Traducción autorizada por CrissColferL0ve.
Bien, esto es todo, el capítulo final. Siento la tardanza, simplemente no quiero acabarlo lol. La escena del capítulo 14 también está aquí. Escribiré una no pequeña nota de autor al final, en lugar de aquí. La canción al inicio es esta de aquí: watch?v=brYl6UwOBmM. Es la versión en vivo, porque la real es más optimista y así, pero la letra encaja con esto. Y es una de mis canciones favoritas lol. De acuerdo, aquí vamos, el último capítulo :')
It's been about a year now,
Ain't seen or hear from you,
I've been missing you crazy,
How do you, how do you sleep?
I found a letter you wrote me,
It still smells just like you,
Damn those sweet memories,
How do you, how do you sleep?
Capítulo 37:
—Mi papá quiere que vaya a casa y hable con él —Blaine dijo a Burt tras haber colgado. Todavía estaba temblando un poco, los puños apretados para contenerse de desmoronarse.
—Bien —Burt dijo—. ¿Es algo bueno?
Blaine se encogió de hombros—. Ni idea —dijo—. Dijo que esperara hasta que tuviera tiempo, así que no sé cuándo será.
Burt asintió—. Al menos es algo, ¿correcto?
—Supongo.
Burt sonrió, le dio una palmada en el hombro, luego salió de la habitación. Blaine deseaba poder ganar a Kurt y contarle, pero se apegaba a su palabra. Haría esto por su cuenta.
—¿Quieres que vaya contigo, Blaine? —Burt preguntó, siguiendo a Blaine al pasillo—. Puedo dejar el taller por una hora, más o menos.
—No, está bien —Blaine sonrió, agradecidamente—. Aunque, gracias. Estaré bien.
—De acuerdo —Burt se vio escéptico mientras abría la puerta principal—. Llámame si necesitas algo.
—Llamaré. Gracias, Burt —Blaine dijo—. Te veré más tarde.
—Buena suerte.
Blaine salió y cerró la puerta tras de sí, luego fue al auto y se dirigió a la casa de sus padres. Habían pasado tres semanas desde que tres semanas desde que su padre había llamado y dijo que quería hablar. Lo llamó la noche anterior diciendo que quería verlo hoy y Blaine dijo que iría después de su turno en la cafetería.
Blaine no tenía idea de lo que podía querer, pero estaba por averiguarlo.
—Tu madre quiere hablar contigo —dijo el papá de Blaine, tajantemente cuando abrió la puerta. Ni siquiera miró a Blaine, simplemente abrió la puerta, le dio una mirada de reproche, luego habló—. Está en la sala. Estaré en la cocina.
Blaine observó mientras su padre se alejaba. Se quedó ahí de pie por unos momentos, luego entró y cerró la puerta. Se dirigió a la sala y encontró a su madre sentada en el sofá, estudiándose las uñas.
—Este, ¿mamá? —Blaine dijo, en voz baja y ella levantó rápidamente la vista.
—Oh, Blaine —dijo—. Siéntate.
Blaine se sentó de frente a ella. Ambos se sentaron mirándose por unos momentos, luego su mamá habló—. ¿Todavía eres…? —dejó en el aire, pero Blaine sabía lo que estaba preguntando.
—¿Si todavía soy gay? —dijo—. Sí, mamá, todavía soy gay. Siempre lo he sido, siempre lo seré.
—Oh —dijo, viéndose decepcionada. Para ahora, Blaine estaba acostumbrado a esa mirada, pero eso no significaba que no doliera—. Qué pena.
Se sintió enfermo, sentado en la sala familiar, el lugar donde había habido más peleas que momentos felices. El lugar en que su papá le había amoratado las costillas tanto cuando tenía catorce años, que ni siquiera pudo sentarse bien por una semana. Alejó el recuerdo y todo lo que quería era irse y nunca volver.
—¿Querías algo? —Blaine preguntó, finalmente.
—No —le dijo—. Pensaba que para ahora te habrías dado cuenta de lo equivocado que es, lo que estás haciendo.
Blaine rodó los ojos, casi instintivamente—. No hay nada de malo con ser gay, mamá —Blaine dijo, poniéndose de pie—. Lo que está mal, no obstante, es la manera en que he vivido durante el año pasado. Fue agradable hablar contigo - de hecho, no. No ha sido agradable hablar contigo. Ha sido lo opuesto. Así que, buena suerte, mamá. Gracias por nada.
Blaine salió dejándola sentada y fue a la cocina, el corazón latiéndole rápidamente en el pecho. Ahora era momento de encarar a su papá. Lo encontró sentado en la mesa del comedor con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Siéntate, Blaine —dijo, in mostrar emoción alguna—. Tengo una propuesta para ti.
Blaine se sentó.
—¿Estás bie-?
—Ahora mismo no quiero hablar de eso —Blaine dijo, pasando rápidamente a Burt y dirigiéndose a las escaleras. Burt lo estaba observando, el rostro fruncido en una expresión de interés, los ojos bien abiertos y llenos de preocupación.
—Blaine, ¿todo est-?
—¿Puedo contarlo más tarde? —Blaine preguntó, el estómago doliéndole—. ¿Por favor?
Burt lo miró curiosamente por un momento, luego asintió—. Muy bien —dijo—. Da un grito si necesitas algo.
Blaine asintió levemente, luego continuó bajando las escaleras. Cerró la puerta tras de sí y colapsó sobre la cama de Kurt y enterró la cabeza en las almohadas, respirando la esencia, queriendo más que nada tenerlo allí para abrazarlo y decirle que todo estaría bien.
Casi lo hacía, casi llamaba a Kurt. Cogió el teléfono del bolsillo y marcó el número en la pantalla. El dedo pulgar temblándole sobre el botón verde, pero se detuvo, porque no quería cargar a Kurt con la sentimental historia.
En su lugar, cogió la almohada en sus brazos y con fuerza. Cerró los ojos y lloró hasta dormir, porque las cosas acababan de empeorar cientos de veces.
—¿Papá? —Kurt respondió al teléfono. Kurt siempre se preocupaba cuando su papá lo llamaba porque siempre imaginaba lo peor. Especialmente ya que Burt tenía problemas del corazón—. ¿Todo está bien?
—Sí, sí, bien —Burt le aseguró y Kurt se volvió a sentar—. Simplemente pensé en llamarte y contártela sobre Blaine.
El alma de Kurt se le fue a los pies. Todavía no había sabido de Blaine. No había dejado de llamar, con la esperanza de que eventualmente respondería, incluso si sólo era para decirle que lo dejara en paz—. ¿Blaine? —preguntó, un poco sin aliento—. ¿Está -?
—No es nada fatal, Kurt, cálmate —Burt dijo, pero Kurt no podía evitarlo. Estaba preocupado—. Sólo que… ¿Has hablado con él?
Kurt suspiró—. No —dijo—. Él no responde. Nunca.
—Bueno —Burt dijo, también suspirando un poco—. Su papá le pidió verse hace unos días. —Kurt se enderezó—. No ha salido de la habitación desde entonces. He comenzado a mandarle las comidas.
Kurt atrapó el labio inferior entre los dientes y negó con la cabeza—. ¿No puedes hacerlo decirte lo que ocurrió? —preguntó, la voz un poco aguda, pese a saber que nadie podría hacer que Blaine hiciera algo por la fuerza—. No hablará conmigo, así que no puedo preguntar. Papá -
—Kurt —Burt dijo, con calma—. Kurt, cálmate. Intentaré hablar con él más tarde. Tan sólo pensé que querrías saberlo.
Kurt se acomodó y cerró los ojos, exhalando, por la menta pasándole todos esos disparatados pensamientos y malas cosas y especulaciones. Entonces, volvió a abrir los ojos, y dijo—. ¿Papá, crees que él me odia?
—¿Odiarte? —Burt exclamó—. ¿Estás loco? El chico está perdidamente enamorado de ti, Kurt. Simplemente atraviesa un duro momento. Se recuperará.
—¿Eso crees? —Kurt expresó, en voz baja, esperanzadoramente.
—Escucho la manera en que habla de ti, Kurt —Burt dijo, suavemente—. Eso lo sé.
Blaine apagó la computadora cuando escuchó un leve golpe en la puerta de la habitación de Kurt. Se puso de pie, se estiró un poco y fue a abrir la puerta. Encontró a Carole Hudson ahí de pie, una mirada preocupada en el rostro.
—Blaine, cariño —dijo, ladeando un poco la cabeza—. Yo-yo me estaba preguntando si, ¿quieres venir a arriba, en lugar de estar aquí solo?
Blaine sabía que Burt la había llamado y pedido que viniera, sólo para ver si ella podía sacarle algo. Torció la boca en una sonrisa.
—Este, gracias —dijo—. Yo sólo - sí.
—Entonces, ¿eso es todo? —Burt preguntó, luego que Blaine le hubiese contado todo lo que había ocurrido con sus padres—. Se -
—Acabó —Blaine asintió—. Total, y completamente acabado.
Entonces Carole y Burt intercambiaron una mirada inexpresiva y Blaine simplemente se sentó ahí, respirando regularmente—. Blaine —Carole dijo, por fin—. No pareces… Bueno. Molesto. ¿No crees que -?
—Ya se acabó lo de estar molesto por personas a las que no les importo —Blaine negó con la cabeza—. He estado atrapado en este - este bache y no sabía cómo salir, pero ahora lo veo. Lo resolví todo. Por lo que tengo que irme de Ohio, dejar todas las cosas malas y el rencor y las miradas acusadoras y los malos sentimientos qué hay aquí. —Pausó, intentando mantener todo claro en la cabeza—. ¡Oh! —dijo, de repente—. Ustedes no chicos. Han sido asombrosos. Sin ustedes, habría perdido la última pizca de fe en el mundo, en la humanidad. Gracias por todo.
Carole lució alarmada y Burt estaba mirando fijamente a Blaine como si acabara de anunciar que iba a irse por la ciudad vistiendo nada excepto los calzoncillos, lanzando confeti y recitando sonetos de Shakespeare.
—Blaine, ¿a dónde vas a ir? —Burt preguntó finalmente.
—Todavía no lo sé —Blaine dijo, sonriendo—. Tan sólo necesito irme.
—¿Te… te volveremos a ver? —Carole preguntó, dramáticamente. Ahora Blaine podía ver la razón por la que Finn y Rachel hacían tan buena pareja.
La verdad era, no lo sabía. Asumía que terminaría de regreso a Ohio en algún punto, simplemente no estaba seguro de cuándo o cuáles serían las circunstancias. Se encogió de hombros, todavía sonriendo y exhalando—. Tengo que hacerlo. Es la única manera de escapar del pasado.
—No puedes escapar del pasado —Burt negó con la cabeza—. No realmente. Y, ¿qué pasa con Kurt?
Entonces, Blaine frunció el ceño. Sabía que Kurt era lo único de lo que realmente no podía escapar—. No lo sé —murmuró—. Él está mejor sin mí. Lo - lo llamaré. Eventualmente. Háganle saber que estoy bien. Tan sólo - Esto es lo mejor. Puedo sentirlo.
—¿Cuándo te vas a ir? —Burt preguntó.
—Mañana.
—Sigues revisando tu reloj —Burt se percató al día siguiente en la cena—. ¿Tienes tanta prisa de irte de aquí?
—No —Blaine dijo, rápidamente—. No, claro que no. Estoy esperando una llamada telefónica.
—Una llamada telefónica —Burt repitió, lentamente.
Blaine asintió—. De mi papá —externó—. Anoche estuve pensando y lo llamé. Dijo que me llamaría antes de las cinco, para hacérmelo saber.
Burt dejó el tenedor y miró directo a Blaine—. ¿Hacerte saber, qué?
Blaine respiró profundo, exhaló, luego levantó la vista para encontrar la mirada de Burt—. De acuerdo —dijo, con calma—. Iba a decírtelo luego que llamara, pero supongo que ahora es un buen momento como cualquiera.
—De acuerdo.
Kurt se sentó en la esquina trasera de la clase de inglés, dándole vueltas a la pluma entre los dedos y sin escuchar a la lección impartida. Necesitaba irse de la clase para poder volver a llamar a su papá y preguntar cómo estaba Blaine. Lo último que había sabido, Blaine todavía no le había a Burt la historia completa. Kurt había intentado llamarlo a diario, pero fue en vano. Blaine estaba imposible, pero eso no cambiaba el hecho de que lo amaba.
No ayudaba que hoy fuera San Valentín. Por todas partes había corazones de papel y figuras de Cupido y otros objetos increíblemente cursis y románticos. Suspiró y volvió a mirar al reloj, permitiendo a las manos moverse. Comenzó a guardar las cosas en silencio cuando faltaban dos minutos antes del final de la clase y entonces cuando la clase se acabó, Kurt se levantó del asiento en un instante y se dirigió a la puerta. Cuando ya estaba en medio corredor, escuchó una voz llamándolo.
—¡Kurt! —decía—. ¡Kurt! ¡Espera!
Kurt bajó la velocidad, se volvió a la persona que llamándolo. Entonces lo vio, los brillantes ojos y cabello y torcida sonrisa. Kurt esperó hasta que lo alcanzó.
—Hola, Leo, ¿qué ocurre? —Kurt dijo, moviéndose a un lado, para no bloquear el paso.
—¿Puedo preguntarte algo realmente rápido? —Leo preguntó, apartándose el cabello rubio oscuro de los ojos—. Únicamente será un segundo.
El pulgar de Kurt pasó sobre el teléfono en el bolsillo y suspiró levemente para sí—. Sí —dijo a Leo—. Sí, claro.
Blaine estaba de pie en el elevador mientras subía, deteniéndose en cada piso, pese a que había seleccionado únicamente el penúltimo. Suspiró y se apoyó contra la pared de espejo, el corazón acelerándosele en el pecho. Miró al espejo de frente mirándose. Se veía bien. Al menos, esperaba que así fuera. Los ojos viéndose un poco cansados, pero más que eso se veía saludable.
Esperaba estar en el lugar correcto. Volvió a estudiar el trozo de papel que tenía en el bolsillo, sólo para asegurarse, porque habría sido tremendamente vergonzoso si hubiera acabado en el edificio equivocado.
Parecía ser el correcto. Esperó a que el elevador se detuviera con un breve timbre, luego salió al estrecho corredor color crema. Volvió a mirar el trozo de papel, encogiéndose de los hombros, luego comenzó a caminar. Miraba al número de cada puerta mientras pasaba, haciendo cuenta tras mientras se acercaba más y más. Se detuvo cuando lo vio y el pulso se le aceleró. Éste era.
Respiró profundo, luego dio un paso hacia la puerta, pero se detuvo, porque la puerta en cuestión se abrió hacia dentro y dos personas estaban ahí de pie. Una salió. Él era alto, cabello castaño rubio, bronceado, vestimenta casual. La otra persona se quedó parada en la entrada, los brillantes ojos azules como ningunos, el cabello perfectamente estilizado, la piel suave y tersa como la leche. La respiración de Blaine se le atoró en el pecho, mientras el corazón me dolió un poco. Estaba clavado en el lugar.
Entonces los brillantes ojos estuvieron sobre los de él y estaban más abiertos que nunca y el corazón de Blaine dio un vuelco y se sintió mareado. Únicamente pudo devolver la mirada, el cuerpo incapaz de hacer otra cosa. Se concentró en esos ojos, esos brillantes ojos azul cielo, tan familiares y relajantes e impactantes que lo mantenían quieto, evitaban que cayera al piso, evitaban que se desmoronara y liberara esas lágrimas contenidas y de balbucear todas esas palabras que había guardado dentro de sí.
No dejó caer la mirada de esos cielos azules mientras respiraba profundo, luego dio un paso cuidadosamente entrando en la luz. Contuvo el aliento hasta que su nombre fue pronunciado en un casi susurro.
—Blaine.
Y entonces se permitió respirar.
—Blaine —Kurt pronunció, incapaz de dar crédito a sus ojos. Tuvo que extender el brazo y sujetarse de la perilla de la puerta para mantenerse erguido, porque esto era lo último que esperaba.
Entonces Kurt se dio cuenta de que estaba contenido el aliento. No podía apartar los ojos de Blaine, los dorados ojos reluciendo más brillantes que nunca, el perfecto y apuesto rostro, el lindo sentido de estilo todavía intacto. El corazón de Kurt dio un vuelco en el pecho y se sintió nervioso. Sintió el cuerpo temblando un poco mientras abría la boca para hablar.
—¿Q-qué estás h-haci…? —lo dejó en el aire, tartamudeando—. Blaine —volvió a decir, incapaz de decir algo más, porque otras palabras simplemente saldrían como un incoherente farfullo.
Entonces Blaine habló, la voz sonando un poco rasposa—. Hola —dijo, en voz baja—. ¿Yo… Desperdicie mi tiempo viniendo aquí?
Kurt lo miró fijamente perplejo por un prolongado tiempo, luego vio los brillantes ojos de Blaine oscilando a Leo, del que se había olvidar dado estaba ahí. La boca de Kurt se volvió la pequeña forma de una 'o', entonces intentó hablar, pero Leo lo logró primero.
—¡Oh, te refieres a mí! —dijo, sonriendo a Blaine—. No, amigo. Bah, soy heterosexual, hombre. Mi novia estaba abajo en el auto. Sólo estaba pidiendo unos apuntes. —Levantó el cuaderno que Kurt le había acabado de dar—. Justo me estaba yendo. Gracias, Kurt, te veo el lunes y oye —Leo sonrió, pasando junto a Blaine y dándole una ligera palmada en el hombro—. Un gusto conocerte. Hasta luego.
Kurt lo observó irse, luego volvió la vista a Blaine. El rostro lucía un poco pálido y algo cansado, pero todavía era el mismo chico hermoso que Kurt había dejado en Ohio. Ahora lo estaba mirando, la expresión ilegible.
—¿Quieres entrar? —Kurt dijo, porque no pudo pensar en otra cosa que decir. Era extraño. Se habían visto hace poco menos de 6 meses y habían hablado brevemente una o dos veces, pero ahora kurt se sentía nervioso, con Blaine ahí de pie frente a él, la mirada fija en él, quemándolo.
—Eh, sí —Blaine dijo, sacudiendo un poco la cabeza—. Claro.
Kurt retrocedió y dejó entrar a Blaine, agradecido de haber limpiado la noche anterior. Blaine dio un vistazo al apartamento mientras seguía a Kurt dentro de la sala de estar.
—Es muy tú —Blaine le dijo.
—¿Eso es algo bueno o malo? —Kurt bromeó.
—Bueno —Blaine respondió—. Definitivamente bueno.
Kurt sonrió para sí mientras entraba a la pequeña cocina—. ¿Quieres algo? —preguntó—. Digo… ¿Acabas de llegar aquí?
—Este, hace como una hora —Blaine asintió.
—¿Hambriento? —Kurt preguntó—. ¿Sediento? ¿Ambos?
—Ambos —Blaine sonrió un poco y el corazón de Kurt dio un pequeño vuelco—. Pero, ¿podemos hablar primero?
Kurt dejó de moverse y sólo miró a Blaine—. Sí —asintió—. Sí, podemos hacer lo que quieras.
Blaine extendió una mano y Kurt bajó la mirada a ella—. Si quieres tocarme, está bien —Blaine asintió—. Lo entendería.
Kurt no lo pensó dos veces, simplemente extendió la mano, sujetó la mano de Blaine luego jalándolo y lanzándole los brazos entorno a él. Escuchó a Blaine suspirar un poco contra el cuerpo, los brazos también abrazando a Kurt. Kurt aspiró la esencia, confortándose, porque Dios, de verdad extrañaba esto.
—Dios, te he extrañado tanto —Kurt externó, apretando el abrazo.
—Yo también —Blaine respondió.
Finalmente, se soltaron, lentamente y cuando Kurt miró a Blaine, vio ese rostro estaba retorcido, como si estuviera intentando no llorar—. Este —Kurt se aclaró la garganta—. Quieres hablar.
Blaine asintió. Kurt le hizo un gesto para que lo siguiera al sofá. Se sentaron uno junto al otro, pero no tanto para estarse tocando—. De acuerdo —Blaine dijo—. Antes que digamos algo más, sólo necesito saber. ¿Todavía me amad?
Kurt habló inmediatamente—. Por supuesto, todavía te amo —dijo—. Nunca dejaré de hacerlo.
—De acuerdo —Blaine dijo, asintiendo, como si intentara poner todo en orden dentro de la cabeza—. De acuerdo, bien. Por cierto, también te amo.
Kurt asintió, ignorando las mariposas en el estómago.
—De acuerdo, entonces —Blaine continuó—. Hablé con mi papá hace poco tiempo y este, básicamente, me quiere fuera de su vida. Literalmente me está comprando para que me aleje.
—Blaine, eso es horrible. Yo -
—No, mira, eso también pensé al principio, pero no lo es —Blaine dijo—. Bueno, quiero decir, supongo que es algo horrible que hacer, pero luego de pensarlo, me di cuenta que no es todo malo. Digo, tengo la ventaja aquí. Si vuelvo y actúo como que es mi padre, lo destruyó - o él lo cree, como sea. Básicamente, me está dando una gran - y cuando digo gran, quiero decir gran - cantidad de dinero, sólo para negar el hecho de ser su hijo. ¡No me mires así! —Kurt simplemente miraba fijo—. Digo, sí, es horrible. Lo es, pero un padre de verdad para mí, ¿correcto? Así que no es tan malo.
—Supongo —Kurt asintió, comprendiendo—. Pero, ¿no duele?
—Al principio, sí —Blaine admitió—. Al principio pensé que todo había empeorado. Pensé que mi vida se acabó y me aislé por unos días, pero luego de un tiempo, lo pensé y me di cuenta que a ellos no les quitaba el sueño, entonces por qué yo debía perder el sueño por ellos, ¿sabes? ¿Por qué debería preocuparme por ellos cuando a ellos no les importo?
—Así que, tuve este plan. Me iba a ir de Ohio. No tenía idea de mi paradero, o lo que haría al llegar ahí, sólo sabía que tenía que irme. Y se lo conté a tu padre y a Carole y estaban indecisos al respecto, pero yo estaba determinado. Pero esa noche fui a la cama y seguía pensando en ti. Digo, siempre estás en mi mente, pero simplemente… sentía que había algo diciéndome que fuera a ti. Así que llamé a mi padre e hice un trato con él. Le dije que aceptaba el acuerdo si me conseguía un boleto de última hora a aquí. Es más costoso si se compra de última hora, obviamente protestó un poco, pero eventualmente se rindió. Así que le dije a tu padre que me diera tu dirección y pareció feliz por ello. Incluso me ayudó a empacar mis cosas. Vine para acá y te encontré y… pensé que había desperdiciado mi tiempo, cuando vi al chico, pero quiero decir, eso simplemente era mi inseguridad y el esperar lo peor. Ahora, sólo necesito explicarme, hacerte entender todo.
—De acuerdo —Kurt asintió—. Pero… ¿Qué es esto? ¿Estás aquí para siempre?
—Si tú quieres —Blaine se encogió de un hombro—. Si no, lo entenderé.
—¿Me estás preguntando si te quiero? —Kurt preguntó, los ojos bien abiertos—. ¿De verdad? ¿Luego de llamarte cada día desde que me fui? Pensaba que eras tú el que no me quería.
—De ninguna manera —Blaine dijo—. No, nunca he dejado de quererte. Ni por un segundo. —Kurt no dijo nada, simplemente dejó continuar a Blaine—. Entiendo si no puedes perdonarme, no te lo estoy pidiendo. Simplemente quería explicar lo que estaba sintiendo. Fui egoísta y horrible contigo. Lo siento. Debí responder tus llamadas, debí hablarte mientras tú así lo quisieras. Sólo estaba… estaba temeroso y no sabía lo que hacer. Sé que no es una excusa, Kurt. Simplemente sentía que todo se estaba dispersándose, ¿sabes? Y pensaba que, si seguía en contacto contigo, también te dispersarías con el tiempo, y entonces me quedaría con nada. Digo, sí, de todas maneras, me quedé sin nada, pero dolería mucho más perderte por alguien. Sé que eso es egoísta y ridículo, porque no pensaba en lo que tú podrías querer. Debí saber que todavía me querías y parte de mí sí lo sabía, pero todavía temía que tú sentir se disiparía. No debí haber hecho lo que hice, Kurt. Lo siento tanto.
—Te perdono —Kurt le dijo—. Puedo ver tu camino y entiendo que tienes mucho en marcha, así que no te preocupes. Ahora estás aquí, ¿verdad? —Blaine dio un pequeño asentimiento—. ¿Dónde están tus cosas?
—Este, en el hotel —Blaine dijo—. Las dejé ahí antes de venir aquí.
—Así que, ¿podemos ir por ellas?
—¿Q-qué? ¿Por qué?
—Este, ¿entonces podemos mudarnos juntos? —Kurt dijo—. A menos que tú no quieras, en dado caso, también lo entiendo. Comprendo que es demasiado compromiso, pero -
—¿Tú… tú querrías que me mude?
—Bueno, sí —Kurt se encogió de hombros—. Digo, estoy aquí solo. Rachel y Finn están en un apartamento arriba, así que estoy solo. Digo, hay una habitación libre que puedes ocupar, pero es bastante solitario en esa cama doble mía.
Vio la boca de Blaine curvarse en las comisuras de la boca y le recordó al antiguo Blaine, el chico del que se había enamorado—. ¿De verdad acabas de perdonarme? —Blaine preguntó—. ¿Así de fácil?
—Así de fácil —Kurt asintió y extendió el brazo y cogió la mano de Blaine—. Me alegra que estés aquí. Estaba a punto de comprar un boleto de avión a casa para que pudiera forzarte a volver a hablarme.
Blaine se rio—. Probablemente me hubiera ido el lugar.
Kurt sonrió y le dio un apretón a la mano—. Entonces, ¿estamos bien? —preguntó—. ¿Volvemos a estar bien?
—Volvemos a estar bien —Blaine asintió—. Si tú estás bien con esto.
—Estoy más que bien con esto —Kurt le aseguró—. Vamos —dijo tirando gentilmente del brazo de Blaine—. Déjame mostrarte el lugar.
—No es tan enor-
—Oh, ¿no quieres ver la habitación? —Kurt enarcó una ceja—. Oh, entonces bien. Veamos algo de televisión y -
—Pensándolo mejor, caray, este lugar es un laberinto, tal vez un recorrido no estaría tan mal.
Kurt sonrió con suficiencia y jaló a Blaine para levantarlo del sofá y llevarlo a la habitación.
La habitación de Kurt también era muy Kurt. Todo combinaba y estaba coordinado y ordenado y prolijo y valioso y elegante y estilizado y todo lo que Kurt era. Blaine dio un vistazo con una sonrisa.
—Tienes razón —dijo, caminando hacia la ventana rectangular—. Esa cama de ser muy solitaria para ti solo.
—No tienes idea.
—Tengo alguna idea —Blaine sonrió ligeramente—. He estado durmiendo a solas en tu cama en los seis meses pasados o más.
—Oh, cierto —Kurt asintió—. Olvidé eso. Entonces, ¿qué te parece? ¿Crees que puedes soportar compartir esta habitación conmigo?
—Mientras que prometas hacer espacio para mi gomina —Blaine bromeó, haciendo un gesto al vestidor, que estaba cubierto con varios productos y laca y otros cosméticos que Blaine no podía distinguir del otro lado de la habitación.
—No estoy seguro que esa sea una promesa que pueda cumplir —Kurt le dijo—. Entonces, ¿cuál es el plan?
—Oh, no te dije esa parte, ¿verdad?
—¿Qué parte?
—Bien, así que ayer me encerré en tu habitación e hizo solicitud a universidades, digo, cualquier lugar de aquí. Estoy destinado a entrar a una, ¿correcto? Hasta entonces, conseguiré un trabajo, o algo.
—¿De verdad? —Kurt sonrió, acercándose a Blaine—. ¿En serio?
—Por supuesto —Blaine sonrió y volvió a extender el brazo a la mano de Kurt—. Últimamente he sido el mayor imbécil y voy a pasar el resto de la eternidad compensándotelo.
—No tienes que hacerlo —Kurt dijo—. Pero ya que vas a acabar asquerosamente rico, con ese 'acuerdo' con tu papá y todo, entonces qué diantres. Aceptaré lo que haya.
Blaine lo atrajo y le descansó las manos en las caderas—. Únicamente me quieres por mi dinero.
—Entre otras cosas.
—My dinero y mi cuerpo —Blaine sonrió, la nariz a centímetros de la de Kurt—. Primer beso en seis meses —susurró, entonces lentamente movió la cabeza hasta encontrar sus labios con los de Kurt. Comenzó despacio, experimental, pero luego Blaine pasó los brazos alrededor del cuerpo de Kurt y lo inclinó hasta que estuvo de espalda sobre la cama. Las manos de Kurt fueron al cabello de Blaine y se quedaron ahí, enredadas, era como si nunca se hubieran dejado. Todo se sentía tan natural, tan familiar, tan correcto.
Tras una larga sesión de besos, se apartaron y recostaron ahí, respirando, labios hinchados, cuerpos calientes, pechos subiendo y bajando rápidamente mientras recuperaban el aliento. Blaine sentía como si ya no tuviera preocupaciones, lo que le era nuevo. Sentía como si hubiera deambulado toda la vida con un gran peso sobre los hombros, con el alma en el piso por algún tipo de voluminoso objeto metálico, pero ahora, todo eso se fue. Sentía que realmente podía respirar, por primera vez en mucho, mucho tiempo.
—¿Sabes lo que deberíamos hacer?—Kurt pronunció, tras unos segundos de silencio. Se levantó sobre los codos y bajó la mirada a Blaine.
—¿Qué?
—Deberíamos ir por tus cosas, regresar y ponerte al corriente con mis sábanas.
—Tentador —Blaine dijo—. Pero estaba pensando que podíamos simplemente digamos… salir, hasta la noche, obviamente.
—¿Por qué? —Kurt preguntó, en voz baja. Lucía como si estuviera temeroso de haber hecho algo mal.
—Porque han pasado seis meses y he extrañado tenerte conmigo —Blaine le dijo—. No es por una razón en particular. Digo, todavía me vuelves loco, pero tenemos mucho tiempo para eso, ¿verdad? Simplemente quiero aferrarme a ti por un tiempo.
Kurt dio un asentimiento y una sonrisa—. Entonces, ¿qué pasa con tus cosas?
—Tremendamente entusiasmado para que me mude, ¿verdad, cielo? —Vio la sonrisa de Kurt estrecharse cuando lo llamó cielo. La dinámica cielo/cariño era una de las pequeñas cosas de la relación, algo que lo hacía muy de ellos.
—Vamos a ser como vieja pareja de casados, ahora puedo verlo.
—Oye, algún día, ¿cierto? —Blaine sonrió, moviéndose para encarar a su novio. Se sentía bien referirse a Kurt nuevamente como su novio.
—¿Algún día qué?
—Algún día seremos una vieja pareja de casados.
—¿En serio? —Kurt preguntó y Blaine asintió—. ¿Crees que podemos lograrlo?
Blaine sonrió y presionó un ligero beso a los hinchados labios rojos de Kurt—. Creo que somos fuertes, nos amamos y ya hemos pasado por suficiente mierda para una vida, y salimos victoriosos. Creo que podemos hacer cualquier cosa.
—Cuán sabio eres.
—Tú eres perfecto —Blaine le dijo.
—Te extrañaba.
—Lo siento.
—Lo sé —Kurt asintió, lentamente.
—Te amo.
—También te amo.
—Oye, ¿Kurt?
—¿Qué?
—Feliz día de San Valentín.
—Ciertamente lo es.
Blaine sonrió—. Ni siquiera te di una tarjeta, ni nada.
—Estás aquí —Kurt dijo—. Eso es más que suficiente.
—Deberíamos hacer algo —Blaine dijo—. Podemos ir por mis cosas y luego ir a cenar, o algo, porque no he comido nada desde las 8AM.
—Es un plan.
Al final, Kurt y Blaine comieron primero, luego recogieron las cosas del hotel de Blaine. Pasaron mucho tiempo guardando la ropa e instalándolo en el apartamento. Burt había llamado en medio proceso y preguntó si todo iba bien y Kurt le aseguró que así era.
—Tú —Kurt dijo, cerrando la puerta del armario, una vez que hubieron desempacado todas las cosas de Blaine—. Tienes demasiados corbatines.
—Nunca se pueden tener demasiados corbatines —Blaine sonrió, colapsando sobre la cama.
—No puedo decir que coincido —Kurt dijo, luego fue y se recostó junto a él, sonriendo, porque todavía no había registrado completamente que Blaine realmente estaba aquí y se iba a quedar aquí, para siempre.
—Oh, calla, amas mis corbatines —Blaine sonrió con suficiencia.
—No tanto como te amo a ti —dijo, estirándose y apagando el interruptor de la luz y se quedaron en la oscuridad.
Blaine golpeó el interruptor de la lámpara y el tenue brillo inundó la habitación. Luego se movió y extendió sobre Kurt, luego inclinó el cuerpo hasta estar sobre él—. Te extraño —dijo, metiendo la mano bajo la pretina de los pantalones de Kurt.
—¿Me extrañaste o extrañaste tener sexo conmigo? —Kurt le sonrió a Blaine.
—Ambos —Blaine respondió—. Aunque, mayormente a ti. Lo arruiné.
—Ambos lo hicimos en algún punto u otro —Kurt le dijo.
—Sí, pero yo más que tú —Blaine dijo, la sonrisa desvaneciéndose—. Lo siento más de lo que sabes.
—Deja de disculparte —Kurt dijo—. Y quítame la ropa.
—Dios, te he extrañado tanto - Cielo Santo, Blaine - demasiado —Kurt jadeó debajo de Blaine mientras entraba y salía de él. Blaine sentía como si pudiera sentir el corazón palpitante de Kurt contra el pecho. Las manos estaban apretando las caderas de Blaine, acercándolo. Blaine no podía pronunciar palabras coherentes, sólo gemía un poco.
La cabeza de Kurt estaba echada hacia atrás, los ojos entreabiertos, igual que la boca. Ahora Blaine estaba cerca y tuvo que cerrar los ojos, porque si seguía viendo a Kurt, acabaría, no duraría otro segundo. Blaine bajó la mano y acercó a Kurt, nunca ralentizando las embestidas de las caderas. Bajó la mano entre ellos y cogió la erección de Kurt en la mano y Kurt gimiendo y se acabó, Blaine se liberó. Eyaculó con fuerza y velocidad dentro de Kurt, las caderas arrítmicas y Kurt gritó y arqueó la espalda, presionándose en las manos de Blaine, necesitando que acabara esto.
Blaine bajó la velocidad de las caderas y bombeó la mano con fuerza sobre el pene de Kurt. Lucía asombroso en la insípida luz, mientras sombreaba toda la pálida y suave piel. Las manos de Kurt estaban aferradas a las sábanas bajo él, sujetándose al material. Blaine podía verlo tragando con dificultad, el cuello desnudo mientras echaba la cabeza más hacia atrás. Blaine bajó la cabeza y presionó los labios en el cuello pálido de Kurt. Le succionó la piel en la boca y las manos continuaron moviéndose sobre la dura longitud de Kurt.
—Córrete para mí —Blaine susurró contra el cuello de Kurt—. Vamos, chico lindo. Córrete para mí.
Blaine succionó la piel del cuello de Kurt en la boca, marcándolo justo sobre el pulso. Únicamente requirió un par de bombeos de la mano de Blaine y Kurt estaba corriéndose, un fuerte gemido escapándosele de los labios, sonando sospechosamente como el nombre de Blaine. Blaine detuvo el movimiento de la mano y soltó a Kurt, antes de colapsar sobre él. Salió de la estrecha abertura de Kurt y se recostó ahí, sobre él, respirando audiblemente.
—Eres maravilloso —dijo a Kurt una vez que recuperó el aliento. Se levantó y miró en esos orbes azul ciruela. Estaban tan espectaculares como siempre y cuando sonrió, le fue directo a los ojos—. Eres asombroso y estoy perdidamente enamorado de ti y todo lo que quiero es abrazarte por el resto del tiempo.
—Te amo —Kurt dijo y la voz se escuchó un poco gruesa—. No puedo señalar el momento preciso en que me enamoré de ti, pero Dios, simplemente estoy tan enamorado de ti. Prométeme que esta vez no te irás a ningún lugar.
—Nunca me fui —Blaine le dijo, con una sonrisa—. Nunca me fui y nunca me iré.
Kurt salió del baño y cerró la puerta tras de sí. Blaine ya estaba en la cama, de espaldas a Kurt. Estaba mirando la ventana, simplemente mirando a la noche. Kurt sonrió para sí y se acercó, las piernas tambaleándose un poco. Ignoró el ligero ardor cuando caminaba (había pasado mucho tiempo) y luego subió a la cama junto a Blaine y se acercó a él.
Blaine se retorció un poco cuando Kurt se puso junto a él. Sonrió y los ojos estaban reluciendo con un poco del brillo de la luna que se filtraba por las persianas abiertas. Blaine se estremeció cuando Kurt le pasó el brazo alrededor del cuerpo. Se movió hasta que estuvo de frente y pasó los brazos alrededor de la cintura de Kurt.
—Esta debe ser la mejor sensación del mundo —Kurt susurró.
—Definitivamente —Blaine coincidió—. Creo que por fin lo hice bien.
—¿Lo hiciste bien?
—Todo —Blaine le informó—. Todo está bien.
—Sí —Kurt coincidió—. Todo está bien.
Blaine bajó la mano y sujetó la mano de Kurt con la suya. La subió y sacó de las mantas. Observó mientras presionaba los brazaletes, la luz de la luna plateada chocando contra ellos. Kurt le dio una expresión perpleja. Blaine sonrió.
—¿Alguna vez piensas en el principio? —preguntó, entrelazando los dedos con los de Kurt—. Digo, ¿hasta el inicio? Yo, a veces. Justo lo estaba pensando mientras te humectabas, o lo que sea, en el baño. Es… Esto comenzó como un completo desastre. Tú me odiabas -
—Desagrado —Kurt corrigió—. Nunca odio.
—De acuerdo —Blaine sonrió—. Te desagradaba. Temía admitir que me gustabas y actúe como el imbécil más grande con vida. Y luego mejoró. Digo, sí, volvió a empeorar, pero míranos ahora. Lo logramos.
—Sí —Kurt asintió—. Sí, supongo que sí.
—Aunque, es extraño, ¿verdad? —Blaine preguntó—. Digo, se siente igual que siempre, pero también diferente. Es decir, todavía somos nosotros, pero lo somos en la ciudad de New York. ¡Esto es surreal, cielo! —Arrastró la palabra 'surreal'.
—Sí —Kurt dijo—. Se siente un poco surreal, pero de buena manera.
—En la mejor manera —Blaine emitió.
—Correcto —Kurt sonrió, luego sujetó la muñeca de Blaine en la mano. Subió el brazalete a la luz, de manera que pudieran leer las palabras.
"I want to take you far from the cynics in this town
and kiss you on the mouth."*
Kurt fijó los ojos azules en los café-dorado de Blaine y le dio su mejor sonrisa—. Supongo que lo hicimos —dijo—. Escapamos, llegas aquí.
Blaine se inclinó y presionó los labios con los de Kurt—. Y ahora nos besaremos en la boca. —Kurt rio y luego Blaine estaba empujándole la muñeca a la luz—. Y —Blaine comenzó—. Cada vez que te veo, me siento anonadado, únicamente que esta vez no quiero deshacerme de mi sentir por ti. Sólo quiero que siga mejorando y mejorando y así es. Te amo más cada día qué pasa.
Kurt intentó ignorar la sensación estremeciéndosele dentro del pecho, pero era difícil, especialmente con Blaine tan cerca—. Tenemos que ser la pareja más cursi en el planeta.
—Prefiero la 'más linda' —Blaine le dijo.
—De acuerdo, bien. Entonces, la más linda —Kurt se corrigió—. Deberíamos ir a dormir —dijo, soltando la muñeca de Blaine. Las manos de Blaine se deslizaron entorno a él y Kurt presionó las palmas de sus propias manos al pecho de Blaine.
—De acuerdo —Blaine asintió y luego se acercó y subió sobre el cuerpo de Kurt—. Tengo tres cosas que decirte primero.
—Este, bien —Kurt le sonrió a Blaine, los fieros y brillantes ojos en la pálida luz.
—Número uno —Blaine dijo—. Te amo.
Y levantó la mano de Kurt y le presionó un cálido beso en los nudillos.
—Número dos —Blaine dijo, soltando la mano de Kurt—. Te amo.
Y bajó la boca y presionó el más pequeño beso a los labios de Kurt.
Kurt sonrió—. Y número tres —Blaine expresó, finalmente—. Te amo.
E impactó la boca sobre la de Kurt y le metió la lengua entre los dientes y lo besó como si no lo hubiera besado en cientos de miles de años. Cuando se alejó, le sonrió a Kurt. Kurt le devolvió la sonrisa y levantó una mano a la mejilla de Blaine.
—También te amo.
Y entonces Blaine atrapó a Kurt en sus brazos y los puso de costado. Instalándose y envolviéndose alrededor de él y susurró una vez más que lo amaba, antes de caer dormidos, aferrándose el uno al otro, las sombras entrelazadas, mientras la opalescente luna salía en el cielo de New York.
Abrieron los ojos cuando el sol salió y sonrieron, porque esto era todo. Aquí era donde pertenecían, en los brazos del otro.
Finalmente estaban en casa.
Eso es, eso es el fin. Esto simplemente es la escena obscena que omití del capítulo 14, que alguien me pidió escribir entonces, así que lo voy a añadir aquí :)
He's like a rollercoaster,
And I'm afraid of heights,
But still there's nothing to stop me from getting off this ride,
Oh, I just can't let you go.
Escena del Campo Del Capítulo 14:
—Recuerdo la primera vez que vine aquí —Blaine dijo, acostado junto a Kurt en la suave hierba, mientras observaban las estrellas—. Tenía trece años y mis padres estaban peleando y simplemente necesitaba alejarme, porque me sentía con ganas de golpear mi cabeza contra una pared. No podía escucharlos. Tenía que salir de allí, así que bajé las escaleras y salí de la casa y ni siquiera notaron que me fui. Recuerdo simplemente caminar, sintiéndome aturdido y mareado y sin saber a dónde ir y luego me cansé demasiado para continuar, simplemente me detuve y me encontré justo ahí, donde aparcamos. Caminé y me acosté aquí por horas. He estado viniendo a aquí desde entonces.
—Y te las arreglaste para nunca ser asesinado aquí —Kurt sonrió un poco—. Eso ya es impresionante.
Blaine sonrió—. Nadie más sabe que vengo aquí.
—¿Por qué yo? —Kurt preguntó, junto a él—. ¿Por qué traerme aquí?
—Se sentía bien —Blaine se encogió de hombros—. Quería que supieras algo de mí que nadie más sabía. Bueno. Otro aparte del hecho que dormimos juntos.
Kurt únicamente asintió y Blaine esperaba que entendiera lo que significaba, porque encontraba difícil decirlo en voz alta.
—Tengo la sensación de que estaré volviendo demasiado tiempo aquí después de mañana —Blaine dijo.
—Estoy aquí por ti, Blaine —Kurt le dijo y Blaine resistió la urgencia de preguntarle por cuánto tiempo todavía estaba dispuesto a estar ahí para él—. Para lo que necesites.
Blaine se apoyó y bajó la mirada a Kurt, los brillantes ojos azules destellando en la luz plateada de las estrellas—. Lo que necesito —dijo a Kurt, la voz grave—. Eres tú.
Algo tintineó en los ojos de Kurt y pareció entenderlo. Inclinó ligeramente la cabeza y Blaine tomó eso como una señal de permiso para simplemente ir y tomarlo. Bajó y atrapó la boca de Kurt con los suyos, el corazón martilleándole en el pecho y lo besó como si él fuera la fuente de la vida eterna, como si simplemente no pudiera tener suficiente.
Y de una manera, no podía. Había algo con respecto a él que era tan jodidamente adictivo y Blaine no podía soltarlo, sin importar cuánto, ni siquiera quería dejarlo, sólo quería aferrarse para siempre y olvidar al resto del estúpido mundo y simplemente estar.
Kurt le estaba succionando el labio inferior y Blaine le estaba deslizando las manos bajo la playera y trazando líneas invisibles sobre la tersa piel pálida. Las rodillas de Kurt se movieron y Blaine bajó la entrepierna y se apoyó ahí. Kurt jadeó un poco contra los labios y Blaine simplemente lo necesitaba. Se veía tan asombroso en la pálida luz y…
—Quiero ser activo —dijo a Kurt, antes de poder detenerse—. Por favor, sólo quiero… necesito...
—De acuerdo —Kurt asintió, ansiosamente—. De acuerdo, sí.
Blaine no había sido activo y podía ver el resquicio de nerviosismo en los ojos azules de Kurt, pero se tomaría el tiempo, hacerlo bien, asegurarse que estuviera bien para él. Gruñó un poco, necesitando más, así que bajó el brazo y desabrochó los pantalones de Kurt. Los bajó y el pecho de Kurt se detuvo por un momento, luego volvió a respirar.
No pasó mucho antes que Blaine hubiera desnudado completamente a Kurt. Se quitó los pantalones y muy pronto, también estuvo desnudo. Kurt levantó la mano y lo atrajo y le metió la lengua en la boca, hambrientamente, como si deseara a Blaine tanto como él lo deseaba.
Blaine no podía esperar otro momento. Metió los dedos en la boca de Kurt y Kurt los chupó, entendiendo. En unos segundos, bajó la mano por el cuerpo de Kurt y le encontró la estrecha entrada. Ahora ya lo había hecho más de una vez, era algo que disfrutaba más de lo que debería. Kurt arqueó la espalda, la erección enterrándosele en el estómago a Blaine. Blaine retorció el dedo dentro de Kurt y gimió bajo él, los ojos cerrándosele, esas gruesas pestañas moviéndose.
Blaine volvió a retirar la mano y humedecer sus dedos, esta vez con su propia boca. Pasó la mano para abajo y esta vez deslizó dos dedos y Kurt siseó un poco, pero protestó cuando Blaine se detuvo, así que continuó. Requirió un poco de tiempo, pero pronto estuvo deslizando los dedos libremente, sin lastimar demasiado a Kurt. Luego cuando Kurt estuvo lo suficientemente estrecho, volvió a meter los dedos y Kurt gimió un poco ante la pérdida.
Entonces Kurt se estaba moviendo hacia Blaine. La espalda tocó la fresca sábana bajo ellos y Kurt estaba cerniéndose sobre él, los ojos un tono más oscuro de lo usual. Tras un momento, Kurt estaba bajando. Presionó un beso en el pecho de Blaine, luego le dejó más besos por el cuerpo hasta que alcanzó la parte baja del estómago. Ahí lo besó por un tiempo, luego subió. Estaba bajando la mirada al pene de Blaine. Blaine observó mientras Kurt se relamía los hinchados labios, luego cayó y bajó la boca sobre el pene de Blaine.
—Oh, joder.
La boca de Kurt era húmeda y caliente y mamándolo sobre la mano sujetando la base. Blaine echó la cabeza hacia atrás cuando la lengua de Kurt se deslizó sobre la rendija y no iba a ser capaz de durar si continuaba así.
—Detente —gruñó—. Necesito... Kurt. Detente, o a-acabo.
Kurt apartó la boca y el aire frío golpeó a Blaine y simplemente necesitaba estar dentro de Kurt y rápido. Se movió hacia arriba y gentilmente bajó a Kurt y le levantó las piernas.
—Lentamente —Kurt orientó.
Blaine asintió. No lo lastimaría. Se arrodilló entre los muslos de Kurt y posicionó de manera que estaba alineado con la entrada. Bajó la mano y se presionó contra el apretado y arrugado ano, luego se deslizó muy, muy lentamente y bajos sonidos guturales escaparon de los hinchados labios rosas de Kurt.
—¿Está bien? —Blaine preguntó.
—Bien —le dijo—. Sólo… No te muevas, o te mataré.
Blaine sonrió instintivamente y bajó la mano para acariciar la erección de Kurt, sólo mientras se acostumbraba a la intrusión.
—Eso no está ayudando —Kurt jadeó, cuando Blaine deslizó el pulgar sobre la rendija del glande de Kurt.
—Lo siento —dijo, pero no lo sentía, no realmente. Cómo podía sentirlo cuando Kurt lucía así bajo él.
—¿Quieres intentar moverte?
No tuvo que preguntar dos veces. Blaine soltó a Kurt y se movió para descansar una mano a cada lado del cuerpo, luego retrajo las caderas, después se clavó de nuevo.
—Santo Cielo, jódete, Blaine. —Blaine no pudo evitar sonreír ante eso. Volvió a bajar la velocidad, pero Kurt negó con la cabeza—. No, no. Continúa. Estaré - mierda - estaré bien. Adelante.
Blaine asintió y comenzó a moverse dentro y fuera de Kurt, cuidadosamente, queriendo simplemente ir más rápido, porque la estrechez y calidez lo estaban volviendo loco y simplemente quería entrar y salir de él tan rápidamente como fuera posible, sólo necesitándolo más que nada en el mundo.
—Más rápido.
Blaine enarcó una ceja cuando Kurt dijo eso—. ¿Estás se-?
—Dije más rápido, Blaine, simplemente hazlo.
Vaciló por unos momentos, luego lo agradeció. Comenzó a embestir más fuerte y Kurt estaba gimiendo realmente alto e intentó parar, porque realmente no quería lastimarlo, sin importar lo bien que se sintiera, pero Kurt seguía demandando que continuara y quería que fuera más fuerte y Blaine no podía dar crédito a sus oídos.
Estaba tan cerca, entrando y saliendo de Kurt con ansiedad, la boca bien abierta. Estaba observando los ojos azules de Kurt a través de las pestañas, el rostro, la manera en que la boca se le estaba abriendo y cerrando y seguía pasando la lengua lentamente sobre los labios.
—Dios, Blaine —Kurt gimió, luego—. Estoy a punto de -
Y entonces Kurt estaba eyaculando y Blaine lo observaba boquiabierto, porque había tenido el clímax simplemente por tener a Blaine dentro y eso lo asombró. Fue lo suficiente para mandarlo al borde, porque luego Blaine estaba eyaculando, todavía dentro de Kurt, vaciándose dentro del apretado agujero y ni siquiera tenían proyección. Blaine no pudo darle importancia, no en este momento, porque Kurt se veía y sentía y se escuchaba tan asombroso, ahí recostado, cubierto en semen, la boca húmeda y abierta, los lechosos párpados cubriendo esos brillantes orbes azules.
Blaine salió, luego se inclinó para besar los labios de Kurt. Le correspondió torpemente, murmurándole palabras incoherentes palabras a la boca. Blaine pasó la segunda manta sobre ellos y rodó sobre la espalda junto a él. Levantó la mirada al cielo y recuperó el aliento, agradecido por el aire fresco y la replante luna y estrellas. El corazón le estaba latiendo demasiado rápido, pero no por arrepentimiento de nada, sólo porque Kurt le provocaba cosas, cosas que no podía comenzar a entender.
Fue Kurt el que habló primero.
—Acabamos - acabamos de tener sexo en un campo —dijo, la sorpresa evidente en la voz—. Oh Dios. Acabamos de tener sexo en un campo.
A letra de la canción al principio de la escena del campo es de una canción llamada Can't Let You Go (también de Jesse McCartney. Lo amo, por si no lo notaste). Como sea, no puedo creer que por fin acabe. No sé lo que haría sin ustedes.
Primero, un ENORME agradecimiento a todos y cada uno de los se leyeron y comentaron. No tiene idea de lo mucho que significó para mí. Cuando comencé, no esperaba que nadie lo leyera. Siento que inicié ayer, pero al mismo tiempo se siente que he escrito por años. Este es mi primer fic Klaine multi-capítulo y siempre será especial para mí. He reído y llorado y sonreído y hecho muecas y arrojado cosas a la pared y gritado y sentido casi cada emoción en el mundo mientras escribía esto, pero he amado escribirlo, de verdad.
El más grande agradecimiento a Rebecca (m-arvel en tumblr) por estar ahí desde el comienzo. Ella ha estado revisando el texto desde que lo pensé y sobretodo fabulosa (incluso si se quedaba dormida en tinychat). Si buscan un fic viaje de ansiedad, el fic Cough Syrup está en mis favoritos y lo que me ha contado podría simplemente matarme. ¡Además ha sido mi DJ durante todo este fic y se le ocurrió la canción que utilicé para el título, así que le debía esto!
[Otros agradecimientos]
Por último, gracias a todos ustedes por continuar con esto, sin importar cuándo comenzaron a leerlo. Gracias por el fanart y los liveblogs y los mensajes y los comentarios y simplemente TODO. Los quiero mucho a todos, no saben lo que significan para mí.
No sé lo que haré después, porque algunas personas han estado pidiendo. Estaba pensando en una secuela, pero todavía no lo sé. Pueden encontrarme en tumblr (likechildreninafairytale).
Entonces, eso es todo. Se acabó.
Gracias y los quiero.
Jamie.
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*Quiero alejarte de los cínicos en esta ciudad y besarte en la boca. Parte de la canción The Postal Service de Brand New Colony.
Traduje la mayor parte de la nota de la autora, porque creo engloba lo que yo tengo que decir y no quiero ser repetitivo.
Sé que existe un oneshot (The World isn't Watching us Break Down) y una secuela (Anywhere but Here), lamentablemente no encontré los trabajos traducidos, pero al menos tuvimos un final feliz. No puedo ni voy a comprometerme a esas traducciones, discúlpenme.
De todo corazón agradezco la paciencia, el interés y los comentarios.
Gracias.
