Capítulo 37: Amor

Lysander caminaba con mucha precaución por el Kadic en aquellos días. Había instigado a Milly a tener sexo con él. Y cuando ocurrió, todo fueron problemas. La pelirroja se negaba a hablar con él. Tamiya parecía buscar un momento en que pillarlo a solas para poder pegarle. Johnny e Hiroki, por su parte, debían haber pactado hacerle el vacío. Le ignoraban. Y en el fondo (y no tan en el fondo) se lo tenía merecido.

Siempre había visto a Milly, desde que la conoció, como una joven diosa. Guapa, inteligente, buen cuerpo... Podía decir lo mismo de Tamiya, claro, pero ella siempre había guardado las distancias con él, mientras que la otra... Y había sido su perdición hacer caso a los impulsos de su cuerpo.

Si hubiera tenido la certeza de la homosexualidad de Milly no lo habría hecho. Pero notaba química, y había ocurrido. Y así, había quedado totalmente solo, y roto una pareja. Se sentía fatal por lo ocurrido, pero no sabía por donde debía empezar a enmendar sus errores.

Y mientras caminaba por el piso de arriba, intentando una vez más que Milly abriera la puerta de su cuarto para hablar con ella, alguien tiró de él a su espalda, y se vio arrastrado a otro dormitorio. Cuando se quiso dar cuenta, Tamiya le tenía apoyado en la puerta, y le miraba muy enfadada. Era el dormitorio que ocupaba la chica desde que discutió con Milly.

—... Si vas a pegarme, hazlo ya —pidió él.

—Te aseguro que no me faltan ganas —dijo ella, fríamente—. Te has acostado con la novia de la persona equivocada.

—Habla con Milly... Ella te quiere, lo podéis arreglar... Me apartaré, lo juro...

—No dudo de sus sentimientos... —confesó Tamiya—. El problema sigues siendo... tú. Le atraes. Por eso ocurrió...

Lysander no entendía aquello. Se suponía que la chica debía estar enfadada, y no obstante, parecía esforzarse en tener una conversación con él. Eso le daba más miedo aún.

—Creo que mientras estés tú, siempre habrá esa atracción entre vosotros... —continuó reflexionando Tamiya en voz alta—. Aunque ella me quiera, no se puede luchar contra los instintos.

—¿Y has pensado en cómo solucionarlo? —preguntó él, intentando alcanzar el pomo para huir.

—Pues dos cosas se me han ocurrido —respondió ella, tirando de él y obligándole a sentarse en la cama—. La primera... matarte.

Lysander tragó saliva. Aquello le causaba terror. Quería irse, gritar, pedir ayuda, o tirarse por la ventana. Cualquier cosa antes de seguir en esa habitación con una chica que parecía haberse vuelto psicópata.

—Pero eso estaría mal, ¿verdad? —inquirió Tamiya, sonriendo al comprobar el efecto de sus palabras—. Así que pensé en la segunda opción. Que sería evitar que lo que hagáis vuelvan a ser cuernos.

—¿Vas a romper con ella? —preguntó Lysander. No lo deseaba en absoluto. Sabía que Milly nunca podría estar con él.

—No. Voy a... dar mi bendición para que podáis tener relaciones por adelantado.

La cabeza de Lysander dejó de funcionar por unos momentos. Si entendía bien lo que le quería decir... ¿Tamiya iba a consentir que se acostaran? … No. Tenía que ser una broma, a la fuerza. Pero esta vez la chica no reía. ¿Hablaba en serio?

—¿Has bebido?

—No.

—Es decir... Te enfadas... como es normal... porque me acostara con tu novia... ¿y ahora me la ofreces?

—Es muy complicado. Me dolió muchísimo lo que hizo. Aunque hubiera sido peor si ella se hubiera enamorado de ti.

Sacó su teléfono, y le mostró la bandeja de mensajes. Tenía no menos de cincuenta enviados por Milly. En la mitad de ellos le reiteraba sus sentimientos por ella, y en todos le pedía perdón. Lysander se sintió aún peor que antes por haber interferido entre ellas.

—Si vuelvo con ella... ¿cuánto podría volver a caer en la tentación? Pero tampoco la quiero lejos de mi. La amo. Desde hace años lo sé.

—Y por eso me vas a dejar acostarme con ella —ironizó Lysander. Pese a lo incómodo de la situación, seguía pensando que la chica le estaba tomando el pelo, y que en cualquier momento aparecerían Hiroki y Johnny para pegarle entre los tres.

—Exacto —afirmó Tamiya—. Mira... Desde hace tiempo, las dos tenemos... una relación abierta con nuestro grupo de amigos. Que nos permite tener relaciones, todos con todos. Así que he pensado en que... podrías entrar tú también.

—Es una locura. ¿Crees en serio que me voy a creer esa basura?

—Mira, te ha salido un pareado —apuntó la chica—. Es una oferta para los dos... Yo tengo intención de arreglar hoy las cosas con ella.

¿Cómo voy a poder perdonarla, Carlos?

Tienes que querer hacerlo para poder —respondió el chico.

Tú perdonaste a Alicia... pero no volviste con ella.

Eran situaciones distintas, Tamiya. Tienes que obedecer a tu corazón. El mío no veía claro lo de volver. Pero tú ya me has dicho que sí quieres.

Claro que quiero... Pero no puedo dejar esto así, me siento traicionada...

—Hablé con un amigo, y me dijo que la perdonase y volviera con ella. Aunque también me dijo que no debía vengarme, pero... en eso no le voy a hacer caso.

—Entonces me vas a pegar.

—No. Voy a acostarme contigo. Así podré comprobar, de paso, si hago bien en incluirte en el grupo.

Lysander se echó a reír. Tamiya estaba completamente loca, claramente. Acostarse con él. Se echó sobre la cama para reírse a gusto, y en ese momento, las manos de la chica se pusieron sobre sus hombros. Antes de terminar de reír, la chica le había descamisado.

—¿Qué haces?

—Ya te lo he dicho... —respondió ella. Tenía la mirada fija en él.

—... ¿Entonces va en serio?

—Si no quieres te puedes ir ahora mismo.

No tuvo que pensárselo mucho para aceptar. Trató de besar a Tamiya, pero ella se adelantó atacando su cuello con la boca. No quería sus besos. Eso era puro desahogo sexual. Y de paso, vengarse. Lo tenía dentro y debía liberarlo. Además de enseñarle a Lysander cómo iba a ser la rutina, al menos hasta que le terminase de perdonar.

Luego se quitó la camiseta. Lysander, como era de esperar, se sorprendió al comprobar que no tenía puesto el sujetador. En otras circunstancias a ella le hubiera gustado, pero ahora le daba igual. Sólo quería hacerlo. Llevó las manos del chico a sus pechos y este los palpó con cuidado. Suaves. Fantásticos. Pensó que podría lamerlos, y así lo hizo.

Tamiya procuró no gemir. Le gustaba la delicadeza del joven. "Sólo disfrutas, no te gusta", se riñó mentalmente. Lysander se ocupó de acariciar su cuerpo con cuidado. Impresionante. Era muy parecido al cuerpo de Milly, exceptuando, claro, el color de la piel. Algo que no le importaba, estaba tremenda.

La chica le fue quitando el pantalón, lentamente. Sin quitarle el bóxer, adivinó que el miembro del chico estaba totalmente preparado. "No tiene mal tamaño", pensó, aunque estaba segura de que no tenía una longitud similar a los penes de sus amigos.

Se quitó de encima de él para quitarse su falda, momento el chico aprovechó para ponerse sobre ella. Empezó a masajear su sexo con los dedos. Tamiya se acomodó. Eso. Que le diera placer. No tenía intención de hacer mucho por él en ese momento. Mejor dejarse hacer. Aunque tuvo que esquivar una vez más los labios del chico.

—Lysander, no...

—Pero es que quiero besarte.

Tamiya decidió aceptar un beso fugaz del chico. Y tuvo que detenerle a tiempo, pues empezó a gustarle. ¿Qué diablos tenía aquel chico? Daba igual. Era el momento de continuar. Y eso es lo que tuvo que pensar Lysander.

—No creo que me vayas a perdonar con esto, pero aún así...

Y empezó a lamer la intimidad de la chica. Tamiya gimió y automáticamente se llevó las manos a la boca. No, no quería gritar de placer. Pero Lysander se había dado cuenta, por supuesto, y prosiguió con más ahínco. Tamiya tenía muy difícil controlarse.

Pasaron unos minutos así. A continuación, Tamiya tuvo que detenerse un momento. Tomaba la píldora, y no se le había olvidado ni un día, de forma que separó las piernas, e instó al joven a continuar hasta el clímax. Lysander se situó entre sus piernas y la penetró. No pudo negarse que le estaba gustando. Lysander era firme en sus movimientos, pero la trataba con cuidado.

Alcanzó su orgasmo sin darse cuenta. Delicioso. Muy bueno. Instó al chico a que llegase hasta el final, sin saber por qué, ya que su mente le exigía impedirle correrse. Pero no lo dijo, y sintió cómo los fluidos del chico se escurrían dentro de ella.

Una vez estaban recuperados, caminaron al dormitorio de Milly. Llamaron a la puerta. Un "adelante" se dejó oír en su interior. Tamiya abrió la puerta y entraron.

—Milly...

—¡Tamiya!

La pelirroja se levantó corriendo de la cama y abrazó a su novia. Sollozó, y murmuró "perdón, perdón" repetidas veces. Tamiya le devolvió el abrazo.

—¿Qué hace aquí Lysander?

—Siéntate, Milly... —dijo él—. Hay algo que tenemos que hablar, los tres, creo yo.

La joven pelirroja hizo caso. Se sentó en su cama, con Tamiya al lado, y Lysander ocupando la de enfrente. En menos de cinco minutos, le pusieron al día de lo que había ocurrido. Le dolió saber que Tamiya también había pecado.

—Espero que estemos en paz con eso —dijo con resignación—. Tamiya, sé que estuvo mal, pero no quiero seguir peleada contigo... Te quiero... Mira.

Se levantó, abrió el cajón de su mesilla, y sacó dos test de embarazo. En ambos se declaraba que no estaba embarazada. La píldora había hecho su trabajo, de forma que el condón roto no iba a suponer un problema.

—Eso me alivia bastante —dijo Tamiya.

"Y a mi también", pensó Lysander. Si la hubiera dejado embarazada, sus padres le asesinarían. O le obligarían a casarse con ella. Cualquier cosa, seguro.

—Y ahora... creo que es hora de que Lysander se una a nuestro acuerdo.

—¿Estás loca?

—Eso mismo me ha preguntado él. Pero aún no se lo cree —comentó Tamiya.

—¿En serio... le quieres dentro de nuestro grupo de amigos?

—A ver. ¿Qué es lo que sientes exactamente por él?

Milly miró a Lysander, y le examinó con atención. Puso atención en sus recuerdos al escaso tiempo en el que se conocían. Qué era exactamente lo que sentía por él... Debía saberlo. Pero miró a Tamiya e inmediatamente supo la verdad.

—Es guapo. Es atractivo. Me gusta, pero... Es un amigo, nada más. A quien quiero es a ti —respondió finalmente.

—¿Y acaso no es esa la misma situación con Ulrich o nuestros demás amigos?

Lysander no daba crédito. Entonces, ¿era verdad? Ese grupo de amigos liberales... Tamiya se apresuró en mostrarle una foto de su teléfono que le habían hecho al papel del acuerdo, con las firmas de todos, y los añadidos que se habían hecho con el paso del tiempo.

—¿Dorjan llegó a firmarlo? —preguntó Milly.

—Sí, es que la foto es antigua... Ya te le presentaremos —bromeó la chica.

—Pero... bueno. Lysander, tú... ¿has tenido alguna vez curiosidad por... los hombres? —curioseó la pelirroja.

—¿Me tomas el pelo? Nunca he tenido tal cosa. No. ¿Por qué?

—Digamos que a nuestros amigos no les importa "experimentar", y disfrutarlo —dijo Tamiya mientras enviaba un mensaje a Hiroki y Johnny para reunirse con ellos—. Pero nadie te va a obligar si no te apetece. Tendremos que esperar a que venga Jeremy, pero bueno, es una semana y media lo que le queda, así que...

—Pues en ese caso... acepto —dijo Lysander, no muy convencido.

—Eso sí... como intentes conquistar, y recalco: conquistar a Milly... me aseguraré de que no te puedas acostar con ninguna otra chica. ¿Me entiendes? —preguntó Tamiya, haciendo un gesto de cortar con tijeras.

Lysander asintió repetidas veces, asustado. Milly rió y luego se abrazó a los dos. No se podía creer que aquella historia hubiera terminado así de bien. Estaba feliz por recuperar a su novia, y a su amigo. Y si iba a tener privilegios con él, se aseguraría esta vez de que Tamiya no volviera a pasar por una situación como aquella.

Se juntaron en el patio con Johnny y pasaron a buscar a Hiroki. Aún era temprano aquella tarde, y querían ir a ver una película. Tamiya informó de sus intenciones a los otros dos, que lo aceptaron sin problemas.

—¿Así que vosotros dos también estáis en el acuerdo? —preguntó Lysander.

—Sí. Bueno, ya desde antes estábamos juntos, pero nos admitieron a la vez. Y no lo lamentamos. Lo pasamos bien y no hemos tenido problemas.

Johnny le miró irónico. No era del todo cierto aquello.

Así que pretendías dejarme por Odd...

Hiroki se había arrodillado ante Johnny. Sus genes japoneses le hacían agacharse ante la persona agraviada para pedir perdón, y más aún cuando se trataba de su novio. Le había llamado a su casa para contarle todo lo que había pasado con respecto a Odd.

No... es decir... Me estaba encaprichando —reconoció Hiroki—. En muchos sentidos, tú y yo somos muy distintos, mientras que a él lo veía tan parecido a mi que... pensé en esa locura.

Y en lugar de decírmelo preferías quedar con él y follar como locos...

Lo siento mucho —dijo Hiroki. Parecía realmente arrepentido.

Pero es que Odd te ha rechazado —apuntó Johnny—. ¿Cómo puedo saber ahora que es cierto, y no un despecho?

Hiroki se levantó y se puso frente a él. Le sostuvo por las mejillas y le dio un tierno beso.

Llevamos juntos casi cuatro años —le recordó—. Desde que me animé a experimentar contigo. Desarrollé contigo el gusto por los hombres. Te he querido y te sigo queriendo. Eres mi mejor amigo y mi novio, y quiero que así siga siendo la cosa.

Johnny aún estaba algo desconfiado. Le dolía saber que su chico había estado a punto de dejarle por otro. El encaprichamiento por Odd que definía podía ser fácilmente confundido con amor, y eso era lo que le preocupaba.

Se que no es la primera vez que te hago daño —admitió Hiroki—. Cuando te conté lo que pasó con mi hermana... estuviste unos días raro conmigo, pese a que decías que lo aceptabas. Y ahora esto. No te merezco.

No se qué hacer... estoy muy confundido...

Johnny intentó irse, peor Hiroki le detuvo. Le pidió un segundo, y sacó de su cajón un papel. Se lo enseñó a Johnny.

¿Qué es esto? —preguntó el chico, leyendo el documento.

Un formulario estándar para casarnos. En cuanto ambos tengamos los dieciocho lo podremos firmar.

Johnny levantó la mirada y esta vez vio a Hiroki de rodillas.

¿Quieres casarte conmigo?

El papel voló cuando Johnny se lanzó a besar a su novio. Por supuesto que quería. Habían llegado muy lejos. Y pese a que aún les faltara un poco, quería comprometerse con él. Acordaron que no dirían nada a sus amigos hasta que se acercara la fecha en que pudieran casarse.

Será el día siguiente a tu cumpleaños —afirmó Johnny— cuando hagas la mayoría de edad. Yo ya la habré hecho.

Me parece perfecto.

De forma que, pese a los problemas que habían tenido, estaban todos superados, y se querían, y le daba igual si ante los demás preferían aparentar tranquilidad. Era obvio que todas las parejas tenían problemas, pero si podían solucionarlos... ¿para qué involucrar a más gente?

Al día siguiente

—Sam... ¿puedes venir un momento?

La chica alzó la mirada. Era Carlos. Se levantó de su asiento y salió con él al pasillo.

—Date prisa, va a empezar la clase y...

No alcanzó a terminar la frase. El chico la rodeó con los brazos y la besó. Sam separó sus labios de los de él un momento, y a continuación dejó que la volviera a besar.

—¿Qué haces? No juegues conmigo... —pidió.

—Di un consejo: tienes que obedecer a tu corazón. ¿Y cómo voy a dar ese consejo y no seguirlo luego?

—Entonces...

—Por supuesto que me gustas, Sam, pero no podía pensar en ti como una pareja potencial... hasta ahora.

La chica sonrió y esta vez fue ella quien le besó. Estaba feliz, realmente feliz. Lo había logrado. Iba a empezar una nueva etapa. Y quería ver a dónde le llevaba.


¡Bueno, bueno, bueno! Domingo con solución de TRES tramas. Para que luego digáis que voy lento xD Lo de Lysander fue raro, lo sé xD Pero le quería incluir en el acuerdo, y esta era la única forma en que se me ocurrió: estipulando que no podrá tener una relación con Milly. De paso, también hablar de lo de Hiroki y Johnny (que alguno quería conocer los detalles), y cerrar con unas líneas dedicadas a mi personaje favorito y que tenga su "happy ending" sin acaparar más protagonismo :P

Esta semana no garantizo publicar CL, ya que ahora voy a ir algo corto de tiempo y quiero aprovechar ratos para dedicarme al capítulo 40, que va a ser LARGO. xD O eso quiero que resulte. Me vais a odiar y tardaréis días en leerlo entero.

Alejito480: Lo de Tamiya era eso :P Tenía que hablar con alguien, ¿quién mejor que una persona que hubiera pasado por lo mismo? Lo de Anthea sí, pobres interrumpidas xD Y poco a poco el grupo se arregla. Aunque queda algún "fleco" por ahí.

betico18: De momento al acuerdo sólo se incorporan (en teoría, aún no lo han hecho :P) Kuroko y Lysander. Anthea tengo algo pensado para ella. Y esperar 7 días... sí, he aprendido de los guionistas de series americanas xD Y el 100, estoy en ello ;)

carlosjim04: No estoy tan loco de juntar a esos dos xD Aunque algo harán en el capítulo 100, sólo necesitaba hablar con el del asunto :P

Moon-9215: Pues la duda resuelta, creo yo que algo razonable, ¿no? ;)

Usuario865: Obviamente por lo que hablaba con Yumi, que se sentía mal allí sola. Y los problemas, como todo, los solucionan hablando ;) ¡Saludos!

lalo101097: Definitivamente ya no te importo :( Y el grupo se puede separar, pero siempre hay una forma de que vuelvan a juntarse... O no ;) Y claro que tiene que haber problemas, si no, la historia no tendría gracia. Anthea aún tiene algo que decir antes del capítulo 100. Kuroko y Ulrich tendrán una relación algo tensa, por supuesto, pues pelean por la misma mujer ;) Y lo de Sam con Carlos... Ella tenía resignación. Pero por fin tiene lo que buscaba. De Alicia y Emily... ya hablaré ;) ¡Saludos!

zuole: Por algo la incluí xD Para que fuera raro xD Ya hay otra inclusión ;) Y veréis el 100. Va a ser algo grande xD O eso espero.

Lo dicho pues, nos leeremos el domingo por aquí, ya que no creo que pueda actualizar CL (que además, recibe pocos reviews según que días ;) ) Lemmon rules!