CAPÍTULO 37

—Ha sido ella. —Dijo Edward tras colgar el teléfono del pequeño despacho que tenían en el establo.

Tras lo acontecido la noche anterior, nadie pudo pegar ojo. Por orden de Charlie, y para más seguridad de todos, Edward se había trasladado esa misma noche a la casa principal ocupando un cuarto de invitados. Al principio se negó, pero tras razonarlo detenidamente, decidieron que era la mejor opción. A lo largo de la mañana había trasladado gran parte de su ropa y objetos de uso personal a la que sería su nueva casa.

Bella, inquieta, se coló en mitad de la noche en su habitación, se tumbó a su lado y tras ser rodeada por los brazos de Edward que la reconfortaron, pudo recuperar parte de la calma perdida.

El desayuno transcurrió en silencio, expectantes por las próximas noticias, y la llamada de Emmet acababa de confirmar las sospechas.

Bella y Charlie, que se encontraban junto a él intentaron disimular los gestos de preocupación.

—¿Te lo ha confirmado Emmet? —Preguntó el dueño del rancho.

—Sí. Acaba de recibir los resultados del laboratorio. Los cabellos encontrados pertenecen a Jane, así como las huellas del arma. Además, en el diario confirma que ella y Newton están detrás del incendio y da a entender que podría estar también implicada en su muerte.

—No puede ser —Susurró Bella—, ¿Qué vamos a hacer?

—Lo importante es mantener la calma hasta que todo esto se aclare. —Intentó tranquilizar Charlie a su hija.

—Emmet va a emitir una orden de busca y captura a su nombre. Al parecer han intentado localizarla y es imposible, la supuesta amiga con la que se iba de viaje no sabe nada sobre ello. Van a ir de nuevo al rancho Voulturi para interrogar a su familia y a los trabajadores.

—Independientemente de que mantengamos la guardia policial, vamos a reforzar por nuestra cuenta la seguridad del rancho, —Habló Charlie—. Con esa mujer suelta no me fío. Será mejor que organicemos grupos de trabajo y que dispongamos de algunas armas.

—¿Crees que es necesario, Charlie?

—Tú, ¿No? Esa mujer está huida, puede que haya matado a dos personas y tenía fotos vuestras. No voy a arriesgarme, Edward.

El capataz asintió, no quería extender la alarma entre los trabajadores, pero en vista de los acontecimientos, cualquier medida preventiva era poca.

Edward buscó los ojos de Isabella. Apenas habían hablado desde ayer.

—No quiero que te asustes, cielo. No va a pasar nada. No lo permitiré. —Se acercó hasta ella y tomó su rostro entre las manos besando su frente.

—Nadie dañará a mi gente, hija. —La consoló Charlie—. Puedes estar tranquila.

—Espero que tengáis razón. —Afirmó Bella a media voz.

—Tengo que ir al depósito de cadáveres. —Continuó Edward—. Legalmente Tania seguía siendo mi esposa y debo ocuparme de arreglar todo para su funeral.

—Te acompaño, no voy a dejarte pasar por esto solo. —Bella imaginaba que, aunque la relación de Edward y Tania no era la mejor, no dejaba de ser un trago amargo lidiar con algo así.

—Te lo agradezco, pero prefiero que te quedes aquí, en la seguridad el rancho hasta tener noticias.

—¿Qué vas a hacer, Edward? —Quiso saber Charlie— ¿La enterrarás aquí?

—Quiero hablar con James. Dudo mucho que a Tania le agradase la idea de descansar en este lugar. Lo más sensato sería trasladar sus restos a Nueva York, pero no sé.

—Sabes que puedes tomarte los días que necesites, hijo.

—Gracias, Charlie. —Edward besó suavemente a modo de despedida a Bella antes de marcharse—. Te veo luego.

๗๗๗

Para Edward, todo esto estaba resultando más difícil de lo que creía. No dejaba de pensar en todo lo ocurrido en los últimos días mientras conducía de vuelta al rancho.

Se había pasado por casa de Esme y Carlisle para ponerlos al corriente de todo. Ambos se mostraron igual de sorprendidos e incrédulos que los demás. Esme nunca había sido la fan número uno de Tania, pero conocer las circunstancias que la habían llevado a la muerte la impresionaron y afligieron de sobremanera

Ver el cadáver de Tania no había sido agradable. No pudo dejar de sentir cierto dolor al ver cómo había terminado la que una vez fue su mujer. Había estado todo el día acompañado por James arreglando papeles. Entre los dos, habían decidido que lo mejor era llevarla a Nueva York. Una vez, hecha la autopsia, obtuvieron el permiso para incinerar su cuerpo. Tania no tenía más familia, así que ellos serían los encargados de buscar un lugar donde pudiera pasar la eternidad.

No quería volver a Nueva York. Desde que se marchó nunca pasó por su mente la idea de volver, pero como viudo oficial, debía resolver algunos asuntos que quedaban pendientes allí; la casa que una vez compartieron, papeles, cuentas bancarias…

Cuando llegó a la proximidad del rancho, observó el coche de Emmet junto a un todoterreno con la insignia de los Voulturis. Dejando el coche aparcado de cualquier manera, se bajó y corrió alarmado hasta la casa principal.

Aro Voulturi junto a su primo y frente a Charlie y Bella se encontraba allí. La cara del hombre estaba descompuesta: una mezcla de dolor y vergüenza desdibujaba su imagen.

Ante su llegada, todos voltearon a mirarlo.

—Buenas Noches, ¿Qué sucede?, —Preguntó situándose al lado de Isabella que apretó fuerte su mano.

—Edward, —Habló Emmet—, Aro quiso acompañarme para hablar con vosotros.

Aro, vestido con unos vaqueros y una camisa azul de cuadros, podría rondar los sesenta y cinco años aproximadamente. Su cabello negro contrastaba con sus ojos azules. Unas marcadas ojeras se reflejaban en su cara, señal de lo duro que debían estar siendo estos días para él.

El hombre comenzó a hablar con voz ronca.

—Cómo les he explicado a ellos, —Señaló a Charlie y Bella—, Siento mucho todo lo ocurrido. Me siento responsable de las acciones de mi hija. Jamás pensé que pudiera llegar a este extremo. Jane siempre fue una chica un poco especial, con cambios de humor y ciertos comportamientos extraños, que asocie a su forma de ser, caprichosa y consentida. Me negué a ver que pudiera haber algo más. Mi esposa sufría algunos desequilibrios mentales que con medicación se controlaron. Jane estuvo en observación médica, pero dijeron que no había signos que indicaran que pudiera sufrir la misma dolencia.

—¿De qué estás hablando Aro? —Quiso saber Edward.

—Creemos que Jane puede padecer algún trastorno psicótico. —Habló Emmet—. Tras interrogar a Alec, confesó que Jane le llamó para que la ayudara a deshacerse del cuerpo de Newton. Cuando se reunió con ella, parecía estar en un estado de enajenación mental.

—¿Alec está metido en todo esto?

—Ahora está en los calabozos. Él se justifica diciendo que intentaba ayudar a su hermana, pero es coautor de un asesinato.

—Yo no sabía nada, —Interrumpió Aro—, De haberlo sabido…habría tomado las medidas pertinentes. Siento lo de tú esposa Edward.

—¿Dónde está, Aro? —Preguntó Charlie—. Entiendo que quieras proteger a tu hija pero…

—No lo sé, Charlie. Te juro que de saberlo lo diría. Jane ahora mismo es un peligro incluso para ella misma. Me dijo que se iba con una amiga, pero al parecer es mentira.

—La policía está sobre aviso, hay controles en carreteras y la orden de búsqueda ya se ha emitido. Vamos a encontrarla.

—Yo solamente quería que supierais que lo siento. No era conocedor de nada de esto. Puede que nuestra relación no sea la mejor, pero nunca permitiría ninguna actuación de este tipo.

—Gracias, Aro. —Charlie se acercó y con un apretón de manos se despidió de él.

Una vez que se marchó, fue Emmet quién tomó la palabra

—No pude impedir que viniera. Está desolado. Cuando descubrió que Alec había estado solapando a Jane se puso fuera de sí. Si no lo detenemos lo hubiera matado allí mismo. Estoy seguro de que de saber el paradero de su hija lo habría dicho.

—Quiero que la cojas cuanto antes, Emmet.

—Estoy en ello, Edward. No voy a permitir que esa loca dañe a nadie de mi familia, lo juro.

—Tengo que marcharme a Nueva York para solucionar todo lo del funeral de Tania. —Comentó Edward—. Y creo que, si a todos os parece bien, y sobre todo si tú das permiso, Charlie, Bella debería acompañarme.

Isabella no pudo dejar de mostrarse asombrada.

—¿Hablas en serio? —Le preguntó.

—Creo que es una buena idea. Incluso manteneros alejados de aquí durante unos días es una buena opción. Así podremos dedicar más efectivos a la búsqueda.

—Estoy con Emmet. —Dijo Charlie—. Podéis estar fuera el tiempo que necesitéis, del rancho nos ocupamos nosotros. Lo primordial aquí es la seguridad.

—Gracias Charlie, —Respondió Edward y dirigiéndose a su chica continuó— Si estás de acuerdo sacaré los billetes para pasado mañana. James vendrá con nosotros. No sé cuánto tiempo nos lleve, pero no creo que sean menos de quince días.

—Cómo tú digas. —Respondió Bella.

—De todas formas, estaremos en contacto permanente por cualquier novedad, —se dirigió Edward a su primo.

—Por supuesto.

Con la decisión tomada, Edward se apremió para arreglar todo lo concerniente al viaje. No se fiaba de Jane. Algo le decía que aún tenía que asestar un último golpe y por eso mismo quería mantener a Bella lo más lejos posible de allí.

Volver a Nueva York le desagradaba, peor si con eso la mantenía a salvo, iría a esa maldita ciudad con los ojos cerrados.

Bueno, pues parece que Aro no es tan malo como pensábamos. Tenemos a una Jane transtornada huida y a nuestros chicos que se marchan a Nueva York ¿qué pasará allí?

Aquí os dejo un pequeño adelanto de lo que nos espera

—Bella —Dijo mirándola fijamente a los ojos enmarcando su cara entre sus manos—, Estoy cansado de remover viejos y desagradables recuerdos en esta ciudad. Quiero crear nuevas imágenes en mi cabeza. Tuyas, nuestras, aquí, amándonos. Quiero que, cuando recuerde esta ciudad, a partir de ahora, nos vea a los dos aquí, amándonos, besándonos en Central Park, abrazados frente a la Estatua de la libertad…, ¿Lo entiendes?

Es hora de cerrar viejas heridas para poder empezar un nuevo futuro juntos…. ¿Sin peligro?

Muchas gracias a todos por los reviews, favs y follows.

Espero conocer vuestra opinión en los comentarios.

Y recordad: ¡El final se acerca!

Nos vemos.