Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y esta novela es sin fines de lucro.

Título del capítulo: It's a new day, we're gonna go far. (Es un nuevo día, llegaremos lejos). Ghost – American Authors.

Una vez siendo de noche, cuando Hermione ya se había acostado y estaba rememorando mentalmente todas las tareas que debía hacer para las clases de las próximas semanas, un recuerdo le vino a la mente.

Aquella semana había comenzado de una manera completamente asombrosa. Y mejor ni hablar del domingo a la noche. Un beso en la mejilla por parte de Draco, y al otro día ella le había dado un abrazo. En menos de un segundo, sus notas mentales respecto a los estudios fueron reemplazados, una vez más, por Draco Malfoy. No sabía qué era lo que estaba haciendo ese chico con su cerebro, pero claramente eran desastres. El tiempo pasaba tan rápido cuando hablaba con él, y cada vez que se separaban ella quería seguir a su lado. Hablando, aunque más no sea de idioteces. O simplemente en silencio. Su relación había cambiado tanto y, en cierta forma, en tan poco tiempo que los silencios entre ellos ya no eran incómodos. Lo cierto es que todavía sentía necesario el hecho de buscar alguna que otra excusa para estar un tiempo con él.

El recuerdo del domingo a la noche vino de la mano con una idea que Hermione había tenido y que su cerebro había ocultado por completo al otro día cuando Draco le confesó sobre sus pesadillas. Se maldijo una y otra vez por haberse olvidado por completo de aquello y se prometió a sí misma que al otro día iría a buscarlo para preguntarle en la cara sin más tardanza sobre el asunto.

Y así fue. Hermione después de aquello estuvo dando un par de vueltas en la cama hasta que al final pudo dormirse. Draco, en cambio, desde aquella charla con la castaña, dormía más tranquilo y, hasta el momento, no había vuelto a soñar con aquella noche de nuevo. Pero siempre, antes de dormirse, recordaba el momento en que ella lo había perdonado y acto seguido, pensando en el abrazo de la chica, se dormía mucho más calmado.

- Aquí estás- lo saludó la chica con cierta prisa en su voz al otro día en la hora del desayuno. Casiū tal como lo había planeado hotas antes.

El Gran Salón estaba casi vacío como de costumbre. Muy pocos alumnos se levantaban tan temprano un sábado.

- Buenos días para ti también- le dijo Draco dando un sorbo a su jugo de calabaza. Ella se sentó a su lado sin pedirle permiso.

- Tú- le dijo señalándolo acusadoramente con el dedo índice-, me debes una explicación.

- ¿Disculpa?- le contestó él con una sonrisa sarcástica y alzando las cejas.

Por un momento aquella charla fue similar a las que solían tener siempre. Ella espetándole algo y él haciéndose el idiota, difícil y desentendido de la situación. Pero era evidente que algo entre ellos había cambiado por completo y ahora aquella charla era mucho más fluida. Incluso hasta cariñosa. Ella estaba espetándole algo, claro, pero ni por asomo estaba enfadada con él. Al menos hasta que supiera la verdad del asunto y después vería.

- Sí, lo que oyes- le dijo ella cruzándose de brazos un poco divertida.

- Bien… si tú lo dices. Soy todo oídos- le contestó Draco dejando su copa en la mesa y girándose sobre su lugar para quedar más de frente a la chica.

- ¿Te acuerdas ese día…- le dijo haciéndose un tanto la misteriosa, como si ella no recordara bien- en el que nos peleamos…-

- Uf, tantos- le contestó él exageradamente e interrumpiéndoöla.

- No, aquel día en la Biblioteca… cuando tú te olvidaste algo y me quisiste extorsionar para que no contara nada.

Obviamente Hermione no quería mencionar ningún asunto sobre ninguna foto así que trataba de no mencionar qué objeto era el que se había olvidado el rubio de Slytherin.

- Ah, sí… la foto- le dijo él recordándolo todo de repente.

- Sí… bien, ¿y te acuerdas con qué me extorsionaste?

- Claro.

- Y por supuesto- le dijo acentuando la sílaba 'pues'- te acuerdas que me dijiste que no eras tan estúpido como para contarme cómo lo habías descubierto…

- Sí… recuerdo muy bien todas las conversaciones que hemos tenido este año, Hermione.

Ella frunció el ceño y se quedó en silencio unos segundos. Pensando en si aquello era posible o no y en cuantas conversaciones habían tenido ese año.ï

- Ya hablaremos de eso, pero no intentes distraerme- le respondió en tono acusador-. Bien, pues resulta que ya entiendo todo.

- Qué raro- le dijo él sarcásticamente-, a ver, explícame entonces.

- Aquel día cuando me acerqué a la ventana, era de mañana me acuerdo y ya hacía un poco de frío pero igual abrí el vidrio.

En ese momento, Draco asintió con algo de temor. Claro que él recordaba aquella mañana como si hubiese pasado la semana anterior, y ahora había comprendido que Hermione había atado todos los cabos sueltos.

- Bien, sentí que algo se movió afuera, como… no sé, como si hubiera alguien pero extendí la mano y no había nada. Así que, simplemente me fui a dormir con la idea de estar volviéndome loca. Pero el otro día, cuando hiciste el encantamiento desilusionador como si lo hicieras todas las mañanas… algo en mi cerebro me llevó a aquel día.

Draco alzó ambas cejas y tomó aire para contestarle.

- Y no quiero oír mentiras.

- No te voy a mentir, Hermione. Sí, es verdad, tienes razón. Eres una maldita sabelotodo, demasiado lógica para mi gusto. No entiendo cómo puedes haberlo descubierto- ella sonrío con satisfacción-. No estaba espiándote. ¿Tú te acuerdas el día en que te conté que cuando me siento un poco nervioso o estoy triste me voy a volar a la mañana cuando nadie me molesta?

Ella asintió rápidamente. Quizás no recordaba todas las conversaciones con Draco como él, pero sí se acordaba de las cosas que eran muy importantes o que él había decidido confiarle.

- Bien. Ése día, era uno de esos así que salí a volar y siempre lo hago con el encantamiento por culpa de Filch. Cuando ya estaba por bajar te vi en la ventana y, lo siento, es que sentí curiosidad. Pero no pienses que soy un pervertido, ni nada… Simplemente no pude seguir volando hacia el castillo y escuché la razón de tu llanto. No iba a decírtelo nunca, Hermione. Pero es que aquella mañana me exasperaste…

- Lo sé, lo recuerdo bien. ¿Has vuelto a hacerlo después de eso?

- Confieso que he tenido ganas de asegurarme si estabas bien o si seguías llorando por el estúpido de Weasley, pero no, no lo he hecho. Ya te digo, no soy ningún pervertido… además, ¿quién elegiría ir a verte cuando tiene la posibilidad de no cruzarte?

Hermione lo miró seria y le dijo con evidente sarcasmo en su voz:

- Eres tan gracioso que no puedo parar de reír.

Draco rio sinceramente y sin pensarlo un segundo le dio un abrazo rápido, que mostraba que todo era una broma. Hermione se quedó inmóvil unos segundos y luego recuperó el aliento. Le encantaba aquella relación nueva que tenían, pero necesitaba acostumbrarse un poco más.

- ¿Te acuerdas de aquel día?- le dijo él como recordando una anécdota de hace años.

- ¿Qué sucede con aquel día?

Él negó con la cabeza con la mirada perdida en su plato.

- Nada, es que parece tan lejano… hemos cambiado muchas cosas. ¿Lo has notado?

- ¿Muchas cosas?- repitió ella- Hemos cambiado todo, Draco- guardó silencio un momento mientras lo miraba fijamente-. Me has apuntado con la varita- le dijo alzando una ceja antes de que él pudiera contestarle-, tu nombre para mí no era Draco, ni siquiera Malfoy. Era estúpido, idiota y todas sus variantes. Tú no me mirabas de otra forma que no fuera con asco. No nos podíamos ni ver.

Él asintió con la mirada aún un tanto perdida. Pero luego giró su cabeza y le dijo con una sonrisa:

- No sé qué opinas tú. Pero yo me levanto todos los días feliz de que ya no nos llevemos así.

- Créeme que opino lo mismo.

Él le dio un sorbo más a su jugo de calabaza y le dijo:

- ¿No vas a desayunar?

- ¿Qué?

Draco se limitó a señalarle el plato de comida que había aparecido mágicamente en frente de Hermione.

- ¿Desayunar en una mesa de Slytherin? No, gracias. Mira si me pesco alguna enfermedad y me vuelvo una pedante egocéntrica.

- Siempre tan graciosa, Granger. ¿En serio no desayunarás?

- No, no tengo mucha hambre. No puedo creer que hayas estado espiándome.

- No he estado espiándote, Hermione. Por favor no pienses cosas raras.

Ella simplemente rio para demostrarle que era una broma.

- Si no quieres comer… ¿quieres saber por qué guardo aquella foto?

- ¿De verdad quieres contármelo?

- Claro, si no, no te lo preguntaría.

- Draco… ya es hora de que sepas que si necesitas alguien con quien hablar o si quieres confesar alguna cosa, siempre voy a estar para escucharte.

- Entonces, vamos- le dijo él mirándola afectuosamente.

- ¿A dónde?

- No sé. ¿A dónde quieres ir? No pienses que te lo voy a contar aquí. Es bastante rápido de hecho pero sé que la conversación se extenderá y no quiero que comience a llenarse el lugar mientras hablamos.

- Bien. Comprendo tu punto.

- ¿Quieres ir a la biblioteca? No creo que Madame Pince se ponga muy fastidiosa a estas horas de la madrugada- le dijo él levantándose de su asiento.

- No te hagas muchas ilusiones. A veces suele levantarse de malhumor- le dijo negando con la cabeza mientras le seguía el paso y ambos salían de la biblioteca.

- Bueno, veremos.

Ambos guardaron silencio unos momentos. Al final, Hermione le dijo:

- ¿Por qué me lo quieres contar ahora?

Draco se encogió de hombros.

- No es que quiera contártelo ahora, Hermione. Si no hubiese sido tan imbécil, te lo hubiese contado el mismo día que descubriste la foto… o incluso antes. Siempre supe que podía confiar en ti, o al menos ya no recuerdo cuándo lo entendí. Pero aquella mañana… me puse muy nervioso y en realidad, no quería admitir que eres una buena persona, ¿sabes? Eso complicaría más las cosas.

Hermione no terminó de comprender lo último que el chico le dijo, y como últimamente se esforzaba de sobre manera por entender lo que Draco quería decirle, le preguntó:

- ¿Qué quieres decir con que se complicarían más las cosas?

- Me parece obvio- le dijo él mirándola mientras alzaba una ceja-. Si yo admitía que eras una buena persona, si yo confiaba en ti como si nada hubiese ocurrido entre nosotros… no sé, ¿qué excusa tendría para no quererte?

La chica se lo quedó mirando, aún sin estar muy segura qué era lo que Draco le estaba diciendo, así que él, al darse cuenta de la expresión de la castaña, tomó aire y le dijo:

- Lo que quiero decir, Hermione… es que ya no tengo excusa alguna para no quererte- ella lo seguía mirando de la misma forma, con cara de no entender lo que él decía pero en realidad estaba perpleja, porque claramente ya había entendido qué era lo que el chico quería decirle. Y eso simplemente no podía ser real-. Por Merlín- dijo él exasperado-, si no me entiendes ahora no voy a repetírtelo nunca más. Te quiero, Hermione, y se acabó- sentenció él al final volviendo su vista al frente rápidamente y sintiendo cómo sus mejillas se ruborizaban. Aunque el calor que sintió solo fue en su interior, porque por fuera se veía igual de blanco que siempre. Mientras tanto, Hermione estaba atónita. No solo las palabras 'te quiero, Hermione' resonaban en su mente. Si no el hecho de que Draco se lo pensaba decir más de una vez.

- Yo…- balbuceó Hermione por un momento.

- Veamos de qué humor se levantó Madame Pince hoy- la interrumpió él como si ni siquiera la hubiese escuchado. Como si la charla anterior no hubiese sucedido.

Se frenó y le señaló a Hermione, con total naturalidad, la entrada de la biblioteca, indicándole que entrara primero. Ella se lo quedó mirando, quizás hasta con algo de culpa por no saber qué decirle. Claro que lo quería también, pero no estaba segura de poder decírselo. Todavía sentía como si la garganta se le cerrera cuando quería hablar de sentimientos afectuosos con Draco Malfoy.

- Vamos- la apuró él al notar que ella no pasaba.

Al final, Hermione avanzó hacia dentro del lugar y él la siguió prácticamente en silencio.

- Draco...

- Supongo que podemos sentarnos por aquí. Si te parece, claro- le dijo él como si no la hubiese escuchado. Cosa que era muy probable, puesto que Hermione casi lo había dicho en un susurro.

Ella asintió un tanto nerviosa y se sentó antes que él. Mientras Draco se sentaba a su lado, ella colocó su bolso sobre la mesa.

- Por favor, no me digas que ahí traes libros.

- Bueno. No te lo digo entonces.

- No puedo creer que te hayas levantado tan temprano para hacer deberes, Hermione. Eres una maniatica.

- ¿Maniatica? En mi idioma se dice responsable. No es mi problema si tu no haces todo lo que nos mandan.

- Que errado esrá tu idioma, entonces ¿Y quién te dijo que yo dejo cosas sin hacer?

Hermione se limitó a revolear los ojos y su expresión fue casi la misma que en los viejos tiempos. Aquello provocó la risa de Draco.

- ¿Qué es tan gracioso?

- Tus gestos… por más que nos llevemos excelente, nunca vas a cambiar tus expresiones conmigo, ¿verdad?

- Lo dudo…- le respondió ella en un tono interesante.

- Mejor así, porque si lo haces…- Draco se detuvo y miró por uno de los ventanales que tenían casi en frente de ellos. Pensaba decirle que la dejaría de querer. Pero sabía que yïa no importaba lo que Hermione hiciera, ya no iba a dejar de quererla nunca.

- Si lo hago… ¿qué?

- Nada. ¿Vas a hacer tarea?

- ¿Qué?- le dijo frunciendo el ceño- No, esto lo traigo conmigo desde que bajé al Gran Salón… pienso estudiar hoy todo el día, pero si te encontraba antes, bueno, te iría a preguntar sobre tus espionajes.

- Ey- le dijo él serio-, ya te dije que no te estaba espiando.

- Lo sé. No tengo problemas auditivos.

- No, solo mentales- le respondió automáticamente él sonriendo burlonamente.

- Eres tan gracioso que deberías dejar el mundo mágico y ser comediante, Malfoy.

- Lo voy a tener en cuenta, Granger- le dijo haciendo énfasis en el apellido de la chica como siempre lo hacía cuando se molestaban.

- Me alegro.

- También yo.

El silencio se apoderó de ellos mientras se miraban fingiendo una molestia como la de antes. Una molestia que ya no existía entre ellos. Al final, ambos comenzaron a reír muy idiotamente. Casi como amigos de toda la vida.

- ¿Y bien?- le dijo ella al cabo de unos minutos.

- ¿Qué sucede?

- Me has dicho que me contarías acerca de la foto. Es eso, o comenzamos a estudiar.

- ¿Comenzamos?- le dijo él alzando una ceja.

- Sí- le respondió ella sacando unos libros de su bolso, y en ese momento que sus ojos no se encontraban con los grises de él, tomó coraje-, te quedarás conmigo todo el día estudiando.

- ¿Disculpa, Granger?

- No, no te disculpo.

Draco no pudo evitar sonreír ampliamente. ¿Qué sentido tendría simular una sonrisa de completa felicidad? Ninguno.

- Pues… no hay mucho que contarte, ¿sabes?- Hermione lo miró- Me parece un tanto obvio, incluso.

- ¿Qué es lo obvio?

- El por qué guardo esa foto.

- Bueno… no para mí.

- No lo creo, eres una sabelotodo de pies a cabeza.

- Pero eso no tiene nada que ver, Draco. No por eso voy a conocer a tu familia.

- No, pero sí me conoces a mí y seguramente sabes algo de psicología. Vamos, ¿por qué crees que la guardo?

Hermione se encogió de hombros. Tenía una leve idea, pero no quería decírselo.

- Vamos, Hermione, nada de lo que me digas puede herirme- le dijo Draco siendo totalmente sincero, pero sin saber que algunas cosas sí podían llegar a dolerle. Y mucho. Se imaginó escuchando las palabras 'Yo no te quiero' con la voz de aquella xhica que se había convertido en alguien tan especial para él y no tuvo más opción que admitir que aquello sí le dolería. Descartó aquella idea lo más rápido que pudo-. Dame tu opinión.

Ella elevó las cejas, respiró profundamente y al final exhaló. Lo miró y le dijo:

- Quizás… guardas esa foto porque no quieres olvidar quién es tu padre realmente. No creo que lo hagas de masoquista ni tampoco creo que te guste ver aquel momento una y otra vez…

- ¿Has visto? No era tan difícil.

- La sigues teniendo, ¿verdad?- le preguntó ella asumiendo que aquella era la única razón por la cual él guardaba la foto.

- Sí, pero no la he visto más desde aquel día. Ya no necesito ver aquella foto para recordar quién verdaderamente es mi padre. De todas formas, ahora no es más que un ser patético que hizo lo que pudo con su vida- esta vez él se encogió de hombros.

- Es un poco feo que hables así de tu padre…

- Lo sé, por eso me pongo más que feliz de que tú tengas unos padres que de verdad te aman y que no hables así de ellos.

- Pero… tu madre… ¿también opinas lo mismo de ella?

- No, ella no está ni cerca de eso.

Hermione le dedicó una sincera sonrisa, aunque claro que su expresión era triste igual.

- Desde que realmente puedo decir que te conozco no puedo evitar darme cuenta cómo son tus miradas, Hermione- le dijo él entre exasperado y cansado. Aunque en el fondo estaba un poco feliz de conocerla tanto.

- ¿A qué te refieres?- le preguntó ella un tanto confundida.

- Por ejemplo, en este momento me miras triste. Sé que no es una mirada de pena, simplemente de tristeza.

- ¿Y cómo quieres que te mire?

Draco no supo responderle en seguida.

- Quiero que me mires con felicidad- le dijo al final-. ¿A quién le importa Lucius Malfoy? A mí, sinceramente, me importa más seguir hablando contigo que cualquier otra cosa en el mundo. Mucho más que mi padre.

Hermione no pudo evitar ruborizarse, y pensando que era una idiota por aquello, trató de descubrir si el chico se había dado cuenta del aumento del color en su cara o no.

Claro que se había dado cuenta pero no pensaba decirle nada porque él se sentía un poco avergonzado también. Había sido más sincero con aquella chica en la última hora que en todo el último mes. Hermione se calmó pensando en que él no se había percatado, ya que no le hizo ningún comentario al respecto. Al final ella le dijo:

- Creéme, Draco. Últimamente, hablar contigo se convirtió en una de las cosas más importantes para mí.

En un principio, él no pudo evitar mirarla un tanto perplejo. Pero al final, en menos de 5 segundos, le estaba dedicando una gran sonrisa.

- No sé si a ti te pase- comenzó ella antes de que él dijera algo-, pero a mí no me agrada tener que buscar excusas para hablar contigo...

Cuando Hermione se calló se dio cuenta de lo idiota que sonaba aquello. Quiso que la tierra la tragara antes de escuchar la respuesta de Draco. Incluso ni quería mirarlo, así que se puso a jugar nerviosamente con las hojas de un libro que tenía al alcance de la mano.

- Estoy de acuerdo- le dijo él en un tono orgulloso por aquella decisión- Hermione alzó la vista, casi atónita-. No deberíamos necesitar excusas. Y demás está decir que le debemos explicaciones a alguien.

Hermione le sonrió sin pensarlo.

- Tienes razón. Solo somos dos personas hablando y riendo tranquilamente de lo que nosotros queramos.

- Exacto. Así que... lo de estudiar solo era una excusa ¿verdad?

- No- le mintió.

Draco la observó por un segundo esperando la risa de ella. Una risa que nunca llegaría.

- Maldición- le dijo al final dándose por vencido con aquella castaña que lo miraba fijamente.

- Bueno, bueno- le dijo Hermione en tono condescendiente-, en parte era una excusa pero igual estudiaremos.

- No entiendo por qué tienes que ser tan estricta con tus deberes y obligaciones. Deberías relajarte más.

- Yo estoy relajada- le mintió descaradamente. Draco alzó una ceja dándole a entender que nunca le creería-. Tenemos muchísimas cosas que hacer antes de los EXTASIS, Draco. ¿Cómo quieres que esté relajada?

- No entiendo por qué te quiero- le dijo él revoleando los ojos. Todavía no podía decírselo mirándola a los ojos, así que fingió hacerse el desinteresado solo para repetirle sus sentimientos.

- No eres el único. Yo tampoco entiendo por qué quiero a alguien tan idiota.

- Hablando de la comadreja de nuevo, ¿eh?- bromeó él aunque con las esperanzas de que ella le dijera que en realidad el idiota al que quería era él.

- Pues no. Hablo de otro idiota. Un idiota que no le interesa hacer la tarea ni está preocupado por todo el trabajo que tenemos antes de los EXTASIS.

- A mí no me parece tan idiota ese chico…

- Quizás sea porque ese idiota eres tú- le respondió resoplando, como si él no supiera que ambos hablaban de él.

- Ah, ¿sí? Resulta que ahora me quieres.

- Sí, claro. No es un sentimiento que me haya surgido de repente, de todas formas- le dijo de repente volviendo a fijar toda su atención en las hojas del libro que tenía al lado.

- ¿Y cuándo surgió?

- No lo sé, no me he enterado. Si no, hubiese hecho todo lo posible por impedirlo.

- Qué graciosa eres, ¿no quieres ser comediante conmigo?

- ¿Eso es una excusa también?- le preguntó volviéndolo a mirar.

- Puede ser.

Ella resopló su aire por la nariz a modo de risa y sonrió mientras negaba con la cabeza. Tomó coraje y le dijo:

- Yo también te quiero, Draco.

Draco la observó por unos segundos, sabía que era verdad y además seguía bromeando con él. Aquello lo hizo aún más feliz. Haber escuchado que lo quería había cambiado todo.

Holaaaa! Feliz cumpleaños a Alice Rodrigueeez :D mira, al final si actualice! Ey pasala re re re lindo y nada eso, nos hablamos :D Espero que les guste el cap, es mas largo que el anterior pero igual mas corto que los que subia antes. Pero en serio no tengo mucho tiempo y bueno… lo he estado escribiendo en el transporte publico, de hecho lo estoy publicando mientras viajo JAJAJA (no estoy bromeando), leo el único fic que puedo seguir desde ahí también. Por cierto el fic es de Luna_Hermionie y se llama Set fire to the rain. No le hago propaganda ni nada es que de verdad me copa mucho el fic! En fin, nos leemos en cuanto pueda pero ahora si que ya no prometo nada porque empiezo con los examenes en cualquier momento! -.- Gracias a las lecturas que por cierto ya llegue a las 21 mil y algo :D y a los favoritos nuevos! Y sobre todo a los que se toman el tiempo de comentar y me siguen esperando a pesar de que ya no actualice todas las semanas u.u un beso a todos y sigan igual de geniales como hasta ahora!