Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, aquí pasando a dejar la viñeta del día, espero que sea de su agrado, gracias por todo.


Viñeta 38: Su Lugar.

Caminó de un lado a otro, intentando contener su furia, aguardé paciente, observándola preocupado, esta vez, en serio que no quería arruinar las cosas, su amistad era lo único que tenía de ella, y no quería perderla de esa forma que quedaba.

Su mirada me fulminó, pero no dije nada, me encogí de hombros en disculpa, ella se lanzó contra mí, así que no me quedó más que rodear su cintura y quejarme por el golpe de mi espalda contra la barda.

—Te odio, Ted Lupin –me sonrió.

—Si lo dices así, con esa sonrisa y el brillo en tus ojos, no podré creerlo, pero incluso si es lo que dirás, me harás feliz.

—Me encantas –admitió acariciando mi mejilla –eres el único que me hace enfadar, y me encanta que me hagas enfadar –sonrió y se alejó.

—Me gusta tener privilegios, dime que soy tu mejor amigo.

—Lo siento, esa es Steph.

—Bueno, ella puede ser tu mejor amiga chica, yo tu mejor amigo hombre.

—No tengo amigos hombres, eso es cierta desventaja para los demás.

—Así que soy el único en tu lista de amigos –ella sonrió ante mi dicha.

—Tal vez en Argentina haga más –me guiñó un ojo.

—Aprovecharé el tiempo en ese caso, para hacer inolvidable esto, y así, ninguno pueda robarme tu cariño.

—Eso no pasará, mientras tanto, le hablaré a James y a Albus, para que nos ayuden.

—insisto que no vendrán, no me hablan.

Esta vez será diferente, porque seré yo quien les pida el favor.

Tengo que admitir que a veces subestimo a Lily y su habilidad de persuasión para con los hombres en general, al crecer entre tantos, posiblemente adquirió armas para convencerlos, así que no me sorprendió cuando volví con comida y bebidas encontrar a sus hermanos ahí.

—Hola –intenté saludar lo más normal y cordial que pudiera.

—Pueden golpearlo ahora –informó Lily seria y fue hasta uno de los muebles acomodados como ella había pedido.

Observé a los dos Potter caminar hasta mí, para que terminaran pasando sus brazos sobre mis hombros.

—Tienes un buen lugar aquí ¿piensas usarlo para acostarte con Lily? –cuestionó James enfadado.

—Tu hermana y yo sólo somos amigos.

—Te mandó a la Friendzone, que espantoso será eso –se burló Albus.

—Si no van a golpearlo físicamente, no lo hagan emocionalmente –los reprendió.

—Es…

—No –los regañó –al final el ojo morado desaparecerá, pero las palabras jamás, a menos que pierda la memoria –sonrió.

—Vamos a hablar con papá a tu beneficio –admitió James –pero sólo porque si no lo hacemos, no te dejará entrar al lugar del evento.

—Gracias.

—Como un buen perdedor, verás a la mujer que amas, casarse con otro.

Observé a otro lado, sus comentarios sin duda no los estaban escupiendo en broma.

—James Sirius Potter –bufó Lily –que te quede claro que en ningún momento Ted me obligó a acostarme con él, fue decisión propia e incluso, fui yo quien lo sedujo, no al revés.

—Lily –contestó en tono de amenaza James.

—Dijiste que te comportarías con Ted, así que si no te comportas, te describiré cada segundo, mientras Ed me tocaba –se acercó a él –es más, le diré que hagamos una demostración para ti.

—Dijiste que dejarías esos comentarios fuera –reprochó.

—Bien, pues entonces compórtate y ayuda con los muebles.

La tarde fue tranquila, la mala vibra se había terminado de evaporar, James y Albus se habían ido porque uno tenía trabajo y el otro cosas que ver para su boda, así que a pesar de que insistieron en llevarse a Lily, ella se negó.

—Sólo nos falta tu habitación –sonrió mientras se sentaba en los periódicos del piso.

—No sé si te diste cuenta, pero la sala está libre –sonreí.

—Ya lo sé, pero estoy sucia y no es el chiste ¿verdad?

—No me importa –admití encogiéndome de hombros.

—Tocan, tu primera visita oficial –sonrió emocionada.

Caminé hasta la puerta, el rostro de Isa apareció de inmediato, justo a quien no quería, le sonreí incómodo y ella entró.

—Oh, Lily –saludó –creo que no tendremos privacidad hoy –limpió mi mejilla.

—Sí, es que… -me rasqué el cuello, la intimidad siempre era para hablar de Lily, y no para otra cosa.

—No sabía que vendrías –informó Lily –me iré, nos veremos después.

—Mañana…

—En realidad tengo cosas que hacer, dije que te ayudaría con el jardín, pero… tal vez ya no tenga tiempo, pero te recomendaré buenas plantas y…

—No –soltó Isabela –no habrá jardín, nadie le prestará atención a esas plantas y terminarán muertas, marchitas, porque se verán bonitas, pero no son capaces de sobrevivir mucho, sin que alguien no les haga caso.

—Cierto –me observó.

—Isabela se irá –le dije –lo que ella y yo tenemos que tratar será después –informé.

—Ted –se quejó, así que voltee a verla –lo siento, pero Lily y yo tenemos cosas que hacer.

—Es una mujer comprometida ¿se revolcarán hasta que ella se case?

—Lo que haga con Lily no es tu asunto, ni de nadie, sólo de ella y mío, así que te pido que te marches.

—Bien.

Suspiré aliviado, lo que menos quería era una discusión, antes hubiese dejado que Lily se marchara, no era mi novia, ni mi pareja, ni nada, pero había algo que quería que Lily comprendiera, que siempre la iba a preferir sobre cualquier persona, y que le daría su lugar ante todos, como amiga, como novia, como pareja, como conocida, como lo que ella me dejara ser.

—No quiero ocasionarte problemas –me observó.

—Ningún problema, y no iba a dejar que te hablara así, así que bien, ve haciendo una lista, haré ese jardín, así tenga que llamarte todos los días hasta Argentina para preguntarte si tengo o no que echarle agua al cactus.

—No iba a recomendarte uno –rió divertida.

—Quiero un cactus –avancé hasta ella y besé su mejilla –perdón por el mal rato –repetí.

—No te preocupes, Ted, no es tu culpa ser atractivo y que todas te acosen.