Inspirado en la canción skyfall de Adele
Clasificación: T-M
(Don't) Let the sky fall
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EXTRA
De lo que el primer cielo fue testigo
Para Giotto su vida fue corta y la muerte eterna. Nacido en la pobreza, aprendió a valorar sus cosas y a sus amigos más que cualquier otra persona, y también tuvo que aprender a defenderse de los agresores. Y a pesar de no tener casi nada, amaba el pueblo en donde había nacido y le dolía verlo sumido en la violencia que otros ajenos causaban. Por eso, siguiendo el consejo de uno de sus amigos más cercanos, Cozart Simon, decidió crear un grupo de vigilantes a sus dieciséis años y poder así proteger a las personas necesitadas.
¿Quién diría que dentro de poco ese grupo de vigilantes se iba a convertir en una de las mafias más temidas de toda Italia y del mundo? El propósito de su grupo se fue perdiendo y también la confianza que él mismo se tenía. Sabía que ya no podía controlarlo ni tampoco iba a poder desaparecer así de fácil lo que él mismo creó. Así que decidió huir, le entregó los anillos a su primo Ricardo para que él se hiciera cargo de Vongola. Quería pretender que esa etapa de su vida no había sucedido y por eso también perdió contacto con sus amigos y Guardianes.
Cambió de nombre a Sawada Ieyasu y huyó a Japón, en dónde conoció al amor de su vida, una mujer comprensiva y amorosa; y al poco de un año le había dado el regalo más hermoso que jamás hubiera imaginado: su primer hijo. Su vida en Japón era perfecta. Pero no contaba con que el destino le iba a jugar una mala broma: estaba muriendo. A su joven edad de veinticuatro años había contraído una enfermedad desconocida que lo estaba deteriorando poco a poco. No iba a poder ver a su hijo crecer, pero eso no era lo que más le dolía. De lo que se arrepentía más era que no iba a volver a ver a ninguno de sus amigos.
Había oído que dos de ellos habían formado otras famiglias mafiosas: G y Lampo. También supo de Knuckle, Asari y Alaude estaban en Japón pero nunca había ido a buscarlos. Y del único que no había vuelto a saber era de Daemon. Tal vez también se arrepentía era no saber en lo que su grupo Vongola se iba a convertir. Era triste su situación, pero por lo menos ya iba a estar en paz.
Eso era lo que él creía.
Giotto sabía que había muerto pero el lugar en dónde él estaba no se veía como el cielo o infierno. Detrás de él había una majestuosa silla y de ahí en más el lugar estaba vacío. Fue entonces que miró el suelo, el símbolo de la famiglia Vongola estaba dibujado frente a esa silla y entonces lo comprendió. La mujer que le había entregado los anillos le había advertido que todo ese poder iba a tener una gran consecuencia y él estaba seguro que era esta. Como esa mujer le había dicho, los anillos le tenían un gran aprecio y le eran leales, y tal vez esa era la razón por la que más o menos estaba consciente de lo que estaba pasando. Su alma estaba atrapada en el anillo y así iba a ser por el resto de la existencia hasta que algo rompiera esa conexión.
Entonces decidió que iba a poner un alto con Vongola. Tal vez era muy tarde ya para Ricardo, sabía que su primo era una especie de marginado y nunca le iba a hacer caso, por lo que iba a intentarlo con el resto de sus sucesores. Los ayudaría a entender a Vongola y a cambiar el giro que actualmente tenía.
Y así lo intentó por nueve generaciones. Las generaciones ocho y nueve fueron más flexibles, y supo que esta era ya la oportunidad para ayudar a Vongola. Entonces conoció a la décima generación.
Lo recordaba muy bien. En uno de esos momentos largos en donde no sabía qué hacer, logró oír el llanto de un bebé. Respiró profundo e hizo que una parte de su existencia apareciera fuera del anillo, para ver qué era lo que sucedía. Y vio a un precioso bebé. Aguantó la respiración (sólo en expresión, vaya, no necesitaba ya respirar) y miró casi maravillado al bebé: era idéntico a su hijo.
―Felicidades, Iemitsu
Entonces prestó atención a los otros dos adultos que estaban en el lugar. Reconocía perfectamente a Nono pero no al otro sujeto rubio.
―Gracias, Nono―respondió el hombre no tan contento.
―No muestres tanta alegría―dijo Nono con sarcasmo.
El hombre que Giotto entendió por nombre Iemitsu sólo soltó un suspiro.
―Ahora seré el quinto en la línea de sucesión de Vongola, eso solamente sin contar a Xanxus
―Creí que ya habíamos aclarado ese punto, que seas descendiente de Vongola Primo no significa que tengas que ser forzosamente líder de Vongola.
Giotto estaba sin palabras, ¿ese hombre era descendiente suyo? Sintió un poco de alegría al saber que su hijo había logrado tener familia y que el apellido Sawada había llegado hasta este momento.
―Ya lo sé, Nono. Pero ese ha sido el propósito de todo Sawada en la vida. Desde que el hijo de Primo supo lo que su padre había creado, hemos intentado retomar Vongola, y nos tenemos que conformar con sólo encargarnos de CEDEF.
―Toma en cuenta que ser el Consultor Externo de CEDEF es la segunda posición más alta en Vongola, incluso más que la de un Guardián.
―Ese es sólo un título que se nos dio para tranquilizarnos. Aunque un capo Vongola muera, el sucesor será el hijo, no el Consultor Externo.
Ahora fue Nono quien soltó un suspiro. Sabía que ese hombre era terco, por eso decidió terminar esa discusión. Por otro lado, Giotto no le gustó lo que acababa de oír. Intentó por todos los medios ocultar ese lado oscuro de él y no podía creer que toda su descendencia se había enfocado en lograr ser líder de Vongola. Él sólo quería que fueran felices y que se alejaran de la mafia. Miró nuevamente al bebé, había calmado su llanto y estaba sonriendo, le estaba sonriendo. ¿Podía verlo ese niño? El bebé balbuceó un poco y estiró sus bracitos, parecía decir que quería que lo cargara. Giotto olvidó por unos momentos que era intangible y quiso cargarlo, pero Nono lo atravesó y fue él quien lo cargó.
―¿Que sucede Tsunayoshi-kun? ―le preguntó Nono porque al momento en que lo había cargado el niño comenzó a llorar―Iemitsu, creo que tú deberías cargarlo.
Iemitsu frunció un poco el ceño pero decidió hacer lo que Nono le pidió. El niño lloró más. Giotto vio que una mujer de cabello castaño y una sonrisa radiante entró a la habitación y ella cargó al niño. Supuso que ella era la madre, porque tan pronto como llegó a sus brazos, el bebé poco a poco dejó de llorar.
―Lamento el llanto, Timoteo-san.
―No te apures por eso, Nana. Tsunayoshi-kun es un encanto.
―¿Oíste, Tsu-kun? Eres todo un encanto.
―Tsunayoshi―susurró Giotto y luego sonrió―Sawada Tsunayoshi.
No sabía por qué, pero sintió un gran apego a ese niño y desde entonces siempre lo observaba. Nunca había intentado ver a nadie más que no fueran sus sucesores y francamente no sabía que podía hacerlo, pero ese niño lo tenía encantado. Lo vio decir sus primeras palabras y sus primeros pasos, cuando cumplió un año y cuando logró andar en bicicleta. Tsuna no parecía darse cuenta de su presencia y a Giotto le agradaba eso, no quería asustar al niño. También logró ver que tenía llamas del cielo, las más puras que había visto en mucho años.
Si Nono no tuviera tres niños, él sería un gran sucesor.
Pero entonces vio algo terrible. Cuando Tsuna estaba todavía en el preescolar fue cuando ese niño cambió totalmente. Su pequeño nieto era un poco torpe, pero nada que no pudiera arreglar con un poco de esfuerzo y dedicación. Y nunca creyó que un niño se iba a aprovechar de eso. El niño llamado Ryu comenzó a molestarlo un día, lo tumbaba, le decía cosas obscenas e incluso le bajó sus pantalones. Giotto sabía que no podían oírlo pero no podía evitar gritarles a esos niños y pedir que lo dejaran en paz. Esa misma tarde, fue testigo de cómo lo ahogaban en una caja de arena. Giotto no había sentido tanto miedo desde entonces. Por más que quería tomar a esos niños lo único que lograba era traspasarlos. Se sentía impotente.
Y todo comenzó a irse hacia abajo desde entonces. Tsuna dejó de ser un niño abierto y feliz, cada día poco a poco se iba a pagando y casi no reía o sonreía. Dame-Tsuna era cómo le comenzaron a llamar. Giotto no podía comunicarse con él a menos de que tuviera el anillo Vongola, pero sabía que eso era imposible. Lo peor de todo era su padre, Iemitsu nunca le prestó la atención debida. Tsuna acudió a él una vez, con esos ojos llorosos le imploró ayuda y lo único que el niño recibió fue un "Tsuna, déjame en paz. ¿No ves que estoy cansado?"
Primo sintió sus mejillas arder del coraje. Luego de un tiempo supo que podía materializarse pero tenía un alto precio, podía hacer que uno de sus sucesores desapareciera y no sabía exactamente qué sería de ellos. Como no había más allá para ellos, no quería arriesgarse. No le quedó de otra más que acompañar a Tsuna en su doloroso silencio.
Un día vio como el niño de ahora diez años se había puesto de pie a mitad de la noche y se fue directo a la cocina.
―¿Tsuna? ―dijo Giotto con confusión. El niño abrió uno de los cajones y puso un cuchillo en su cuello. ―¡TSUNA!
Primo se puso frente a él y trató de tomar sus manos, pero sabía era inútil
―¡No! ¡No! Por favor, no lo hagas. Todavía tienes un gran futuro por delante, ¡no permitas que esto te gane!
Las palabras eran dichas al viento y la mano del niño comenzó a temblar. Tsuna lloraba en silencio. Era obvio que él también tenía miedo. Giotto se fijó en una sombra del otro lado de la pared. Fue entonces que vio a Nana, tenía cubierta su boca con su mano y ella también estaba llorando. No entendía por qué no iba a quitarle ese cuchillo a Tsuna y hablaba con él. Todo esto era muy confuso.
Volvió a ir con Tsuna y entonces oyó sus murmullos
―No seas cobarde―se decía el castaño―No seas cobarde. Sabes que es la única forma...N-no seas cobarde.
Giotto derramó una lágrima.
―No puedo hacerlo―susurró al final y Tsuna se apartó el cuchillo del cuello. Lo dejó en la barra y se dejó resbalar en la pared―Le tengo más miedo a la muerte que a vivir.
Durante esa noche, Tsuna lloró amargamente.
Pasaron cuatro años más en dónde Giotto tuvo que ver todas las crueldades por la que el chico pasaba. Pero fue cuando tenía catorce años que todo cambió.
―Mi verdadero trabajo es hacerte un Jefe de la Mafia
―¡¿Qué?! ―gritaron Tsuna y Giotto―¡¿Un Jefe de la Mafia?!
―Fui asignado por cierto hombre para entrenarte para convertirte en un gran jefe mafioso
Fue entonces que Giotto examinó al bebé con más detenimiento.
―Ese chupete... ¡¿Arcobaleno?!
Oh no. Giotto ya sabía por dónde iba eso. La vida de Tsuna no necesitaba algo más doloroso como lo era la mafia. ¡Y todavía el bebé se dignaba a apuntar a Tsuna con un arma! Esto no podía empeorar.
Gracias al Dios, si había uno, que no fue así. Pasaron cosas muy duras pero logró ver a un feliz Tsuna después de mucho tiempo. Gracias a ese bebé, Tsuna había hecho grandes amigos y se había fortalecido. Cuando lo vio por primera vez dentro del anillo Vongola para la sucesión no podía estar más orgulloso. Tuvo que aparentar seriedad y usó toda su voluntad para no ir a abrazar, sabía que tenía que esperar un poco más para lograr hacerlo. Por fin se había hecho justicia.
Pasó un año y todo se volvió a ir abajo. Tsuna mató al capo de la famiglia Franchessi y todo fue empeorando. No soportaba ver cómo se iba rompiendo el chico cada vez más fuerte y sus Guardianes no ayudaban. Él lo intentó, el Cielo era su testigo que intentó ayudarlo pero era demasiado tarde.
Lo último que él quería ver era a su nieto tirarse de un edificio. Y fuera a donde él fuera a parar luego de desaparecer, sabía que eso siempre lo iba a tener presente.
Comentarios: ¡Primer extra subido! ¡Hola nuevamente a todos! ¿Me extrañaron? Estoy a un mes de terminar mi semestre y estoy un poco atareada con todo pero por fin logré darme un pequeño espacio para subir este extra. Sinceramente no estoy del todo satisfecha con el resultado, intenté hacerlo.. bueno, no sé como intenté hacerlo pero este es el resultado. Es todo lo que Giotto logró presenciar de Tsuna. Espero y les haya gustado. Ahora, ese este es el único que tenía planeado subir, pero vi sugerencias de algunos y por lo tanto creo que subiré otros dos. Así que espérenlos :D Otra cosa, me da mucho gusto que hayan recibido bien el final, estaba segura que mi seguridad iba a estar en peligro, jaja. Y para terminar, los que me piden continuación de Un Cielo Opaco, ténganme paciencia, sinceramente sigo sin saber cómo continuarla ;w; Okay, ahora si es todo. Que tengan una bonita semana!
Saludos~
