Connor POV
Todos estos días me había reunido con Sasha. Todo era como lo había soñado desde siempre, no podía pedir nada más ni ser más feliz. Pero… Lo único que no me gustaba era que Sasha continuara ocultando nuestra relación. Porque, ¿quién más lo sabía además de Melly? Nadie… Y eso no me gustaba. Cuando me había imaginado un noviazgo con Sasha, no me imaginaba secretos, mentiras.
Cada noche me devanaba los sesos intentando comprender cuál era ese trato, ese pacto que tenían Sasha y Sophie hace años. Yo jamás me había enterado de algo así, y por cómo me había hablado Sasha del asunto, entendí que nadie más sabía acerca de este pacto que tenía. ¿Qué tenía que ver el trato que tenían Sasha y Sophie con nuestra relación, que tenía que permanecer oculta? No lo podía entender, simplemente no tenía sentido.
Sasha siempre había sido muy misteriosa, de eso no tenía porqué sorprenderme a estas alturas de mi vida. Pero en esta situación, mi curiosidad se elevaba hasta los límites más altos…
Mientras tanto, Daisy había planeado una venganza en contra de Sophie y Gaspar. Daisy no volvería a ser parte de ese grupo, ya que se autoexiliaba, según ella porque era más digno. Tal vez yo podía coincidir en esa forma de pensar de salirse de ese grupo de amigas tan extraño, pero de todas maneras, todo lo que dijera Daisy sonaba infantil.
La venganza hacia Gaspar que había planificado Daisy era mucho mayor. Sólo consistía en que Gaspar nos descubriera en alguna situación comprometedora para que se sintiera traicionado. ¿Tomados de la mano tal vez? Ahí lo veríamos. Yo aún no podía entender cómo me había dejado por convencer finalmente de ser parte de este plan, pero volvía a recordar la razón; darle su merecido a Gaspar. Porque lo que él había hecho había sido terrible, pero… Yo no tenía que meterme en sus asuntos, ¿o sí? Yo era su hermano, así que yo tendría que hacerlo recapacitar.
Por suerte, Sasha jamás se enteraría de esto, y eso era lo más importante. Para hacer la venganza de Daisy por una vez por todas, nos juntamos los dos cerca de la casa de Sophie. Según teníamos entendido, Gaspar iría a visitarla, así que sería inevitable que se encontrara con nosotros –¡Ahí, viene, lo veo! ¡Recuerda Connor, tiene que salir natural!
-No puedo –dije sintiendo culpa instantáneamente.
-¡Por favor, si estás soltero! ¡Sólo piensa que soy Sasha! ¡Vamos, apresúrate! –Gritó y entré en acción. Debía relajarme, sólo debía imaginar que era Sasha, así que obviamente no lo tomé las manos. Yo jamás había besado a Sasha, ni siquiera desde que estábamos saliendo. Así que aproveché de sentir cómo sería.
El beso con Daisy sí que había sido extraño, era como besar a una prima o a una hermana. Sentí asco, mucho, pero tuve que fingir. Pensar en Sasha no me ayudaba, sólo me hacía sentir peor con lo que estaba haciendo… Esperé a que Gaspar llegara de una vez, y que no se enfadara conmigo.
-¡¿Pero qué…?! –Escuché la voz de mi gemelo, consternado, por lo que me di la vuelta para verlo– Connor, Daisy… ¿Ustedes? ¡¿Qué…?!
-¡Eso te pasa cuando no cuidas lo tuyo, Gaspar! ¿Vámonos, Connor lindo?
Oh, esto ya se nos había escapado de las manos. Yo ya no quería seguir continuando con la farsa, pero tampoco quería quedarme ahí, así que descaradamente me fui con Daisy, evitando mirar a Gaspar a los ojos. Antes sentía vergüenza por él, ahora yo sentía vergüenza por mí mismo. En cuanto nos volteamos para alejarnos Daisy y yo, vi a Sasha a la distancia de una cuadra, mirándonos fijamente.
-¿Qué hace ella aquí? –Pregunté asustado, viendo cómo Sasha se alejaba aún más, corriendo. Ahora sí que lo había arruinado todo.
-No tengo la menor idea –contestó Daisy sin preocuparse de cómo estaría su amiga con lo que habíamos hecho, sino que feliz por su triunfo. ¡¿Es que estas tres chicas eran amigas o no?! Porque al menos no lo parecían–. En fin, vámonos.
-Okay… –Respondí inseguramente, recién percatándome que Gaspar seguía ahí, molesto con nosotros, lanzando monosílabos al azar sin coherencia alguna. Avanzamos aparentando tranquilidad un par de cuadras más adelante, y cuando me percaté que Gaspar ya no estaba viéndonos, me separé inmediatamente de Daisy, dispuesto a ir a buscar a Sasha– ¿Sabes? Sabía que esto no iba a ser fácil, que traería consecuencias. Tal vez ahora mi hermano me esté odiando y no pueda perdonarme, y ahora por culpa de esto tengo problemas con Sasha…
-¿Problemas con Sasha? –Dijo Daisy, riéndose de mí, haciendo elevar mi histeria– Mira, no tengo idea porqué estaba tan triste, pero te aseguro que no era por ti. ¡Si ustedes no son nada, no te pases películas con ella!
-¡Pues, sí éramos algo! –Grité, dejando asomar mi lado agresivo– Éramos algo Sasha y yo, antes que se me ocurriera entrometerme en esta estúpida venganza. Si necesitas ayuda, llama a alguien más. Yo ya no estoy para estos juegos.
Me alejé sin poder resistir más quedarme ahí. Todo se había arruinado ahora. Había engañado a la chica con la que había soñado estar toda mi vida, todo para ayudar a una muchacha a vengarse de mi hermano. Tendría que resolver las cosas inmediatamente. Primero, iría a buscar a Sasha para explicarle todo. En realidad, no esperaba a que me perdonara ni que me entendiera, pero tenía que hacer algo. Y después, oh, no sabía cómo iba a volver a casa si es que Gaspar me esperaba ahí. Tal vez él y Daisy ya no eran nada, pero a él le había dolido esa traición, de Daisy y mía.
De todos modos, de lo único que yo estaba seguro era que el error que acababa de cometer era enorme.
Carl POV
-¿Y qué opinas de esto, hijo? –Dijo Padre, en la silla que estaba al lado– ¿Esto no es vida a caso?
-Vaya que lo es.
Padre y yo nos habíamos puesto de a cuerdo en algo; necesitábamos vacaciones. Esta vez Padre dejó a cargo a alguien, no entendí bien quién, pero eso no importaba. Él y yo habíamos partido a vacacionar por un par de días a la playa, donde teníamos una casita pequeña a la que no íbamos hace años. Ese viaje nos había ayudado para relajarnos, cambiar el switch, mantener la cabeza fría. El viaje me había ayudado mucho en verdad, pero cuando llegó la última fecha de esas cortas vacaciones, me di cuenta que no estaba preparado para volver al mundo real.
Estábamos descansando en ese preciso instante, tomando sol, disfrutando del último día de relajación. Esa misma tarde volveríamos a la ciudad y a nuestros problemas. Era por eso que nos estábamos dedicando al ocio solamente.
Pero en realidad, este viaje no me había ayudado del todo. Tal vez la convivencia con Padre se hacía más fácil, pero no podía parar de pensar en Melissa. Por las noches yo era capaz de ponerme a lloriquear, pensando que ella me había olvidado tan fácilmente. Por suerte, Padre no se daba cuenta de mi tristeza. Me consideraba a mí mismo un melodramático, incluso neurótico en ocasiones como éstas, pero me era imposible tener un aspecto parco. Las cosas por las que estaba pasando eran fuertes, y no sabía cómo controlarme.
Pero al menos estas pequeñas vacaciones me habían servido para estrechar mi relación con papá. Aunque sólo habláramos de nimiedades continuamente, eso de todos modos me servía para distraerme un buen rato. Pero cuando llegaba la noche…
Tampoco podía dejar de pensar en lo que había sucedido con Gretel. No era que sintiera lástima por ella, eso no, nunca. Es más, la encontraba una chiquilla demasiado estúpida para fijarse en mí, y una aprovechadora, traicionando a Melissa. Pero aún así, me imaginaba cómo estaría, ya que no hablaba con ella hacía tanto tiempo…
Aunque comparativamente, pensaba más en Trudy que en Gretel. Esa mujer, a pesar de ser una completa extraña y una maniática, había hecho que le tomara cariño. Poco, pero algo. Era curioso cómo se podía extrañar a una desconocida, su sarcasmo, su rudeza, su seguridad… Pero desde el suceso con el sirviente, nunca más había establecido contacto con ella. Y jamás la pude conocer en persona, lo que era lo más curioso. Tal vez podría dedicarme a buscarla, ya que necesitaba a alguien en quien apoyarme. Melissa se había ido y me había traicionado. Gretel hizo lo mismo aunque no quería volver a verla; era una arrastrada. Pero Trudy…
Obviamente no le había contado nada a Padre del tema. Yo sabía que él querría que yo siguiera con Melissa, aunque él no sabía nada de la llamada telefónica, no sabía que Melissa estaba disfrutando a lo grande quién sabe dónde, quién sabe con quién. Yo estaba completamente seguro que Padre querría que yo me aferrara a Melissa para mantener inocencia y preocupación ante los medios, así que no tenía por qué nublarle la cabeza con asuntos sin importancia.
Nos levantamos de nuestras respectivas sillas e hicimos las maletas rápidamente. Un chofer nos vino a buscar, y el viaje de vuelta fue tranquilo. Poco a poco, mientras nos acercábamos a la ciudad se podían oír más los ruidos de la civilización. Poco a poco, me di cuenta cómo nuestra limosina se veía rodeada de motos y otros autos, todos de color metálico.
-Un rey y su descendencia no pueden viajar por ahí sin escolta, hijo. ¿Te agrada esa sensación de saber que estás protegido?
Dudé en un instante, y me moví un poco en mi asiento, aunque finalmente respondí –En realidad creo que… Sí. Antes no me gustaba mucho porque me hacía sentir, acosado…
Ante mi respuesta, Padre se echó a reír. Era su misma risa de siempre, esa que tenía un toque malvado y diabólico, pero esta vez esa risa tuvo un significado diferente para mí. Esa risa no era de burla –Qué curioso, jamás me lo había preguntado así. Pues, los policías están para evitar que nosotros seamos acosados por la gente que no queremos.
Producto de esa confianza, pensé en la misión que yo tenía hacía más de medio año; hacer desistir a Padre del ataque a Gryden. Se me había olvidado por completo, ya que si traía de vuelta a Melissa nada sería como antes. Pero, si es que lo intentaba, tal vez ella volvería a mí…
Me preparé. Desde ahora en adelante, sólo me dedicaría en convencer a Padre para que deje su ataque. Parecía difícil, más no imposible. Aunque, sería bueno tener a alguien que me ayudara…
Patrick POV
El dinero había empezado a hacernos falta, pero Francisco y yo aún no queríamos vender el collar. Pensamos que cuando pasara un año del robo sería mejor venderlo, aún podrían estar buscándolo con demasiada insistencia. Entonces, para recaudar el dinero, tuve que trabajar más seguido.
Últimamente ya estaba asaltando a dos personas diarias; normalmente eran sólo dos a la semana. Estábamos pasando por una crisis económica. No era la primera vez que nos ocurría por lo que no debíamos caer en pánico, pero tampoco podíamos permitirnos seguir perdiendo.
Mi última víctima del día fue una clienta de la tienda de Mike. Yo jamás había robado dentro de una tienda, y como Mike era mi amigo, no le robé nada a él. Pero como los clientes de Mike no eran mis amigos, decidí aprovecharme cuando una rubia se acercó a la caja registradora con una chaqueta deportiva en la mano.
-Hola, me llevo esto –le dijo a Mike sonriente, y luego me dio un guiño, yo estaba al lado de Mike– ¿Y tú trabajas aquí?
-No, soy un amigo –contesté indicando a Mike que estaba buscando el precio de la chaqueta, en vano.
-Yo me llamo Stacey, y estoy soltera –dijo sonriente, pestañeando muchas veces.
-Lo siento, ¿tienes basura en los ojos? –Esta situación era tan sosa que preferí fingir estupidez. En cuanto hice mi pregunta, ella negó con la cabeza– Ah, pues yo no estoy soltero, estoy en una relación con alguien muy especial.
La chica, resignada, dejó de hablarme y se dedicó a ayudar a Mike a buscar el precio de la chaqueta, que aún no encontraba. Todo pasó de un momento a otro, tomé algo de dinero de la billetera que Stacey había dejado en el mostrador, vaya ingenua. Y también en ese momento apareció Maca de la bodega, molesta. Había escuchado la pequeña conversación –Y tú, ¿quién te crees que eres? Este chico está ocupado, está saliendo con mi amiga.
-¡Ay, no seas tan amargada, plana! ¿Por qué los defiendes? Tú no debes saber nada de amor o de flirtear. Mírate, nadie debe quererte. Apresúrate cajero, quiero mi chaqueta –ayudó rápidamente a Mike, pegó y se fue, cerrando la puerta de un golpe.
-Sé que ésta fue una situación incómoda –dije levantando discretamente los billetes para que sólo Mike y Maca los vieran, sonriendo–… Pero valió la pena.
-Sí, sí, muy gracioso –Dijo Maca, arrastrándome hacia la bodega de utilería. No era que no me simpatizara Maca, pero cada vez que tenía que hablar con alguien no era para dar una buena noticia, por lo que la seguí apenas, cauteloso. Maca cerró la puerta y respiró profundamente–. Tengo que hablar contigo algo que no te va a gustar.
-Dilo de una vez, para qué mantener el misterio –dije intentando mantener serenidad, sentándome en un par de cajas.
-Tal vez tuve que decírtelo hace mucho tiempo, pero no me atrevía a decirlo. Digo, no quiero hacerte daño… –titubeó.
-¿Podrías ser un poco más clara, por favor? –Pregunté torciendo mis manos como loco, nervioso de la situación. ¿Qué había sucedido ahora?
-Lo que pasó afuera con esa chica… Me conmovió de verdad. Se nota que tú de verdad quieres a Melly… Cualquier idiota hubiera negado a su novia.
-Por favor, sólo dije la verdad.
-Y es por eso que tengo que decirte la verdad ahora. Mira… Se nota que tú quieres de verdad a Melly. Pero, ¿tú crees que ella también siente lo mismo? ¡No te levantes, esto es algo serio! Mira, no sabes cuánto me duele tener que ser yo la que te esté diciendo esto. Pero en el campamento, nosotras dos hicimos un plan… Creo que ya habrás sabido algo de eso.
Pensé que todo lo malo del campamento se había superado, no teníamos por qué volver a abrir heridas que no habían cicatrizado del todo. Maca empezó a hablar de un registro en video que tenían del plan, siempre disculpándose de decirme esto. Maca admitía que ella había sido parte del plan, pero dijo que se sentía valiente por contar por fin la verdad. Después, ella me mostró un par de videos, donde Maca proponía incluirme en su plan para sacarle celos a Chester. En todos Melly salía negando vagamente esa idea, y también se cubría el rostro.
-Sé que aquí no tengo mucha información –dijo Maca, guardando la cámara– porque no grabé cuando Melly aceptó usarte, se había llenado la memoria de mi grabadora. Pero lamentablemente, finalmente se decidió por usarte. Sé que eso fue más idea mía, y estoy arrepentida de eso. Es por eso que quería que supieras la verdad. En todo caso, ella no te había dicho que tú ibas a ser parte del plan, ¿o sí? ¿Ella confió en ti? Porque parece que tú confiaste demasiado en ella.
