Disclaimer: Todos lo reconocible de Harry Potter es propiedad de la maravillosa J.K Rowling.

Aquí estoy de nuevo :3

La verdad sé que he tardado en actualizar, pero admito que las palabras no me salían por más golpes en la cabeza que me daban, lo que si me salieron fueron unas escenas para los próximos capitulos que ya hació subir. Creo que en parte el leer los libros, paralelamente a estar escribiendo la historia, me afecta porque según leo voy pensando y creando la historia de Astoria. Pero como leo más rápido de lo que escribo, me adelanto mucho a los hechos y se me dificulta escribir la trama necesaria xP

¡Pero bueno ya está! Espero que les agrade y si no, háganme saber.


Por obligación, serán un dragón y una víbora

37. Tercer año: Ano nuevo y grandes cambios.

Amaneció y aún estaba entre los brazos de Draco. El rubio seguía plácidamente dormido, usándola un poco como almohada, sin soltarla. Ella apenas se había despertado, bostezó y se acurrucó un poco más en los cálidos brazos que la aprisionaban. Sin embargo cuando parecía que se iba a quedar dormida de nuevo un pequeño pensamiento cruzó su mente y abrió los ojos de golpe, volteando a ver el reloj.

—¡Draco! - susurró y lo sacudió un poco. El reloj marcaba cinco para las nueve y si no mal recordaba, Narcissa iba siempre a despertar a su hijo, además que hoy sus padres irían a por ellas.

El chico pareció no reaccionar con eso y solo escondió el rostro en el cabello de Astoria. La castaña se levantó y movió a Draco del hombro.

—¡Draco, despierta! - volvió a susurrarle con desesperación. ¿Y si Narcissa entraba al cuarto de su hijo y no lo encontraba? ¿Y si luego entraba al cuarto de ella y lo encontraba dormido en su cama? No, Merlín, si eso pasaba les iría mal, por muy prometidos que fueran.

Viendo que Draco no reaccionaba, optó por una alternativa más: apretó la respingona nariz, impidiéndole respirar al príncipe de las serpientes.

—¡Ah! - el chico se incorporó de golpe, alejando de un manotazo a Astoria —¿Quieres matarme o qué? - gritó molesto, tomando el aire que le habían impedido tomar y el que se le había escapado por el susto de sentir que se ahogaba.

—No grites y claro que no te quería matar – le regañó, frunciendo la boca —Mira la hora que es, si tu madre... - pero antes de terminar la frase Draco ya estaba corriendo para el baño y solo se escucharon dos portazos, seguido de un "¡Mamá estaba dormido!" La niña ahogó una risa y segundos después escuchó los golpes en su puerta.

—¡Adelante! - concedió a pesar de que estaba en pijama.

—Buenos días, querida – saludó, caminando lentamente al tocador donde Astoria pretendía estarse peinando —Que bueno que ya estés despierta – declaró al colocarse detrás de ella y tomando el peine de la chica para pasarlo por la cabellera caoba de su futura nuera.

—Buenos días – devolvió el saludo y una sonrisa, dejando que la mujer la peinara sin propósito alguno.

—¿Como dormiste? - la preguntó provocó que las mejillas de Astoria se tornaran rojas al recordar.

—Bien, muy bien, aunque aun tengo algo de sueño – añadió para desviar algo el tema.

—Es por la hora en la que dormimos – comentó —Incluso Draco aun seguía dormido cuando lo fui a despertar – la niña sonrió de lado, intentando suprimir una risa de nervios —Lucius fue el único que madrugó a pesar de todo – Astoria permanecía en silencio sin saber mucho que decir, los ojos se le cerraban casi solos —¿Y como te ha ido con tu varita? - continuó la señora sin perder el tono animado.

—¿Mi varita? - preguntó sin entender muy bien, gran parte por el sueño que aun tenía.

—Si cariño. Anoche noté que no traías la gargantilla y de hecho no he visto que la uses en el tiempo que llevas aquí – comentó, sin dejar de cepillar su cabello.

—Lo siento, señora – se apresuró a decir —He aprendido a controlar un poco mi varita y pensé...

—No querida, no creas que me siento ofendida por que no la uses – la interrumpió Narcissa —Al contrario, me alegra saber que ya has aprendido a controlarla.

—La tengo guardada en casa – mintió, siendo incapaz de confesar que había perdido aquella joya tan valiosa bajo extrañas circunstancias que no podía explicar del todo bien—. Se la devolveré en cuanto pueda —dijo pese a estarse echando la soga al cuello al hacer una promesa que realmente no estaba segura de cumplir.

—No es necesario, querida - aseguró la mujer, no muy convencida de que la pequeña Greengrass le devolviera el artefacto mágico. Si bien era bueno que Astoria ya se sintiera en control de sus poderes, siempre existía la posibilidad de que en algún momento la necesitara de nuevo.

—¿Está segura, señora? Yo no podría quedarme con algo así – insistió la niña, rezando internamente porque su futura suegra no cambiara de opinió, pues aunque quisiera no tenía forma de recuperar la gargantilla. Aunque si era honesta, ya no se sentía tan insegura de andar sin ella como al principio, después de varias sesiones del ED se sentía confiada y tampoco había tenido emociones descontroladas cuando traía la varita con ella. Se podría decir que tenía todo bajo control.

—Completamente segura, Astoria – concedió la mujer, regalandole una sonrisa tranquilizadora —Ahora es tuya y es bueno que la tengas a la mano para cuando te haga falta – añadió con amabilidad.

—Gracias – sonrió y se tomó el atrevimiento de abrazar a su futura suegra —Gracias por todo, de verdad – reafirmó, sintiendo como la mujer también la estrechaba con gentileza.

—Es un placer y cuando necesites nuestra ayuda solo tienes que pedirla – dijo suavemente —Ya sabes que eres como de la familia, y hablo por Lucius y por mí al decir que te consideramos como a una hija – Astoria asistió y se separó del abrazo.

—Gracias de nuevo, me alaga mucho que me consideren así – la castaña se topó con los ojos azules de su futura suegra, no era muy ortodoxo mirar a los ojos a un mayor, pero la rubia sonrió y mantuvo la mirada con afecto —El sentimiento es mutuo y espero no decepcionar tanto afecto – puntualizó, escuchando el grifo del agua en el cuarto de baño, al parecer Draco se estaba bañando.

—No lo harás – declaró con firmeza —Ahora arreglate, querida y les esperaremos abajo para desayunar.

La mujer abandonó el cuarto y Astoria esperó hasta que los ruidos del cuarto de baño cesaron. Entró, notando como aun había vapor en el ambiente mezclado con el aroma a canela. Se apresuró a bañarse y a arreglarse, para minutos más tarde entrar al cuarto de Draco y bajar juntos al desayuno.

O-O-O

En la mesa ya estaba Daphne quien amablemente les saludó cuando entraron. Astoria asistió, Draco actuó como si no la hubiera escuchado o como si no se dirigiera a él, así continuaron el desayuno tranquilamente mientra platicaban de la fiesta de la noche anterior. Durante la conversación escuchó a Lucius mencionar a Antonin Dolohov y Thorfin Rowle, que lo por lo que podía llegar a deducir eran los padres de Leo y Paige. ¿A caso serían Mortífagos? Posiblemente, eso explicaba ciertas cosas como la presencia de Paige la noche anterior. Irónicamente aquello echaba por tierra eso de que no todos los Slytherin estuvieran relacionados con los mortífagos.

El desayuno finalizó y se pasaron a la sala en espera de los padres de Astoria y Daphne. Pasaron unos minutos en los que Narcissa y Lucius se pusieron a jugar ajedrez, Daphne a leer un libro y Astoria y Draco se sentaron abrazados frente a la chimenea, hablando de nada y de todo. Justamente en la chimenea a aparecieron Samael y Lucina, saludaron de forma cortés y aceptaron una breve invitación para tomar el té.

—¿Vamos a dar una vuelta en lo que hablan? - propuso el heredero Malfoy a su novia.

—Hace frío – refunfuñó acurrucándose más. A pesar de la llegada de sus padres y que ahora los adultos tomaran té, no se había alejado de la chimenea, así como Daphne no había dejado su libro.

—Anda, princesa – insistió, apretándola ligeramente.

—¿A donde vamos? - preguntó para saber si valía la pena alejarse del calor de la chimenea.

—¿Importa realmente? - el rubio frunció el ceño, pero como abrazaba a su novia por la espalda, la pequeña Greengrass no se percató de eso —Vas a estar conmigo y es lo único que cuenta – puntualizó bruscamente.

—Ya, enojon, no me vallas a morder – molestó con un tono de burla, soltándose del abrazo y poniéndose de pie para dar a entender que aceptaba la invitación.

—Son buenos métodos de persuasión – alardeó, poniéndose también de pie para tomarla de la mano y salir de la sala —Padre, Madre – llamó con tono cortés, notando como los adultos interrumpían la platica para ponerles atención —Iremos a caminar en lo que terminan de charlar – declaró, era más una afirmación a estar pidiendo permiso.

—Adelante, Draco – concedió su padre.

—Ve, cariño, pero no tarden – aconsejó Samael, dirigiéndose a su hija.

—¿Por qué no llevan a Daphne? - intervino la señora Greengrass.

—Claro – aceptó Astoria sin mucha resistencia, aunque a su lado Draco no lucía para nada contento —¿Daphne? - llamó a su hermana.

—Vallan ustedes – dijo la joven rubia con su mejor tono de voz. Después de lo ocurrido la noche anterior no tenía cara para mirar a ninguno de los dos, había tocado fondo con aquel ridículo acto de desesperación.

—Querida, te están invitando – insistió Lucina. Parecía actuar como si ella no hubiera sido la que propusiera la invitación, actuaba igual que cuando insinuaba la linda pareja que serían Draco y Daphne, a un sabiendo que el heredero Malfoy estaba comprometido con su hija menor. Eso solo exasperaba más a la castaña menor, como si no hubiera sido suficiente romperle sus sueños como para que ahora le sabotearan la felicidad.

—No quiero ir, madre – respondió la joven, sin apartar su vista del libro.

—Entonces ¿Nos vamos? - Draco comenzaba a perder la nula paciencia que tenía. Lo único que quería era pasar un poco más con su novia y ahora resultaba que debía de andar también con la loca hermana de esta.

—Vallan – reafirmó la Slytherin de ojos azules.

—Cariño, no vas a despreciar la amable invitación de tu hermana y Draco ¿O si? - al parecer Lucina no cedía fácilmente a las cosas, gran cualidad y al mismo tiempo defecto, que heredaron sus hijas. ¿Por qué insistir? Primero y sobre todo, porque no se fiaba mucho del heredero Malfoy y no quería que estuviera a solas con su hija; y segundo, porque era partidaria de una buena relación entre los chicos rubios.

—Amor, la niña no quiere ir – intervino Samael, tomando la mano de su esposa para persuadirla. Astoria cruzó miradas con su padre, los mismos ojos verdes que había heredado. La joven castaña soltó la mano de su novio y fue a donde su hermana, ante una mirada ingenua por parte de los presentes.

—Vamos, no hagas que mamá se enoje – dijo lo suficientemente audible para que sus progenitores la escucharan.

—No, claro que no me voy a enojar – se apresuró a decir Lucina. Lucius y Narcissa observaban en silencio con unas caras indescifrables e indiferentes.

—Astoria, ya escuchaste, vallan sin mí – puntualizó con voz firme, cerrando el libro que pretendía leer.

—No, si mamá quiere que vallas es por algo – continuó. Se estaba dejando llevar por la voz de su cabeza que le decía que ya había sido mucho descaro por parte de todos. Desde que sabía la verdad de su compromiso las cosas pintaban de forma diferente y muchas cosas o comentarios tomaban sentido; por ejemplo, si no supiera de ese compromiso no entendería el porque los señores Malfoy le tenían tanto cariño sin razón aparente. También estaban los insoportables comentarios de su propia madre, los cuales seguía sin intender. ¿Por qué insistir en que Daphne estuviera cerca de su prometido, si era ella la que se casaría con él?

—Astoria, por favor – llamó su padre con tono serio.

—Anda, Daphne – la castaña tomó el libro que descansaba en el regazo de la Greengrass mayor —Y mejor aún, para mamá – añadió con desdén —Yo me quedo aquí a leer; y tú y Draco pueden ir a charlar.

—¿Qué? - el susodicho lucía desconcertado y confundido. ¿En que demonios estaba pensando Astoria?

—¿Astoria, qué estás diciendo? - ahora la voz de su padre no era sería si no molesta, por mucho amor que tuviera a su hija no le consentía esa clase actitud.

—Digo que me gustaría darle gusto a mi madre – volteó a encarar a su padre y a su madre. El libro entre sus manos temblaba y tenía la boca seca.

—Astoria, comportate – un burdo y desagradable tono rojo cubrió el rostro de la mujer castaña. Se sentía ridícula al ser descubierta por su propia hija.

—¿Por qué? - bramó molesta.

—Porque estas siendo muy impertinente, señorita – le reprendió su padre.

—No, no pregunté porque debía comportarme, pregunté ¿Por qué mi madre insiste tanto con que Daphne se relacione con Draco? - preguntó sin recato y mirada desafiante. Unos curiosos ojos de plata se clavaron ella, contemplando el semblante retador y frío de Astoria, pocas veces o mejor dicho, Draco nunca la había visto así y debía admitir que le gustaba. Quizás la valentía no era un distintivo de Slytherin, pero sin duda le gustaba ver a Astoria así.

—¿Estás celosa? - se escuchó la voz de su hermana detrás de ella.

—No – contestó secamente —Estoy harta de que tú y mamá actúen de manera tan evidente – añadió con desdén.

—Lo mejor será que nos retiremos ¡Ahora! – sentenció Samael, poniéndose de pie. Estaba más que molesto e indignado con la actuación de su hija menor en la casa de los Malfoy, pero no seguiría el juego un segundo más.

—¡No! - chilló la joven castaña —Puedo entender que Daphne haga cosas... - volteó a ver de reojo a su hermana que se había puesto pálida —Tontas -dijo finalmente —Que haga cosas tontas para llamar la atención de Draco...

—¡Astoria, basta! - vociferó su padre. Ambas esmeraldas se encontraron, frías y desafiantes.

—Querida, no hace falta que estés celosa – intervino Narcissa con dulce voz, levantándose para acercarse a la niña y tomarla de los hombros —Tranquila.

—No – volvió a insistir en un hilo de voz —No estoy celosa, estoy molesta – masculló, intentando no levantar la voz, pues tenía frente a su futura suegra.

—¿Por qué, querida? - la rubia mostraba una expresión serena y comprensiva, de la misma forma su esposo se mantenía con un porte aristócrata y sin hablar.

—Ustedes los saben – murmuró —Todos aquí, menos Daphen, lo saben... – el labio inferior le temblaba como si fuera a llorar en cualquier momento.

—Esto es vergonzoso, Astoria – intervino su madre —Ya no tienes cinco años y lo que estás haciendo...

—Solo queremos saber, señora Greengrass – la voz de Draco resonó en la habitación. Si bien no era nada propio de él e incluso su padre le dedicó una mirada reprobatoria, no iba a dejar morir sola a su novia, la cual parecía que en cualquier momento se desplomaría —Queremos saber, Madre, Padre, Señor Greengrass ¿Por qué ser tan evidentes y renuentes si saben de sobra que estamos comprometidos? - soltó de forma venenosa, como si estuviera insultando.

Los ojos tres pares de ojos azules, los verdes y los grises de su padre que habían estado clavados en la pequeña Greengrass se posaron en él.

—¿Están que...? - tartamudeó Daphne, levantándose bruscamente y empujando a Astoria a un lado para ver fijamente a sus padres.

—¿Desde cuando lo saben? - intervino Lucius, su voz sonaba sería y neutral, sin denotar molestia o sorpresa.

—Desde que entré a Hogwarts – musitó Astoria en un hilo de voz. Se había quedado muda con el hecho de que Draco interviniera y dijera lo que ella había pensado decir. El rubio cada vez mostraba hacer por ella cosas que serían inusuales en él.

—Desde el baile de navidad, durante el torneo de los tres magos, Astoria me lo dijo – declaró él, clavando sus ojos en los de su novia.

—¿Como lo sabías? - el tono de voz de Samael era difícil de descifrar, una mezcla de enojo con miedo.

—Cuando me dijiste que no iría a Beauxbaton – los recuerdos se hicieron presentes en la mente de Astoria, todos los detalles y las sensaciones de había experimentado —Cuando mamá apareció y yo me fui, pero regresé por mis cosas y los escuché – confesó —Fue sin querer – se apresuró a decir.

—¿Por qué no nos dijiste que sabías? - volvió a cuestionar su padre.

—Cariño, no discutamos de esto aquí – intervino su esposa, sin atreverse a mirar a sus dos hijas. Pero antes de que el señor Greengrass pudiera contestar, la joven rubia caminó a donde Draco.

—¿Y por eso empezaron a salir? ¿Se volvieron novios porque estaban comprometidos? - preguntó Daphne, queriendo asimilar la noticia a su conveniencia. Ignorando el hecho de que en algún momento su hermana y Malfoy se fuera a casar, sonaba lógico y alentador que simplemente fueran novios por obligación y no porque de verdad se querían. Aquello explicaba porque el gran Príncipe de Slytherin había puesto sus ojos en su hermana menor, el porque ella había quedado opacada a su lado.

—No – respondió tajante Draco, rompiendo de un golpe las ilusiones de la Greengrass mayor.

—¿No? - repitió ingenua, sintiendo como si un montón de cristales explotaran a su alrededor y la aturdieran.

—No, Daphne. Andamos porque queremos – terció Astorias —Porque nos queremos.

—Deberían alegrarse de que las cosas han salido como querían – Draco miraba suplicante a su madre para que cortará aquella situación que entre Astoria y él habían formado sin tenerlo planeado, aunque tenían intención de hacerlo, no esperaban que las cosas se dieran así.

—Draco no seas insolente – le reprendió su padre, levantándose y dándole un ligero golpe en su hombro con su bastón.

—Tranquilo, mi amor, Draco tiene razón – intervino Narcissa —Las cosas han salido de maravilla y creo que hablo por todos al decir que la noticia de que los niños están enamorados es algo que nos alegra – añadió con una sonrisa.

—¡Madre! - el pálido rostro de Draco tomó un brusco tono rojo ante las ultimas palabras de su progenitora. La rubia sonrió con complicidad y a largos y suaves pasos atravesó el salón, hasta colocarse frente al gran espejo sobre la chimenea.

—Cissy, no me parece oportuna la situación – inquirió Lucius mirando como su esposa introducía su mano en el espejo, como si este no fuera solido.

—Me parece el momento más oportuno – la mujer mostraba una sonrisa, a diferencia de los demás que lucían serios y confundidos. Sacó su mano del espejo, extrayendo una pequeña caja de caoba con incrustantes de piedras preciosas. Abrió la caja y de su interior extrajo un delicado anillo con la forma de una serpiente enroscada. La pequeña Greengrass notó que la mujer traía puesto en el dedo medio un anillo idéntico, pero más grueso y de oro amarillo, mientras que el que sostenía era más delgado y parecía ser oro blanco o plata.

—¿Narcissa? - el señor Greengrass lucía algo sorprendido ante la actitud de sus amigos. Él se sentía avergonzado e indignado por el pequeño espectáculo que había dado su hija mejor y sin embargo los Malfoy estaban como si nada hubiera pasado.

—Esperaba a que anunciaramos el compromiso cuando tuvieran diecisiete años – comentó la mujer, acercándose a la niña —Pero si ya lo saben, no veo problemas para que Astoria lleve con ella esto – declaró extendiéndole el anillo a su hijo —Es el sello de las mujeres Malfoy – anunció —Este es el de compromiso, el día que se casen llevará uno igual que el mio, más el de matrimonio, claro está. Por ahora entregale este, Draco – ordenó amablemente.

—Claro, madre – el rubio sonrió y tomó el anillo, para luego como una serpiente escabulléndose se abrió paso hasta donde su princesa —No sé si se necesita un protocolo, pero ¿me permites? - pidió extendiendo su mano libre para recibir la mano de la chica. Astoria aturdida con lo que pasaba se limitó a asistir y darle la mano a su novio —Porque un día serás mi mujer – atinó a decir antes de besar la mano de su niña para luego colocar el anillo en el dedo medio.

—Draco... - las mejillas de Astoria se tornaron rojas. No solo la pequeña castaña no sabía que decir, el resto de los presentes permanecían expectantes y sin digerir del todo lo que había pasado en tan poco tiempo y de manera inesperada. Claro que un día los chicos sabrían de su compromiso, claro que un día la pequeña Greengrass se pondría ese anillo que representaba el futuro vinculo a la familia Malfoy, pero nadie esperaba que fuera tan pronto.

El heredero Malfoy no borraba esa sonrisa de su rostro y ante la mirada de sus padres, sus futuros suegros y cuñada, tomó el rostro de su novia para besarla dulcemente. Le robó el aliento a la castaña, estrechándola en sus brazos, pero absteniéndose de apasionarse por respeto a los mayores.

—Mía – susurró contra sus labios cuando rompieron el beso, pero solamente Astoria lo escuchó.

—Tuya – le respondió en el mismo tono, suave e intimo para solo ellos dos. Era como si por unos segundos, el resto del mundo no existiera a su alrededor. Las orbes verde-plata se miraban fijamente, sin decir más de lo que ya habían dicho. Sin embargo el carraspeo de un hombre los trajo a la realidad, pero no supieron si fue Lucius o Samael, aunque el primero en hablar fue el rubio de cabello corto y ojos verdes.

—Creo que sería bueno retirarnos por el momento – anunció el hombre, volteando a ver a su amigo que asintió —Los esperamos para año nuevo – añadió.

—Ahí estaremos sin falta – contestó Lucius con imparcialidad.

—Bueno, Astoria, Daphne, despídanse – ordenó con tono suave Samael.

—Con su permiso, señor Malfoy, señora, Draco – dijo Daphne haciendo una pequeña inclinación de cabeza a cada uno, para luego ir a donde su madre.

—Hasta pronto, señor Malfoy – Astoria por su parte se tomó más libertad y a forma de despedida le dio un abrazó —Señora Narcissa – un beso en la mejilla de la mujer, que fue correspondido —Nos vemos, Draco – finalizó con su novio.

—Nos vemos, Astoria – el rubio tomó su mano y la besó, como si minutos atrás no se hubieran besado en los labios frente a sus padres.

La familia Greengrass se retiró por la red Flu. No mencionaron nada por el resto del día y aunque aquello exasperaba cada minuto más a Astoria, decidió seguir el juego de "no pasa nada" que habían adoptado todos. Mientras sus padres se centraban sus habituales trabajos para el ministerio, Daphne pasaba volando en escoba alrededor de la mansión o simplemente caminando por los alrededores cerca de los arbustos o internándose en el laberinto.

La menor de las Greengrass ajena a aquello mandó unas cuantas lechuzas a sus conocidos, mando regalos retrasados, bien dicen que más vale tarde que nunca. El resto del tiempo lo pasó en su viejo estudio de practica, tenía tiempo de no entrar, aunque los elfos domesticos parecían haber procurado mantener el lugar limpio y las cosas en buen estado. Los espejos relucían como recordaba, el piso de madera estaba pulido para que las zapatillas no se arruinaran y las demás cosas en el sitio de siempre. Pasó largo tiempo recordando lo que había sido, practicando cada pose que en su momento había aprovechado cada instante para hacerla, ya fuese en la sala o en las escaleras o en su cuarto; y ahora raramente bailaba.

Sus prioridades se habían vuelto la magia, Draco y los problemas. Antes pensaba que bailando los problemas se alejaban, que el mundo se apartaba y solo era ella volando. Desde que había entrado a Hogwarts el baile había ido decayendo poco a poco, la última vez que había bailado había sido con Cole en el baño abandonado. Había dejado varias cosas de lado, muchos sueños rotos y había adoptado otros tantos tontos que no había cumplido o que no podía cumplir.

Viéndose en los espejo del estudio recordó y pareció reconocer a la mariposa azul que a los nueve años soñaba con ir a Beauxbaton. Practicando largas horas los giros y poses del Ballet, su cuerpo le recordó aun más quien era y que esa mariposa seguía fuerte dentro de ella.

—Te ves linda – escuchó la puerta del estudio abrirse y una rubia cabellera asomarse.

—Gracias, pasa – murmuró, viendo como su hermana entraba al lugar. La rubia lucia nerviosa y apenada, su expresión la delataba y a Astoria le dieron ganas de decirle que no hacía falta que dijera nada, pero sabía que debían de hablar de una vez, no valía la pena seguir dando vueltas al asunto.

—Gracias a ti por no decirle nada a mamá o a papá de lo que pasó – dijo finalmente, recorriendo con la mano la firme barra donde su hermana practicaba.

—No tienes porque agradecer. Eres mi hermana y no ganaría nada haciéndote daño – las castaña comenzó a sentir los nervios y la boca seca al entablar la conversación. No estaba muy segura de que decir y una parte de ella quería morder y atacar, restregarle en la cara lo que había hecho, pero su parte más lógica y diplomática, le decía que lo mejor era simplemente perdonar, olvidar y continuar.

—Siempre has sido un sol ¿Sabes? - murmuró Daphne, aun sin ver a su hermana. Había pasado días planteándose esa conversación, pensando en que decir, pensando en como justificarse ante Astoria, en que decir para que lo que había pasado se borrara y poder recuperar la relación que habían tenido antes.

—Tú siempre has sido mejor que yo – confesó la menor —La más inteligente, la más orgullosa, la consentida de mamá...

—Y tú la consentida de papá, pequeña bailarina descarrilada – la interrumpió, soltando una pequeña risa —Cuando llegaste a Hogwarts pensé que entrarías a Ravenclaw, me alegró saber que habías quedado como una Slytherin.

—Creo que yo no dudé de ser una ssssh... – bromeó Astoria imitando el sonido de la lengua de la serpiente. La mayor soltó una risa de nuevo.

—¿Por qué nunca me dijiste nada? - dijo la rubia después de unos instantes de silencio.

—¿Nada de qué? - conocía la respuesta, pero quería estar segura de que responder.

—Tu compromiso con Draco, el momento en el que te empezaste a enamorar de él – la voz de Daphne comenzaba a sonar quebrada. Le estaba costando mucho hablar de eso. Aun muy dentro de ella se sentía engañada y humillada. Había pasado meses sintiéndose inferior a su hermana, sintiendo que no era lo suficientemente buena para ser ella la novia de Draco; y ahora que sabía lo del compromiso se sentía tonta.

—No te dije nada del compromiso porque sabía que a ti te gustaba – confesó con pesar. Tanto tiempo atrás había pensado en el momento que le diría a Daphne la verdad y ahora, justamente, estaba ahí diciéndole todo y seguía sin encontrar palabras.

—Por lo mismo, creo que merecía saber ¿No? - la chica se giró para darle la espalda, pues unas lagrimas se habían escapado sin querer —Lamento mucho lo que hice, de verdad que si – su voz delataba que se había puesto a llorar.

—Lamento no haberte dicho las cosas – la menor abrazó a su hermana por la espalda, si no quería que la viera llorar no insistiría, pero si le quería recordar que ella estaba ahí presente —Debí confiar en ti y no intentar ser la mártir y así... - confesó. La verdad admitía que había tomado una actitud muy sacrificada y dramática después de que su capricho no se cumpliera.

—Supongo que yo hubiera hecho lo mismo... Sí las cosas hubieran sido al revés también te hubiera querido proteger de un golpe así...

—Pero mira todo lo que paso por ocultar las cosas – aclaró Astoria, sin dejar ese sentimiento de culpa que había surgido en ella.

—Si alguien tiene la culpa por mentir son papá y mamá – Daphne se giró a ver a su hermana fijamente —Mamá siempre me motivo a acercarme a Draco, yo pensaba que ella esperaba eso de mí. Que ella quería y esperaba que yo fuera su novia, su esposa y demás... – suspiró con resignación, recordando las palabras de los que habían sido sus amigos y a los cuales esperaba recuperar —Quería darle gusto, y como dijo Blaise, me obsesione con Draco hasta limites... bueno, perdí el control y mandé todo por la borda por despecho... - los azules comenzaban a empañarse más —Caí bajo, muy bajo...

—No es verdad, solo sacaste los colmillos – le intentó tranquilizar, abrazando con fuerza su hermana mayor —Reaccionaste como nos enseñaron a reaccionar: a la defensiva y hacer cualquier cosa por conseguir nuestros objetivos. ¿No es así? "Perpetuum Perverse" – le susurró el no-oficial lema de Slytherin.

—"Perpetuum Perverse" - respondió intentando sonreír —Creo que nadie puede negar que los Slytherin somos perversos de corazón – bufó sonriendo.

—También tenemos nuestro lado bueno, somos leales y de todo un poco – añadió con una sonrisa.

—Quizás tengas razón – Daphne abrazó a su hermana con fuerza.

—Te quiero, Daph – dijo Astoria con suavidad, abrazando igual a su hermana.

—Te quiero, pulga – contestó.

—¿Hermanas? ¿Como antes? - preguntó a forma de tregua. Ya las cosas se irían arreglando con el tiempo, ya irían hablando de más cosas y recuperando la relación fraternal que tenían. Por ahora ya habían dado un gran paso y debían de continuarlo.

—Hermanas como siempre – respondió la mayor, rompiendo el abrazo para mirar a la pequeña Greengrass —La pequeña pulga saltarina – se burló.

—Y tú la jirafa de oro – bromeó ella despeinando a su hermana mayor. Daphne rió sonoramente y se apartó para salir del estudio.

—Acuérdate que hoy por la noche será la cena de año nuevo – puntualizó antes de salir.

Astoria pasó el resto de la tarde pensando en la charla con Daphne, en las cosas que iban a cambia y así, mientras seguía practicando con las puntas. Adoraba el golpeteo de las puntas contra el suelo de madera y con cada golpete se recordaba algo que había cambiado en su vida, tanto para bien como para mal; la vida estaba llena de cambiamos y solo quedaba afrontarlos y aprovecharlos a conveniencia, encontrar lo bueno de lo malo y ser sagaz. Un ejemplo de eso podía ser su relación con Draco, lo que había sido la peor desgracia de su vida ahora era algo que la hacía feliz.

Para las seis de la tarde dejó las zapatillas y las mallas para irse a arreglar adecuadamente para la fiesta.

O-O-O

Los invitados empezaron a llegar, al parecer los Malfoy no eran los únicos invitados. Llegaron varios miembros de la élite social del mundo mágico, la mayoría eran trabajadores del ministerio. Entre los invitados no encontró conocidos, potenciales mortífagos o así como había visto en la casa de los Malfoy. Las únicas personas relevantes eran las más esperadas y las más inesperadas: Los Malfoy y el profesor Snape.

—¿Qué hace el profesor aquí? - murmuró la rubia a su hermana cuando el hombre de nariz aguileña entraba vestido con una túnica negra, no muy diferente a la que usaba a diario durante las clases.

—No tengo idea – contestó. El hombre saludó a algunos y luego se apartó a un rincón a hablar con Lucius y Samael. Narcissa se unió a una conversación de un grupo de mujeres que bebían ponche cerca de la mesa central donde estaban los bocadillos, bebidas y una estatua de hielo con forma de Dragón.

—Hola, princesa – Draco no perdió tiempo hablando con nadie más, empezando porque había pocos jóvenes y de esos pocos ninguno era conocido.

—Hola, mi amor – respondió con una sonrisa y un discreto beso, mientras él le pasaba un brazo por los hombros.

—Hola, Draco – saludó Daphne algo cohibida de como pudiera reaccionar el rubio. Los ojos de plata le miraron fijamente por unos instantes, con expresión seria y se podría decir que hasta de reproche, pero aun así el joven respondió.

—Buenas noches, Daphne – su expresión no se suavizó y su tono de voz sonó indiferente.

Astoria estuvo a punto de intervenir pero Daphne se adelantó y se retiró.

—Que malo – le regañó la castaña a su novio.

—¿Y lo qué ella hizo que? - se defendió molesto.

—Está arrepentida – defendió a su hermana —Yo hablé con ella y la verdad la entiendo – se apresuró a decir ante la mirada de escepticismo del rubio.

—Bueno, ya veré eso después – dijo indiferente —Tú eres su hermana, pero yo no soy nada suyo y lo que me hizo...

—Será tu cuñada – le cortó Astoria con sonrisa triunfante.

—Lo pensaré – accedió con resignación —Pero tendrá que hacer méritos para que la perdone – amenazó con arrogancia.

—¿Qué clase de méritos? - los ojos verdes brillaron con falso reproche.

—¡Por Merlín! - rió el chico —En ocasiones pienso que soy mala influencia para ti – la castaña soltó una carcajada, al parecer su novio había captado la insinuación y le alegraba que le produjera risa en lugar de molestia.

—Tú lo has dicho – siguió ella con ese falso tono que ahora se mezclaba con la risa —Es tu culpa que piense así.

—Me declaro culpable – puntualizó, al tiempo que tomaba el rostro de su niña para robarle un beso que Astoria no tardó en corresponder, aun cuando miles de mariposas volaban en su estomago y las mejillas le ardían al pensar que estaban en su casa y en medio de una fiesta, rodeados de gente conocida y no conocida.

La velada pasó y se separaron en algún momento; Draco charlaba con unos tipos y Astoria escuchaba la conversación de su hermana y una chica que al parecer asistía a Hogwarts pero que no recordaba haber visto antes. El tiempo siguió pasando y en algún otro momento la castaña había terminado hablando animadamente con su futura suegra de cosas de decoración y vestimenta, coincidiendo que lo mejor de mejor en esas cosas solo se conseguían en Francia, mientras que Draco se había colado en una platica de su padre y Snape.

—¿Ya sabes por qué está el profesor Snape aquí? - preguntó Daphne cuando Narcissa se alejó para ir a saludar a una señora alta y de cejas muy pobladas que algo tenía que ver con el jefe del departamento de magia internacional.

—Ni idea, no se me ocurrió preguntar – bufó al pensar que había tenido la oportunidad de preguntarles a Draco o a Narcissa y no lo había hecho.

—Es amigo de mi padre y del de ustedes – contestó el rubio, espantado a las chicas, pues habló a sus espaldas.

—¡Por Merlín, Draco! - gritó Daphne llevandose una mano al pecho —¿No te enseñaron a avisar cuando te metes a una conversación? - el rubio rió entre dientes y sonrió como si acabara de hacer una travesura.

—Para la otra no vuelvo a contestar tus preguntas – la sonrisa de burla no se apartó del rostro de puntiagudas facciones. Aquello, ante los ojos de Astoria, era buena señal de que su novio estaba cediendo algo con la hostilidad en contra de su hermana.

—Ya amor, mejor dinos más del profesor Snape – terció Astoria, girándose para formar un pequeño circulo entre los tres.

—Conoce a mi padre y fueron amigos durante Hogwarts, de igual manera fue amigo de tu padre y supongo que por eso lo invitaron. - comenzó a platicar, teniendo toda la atención de las hermanas Greengrass —Realmente pocas veces acepta invitaciones, pero me atrevo a decir que es de los pocos invitados que mantiene estrecha relación con nuestros padres, a diferencia del resto de... los invitados – concluyó.

—Curioso que papá jamás nos mencionara nada ¿No? - dijo Daphne mirando a donde los tres hombres hablaban.

—Papá no menciona muchas cosas que digamos – observó Astoria, cayendo en cuenta de que en verdad su padre, si bien era amoroso, no era muy comunicativo, casi siempre la pasaba en el ministerio o en el despacho. Jamás se había negado a hablar con ellas o negarles algo que ellas quisieran, pero eran contadas las ocasiones en las que él había comenzado por voluntad propia una conversación. De hecho la última conversación por voluntad propia, por parte de su padre, había sido en la que le había dicho que no iría a Fracia a estudiar.

—Mi padre si lo menciona a menudo – comentó Draco —De hecho lo ha invitado a cenar en más de una ocasión y... - guardó silencio jugando un poco con el vino de elfo que estaba en su copa.

—¿Y qué? - indagó Daphne, animándolo a hablar, pero el rubio parecía renuente a revelar el resto de la información.

—¿Draco? - llamó Astoria al cabo de unos minutos de estar esperando a que dijera algo.

—Es mi padrino – soltó finalmente, desviando la mirada.

—Bien – dijo Daphne tomando aire y mirando anonada al rubio —Eso explica porque eres su favorito.

—¿Cómo? ¿Cómo que tu padrino? - la menor, por su parte, estaba aun más impresionada que su hermana y no asimiló tan pronto la noticia.

—Si, ya sabes, cuando naces y una persona de mucha confianza y amistad con tus padres... - comenzó a explicar el rubio con algo de mímica.

—Sé lo que es un "padrino" - cortó la castaña —Lo que me extraña es no haberlo sabido antes.

—No es algo que uno valla diciendo por ahí – dijo con sarcasmo, ganándose una mirada de reproche por parte de las dos hermanas. En ese momento se preguntó qué tan bueno o malo era que ahora aquellas dos estuvieran en buenos términos. —No me avergüenza en lo absoluto ser su ahijado – se apresuró a decir con tono serio y firme —Pero también soy su alumno y sabemos como es el profesor Snape, no le gusta que lo vinculen con otras personas y así.

—Draco – intervino Astoria con tono de burla —Ahijado o no, el favoritismo que te tiene es tan evidente que Ojoloco lo hubiera notado aunque hubiese estado ciego – su hermana soltó una risita y asintió con la cabeza a forma de apoyo.

—Bueno, igual no me voy a meter en dilemas – respondió él, queriendo quitarle importancia al asunto y cambiar de tema —Solo no repitan lo que les acabo de decir – advirtió —A nadie – reafirmó mirando detenidamente a las dos.

—Está bien, aunque hubiera sido buen chisme – contestó la rubia con burla.

—Ya, amor, no diremos nada – se apresuró a decir Astoria, pues notó la tensión en las facciones de su novio.

El reloj marcó las once y cincuenta y cinco minutos. Los anfitriones, Samael y Lucina Greengrass, invitaron a los presentes a salir al jardín que estaba previamente arreglado para la celebración de año nuevo. Todos se comenzaron a acomodar en el lugar, algunos tomando asiento en las sillas colocadas y otros permaneciendo en pie cerca de sus conocidos. Estaban cerca de los dragones de piedra que, por medio de un hechizo, brillaban y proporcionaban luz al lugar. Un mago que Astoria no identificó, lanzó un hechizo que hizo aparecer un reloj brillante en el centro del grupo. Draco, Astoria y Daphne tomaron lugar cerca de sus padres y el profesor Snape que a pesar de estar en la fiesta lucía serio y distante, como si estuviera ajeno a la celebración. Todos los presentes permanecieron expectantes a los últimos minutos del año, y con diferentes copas de diferentes bebidas en la mano, la mayoría comenzó a brindar con cada campanada que se escuchaba cuando quedaban doce segundos para la media noche.

—¡Por nuestra amistad! - dijo Samael levantando la copa.

—¡Por la futura unión de nuestras familias! - apoyó Lucius.

—¡Por nuestra felicidad! - añadió Narcissa.

—¡Por un buen porvenir! - siguió Lucina y volteó a ver a Severus para que brindara también. El hombre no mostró mucho interés, pero por no quedar mal asistió con la copa en alto.

—Porque todos los planes que tengan salgan bien – dijo sin mucha emoción, pero los demás adultos asistieron y brindaron.

—Por ser hermanas – brindó Daphne con Hidromiel.

—Por los buenos cambios – brindó Astoria levantando su copa de cidra de manzana.

—Por la buena compañía – concedió Draco, brindando descaradamente con un bazo de Whisky de fuego.

—Porque te quiero – le susurró la castaña a su novio después de dar el trago.

—Porque yo también – le respondió él, besándola y abrazándola, dándole de nuevo a probar el amargo sabor del licor.

Un colectivo "Feliz Año" se escuchó cuando la ultima campanada del reloj sonó. Varios magos lanzaron encantamientos al aire, produciendo alucinantes fuegos y explosiones de colores. Lucius y Samael no se quedaron atrás y luciéndose ante sus esposas, convocaron dos dragones que giraron alrededor del jardín lanzando fuego que se transformaba en chispas y parecía que llovían estrellas. Sin embargo las mujeres parecieron no quererse quedar atrás y luciendo su habilidad mágica, no convocaron dragones, les dieron vida a los dragones de piedra que, brillando, comenzaron a volar y a rugir como si fueran auténticos.

El resto de la velada trascurrió más rápido y ya fuera dela mansión. El habiente había dejado el aire aristócrata para dar paso a una verdadera fiesta donde la mayoría reía y contaba anécdotas del "año viejo." Incluso Astoria llegó a ver a Snape reír con algo que había dicho Lucius, aunque no alcanzó a escuchar que había sido. Luego de charlar más, Daphne y Draco parecieron hacer las paces, más que nada por lo animado que estaba el rubio de las anécdotas que contaba la chica sobre su hermana menor; Astoria se ponía roja cada que se reían de lo que habían sido errores de ella o cosas curiosas como lo de los susodichos dragones imaginarios y así. Pero la menor de las Greengrass dio su revancha contando también cosas de su hermana.

Ya casi al final cuando el habiente se fue apagando, Daphne se quedó contemplando el cielo, tendida en el pasto. Draco aprovechó para robarse a su novia sin que su cuñada se diera cuenta. El chico aprisionó a la menor contra un árbol cercano, escondiéndose un poco de las posibles miradas y la comenzó a besar con hambre. Pequeñas mordidas y caricias atrevidas por encima de la ropa, suspiros y palabras subidas de tono por parte del chico mayor que se dejaba llevar por el calor y las hormonas, mientras su novia solo se dedicaba a sentir, corresponder y disfrutar de lo que Draco le hacía.

Por suerte, o desgracia para el príncipe de Slytherin, las cosas no llegaron muy lejos pues Daphne les habló, aunque no llegó a ver. El profesor Snape ya se había retirado y los Malfoy no tardaron en hacerlo, con la promeso de verse en la estación del tren para regresar a terminar el año escolar. Los Greengrass se dispusieron a dormir, mientras los elfos domésticos recogían el desastre de la fiesta, tanto en el salón como en el jardín, particularmente el jardín asaltado por los dragones de piedra que para entonces ya eran nuevamente mármol verde y solido sobre sus respectivos pedestales.

Cada cual se retiro a dormir en su respectiva habitación, no si antes desearse buenas noches y darse un abrazo. Pese a todo la familia era familia aun con las pequeñas asperezas que se habían dado en los últimos días. La menor de las Greengrass se metió a su cuarto y a pesar del cansancio se tomó el tiempo para asearse, sin dejar de pensar en Draco, un especial cosquilleo la invadía al recordar sus besos y caricias. Finalmente se metió a la cama a dormir, ansiosa de regresar a Hogwarts para pasar más tiempo con su novio, para seguir mejorando con ayuda del ED y también con algo de inquietud para hablar con su mejor amiga de tantas cosas. El año nuevo siempre traía consigo buenas cosas, o al menos eso quería pensar Astoria.

O-O-O

La mañana en la que tenían que regresar a Hogwarts llegó. Astoria se apresuraba a bajar con su baúl por las escaleras y cuando llegó a la entrada donde le esperaban sus padres, no pudo evitar escuchar una pequeña conversación entre su hermana y su madre. Lo que más le sorprendió fue escuchar cuando Daphne le decía que a su madre que no quería a Draco, por más que pensaran que hacían linda pareja y que la apoyara a ella porque fuera del compromiso se veía que se querían. No siguieron hablando al verla llegar y las tres mujeres salieron a tomar la limusina donde ya estaba el señor Greengrass después de hacer el sortilegio sobre el elfo domestico.

Llegaron a la estación en menos tiempo del que se hacía desde la mansión Malfoy, y aun así los rubios ya estaban en el andén esperándoles. Charlaron un poco y se despidieron cuando el tren encendió la maquina, disponiéndose a partir. Los tres Slytherin se toparon con otro más; Zabini, quien apenas llegaba corriendo y abriéndose camino.

—Por poco no llego – masculló —Apenas hoy en la mañana llegamos de Brasil... – comenzó a contar, pero el silbido del tren les trajo de nuevo a la realidad de que ya debían abordar. Sin embargo por la misma ruta aparecieron Paige y Leo que pasaron de largo aun lado de ellos.

—¿No se habrá enojado porque la dejaste sola la noche de la fiesta? - preguntó dudosa Daphne, recordando que ella había sido la causante de que aquella noche se tornara mala para su hermana.

—No lo creo, ella no es así – dijo Astoria para si misma.

—¿Por qué no vas con ella? - animó Blaise, siguiendo con la mirada la lustrosa cabellera roja que se perdía dentro del vagón.

—¿Emm? - a la castaña le apetecía la oferte y opción de pasar un buen rato con su amiga, aunque por otro lado no quería dejar a Draco solo. Volteó a verlo con duda, sin anteverse a decir nada, pues se sentía tonta ante la duda. No tenía porque pedirle permiso a Draco, de hecho no le quería pedir permiso, simplemente que no se decidía a que hacer. El chico pareció notar lo que pasaba en la mente de su novia y se acercó a ella para hablar en voz baja sin que sus otros dos acompañantes le escucharan.

—Anda ve, sé que quieres – le animó —No me voy a enojar, sentir, ni nada por el estilo – aseguró con firmeza —Más avanzado el viaje podemos reunirnos, pero apurate que si no, ni siquiera alcanzaremos a ir – añadió con una sonrisa y empujándola para que avanzaran dentro del tren.

—Pero... - la chica titubeó y miró a Draco, luego a Zabini y finalmente a Daphne; sintiéndose culpable descubrir que en el fondo desconfiaba un poco en dejar a su novio con su hermana. Creía en Daphne o al menos se convencia por creerle, peor no era tan fácil olvidar lo que había hecho en los últimos meses. El rubio pareció notar de nuevo lo que pasaba por su mente y frunció el ceño. Tomó a Astoria de la barbilla y la obligó a verlo.

—¿Confiás en mí? - preguntó Draco mirando fijamente los ojos esmeralda.

—Siempre – respondió ella dándole un pequeño beso. Apartó la ridícula idea de su cabeza, convenciéndose de que debía aprender a tenerles confianza a los dos, finalmente hablaba de su hermana y su prometido, y además Blaise también iba a ir con ellos, así que no tenía razones para dudar de esa manera.

—Entonces anda – correspondió el rubio, sonriendo con una calidez que hizo estremecer a la niña.

—Si, anda, yo te lo cuido si hace algo indebido – dijo Zabini tomando al rubio de los hombros y girándolo al tren —Por cierto, hablale bien de mí a tu amiga – añadió, girándole un ojo a la castaña, para luego ponerse a discutir con Draco sobre estar enamorados y el ser asalta cunas y demás tonterías.

Daphne abrazó a su hermana y le susurró que estuviera tranquila, para luego irse detrás de los dos chicos a quienes quería conservar como amigos y agradecía enormemente que la aceptaran después de lo que había hecho. Astoria finalmente abordó el expreso, pasando de largo un compartimiento donde había distinguido bien a Iván, quien se había pegado al cristal para verla. Buscó el compartimiento donde estaba Paige y sin previo avisó entró.

—¿No iras con Draco? - preguntó extrañada Paige al verla entrar a su compartimiento, donde también estaba Leo.

—Hola, si, ¿cómo estas? ¿Bien? Me alegro – dijo sarcásticamente mientras acomodaba su baúl.

—Hola, si, perdón, pero me extrañaba verte aquí – se defendió la chica.

—Hola, Tory – saludó Leo.

—Ustedes son mis amigos, más al rato voy a donde Draco y mi hermana – dijo sin mucha importancia, sentándose a un lado de su amiga.

—¿Dejaste a Draco con tu hermana? - preguntó la pelirroja sorprendida.

—Si y si me corres de este compartimiento no te enteraras de las noticias – chantajeó con burla y una risa.

—¡Cuenta ahora mismo! - le ordenó Paige.

Así las chicas comenzaron a hablar de todo lo que no habían hablando, mientras Leo escuchaba, hacia gestos o comentarios según lo que dijeran las amigas. Gran parte de la conversación giró en torno a Daphne y luego en torno a Draco. Mientras las chicas hablaban animadamente de lo "lindo" que era el príncipe de las serpientes, Leo salió prácticamente huyendo de la conversación. Así emprendieron el viaje de regreso a la escuela, después de las fiestas, ya recargados de animo para los estudios y presiones de los profesores. Cabe destacar que como la niña prometió, omitió el detalle del profesor Snape en la conversación.


Ya sé que quedó algo cortó, pero... ¿Qué tal? ¿Cruciatus? ¿Ranitas de chocolate? ¿Comentarios? ¿Insultos? ¿Algo? xD

La verdad espero que les gustara, aunque en lo personal no me convenció mucho. No sé, a mi gusto siento que escribí un tanto insípido, aun cuando era hasta cierto punto un capitulo clave para darle un pequeño giro a las cosas. Así que si no les gustó mucho, espero que me disculpen, ya el siguiente espero hacerlo mejor ^^.

Ya saben que cualquier cosa, duda o sugerencia que tengan es bien recibida.

¡Muchas gracias por leerme! ¡Besos!

RR's

Laumen88:

¡Hola linda! ¡Que bueno! Nunca está de más tomarse un pequeño descanso para distraerse de los deberes :3

¡Me alegra mucho que te gustara!

Si, lo noté, fue a propósito (?), aunque más que nada era parte para reflejar lo consternada que había queda Astoria después de la pelea xD

Espero haberlo arreglado un poco aquí (la amistad de Paige con Astoria)

^^ de igual forma espero haber arreglado un poco la relación entre las hermanas y procuraré dar un tiempo de "cicatrización" antes de dar el siguiente golpe que se aproxima xP

Sobre el MP...

¡Mil gracias! No importa que fuera largo! Al contrario, muchas gracias por mandarlo textualmente, porque la verdad no tengo el libro a disposición, ya que la librería esta cerrada por las fiestas y aunque vagamente me acordaba, no podía dar exactamente con esas dos partes, aun no tengo memoria fotográfica xD

En fin, ¡Muchas gracias! ¡Por leerme, ayudarme, apoyarme y demás!

¡Un beso enorme y espero que te gustara! ¡Besos!

¡Nos seguimos leyendo!

SxLMalfoy:

¡Hola, linda!

¡Me alegra mucho escuchar eso!

Jajajaja wuju! te hice cambiar de bando aunque fuera por unos instantes, aunque juraba que todos estarían de parte de los leones xP

^^ Bien, eso de Cole y Astoria lo verán más adelante, pero si llegara. Y que bueno que te agrade el personaje, es poco común que las lectoras acepten personajes originales que interfieren en el canon :3

See, pobre Daphne, pero bueno terca como mula xP

¡Actualizado! Espero que te gustara e intentaré seguir actualizando con frecuencia!

ale-peralta:

¡Gracias linda, me alegra mucho escuchar/leer que te está gustando! ^^ Besos.

Marie Uchiha Weasley:

¡Awww que bueno! ¡Holas guapa! ^^

¡Me anima mucho escuchar que te gustara!

Jajajaja dímelo a mi, yo muero de nervios sobre lo que será bueno escribir xP

Mmm pues ya veré eso de Zabini y Paige, sería bueno ¿No? :3

Aunque luego Leo quedaría solo, pero por eso digo que ya lo veré xD

Sobre lo de Paige, creo que pocos han notado la relación de apellidos tanto de Paige, Leo y Cole.

Paige Rowle = Thorfinn Rowle ( Estuvo en la Batalla de la Torre de Astronomía y la Emboscada en Caffe Luchino)

Leo Dolohov = Antonin Dolohov ( Estuvo en Azkaban, salio para la Batalla del Departamento de Misterios y acompañó a Rowle al Caffe)

Cole Greyback ~ Fenrir Greyback (El hombre lobo que atacó a Lupin y a Bill)

Pero ya luego les diré más sobre la relación que tiene y así, para no arruinarles la trama, pero aclaro por si no lo habían notado :3

Bueno es que como dicen por ahí, no puedes quedar bien con Dios y con el Diablo, así que Tory necesitaba de una vez cortar con uno antes de quedar mal con los dos y obvio no dejará a su novio:3

Supongo que si me pasé un poquito pero ya lo arreglaré xP

Aunque creo que se entiende un poco el hecho de que Daphne se siente opacada por su hermana y por eso hace lo que hace, pero igual, ya lo arreglaré y ahora si vendrá el ataque Parkinson :O

Jajajaja naaa prefiero la escoba para volar, que andar volando sin alas y en picada xDDU

De hecho, dejaron muchas cosas interesantes fuera y cambiaron muchas otras (quizás lo que mas me molesta es la reducción de la participación de Draco Dx con lo mucho que me gusta el personaje y con lo bien que quedaba Tom Felton *-*), pero bueno ya ni quejarse es bueno xP

Lo sabrá, no te preocupes, lo sabrá xD

Awww me pones chipli x3

¡Me alegra de verdad recibir tu apoyo que te guste la historia!

Jejeje de hecho, han cambiado considerablemente, incluso creo que hasta mi forma de escribir ha cambiado, antes los capítulos eran más condensados y pasaban más rapidos xP

¡Bien linda! ^^ Espero leerte pronto.

Besos, y te deseo lo mejor de todo corazón.

jjaacckkyy:
¡Hola, linda!

Jajajaja no importa, igual lo hiciste en tiempo record, casi siempre el mismo día que actualizo comentas xP

¡Espero que te valla bien en la escuela! ¡Y que salgas libres para las fiestas!

¡Wuju! Sigo viva! ejme... si hasta ya sentí que me la agarré contra ella un poco... xDU

Supongo que exageré con su demostración de desesperación y frustración al sentirse opacada por su hermana menor.

Pero como dijiste, va a cambiar :3

¡Me alegra que te gustara! ^^

Lo sé, pero como dije, creo, se necesitaba poner un alto D:

Y dar un pequeño empujón a la decisión que tomará Astoria más adelante, pero eso ya lo leras :3

¡Espero que este capítulo te agradara! ¡Y espero no fallarte! ^^ Besos linda! Nos leemos!

N. A. R. -3:

Holas linda!

Jajaja te confesaré que por un momento pensé en que Tory y Draco terminaran y así hacer más drama pero me abstuve y seguí con lo planeado xP

Si vieras lo que será con Pansy, ya me estarías colgando, pero aun tengo unos capítulos más antes de eso xDDDU

¡Me alegra que te gustara! xDDDD

Y si, creo que tomaré eso de Paige y Blaise en cuenta :3

Ya se enteró, aunque no sé si es la reacción que esperabas, pero ya la hice xDU

¡Bien ya actualize! ¡Y espero que te gustara!

¡Un beso enorme! ^^ cuídate y nos leemos.

Lilius's fan:

See, a cambiado, como todos en algún momento pasamos de un extremo al otro sin darnos cuenta, o al menos en lo personal me han tocado cambios bruscos y así, pero bueno el chiste es no perder tanto el hilo así que intentaré controlar un poco los cambios, aunque no aseguro nada xD

Jajaja de hecho tengo imágenes de referencia para cada personaje, así no se me pierde el hilo y les cambio por accidente la apariencia de un capitulo a otro xD

Pero no se los muestro pues para dejarles fantasear, como dijiste, para que cada cual se los imaginen a su gusto, pero el día que gusten les muestro mi imagen mental de Iván o de quien gusten xP

Cofcof yo te mentiría si te digo que lo superficial es algo que odio cofcof, pero dejando un poco eso de lado y siendo objetiva, pues basada en ciertas cosas del ambiente donde se ha criado Astoria, la apariencia (no siempre tiene que ser belleza) es algo relevante en ese tipo de familias, por algo son tan extravagantes y presumidos. Por eso las referencias a Beauxbaton y al Ballet, ¿A quien no le gusta lo bonito? xD

En fin, intento esforzarme por mostrar a una Astoria que si bien no es como las demás niñas ricas de Slytherin, tampoco sea una Ginny, Hermione, Luna o así. Aunque he jugado un tanto con su personalidad, en esencia es una niña de buena familia, con ideas diferentes pero con ciertas costumbres que no puede borrar. Imagina a Sirius de joven, que si bien no era como los demás locos y extremistas Black, tampoco era nada humilde que digamos xP

Bueno, ya me excedí con lo que puede ser una justificación, pero supongo que debo esforzarme más para proyectar lo que pretendo xD

"Hace falta mucho valor para enfrentar a nuestros enemigos, pero aún muchos más para enfrentar a nuestros amigos"

Recuerdo esa frase, si no ando mal fue para Neville :3

Jajaja oki oki, yo aviso si habrá algo de lemon o así. Si bien si tengo algunas cosas planeadas, no será nada explicito por la clasificación del fic y porque prefiero enfocarme en la trama :3

Curiosidad sobre Cole: no es hombre lobo, pero si está relacionado con Fenrir, pero ya verás luego como será eso :3

Si, si lo sé y es una de las razones por la que escogí y planee a Cole ^^

En fin, linda, gracias por leerme, comentarme y aconsejarme :3

¡Valoro mucho tu opinión! ¡Espero leerte pronto y besos!

Slytherinfangirl:

Hola guapa!

Aww que bueno escuchar eso :3

jajaja see, pobre Daphne, le costará mucho limpiar su imagen, pero a ver como lo logra xP

^^ disfruté escribiendo esa parte, aunque la de Iván no me convenció mucho, pero me alegra que te gustara xP

¡Gracias por leerme siempre linda!