Viene la cena de fin de año y Rea no encontró mejor idea que invitar a Thanatos para que fuera con ella, quien acepta no más porque no pudo decirle que no. Y mientras la muerte se angustia por culpa de la corbata y su atuendo, descubre que al ver a Rea, sus inseguridades y timideces se evaporan como humo.


HOLA A TODOS. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon, o si tienen dudas, revisen la línea temporal que Ekléctica tiene en su perfil.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que me instaron e incentivaron a escribir, y animaron cuando me encontraba en atolladeros. De no ser por ellas, me habría tardado más.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki; el omake "Lo que Sueño de ti", "La Familia" y la adorable miniserie "Futuro" de Ekléctica. Especialmente recomiendo la lectura de "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

"Saint Seiya", la trama y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy sacando beneficio económico de este escrito: nada más hago esto para relajarme y entretener a mi imaginación, eso es todo.


ADVERTENCIA

¡No apto para diabéticos!

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.

No intenten nada de esto en casa, por favor.


"Colección de los Omakes Perdidos"
Omakes de las Cosas Cotidianas: Thanatos y Rea Laurens.

Cena de Final de Año.

Hospital de Atenas. Grecia.

20 de diciembre. 20:10 horas.

Definitivamente no le gustaba ponerse esas cosas encima. Las corbatas eran cosa salida de algún más allá extranjero que para él no tenía sentido. Thanatos estaba en su oficina, viéndose en el reflejo de la pantalla del computador, con una expresión compungida, mientras intentaba hacer que el nudo de la corbata se viera medio decente. ¿Por qué no le resultaba? Había visto cientos de tutoriales en internet sobre como hacer nudos, pero no le resultaban.

¡¿Cuál era su maldito problema?! Hasta un mortal podía hacer un nudo, ¿por qué no le resultaba? Suspiró y se gruñó a sí mismo, inflando sus cachetes. Lo que se estaba amarrando al cuello parecía cualquier cosa, menos una corbata, y eso que era una de las caras. En serio, prefería vestirse con sus túnicas: eran más elegantes y las lucía mejor. Miró su atuendo.

Cierto, nunca ponía mucha atención a las ropas que se ponía cuando estaba bajo su persona de Giannis, y sinceramente le daba lo mismo no saber combinar las ropas, pero en esta ocasión hasta él se daba cuenta que estaba desaliñado. Pero por más esfuerzos que puso en su apariencia… no se sentía cómodo.

Lindo. ¡A su edad y no sabía vestirse bien!

¡Qué Vergüenza!

Miró de reojo a su derecha. Sobre su escritorio había una única rosa roja lista para ser entregada a su destinataria final. Estaba mientras tanto en un florero con agua (para que no perdiera el frescor), envuelta con especial primor con un pañuelo de seda blanco asegurado por una cinta de color verde oscuro. La flor era perfecta… según Afro de Piscis, a quien se la había comprado, era una de sus mejores rosas. Suspiró apenado y volvió a verse en el reflejo.

Era importante para él lucir bien, aunque fuera esa vez. No tenía ningún motivo en especial, solo… solo quería verse bien y no lo había logrado.

Esa noche había una cena de fin de año para los funcionarios del hospital… para quienes no estuvieran de turno ese día, claro. Se iba a celebrar en un restaurant cercano al que bien se podía llegar a pie sin problemas. No digamos que era una gala, pero sí era un evento formal y tenía que ir más arreglado que de costumbre. Tampoco le gustaban esos eventos, y de verdad era la primera vez a la que iba: Rea le había pedido que fuera con ella y no pudo decirle que no. ¡Nunca le podía decir que no! Ni siquiera se resistió. Como si fuera un púber descerebrado, le sonrió como idiota y le dijo que sí, y antes de darse cuenta se había visto metido en un lío. ¡Nunca había ido a un evento así! Ni siquiera estaba al tanto de las formalidades apropiadas, por lo que tuvo que hacer una rápida investigación para saber qué debía hacer y como lucir y, bueno… ahí estaba…

Al menos su ropa era nueva, aunque no combinaba con nada (según él al menos). ¡Y la corbata! Suponía que era lo único estiloso que llevaba encima, por más que no pudiera hacer el maldito nudo.

Nix se la había regalado la noche anterior…

Hizo un puchero.


Flashback

Giudecca. Habitaciones de Thanatos.

19 de diciembre. 21:16 horas.

"¡Thanatos! ¡¿En serio pretendes ir con estos trapos a esa cena que tienes mañana?!" Preguntó de pronto Nix, sorprendiéndolo. Thanatos quedó casi colgado de la lámpara, no esperaba que su madre se dejara caer.

"¡Mamá! ¡No hagas eso!" El dios de la muerte hizo un puchero. "Tampoco es la gran cosa, es solo una cena de camaradería para cerrar el año y ya."

"¡Ni que te fuera a matar del susto!" Nix tomó una raída corbata y se la puso en su nariz. "¡¿Qué se supone que es esto?!"

"¿Mi corbata?"

"¡NO! Esto no merece llamarse corbata, ¡es una blasfemia hecha tela! ¿No me dijiste ayer que ibas a ir con la hija de Kairós a esa cena?"

"Sí, pero no es una gala." Thanatos ladeó la cabeza, lleno de curiosidad. "¿Me estabas prestando atención?"

"¡Siempre le presto atención a mis hijos!" La diosa de la noche se palmeó la cara. "¡Dime que no irás con esta porquería!"

"Pues sí… es la única corbata que tengo y…"

"¡La que usas todos los días!" Exclamó Nix. Thanatos asintió seguro, sin saber qué tenía de malo. "¿En serio piensas ir luciendo esta cosa? Hijo… vas a ir con Rea Laurens. ¡Ten dignidad!"

"Sí… Este…" Thanatos se pasó una mano por la nuca, sin explicarse por qué estaba tan nervioso de pronto. "No le veo lo malo. Es solo una corbata y es la que tengo y… no sé con qué ir."

Nix suspiró enternecida. Todavía no conocía a la pequeña diosa que se había ganado el corazón de su tímido hijo, pero ya la quería montones. Cualquier chica capaz de hacer que el implacable dios de la muerte calma tuviera esas reacciones y le recordara que no era una roca insensible, tenía todo su aprecio. Aún no lograba que Thanatos se la presentara y llevaba poco más de una semana y media acosándolo para que lo hiciera. La muchacha le provocaba curiosidad de la buena y moría por conocerla. Algo había averiguado de ella: Chronos le contó sobre la muchacha y Kairós, muy a regañadientes, le explicó sus razones para mantenerla oculta. Solo le faltaba conocerla, pero quería que su hijo se la presentara.

Claro que se le estaba agotando la paciencia.

Hypnos y Pasitea hablaban bien de la chica y tanto Hades como Perséfone los apoyaban. Particular interés le había suscitado la opinión de Hades, el más implacable juez de carácter que conocía, quien había dicho de Rea que era enojona, mandona, capaz de impacientar a Thanatos hasta hacerle perder los estribos y retrucarle los argumentos sin problemas, pero muy dulce y gentil en el fondo.

Más la quería conocer. Nix se sopló el flequillo y quemó la corbata con una llamarada azul.

"Nunca más usarás esta corbata, ¡Ni para limpiar la platería sirve!" Hizo aparecer una elegante corbata de seda fina, del color de la noche. "Usarás esta. ¡Tienes que verte lindo! Y no quiero saber que usaste alguno de los andrajos con los que vas a trabajar: Mañana te compras un traje nuevo. ¡No te eduqué para que te vieras como esperpento junto a la chica que te gusta!"

"¡Mamá! ¡Entre Rea y yo no hay nada! Es solo una amiga… la estoy ayudando con esto del cosmo." Exclamó espantado. Nix le dio unas palmaditas en las mejillas.

"Sigue mintiéndote así, hijito." Le dijo con ternura. "¿Cuándo dijiste que me la vas a presentar?"

Fin del Flashback.


Thanatos suspiró. Finalmente le había hecho caso a su madre. Esa mañana incluso había salido con Hypnos, a comprarse un traje decente a un lugar que les recomendase Julián Solo. Obviamente las prendas le habían lucido mejor en tienda (en donde lo ayudaron a vestirse), que más que ponerse la ropa parecía que se la había tirado encima.

Estaba angustiado.

TOC. TOC.

"Adelante." Dijo sin muchas ganas.

"¿Giannis?"

Rea abrió la puerta y se asomó a la oficina, entrando segundos después, cerrando la puerta tras de sí. Thanatos rápidamente escondió la rosa tras la pantalla y se puso de pie, rojo como un pimiento. Sintió un vacío en su estómago y se estiró las ropas por inercia, más consciente que nunca de lo desaliñado que se veía.

¿En serio no podía ponerse sus túnicas?

¡Es que Rea se veía como salida del Olimpo! Preciosa, tenía un vestido color azul oscuro y estaba usando tacones. Se notaba a leguas que había pasado por la peluquería y olía rico. El corazón le dio veinte vuelcos felices y sonrió deslumbrado por la belleza que veía, más con esa sonrisa que tenía la mujer en sus labios.

"Estás preciosa." Comentó antes de poder detenerse. Thanatos carraspeó, rascándose la nuca al mismo tiempo. "Digo, con respeto. Nada más. No es acoso ni nada de eso. Yo… Luces muy bien."

No, Thanatos no prestó atención a la expresión de sorpresa que le puso Rea. La mujer carraspeó y disimuló su impresión con una sonrisa. El dios de la muerte se veía muy diferente, con un traje sencillo, pero elegante, color grafito oscuro, casi negro. Ya fuese porque no estaba usando esas horribles combinaciones de ropa o porque había puesto más esmero del normal, hasta sintió celos de lo que otras mujeres podrían decir del dios. Cierto, se notaba su poca experiencia con ropas de estilo mortal, le hacía falta una manita de gato: quizás arreglarle la camisa, indicarle que los pantalones iban más hacia la cintura (y no tan hacia las axilas), cosas así. Pero de que había perdido el aliento por instantes, lo había perdido.

"Gracias Giannis." Rea cerró la puerta de la oficina y se le acercó muy contenta. Dejó su bolso encima del escritorio y puso sus manos en sus caderas. "¡Mírate nada más! Luces muy bien."

"¿Quién yo?" Thanatos se revisó a sí mismo, aunque su baja autoestima no le permitió ver otra cosa que telas desarregladas. "No te hago justicia, Rea. No estoy acostumbrado a estas ropas y no me siento seguro."

Rea le sonrió y se le acercó con cautela. Por instinto le estiró la camisa con las manos y arregló un poco el saco, logrando que el dios aguantara la respiración y la timidez. Pudo oler su perfume y hasta se ruborizó un poco. La mujer tenía que reconocer que estaba muy nerviosa: a diferencia de Giannis, le gustaban las fiestas (aunque no ruidosas), pero nunca antes había invitado a un hombre a ir con ella ni se había esmerado tanto con su aspecto. Bueno, no digamos que Thanatos no estaba invitado, pero ese no era el punto.

"No digas tonteras, Thanatos, luces muy bien." Le dijo con cauta timidez. "Me dejaste sin aliento." Rea juntó las manos y retrocedió un paso para verlo mejor, sonriendo de nuevo al notar lo guapo que se veía, ladeando un tanto la cabeza. No lucía tan desaliñado como siempre.

"También tú a mí." Dijo Thanatos sin pensarlo.

Rea nunca supo qué pasó, fue tan solo un instante. Quizás hasta el mismo Thanatos no se había dado cuenta, pero hubo un momento, que apenas duró un segundo, en que la miró con honesto deseo. Esto lejos de ofenderla, hizo que se le subiera toda la sangre a la cara. ¡Vaya! Al fin y al cabo que todo su esfuerzo de la tarde se había visto recompensado. Ambos carraspearon al mismo tiempo.

"Bueno, supongo que yo estoy lista. Aún tenemos tiempo así que…"

"Yo no." Confesó Thanatos de pronto. Levantó la mano y mostró la corbata. "No logro hacer el nudo. ¿Crees que me vea muy mal si voy sin esto en el cuello."

"¿No sabes hacer nudos de corbata?"

"Sí… pero nunca me quedan bien."

La verdad decir que le quedaban mal hechos, era un eufemismo. Thanatos simplemente era un desastre con los nudos, no lograba hacerlos bien. Érebo, en algún momento de su vida, se había compadecido de él hacía muchos años e intentado enseñarle, pero nunca consiguió nada. Le daba un poco de vergüenza admitir su fallo ante Rea: se supone que un hombre debería saber esas cosas básicas.

Sin poner cara de nada, incluso sonrojándose, Rea tomó la corbata y la puso a un lado, sobre el escritorio. Se acercó a Thanatos y le levantó el cuello de la camisa, cerrando el último botón, que tenía abierto. Antes de que el dios pudiera preguntarle qué hacía, Rea tomó la corbata y le rodeó el cuello con ella, comenzando a hacer el nudo con bastante destreza. Thanatos simplemente se dejó mimar.

"Es una seda muy linda. Nunca había visto un color así."

"Yo sí. Es cosa que mires el color de la noche."

"¿Te la regaló tu mamá?" Preguntó Rea curiosa. Thanatos asintió con timidez.

"Sí. Me dijo que no me quería ver con trapos." Comentó sin mucho cuidado, algo afectado por la cercanía de Rea. "¿Quién te enseñó a hacer nudos de corbata?" Preguntó curioso.

"Mi papá me enseñó. No Kairós, sino mi papá."

"Tendré que agradecerle entonces, si lo vuelvo a ver."

Rea terminó de anudar y ajustar la corbata de Giannis, pero no quiso soltar la tela. La cercanía de Thanatos también la estaba afectando y no se quería alejar. Se quedaron unos instantes en silencio y solo levantó la mirada cuando notó que le tomaban las manos. Cuando fijó los ojos en los de la muerte, se dio el lujo de perderse unos instantes en ellos.

Nunca había estado tan cerca de Giannis, ni tan a gusto. En esos meses desde que descubriera su divinidad, y de que comenzaran a forjar esa amistad tan bizarra, Rea se había dado cuenta de muchas cosas a las que no quería ponerle nombre, por temor a arruinar lo que fuese que tenía con la muerte calma. Pero ahora que se fijaba no había vuelta que darle: amaba a Thanatos, tanto que hasta se le electrificaba el cabello y no sabía si ese martilleo que sentía en sus oídos era su corazón o el del dios.

Por instinto se empinó aún más sobre sus tacones, estirando el cuello.

Thanatos por su parte estaba en su paraíso personal, perdido irremediablemente en los ojos de Rea. No le quería soltar las manos, no la quería dejar ir nunca. En su vida se había sentido tan lozano, a salvo y seguro con una mujer cerca. A ratos le parecía que si tenía que compartir su vida con alguien, ese alguien sería Rea. Inspiró una buena bocanada de aire cuando notó que se le acercaba más, aspirando su perfume que se mezclaba con su olor personal. Le sujetó la mejilla y bajó el cuello.

Se besaron. Y eso fue el Elíseo personal de los dos.

Lanzaron la timidez y la inseguridad por la ventana.

"Te amo, Rea Laurens." Le confesó Thanatos cuando se separaron. Rea se tapó la cara unos instantes para volver a besarlo.

"Yo también, Giannis."

Se dieron un largo y sentido abrazo, disfrutando la presencia del otro. Hubieran seguido horas en esa pose si no hubieran escuchado un estruendo notable desde los ascensores.

"¿Qué fue eso?"

"Esos ascensores… llevan semanas fallando." Comentó Giannis perplejo. "Supongo que tendremos que usar las escaleras."

"Mejor, más seguro."

Nerviosa, Rea tomó su bolso y se lo colgó. Notó enseguida que Thanatos le ofrecía el brazo y lo aceptó. Se notaba que ambos estaban agitados y…

"¿Eso del beso…?"

"No me digas que lo olvide." Se apuró en reclamar Thanatos. "Yo… errr… ¿Rea?" Preguntó tímido cuando notó que la mujer se recostaba contra su brazo.

"Fue mi primer beso, Giannis. Nunca se me va a olvidar…"

"También fue el mío." Confesó el dios, tragando saliva. "¿Crees que… te pueda presentar como mi chica a partir de ahora?"

Rea lo miró con los ojos muy abiertos y de súbito sintiéndose como colegiala atolondrada. Le miró con picardía y asintió con calma.

"¿La muerte quiere dejar su soltería invicta y me está pidiendo que sea su chica?"

"Con todo lo que eso implica." Respondió Thanatos. "Aunque no sé si quieras aguantar mis mañas y…" el dios se detuvo a media frase cuando sintió la mano de Rea en su mejilla, instándolo a verla a los ojos. "¿Rea?"

"Así tal cuál te amo, Giannis. Desaliñado, mañoso y elegante." Le confesó la diosa, ganándose una sonrisa de la muerte. Thanatos chasqueó los dedos e hizo aparecer la rosa que le tenía de regalo. "¿Y esto?" Preguntó maravillada.

"Un regalo para ti, mi vida." Le dijo muy serio, pero con ese brillito en los ojos. "Vamos, se nos hace tarde."

Se sonrieron mutuamente y salieron de la oficina, en silencio, en dirección hacia las escaleras (para no tener que usar los ascensores) y disfrutando de la presencia del otro, mientras ignoraban todo el mundo a su alrededor, incluyendo las miradas y comentarios de quienes aún estaban en el hospital y que habían visto el intercambio.

Desde atrás de un mesón, Afrodita y Xochiquétzal se asomaron con los ojos vidriosos y llenos de corazones. Intercambiaron una cómplice mirada y, antes de que pudieran evitarlo, se tomaron de las manos y comenzaron a chillar, dando rienda suelta a su fangirleo.

"¡LO LOGRAMOS, LO LOGRAMOS!"

"¡AAAAAW, CREÍ QUE NUNCA PASARÍA!"

"¡Creí que los tendríamos que drogar!"

Hubieran seguido saltando felices de la vida por horas de no ser porque, en ese momento, aparecieron Xochipilli y Eros muy satisfechos. Ambos lucían como si hubieran estado metidos dentro de un motor de auto, pues tenían las manos negras, llenas de grasa y las ropas sucias. Xochipilli llevaba un mazo con él.

"¡Listo! Ascensores arruinados." Anunció el mexica. "Casi se nos pasó la mano y los echamos a perder por siempre, pero nos las ingeniamos para no dejarlos tan averiados."

"Los próximos que se suban quedarán atrapados al menos unas horas." Eros sacó pecho. "Casi lo lamento porque se van a perder la cena, pero bueno." Ladeó la cabeza al ver a su madre y a su contraparte mexica tan contentas. "¿Y qué acaba de pasar?"

"Justo me lo preguntaba." Dijo Xochipilli intrigado, mientras bajaba el mazo.

"Thanatos y Rea no van a tomar el ascensor." Dijo Xochiquétzal. "Se acaban de besar, declarar y poner de novios y yo moriré de felicidad."

"¡Fue tan Bello y Apropiado! Solo tuvimos que asegurarnos que tuvieran la atmósfera perfecta y… ¡Aaaaw! ¡Es un cierre de caso tan bello!"

Xochipilli y Eros se miraron sorprendidos y con emociones encontradas. Por un lado estaban rebosantes de felicidad al saber que esos dos al fin se habían declarado, y de que su relación hubiera pasado a la jurisdicción de Anteros, pero por el otro…

"¡¿Eso quiere decir que arruinamos los ascensores del hospital por nada?!"

En ese momento, y ni que lo hubieran ensayado, se oyó un estruendo horrible en una de las cajas de los ascensores que les hizo rechinar los dientes, seguidos de unos momentos de silencio que parecieron ser eternos. Pronto comenzó a sonar la alarma del aparato, indicando que, si bien los pasajeros que llevaba el artefacto se habían llevado un susto de muerte, estaban bien.

Pronto toda la actividad comenzó a centrarse en aquél suceso, siendo el más relevante que ocurriese en ese turno en específico. A esas alturas Rea y Thanatos ya estaban saliendo del edificio y jamás se dieron cuenta. Los cuatro dioses del amor tragaron saliva.

"Bueno, al menos no se murió nadie." Dijo Xochiquétzal.

"Nope. Habrá que llamar a los bomberos." Anunció Eros.

"Pudo ser mucho peor." Afirmó Xochipilli.

"Pudo arruinar la cita de Thanatos y Rea." Finalizó Afrodita.

Los cuatros dioses intercambiaron una mirada y, tras unos segundos de emoción contenida, levantaron los brazos como si estuvieran celebrando un gol de su equipo favorito.

"¡LO LOGRAMOS!" Dijeron todos al mismo tiempo.

Fin del Omake.

Por
Misao–CG


PS: Cierto que dije que no habría más actualizaciones este año, pero no solo la Musa me bombardeó con esto, sino que además la tentación por hacer vomitar arcoíris al Concilio del Fic, sobre todo a Ekléctica, fue demasiada. Al menos no fueron unicornios. Espero que les haya agradado. Sobre el fic de Rada, avanzará a su debido ritmo, pero no prometo tenerlo pronto. Eso sí, les dejaré caer un par de omakes, uno referido a como cierta diosa sueño recibió sus lentes especiales y de algunos regalos algo conflictivos que Shaka le consigue a Chantal por su cumpleaños. Ese llevo un año prometiéndolo. Pero bueno… nada que hacer. Una vez más, aprovechando la ocasión, y esperando que hayan tenido una muy bendecida navidad 2016, espero que el año nuevo que se acerca no solo deje de matar leyendas de la música y del cine, sino que les sea de mucho provecho muy, muy bendecido y provechoso. ¡UN ABRAZO A TODOS! Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER!


Algo sospeché que esa muerte iba a llamar tu atención, Yamid, y veo que no me equivoqué. Espero de corazón que hayas tenido insulina a la mano, para lidiar con todo lo que derramaron Apolo y Lola cuando por fin pusieron orden a su relación. Al menos están felices esos dos, sin asesino en serie que los moleste, sin que Eros meta sus narices donde no le corresponde (a riesgo de quedarse sin Snu Snu), y sin Dafne que se ponga amarguita. Y sí, la laurel esa se buscó lo que le pasó y creo que Lola fue muy dama al sacarla de donde estaba: Yo le hubiera prendido fuego. Sobre los geólogos esos… pues… digamos que son el hazmerreír de internet. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER VENDETTA Y CUÍDATE MUCHO!


BRÚJULA CULTURAL

Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda.

Érebo: (en griego antiguo Ἔρεβος, oscuridad, negrura o sombra) era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, que llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. También se le llamaba Skotos (Σκότος). Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos. Era descendiente de Caos solo, hermano de Nix y padre con esta de Éter, Hemera y Dolos.

La tradición órfica afirmaba que Érebo era hijo de Chronos y Ananké. Autores latinos atribuyeron gran cantidad de descendientes a Érebo y Nix.