendo.
– Lo siento, tenía muchas cosas en la cabeza y no supe manejar la situación. – Digo de inmediato y consigo su atención. – Pero también tengo que decir que de verdad necesitaba tiempo para pensar en todo esto, apenas antier comprendí que además del canto y la actuación mi pasión también es diseñar pero yo lo estaba dejando en último lugar e incluso me estaba menospreciando. Ahora sé que tengo un don y no pienso desperdiciarlo. – Continúo sin que nuestras miradas se despeguen la una de la otra.
– Por supuesto que tienes un don. – Me asegura con una sonrisa tenue en su rostro. – Me alegra que hayas podido llegar a esa conclusión por tu cuenta pero yo tengo que decirte que me hubiera gustado estar a tu lado en ese momento. – Añade esperando mi respuesta.
– Perdón Blaine. – Es lo único que puedo decir.
– Te perdono de todo corazón pero creo que hay algo que tienes que aclararme. No logré comprender bien el mensaje de tu carta, ¿estabas terminando conmigo? – Lo escucho decir con la voz entrecortada y un suspiro escapa de mis labios.
– La verdad es que sólo sé que en ese momento no me sentía suficiente para ti y por eso quería un tiempo a solas pero realmente no me gustaría terminar contigo. – Explico con un hilo de voz y él se acerca un poco más.
– Amor, yo también he tenido esos momentos y tú siempre has estado conmigo. El que a veces tengamos pequeñas dudas o inseguridades no significa que tengamos que poner en pausa al mundo o separarnos. – Dice tendiendo su mano hacia mí y yo la tomo. – Tú siempre has sido el fuerte en esta relación Kurt y estoy aquí para demostrarte que yo también puedo ser fuerte por ti, si tú me dejas. – Sigue diciendo mientras algunas lágrimas ruedan por mis mejillas.
– Gracias por venir. – Digo sin más y lo envuelvo en un abrazo.
– De una vez te digo que esto no cuenta como una reconciliación porque tú y yo nunca nos peleamos. – Me aclara mientras nos sostenemos el uno al otro.
– Lo sé, sólo fui un tonto por algunos días. – Tengo que reconocer cuando nos miramos de frente.
– Me gustaría conocer esa parte de ti que se deja caer de vez en cuando porque reconozco el sentimiento amor, pero quisiera que la próxima vez no tuvieras que huir al otro lado del mundo, ¿de acuerdo? – Me hace saber con un semblante comprensivo.
– No huiré más, lo prometo. – Le aseguro.
– Más vale que no lo hagas porque aunque lo hicieras sé que te encontraría… – Dice jalándome hacia él para que nuestros labios se encuentren por primera vez después de lo que han parecido siglos. – Pasa algo extraño entre nosotros dos amor, es como si cada vez que nos separáramos una luz nos guiara para volver a encontrarnos. – Sigue diciendo en cuanto nuestros labios se separan para tomar un respiro y una sonrisa aparece en mi rostro.
– Pues no sabes cuánto le agradezco a esa luz que ha brillado en nuestro camino para siempre encontrarnos. – Digo en voz alta. – Pero creo que ya no será tan necesaria. – Añado felizmente y lo hago reír.
– No sabes cuánto me alegra escuchar eso. – Dice divertido antes de que algunas gotas de agua caigan sobre nosotros. – Creo que siempre sí será buena idea ir a ese café que mencionaste antes. – Añade mientras ambos contemplamos el cielo y vemos que se acerca una tormenta.
– No está lejos, vamos. – Digo incitándolo a correr a mi lado sin soltarnos de la mano, casi como en una vieja película.
La lluvia aumenta conforme vamos avanzando y puedo sentir que mi abrigo ya está empapado. Justo en la esquina puedo ver el café al que nos dirigimos. – ¿Es ahí? – Me pregunta Blaine al seguir mi mirada y yo asiento mientras seguimos corriendo pero de pronto la mano que sostengo me detiene en seco.
– ¿Qué sucede? – Pregunto confundido a mi novio y él se acerca hacia mí alternando su mirada entre la mía y mis labios.
– Lo intenté pero no puedo evitarlo… – Dice antes de terminar con la distancia que hay entre los dos.
No es un beso ansioso, es un beso dulce y tierno como lo tiene que ser un beso bajo la lluvia en la ciudad de tus sueños. Y con esa misma perfección es que logra ser un beso de esos que te mueven el piso y te hacen flotar en los brazos de la persona que amas.
– Te amo Kurt. – Lo escucho decir en cuanto nuestros labios se separan un poco.
– Yo también te amo Blaine. – Respondo con una sonrisa y no es necesaria otra línea para saber que ambos estamos en la misma sintonía otra vez.
Poco después entramos al café del que le había hablado a mi novio y después de ordenar tomamos una mesa cerca del centro. – ¿Finn te dijo que vendría? – Le pregunto curioso mientras dejamos nuestros abrigos a un lado y él ríe.
– No, casi lo torturo y ni así me dijo una sola palabra.
– ¿Entonces? – Insisto un tanto confundido.
– Rachel adivinó… – Contesta divertido y yo ruedo los ojos.
– Claro… – Digo en voz alta al recordar que Jeremiah le llamó para despedirse de último minuto. – ¿Cuánto tiempo has estado aquí? – Quiero saber.
– Yo diría que llegué como unas cuatro horas después que tú. – Confiesa observando mi reacción.
– ¿Y todos estos días estuviste esperándome en el puente? – Pregunto preocupado.
– Tanto así como esperándote no. Pasaba una vez al día y seguía mi camino pero hoy tenía una corazonada y te encontré. – Me explica con tranquilidad.
– ¿Entonces qué estuviste haciendo todo este tiempo? – Insisto pensando en lo enojada que debe estar June por su ausencia.
– Componiendo, con tantas emociones lo mejor que podía hacer era componer. – Explica con una sonrisa triste.
– No sé si decir lo siento en este momento… – Confieso apenado.
– Quizá deberías hacerlo porque Jeremiah me localizó ayer para preguntarme si aceptaría el trabajo que me había ofrecido y yo no sabía de qué hablaba. – Dice mirándome a los ojos pero aunque lo intenta no suena como un reclamo.
– Lo siento Blaine, tenía miedo de que dejaras tu disco por venir conmigo. – Tengo que decir con sinceridad y él sonríe.
– Dejaría todo por volver contigo a esta hermosa ciudad.
– Y ese es el problema, en Nueva York tienes tantos proyectos excelentes como para venir a componer algunas canciones para una película aquí… – Sigo diciendo un poco nervioso.
– Pues casi me evitas el placer de elegir cariño pero lo he solucionado. – Interviene divertido antes de que el mesero deje frente a nosotros nuestra orden.
– Dime que no dejaste el disco, ni la obra… – Le suplico y él toma mi mano.
– No lo hice y además acepté el trabajo de Jeremiah. – Me hace saber.
– ¿Qué?
– Amor, componer es mi pasión y si me van a pagar muy bien por ello… No veo el problema. – Agrega con tranquilidad pero creo que todavía estoy en shock.
– ¿Y el disco? – Tengo que preguntar.
– Bueno, sé que no lo pensaste pero algunas canciones del disco van a servir para la película. – Contesta con ternura y me siento como un tonto.
– Perdón Blaine, debí decirte antes. – Me disculpo.
– Quizá… – Dice restándole importancia. – Pero eso quedó atrás, hay algo más que quiero decirte. – Hace una pausa. – Kurt, sé lo que te dijo June… – Añade sin soltar mi mano.
– ¿Qué? ¿Cómo? – Pregunto sorprendido.
– Ella me lo confesó hace unos días y le dejé en claro que no puede meterse en mis asuntos personales. Nadie puede faltarte el respeto como lo hizo ella y no va a volver a pasar. – Dice repentinamente molesto al recordar lo que pasó y yo tomo su otra mano rodeando nuestras tazas.
– Claro que no volverá a pasar, no pienso dejar que me haga sentir de ese modo de nuevo… – Le aseguro.
– No tienes por qué, eres la mejor persona a la que podría amar. – Me recuerda haciendo que mis mejillas cambien de color.
– Tú no te quedas atrás… – Le hago saber y él ríe. – ¿Y ahora qué sigue? – Tengo que preguntar y ambos nos soltamos para disfrutar nuestra merienda.
– Creo que mañana tendré que acompañarte al trabajo para encontrarme con Jeremiah y después regresaré a Nueva York para ajustar los detalles con June. – Me informa serenamente.
– Me parece bien pero voy a extrañarte. – Digo de una vez.
– Yo también voy a extrañarte pero tienes que recordar que no estás solo, nos llamaremos y estaré aquí cuando sea necesario. – Lo escucho decir notando que de vez en cuando desvía su mirada hacia atrás de mí.
– Estoy de acuerdo con las llamadas y eso pero espero que no estés diciendo que no estaré solo porque hay una araña detrás de mí o algo peor. – Comento con un poco de paranoia y él ríe.
– No cariño, tu amigo Elliot me estaba saludando. – Dice señalando hacia donde se encuentra él con Pierre.
– ¡Oh! Sigue aquí… – Suspiro con tranquilidad y él se levanta.
– Deja voy con ellos un segundo. – Dice caminando en su dirección y yo lo miro fijamente por un rato.
Los veo saludarse, hacer las presentaciones correspondientes y en cuanto el mesero se hace presente en su mesa decido continuar disfrutando de mi baguette. Los minutos pasan y Blaine no regresa pero noto que alguien ha bajado un poco las luces y un micrófono se ha activado en donde se encuentra el piano que hasta el momento yo creía era sólo una parte más de la decoración. "Mesdames et messieurs, nous avons un invité ce soir. Avec vous monsieur Anderson…" Escucho decir a un hombre desconocido y de inmediato volteo para confirmar lo que ha dicho.
– Esto es para ti Kurt… – Dice mi novio desde el piano antes de comenzar a tocar y siento que mi corazón se acelera.
I've been alone
Surrounded by darkness
I've seen how heartless
The world can be
I've seen you crying
You felt like it's hopeless
I'll always do my best
To make you see
Baby, you're not alone
Cause you're here with me
And nothing's ever gonna bring us down
Cause nothing can keep me from lovin' you
And you know it's true
It don't matter what'll come to be
Our love is all we need to make it through
Sus palabras llegan fuerte y claro a mis oídos, aunque no hubiera dicho nada más al inicio hubiera comprendido que el mensaje era para mí. La voz de Blaine es dulce y va de maravilla con ese piano antiguo que quién sabe desde cuando no había sido tocado con tanta habilidad.
Now I know it ain't easy
But it ain't hard trying
Every time I see you smiling
And I feel you so close to me
And you tell me
Baby, you're not alone
Cause you're here with me
And nothing's ever gonna bring us down
Cause nothing can keep me from lovin' you
And you know it's true
It don't matter what'll come to be
Our love is all we need to make it through
I still have trouble
I trip and stumble
Trying to make sense of things sometimes
I look for reasons
But I don't need 'em
All I need is to look in your eyes
And I realize
Su ritmo es suave, la gente lo observa embelezada porque, aunque seguramente no saben lo que dice, la música también los está haciendo partícipes del momento. Pero la realidad es que Blaine no despega su mirada de mí cuando no mira el piano y mi corazón se acelera al pensar que una canción tan bonita ha sido escrita para mí.
Cause you're here with me
And nothing's ever gonna bring us down
Cause nothing, nothing, nothing can keep me from lovin' you
And you know it's true
It don't matter what'll come to be
You know our love is all we need
Our love is all we need to make it through
El final de la pieza llega y Blaine recibe su primera ovación por una de sus composiciones, realmente me encanta haber podido presenciar todo. Lo veo levantarse de su lugar con una sonrisa mientras da las gracias a los que le aplauden y poco a poco se acerca hacia nuestra mesa donde lo espero de pie. – ¿Te gustó? – Me pregunta en cuanto llega a mi lado y yo lo jalo en un abrazo.
– Estuviste increíble y creo que me llegó el mensaje. – Le hago saber antes de darle un beso que es totalmente correspondido.
– Me alegra que te haya gustado pero hay algo más que me gustaría decirte.
– ¿Qué cosa? – Pregunto confundido.
– Kurt, tú nunca estarás solo porque yo quiero estar siempre a tu lado, no importa si hay problemas o si no los hay. Después de lo que acabamos de vivir en serio me interesa que te quede muy claro que estoy hablando en serio, porque es cierto que en estos años he estado cumpliendo algunos de mis sueños pero amor, tú jamás serás un estorbo en mi vida porque tú eres el sueño más importante para mí ahora. – Dice seriamente y hace una pausa para continuar. – No me veo actuando, cantando, componiendo o viviendo sin ti a mi lado.
– Blaine… – Balbuceo con el corazón a mil por hora por lo que creo que voy a escuchar.
– Quizá me precipite un poco y tenga que esperar para escuchar la respuesta que quiero pero después de darle tantas vueltas en la última hora, quiero arriesgarme en este momento. – Dice nervioso mientras busca algo en su bolsillo y veo que saca una pequeña cajita con la orilla dorada. – Kurt Hummel, quiero preguntarte justo aquí en la ciudad donde nos encontramos por primera vez, ¿quisieras casarte conmigo? – Dice finalmente dejando al descubierto su contenido y siento que me falta el aire.
Todos en el café nos están observando y sin querer noto que Elliot está grabando pero realmente no me importan todos ellos, me importa el hombre que tengo enfrente arrodillado esperando una respuesta y si mi corazón pudiera hablar ya se la hubiera dado. – Quizá también me precipite un poco pero sí, quiero casarme contigo. – Digo después de un rato y en un abrir y cerrar de ojos el anillo ya se encuentra en su lugar mientras todos nos aplauden y felicitan desde sus mesas.
– ¡Hey, chicos! Saluden por favor… – Dice Elliot enseñándonos su Tablet y veo a Niff, Rachel y Cooper con lágrimas en los ojos.
– ¿Ustedes sabían de esto? – Tengo que preguntar.
– No, pero esperábamos que pasara pronto y gracias al cielo Elliot estaba ahí. ¡Felicidades! – Dice mi mejor amiga al borde de las lágrimas.
– ¡Ya queremos tenerlos cerca para abrazarlos Klaine! – Grita Jeff emocionado.
– Sabía que terminarías poniéndonos uno de tus sobrenombres. – Comenta mi prometido sin sonar a queja.
– Nadie se salva Blainey, ya les tocaba. – Le recuerda Nick y todos reímos. – Felicidades amigos. – Agrega emocionado.
– Pero no seas tímido cuñado muéstranos ese anillo porque todos queremos verlo de cerca. – Pide Cooper haciendo que una sensación extraña pero agradable aparezca en mi estómago.
– Sí, queremos saber cuán tacaño fue Blaine contigo. – Se escucha una voz más y el joven Smythe entra en escena.
– Hola para ti también Seb. – Lo saluda Blaine.
– No, ya en serio felicidades chicos y ya que Sebby y yo también estamos camino al altar… – Dice mi cuñado haciendo una pausa. – ¿No les gustaría hacer una boda doble? – Suelta por fin.
– ¡Sí, sí, sí, sí, sí! – Se escucha de parte de Jeff y Rachel pero Sebastian nos mira fijamente.
– Creo que ninguno de esos fue de ustedes. – Dice con seguridad.
– ¿No te molesta Sebastian? – Tengo que preguntar.
– No, ¿por qué? Cada quien tiene a su Anderson y pronto compartiremos apellido, yo diría que vamos a ser más que familia. – Responde divertido y puedo ver que su sonrisa es auténtica.
– ¿Tú qué dices? – Le pregunto a Blaine.
– La decisión es tuya amor. – Dice antes de darme un beso rápido y sé que eso es un sí.
– Tomaré eso como un sí. – Sentencia Sebastian como leyéndome la mente pero no agrego nada todavía.
– Amor… – Lo reprende su prometido.
– Está bien, ¿qué dices Kurt? – Me pregunta el ojiverde.
– Pues si a ti no te molesta a mí mucho menos, que sea una boda doble. – Digo finalmente y de pronto todos empiezan a hablar.
– ¡Sí, sí, sí! Tenemos que preparar… – Comienzan a decir en forma de lista pero Blaine y yo nos separamos un poco del bullicio.
– Respecto a lo que dijo Seb del apellido preferiría que… – Empieza a decir mi prometido.
– Conservemos ambos apellidos. – Terminamos ambos al mismo tiempo y él ríe.
– Sabía que estaríamos de acuerdo en eso también. – Le hago saber divertido mientras siento sus brazos alrededor de mí.
– Muero por que llegue el día en que pueda llamarte Kurt Anderson-Hummel. – Lo escucho decir emocionado y se me eriza la piel.
– Suena demasiado bien. – Es lo último que digo mientras ambos nos unimos en otro cálido beso ignorando el montón de voces que intentan organizar lo que han llamado la boda del siglo.
La realidad es que a estas alturas no me importa si nos casamos en el salón de la fama o en un jardín, lo único que quiero es que se haga oficial que Blaine y yo vamos a compartir el resto de nuestras vidas juntos sin importar lo que se nos ponga en frente.
Et voilà. Les dije que era el último drama y así fue.
Había mencionado que sólo habría un capítulo más pero por comodidad terminé dividiéndolo en estos dos últimos. Ahora sí, sólo queda esperar el capítulo final con boda doble. Ojalá les haya gustado y los leo en cuanto pueda con mi despedida de esta historia.
¡Un abrazo! ;)
