38
Un recuerdo…
"Un sol muy grato se colaba por entre los árboles. Sin duda era un día de esos especiales del año, aunque él iba corriendo a tal velocidad que no podía reparar en ello.
—Tarde… ¡voy tarde! —exclamó apurando el paso a su máxima capacidad. Ya casi llegaba al claro en un extremo del bosque cuando vio algo de blanco apenas a su lado y con lo rápido que iba. "¿Era él?", se preguntó al tiempo que intentaba frenar sin lograrlo.
—Te has pasado, era acá —escuchó apenas el tranquilo tono del Uchiha unos siete árboles más atrás, bien lejos.
Se giró sonrojándose como un idiota al verlo, y no tanto por haber jurado que aún le faltaba viaje, sino por esa simple causa: el verle. Pero puso mala expresión igual y mostró un tic:
— ¿Es que acaso nunca has olvidado un lugar? —dijo caminando de regreso.
—La verdad es que no —contestó el de ojos negros y le hizo un gesto para que se detuviese—. Quieto, de cualquier modo es para ese lado.
Naruto le vio avanzar hacia él no pudiendo evitar sonreír amplio y embelesado. Era la primera vez que se encontraba con él en un acuerdo después de muchos años, era la primera vez que lo hacía como su mejor amigo de nuevo, y era la primera vez que… tenía una cita, aunque Sasuke ni enterado de que para él fuese algo como eso. "¡Es catorce de febrero dattebayo!".
Ya a su lado el Uchiha se detuvo y frunció levemente el entrecejo:
— ¿Pasa algo? —le preguntó, y es que los ojos del rubio no se le despegaban.
—No, no pasa nada —negó enseguida el aludido fingiendo de nuevo su enfado—, ¿qué me podría pasar dattebayo?
—Entonces camina —continuó el otro casi ordenándolo y pasó por su lado sin saber que Naruto incluso reparó en la esencia que su cuerpo dejaba al caminar.
Hubo un corto silencio.
—Sasuke… —le llamó poco después y el otro se detuvo—, deja que descanse un poco… —agregó y de la nada apoyó las manos en las rodillas para ponerse recuperar aliento desesperadamente.
El Uchiha se giró tranquilo y le miró negando para sus adentros. Sin embargo, sin fastidio: tenía el mismo bienestar de la última vez que se habían visto… el mismo de esa vez en que chocó el puño con Naruto y salió del Valle del fin con el corazón latiéndole rápido. "Hn, dobe…", pensó, y aunque su rostro miraba al rubio inexpresivo mientras esperaba, sintió de nuevo ese algo: su otra mitad, por fin llena de nuevo.
—No tengo todo el día —dijo aún así apenas vio que Naruto se sentaba en el suelo para despejarse el calor.
El aludido le miró mal.
—Siempre he pensado que tienes un aroma muy agradable para ser tan déspota.
Sasuke quedó algo atónito para sus adentros: "Mi… aroma"…
— ¿Puedes no olerme? —le dijo tranquilo tras un silencio—, es molesto.
—Es tu culpa, tú pasaste muy cerca.
—Supongo has entrenado con perros —continuó el más alto bien tranquilo.
Naruto sintió un balde de agua fría mientras lo miró avanzar ya sin esperarle:
— ¿Qué, qué insinúas que soy? —se colocó el poleron naranja sobre el hombro y caminó también—. ¡No soy un perro dattebayo! —agregó para luego sonreír con aprecio por lo bajo: "no lo soy, pero tu aroma sí que me llevaría a donde estés…".
Tras aquel corto dialogo pasaron unos veinte minutos en que Naruto lo comprobó: ese incómodo silencio ya se había instalado entre los dos. Miraba a cada rato el perfil de Sasuke y luego al otro lado. "Era obvio después de todo", pensó, y es que en toda la espera que resultó la llegada del catorce de febrero no dudó ni un segundo en que aquel tenso silencio llegaría. Pero también había analizado profundamente la situación para saber contraatacar eso llegado el momento y la conclusión fue: no contenerse. Y los respaldos: "Si él me ha aceptado de nuevo como su compañero me soportará tal y como he sido siempre… tal cual él me reconoció".
Naruto sonrió dándose ánimos:
— ¿Y a dónde vamos si se puede saber? —le preguntó mientras levantaba los brazos para estirarse la espalda unos momentos.
—Ya verás —contestó el Uchiha sin detenerse.
—Pues espero que a un lugar bonito —avanzó de nuevo y ese silencio llegó otra vez. Iba a decir algo más cuando se detuvo: si, definitivamente la idea de hastiarlo le ponía nervioso.
Hubo un largo silencio hasta que llegó la sorpresa:
—Canela —dijo de la nada Sasuke.
Naruto casi se tropezó al escucharlo:
— ¡Has dicho algo tu solo! —exclamó adelantándose un poco pero sin parar para mirarlo. El otro le miró extrañado—. Ósea, quiero decir —se río llevándose una mano a la nuca—, es que…
"Así que quieres que hable…", pensó para sus adentros el Uchiha. No sabía mucho qué pensar, porque normalmente le cabrearía que alguien le estuviese incitando a hablar, pero no, para variar con Naruto era distinto. Lo miró fugazmente y entonces decidió que se esforzaría un poco, sin darse cuenta que se había propuesto hacerlo exclusivamente por darle en el gusto. Se sentía tan cómodo que apenas reparaba en sus pensamientos.
—Un momento —musitó el rubio—, ¿qué tiene que ver la canela?
—Tu aroma —dijo el Uchiha, mirando siempre al frente—, hueles a canela.
Naruto entonces se ruborizó hasta las sienes:
— ¿Si?... —murmuró corriéndose al otro lado de su compañero mientras caminaba—. Nunca nadie me lo había dicho dattebayo…
—Antes olías a ramen.
— ¡Pero sigo con esa dieta!, ¿por qué mi olor cambiaría? —miró al cielo el rubio, sin dejar de caminar alrededor de Sasuke que no se esforzaba por seguirlo con la mirada para no terminar mareado—. Canela… que olor más raro. ¿No será que tienes el olfato malo?
—Nunca me ha fallado —le contestó Sasuke mirándole por fin, pues el otro iba ahora caminando de espaldas delante de él.
—Pues si huelo a canela y mi nombre es Naruto —pensó un momento—, supongo que estoy condenado a ser… un condimento.
Sasuke alzó una ceja cambiando por primera vez en todo ese rato aquel rostro que no decía nada. De verdad que hace mucho tiempo no había oído una reflexión tan profunda y trascendental. "Dobe…", pensó desviándose a la izquierda de la nada:
—Por acá —le dijo y entonces se adentraron hasta donde unas viejas láminas de madera circulares sirvieron alguna vez como blancos de kunai. Naruto ni se lo imaginaba pero en aquel pequeño rincón de árboles fue donde alguna vez Sasuke y su hermano entrenaron juntos hasta que al mayor se le agotaba su escuálido tiempo.
—Vaya, una zona de entrenamiento —dijo el rubio hasta que avanzando se dio cuenta de que estaban en el territorio del clan Uchiha. Se detuvo—: ¡¿Y cómo fue que vinimos a dar aquí?
—Nadie conoce este camino, sólo yo y… —se interrumpió el de piel nívea e incluso detuvo momentáneamente su caminar.
— ¿Y quién más?...
—Sólo yo y ahora tu, desde luego.
Naruto quedó algo pasmado ante la fija mirada que le puso mientras le dijo esas palabras. Y si, por instantes tuvo la impresión de que no se refería a él, pero también se vio lleno de una mezcla de alegría y sorpresa por el hecho de que le estaba llevando a un lugar que nunca se imaginó le mostraría. "Confías en mi", pensó sonriendo, y más lo comprobó cuando entraron a una de las viejas construcciones de la zona Uchiha y su compañero le hizo sostener una vela.
— ¿Qué haces? —le preguntó mientras él corría un viejo aparador de entre muchos otros destruidos del inmenso cuarto donde estaban—. Cuanto mueble…
—Antes sólo habían tatamis, pero ya no eran lo suficientemente seguros —contó Sasuke y levantó una tapa de roca del suelo. Cuando lo hubo hecho se hizo a un lado y miró al rubio—. Ven.
Naruto lo observó a los ojos unos momentos, y aunque vio la misma mirada que no dejaba ver más allá de siempre… sintió que se lo estaba permitiendo al decirle que entrase ahí.
—Vaya… —susurró Naruto cuando al entrar vio una roca inmensa a los pies de ambos. Sasuke estaba encendiendo otras velas mientras él reparaba en los signos grabados e inentendibles—. ¿Qué se supone que dice aquí?
El ludido le observó de reojo:
—Eso es… una estupidez anticuada —contestó.
—Una estupidez… anticuada… —repitió el otro quedando igual de intrigado. Luego miró alrededor—. ¿Y este lugar?
—Es la guarida secreta del clan Uchiha. Era, digo —corrigió, haciendo que el rubio entristeciese un poco la mirada—. Si quiera todos los shinobi del clan la conocían y ya seguro te imaginas que aquí hacían reuniones importantes y guardaban lo de alta confidencialidad.
—Sorprendente —sonrió Naruto, mirando que incluso en el techo habían pergaminos acomodados en tablones así como en las paredes. Objetos, cajas en el suelo, un escritorio al fondo donde algo verde brillaba tenuemente y armarios entre los cuales destacaba uno más grande. Su enfoque se detuvo finalmente en el abanico de la espalda de Sasuke mientras él abría aquel armario. Le habría gustado preguntarle muchas cosas más sobre su familia, su clan, su todo, pero sabía que no se las contestaría, así que sin más se acercó a él viendo cómo sacaba pergaminos del armario más grande y los revisaba.
— ¿Qué buscas? —le preguntó parándose a su lado—, quizás pueda ayudarte.
—Créeme que sé qué tiene hasta el último de estos pergaminos.
Naruto asumió entonces que los había estudiado todos. Y no es que le extrañase… pero más le llamó la atención cuando dentro del armario abierto vio ropa, raída y empolvada.
—Era de mis padres —escuchó la voz de su compañero que le había leído la interrogante.
—De tus padres… —sonrió triste el rubio. "No me esperaba que conservara su ropa…"—. Sasuke, ¿qué pinto yo aquí? ¿Por qué me has traído?
Hubo un largo silencio en que el de cabello azulenco intentó contestarle…
—La verdad no lo sé.
Y así era. Sasuke no tenía la menor idea de la razón. Había sido eso mismo que le llevó a aceptar a Naruto de nuevo en su vida, había sido eso que más adelante definiría como confusión absoluta respecto de él mismo. Estaba exponiendo mucha información y cosas de importancia que buscadores de todos los otros países ambicionaban con ahínco, y que sólo por estar la zona protegida por Konoha y las barreras que él mismo hacía no encontraban. Pero ahí estaba Naruto, dentro del único rincón del mundo que era absolutamente suyo, y suyo no sólo por ser de su clan, sino por guardar objetos, prendas e incluso fotos de su familia y él mismo. "Por qué…", se preguntó, "¿por qué lo he traído hasta acá cuando siempre he venido solo?". De hecho si quiera sabía para qué le había indicado una reunión ese día, porque recién y comenzaba a bosquejar sus planes y no había sido para nada necesario.
De pronto Naruto se tropezó, apagando tres velas y botando unos libros. Se oscureció todo.
— ¡No quise hacerlo! —dijo enseguida, dando por hecho que el de cabello azulenco se enfadaría, sin embargo, él ni volteó.
—Deja lo que botaste en su lugar —fue lo único que le dijo con ese tono neutro de siempre. La verdad es que el portador del Kyubi le sobresaltó, y su cabeza más bien estaba intentando hacerse una idea del tiempo que había estado metido en sus pensamientos sin prestar atención a lo que Naruto hacía.
—Jeh, de acuerdo… —se llevó una mano a la nuca en un suspiro interno el de ojos azules y levantó los libros, hasta que sobre el escritorio vio una pequeña caja, vertical y dentro de otra que al tocarla notó muy fría—. Sasuke… ¿qué es esto?
El aludido miró de reojo a lo que se refería unos segundos.
—No toques eso, son los ojos de Itachi.
Un escalofrío recorrió el espinazo del de prendas naranjas al instante: "Ojos… ¿ahí están sus ojos?". Forzó una sonrisa tragando saliva a la vez:
—Pues… ¿y para qué los tienes… ahí?
—Si me los implantó evitaré la ceguera.
— ¡¿Estás quedándote ciego? —exclamó enseguida Naruto—. ¡Tú no puedes quedar ciego dattebayo!
—Claro que sí, al abusar del sharingan —Naruto se mostró algo asustado aunque el otro no lo notó—. Hace no mucho que lo supe.
— ¿Y cuándo los trasplantarás? —miró el rubio aquella fría caja. "Itachi…".
—No lo haré.
Ante esa escueta respuesta el de ojos azules se asustó aún más:
—Pero Sasuke, si no los impla…
—Hay un jutsu prohibido que ideó Orochimaru —le interrumpió el aludido mientras guardaba dos pergaminos mas en un bolso—. Desde luego está incompleto y es riesgoso porque acorta la vida de quien lo utiliza, pero la gracia que tiene es que puede modificar los cromosomas —Naruto le miró sin entender, ante lo cual el otro continuó más claro—: Puede hacer que algo implantado pase a formar parte del cromosoma temporalmente, pero tiene el alto precio que te dije. Orochimaru estaba trabajándolo por si lo traicionaba, y cuando me fui me traje los avances que tenía al respecto.
El rubio lo veía pasar de un lado a otro:
—Pero si tú ya tienes tus cromosomas bien puestos dattebayo.
Al ver que no entendía Sasuke se acercó a la pequeña caja y puso una mano sobre ella.
—Estos son —dijo mirando el objeto con un leve cambio en su mirada: desolación—… para la mujer con quien renazca mi clan.
Al oír aquello los azules ojos de Naruto se abrieron de par en par, viendo a su compañero darle la espalda de nuevo para seguir con lo suyo. "La mujer… con la cual renacerás a tu clan…". Y cómo no: si semejante técnica funcionaba podría revivir la línea de sangre con pureza al sólo necesitar los cromosomas durante la concepción. Un silencio largo. Naruto de la nada se agachó en el suelo, en parte negándose absolutamente la imagen de su compañero con una mujer… juntos. ¿Pero qué podía hacer él?
—Ya veo… —musitó apenas con tristeza—, y… ¿ya sabes con quién será? —se atrevió aún así a preguntar. La verdad no sabía por qué le había afectado semejante noticia—. ¿Quizás… Sakura-chan?...
—No, ella no es adecuada —contestó el de ojos negros, quien no reparó en el cambio de actitud que había tenido su compañero para nada.
—Y a aquella que sea… —continuó el inclinado con la mirada en la roca pero sin verla—, ¿la amarás?...
Apenas terminó de decirlo Sasuke detuvo su accionar y se giró a mirarle interiormente con bastante extrañeza ante la pregunta.
—Hn.
— ¡¿La qué ames será la adecuada? —levantó de la nada la voz el rubio, sin si quiera saber porqué.
El otro dejó un silencio tranquilizando su mirada otra vez.
—Busco renacer mi clan, no crear lazos con alguien —le contestó dándole la espalda otra vez.
Naruto apretó los puños con fuerza y se puso de pie: ¿qué pasaba con Sasuke? ¡Y qué pasaba con él mismo!
— ¿Acaso pretendes usarla? —le preguntó acercándose.
El Uchiha frunció el ceño perdiendo un poco la paciencia:
—Quizás ella me ame, no lo sé.
— ¿Y tú qué? ¿Acaso no puedes amar? —y el tono cada vez se le endurecía mas.
Los negros ojos del más alto se estrecharon un poco:
— ¿A qué viene semejante interrogatorio?
— ¡¿Acaso no puedes amar?, pregunté —insistió Naruto, incluso con los ojos algo húmedos. Aceptaba el tema de una mujer porque se suponía no era asunto suyo, pero el dolor que sentía y que no se explicaba… le hacía exigir que si era con otra, fuese al menos por amor.
Sasuke lo miró a los ojos unos momentos de verdad sin comprenderle.
—Eso sentimientos sólo dan debilidad, no nací para ellos.
El de ojos claros tomó aire como quien ha sido profundamente ofendido. No tenía nada que ver en el asunto, pero le dolía, no podía evitarlo; y en esas el impulso le llevó a tomar a Sasuke del brazo cuando se iba yendo.
— ¡¿Sabes? ¡No te diferencias en nada a Orochimaru e Itachi, sólo te interesan tus objetivos!
Sasuke se volteó con una mirada completamente distinta a la serena de siempre. Eso si que le había cabreado por completo y Naruto atinó recién a cómo había estado comportándose al verlo.
—Cierra la boca —escuchó la amenazadora voz del de cabello azulenco haciendo que por momentos de verdad sintiese miedo—. No tienes idea de nada y si vas a ayudarme no me estorbes con tus sentimentalismos —ahí el rubio sintió su pecho comprimirse de dolor, y más cuando Sasuke se soltó de él con brusquedad para salir del subterráneo—. No sabes nada de mí ni de mis porqués… y mucho menos sobre los de mi hermano mayor"…
Naruto se colocó una mano sobre el corazón cuando recordó todo aquello, tirado ahí en su jaula y entristeciendo la mirada enseguida. Si, Orochimaru le había contado con detalles toda la verdad, pero no había procesado la información sino hasta que recordó el día en que su impulsividad arruinó aquel catorce de febrero.
"No sabes nada de mí ni de mis porqués… y mucho menos sobre los de mi hermano mayor…"
Tomó aire lentamente y miró la luna por los tragaluces en el techo:
—Desde que lo conozco Sasuke nunca se había referido a Itachi con algo como 'mi hermano mayor'… –susurró con los ojos reflejando el astro.
"…No soy nada tuyo,… ni de nadie… sólo está… acabar con mis venganzas…"
Y entonces se giró entrecerrando los ojos adormilado.
—Estaba muy claro todo, sólo que no me di cuenta… —agregó. "Por supuesto, tenía muchas mas venganzas… y por eso siempre sentí que se guardaba cosas…".
Y antes de quedarse dormido de verdad que deseó darle un puñetazo a ese que tanto amaba y reclamarle, por lo menos, el no haber confiado en él… pero también sabía que le diría algo mas... "y claro que te lo diré", pensó cerrando un puño con seguridad. Dentro de él había una gran vorágine de cosas mezcladas que lo tenían algo deprimido: la decepción ante el actuar de esos ancianos, el dolor que sentía de sólo intentar imaginar el que Sasuke sufría, y cómo la imagen de Itachi de pronto se le había volcado por completo. La verdad es que se sintió engañado en muchos sentidos, pero también tuvo arrepentimientos, comprensiones y la conclusión acongojante de que por lo visto nada era justo para nadie… ni tampoco parecía que fuera a serlo algún día. De pronto llegó algo:
"Aunque parezca impenetrable emocionalmente o muy controlado… el corazón de Sasuke es como un lienzo en blanco: la persona adecuada podría pintarlo del color que quisiera"…
Sonó la voz de Itachi en su cabeza. Imprevistamente muchos recuerdos estaban mostrándole que ahora si que todo encajaba, y que incluso aquel intimidante Akatsuki… tal vez pidiéndole que cuidase de cerca a Sasuke por él… le advirtió lo que probablemente iba a pasar. Esas palabras por fin las entendía y terminó concluyendo algo más: "Todos intentan hacer lo justo a su manera… sólo que algunos… se han perdido o han tenido que sacrificarse para ello…".
Hubo un largo silencio.
—Yo seré hokage; haré que las cosas sean justas y que nadie más tenga que abandonar a quienes aman… Y a ti Sasuke… ¡a ti te haré feliz dattebayo! –se iluminó un poco, siempre sin reparar en lo loco que se veía hablando y riéndose a solas—, haré que olvides todo lo que te hace mal…
Y al mismo tiempo que el portador del Kyubi cerró su puño una vez más, Sasuke también lo hacía, sólo que en Konoha y porque ya no aguantaba más:
—Tsk, no puedo seguir esperando —susurraron sus labios y sin más se quitó las frazadas de encima. "No puedo seguir aquí haciendo nada", agregó para sus adentros mientras se paraba frente al ventanal.
Observó que Konoha realmente estaba volviendo a ser la misma de antes, sin embargo, para él jamás lograría serla del todo mientras no estuviese Naruto corriendo hiperactivamente por sus suelos. "Sin ti esta aldea no tiene gracia", pensó con una mirada que sin saberlo se le afectó de preocupación. De pronto escuchó la puerta, suponiendo que ya venían a vigilarlo hasta que sintió un aura que nada que ver:
—Uchiha –escuchó el tono grave, girándose para enfocar a Gaara mientras un ANBU cerraba la puerta tras él respetuosamente—. Veo que ya estás en pie –le oyó agregar cuando dejó de mirarlo como si no fuese nadie importante.
—Qué haces aquí.
Al oírle ese tono tan tranquilo Gaara dejó un largo silencio, uno en que se acercó a Sasuke de tal forma que le dio a entender que fácil y podía terminar no sólo platicando.
—Eres un mentiroso de lo peor —le dijo con serenidad y Sasuke le sostuvo la mirada, único lugar donde se le veía el enfado al pelirrojo—. Utilizar así a Naruto definitivamente te hace una pérdida de tiempo, un desperdicio.
El aludido le miró unos momentos más y volvió a girarse:
—Si ya has dicho lo que necesitabas, vete. La verdad no me importa tu opinión.
—Pero a mí sí me importa lo que has hecho —le contrarió el kazekage serio como era—. ¿Por qué has hecho esto?
—No tengo que darte explicaciones.
Gaara lo miró unos momentos, en parte perdiendo la paciencia.
—No es que no sepa tus causas en todo caso —pensó mejor, no siendo de los que se burlarían de semejante cosa por estar molesto—; pero exijo saber la razón de que usaras así a Naruto ¿es que acaso no puedes arreglar tus asuntos solo?
El de cabello azulenco tomo aire como quien intenta no perder la paciencia:
—Ya es suficiente —le volvió a contestar como si hablase del clima, pero sólo hasta que Gaara se atrevió a tomarle por la prenda:
—No estoy jugando. Aléjate de Naruto.
—Yo tampoco lo hago —le contestó el de mirada azabache y la estrechó, tomando por la prenda él también a Sabaku—, así que sal de aquí ahor…
"Sasuke… no dejes te provoquen o todo acabará mal dattebayo"…
Aquel recuerdo le dejó mirando unos momentos más al pelirrojo. "Joder…", pensó enfadado pero enseguida soltó a Gaara, quien extrañado de su cambio también lo hizo.
—Naruto me ofreció su ayuda para vengarme —le dijo al final, mirando de nuevo por la ventana—. Y no es que me diese a escoger precisamente si quería o no.
Gaara procesó esas palabras con celos, sin embargo, sólo miró a un lado conteniéndose de decir más: Fuera como fuera, él respetaba los sentimientos del rubio.
—Y supongo que esa es tu justificación para haberlo usa…
Y entonces le interrumpió la puerta abriéndose:
— ¿Y quién diantres eres tu ahora? —se escuchó la voz de Karin bastante mal humorada—, este cuarto ya parece un pasillo.
Gaara frunció el seño mientras Sasuke resopló mirando a un lado:
—Karin, te he dicho que toques la puerta.
— No me ven…
—Uchiha —continuó Gaara, callándola y pasando absolutamente de ella—, definitivamente le haces mal a Naruto y desde siempre ha sido así —y entonces su tono se hizo amenazante de lleno—. Aléjate porque él me interesa y no dejaré le hagas errar o dañarse de nuevo, no por ti al menos.
Sasuke lo había seguido oyendo como si le dieran el reporte del clima, pero hubo algo que despertó austeridad en su mirada sin darse él cuenta:
— ¿Qué te interesa has dicho?
—Me interesa, si, mucho y tu estorbas —le contestó Gaara sin bajar su aura.
Karin se vio soslayada por un ambiente tenso que pareció caerle como piedra sobre los hombros. ¿Qué pasaba ahí? Porque si se les veía estaban tranquilos como si nada, pero la mirada que se tenía uno encima del otro era lo que a ella le daba escalofríos… "Tsk, ¿y por Naruto?".
—Eso, fuera —salió de sus pensamientos cuando Gaara avanzó para irse—. No sé quién te crees para venir a hablarle así a Sasuke. ¿Ustedes, por qué lo dejaron pasar? —se refirió a los ANBU cuando ya fue abierta la puerta.
—Es el Kazek…
—Gaara —se escuchó de pronto la voz de Sasuke, deteniéndose el nombrado en el vano de la puerta—. Será mejor que seas tú quien se aleje, te lo advierto.
— ¿Adviertes? —remarcó el pelirrojo y le observó por el rabillo del ojo—. En ese caso que él escoja quien se larga; total, yo haré que vea cómo ha desperdiciado su tiempo. Y no, no soy como ese Hyuuga, yo lo haré limpiamente.
Karin se quedó observando las miradas que se daban de perfil y deseó en serio mal interpretar las cosas. Finalmente el visitante se retiró.
— ¿Quién era ese? —preguntó de verdad preocupada—. No es habitual que amenaces así…
—Él es el kazekage —le contestó el Uchiha mas metido en sus pensamientos que oyéndola.
—El kazek… ¡¿qué, tan joven? —exclamó reaccionando: "Y yo le he hablado como a un cualquiera...", pensó, sonriendo después como quien quiere pasar desapercibido el error—. Bueno… Sasuke… —cambió el tonillo a uno muy húmedo de la nada. El nombrado recién la vio cuando ella se acercó pegando su hombro al pecho de él—. Tus vendas están tan sueltas… —y se quitó los lentes para enfocarle sensualmente—, ¿quieres te ayude a cambiarlas?...
El de cabello azulado no se alejó, pero frunció el seño notoriamente:
—No —le contestó tranquilo—. Más bien ve por un sastre, necesito ropa.
Y a ella le cayó eso como un balde de agua fría:
— ¡No estás en condiciones de darle ordenes a nadie! —renegó poniéndose los cristales con desaire—, ¡mira cómo estás! —y entonces Sasuke observó cómo ella de pronto tuvo otro cambio raro—: pero iré, y no creas por acatar… es sólo que debo golpear a Suigetsu, bah.
— ¿Y por qué debes golpearlo?
—Por tu culpa —y con las mejillas rojas dio un portazo monumental.
—…
Dejando de lado lo extraño de la chica y ya solo, Sasuke miró por la ventana a Gaara, quien conversaba indicaciones sobre Konoha con sus hermanos a las afueras del hospital. Estrechó la mirada:
"Rivales ¿eh?…".
"Continuará"…
