Durante el viaje, los chicos decidieron buscar un sitio donde descansar y llegaron a un bosque cubierto por una capa de neblina y de un aspecto bastante extraño. Makoto sugirió acampar en ese lugar y a los chicos les gustó la idea, aunque a Hitomi no le daba buena espina ese lugar, pero mayoría manda, así que tuvo que resignarse e ir con ellos.

Dejaron el remolque a la intemperie y agarraron todo lo que sirviera para acampar. Sho no podía dejar a Flame Kaiser, así que la llevó también, algo bastante raro en realidad.

Bueno, el bosque donde habían parado era bastante extraño, así que daba lo mismo.

-Nunca he visto un sitio así en la Zona X -dijo Kakeru.

-Creo que le gana al viejo Oeste -opinó Hitomi, recordando los días en que iba como narcotraficante con el mercenario de Kyoichi, cuando derrotaron a Sho por primera vez.

-Espera, ¿estuviste ahí? -preguntó Sho.

-Sho, los estábamos siguiendo, claro que estuvimos ahí -dijo la chica con una gota en la nuca.

-La niebla está cada vez más densa -dijo Kakeru, aferrándose a Sho como una gallina.

-No hay de qué preocuparse -dijo su amigo, con su típico entusiasmo-. ¡Vamos a tomar las cosas con calma!

-Si vamos a tomar las cosas con calma, explica por qué trajiste a Flame Kaiser -dijo Hitomi, con un tono de retraso. Ella y el peliazul miraron al castaño como si fuera un caso perdido.

-Bueno, yo -Sho se rascó la nuca con nerviosismo.

-Sho, eres un caso -dijo Kakeru.

-¡¿Por qué él puede traer su bicicleta y yo no?! -replicó Ayumu. Hitomi rió.

-Ayumu, no queremos que te contagies el síndrome de Yamato -bromeó Hitomi.

-¿Qué es eso? -preguntó inocente el pequeño.

-Es una enfermedad que no tiene cura -se encogió de hombros-, y afecta a niños que se descontrolan al subir a una bicicleta -dijo con un tono algo escalofriante.

-¡No, no me volveré a descontrolar cuando me suba a Imperial Dragón! -los niños rieron por su actitud.

-Ayumu, está bromeando -rió Makoto.

-¡Oye, era mejor que no lo supiera! -dijo Hitomi. Los niños rieron.

Siguieron caminando hasta llegar a un sitio cómodo para acampar. Sho estiró una manta sobre el suelo y empezó a ordenar todo. Sin embargo, Kakeru aún se sentía perturbado en ese lugar; para su amigo, su actitud era exagerada; Hitomi lo entendía, ella también estaba incómoda, pero sólo fue con ellos porque todos estuvieron de acuerdo en tener un día de campo, y ya era tarde para retractarse.

El peliazul cayó al suelo por el susto que le provocó un árbol con forma de un rostro.

-Kakeru, sólo es un árbol -dijo Sho.

-¡Miren esa planta! -apuntó una extraña planta tambaleante y con forma de almeja, que de repente se abrió y todos gritaron asustados.

-¡Debe ser una pista de MTB llena de plantas extrañas! -con el comentario estúpido de Sho, el que nunca falta, ni en un momento de seriedad, todos cayeron al suelo.

Unas plantas que emitían una extraña y... fantasmagórica melodía llamaron la atención de Hosuke, que se quedó maravillado hasta que los rostros pacifistas de la planta adoptaron formas de calaveras. De repente, el grupo se vio rodeado por un montón de plantas del mismo tipo, que los atemorizó y, gracias a Kakeru, que comenzó a pedalear a toda velocidad la Flame Kaiser, salieron de ahí.

-¡Oigan, Makoto no está con nosotros! -exclamó Hosuke. Kakeru se detuvo.

Efectivamente, Makoto no estaba con ellos, y Hitomi tampoco hasta que llegó corriendo y resbaló y se deslizó por el suelo hasta chocar con un árbol.

A duras penas, la chica se incorporó y los chicos la ayudaron a levantarse mientras se sobaba la nuca por el golpe.

-¿Dónde está Makoto? -los niños se encogieron de hombros y buscaron por todos lados la figura de la pelinegra-. Genial, a Ayumu no lo pierdo de vista, pero a Makoto sí y así es cómo Kyoichi me mata por fallar como niñera.

-Salvo que seas niñera con los ebrios -dijo Sho.

-Lo he visto ebrio -admitió, ganándose las miradas extrañadas de los chicos-. Lo peor de todo es que se acuerda de las locuras que hace cuando está así -los niños cayeron al suelo por la estupidez-. Pero volviendo al tema, será mejor buscar a Makoto.

Siguieron caminando por un largo rato en busca de la pelinegra. Al final, había pasado como una hora y todavía no daban con ella, y ahí se dieron cuenta de que estaban caminando en círculos, pues pasaron frente al mismo árbol con rostro que había asustado a Kakeru. Luego de eso, las plantas de calaveras volvieron a presentarse y volvieron a correr.

Claro, corrían tan desesperados y sin mirar por dónde iban, aunque probablemente sería el mismo camino que estuvieron pisando como por una hora, que Hitomi tropezó, detrás de ella cayó Sho, luego Ayumu y los tres rodaron sin parar como idiotas y después los siguió Kakeru que resbaló con Flame Kaiser. Afortunadamente, la bicicleta no sufrió ni un rasguño ni golpeó a los que hicieron de las plantas rodantes del desierto (?).

-Esto se parece a las locuras que hago con mis amigos en el instituto -se quejó Hitomi-. Pero ahora no son divertidas.

-Tu vida es como una comedia -dijo Sho.

-Yo lo llamaría humor negro.

-¡Éste debe ser el bosque legendario! -chilló Hosuke.

-¡¿Que qué?!

-Acabo de recordar que existe un lugar fantástico en la Zona X, conocido como el legendario Bosque Sin Nombre -al ver la expresiones de confusión del cuarteto, accedió a explicar-. Según cuenta la leyenda, una terrible maldición cayó sobre este bosque, también se rumorea que una vez que entras a este lugar, jamás encontrarás la salida.

-¡¿Jamás saldremos de aquí?! -gritó el cuarteto. Por sus mentes pasó la imagen de ellos mismos en versión anciana, caminando por ese extraño lugar, aún con esperanzas de encontrar la salida-. ¡NO, ESO NO PUEDE SER!

-¿Y no existe algún método para salir de aquí? -insistió Sho.

-Si mal no recuerdo, existe un espantoso método, tan horrible que ningún valiente es capaz de llevar a cabo hasta el final, ¿lo escucharán? -al recibir la afirmativa del cuarteto, prosiguió-: Si tanto insisten, no me dejan otra opción, será mejor que presten atención porque no pienso repetirlo, ¿entendido? -los chicos estaban totalmente atentos a lo que fuera que iba a decir-. Es tan horrible que lo mejor para mí sería olvidarlo por completo -ya se empezaban a tensar. Hosuke hizo una pose de inocencia-. Y eso fue lo que finalmente hice.

El cuarteto cayó de espaldas. No podían creer que pusieron toda su atención en lo que finalmente era una página en blanco. A causa del impacto, una fruta cayó del árbol, llamando la atención del grupo. Sho la agarró, era una fruta extraña, de color fucsia y tenía una especie de dibujos de flores en la cáscara. La dio vuelta y se podían apreciar unos arándanos del mismo color, que despedían un olor tan dulce que llegaba a hipnotizar.

Literalmente, a hipnotizar, ya que, en eso, escucharon la voz adormilada de Makoto, incitándolos a probarla.

Voltearon en busca de su amiga, y la vieron a unos metros. Pasó un neblina y la niña desapareció. Hitomi, al momento de voltear, se encontró con la figura de Makoto, por lo que saltó hacia atrás sobresaltada y dando un grito de película de terror. Se cubrió la boca y no dejó que el temor la controlara.

-¡¿Se puede saber dónde estabas, Makoto?!

-¡Te estuvimos buscando por más de una hora! -gritó Sho.

-Yo también los estuve buscando -dijo Makoto, totalmente relajada. Parecía estar en un maravilloso estado de droga-. ¿Por qué no prueban esto? Es tan delicioso y dulce.

-Makoto, deja de hablar -espetó Hitomi-. Tu voz de fresita me está dando dolor de cabeza, y ni siquiera Miyu es tan fresita.

-De todas formas, no hemos desayunado y probar un poco no estaría mal -dijo Sho. Iba a agarrar uno de los arándanos de la fruta, pero Hosuke la apartó de sus manos-. ¡¿Por qué hiciste eso?!

-¡No coman esa fruta, está prohibido! -chilló el búho-. ¡Si lo hacen, caerán en un profundo sueño y jamás podrán despertar! -aquel comentario estremeció a los chicos.

Por lo menos, a los que estaban conscientes. Miraron a Makoto, que parecía estar a punto de perder la consciencia.

-¡LA ESTAMOS PERDIENDO!

-¡Cállate, Hosuke, eres nuestra única esperanza! -espetó Sho.

-Es verdad -el ave suspiró y se paró en uno de los manubrios de Flame Kaiser-. Veamos, un método para salvar a esta jovencita -comenzó a pensar, pero la misma melodía de las plantas de las que escaparon hace un rato lo distraían-. ¡YA CÁLLENSE, NO PUEDO CONCENTRARME!

Y así notaron que estaban rodeados de las calaveras, por lo que comenzaron a correr, y esta vez, no olvidaron a Makoto, quien, sentada en Flame Kaiser, comenzaba a dormirse.

-¡MAKOTO DE MIERDA, NO TE DUERMAS! -chillaba Hitomi, histérica.

-¡¿Qué hacemos?! -gritaba Kakeru.

Un rato después, Kakeru y Sho la ayudaban a caminar para que no se durmiera, pero no había resultado. La pelinegra se había quedado profundamente dormida.

-Estoy segura que si le digo que Freddy Krueger viene en camino, le va a importar una mierda morir -espetó Hitomi, con una gota en la nuca. Sus comentarios estremecían a los niños.

-Dime que esos comentarios son influencia de Shido -dijo Sho.

-Pues sí, un poco -se encogió de hombros-. Experiencia para los nietos; si no evitaste que tu cuñada se durmiera para siempre por culpa de una maldita fruta, fracasaste como niñera.

-Tranquila, nosotros seguimos vivos y Makoto aún respira, así que aún no morirás -trató de consolarla Kakeru. Por lo menos, logró que la platinada se tranquilizara un poco.

-¡Oigan, acabo de ver un edificio desde aquí! -informó Hosuke. Todos lo miraron... menos Makoto, claro está-. ¡Podría ser el templo que, según recuerdo, es la clave para eliminar la maldición!

Eso bastó para que se encaminaran al famoso templo, y efectivamente lo era. Les costó llegar debido a la niebla y los sustos que se llevaban de vez en cuando, pero llegaron sanos y salvos. Estaba todo oscuro, por lo que Kakeru sacó una linterna de mochila, pero al no encontrar fósforos, Hitomi sacó la linterna que le había pasado Kyoichi en la mansión del Conde Freddy. Dos eran mejor que una, así que sacó un pedazo de un árbol que había cerca. Lo rozó con fuerza contra el muro del templo, encendiendo una pequeña llama que protegió de alguna brisa con su mano libre y así encendió la linterna del peliazul, ahorrándose la búsqueda de fósforos.

Sin más, entraron al lugar y caminaron por un largo y oscuro pasillo lleno de grabados en las paredes, de unos símbolos extraños, de algún idioma antiguo, e imágenes de personas, de un anciano en particular.

-Parece que algo brilla allá -Ayumu apuntó una luz a lo lejos, por lo que, sin dudar, se dirigieron hasta ahí y ya no hizo falta usar linternas.

Se encontraron con una piedra con forma de círculo con un hueco de figura humana al centro, rodeado de unos símbolos que emitían una luz celeste.

-Ya veo -dijo Ayumu-. Colocan a una persona en la piedra para sacrificarla -su comentario y pose tipo Einstein estremeció al búho y los niños, menos a Hitomi, que quiso reír, pero se aguantó porque era un asunto serio.

Hosuke tradujo algunos símbolos que todos interpretaron como la leyenda del templo que él conocía.

-¡Tú puedes, Hosuke! -lo apoyó Sho-. ¡Eres un ave maloliente y nadie podrá negarlo! -su hermano y Kakeru lo miraron con una gota en la nuca, y en ese punto, la platinada no pudo evitar reír.

-¡Eso es cierto, soy un gran maloliente! -exclamó Hosuke, luego se dio cuenta de lo que dijo-. ¡Espera, ¿qué?!

Luego de eso, tradujo el resto de los símbolos, que interpretaron como que Makoto debía sentarse en un lugar en específico. Claro que el imbécil de Sho no podía meter más la pata y la soltó, haciendo que cayera sobre la silueta de la piedra. La piedra se movió unos metros más apartada de ellos y una luz dorada rodeó la piedra y a la niña, luego se elevó y Hosuke trató de ayudarla, pero la protegía un campo de fuerza que le hizo caer.

Sho no quiso rendirse. Era su mejor amiga la que estaba ahí. Se montó en su Flame Kaiser y saltó hacia ella, justo al momento en que unas piedras emitieron una luces celestes que lo rodearon y lo encogieron hasta desaparecer de la vista de sus amigos. Luego de eso, un gran destello los cegó.

El castaño despertó en un sitio oscuro y totalmente colorido, donde se escuchaban unos latidos de corazón. Se sobresaltó, no recordaba cómo había llegado ahí, lo último que recordaba era que había intentado salvar a Makoto y luego fue atacado por unos rayos.

-Sho, ¿eres tú? -el chico escuchó la voz de Makoto, se oía algo temblorosa-. Ayúdame, está muy oscuro, no puedo ver nada.

-¡Tranquila, enseguida iré a ayudarte! -dijo el castaño.

-¡Eso no lo permitiré, virus! -gritó una voz aguda y ronca. Sho miró en la dirección de donde la escuchó y unas criaturas circulares y coloridas aparecieron de la nada. La criatura de color violeta rió por su expresión de confusión-. ¡Somos las bacterias malignas que habitaban en la fruta que comió Makoto-virus!

Ok, era la situación más extremadamente bizarra en que había estado jamás.

-¿Bacterias? -repitió Sho, aún confundido.

-¡Estamos dentro del cuerpo de Makoto-virus! -así Sho salió de su estado de confusión y adoptó uno de sorpresa y su rostro se volvió azul.

Bueno, hay que ver el lado bueno. Por lo menos estaba parado en figuras coloridas y no en órganos blandos y cubiertos de sangre (?).

-¿Qué? -habló Makoto-. ¿Cómo es posible que Sho y las bacterias estén dentro de mí?

-¡Todo ese cuerpo está infectado por nosotros, las bacterias! -explicó la bacteria (?), o Rey Bacteria-. ¡y si alguien come de esos frutos, no hay manera de que pueda salvarse de la maldición, y Makoto-virus se convertirá en uno de nosotros!

Por la mente de Sho, pasó la imagen de una bacteria azul con la ropa de Makoto.

-¡No, quiero convertirme en una bacteria! -gritó la niña.

-¡Eso te pasa por comer tanto dulce! -la regañó Sho, cubriéndose un oído por el dolor que le causó el grito.

-¡No te atrevas a recordarme eso!

-¡No dejaré que se salgan con la suya! -les gritó a las bacterias-. ¡Salvaré a Makoto como sea!

Al no ver a las bacterias, volteó hacia otro lugar y vio un montón de bacterias que luego se apartaron de lo que estuvieran cubriendo, dejando ver dos impulsores. El Rey Bacteria lo desafió a una batalla Idaten-virus (?) y le explicó que la meta estaría en el corazón. Para cualquiera era bastante extraño tener una batalla contra una bacteria, incluso para Sho, pero si era por salvar a su amiga, no le importaba el contrincante.

Sin más, ambos se prepararon para la batalla. El Rey Bacteria utilizaba simplemente un casco, algo tan extraño como toda esa situación, pero era porque sus patas y brazos eran de palo (?).

La carrera comenzó con un terreno de Slalom, ahí el Rey Bacteria le explicó que luego pasarían por el estómago. Ahí se complicaron un poco las cosas; el estómago estaba lleno de dulces y chocolates que se derretían y se hundían en una laguna de dulce. Como la bacteria llevaba ventaja, Sho saltó con un Bunny Jump de chocolate (?), pero éso era otro problema, ya que, si saltaba muy alto, hundiría más los dulces que se derretían.

Vio que todo a su alrededor se estaba derritiendo, así que se arriesgó y saltó donde podía hasta pasar esos obstáculos y correr por un terreno más estable. Ahí utilizó una serie de Bunny Jump's, sorprendiendo al Rey Bacteria. En un obstáculo perdió el equilibrio, pero siguió saltando hasta rebasar a su rival, quien estaba muerto de la impresión.

Llegó hasta un sitio que se dividía en dos, la que determinaba el final de la carrera. Se trataba de la presión sanguínea de Makoto. No podía pararse a pensar, por lo que simplemente tomó la ruta roja de la izquierda, mientras que la bacteria iba por la azul derecha, advirtiendo al castaño que se fue por el camino difícil.

Resulta que Sho tomó la ruta de las arterias y la sangre, que era un montón de pelotas de dulce, iba hacia él, ya que se distribuía por todo el cuerpo; mientras que la bacteria tomó el camino de las venas, que transportaba la sangre al corazón.

La bacteria estaba a punto de llegar a la meta, pero a causa de los nervios de Makoto, no pudo cruzar la recta final, ya que la válvula del corazón se movía a gran rapidez, lo que le dio algo de ventaja a Sho, ya que el Rey se detuvo. El castaño no se dio por vencido, cosa que tranquilizó a su amiga y la válvula adoptó un ritmo más lento. La bacteria sonrió, pero antes de siquiera moverse, Sho apareció corriendo a toda velocidad y cruzó primero la meta. El lugar se iluminó completamente y las bacterias desaparecieron.

Makoto por fin era libre.

Más tarde, la niña despertó y notó que estaban en el mismo lugar donde había dejado el remolque. No recordaba cómo había llegado ahí.

-Tuve un sueño muy extraño -murmuró.

-Sí, yo también soñé algo fuera de lo común, Makoto -dijo Sho, levantándose detrás de ella. Al parecer también se había quedado dormido.

-¿Qué soñaste?

-Que estábamos dentro de tu cuerpo -comenzó el castaño, apoyando su cabeza en el asiento de Flame Kaiser, y con sus manos estiró las comisuras de su boca y posó un dedo en su nariz-, ¡y debía competir contra un tal Rey Bacteria que tenía la cara así de fea! -dijo con una voz nasal.

-¡¿Qué?! -exclamó la pelinegra, sorprendida-. ¡Yo tuve el mismo sueño!

Contaron todo lo que vieron en el sueño, y efectivamente todo coincidía, por lo que acabaron riendo.

-Dormimos demasiado -dijo Kakeru, acercándose a sus amigos junto a los demás, bostezando.

-Ya está atardeciendo -dijo Hosuke.

-Aunque no hemos comido nada aún -dijo Hitomi.

Makoto reía por la discusión de sus amigos, entre si comer o seguir con el viaje, y Sho sugirió pasear con las bicicletas. Lo que ella dudaba era si realmente fue un sueño o no lo de las bacterias de su cuerpo.


SJAKJSJAJDKAJDKAJSKJSKAJSKAJSKAJKSJAJSKAJSJAKJSKAJSKAJKSJAKJSJAKSJKAJJSKAJKSJAKJAKAJSKJAKJSJAKSJKAKJSKSJAKSJKAJSKAJSKAJSKJAKSJAKJA MUERO DE LA RISA CON ESTE CAP XDDDDDD

Tenía que escribirlo xDDDD así que... aquí tienen el cap 40 de la serie, el que mencioné en el primer capítulo de este fic y que me animó a escribirlo xD aunque acá debe ser el 38, supongo :P

En fin... se acerca el reencuentro de los tortolitos 7w7 y el final TT-TT pero luego viene una segunda temporada, así que aún no morimos xD

¿Qué les parecieron las reacciones de Hitomi? Lo que hace el aburrimiento y la bipolaridad (?)

Bueno, eso... :P

Chao chao!