Lamento la tardanza en subir, este mes de Abril ha sido movidito para mi.
Gracias por seguirme y por vuestros comentarios.
La alarma sonó a las seis de la mañana, despertando a Kate que sin abrir los ojos alargó su brazo y la apagó. Por un momento pensó que era un día más… pero unos segundos después, le oyó detrás de ella, gemir por haberse despertado, notó su mano en su abdomen, y se dio la vuelta hasta darse de bruces con su cara. Él aún tenía los ojos cerrados, trataba de despertarse, a ella por un momento le vino a la mente aquel día, cuando despertaron medio drogados en un oscuro y tétrico sótano y sonrío aliviada de saber que esta vez todo era diferente. Por un momento pensó que es lo que pasaría aquel día por la cabeza de él, cuando ella intentó despertarle y él le pidió cinco minutos más.
- Vamos dormilón – le dijo mientras acariciaba sus labios con los de él
- Cinco minutos Kate…
- Esta bien – le dijo dándole un beso – voy a la ducha – y él la apretó contra sí respondiendo al beso y dejando que se fuese.
Cuando ella salió quince minutos más tarde del baño, él estaba en la cocina con la cafetera lista para poner a calentar.
- Rick – le dijo después de darle un beso – no hemos hablado de esto, pero …
- Creo que ya sé lo que vas a decirme…
- Vaya… ¿si? Escritor y adivino... ¡ah! y colaborador de la policía, esto parece una serie de televisión…
- Me vas a pedir que me comporte en la comisaría como antes… como antes de tomarnos estas vacaciones, como si no pasase nada entre nosotros ¿verdad? – le dijo mientras la abrazaba por la cintura.
- Creo que sería lo correcto.
- Kate… ¿Crees que iba a estar abrazado a ti y besándote todo el tiempo? –ella le miraba, seria.
- Si…
- Seguramente sea complicado contenerse – le dijo sonriendo – pero no pensaba perjudicar tu trabajo, ni que me inviten a irme por "acosar" a una inspectora, no hace falta que te preocupes por eso Kate…
- Gracias…
- Quiero estar a tu lado el máximo tiempo posible, como he hecho desde hace cuatro años, y miento si te prometo que no voy a intentar besarte alguna vez… no creo que pueda contenerme…
- Lo sé – le dijo mirándole divertida – y sé que todos lo saben, pero no quiero comentarios y especialmente no quiero malos comentarios de Gates. No quiero darle ningún motivo para que te eche Rick, si algún día decides irte, quiero que seas tú y no ella quien lo decida.
- Mejor si lo decidimos los dos ¿no?, a lo mejor te das cuenta que no puedes pasar ni una hora sin besarme y prefieres que me vaya a casa a escribir – le dijo picándola
- Es el aire de Nueva York el que alimenta tu ego ¿verdad? – le dijo besándole
- Bueno inspectora, como quieres que todo sea como siempre, vístete, que yo me vuelvo a la cama, estos madrugones no están hechos para mí… ya te veré después.
- No. De eso nada Castle… hoy te vienes conmigo, es más… tienes que llevarme, recuerda que no tengo coche, renuncie y ya veremos si Gates decide devolvérmelo.
- ¡Serás egoísta!, sólo quieres que te haga de chófer…
- No te preocupes, lo conduciré yo, me va gustando tu Lexus…
- De eso nada… nunca me has dejado conducir el tuyo…
- Anda bobo, y dejaré que antes de subir, vayas a comprarme un café… creo que no has olvidado como lo quiero ¿verdad? – le dijo acercándose mas a él intentando convencerle…
- ¿Tú te haces una ligera idea de cuantos cafés he comprado para ti y cuantos has comprado tú para mí?
- Espera que piense… ¿cuatro años?... pongamos que… doscientos cincuenta días laborables al año… suponiendo una media… ¿mil a cero? Deberías estar contento, es en lo único que me ganas… - le dijo divertida volviendo a la habitación para vestirse
- Serás… - le dijo siguiéndola y abrazándola por la espalda.
- Venga Rick, déjame vestirme, ve a la ducha, no podemos llegar tarde hoy, Gates nos espera. Mañana si quieres te quedas durmiendo, pero hoy creo que debemos ir los dos pronto, ¿no crees?
- Esta bien… - y se encaminó a la ducha no sin antes robarla un beso.
Después de salir de la ducha y vestirse, Richard quiso ayudarla a hacer la cama, pero ella le dijo:
- No, hoy es jueves, vendrá María y cambiará las sábanas, es tontería hacerla.
- No sabía que venían a ayudarte en casa…
- No tengo tiempo Richard, y lo intenté, pero al final fracasaba y además odio planchar.
- Claro… lo entiendo, a mi también me ayudan
Él la dejó conducir, dejándose ganar y no sin antes avisarla que pensaba cobrar ese gesto cuando volviesen a casa. Aparcaron en un aparcamiento subterráneo cercano y anduvieron durante un par de manzanas hasta comisaría. Iban abrazados, y cuando estaban a punto de llegar, ella se soltó del abrazo
- Rick…
- Lo sé… normalidad –le dijo mirando a una joven pareja que se abrazaba y besaba apoyados en un coche no muy lejos de ellos – no podemos ser así ¿verdad? – le dijo señalándoles con la cabeza
- Rick, son unos críos…
- Bueno, puede que ella sí, pero él es mayorcito…
- Rick… estamos al lado de comisaría…
- Lo sé… tranquila… ¿un último beso? Venga por favor – dijo mirando a su alrededor - ¿ves a alguien conocido?
- Está bien – le dijo abrazándose a él y besándole.
- Voy a por los cafés – le dijo él haciendo un esfuerzo por separarse – te veo arriba – y se dio la vuelta para volver hacía la cafetería mientras ella camino unos metros y entró al edificio.
Cuando Richard pasó al lado de la joven pareja, no pudo más que sonreír, mirándoles, les costaba separarse y no paraban de reír mientras se miraban entre ellos. Si, ella tenía razón, eran aun unos críos que no debían de llegar a los veinte años, quizá el algo más. Y eso le hizo sentirse joven y renovado, pensó que la vida le estaba dando una nueva oportunidad con Kate, y sentía que esta era la última oportunidad que podría tener, y por nada del mundo quería dejarla escapar. Hay trenes que pasan solo una vez – se dijo…- y a este tengo que subirme.
Kate se apoyó en la pared del ascensor y respiró hondo. Volvía. Esa era su casa, desde que había entrado al edificio y había notado ese olor tan particular, mezcla de desinfectante, papel rancio y edificio que no descansa ni se airea, supo que estaba en casa y que por nada del mundo quería dejar de trabajar allí. Recordó a toda su gente Ryan y Espósito, Lanie… no había podido encontrar mejores compañeros… y su mente viajó hasta la sonrisa de Royce y las palabras siempre apoyándola de Montgomery… Recordó que quizá compartiesen trabajo con Harry y Jimmy, y pensó en como sería la nueva incorporación que Gates le tenía asignada, y arrugó la nariz… no le gustaba nada que le impusiesen a nadie, y menos ahora, con Richard más cerca, aunque pensándolo bien, quizá sería la barrera justa para que ellos se controlasen en el trabajo. No le dio tiempo a pensar más, las puertas del ascensor se abrieron, y tras pensarlo unos segundos, salió del ascensor camino de su mesa, esperando secretamente que aún fuese su mesa… miró el reloj de la pared, aún faltaban diez minutos para la hora de entrada, no vio ni a Ryan ni a Espósito, el lugar estaba bastante tranquilo, tan sólo algunos agentes que esperaban el relevo para abandonar su turno de noche. Caminaba hacía la que había sido su mesa, cuando vio a Gates salir de su despacho, Kate pensó que no debía tener familia, tal vez ni casa, parecía vivir eternamente en su gélido despacho…
- Inspectora Beckett – le dijo con una tímida sonrisa que a Kate le pilló por sorpresa - bienvenida
- Gracias señor….
- ¿Todo bien en Europa? ¿Ha descansado?
- Perfecto… Si, me he olvidado del trabajo…
- Espero que no lo suficiente… ¿Dónde esta Castle?
- No tardará en llegar – le dijo ella extrañada
- Bien, cuando llegue, pasen los dos a mi despacho.
- Si señor.
Cuando llego a la altura de su mesa, comprobó que ahí seguía el distintivo de su nombre, y todo igual que lo dejó, excepto por un montón de informes, que seguro que era papeleo atrasado….
Cinco minutos más tarde Ryan apareció tras las puertas del ascensor, y ella, que había levantado la vista pensando que sería Richard, sonrío a su compañero mientras él se acercaba veloz.
- Beckett – le dijo abrazándola – no sabes como se te echaba de menos
- Ryan… te debo una disculpa, aún no te he dado las gracias en persona por…
- ¿Por hacer algo que tú habrías hecho por mi si vieses que estaba equivocado? – ella asintió
- ¡Pero mira a quien tenemos aquí! – dijo Espósito acercándose a ellos – ya pensábamos que Castle te había secuestrado en Europa.
- Javi, me alegro de verte – le dijo mientras se abrazaban - ¿Qué tal todo por aquí chicos?
- Tenemos mucho que contarte, nos faltará tiempo para ponernos al día – le dijo Espósito
- ¿Y Castle? – preguntó Ryan
- No creo que tarde mucho en llegar – afirmó Kate.
- Pero mírate – dijo Javi – vaya color de cara, ¿te ha cuidado bien Castle?
- Si – les dijo intentando disimular una sonrisa y sonrojándose un poco
- Más vale que sea así, o tendrá que vérselas con nosotros… - dijo dando unas palmadas sobre su arma
- Lo sé, lo sé –les dijo él a sus espaldas- voy a tener que hacerme un seguro de vida especial contra disparos de policía, que manía tenéis todos de querer dispararme…. – llegó hasta Kate y le entregó su café, rozando sus dedos y recibiendo únicamente una sonrisa a cambio, dejo el suyo sobre la mesa y abrazó a los chicos - ¿Me echabais de menos chicos?
- ¿Tenemos que decirte la verdad? – le dijo sonriente Espo mirando a Ryan
- Noooo – dijeron Ryan y Espo a la vez dándose la vuelta a la vez y volviendo a sus sitios
- Castle, Gates quiere vernos.
- Bien.. ¿puedo tomarme mi café primero?
- Será mejor que no… vamos – le dijo levantándose y dando un largo trago al suyo.
Kate llamó a la puerta del despacho abierto de Gates, que levantó los ojos por encima de sus gafas, inmutable, como siempre, y les mando pasar. Cuando Richard cerró tras de sí la puerta, les mandó sentarse, y él secretamente deseo que todo saliese bien.
- Espero que vengan con fuerzas, tenemos mucho trabajo que hacer
- Si señor – contestó Kate
- Y en especial tengo mucho trabajo para ustedes dos – Richard levantó una ceja intrigado.
- Usted dirá – le dijo Richard
- No sé si les han contado como fue detenido el senador Powell
- Aún no hemos tenido tiempo de ponernos al día – contestó Kate.
- Bien – Gates se quitó las gafas - fue detenido en su club de golf, en presencia, entre otros políticos, del vicepresidente, fue Sarah, su nueva compañera, quien le detuvo y quién me puso sobre aviso de lo que había observado durante la detención. Nos hemos puesto a investigar sin levantar sospechas, y ya tenemos las suficientes pruebas para determinar que el Vicepresidente también está implicado en toda esta trama de corrupción. Y esta vez será usted inspectora quien vaya a arrestarle. Mañana estará en Nueva York y ustedes dos le traerán aquí.
- Pero… Castle, no es ... –decía Kate - policía
- ¿Y cree que eso me importa? Él tampoco el vicepresidente es legal con Estados Unidos y me bastará con que usted le lea sus derechos y le espose. No hay ninguna ley que indique que Castle no pueda acompañarla.
- Si... señor.
- ¿Castle? – pregunto Gates
- Claro. No me lo perdería por nada del mundo – le dijo sonriendo.
- No quiero tonterías Castle – le advirtió Gates.
- Por supuesto señor.
- En cuanto a su nueva compañera, es una joven con un gran potencial – continuó Gates – pero le falta experiencia, va a estar pegada a ustedes cuatro. Forman un extraño equipo y se complementan, necesito que Sarah aprenda lo mejor de cada uno de ustedes, ella les aportará su capacidad para memorizar y analizar cualquier escena, y es muy buena en eso, confío que sabrán valorar su aporte en este equipo, y espero que ustedes dos la acojan como ya lo han hecho los detectives Ryan y Espósito.
- Si señor – dijo con resignación Kate, no le apetecía en absoluto tener a alguien nuevo rondando entre ellos.
- Todo este entramado que tenían montado el senador y sus amigos, salpica a varias comisarias de Nueva York, hemos estado trabajando, uniendo cabos y tenemos localizados a policías implicados, pero seguimos investigando y no vamos a terminar de investigar hasta que no tengamos la certeza que todos aquellos que colaboraron de una forma u otra con el senador, estén encerrados y paguen por sus actos. No vamos a parar y no nos importa el cargo que tengan actualmente. Esto va a acabar y lo haremos.
- Pero señor – le dijo Kate – nosotros no somos de asuntos internos
- Inspectora Beckett, no puede hacerse a la idea de lo que se ha hecho escondiéndose tras una placa de policía. El caso de su madre no es único y hay una larga lista de delitos. Como ya les dije, yo aún soy de asuntos internos, y no se les esta pidiendo su colaboración, se les esta exigiendo que hagan su trabajo.
- Si señor – dijo Kate sabiendo que no iba a poder oponerse.
- Sobre su mesa tiene varios expedientes que les hemos asignado. Quiero absoluta discreción con todos los nombres que aparecen en esos expedientes. Algunos son culpables, otros no, y tenemos que tener cuidado de no acusar falsamente a ningún compañero. No hemos detenido aún a nadie, y no lo haremos hasta que tengamos una lista de todos y cada uno de los implicados. Puedo asegurarles que esta comisaría esta completamente limpia, por eso somos los indicados para hacer este trabajo, Montgomery hizo un buen trabajo aquí, pese a los fallos que cometió en el pasado, esta comisaría fue bien llevada.
- ¿Y nuestro trabajo diario? – preguntó Richard
- Seguimos realizándolo. Trabajamos a contra reloj, y nos están ayudando agentes de confianza de otras comisarias. Hoy se incorporarán con ustedes el teniente Brandon y la Sargento Barber, a los que ya conocen. No tenemos mucho tiempo, o todo nos estallará en la cara. En diez días tenemos que tener una lista concreta y precisa, en ese momento, todos los implicados serán detenidos a la vez. Ryan y Espósito les pondrán al día… ¿alguna pregunta?
- No, señor – contestó Kate
- Por cierto inspectora – Gates abrió un cajón de su mesa – la vuelta de ustedes dos a esta comisaría tiene un precio. Su irresponsabilidad en el pasado tiene una consecuencia y he sido benevolente con usted.
Kate se quedó muda y miro a Richard, se le aceleró el corazón pensando que castigo podría estar pasando por la mente de Gates. La capitana sacó del cajón y dejó sobre la mesa justo enfrente de Kate un bloque bastante grueso de papeles.
- Este es su temario, y esta – le dijo sacando otro papel de otro cajón y entregándoselo – es su solicitud sellada y firmada por mí, para el examen que tendrá que realizar a finales de Octubre y para el que necesito únicamente su firma para presentarlo.
- ¿Examen? – le dijo Kate
- Si. Usted ha solicitado hacer el examen de ascenso a Teniente para las plazas convocadas este año.
- ¿Cómo? – le dijo Kate molesta.
- Creo que no tendrá ningún problema en hacerlo ¿verdad? – le dijo Gates frunciendo el ceño – Yo no he tenido ningún problema en dejarles volver, a los dos – Kate miró a Richard que contenía una sonrisa
- Supongo que no señor… - contestó Kate sabiendo que para poder acceder a ese examen necesitaba una recomendación que sin duda Gates ya tenía preparada.
- Bien, fírmelo y lo presentaré hoy mismo. Le liberaré de sus obligaciones en septiembre y octubre, supongo que con dos meses tendrá suficiente para terminar de estudiar ese temario.
Kate firmó la solicitud mientras Gates miraba con interés como lo hacía y Richard disimuló no con demasiado éxito la sonrisa que pugnaba por dibujarse en sus labios, en cuanto vio como Kate se volvía para mirarle. Ella le entregó la solicitud a Gates.
- Muy bien… espero que no me defraude inspectora. Y ahora pónganse al día y acabemos el trabajo.
Kate y Richard salieron del despacho de Gates. Ella le cogió del brazo señalándole la sala de descanso. Ryan y Espósito quisieron hablarles pero pasaron como una exhalación sin ni siquiera fijarse que Sarah estaba con ellos. La chica les miró intrigada mientras Ryan y Espósito rieron
- Primer día de trabajo y mami y papi van a discutir…. – dijo Espósito chocando la mano con Ryan.
En la sala de descanso…
- ¿Se puede saber porque te ries? – le dijo Kate después de cerrar la puerta
- No me rio Kate, sonrío.
- ¿Tanta gracia te hace? ¿Tú sabes lo difícil que es ese examen?
- Nada que tu no puedas hacer Kate – le dijo con seriedad
- Además no entiendo porque tiene que tomar la decisión por mí.
- No es malo… además… ¿no es necesaria una recomendación de un superior para poder hacer ese examen?
- Si…
- Y no crees que ¿eso es confianza en ti y no un castigo?
- No lo sé, Castle, no lo sé…
- Además, esto te facilita bastante otro tema …
- ¿Qué tema?
- Dos meses liberada de trabajo, puedes aprovecharlos para estudiar mientras te recuperas de la operación ¿no crees?
- Oye… ¿Tu no habrás hablado con ella verdad? – le dijo entrecerrando los ojos y mirándole con enfado.
- ¿Yooooo? ¿Pero que diceeees? – le dijo exagerando mucho la última palabra y poniendo cara de bueno.
- Más te vale, Castle…. Más te vale – se dio la vuelta para salir de allí y Richard sonrío.
Kate salió de la sala aún enfadada y con un divertido Richard pisándole los talones.
- Chicos – dijo Kate a Espósito y Ryan – Gates nos ha dicho que nos pongáis al día… – Kate reparó en la chica que acompañaba a ambos.
- Beckett, ella es Sarah Carter – le dijo Espósito y Sarah tendió su mano para saludarla
- Hola Sarah – dijo Kate respondiendo al saludo examinándola – puedes llamarme Kate, él es Castle, colabora con nosotros… - Richard se acercó sonriendo y tendiendo también su mano
- Hola – contestó Sarah – confieso que estaba deseando conoceros…
- Hola – le dijo Richard reconociendo a la chica, que hacía unos minutos estaba frente a la puerta de la comisaría besando a un joven.
Kate pensó que Gates se había vuelto completamente loca. Sarah parecía una adolescente. Era la más bajita del grupo, delgada, pelo oscuro y liso que le llegaba hasta los hombros, su piel era muy clara y su nariz y pómulos estaban salpicados de pequeñas pecas, resaltando aún más sus grandes ojos, de color azul oscuro, definitivamente tenía cara de niña, Kate pensó que si no fuera porque tenía que tener más de dieciocho años para poder entrar en la academia de la policía, ella habría calculado que no superaba los dieciséis. ¿Memorizar y analizar cualquier escena? Repitió Kate en su mente… ¿Qué podría aportar al equipo esa niña?
- Beckett, ¿ha ido bien con Gates? – le preguntó Espósito
- No sé que decirte Espo… me obliga a presentarme a la promoción para teniente, y tengo cuatro meses para prepararlo…
- Pero eso no es tan malo Beckett… a mi me ha castigado teniendo que entrenar a Sarah – le dijo mirando a la chica que abrió la boca para quejarse pero no dijo nada al ver que él le guiñaba el ojo en señal de broma- así que… "teniente Beckett" ¿eh?
- Lo que nos faltaba, si ya de por sí es una mandona… - dijo Richard
- Creo que haré encantada ese curso, no había caído en eso – le dijo ella fulminándole con la mirada – así quizá sea yo quien te eche de comisaria…
- ¿No harías eso verdad? – le dijo con carita de niño bueno…
- Gates te da la oportunidad de tener más poder – le dijo Ryan – eso nos vendrá bien cuando nos crucemos con otras comisarias… -dijo pensativo al darse cuenta de las ventajas.
- Dejemoslo – dijo Kate – no tengo humor para pensarlo ahora… ¿nos ponéis al día?
Comenzaron a intercambiar datos e información sobre el trabajo que estaban realizando, los tres les relataban los procesos y las implicaciones y les mostraban el trabajo hecho. Tras un rato de explicaciones, Kate volvió a su silla, mientras Richard permanecía de pie, callado, junto a Ryan que seguía hablando con Espósito.
Richard observaba a Sarah con curiosidad. ¿Cómo había dicho Gates? ¿Memorizar y analizar?, a Richard Sarah le provocó una gran simpatía, le recordaba a Alexis y sus amigas, en ese momento le vino a la mente la imagen de Sarah besando al chico y su mente voló hasta Alexis y lo que podría estar haciendo en ese mismo momento en cualquier calle de Nueva York.
- ¡Castle!… ¿me estas escuchando? – le dijo Kate sentada en su silla mientras abría el primer expediente.
- Si… perdona Ka.. Beckett – le dijo acercándose a ella y sentándose en la silla que había ocupado junto a ella desde el primer día que llego a comisaría.
- ¿Se puede saber donde estabas?
- Encerrando a Alexis en lo alto de una torre de un Castillo con foso y cocodrilos…
- ¿Qué?
- Vamos Beckett, Sarah no es mucho mayor que Alexis, y estaba ahí abajo con ese chico, tu misma la viste…
- Oh, venga ya Castle… ¿No crees que estas exagerando? a saber a cuantas chicas habías besado tu con la edad de Alexis… - le dijo sin levantar la mirada del expediente.
- No quieras saberlo – dijo él pensativo y ella le miró
- No, supongo que será mejor que no lo sepa… - le dijo volviendo al expediente.
Sarah miraba a Richard y Kate, sentada en la mesa que le habían asignado, al lado de Espósito y Ryan, cerró los ojos unos segundos… si… eran ellos, la pareja que avanzaba abrazada hacía la comisaría unos minutos antes, mientras ella y Anthony se de despedían en la puerta… ¿Por qué ocultaban su relación ahora si todo el mundo sabía que estaban juntos?
Kate levantó la mirada y descubrió a Sarah mirándola curiosa. De inmediato, la chica apartó sus ojos y Kate se giró hacía Richard.
- ¿Qué habrá querido decir Gates con memorizar y analizar? – le preguntó
- No lo sé… eso mismo me preguntaba yo. Oye ¿con que edad se puede ser policía?
- Mínimo dieciocho… ¿Cuántos tendrá? – le preguntó Kate
- Tendremos que preguntar a Espo o Ryan…
- Mira quien viene por ahí – le dijo Kate mirando hacía el ascensor con una sonrisa y levantándose
- ¡Kate! – dijo Harry
- Hola – contestó Kate – me alegro de que estéis aquí
- Hola Ricky – le dijo Jimmy – Kate… creo que tenemos que ponernos manos a la obra cuanto antes…
- Deja que os presentemos al resto del equipo…
Hicieron las presentaciones y por fin Kate y Richard pudieron salir de dudas
- ¿Pero tu cuantos años tienes Sarah? – atajó Jimmy, directo, como siempre…
- Veintiséis… - todos se sorprendieron
- ¿Estas segura? – volvió a preguntar Jimmy
- Bueno… los cumplo en un mes…
- ¿Ves? Ya decía yo que no aparentabas veintiséis – y todos se echaron a reír….
En ese momento Gates salió de su despacho
- Señores… ¿He de recordarles que trabajamos contra reloj?
- No señor, dijo Kate, excusándose…
- Ah… Teniente, sargento… muchas gracias por acudir a ayudarnos – les dijo a Harry y Jimmy y volvió a su despacho.
Harry y Jimmy ocuparon una mesa cercana a la de Kate, y les asignaron un montón de expedientes que empezaron a revisar. Jimmy observó a Sarah y Harry le vio mirarla.
- ¿Pasa algo con esa chica que yo deba saber James? – le dijo Harry en voz baja.
- ¿James? – le dijo medio riendo – sólo me llamas así cuando te enfadas
- Si
- Los ojos de Sarah los he visto antes y no recuerdo donde. Es sólo eso.
- Ah. Bien. ¿Debo preocuparme? – él la miró divertido.
- Si piensas volver a besar a Castle, si. Si no, no te hace falta– le dijo y ella le miró fijamente
- Sarah – dijo en voz alta Jimmy - ¿no te apellidarás Carter por un casual? – preguntó mirando a Harry
- Si, mi apellido es Carter. – Kate, Richard, Espo y Ryan dejaron lo que estaban haciendo observando la situación.
- ¿Eres hija de Ben Carter?
- Depende de a que Ben Carter conoces, soy hermana, hija y nieta de Ben Carter.
- Ya decía yo que tus ojos los había visto en otro sitio… tu padre fue un gran hombre, y he oído hablar muy bien de tu abuelo.
- Gracias… ¿conociste a mi padre? – le preguntó ella
- Si.. – le dijo él – fue antes de irme a Londres, tu serías una niña, pero recuerdo haber estado en tu casa… alguien entró en la casa de vuestros vecinos y tu madre le llamó para que fuese, tu padre salía de su turno y mi compañero y yo decidimos acompañarle…
- Siii – le dijo Sarah – recuerdo ese día… ¿tu me diste un chicle para que dejase de llorar…?
- Si… por eso recuerdo tus ojos.
- Me dijiste que si masticaba chicle se alejarían los fantasmas, yo creía que en la casa de los Harper habían entrado fantasmas…
- Siento mucho la muerte de tu padre… pero lo hizo como debía… - le dijo muy serio.
- Gracias…
Los cinco habían estado escuchando y observando la conversación de Jimmy con Sarah, y se preguntaban que le habría pasado al padre de ella. Sarah se había dado cuenta de que en ese momento era el centro de atención de sus compañeros y decidió que tenía que contárselo.
- Mi padre murió en 2001, en el atentado del 11-S – les dijo – y como ha dicho el teniente, lo hizo como debía, o al menos como sabemos que quería… dando su vida por sus principios y por todo en lo que él creía… soy policía por él y por mi abuelo, que también ha sido policía, como a su vez lo fue su padre y su abuelo y su bisabuelo, también llamados Ben…y lo siento, descubriréis que a mi no se me da tan bien como a ellos, y nunca quise ser poli, yo siempre he querido dedicarme a la pintura, estudiaba bellas artes, pero mi abuelo me convenció… dice que el departamento de policía debe siempre de haber un Carter.. o dos… y mi hermano Ben acaba de salir de la academia…
- Vaya Sarah – le dijo Richard rompiendo el pequeño silencio que se había hecho – una familia con tradición… siento mucho lo de tu padre. Fue un día horrible…
- ¿Horrible Castle? – dijo Gates detrás de ellos - Era una brecha en el suelo de Nueva York que iba directa al infierno. Veintitrés compañeros murieron aquel día mas otros treinta y siete de la autoridad portuaria… y los que sobrevivimos asistíamos impotentes a aquella masacre sin poder hacer nada más que estar ahí… trescientos cuarenta y tres bomberos fallecieron, muchos de ellos no nos dejaron acceder a los edificios… ese era su trabajo, su deber… y si Sarah… Ben murió como hubiese querido hacerlo si le hubiesen preguntado… Ahora señores, estamos aquí para honrar tanto a Ben Carter como a todos esos compañeros que creían en lo que hacían, tanto ese día como el resto, por favor, ocúpense de desenmascarar a quienes se aprovechan de sus placas y dejen de perder el tiempo…
Se hizo un silencio roto únicamente por el portazo de Gates al volver a su despacho.
- Fiuuuuuuuuu – silbó Jimmy – tiene carácter ¿eh?
- Siiii – dijeron al unísono Ryan, Espósito, Richard y Kate
Volvieron a centrarse en sus expedientes, y cuando llevaban varias horas trabajando y después de que Kate hubiese observado a intervalos a Sarah, paró su trabajo. Algo no le cuadraba… Ella trabajaba con Richard, Jimmy con Harry y Espósito con Ryan, pero Sarah, tenía el mismo montón de expedientes sobre su mesa y lo hacía sola… la veía pasar las páginas deprisa, cerrando los ojos durante unos segundos de vez en cuando, volviendo hacía atrás en el expediente y apuntando en su cuaderno.
- ¿Qué ocurre Beckett? – Le dijo Richard y ella le miró acercándose a él y hablando en susurros
- ¿La tenemos castigada y tiene que trabajar el doble que nosotros? – le dijo inclinando su cabeza para que Richard entendiese que se refería a Sarah.
- Es verdad…
- Espo ¿puedes venir un momento? – le llamó Kate
- Si claro jefa… - le dijo acercándose arrastrando su silla por la oficina hasta chocar con la de Richard y hacer una mueca para pedirle disculpas - ¿Qué quieres?
- ¿Se puede saber porque a Sarah la tenéis trabajando sola y con más expedientes que vosotros dos? – le dijo en voz muy baja Kate
- También son más expedientes que los vuestros – le sonrió Espósito – Sarah tiene memoria fotográfica. Es alucinante… con sólo ver un momento algo, lo recuerda absolutamente todo. Tenéis que verla… cuando secuestraron a Gates, ella se..
- ¿Comoooo? – le cortaron ambos a la vez en voz muy baja
- ¿Secuestraron a Gates? – preguntó Kate
- Creo que deberíamos poneros al día cuando vayamos a comer… -contestó Espo- habéis estado aislados del mundo ¿eh? – les dijo sonriendo pícaramente
- Espo, ¿Lanie vendrá a comer?
- ¿Qué te hace pensar que yo lo sé?
- Javi… ¿sigues con eso?
- Vale… si… tiene turno de día…
- Harry y Jimmy supongo que también vendrán ¿y Sarah? – le preguntó Kate.
- No lo sé, a veces se marcha a comer con su novio.
- El chico de las gafitas – le aclaró innecesariamente Richard y Espósito le miró sin saber de lo que hablaba
- Si somos tantos deberíamos irnos ya, o nos quedaremos sin mesa… - dijo Kate
- Voy a llamar a Lanie
Media hora más tarde, sin Sarah, que había ido a comer con su novio, y con Lanie, Espósito y Ryan ponían al día a Richard y Kate, contándoles como Gates había llamado a Espósito y le había pedido que le ayudase, y como conoció a Sarah, que había descubierto a quien envió los documentos que comprometían al senador, y como encontraron a Gates, y como Ryan por mediación de Lanie había aparecido en el momento justo, disparando a Maddox el tipo que la había dejado colgando en la azotea, les contaron como Gates y Ryan mintieron sobre lo que había ocurrido ese día para no involucrar ni a Sarah ni a Espósito, y como dieron con los documentos a tiempo aunque no fueron capaces de salvar a la periodista a la que Smith se los había enviado. Espósito se recreó contándoles como Sarah había detenido al senador, y la cara que había puesto este al ser detenido por una niña que iba sola… Y cuando Richard y Kate les preguntaron sobre la habilidad de Sarah para memorizar, ambos se deshicieron en mil halagos para la chica, contándoles con pelos y señales los detalles. Parecian encantados con Sarah, incluso Lanie, y Richard les hacía preguntas mientras que Jimmy les contó como había conocido a su padre y la reputación que este y su familia tenian. Espósito estaba encargado de entrenarla los fines de semana, ayudándola con los enfrentamientos cara a cara y el manejo de las armas, parecía que Sarah no había prestado ninguna atención en la academia y Gates le había pedido que él la formase.
Kate estaba un poco molesta. A ella Sarah simplemente le parecía una niña protegida por Gates, seguramente como pago a algún favor que debía a la familia Carter, y no le dio importancia a esa habilidad para recordar todo lo que veía. Si le gustaba la pintura y había estudiado bellas artes, esa habilidad para recordar imágenes no era tan extraña. Gates les habían colocado una novata con la que tendrían que cargar, ocupándose de que no metiese la pata o le pasase algo, y ahí tenía a sus chicos, encantados con la situación, sin ver más allá, sin darse cuenta que podía ser una treta de Gates para separarles. ¿Para que quería Gates que fuese teniente? ¿Para cambiarla de puesto y alejarla de Ryan y Espósito? Gates era capaz de hacer que Sarah ocupase el puesto que ahora tenía ella… y el colmo fue Richard, que sacó su pequeña libreta y tomó un par de apuntes sobre Sarah… sin duda para incluirla en su próxima novela…
Cuando volvieron de comer, Kate muy seria continuó su trabajo, revisando cada movimiento bancario, cada viaje y cada llamada telefónica del sargento al que investigaba. No le cabía ninguna duda, aquel hombre estaba implicado, un policía no podía tener un coche de semi lujo sin apenas tocar su sueldo de policía… ese hombre no parecía tener gastos, ahorraba todo el sueldo, sin embargo, parecía llevar una vida mas que desahogada, y tenía dos hijos a los que llevaba a un colegio privado, y no constaba que su mujer trabajase… cerró el expediente, poniéndolos en el montón de "culpables" y miró a Sarah, descubriendo de nuevo que ella hacía lo mismo y que había retirado la mirada en cuanto se topó con los ojos de Kate…
- Beckett –le dijo Richard- ¿te noto algo molesta con Sarah o es mi imaginación?
- Castle, es tu imaginación. No puedo estar molesta con alguien a quien no conozco.
- Ah… ¿estas molesta conmigo?
- Puede, Castle, puede… sigue tentando la suerte.
Fue pasando la tarde, mientras los expedientes disminuían, y mientras Kate y Sarah seguían de vez en cuando, cruzando sus miradas, siendo siempre Sarah, quien retiraba sus ojos para evitar a Kate. Decidieron que ya era hora de irse, y Gates pasó para recoger los expedientes. Era cuidadosa, no podían dejar que cayesen en manos de nadie.
Salieron a la calle, donde todos se separaron tomando rumbos diferentes. Harry y Jimmy subieron a su moto, Ryan fue andando hasta la oficina de Jenny, Espósito volvió a entrar a la comisaría con la excusa de haberse olvidado su móvil, aunque se le notaba en el bolsillo trasero de su pantalón, Sarah se encaminó al metro, y Richard y Kate fueron hasta el aparcamiento donde habían aparcado por la mañana.
- Castle… ¿Me llevas a casa? – le preguntó Kate
- Claro… ¿Beckett estas bien? – le dijo sabiendo que ella no le iba a contar nada y temiendo que quisiera quedarse sola esa noche.
- Si… si… cansada, el día se hace pesado después de tantos días sin trabajar – se excusó.
Continuaron andando, y cuando se habían alejado de la comisaría, ella pasó su brazo por la cadera de él, metiendo su mano en el bolsillo trasero del pantalón, y Richard, sorprendido, rodeó sus hombros con el brazo, atrayéndola hacía él.
- Vaya… - le dijo – de verdad pensé que estabas enfadada conmigo
- Ya no estamos en comisaría… - le dijo parándose en seco en mitad de la calle y mirándole a los labios
Él entendió lo que ella quería, y la abrazó, besándola, habían pasado más de 10 horas sin besarse, y parecía que habían podido sobrevivir.
Cuando llegaron al edificio de Kate, Richard aparcó en doble fila, y se giró para mirarla. En ese momento el móvil de Richard comenzó a sonar, y cuando lo sacó del bolsillo de su camisa, Kate pudo ver la foto de Alexis y a él que se excusaba… debía de cogerlo.
- Cojo algo de ropa y bajo… no tardo –le dijo besándole suavemente mientras él respondía a la llamada con una sonrisa de alivio y felicidad…
Entraron a la casa de Richard, y Alexis salió en su búsqueda, saludándoles y comenzando a hablar deprisa, alterada y contenta, había conocido a las que serían sus compañeras de habitación en la universidad, y quería contarles todo con pelos y señales.
- Kate ve a darte un baño si quieres mientras yo preparo algo de cenar y Alexis me martiriza los oídos – le dijo Richard mientras Alexis arrugaba la nariz – no me mires así cariño, estamos cansados …
- Rick, no seas así, Alexis sigue contando…
- No importa Kate, creo que deberías hacer caso a papá, se te ve cansada
- ¿No te importa? ¿Continuas luego cuando cenemos?
- Vale – le dijo entusiasmada – te ayudaré papa.
Kate miró a Richard y esté la besó.
- Tomate tu tiempo, yo te aviso.
Kate fue hasta el baño, y preparó la bañera mientras sacaba la ropa que se pondría al día siguiente y la colocaba cuidadosamente en el armario de él. Se metió en la bañera y cerró los ojos, oía el murmullo de las voces de Alexis y Richard a lo lejos, que reían y entonaban frases como imitando el habla de otra persona, combinado con el chocar de cubiertos contra platos, el agua del grifo de la cocina abrirse, golpes de las puertas de los armarios de la cocina, todos eran ruidos nuevos para ella, no eran molestos, y si lo fuesen tan sólo tendría que cerrar la puerta… sonrió, ese era el sonido de una familia y le relajaba como sonaba.
No esperó a que Richard fuese a buscarla. Salió de la bañera, se puso un pantalón de pijama y una camiseta y salió hasta la cocina. Richard estaba terminando de recoger, y tenía preparada una gran ensalada y pescado que había hecho a la plancha.
- ¿Alexis? – preguntó Kate
- Ha subido a cambiarse de ropa ¿me ayudas con la mesa?
Martha llegó mientras estaban cenando, se sentó con ellos y conversó picoteando un poco, miró su reloj y dijo que se le hacía tarde y que debía preparase.
- ¿Dónde vas hoy madre? –le preguntó Richard
- Susan da una fiesta en su casa… no me esperéis a dormir… - les dijo guiñándoles el ojo mientras se encaminaba hacia las escaleras
- Y yo voy a irme a llamar a Courtney – dijo Alexis – papá ¿recoges?
- Dame mi beso de buenas noches y vete antes de que me arrepienta… - Alexis se levanto y besó a ambos desapareciendo por las escaleras con su móvil en la mano.
- Bueno… pues creo que quedamos solo tu y yo – le dijo Kate acercándose para besarle… - y te voy a mandar a la ducha porque hueles a pescado asado …
- Hey… ¿y mi beso? – le dijo él cuando ella se retiró hacía atrás…
- Ve a la ducha mientras yo recojo todo.
- Me da la sensación que hacéis conmigo lo que queréis…
- ¿Te da la sensación o lo tienes completamente claro Rick? A la ducha…
- Mandona…
Kate terminó de recoger y él aún no había aparecido. Entró al baño, donde le encontró bajo la ducha, apoyado en la pared
- ¿Estas bien Rick?
- Si… tan sólo necesito que el agua ardiendo me relaje un poco la espalda, esa silla de la comisaría acabará matándome.
- Creo que te esperaré en la cama
- No tardo.
Salió del baño con la toalla alrededor de la cintura, no había tardado, sin embargo, ella estaba dormida. Se había quedado dormida boca abajo, y él podía ver toda su espalda desnuda, apenas tapada con la sábana… decidió que si ella se había quitado el pijama, sería absurdo ponérselo él… dejó caer la toalla al suelo y se metió con cuidado en la cama poniéndose de lado y comenzando a acariciar muy suavemente su espalda.
- Rick… has tardado… me he dormido – le dijo sin moverse.
- Sigue durmiendo, hoy ha sido un día largo.
- Gracias, te has comportado hoy en comisaria, gracias por hacerlo fácil
- No hay de que… duerme… - ella se giró hacía él
- Nada de eso – le dijo sugerente- ya he pasado demasiadas horas hoy sin poder besarte….
