Octavia estaba más que lista para su cita. El que Lexa la hubiera llamado, y se hubiese disculpado con ella por hablarle de la forma en que lo hizo, era algo que la camarera y stripper apreciaba muchísimo.

No todos los días Lexa Woods, aceptaba una cita y a decir verdad, no todos los días Octavia Blake las proponía aunque ese fuese parte del engaño de su trabajo.

Se había probado decenas de prendas pero al final se había decantado por un vestido blanco ajustado y unas altas botas negras. Un maquillaje sutil pero sugerente y una larga tira negra en el cuello a modo de collar.

No tenía claro a donde la llevaría hasta que hablase con ella pero los dueños del Nightbloods Club's habían abierto otro local de moda en el centro para gente algo menos sofisticada que estaba segura que a Lexa le encantaría.

Octavia había pasado a por un par de pases vips por el Nightbloods que Diyoza le había ofrecido encantada, Octavia era una de sus mejores chicas y cada semana era la responsable de que una gran cantidad de dinero llenase sus bolsillos. ¿Qué menos que tenerla contenta?

Tras desearle que se divirtiera, Diyoza volvió a entrar en el club y Octavia, comenzó a bajar las escaleras saludando a su paso a algunas de las chicas que comenzaban su turno y a algunos habituales que ya desde bien temprano acudían a allí.

Octavia caminó sobre la acera y cruzó la calle para esperar a Lexa frente al club. Se sentía pletórica, contentísima. Iban a pasarlo realmente genial y a decir verdad, eso era algo que le apetecía.

La ultima vez que se habían visto hacía meses, la cosa entre ellas había quedado algo calentita. Después Lexa había desaparecido y ahora de repente volvía.

Le resultaba extraño pero también la ilusionaba poder compartir algo más que sexo con ella.

Lexa Woods le resultaba una chica de lo más interesante, sensata y madura. Debía admitir que jamás había conocido a nadie como ella y que todo en si le atraía de su persona. Era realmente guapa, nada delicada y todo en ella exudaba peligro.

La volvía loca.

Su forma de ser, sus sugerentes labios, aquellos verdes ojos que resplandecían, aquellas curvas tan bien situadas que daban forma a su esbelto y sexy cuerpo, no había una parte suya que Octavia no hubiese recorrido ya y aun así, sentía que había muchas aun por descubrir.

Con un poco de suerte con el tiempo lo haría pero tal vez, estaba precipitando un poco las cosas. Tal vez, estaba adelantando acontecimientos e ilusionándose en demasía.

Para ser sinceras, Lexa podría tener a quien ella quisiese o tener a alguien distinto cada noche como sabía que había venido haciendo a lo largo de los años hasta ahora.

Entonces, ¿por qué iba a escogerla a ella?

Era hermosa si, y un tanto exuberante también, eso era evidente o no se ganaría la vida como lo hacía, se dijo Octavia, pero más allá de aquello, ¿qué tenía ella para ofrecerle? ¿qué podría ella darle a Lexa que otra persona no pudiese darle mejor o igual?

Aquel pensamiento la desanimó un poco pero se dijo que eran los nervios los que hablaban a través de si, debía tener algo más de confianza en si misma si quería estar a la altura de Lexa, si conquistar a la cazadora era su objetivo.

Sintió una mano en su hombro y al volverse la vio allí. Sonrió al instante y Lexa le devolvió la sonrisa.

—Siento llegar tarde mi hermana tiene el Impala y se tarda un poco en venir —dijo Lexa dándose cuenta de que igual ya llevaba rato esperándola.

—No, para nada justo ahora acabo de salir —se sonrió Octavia no pudiendo evitar fijarse en Lexa que parecía una diosa a su lado—. Vaya, estás... estás increíble.

Lexa había optado por algo diferente esta vez, llevaba la larga melena morena recogida a un lado está vez y llevaba un traje negro de dos piezas junto a un top blanco que se ajustaba cruzado a su pecho. Iba maquillada aunque no demasiado, lo suficiente para resaltar aun mas su belleza y llevaba tacón.

Octavia jamás la había visto así, nunca cosa que le hizo saber que Lexa se había esforzado.

—Casi me siento mal vestida —bromeó Octavia sonriéndose llevándose la mano al pecho en un fingido gesto ofendido.

—Tienes razón, ese vestido es horrible —le devolvió la broma Lexa inclinándose para besar su mejilla con una sonrisa aprovechando para susurrar en su oído—. Quítatelo.

Octavia se apartó de ella al oírla hablar así y no pudo evitar dejar escapar una risita.

—No tienes remedio, ¿verdad? —dijo Luna alzando las cejas divertida.

—Nop —respondió Lexa dejando escapar una conquistadora sonrisita a su lado.

—Buen intento pero el vestido se queda puesto de momento —respondió Octavia con una escondida sonrisa echando a andar por su lado por la acera.

—Ups, lastima —masculló Lexa también con una sonrisa contenida fingiendo decepción echando a andar junto con ella—. ¿Sabes ya a donde vamos?

—Es una sorpresa —dijo Octavia sin dejar de andar con una sonrisita.

—Odio las sorpresas.

—No es eso lo que yo recuerdo —acertó a decir Octavia insinuante reprimiendo una risilla al pensar en la noche que pasaron juntas.

Lexa abrió la boca no sabiendo que decir y Octavia se volvió tomándola de la chaqueta jalando de ella.

—Anda vamos, está te gustará. Te lo prometo.

Continuara...