muchísimas gracias por sus comentarios, me alegra que os haya gustado el capítulo, y espero que este nuevo que pongo tambien os guste y que dejéis más comentarios, jeje :-P
Saludosss
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CAPÍTULO 37
- ¿Es que no piensas decir nada? – le preguntó Booth, ya un poco incómodo por aquel silencio que empezaba a prolongarse demasiado.
Temperance por fin reaccionó, pero no dijo nada. En ese momento las palabras le parecieron banales, así de decidió actuar. Por una vez en su vida, Temperance dejó completamente a un lado su parte más racional y actuó según le dictaba el corazón.
Con todas sus fuerzas corrió hacia Booth y ya cuando estaba frente a él se aferró a su cuello y lo besó desesperada y apasionadamente, plasmando en ese beso todos los sentimientos y emociones reprimidos durante esos tres años que llevaban trabajando juntos.
Booth, en un principio sorprendido por la reacción de su adorada Huesos, tras unas milésimas de segundo reaccionó y correspondió al beso con la misma intensidad que ella al tiempo que la abrazaba. Sin duda alguna aquella era la mejor respuesta que ella podía darle, las palabras quedaban vacías de cualquier significado en comparación con aquel beso.
Y allí, en medio del bosque y bajo la fuerte lluvia, dos enamorados fundían cada uno sus labios con los del otro, liberando un amor que llevaban conteniendo demasiado tiempo.
- Yo también te quiero, Booth – dijo Brennan cuando la falta de oxígeno en sus pulmones la obligó a separar sus labios momentáneamente de los del agente para recuperar un poco el aliento -. Yo tampoco he podido dejar de pensar en ti, deseaba a cada minuto que te hubieras venido aquí conmigo – continuaba abrazada a su cuello y mirándole fijamente a los ojos.
- Bueno, ya estoy aquí, y no te dejaré nunca más – le dijo Booth y volvió a besarla con pasión.
Booth y Brennan siguieron abrazados y besándose durante unos minutos más, empapándose bajo la lluvia, pero eso no les importaba en absoluto. A cada beso que se daban aumentaba más y más la pasión, y los dos se sentían la preparados para dar el siguiente paso.
- ¿Qué te parece… (beso) si… (beso) vamos… (beso) al hotel… (beso), a mi habitación… (beso)? – le propuso Temperance sin dejar de mirarlo a los ojos amorosamente.
- Eso es una gran idea – le respondió él sonriendo.
Los dos enamorados comenzaron a correr por el bosque camino al hotel, sonrientes y cogidos de la mano durante todo el camino. Ambos llevaban esperando ese momento mucho tiempo, y no estaban dispuestos a separarse jamás.
En pocos minutos llegaron al hotel y subieron rápidamente las escaleras hasta el tercer piso, donde estaban las habitaciones de ambos. Ya delante de la puerta de la habitación de Temperance, ella intentaba abrir la puerta mientras Booth, detrás suya, rodeaba con sus brazos su cintura y recorría con besos su cuello.
- Booth, por favor – le suplicaba rendida ante las irresistibles caricias del agente – déjame abrir la puerta.
Pero Booth hizo oídos sordos a la petición de su amada y siguió besándole el cuello sensualmente, subiendo hasta la oreja y susurrándole un dulce "Te amo".
Tras hacer un enorme esfuerzo por concentrarse en buscar en sus bolsillos la tarjeta-llave de la habitación, Brennan la consiguió, abrió como loca la puerta de la misma y jaló a Booth por la camiseta hacia el interior. Una vez dentro y con la puerta cerrada, Temperance desató toda la pasión que llevaba conteniendo desde que dejaron de besarse en el bosque para volver al hotel.
Desesperadamente se abalanzó sobre el agente besándolo con pasión, mientras con sus manos se apuraba a quitarle la camiseta empapada.
Booth se dejó hacer mientras seguía sin apartar sus labios del cuello de Temperance, haciéndola enloquecer con cada beso que le daba.
- ¿Estás segura de que quieres hacerlo? – susurró Booth – No quiero que te sientas obligada…
- Shhh – le dijo ella y lo calló con un beso – Nunca he estado tan segura de nada en mi vida.
- Yo tampoco – sonrió Booth y continuó besándola.
- Te amo Booth – le confesó rendida ante sus encantos.
- Yo también te amo Temperance.
Poco a poco y de camino a la cama los dos amantes fueron despojándose de la ropa que llevaban, y ya desnudos sobre la misma dieron rienda suelta durante horas a todos los sentimientos y la pasión que llevaban aguantando desde el día que se conocieron hacía poco más de tres años. Sólo entonces Brennan pudo comprobar en primera persona cuánta razón tenía Booth cuando aquella noche en el Dinner le dijo que al hacer el amor dos cuerpos se funden en uno, como un milagro.
Unas horas después los dos quedaron exhaustos y abrazados en la cama. Brennan rodeaba con uno de sus brazos el torso de Booth, y apoyaba la cabeza contra su pecho, pudiendo sentir y escuchar con toda claridad los latidos de su corazón. Él tenía un brazo sobre los hombros de ella, mientras aspiraba el agradable aroma de su cabello.
- Te quiero – le dijo Booth y le dio un beso en la frente.
- Y yo a ti – le sonrió mientras lo miraba a los ojos y luego le dio un beso en los labios -. Nunca en mi vida he sido tan feliz como lo soy ahora a tu lado.
- Bueno, pues vete acostumbrando porque siempre estaré aquí. Con lo que me ha costado tenerte ni loco pienso dejarte escapar – le dijo estrechándola entre sus brazos.
- Oye, no hables de mí como si fuera de tu propiedad – bromeó Temperance.
- Es que sí que eres mía, solamente mía, ahora y siempre – la volvió a besar -. Y te adoro.
De pronto Booth empezó a cantar un fragmento de una conocida canción, entonando su voz como si se tratase de un tenor:
"Adoro la forma en que sonríes
El modo en que a veces me riñes
Adoro la seda de tus manos
Los besos que nos damos
Los adoro vida mía"
- ¡Booth! – le reprendió ligeramente Brennan - ¡Te va a oír todo el hotel!
- Bueno, ¿y qué importa? – dijo él - ¡Que se enteren todos DE QUE TE AMO! – gritó esta vez más fuerte.
- ¡Booth! – dijo Brennan bastante cortada y con las mejillas enrojecidas por la vergüenza.
- Oye Huesos, tengo que preguntarte algo.
